viernes, 7 de mayo de 2010

Confiemos en el devenir histórico

Víctor Ramírez (Desde Canarias. Colaboración especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Supongo que habrán leído ustedes que, según una encuesta, ya casi la mitad de los jóvenes canarios son favorables al derecho de autodeterminación -dijo el apodado Pancho mientras masticaba calamares fritos tras haber tomado un sorbito de cerveza sin alcohol. Lo diría como para que no decayera el ánimo conversador entre los contertulios.
Para mí resulta muy alentador que, nuestros pollillos y pollillas en casi mayoría vayan optando por la autodeterminación, por la necesaria soberanía de nuestra querida Patria Canaria. Si tantos jóvenes guanches se decantan ya por la emancipación -pese a la incesante ignorantación y a la sibilina adulteración intelectual a que se nos somete desde la cuna y por todos lados- imaginémonos cuántos más autodeterministas -que en una colonia son esencialmente independentistas- habría si hubieran aprendido nuestra historia, si conociesen nuestra realidad tan camuflada y adulterada en organismos docentes y por casi todos los medios de comunicación.
La fuerza de los acontecimientos históricos y la necesidad impuesta por las mismas circunstancias sociales harán que en poco tiempo aumente el número de independentistas entre nuestros jóvenes -y mucho más si les diera por leer a nuestros autores rebeldes, independentistas.

Interrumpió El Cobra: Tienes razón. Hoy la pollería sabe leer y puede pensar si se pone. Muchos tienen incluso carreras universitarias. Ya no es lo mismo que en toda nuestra historia desde el nefando siglo quince, donde incluso se nos ha considerado -según leí en la página 17 del interesante libro Canarias: la emigración, de Manuel Hernández González- "bastos y groseros que suele producir aquel terreno", o "africanotes" –según constató en la Cuba del comienza de este siglo el palmero Manuel Fernández Cabrera.
España, pese a su tremendo poder represivo e ignorantador y pese a la inclemente invasión (la única verdadera programada invasión en toda nuestra historia) a que nos actualmente se nos está sometiendo, lo tiene cada vez más difícil. Por eso habrá que irse preparando para lo peor, irse preparando sin miedo ni desesperanza sino con gallardía y fe en nosotros mismos, los puretas, y en nuestra juventud -que no toda es drogadicta ni está infragodizada total.
Ya sabemos cuán infame ha acostumbrado y acostumbra a comportarse el poderío colonial contra el pueblo sometido que pugna por la liberación. Aquí, el amigo Ramírez, estuvo en el Tercer Encuentro Juvenil Canario celebrado en Lanzarote desde el 24 al 27 de julio pasado.
(Mientras pronunciaba estas últimas palabras, miró El Cobra hacia mí, como incitando a que les contara algo de lo allá ocurrido. Y hablé).

*

Les dije que fui invitado por los organizadores del Encuentro, el heroico colectivo cultural , a participar en el Debate sobre Literatura Canaria junto al lanzaroteño Antonio Félix Martín Hormiga, el tinerfeño Ricardo García Luis y el grancanario Alfonso O'Shanahan. Estos dos últimos no pudieron asistir.
Allá se reunieron alrededor de mil quinientos muchachas y muchachos canarios. El vil boicoteo a que el Encuentro fue sometido, desde las instancias oficiales españolistas y desde las mal llamadas nacionalistas, no impidió que el resultado deviniera exitoso.
Mi mujer y yo asistimos a varios de los eventos: de todos ellos saldríamos emocionados por la energética esperanza que nos inundaba en el liberador futuro de nuestra pobre y miserablemente maltratada Patria. Pienso -y lo afirmo sin miedo a la exageración- que este Encuentro Juvenil ha sido uno de los dos o tres acontecimientos sociopolíticos más importantes en nuestra historia desde la maldita época de la llamada Conquista. Sin embargo ningún medio de comunicación mayoritario se hizo mínimamente eco de acontecimiento tan importante, ninguno que yo sepa.
Ese silencio informativo significa mucho, amigos. Nos da a entender que el poderío español a través de sus esbirros y capataces ya no está tan seguro de la fidelidad perruna del canario -fidelidad que no le exige al extremeño, al manchego, ni siquiera al vasco, catalán o gallego. Aquí se está removiendo el aire libertario, y ese aire acaba convirtiéndose en huracán purificador.

*

Volvió a interrumpir El Cobra: Sí, señores. Pueden seguir invadiéndonos masiva y degeneradoramente, con la repugnante cobarde colaboración de los codiciosos políticos espúreamente llamados nacionalistas de Coalición Canaria -salvo dignísimas y muy raras excepciones que yo personalmente desconozco pero que, supongo, existirán. Pueden vender nuestras tierras a los únicos que parecen disponer del dinero para comprarnos tan vilmente, los mafiosos que blanquean su criminal dinero aprovechando nuestra indefensa situación colonial. Pueden insistir en el amedrentamiento y en la ignorantación como han hecho hasta ahora desde siempre. Sí, pueden.
Pero no podrán jamás matarnos las ansias liberadoras de nuestra Patria a todos los canarios, jamás. Los herederos patrióticos de Doramas, Bentejuí, Atanausú..., Graciliano Alfonso, Agustín Peraza Betancourt, Antonio Zurita..., Secundino Delgado, Luis F. Wangüemert, Antonio Rodríguez López, José G. Cabrera Díaz, Veremundo Perera... y tantos y tantos gloriosos compatriotas que tuvieron la inmensa fortuna de sentir lo más grandioso que puede sentir un colonizado: las ansias de emancipación de su Patria.
Por eso, por nuestra juventud actual, confiemos en nuestro devenir histórico. Nuestra querida Patria Canaria será libre. Ojalá lo veamos.

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