viernes, 8 de enero de 2010

Sobre “bereber” y “amazigh”

Víctor Ramírez (Desde Canarias. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

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Principiamos la tertulia comentando esa otra tremenda mentira leída en prensa hace pocos días: lo de la creación y puesta en funcionamiento de un Plan para erradicar la pobreza extrema de nuestra ciudad antes del año 2004. "Esas personas planificadoras suelen ser de las que prioritariamente, casi exclusivamente, viven para aumentar su peculio personal. Suelen ser de las que, como todas las iglesias organizadas y algunas que otras personalidades parásitas nobiliarias, buscan y consiguen medrar y enriquecerse hipócritas con la ingente miseria popular negociando con ayudas sociales a los pobrecitos" intervino Miranda.

Cierto, muchacho: Esa pobreza extrema ciudadana aumentará inexorable. Y aumentará porque se dispara alarmantemente la demografía sin control y se estancan y desaparecen las actividades económicas fructíferas por mor de la paralizadora situación colonial. "Esa pobreza ya ha aumentado en los pocos días que van desde el anuncio del Plan hasta hoy" añadí. "Pues incluso la misma prensa proclamó que el nivel económico de Las Palmas se hunde a las posiciones más baja de todo el Estado borbónico".
Lo importante, para esas gentes esbirriles tan codiciosas e insolidarias, es mentir, es ocultar sus incapacidades e imposibilidades mientras continúan enriqueciéndose a costa y en contra del pueblerío indefenso e ignorantado y tan acobardado -continuó el viejo Armiche, quien se avergüenza de haber defendido dialécticamente alguna vez al actual director general del Servicio Canario de Salud, Román Rodríguez, el hermano de mi amigo Tomás, creyéndolo independentista y de izquierdas -es decir, del que trabaja para la mejoría y no la explotación de sus semejantes- cuando se ha comportado como todo lo contrario: como un a-provechado esbirro muy españolista y un exsindicalista demasiado parasitario subburgués.

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Entonces, y aprovechando mi silencio, tomaría la palabra el viejo Armiche: Pero cambiemos de asunto, muchachos. En un libro biográfico sobre el afamado mexicano revolucionario Doroteo Arango, nombrado Pancho Villa, leí hace tiempo que John Reed -el escritor comunista norteamericano autor de México Insurgente y Los diez días que con-movieron el mundo- allá por 1913 ó 15 le habló de Socialismo.
Pancho Villa se aproximaba a los cuarenta años y, tras escuchar a Reed y entenderlo según su mentalidad, confesó humilde: “Juanito, pos yo creía que Socialismo era un objeto, un utensilio doméstico”. Igual que al gran revolucionario mexicano nos ha pasado y nos ocurre a muchos canarios con respecto a las palabras homónimas bereber -o beréber- y amazigh –o amazik. Mas el desconocimiento o error sobre algo no significa la inexistencia de ello.

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("Me enteré anoche de que en idioma amazigh actual significa acantilado. ¿Podremos saber ya de dónde le procede el nombre a nuestra isla El Hierro, puro acantilado?", interrumpió al pronto Miranda.

"Por cierto: según anoté del libro Agual Guanche, de Francisco A. Ossorio Acevedo, la palabra Tenoya procede de Teno -risco- y Ya -partícula que significa Femenino.

Una mujer guanche se desriscó allí para no ser violada por una cuadrilla de invasores españoles lúbricos; y el lugar, deshabitado cuando ocurriera eso, quedó nombrado El Risco de la Mujer, es decir Teno Ya. Perdone la interrupción, señor Armiche").

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Los muchísimos canarios que tenemos ascendientes nacidos en cualquiera de nuestras islas hasta las dos primeras décadas de este siglo -especialmente si éstos nacieron en las islas periféricas, las menos invadidas, o en los abruptos interiores de las islas centrales- podemos afirmar sin miedo a equivocarnos que somos racialmente imazighen, o bereberes. Lo somos con seguridad aunque intelectual y moralmente -social y políticamente- estemos inmersos -puede decirse que ahogados- en la llamada y más o menos asumida Cultura Occidental, es decir imperial-católica-capitalista.
Lo somos aunque nos sintamos y comportemos de distinta manera a los imaziguen actuales del continente, bajo la más o menos asumida Cultura islámica éstos. Por admitirme yo beréber o amazigh -debido a los antepasados comunes con los imaziguen continentales- no voy a renegar de ni a maldecir estérilmente lo que ahora soy, muchachos.
Tampoco pienso caer en paralizantes esquizofrenias propias de acobardados que dan la espalda a su realidad (¿¡Cuántos compatriotas habrá, con estudios superiores y lectores empedernidos incluso, que nunca han leído completo un solo libro canario!?), ni mucho menos pretender volverme a lo que nunca podré ser: uno de mis ancestros trogloditas o maúros bestializados por la inclemente crueldad metropolitana ejercida casi siempre, o siempre, por esbirros paisanos.
"Los renombrados católicos san Agustín y su madre santa Mónica, por ejemplo, eran imaziguen -según leí hace tiempo. Y, que yo sepa, jamás odiaron o renegaron ellos de esa condición étnica. Fueron de los romanizados, frente a los bárbaros insumisos; pero no pusieron en duda su incontestable pertenencia étnica norteafricana, es decir amazigh" -dijo el apodado Pancho.
Esto no tiene más importancia, al menos para mí, que la de admitir con normalidad una verdad histórica que sacie las ansias de conocerte y comprender algo mejor la realidad circundante: en concreto tu procedencia, alguna de las raíces que te sostienen y estimulan. Así, conociendo, puedes no temer tanto al presente y encararte al futuro sin esterilizantes esquizofrenias ni acobardadoras huidas hacia las ignorantaciones impuestas por el poderío colonial español y asumidas sin rechistar incluso y principalmente por quienes estudian en Universidades -auténticas pudridoras de conciencias.

