viernes, 7 de mayo de 2010

Música tradicional vasca – Euskal Musika (Parte I)

Elena Arnaiz (Colaboración especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Euskal herria, el pueblo de los vascos, es una región cultural situada al norte del Estado Español, cuyo espacio supera los límites político-administrativos. Su extensión abarca ambos lados del pirineo francés y español y, actualmente, conforma 7 regiones que representan el área donde se manifiesta la cultura vasca en toda su dimensión.

Nuestra lengua y elemento identitario principal, el euskera, sin relación con otra lengua en el mundo, es considerada la única lengua pre-indoeuropea superviviente en Europa occidental. Este dato nos indica que la cultura vasca es posiblemente una de las raíces culturales más antiguas del continente europeo.

Por lo tanto, a la hora de hablar de música vasca o euskal musika, considero imprescindible introducir algunos de los instrumentos clásicos; la txalaparta, el txistu, la alboka y la trikitixa.

La Txalaparta clásica se compone de varios tablones de madera de aliso, fresno o castaño apoyados sobre dos soportes (cestos, sillas, caballetes…) y sobre estos, algún material aislante (hojas de maíz, pieles de oveja, etc.). Dos txalapartaris percuten sobre la tabla con palos de forma cónica, uno establece el orden, el otro lo intenta romper, y así se va generando un ritmo compuesto por un orden-equilibrio inquebrantable.

La Txalaparta está vinculada al mundo rural vasco, a los trabajos vecinales del caserío y sus celebraciones como la elaboración de la sidra, la fiesta de la cal y las bodas. Se cree que también sirvió como medio de comunicación vecinal. La txalaparta como instrumento sobrevivió a un retroceso que hace 30 años estuvo a punto de hacerlo desaparecer. La transmisión cultural revivió su uso y creó nuevas versiones renovadas del instrumento. El dúo de hermanas gemelas Ttukunak y Oreka TX se han convertido en referentes de este instrumento.


El txistu es, sin duda, el instrumento más conocido y extendido de la música tradicional vasca. Se trata de una flauta de madera de pico vertical de tres agujeros. Se acompaña del tamboril que le ayuda a marcar el ritmo y se utiliza en pasacalles y en danzas. El hallazgo de un hueso de ave de tres orificios en un yacimiento arqueológico en Navarra hace suponer que se trata de un instrumento autóctono que fue desarrollándose a través de la difusión cultural de las rutas de peregrinación en la Edad Media.

Con el txistu y el tamboril se toca uno de los ritmos más referentes de la música tradicional vasca, el zortziko, compás 5/8. Popularizado en las danzas de las fiestas tradicionales vasco-navarras como el aurresku.


La alboka es un instrumento propio del folklore vasco. Está compuesto por dos cuernos de novillo unidos por un soporte de madera con dos tubos de caña agujereados. De origen árabe, este instrumento fue difundido a regiones de Europa, África y Asia aunque su uso está casi desaparecido en estas áreas y es en Euskal Herria donde más se ha mantenido y recuperado. Culturalmente está relacionado con el mundo montañés y pastoril. Su sonido es muy parecido a la gaita.

La trikitixa es un acordeón diatónico que llegó a Euskal Herria por difusión cultural de sus pueblos vecinos europeos hace poco menos de un siglo. Se suele emparejar del pandero que marca el ritmo de la misma. Su gran éxito en la música popular vasca se debe a que acompaña a los instrumentos tradicionales en los bailes de las romerías. Nuestro trikitilari más internacional es Kepa Junkera.


Mucho antes de que se escribiera, la lengua vasca, el euskera, conoció una expresión oral intensa, en parte gracias a la improvisación cantada y versificada llamada el bertsolarismo. El bertsolari (hacedor de versos) compone, canta e improvisa versos en euskera siguiendo unas reglas de rima y métricas concretas sobre un tema prefijado. Esta tradición cuenta con gran arraigo y popularidad en Euskal Herria.


Foto: Alboka Topaketa / Autor: Etxebaiker (FLICKR)

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