sábado, 12 de junio de 2010

En la cooperativa Hotel Bauen: La lucha de Zanon representada en el teatro

Demian Paredes (LA VERDAD OBRERA - PTS. Desde Buenos Aires. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

La histórica lucha de los ceramistas neuquinos ha impactado en las ciencias sociales, el periodismo, la cultura y el arte en general. Si a las decenas de libros, artículos, ensayos y reportajes sumamos las películas, cortos y documentales (nacionales e internacionales); y si además mencionamos la cantidad de recitales bajo control obrero (¡sin policías!) donde, a precio popular, miles pudieron disfrutar de importantes bandas como Bersuit Vergarabat, Rata Blanca, La Renga, Raly Barrionuevo y Attaque 77 entre otros (banda que además hizo el tema y videoclip “Setentistas”, del disco de 2003, Antihumano), sólo faltaba que Zanon llegara a una actividad más: el teatro. Con la particularidad que en este caso además participan los mismos obreros como actores.

El 28 de mayo tuvimos la posibilidad de presenciar “Testimonios. Cuerpos y voces de obreras y obreros en acción”; obra que relata la enorme lucha ceramista desde fines de los ’90 hasta su ocupación y puesta en funcionamiento por sus trabajadores en enero de 2002. Más de medio centenar de personas disfrutamos durante unos 40 minutos una re-presentación de muchos hitos de la lucha de aquellos años, y luego hubo una larga charla con los actores-trabajadores de Teatro Tercer Fuego y la directora.

La obra pasa revista a muchos momentos clave: al inicio se ve a los trabajadores y trabajadoras marchando y accionando mecánicamente la fábrica (mientras el salario no alcanza para vivir), en contraste con los breves momentos de “libertad” que hay en los descansos o fines de semana, donde se puede tomar un mate o jugar al fútbol. Y el instante de una gran tragedia –que era habitual en la planta-: la muerte de un compañero. El deceso del joven Daniel Ferrás aumenta la indignación de los trabajadores y comienza la lucha, resistencia y organización contra los atropellos patronales.

Otro momento es la larga huelga de 34 días, donde fue clave la solidaridad activa: desde los presos de la Unidad 11 que donaron raciones de comida, hasta una docente que se hace presente para anunciar una colecta de alimentos de sus compañeras y otros actores fundamentales: los partidos de izquierda, otros sectores de trabajadores, los mapuches y los vecinos. Otro apoyo sumará un “poeta” que les recita en la fogata a los obreros versos que Tejada Gómez puso en el disco de Los Trovadores en 1969, Los oficios del Pedro Changa: “La desocupación junta a los hombres en la aurora trizada de la calle. Los ordena de gris, los alínea con una misma espina atravesada. Cada uno está solo con los otros buscándose cigarros y palabras mientras se cuentan hijos y decesos y pormenores de la mala pata. Entonces se le ve la traza al Pedro que se fuma hasta el pucho la esperanza apoyado en los hombros del silencio y buscando salidas a sus ganas”.

No podía faltar la denuncia a la burocracia sindical de Montes, los “versos” y mentiras del abogado de la familia Zanon; ni mucho menos la represión: como la que hubo cuando fueron a quemar los telegramas de despido frente a la municipalidad de Neuquén y les llovieron los gases y las balas.

Esta parte de la obra –porque se promete una segunda parte- finaliza cuando, con el lock out ofensivo patronal, la unidad (conseguida con asambleas democráticas) y firme lucha, lleva a que los trabajadores ingresen a la planta y comiencen a producir, ante la urgencia y la necesidad de llevar el pan a sus casas.

Fuertes aplausos acompañaron el final de la obra, y luego actores, actrices y directora se quedaron charlando con el público una hora más (varios no conocía la lucha de Zanon), donde se habló tanto de los problemas de sostener la gestión productiva, con los coordinadores y asambleas, como las promesas incumplidas del gobierno de comprar la producción, entre otros temas. Se mencionó –obviamente- la reciente puesta en marcha de Stefani por sus trabajadores y se habló de la larga lucha docente.

También se destacó el trabajo y la aceptación que, con esfuerzo, logró el grupo de teatro dentro de la planta, sumando así a la gestión obrera y proyección política otra dimensión: la cultural y artística, donde los mismos trabajadores y trabajadoras son protagonistas.

Una vez más los y las ceramistas de Zanon se muestran pioneros/as en recuperar tradiciones: a las del sindicalismo combativo y la democracia obrera, a la gestión fabril y la superación del corporativismo mediante organismos militantes como comisiones y coordinadoras (uniéndose a los desocupados, estatales, jóvenes y partidos de izquierda) se agrega esta: la de las organizaciones anarquistas y socialistas que, a fines del siglo XIX e inicios del XX, ponían en pie sus propios centros culturales, bibliotecas y obras de teatro, demostrando que el arte no tiene que ser producido por “entendidos” o –dicho más “modernamente”- “profesionales del espectáculo”. Uno de los actores, Lucho Díaz, denunciaba claramente que el capitalismo no sólo utiliza al obrero como una materia prima más, desechable, sino también cómo lo atrofia en toda su vida íntegra –y de ahí las vergüenzas y dudas de muchos en sumarse al proyecto teatral-. Y cómo entonces esta obra es también una muestra de libertad y autonomía humanas, opuesta completamente a la degradación del sistema.

Es que en definitiva -y como decía la pequeña pieza teatral del periódico Muerte a la tiranía del 15 de abril de 1887- los obreros sólo quieren (aunque muchos caigan golpeados y presos) la libertad sin trabas.

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