viernes, 25 de junio de 2010

Tomo y no obligo... es más barato

Carlos Alberto Parodíz Márquez (Desde Lomas de Zamora, Buenos Aires. Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

El "Lawyer" estacionó la cuatro por cuatro oscura, en la no menos oscura sombra del puente carretero. Claypole un curioso y anacrónico sajonismo, es la paradoja social. Angosto, peligroso, sin seguridad ni luz. Una "pinturita". Por debajo, como todo en este "ispa", se negocian soluciones para "vuelos transpolares". La noche aquí no paga peaje. No todos los pasadores son confiables y tampoco todos la terminan bien.

Un paso a nivel vecino, se da la mano con los flancos del pueblo. Un pueblo acorralado, pero por la historia. Alguna vez jugó en esa calle sin futuro, que "moría" contra la ruta. La gente de "laburo" flaquea sobre todo a la hora de viajar. Por eso él esperaba sin apuro, pero vigilante, la pasajera de turno. Un rato después el "bondi" que llegaba muy cerca, era un fuego de artificio. Casi la crónica de un "achaco" anunciado.

Cuando los chicos están "dados vuelta", los dados caen como caen. Para la m... Quisieron darle "maquina" al colectivero que trabaja con máquina. No había "caja chica". Los chicos se "cebaron". Uno se quedó "apretando" al chofer y el otro decidió recorrer el micro, para que los pasajeros colaboren "con la causa". La cosecha era pobre hasta que llegó al penúltimo asiento donde el morocho de pelo cortito le anunció por lo bajo...

-Polícia... entréguense-. El "flaco" creyó que ellos eran los hermanos James, aunque en otro "tren" de atracos. Levantó el brazo y el grito inútil antes que, primero él y luego el otro, fueran "cocinados" a tiros. El partido entre "polis" y ladrones, iba a penales, pensó "el Lawyer", cuando "peló" el celular para llamar a Yon y contarle.

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-"Franz" es un clásico- dijo en tono docto "El Lawyer" haciendo de cómodo anfitrión en esa casa recostada y casi como espiando el cruce de la avenida con Amenedo. Siempre espera gente y el lugar hace cierto aquello de "Dios los cría y el viento los amontona". Adrogué‚ es un código más, en este caso para "gente como uno", pensé‚ frente al plato de anchoas -sólo anchoas- ordenó "El Vasco", para discutir "la seguridad" del sur. Un enigma digno de Tolkien, cuando se busca un anillo.

-¿Por qué‚ San José‚ es un santo para dos pueblos?-

-¿Acaso no le alcanza con uno?-

-¿Porque nadie afloja a la hora de elegir destino?-

Yo permanecí inmutable, arrodillado mentalmente, ante el obelisco de cristal, portador de un Gancia con Fernet, fragante y espumoso, servido con la técnica secreta revelada, alguna vez, por un somellier rebelado.

Yon que no respondió la "tríada" del "Lawyer", pescando una anchoa generosa se puso melancólico.

-Es hora de ir a San José, "pero de este lado", para hablar con "Rambo"-, anticipó. Dueño de la levedad del ser, meciendo el futuro a través de la combinación sepia y olorosa.

Dos inutilidades después partimos en caravana, porque el Alfa gris, era ya una prolongación de "El Vasco". Entrar por el patio trasero a San José "de este lado", es un desafío. Como hacer el mapa del pozo propio. Tal vez porque aumento y crecimiento, es en este rubro donde "se reactiva el pozo productivo". Aquí el reparto sí, es justo. Todos, para los que nada tienen.

Rambo estaba "de civil", montado en su porte germano -pelo corto y rubio-, Detalle que hace menear la cabeza al vasco, cuando se encuentran y en "la todo terreno" negra que para él, es una escarapela de advertencia. Eligió un turbio bodegón con todo el folclore "adentro".

-Hoy no se mezcla- advirtió sin mirarnos, Yon. Con "El Lawyer" si nos miramos. Cada tanto es bueno medirnos. Nos debemos demasiados silencios. Esperamos los aperitivos combinados pero sin ilusiones.

-Voy a necesitar ayuda-. Viniendo de "Rambo" era una "bazukazo". Al vasco no se le movió un músculo. Parecía escuchar "Humo sobre el agua", pero yo no oía a Purple por ningún lado y menos ahí, donde el cuartetómetro, cotiza en decibeles.

-¿Qué pasa?- fue la "catarata" inquisidora de Yon.

-Hay dos barrios "al borde de un ataque de nervios"; unos intrusaron y los otros resisten. "Garay", con "La Gloria", otra guerra de pobres y de memoria- poetizó "Rambo".

-Vos podrías hablar con la gente, no todos quieren escuchar "voces oficiales" y menos las nuestras- agregó mientras yo, desconsolado, pensaba en la elocuencia de Yon, muy parecida al alborozo del monte Everest cuando pasa un alpinista.

