jueves, 21 de octubre de 2010

Cubanos conservan con cuidado antiguos automóviles

XINHUA

Más de un centenar de viejos automóviles, algunos verdaderas reliquias, conforman en La Habana un club de propietarios que desde hace siete años mantiene rodando esos autos por las calles de la capital cubana.

Fundada el 4 de octubre de 2003, la Escudería de autos clásicos y antiguos "A lo cubano" agrupa ahora a 117 cuidados autos, construidos en fecha tan remota como 1928 o un poco más cercana como 1974. El grupo es un fiel reflejo del ingenio de los cubanos quienes con escasos recursos se empeñan en mantener funcionando esas reliquias automotores cuyas edades sobrepasan en algunos casos los 80 años.

En increíble desafío al paso de los años, esos autos, en su mayoría de fabricación estadounidense, son en muchos casos las joyas más preciadas de sus propietarios, quienes hacen maravillas para mantenerlos en funcionamiento. "Mantenerlo cuesta mucho, pero es una satisfacción ver como la gente lo admira", dice a Xinhua Alberto González, un electricista de 54 años y propietario de un Oldsmobile que parece acabado de salir de la fábrica.

El 85 por ciento de los carros del Club son de fabricación norteamericana y el resto son europeos, pero Chevrolet, con el 45 por ciento, y Ford, con el 20, son las marcas dominantes en el grupo. El 70 por ciento de esos autos son considerados como originales pues tienen en perfecto estado las carrocerías, motores, cajas de velocidad y diferenciales que se les colocaron en las fábricas, mientras que el siete por ciento están modernizados y un 23 tienen adaptaciones.

El auto más antiguo del Club es de un Ford modelo A-150 rural que data de 1928. Muchos de esos autos, aquí llamados "almendrones" por la forma generalmente ovalada de sus carrocerías que recuerdan una almendra, son utilizados por sus dueños como autos de alquiler y recorren a diario largas distancias de una punta a otra de la ciudad. Sin dar muestras de fatiga, esos vetustos taxis alivian la dura situación del transporte y dan un toque pintoresco y abigarrado al panorama vial habanero.

La cuidada presencia y la excelencia mecánica hacen que esos automóviles sean valorados en varios miles de dólares, pero por lo general sus dueños no se deshacen de esos vehículos que constituyen además un motivo de orgullo familiar. Al menos una vez al mes, los miembros de "Añlo cubano" se reúnen en puntos diferentes de la ciudad para exhibir sus autos, hacer alguna carrera, escoger al mejor conservado o simplemente conversar sobre los cuidados necesarios para sus vehículos.

Cada convocatoria pública atrae a cientos de personas, especialmente visitantes extranjeros admirados de la cuidada presencia de los carros, cuya historia también puede apreciarse en el Museo del Automóvil, enclavado en la parte colonial de La Habana. Esa institución, que es muy visitada, cuenta con un patrimonio de más de 30 vehículos fabricados entre 1905 y 1989.

Aunque la mayoría fueron producidos en Estados Unidos, también se exhiben ejemplares argentinos, españoles, ingleses, italianos y franceses como un Citroën de 1977, propiedad de Celia Sánchez, asistente personal del ex presidente Fidel Castro desde la época de la guerrilla en la Sierra Maestra. Entre las reliquias expuestas en la instalación destacan un Cadillac V16 de 1930 que perteneció a Alfredo Zayas, el cuarto presidente cubano; un MG modelo TD de 1953 que conducía Benny Moré, el mayor sonero de la isla; y un Chevrolet modelo Bel Air de 1960 asignado a Ernesto Che Guevara cuando ocupaba el puesto de Ministro de Industrias.

No obstante, el verdadero museo está al alcance de todos en La Habana, esta centenaria ciudad por cuyas calles circuló el primer auto llegado a Cuba en 1898 salido de la planta francesa Le Parisien y convertidas hoy en una exposición, rodante y a cielo abierto, de la industria automovilística mundial.

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