jueves, 8 de abril de 2010

¡Cuidado con la Lobomanía!

Miguel Longarini (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Cuando niño, me contaron una fábula en la que había un pastorcito de ovejas, que siempre engañaba a sus padres diciendo que venía el Lobo a comerlos, pero la realidad era que el Lobo no venía nunca y, fue así que luego de varios falsos alertas -el pastorcito- fue creando desconfianza hasta lograr que le restaran importancia a sus avisos y no se lo escuchó más. Eso fue así, hasta que llegó el día en que el Lobo vino de verdad, y el pobre niño, termina su historia abatido sin que nadie acudiera en su salvación. Aquí cabría poner que el Lobo se comió a todas las ovejitas y de postre a él, para luego finalizar con: Colorín “Colorado” este cuento se ha acabado. (lo de pensar que “El Colo peronista” podría ser uno de los Lobos) corre por cuenta de cada lector.

En mi etapa de traspasados los cincuenta, ya no me motivan los cuentitos por más bien contados que me lo ofrezcan. Es decir, que todos los Lobos que a diario me inventan, sé de dónde vienen y para qué. Me hacen pensar que quién me miente es el mismísimo Lobo, que con su astucia, miedo mediante y fabuladores multimediáticos en colaboración, preparan el terreno para el gran festín de comernos hasta el alma.

Me preocupa la Lobo manía, por ejemplo esto de asustar con la escasez de la carne y el dinero, la del combustible cada vez mas costoso y muy demandado…Es que se anuncia malaria en medio de un panorama de real y hasta grosera abundancia para los sectores medios y altos, palpable para quién sin miedo al Lobo, puede apreciarlo de saber vivir nomás. Me sorprende la gente que se supone, debe haber enloquecido endeudándose para vacacionar, comprar autos y 4x4 de muy buen valor, motos, bicis, plasmas de mil pulgadas, aviones que salen llenos, viajes al extranjero, aumentos en las ventas de los Shopping, electrodomésticos y hasta el derrame de tanta suntuosidad para algunos negritos que, se sentencia, no deben tenerlas, por ser negros nomás. Tal vez esta locura de consumo con inflación producida, estimo, por los viejos Lobos, haya provocado un desequilibrio emocional y, antes de que el abismo los venga a llevar, los desahuciados medio clases, piensan en terminar sus vidas llenos de deudas. Insisto con este punto, considerando que las noticias son que no hay un mango ni para ayudar a dar vuelta la tortilla… Quiere decir que tanto movimiento se hace sin dinero y aguante quién aguante…

A cuidarse mis pares –seres humanos bien nacidos de tanto depredador suelto, lanzado al llano político con cartel de corderito…

Tal vez, de tanto miedo puede suceder que pueda estar pasando algo parecido a una epidemia de ceguera colectiva como nos habla Saramago (1) en “Ensayo para Ciegos” (2): Creo que No nos quedamos ciegos, creo estamos ciegos: Ciegos que ven. Ciegos que, viendo, NO VEN.

Notas:
1) José Saramago http://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Saramago
2) Ensayo sobre la Ceguera http://es.wikipedia.org/wiki/Ensayo_sobre_la_ceguera

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