viernes, 22 de enero de 2010

Doble moral estilo gringa

María Luisa Etchart (Desde Costa Rica. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

A partir de la década del 50 Estados Unidos descubrió que sus antiguos aliados durante la Segunda Guerra Mundial (Rusia y China) eran malos y peligrosos porque eran “comunistas”, término que de por sí sólo implicaba que debían ser combatidos, aislados y castigados.

Las incursiones a Corea y Vietnam para evitar que esos países, en su zona sur, se convirtieran en estados comunistas los tuvieron de feroces protagonistas, con el uso de elementos químicos, matanzas de civiles, y la propia abnegación de toda una generación de jóvenes que fueron enviados a esas distantes tierras a sufrir penurias y convertirse en víctimas y victimarios. Los movimientos civiles de protesta contra la guerra de Viet Nam fue el esfuerzo de una gran parte del pueblo estadounidense que se rebeló contra la guerra, optando por el famoso “love and peace” que aún recordamos.

La mal llamada Guerra Fría (no hay tal cosa, la guerra siempre es caliente y cuesta vidas y sangre) dejó en América Latina toda una experiencia de dolor, torturas y desaparecidos, mientras Estados Unidos apoyaba dictaduras militares a quienes entrenaba en Panamá para evitar, supuestamente, que el monstruo rojo avanzara. Cuba sufre desde entonces un bloqueo y se insiste en el castigo impuesto unilateralmente año tras año.

Dentro del mismo territorio estadounidense, el tristemente célebre senador Mc Carthy persiguió y deshonró públicamente a cualquier personalidad que fuera acusada de participar de reuniones o de ostentar un pensamiento socialista. El paradigma de ese accionar podría ser Charles Chaplin, quien debió exilarse en Suiza pero por supuesto no fue el único, sino sólo el más famoso.

Las masacres que se perpetraron en América Central, tan bien representadas en la película “Bajo Fuego” de Nick Nolte, deberían llamar a nuestra reflexión. Tras años de lucha encubierta se desató el “Iran Gate” donde quedó comprobado que nuevamente el Gran Hermano del Norte había estado desviando agentes, armas y medios para aplastar los movimientos liberadores que surgieron en varios países de la región.

Terminado el operativo masacre, le siguió el operativo “Fondo Monetario Internacional” en que nuevamente el continente se vio presionado, estafado y obligado a realizar las famosas privatizaciones de empresas y recursos nacionales, que terminaron por hundir aún más a las naciones en deudas espurias con la connivencia de gobiernos que eran estimulados con jugosos sobornos a sumarse a las delicias del neoliberalismo.

En los últimos años el eje de la lucha se desvió hacia Medio Oriente, que por casualidad se convirtió en el “nuevo eje del Mal”, coincidentemente con el hecho de tener abundante petróleo debajo de la tierra que pisan sus pobres habitantes. Este esfuerzo bélico distrajo gran parte de los recursos y la atención del Imperio, quedando América Latina un poco menos presionada y sorprendentemente esto hizo que surgieran movimientos socializantes que tratan de ganar protagonismo y llevar un poco de justicia social a sus castigados pueblos.

Con motivo del Tratado de Libre Comercio, en Costa Rica se produjo una polarización de varios sectores que crearon una corriente de pensamiento que aglutinó voluntades que encontraron algo que los unía y les daba razón para presentar lucha a las pretensiones insaciables del Imperio, y que bajo un corazoncito esperanzado se largó a las calles a gritar su “NO”.

Con ese motivo, tuve ocasión de ver cómo se los combatía desde los sectores del poder, cómo se asustaba a la gente con tremendismo, siendo partícipe de esa mala praxis no sólo el gobierno, sino los periódicos, las empresas multinacionales respecto a su personal, los canales de televisión eliminando un referente tan importante como el del programa “Diagnóstico” y de muchas otras formas, algunas sutiles, otras burdas.

También escuché a miembros de gobierno hablando de la “influencia comunista”, slogan que ha sido utilizado en América Latina como exorcismo durante tantos años. Una vez más, USA se ha negado a levantar el bloqueo a Cuba, se sigue haciendo el distraído cuando se trata de considerar seriamente su grado de responsabilidad en el cambio climático global y prosigue acusando a quienquiera ose pretender para su tierra una visión distinta a la por ellos proclamada como “única posible”, la de la copa que gotea sin explicar para nada quién se supone que debe llenar con su esfuerzo esa copa para que algún día empiece a largar unas miserables gotitas para rociar a los de abajo.

Hasta ahí el juego está claro, ya sabemos quién es quién y qué quiere cada uno. Lo que me resulta francamente incomprensible, por su doble discurso, es por qué no se la ataca a China que es el país de mayor población mundial que se ha erigido como una potencia bajo un régimen COMUNISTA. ¿Será porque son muchos y aparentemente están muy unidos,, será porque Estados Unidos tiene un enorme déficit en su balanza comercial con China, será porque aunque son comunistas, están muy lejos y para qué nos vamos a meter con ellos?

Después de haber sido sospechados de comunistas a los que estábamos por el NO, de haberse dicho que seguíamos instrucciones de Fidel, Chávez y Evo Morales, no les suena a ridículo e hipócrita que ahora nos lancemos a los brazos comunistas de China y nos alegremos de los regalitos que nos den? ¿No es raro que el gobierno estadounidense no se muestre molesto por el abrazo de Costa Rica y China, la muy roja?

Los invito a pensar, a reflexionar, a no dejarse engañar como lo vienen haciendo y, sobre todo, les invito a recordar que China es lo que es hoy por el esfuerzo de su pueblo, por su falta de consumismo, porque hubo un Mao Tse Tung.....

No dejen que los asusten con adjetivos descalificativos, no permitan que cada vez que quieren emitir una opinión diferente los tilden de “marxistas”, “Izquierdistas”, “radicales”, no acepten ningún rótulo, limítense a llamarse “humanos que pretenden vivir en armonía con el mundo” que no es poco.

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