jueves, 17 de junio de 2010

Soberanía íntima (reflexiones)

Julio Herrera (Desde Montreal, Canadá. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

1- Es a causa de poseer una conciencia libre de convencionalismos que no he querido ser un ciudadano en ese presunto Olimpo de la libertad que es Estados Unidos. Yo no he podido creer que exista orgullo de ciudadanía en la servidumbre de las conciencias. De ahí que busco todavía una patria libre para mi conciencia libre, y no la encuentro. Me rebelo a reconocerla en esa tierra de ciencia-ficción donde existe solo un grotesco placebo de la libertad, en ese pueblo esclavo que ostenta la insolencia de sus atavismos ideológicos en la misma tierra donde un pueblo heroico fatigó sus epopeyas independentistas y anticolonialistas en días que parecen ya huidos para siempre. Cuando se ha nacido tras el escudo de Bolívar y se ha sido discípulo de Martí, ¿cómo llamar conciudadanos a los de Bush o condiscípulos a los apóstoles de la doctrina reaganiana y reconocer como patria a esa industria de conciencias hecha lo mismo para albergar, producir y exportar tiranos que para aplaudirlos? De ahí que mientras yo no pueda encontrar para mi corazón a una patria digna de él, nadie podrá obligarme a adoptar otra patria que mi propia conciencia.

2- Permanecer libre en medio de una sociedad que parece haber renunciado a la Libertad habiéndose conformado con una parodia de ella es un delito que nadie nos perdona: los tiranos porque no pudieron envilecernos adorándolos, y los siervos, porque no nos envilecimos imitándolos. Y no saben qué castigar con más furia: si el orgullo de nuestra frente que no se inclinó ante el convenio vil... ¡o el de nuestras rodillas, que no se doblaron ante el ídolo!

3- Ser realmente libre en el autodenominado “hemisferio libre” ¡es una de las hazañas más difíciles y de las más peligrosas!

4- Se dice que la frialdad y las aberraciones de los norteamericanos les impide amar nada ardientemente, y eso es falso: ellos aman muy ardientemente su frialdad y sus aberraciones. Solo que, en el colmo de su aberrante moral, ellos llaman a su frialdad "paz", y a sus aberraciones "libertad".

5- El único pudor de las sociedades políticamente pervertidas es el de obstinarse en no aceptar la verdad de sus aberraciones, por temor de quedar desnudas ante ella.

6- Los ideales monetarios llenan toda la vida de quienes están privados de ideales solidarios, o son incapaces de éstos.

7- Una sociedad basada en el dinero podrá tener mi dinero, pero mi corazón no lo tendrá jamás.

8- Se me acusa de no tener corazón, pero, excepcionalmente, nadie podrá acusar al pillaje yanqui de habérmelo robado.

9- Asimilarse moralmente a una sociedad mercantilista es comprar otras conciencias extrañas, después de haber vendido o renunciado a la propia

10- El gran sueño de una conciencia realmente libre es el de hacer el mundo a su propia imagen. Y su gran orgullo es el de no haberse dejado hacer a la imagen del mundo.

11- Las idiosincrasias mercantilistas insultan fácilmente a las conciencias sin fortuna, porque ellas envidian la excepcional fortuna de tener conciencia.

12- "Comprender conduce a amar", afirman los apóstoles y apologistas y de la asimilación cultural a la idiosincrasia norteamericana. Pero eso no siempre es cierto, porque a comprender se llega solo después de analizar. ¿Y quién que analice la idiosincrasia norteamericana podrá llegar a amarla sinceramente?

13- Frente a la copa amarga del exilio en tierras adversas el deber de nuestra integración social no es de apurar el indigesto coctel de la promiscuidad moral, sino de hacerlo impotable haciéndonos impotables a la sociedad. Los digestibles de hoy son el excremento de mañana.

14- La sobriedad de nuestra conciencia étnica es lo único que nos salva de la embriaguez de los burdeles morales.

15- Las idiosincrasias colonialistas no aman sino a las conciencias dóciles que puedan colonizar. Las conciencias anticolonialistas les son violentamente odiosas.

16- Ser indomable atrae el odio de los domadores... y la hostilidad de los domesticados.

17- Un librepensador que se asimila a los dogmas y convencionalismos de una idiosincrasia imperialista deja de ser libre, y casi podría decirse que deja de pensar, porque dentro de los dogmas imperialistas y fuera de la libertad de pensamiento ya no se piensa, aunque muchos hagan alarde de pensar.

18- Si no podemos ser libertadores, al menos seamos libres. Y así, si no podemos contemplar el espectáculo de un pueblo sin amos ni ídolos, ¡al menos podremos ofrecerle el espectáculo de un hombre sin ídolos ni amos!

19- Los tecnócratas del llamado "Nuevo Orden mundial" se obstinan en conocer nuevos sistemas solares que existen en el Universo,...y en desconocer nuevos sistemas sociales que coexisten en su hemisferio.

20- Las idiosincrasias narcisistas y robotizadas del norte consideran como "simios amazónicos" a los advenedizos del sur. Y casi siempre tienen razón, porque solo los simios imitan lo grotesco de las idiosincrasias robotizadas.

21- "Viví en el monstruo, y conozco sus entrañas", dijo José Martí". “Vivo en el monstruo y lo llevo en mis entrañas", dicen los latinos que en Norteamérica han perdido sus entrañas latinas.

22- Porque ya no escuchaban el clarín de mi conciencia anticolonialista la colonia de mis compatriotas me acusa de antipatriota. Pero, ¿no es acaso ya un patriotismo casi heroico éste de vivir entre compatriotas colonizados?

23- Guiar los tumultos de oprimidos y de alienados por la senda de la libertad es el deber moral de un hombre libre. ¿Ser seguido? ¡Poco importa! ¡Lo que basta a un hombre libre es no ir en seguimiento de nadie!

24- En mi pasión por la libertad yo consagré mi vida a la independencia dándole a mi vida la independencia. Y el celo de mi independencia me impide mezclarme con el tumulto popular en otra forma que no sea mi pensamiento arrojado desde la altura de mi orgullo.

25- Es irónico comprobar que el dólar sirve igual para esclavizar a un mundo que para independizar a un individuo. Cuestión de carácter y de soberanía íntima.

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