8-septiembre-1997

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Pese a la fortísima presión de otras culturas

El apodado Pancho, que tiene familia en el Valle de Jinámar, recordó que la Federación de Asociaciones de Vecinos Independientes de Telde había pedido a su Ayuntamiento que destinara el dinero municipal conseguido por el canon del Mercadillo de Jinámar a las familias necesitadas del Valle de Jinámar. Por lo oído, este mercadillo fue creado con este fin (¡siempre supliendo la dignificante justicia con la encanalladora y mal llamada caridad!).
Ignoro si se ha cumplido la solicitud de la Federación para paliar míseramente esa vil situación que acá se da casi exclusivamente entre imaziguen, pues son los imaziguen canarios quienes en mayoría -y como siempre desde la llamada conquista- soportan las miserias y desesperanzas. Lo que sí sé, porque lo leí hace algún tiempo, es que el Ayuntamiento reconocía que dentro de la población jinamarense existen 7.100 familias (sí: familias, casi todas con más de tres miembros) en situación de pobreza: 2.700 en pobreza severa, 4.400 en pobreza moderada (seguro que son más).
¡Y pensar que hay políticos profesionales -quienes acaban convirtiéndose en parásitos insaciables- proclamando que se acabará la pobreza en nuestra Patria, Patria cada vez más expoliada, cada vez más poblada y, por ende, miserabilizada. Perdone usted la interrupción, señor Armiche. Continúe.

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(Mas quien tomó la palabra fue un contertulio ocasional, el amigo Brígido Marcial. "Imagino que sabrán ustedes que nuestro afamado queso de flor de Guía casi ha desaparecido de la isla y que se ha de producir en Extremadura, sí, en Extremadura.
Aquí hay muchos problemas para su elaboración y ningún apoyo financiero de la cicatera Administración. ¡Para que luego digan cínicamente que en diez años acabará nuestra pobreza!").

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Así y todo tengo mis esperanzas enhiestas, muchachos, aunque sea viejo y seguramente no vea la total emancipación de nuestra Patria Canaria. Crece el número de compatriotas que, pese a tantas dificultades, adquieren consciencia, que comienzan a ver, aunque todavía borrosamente, con ojos canarios, con ojos imaziguen.
Pese a la fortísima presión de otras culturas que ha provocado el fin de muchas costumbres nuestras, inocentes costumbres que sólo dañaban al interés metropolitano de mantenernos desarraigados, aumentan los grupos folklóricos y los artesanos, auténticos heroicos resistentes a esa presión.

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"Es que ahí está la clave, señor Armiche", interrumpió Miranda. "Lo que más teme el poder colonial es que el colonizado tome consciencia. Ésta se adquiere con el conocimiento de su realidad, y el conocimiento se combate con la ignorantación. De ahí proceden las tantas mentiras sobre nuestro pasado que hemos de tragar desde la cuna hasta la misma muerte".
Y de ahí arranca que en nuestra Universidad no se estudie África, perteneciendo nuestra Patria geográfica y étnicamente a ella. De ahí que ningún Organismo oficial de Cultura o académico aprovechase para participar en el pasado Congreso Amazigh.
"No participaron porque las instituciones oficiales en una colonia son instrumentos colonizadores, jamás libertarios. El dinero llamado público en una colonia pertenece al poderío metropolitano, y todo lo oficial se controla con ese dinero. La verdad acaba inculcándote ansias de libertad, la verdad en una colonia es un peligro para los colonizadores y sus esbirros. En una colonia, para los esbirros y colonizados sumisos, para los expoliadores, intentar descubrir y airear la verdad es jugar con fuego, es sembrar vientos".
Incluso se dice aquí, vilmente, que admitir la realidad de que somos imazighen es querer entregar nuestra Patria al monarca alauita marroquí, del rey español, es volvernos musulmanes -que tampoco son de peor índole que católicos o protestantes o budistas o.... Cuando les comienza a fallar la vil estrategia de la ignorantación, cuando se percatan de que podemos aprender y conscienciarnos, echan mano a nuestro sempiterno miedo al moro.

Independencia significa eso y nada más: liberarnos del yugo metropolitano para poder planificar dignamente nuestro futuro colectivo. No significa librarte de un yugo para caer en otro.
Y todos los pueblos tienen el deber de procurar autodeterminarse, autodirigirse. El derecho de autodeterminación existe sólo tras haber practicado el deber de conseguirlo. Los canarios tenemos el deber de ganarnos el derecho de autodeterminarnos.

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("Las llantinas de los pescadores del Sur y de los campesinos moganeros y cumbreros, todas las llantinas de canarios llorones, proceden de que no nos atrevemos a exigirnos el deber de autodeterminarnos, proceden del cobarde consentimiento de que otros nos controlen y nos muevan como a muñecos esclavos.

Mientras sigamos dejando que sean los fuereños quienes determinen sobre nuestro destino, careceremos del derecho de que se nos respete").

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Repito: Amazigh significa . A los imaziguen rebeldes –habitantes del norte africano- se les llamó bereberes, bárbaros, los insumisamente apartados de las civilizaciones griegas, romanas, árabes, francesas...
Llamar bereber al amazigh es como, salvando las distancias, llamar chichachero, gofión, conejero, a alguien que preferiría ser llamado tinerfeño, grancanario, lanzaroteño -y aunque este alguien admita ser llamado chicharrero, gofión o conejero.