viernes, 8 de enero de 2010

Papa Benedicto XVI se ganó tremendo batacazo por andar de maluco y embustero. ¡Es un maleducado!

Guillermo Guzmán (Desde Barcelona, Venezuela. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Supe que habían tumbado al Papa Benedicto XVI pero que, felizmente, no le había ocurrido ni un rasguño, por lo que me alegré.

¡Una mujer tumbó al Papa! -oí decir- y pensé: ¿a quién no tumban las mujeres? Mas, para el momento, yo estaba fuera de este mundo, razón por la cual referí el dato a un lugarcito “bajo el colchón”, (como dice Chávez), para revisarlo más tarde, cuando regresara.

Yo, burro de remate, pensé al principio, que pudo tratarse de alguna gazmoña exaltada, de esas que viven rezando en lugar de aprovechar el tiempo, el espacio y sus capacidades, para hacer algo creativo, por lo que no le dí importancia pero, me equivoqué.

Al menos, entonces-cuando de esto digo-yo razoné el hecho, de manera displicente. Debí haberle prestado mayor atención pero, tanto da el cántaro al agua, hasta que se rompe. Ahora, cuando he regresado, me he enterado de la vaina: Una dama dispuesta, le propinó un tremendo y merecido batacazo al Papa. Y, puesto que el referido embustero-el tal Benedicto 16-supo que el pueblo arrecho reclama su derecho, luego, él tiene que reflexionar y dejar de lado sus maldades.

Sí uno juzga(se) al Papa Benedicto XVI por las actuaciones del Cardenal Jorge Urosa Sabino y por el resto de holgazanes de ese antro que es la Conferencia Episcopal Venezolana-CEV-no queda más que percatarnos de qué se trata.

El alto clero de Venezuela se comporta como fiera hambrienta. Sus barrabasadas atentan no sólo contra Venezuela sino, contra el resto del mundo.

La superficie de nuestro planeta Tierra es mayor a quinientos millones de kilómetros cuadrados; El Vaticano es el Estado más pequeño, apenas mide 0,4 kilómetros cuadrados y, sin embargo, desde ese pequeño espacio menor a medio kilómetro cuadrado, se pretende gobernar al mundo, dominar a quinientos y pico millones de kilómetros cuadrados. Y, no hablemos del número de personas que viven en este planeta Tierra, eso yo lo ignoro pero, dejo a la imaginación del distinguido lector-(comparar y comparar)-para que saque alguna conclusión productiva.

El Vaticano habla de democracia pero ignora a la mitad del mundo, ignora a la mujer; y, que me perdone el gran escritor nacido en La entrañable Argentina, Marcelo Colussi-“nuestroamericano”-quien refiere de manera prospectiva, en su libro “Cuentos para olvidar”, La actuación de la Papisa Juana I y, también, la de su sucesora, Juana II.

El referido escritor -el tal Marcelo- a mi modo de ver, hace ahí un relato impecable respecto al porvenir de la iglesia vaticana, pero, estimo que él metió la pata al escribir ese libro porque, si él llegase a cometer un pecadillo, no lo van a confesar y entonces, cuando estire la pata, pueden darle suplicio chino, es decir, que lo van a mandar para la quinta paila, en vez de mandarlo para la séptima donde seguramente andaré yo-dada mi buena conducta-y no podríamos charlar.

¡Claro, la séptima es un poco más cálida que la quinta!

Los malalenguas de esta humilde comarca en la que ahora estoy, dicen que el tal Benedicto 16-(XVI)-tuvo en su juventud, un maestro piadosísimo llamado Adolfo Hitler pero que, El Vaticano borró del mapa esa parte de su saga histórica, para no ostentar tan fina referencia. ¡Buena esa!

A todas éstas hay que notar que Fidel también sufrió un batacazo pero, porque tuvo un resbalón, no porque lo tumbaron. Él iba caminando y, ¡Paf!; pero, Fidel ha caminado siempre afincando sus pies en la tierra y es normal que eso haya sucedido, todos quienes caminamos sobre el terreno escabroso podemos darnos un buen trompicón, alguna vez; en cambio, el tal Benedicto 16 (xvi) parece caminar a tres metros del piso, cubierto con lujosos camisones y colgajos absurdos, esa es una apreciable diferencia.

