sábado, 13 de marzo de 2010

Acerca de otra película 3D: Alicia en el país de las maravillas - Un "híbrido" producto de Disney

Demian Paredes (LA VERDAD OBRERA-PTS. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

Aunque fue prevista como una película que, por su estilo, “calzaría como guante” para el reconocido Tim Burton (El joven manos de tijera, Big Fish, Charlie y la fábrica de chocolates), la anunciada –y esperada por muchos- Alicia en el país de las maravillas probablemente no deje muy conforme a ningún espectador, ni grande ni chico. Aprovechando que la pudimos ver hace pocos días en la avant premiere [1], adelantamos algunas opiniones.

La historia está retrabajada, según dijo la guionista “made in Disney”, Linda Woolverton (La bella y la Bestia, El rey león), con varios cambios respecto la versión original de los libros: Alicia tiene dos años más, y la acción transcurre una década después [2]. El mismo Burton reconoció que se hizo otra historia, fusionando los dos libros de Lewis Carroll Alicia en el país de las maravillas y A través del espejo –además de una leyenda [3]-.

Como resultado tenemos una típica historia de malos contra buenos (el reino blanco contra el rojo de la malvada reina de corazones), que comienza cuando una Alicia adolescente huye del compromiso social en una fiesta pre-matrimonial y cae, por accidente, al “otro mundo de las maravillas”. Sólo hay un brevísimo flashback de pocos segundos resumiendo el primer viaje de Alicia (el que está contado en el primer libro original) hacia el final.

Al parecer, el director y los guionistas prefirieron contar una “típica historia” basada en un personaje protagonista (Alicia, obviamente) en desmedro de parte del espíritu original de la obra. Esta tiene un mundo de seres y hechos “extraños”, con muchos “sinsentidos” en los diálogos, con juegos de palabras en canciones tradicionales y populares, y refranes conocidos. La historia original tiene que ver con un “mundo patas para arriba” que impresiona y divierte a los niños. Formalmente, algo de esto hay en la versión de Burton, pero no profundamente [4].

Los efectos 3D, a diferencia de las “maravillas” logradas en Avatar, tampoco impresionan en demasía: salvo algunas escenas “de acción”, hay poca sorpresa en las casi dos horas que dura el film (hay mucho primer plano, que “anula” el “efecto 3D”). Incluso hacia el final, con una película llena de música orquestal, el tecno del festejo queda aún más descolgado que el baile final de ¿Quién quiere ser millonario? (Slumdog millonaire). Tampoco se destaca mucho, en cuanto a rol actoral, Johnny Depp (un “preferido” de Burton), ya que en su personaje de “Sombrerero loco” hay mucho de colorido disfraz y efectos –y todo el conjunto de la situación con más actores- funcionando.

Aunque Burton dijo haber visto y estudiado todas las versiones previas a este clásico de la literatura infantil de la época victoriana (mediados del siglo XIX), la versión “siglo XXI-3D”, de Alicia...., a nuestro entender, no supera en verdad a ninguna de las previas –sean películas o bailes- de 1903, 1931, 1933, 1951 (la conocida versión en dibujos animados de Disney), 1972 y 1988. Al parecer Tim Burton prestó el nombre, bosquejó algunos trajes y colores, para una producción "híbrida" que es, en esencia, el show-business de un gran monopolio del entretenimiento; en este caso las industrias Disney. No por nada hay una solapada reivindicación del comercio ultramarino en plena expansión imperialista hacia el Asia.

Notas:
1] Esta nota fue originalmente escrita a raíz de la función del 2/3/2010, dos días antes de su estreno en Argentina y tres en el resto del mundo.
2] Diario La Nación, 3/3/2010.
3] Dijo Burton que esta película “No es una secuela porque hay muchas historias en los dos libros de Alicia. La meta fue tomar elementos de ambos libros y crear nuestra propia historia. Gran parte de la película está basada en el poema ‘Jabberwocky’, que en los libros es una parte menor. (...) La idea era crear una historia propia con los elementos del libro” (diario Crítica, 28/2/2010).
4] Dice una nota de Leonardo M. D’Espósito: “el problema básico de Alicia... es que su encanto se basa tanto en la lógica –Carroll era un gran matemático y un perfecto creador de acertijos- como –y especialmente- en las vueltas y revueltas del lenguaje. Tomar por ejemplo el capítulo de Tras el espejo, donde Humpty Dumpty despliega su teoría del lenguaje, o los juegos de palabras del poema “Jabberwocky”. Llevar eso a las imágenes quita, en lugar de enriquecer la poética cómica del escritor.
Es cierto que los personajes tienen una fuerte impronta visual –y que las ilustraciones de John Tenniel para las versiones originales de los libros se volvieron icónicas por lo menos hasta el largo disneyano-, pero también que lo más importante de estas dos novelas oníricas –como las llamó Borges, otro admirador- está en las palabras intraducibles en imágenes.
Por eso, la gran pregunta es si Tim Burton está a la altura del desafío de colocar una obra maestra de la literatura en un relato en imágenes” (“El desafío y la gran expectativa”, ídem. 3).

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