jueves 28 de enero de 2010

¡¡¡Manos arriba y qué nadie respire!!! Gritó fantoche y de manera sádica, Obama, al ocupar el asolado Haití

Guillermo Guzmán (Desde Barcelona, Venezuela. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

El que le pega a su familia se arruina, Obama es genéticamente negro como cualquier haitiano promedio pero, Obama es gringo y fantoche del Pentágono, “vino” de matón contra el pueblo haitiano-como lo hace contra todo el mundo-en el peor momento, y se llevó en los cachos no sólo la precaria legalidad internacional y el más elemental principio humano-la vida-sino, todo resquicio de moral.

En tanto, no obstante, la ONU se metió su lengua entre el culo. Obama es peor que Nerón pero, ojalá, la actual arremetida contra el Caribe, sea el punto de partida para que el concierto de las naciones soberanas y progresistas asuma de común acuerdo, la resistencia organizada contra el imperialismo gringo y la defensa de la hermana patria hoy asolada por tan feroz terremoto y por la arremetida cruel de los marines del Pentágono.

Haití y todos los pueblos del mundo son mucho más que su gente, su pasado, su futuro y su presente; pienso que hay una raíz moral e histórica que gravita sobre todo lo señalado e, inclusive, fuera del contexto geográfico específico, así que no morirá ningún pueblo, tal vez mueran todos los pueblos pero, ninguno en particular.

Haitianos hay en todo el mundo, inclusive en USA, y tarde o temprano será reivindicada la patria de Petión.

El gobierno de USA enloqueció y pretende llevarnos a todos hacia la guerra pero, el resto de los gobiernos, con sus respectivos pueblos, deben asumir coraje y determinación para cambiar la ruta del mundo, de las sociedades, hacia la paz.

La paz nos beneficia a todos. Debe haber alguna forma de hacerle ver al pueblo norteamericano, esa premisa acerca de la paz para que ellos mismos amarren a sus locos y todos podamos convivir.

Pero mientras los medios de difusión de embustes permanezcan en manos de las élites y sea la industria militar la que tenga la sartén agarrada por el mango, la tarea será muy ardua.

Al final, sobreviviremos todos o moriremos todos, eso debe saberlo el pueblo norteamericano. Hay que parar el derramamiento de sangre.

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