viernes, 7 de mayo de 2010

La Marea Rosada recorre América

Jorge Zavaleta (CAMBIO16)

Una respuesta al desastre de la modernidad provocado por el extremismo liberal es el renacimiento de la “Marea Rosada” de los años sesenta, cuyos resultados y proyecciones se aprecian en los actuales gobiernos de Bolivia, Ecuador, Brasil y también de los EEUU, apoyados por movimientos sociales con optimista vigencia en las próximas décadas.

Esta es una breve síntesis de los diferentes tópicos que aborda el escritor norteamericano John Beverley, distinguido profesor de literaturas y lenguas hispánicas de la Universidad de Pittsburgh, fundador del proyecto de estudios culturales en los EEUU desde una óptica renovadora, de izquierda. Su primera obra, de 1997, es una lectura diferente de Soledades, de Luis Góngora, que lo dedica a la memoria de Walter Benjamin y Ernesto Guevara "dos que murieron en la frontera".

Beverley nació en Venezuela, pasó su niñez en el Perú, cuando su padre representaba a la IPC, International Petroleum Company, y retornó a Lima esta semana para cumplir compromisos en la Universidad Católica, institución en peligro de perder su autonomía ideológica con la forzada incursión del Opus Dei.

¿Ud. se define como un niño de la tercera cultura, qué significa este concepto?

-Es un concepto que descubrí recién. Se refiere, en la psicología social norteamericana, a alguna persona de padres que vive en otro país, no en su país de origen, y que pasa su juventud y su formación temprana en ese otro país. No es un inmigrante, pero tampoco tiene raíces en el país de donde provienen sus padres, que van a volver tarde o temprano. No son exiliados, ni expatriados, y van a volver. En ese sentido, psicológica y culturalmente, el niño de la tercera cultura no pertenece a ninguna de las dos culturas. Es parte de la Marea. La cultura norteamericana es dominante, habla español, pero uno está en un “entrelugar”. Yo me considero norteamericano, pero no en la intensidad como la siente mi esposa. Tengo una relación afectuosa con América Latina y esto me lleva a valorar por ejemplo a Roberto Bolaño, a los chilenos que emigraron, y esto me conduce a conocer el fenómeno latinoamericano.

¿Desde esta condición, qué perspectiva tiene la Marea Rosada en América Latina?

La Marea Rosada es el renacimiento de las posibilidades de América Latina, después de un período gris, de finales de los ochenta, y antes en algunos países, como Chile con dictaduras militares, donde se sufre el colapso de una utopía, el desastre de la Unión Soviética, el desastre de Sendero Luminoso que destruye la izquierda. Y ahora se aprecia la aparición de nuevas organizaciones de izquierda, que se autodenominan socialistas o de trabajadores que democráticamente han conquistado el espacio público llegando al gobierno.
Soy de una generación de los años sesenta, etapa que fue radicalizada en los EEUU con el movimiento de los derechos civiles, la participación en la guerra de Vietnam y manifestaciones en contra. También la identificación con América Latina, la revolución cubana, el dinamismo político que provocó esta revolución, la narrativa del Boom, y luego la política. La Marea Rosada hoy es más sensata, vuelve a poner sobre la mesa el cambio social, la justicia, la igualdad.

¿Cómo percibe el futuro de la Marea Rosada? ¿Se convertirá en Rojo o bajará de tono?

-Veo con mucho optimismo. Me parece una manera nueva de encarar los problemas que va más allá del modelo neoliberal. La Marea Rosada está en busca del modelo que combina la planificación, en la dirección de hacer más justicia social junto a elementos de libre mercado y la globalización.

¿En este orden, el Movimiento al Socialismo de Evo Morales es una figura referencial?