El vasco resolvió.

-Andá vos- ordenó al "Lawywer" sin que este replicara, lo que me regaló asombros nuevos. Un espíritu de "retruque" que se iba al "mazo". Me miró. Consentí. Se acomodó la camisa dentro del pantalón, un hábito maquinal como acariciar a su hijo Juan Cruz y salió. Por primera vez en poco tiempo, no supe que hacer.

-La historia de una plaza y una escuela que no están; un piletón que divide las aguas entre intrusos e intrusados que pelean por lo que no tienen y decisiones delicadas, bailotean entre los bandos-, agregó "Rambo" para justificar su nuevo rumbo en la "diplomacia" de la ley. Difícil, pensé, que el chancho vuele y también en como le iría al "Lawyer", mientras juntaba carozos de aceitunas negras, picantes, que pude rescatar de "las ruinas de Pompeya", un buen lugar como otro cualquiera mientras abordaba con fe, el tercer "combinado" climatizado de hielo. El murmullo de los otros dos, me alejó porque nunca hago esfuerzos para oír lo que no me dejan escuchar.

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Es la vida que me alcanza.
Es el cansancio que me alcanza.
Es la esperanza que me alcanza.
Es un tiempo valioso que me alcanza.
Es el resto de confianza que me alcanza.
Es la inconsciencia y la inocencia que ya no me alcanzan.
El rumor de la canción cesó en mi cabeza cuando un aletear de águilas, me puso en picada sobre la mesa. Desperté con el regreso del "Lawyer" y su anuncio.

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-Los vecinos se pusieron de acuerdo y hay tregua por treinta días para arreglar las cosas- dijo, mientras aspiraba ruidoso por la nariz eludiendo su responsabilidad en "la negociación". Yon se miró con orgullo mal disimulado. "Rambo" entrecerró los suyos para evitar brillos delatores.

Nunca lo había visto preocupado a ese extremo. Hombre duro. De decisiones duras y finales; ahí estaba.

-¿Como pueden "guerrear" y que yo tenga que "echarlos" si habría que darles un abrazo y pedirles disculpas por la vida?, rezongó fríamente desesperado.

-Nosotros nos vamos- anunció el profeta de la parquedad.

Salimos al calor que, en la calle, parecía soportable. Subimos al Alfa gris. Yon no parecía cansado.

-"Garganta profunda" nos espera en Lanús. Salimos del San José "brównico" pasamos por el "temperlino" y Pasco "arriba" buscamos ruta.

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"La diva" no es sólo la mujer dorada que me desvela y devela. En el primer piso, casi asomados a la plaza Belgrano, escuchamos el "parte" del día del "feudo". -Allí hay un amo y señor- supo anticipar "Garganta...", alguna vez.

-¿Que pasa ahora?- atacó el vasco al mismo tiempo que regresaban las anchoas, navegando porcelanas bien formadas y solidarias con las copas espumosas de la reiteración. Confieso que el número de "cadáveres de cristal" era ya, lo que el viento se llevó.

-"El uno" de Lanús no da notas, hasta ahora, porque tomó distancias del "Negro" y no quiere quedar "pegado". Es grave. Se ha vuelto amo de sus silencios. El rumbo y las medidas económicas no lo convencen. Cree que hay "un pase" extraño y como buen zorro, ahora parece querer dejar de ser esclavo de sus palabras-, sintetizó "Garganta". Yon lo palmeó confortándolo.

-¿Y entonces?- fue su discurso elocuente.

-¡Que te parece! ... "el negro" y él siempre "jugaron" juntos. ¡En este momento es una decisión muy grave, pero voy a avisarte como sigue este partido; hay mucho ruido a botas ¡"hermano"! ruidos peligrosos pero para todos !te lo juro!. El mercenario Hoare estuvo en Buenos Aires "negociando" con Balza.- se quejó "Garganta..."

-¿"Deathbird"?- el tono de Yon era glacial.

-El mismo. Tiene "un santuario" mercenario del SAS inglés y van con el que "pague mejor" o "la corona indique". ¿Te parece poco que semejante ejemplar ande suelto en Buenos Aires?; ¿viene a entrenar "gurkas" argentinos y para qué?-, "Garganta." era una lágrima.

Yon con la sombra de la guerra de los mundos velando el color celeste, me miró y se economizó hasta la orden. Un gesto de cabeza para indicar la retirada, dejando rastros de congoja en la mesa. Nos fuimos, con las cortesías desacostumbradas, invadidos por un frío del alma, que construye la memoria. Los años de plomo, están a la vuelta de la esquina, pensé y abracé al "Lawyer". Estábamos en el muelle de la bahía, titubeando sin saber qué hacer, ni cuando hacerlo. Ocurre que nadie quiere ser el padre de las despedidas, aunque sea el padre y como siempre, él por un lado y nosotros por otro, nos fuimos, fabricando "Desencuentro".

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