Nadie tumba a Fidel porque Fidel es un Hombre concreto; en cambio, Benedicto es un hombre de anime. ¡Qué cada quien saque sus propias conclusiones! Y, mire usted que la televisión criminal no se ha burlado del Papa-por el batacazo-como sí lo hizo contra Fidel, entonces.

Mas, al grano de maíz-que no de trigo pero que puede serlo-porque de lo que se trata es de la mujer que tumbó al Papa.

Amnistía Internacional, la Cruz Roja, la Media Luna, y toda suerte de organizaciones humanitarias deben estar pendientes de cuidar a esa mujer porque El Vaticano puede alocarla, con inexcusables pretextos.

Tanto ha vilipendiado el Vaticano a la mujer, que ella-la heroína-tal vez, decidió desquitarse, afortunadamente de manera inofensiva: zamparle un buen batacazo al embustero.

Y, eso no es para tanto. Eso estuvo muy bueno, la Señorita merece 20 puntos en conducta, por su comportamiento tan bueno.

Deben soltar a esa mujer y premiarla con un gran homenaje mundial.

En dos reflexiones-“El Papa Benedicto XVI necesita un cerebro de repuesto para entender a Chávez” y “El que no vive para servir no sirve para vivir: Mientras Teresa de Calcuta brilla más que el Sol, Benedicto XVI-intruso-flota en sus oscuridades” -ambas están en la red-expongo razones complementarias a lo ahora planteado por mí.

Es de recordar que Benedicto dijo allá en Brasil, que Cristóbal Colón había sido un santo que vino a América, ayudado por la tal Isabel la Católica, a darle besitos en el cachete a los aborígenes.

¡Embustero!

Es de recordar que el Cardenal Zamuro Negro, también conocido en los bajos fondos por el alias “Ignacio Velasco”-Q.E.I.D.- (Que en el infierno descanse), dirigió el golpe de Estado contra Chávez, con la anuencia de Benedicto.

¡Maluco!

Benedicto XVI es un maleducado.

Estimo que, sí un modelo de naturaleza cualquiera, no es exitoso, entonces, toda teoría que emane de su aplicación, es errónea. El modelo religioso vaticano es una calamidad, tanto como lo fue el modelo de socialismo ya caduco y que fue llamado socialismo real. Si El Vaticano quisiese enmendar, bien podría empezar por escoger una buena Papisa y elegirla a puertas abiertas, no en esos cabildeos absurdos, acostumbrados. De una vez propongo como mí candidata a Papisa, a la mujer que tumbo al maleducado Benedicto. Inclusive, podrían escoger a un buen Papa-¿Por qué no?-y, para mejor, que se casen y puedan pegar Phipí kon Kokó. (la “h” es muda). Al respecto, es de suponer que a estas alturas Benedicto ande como los caballos bebiendo agua, por lo que no serviría para el experimento propuesto. Él-Benedicto- debe ser sometido a referendo, cómo sí lo hace Chávez, un verdadero demócrata, un verdadero cristiano.

La educación religiosa anula facultades en los niños porque se basa en dogmas cerrados, de modo que ya adultos, es casi imposible curar a los curas; no hay que hacerse ilusiones, en consecuencia, con esos maleducados.

Para el Socialismo del Siglo XXI-en marcha imparable desde Venezuela-a diferencia del añejo y caduco Vaticano, predicar la igualdad no se circunscribe a la cantidad de lo tratado sino a la calidad, también.

Hay malos tipos de igualdad. La identidad se circunscribe a sí misma, a la sustancia, propiamente; mientras que la igualdad apela al equivalente subjetivo. Discurrir acerca de igualdad e identidad es una disquisición filosófica pendiente por definir dentro del socialismo en marcha, desde Venezuela.

Cinco es igual a dos más tres; en cambio, cinco es idéntico a cinco. Benedicto XVI es igual al Cardenal Zamuro negro, más otros sinvergüenzas como los cardenales Castillo Lara, Lückert, Ovidio Pérez Morales, Porras y etc. (mal tipo de igualdad).

Chávez, en cambio, es idéntico a Chávez. Chávez es pueblo. Pueblo es idéntico a pueblo.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.