viernes, 20 de agosto de 2010

Diles no

Erasmo Magoulas (Desde Canadá. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

A mi hermano Pirucho Duizeide

Cuando los americanos te brinden su ayuda
Diles no
Con esa ayuda vendrá
El veneno de un animal desconocido
El odio
La delación
La muerte
El soborno
La traición
El hambre y la sed
La tortura de precisión quirúrgica
El desprecio
El olvido y la desaparición
No te acordarás de tus hijos
Y tus padres no te reconocerán
Traerán el racismo crudo del sur de los Apalaches
O el enmascarado
En el solemne discurso de la academia bostoniana
Su superioridad moral
La mentira y toda su gama
De artificios para el engaño
Los idiomas todos
Serán envenenados
No te asesinarán
Tu cuerpo será contabilizado
Como otro daño colateral
El animal americano
Diles no
Vendrán a ayudarte con la 82 División aerotransportada
Y entonces sabrás de qué se trata su ayuda
Cuando estés razonablemente ayudado
Vendrán a ofrecerte soporte técnico-financiero
Unos hombres vestidos con la sonrisa de la Coca-Cola
Diles no
Traerán en sus portafolios los vericuetos jurídicos
Para el fraude y la estafa
En tan sólo horas verás tus ríos secarse
Y tus pájaros no podrán volar
Por el aciago arsénico que trae el progreso que te ofrecen
Diles no
Las abejas obreras dejarán de trabajar
Exhaustas por la niebla americana del 2-4-5 T y el Round Up
Comprenderás que el sol aún puro y noble como tu hermano
No es suficiente y no podrá ayudarte
El agua
La tierra
El aire
Ya se doblegaron
Y entonces vendrá el hambre
La desesperación y la huida a ninguna parte
En tu calamidad estarán presentes los americanos
Para brindarte más ayuda
Diles no
Si te rebelas ante la adversidad
Te volverán a ayudar con la 82 aerotransportada
Diles no
Porque esta vez como en la primera
Vendrán arrastrando la sangre y el dolor
Que el abuelo Custer y su Séptimo de Caballería
Les arrancaron al cheyenee Black Kettle y a todo su pueblo
Y tú serás el próximo Black Kettle
Diles no
Vendrán con sus manos
Levantando las cabezas cercenadas de los tagalos
Colgando como racimos violáceos
Sus trofeos
Vendrán los nietos de Arthur MacArthur
El gran cosechador de cabezas filipinas
Cualquier mínima dosis de lógica
Te indicará
Que ahora vienen por la tuya
Diles no
Vendrán a instruirte con sus historias de la Seguridad Nacional
A salvarte de posibles intromisiones extranjeras
A protegerte de la barbarie del colectivismo
A sugerirte que la violencia es mala consejera
A refrescarte el concepto de libertad
Y a que no te olvides que a Mamá Yunai
O como la llaman ellos The United Fruit Company
No se la toca
Diles no
Vendrán los hermanos Dulles casta de criminales
Para borrar de la faz de tu tierra
Cualquier vestigio de primavera
Diles no
Vienen con el látigo escondido
Para señalarte el camino de las plantaciones
La próxima espalda marcada podría ser la tuya
Diles no
Vienen con planes preparados en el Salón Oval
Cuando respirabas libre el aire puro de tus Andes
Y tus niños disfrutaban la copa de leche en sus escuelas
Sus planes hablaban de libertad
La libertad que les habías arrebatado
De empujarte nuevamente al socavón
Diles no
Vienen para una cacería
Vienen a emular a sus ídolos del terror
Vienen a reconcentrar en campos de exterminio
Al hermoso Victor hijo de tu Patria
Diles no
Vienen Kissinger y Friedman
Que no saben de canciones o de copas de leche
Y tu pequeño hijo (ese que acaricia la guitarra)
Puede ser el de las próximas manos cercenadas
Diles no
Cuando sus embajadores te quieran aconsejar
Diles no
Cuando algún compatriota les preste su oído
No cuentes con él
Diles no
Cuando te hablen de orden y armonía social
Prepárate para la defensa
Sincroniza la organización
Haz inquebrantable la unidad
Vendrán como una jauría
No contemplarán fronteras
Las callecitas de tu gran ciudad
Dejarán de tener ese misterio desconcertante
Para convertirse en pasillos
Donde un vecino y un compañero de trabajo
Ayer desaparecieron
Esta noche pueden venir por ti
Diles no
Vienen por la Quinta Frontera
Para arrestar a su antiguo colaborador
En negocios de armas y cocaína
Diles no
Vienen presurosos a salvarte del tirano
Te traen deseos de Merry Christmas
En medio de sus fuegos arficiales
Pregúntales a los fantasmas del Chorrillo
Esos que se esconden tras cartones y hojalatas
Los beneficios del navideño showbizz americano
Diles no
Si todavía tienes alguna intención
De no volverte una mancha oscura
Vaporizada sobre una pared
Diles no
Ahora te explicaré como es eso de decirles no
Mira tienes que conjurar en ese no
La resistencia de varias generaciones
De nada vale un no solitario
El ilusionismo y las apariencias juegan a favor de los americanos
Ellos son grandes maestros de la magia
De un lustroso sombrero de copa
Sacan las irrefutables pruebas
Los mapas
La brújula
El sextante
Un conejo peligroso para la paz mundial
La audiencia repite
“Un conejo peligroso para la paz mundial”
Diles no
Su compañía de espectáculos
Tiene hechiceros negros
Y taumaturgos orientales
Magos e ilusionistas caucásicos
Transformistas
Equilibristas
Y saltimbanquis
Diles no
Por ejemplo el no vietnamita los humilló hasta vencerlos
Ese no rotundo de 200 kilos se cargó en bicicletas chinas
Fue un no de millones de toneladas
Un no que cruzó ciénagas
Partió montañas
Acarició selvas con la ternura obstinada
De las hormigas
Caravana de milicias indestructibles
Debe ser el no de Nguyen Van Troi
Un no visceral que termine
Con la pretensión americana de ayudarte
Déjame darte otro ejemplo
No quiero que luego digas
Que te la pongo difícil
Ese no también puede ser escrito
Hay una tinta numerosa
Hay una tinta indeleble
Hay una tinta que grita entre los escombros
Para salvar la Patria y la salva
La metralla no da tiempo
Debes ser conciso
Un discurso que resuma todas las batallas
Un no que aniquile todas las dudas
Agigantado con la sangre
Vertical y poderoso
Una clave
Un nombre
Que salga de tu costado ametrallado
En los días de Girón
El no del miliciano Eduardo García Delgado
Fidel

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