A mi modo de ver, sí. Para mí el MAS es la formulación con participación de indígenas, de intelectuales, universitarios, el vicepresidente es un sociólogo, Alvaro García Linera. Es una de las representaciones que nosotros habíamos elaborado en el campo de la teoría y la crítica literaria, desde la interculturalidad de la sociedad, la atención de nuevas formas de gestión popular. El MAS se relaciona también con el Partido de Trabajadores Brasileños y con el Ecuador, cuyo gobierno de Correa tiene un fuerte componente de organizaciones indígenas.

¿Cómo ve Chile, donde acaba de ganar la derecha empresarial del pinochetismo a una lideresa de izquierda que tenía un masivo respaldo ciudadano?

Tengo la impresión que Michelle Bachelet hubiera ganado fácilmente de presentarse como candidata. La Concertación política fue acertada en un determinado momento, pero el modelo económico que condicionaba cierta continuación del plan pinochetista no fue suficiente con la expulsión de la dictadura militar. El gobierno no sabía responder a las exigencias populares, algo parecido ocurrió en el Perú con el voto para el gobierno de Fujimori.

¿La elección presidencial de Obama qué repercusiones tiene en los EEUU y América Latina?

Participé mucho en la campaña de Obama. En un momento pensaba que había cierta coincidencia con la Marea Rosada Latinoamericana, que presenta elementos prometedores. Pensaba que Obama, un ciudadano negro elegido democráticamente, y que también proviene de una tercera cultura porque vivió su niñez en Indonesia, igual que yo en el Perú, tenía una perspectiva con respecto a AL.
Obama no es un hombre de izquierda, es pragmático de centro. Lo más novedoso de Obama no su izquierdismo o su liberalismo, es su manera de ver el mundo desde una tercera cultura, entender que el mundo es más complicado que las fórmulas reaccionarias, defensivas. Propone un EEUU más abierto. Tiene toda la herencia del imperialismo norteamericano. La americanización de AL se traduce en Colombia con bases militares, en la forma como enfrenta el problema de la droga. Un periodo de cuatro años es un insuficiente para deshacer todo eso. En ese sentido, Chávez dijo que Obama sigue siendo prisionero del imperio, crítica dura, pero en cierto sentido, correcta.

¿Siendo Usted venezolano de nacimiento, dijo en su conferencia que votaría por Chávez?

Yo votaría por Chávez, si tuviera que hacerlo. Porque la oposición también trae muchos problemas y representa los intereses más conservadores y de los más ricos.
Obama no ha respondido a América Latina con suficiente énfasis respecto a las expectativas de la región. Todavía no ha resuelto el tema de la migración que es un gran reto, lo que está llevando a la organización de una derecha bastante reaccionaria, contra la integración de hispanos. Obama debería fortalecer su política mediante relaciones con los estados progresistas. Para eso tendría que apoyar a la Marea Rosada.

¿Podría comentar sobre la incursión del Opus Dei a la Universidad Católica?

Me he enterado del debate creado por el arzobispado. Creo que representaría un poco del poder capaz de decidir lo que se tenga que decir de la Universidad. El Opus tiene un modelo más tradicional de la sociedad, de la filosofía. Mi conferencia es un tipo de pensamiento que a mí me interesa y a los que estaban escuchándome. Esto no estaría permitido, no estaría aceptado. Aunque los temas que estaba desarrollando eran puramente académicos, como el estructuralismo y los problemas de la literatura, considero que están atravesados por cuestiones políticas y morales como los problemas presentes en este debate sobre el futuro de esa casa de estudios.

¿Después de medio siglo que Ud. viene al Perú, cómo ve al país?

El Perú ha cambiado. Lima es totalmente distinta, pero no es fundamentalmente distinta como hace medio siglo antes. El Perú es un país donde faltan cambios de un nivel profundo, mucho más de lo que se ha podido dar. Persisten grandes desigualdades y eso queda como una especie de reto para el futuro. Después de cincuenta años el Perú está mucho más desarrollado, pero también parece que ha perdido algo, un cierto encanto criollo. Ahora, con la americanización, las viviendas nuevas, los centros comerciales dan una imagen distinta.

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