viernes, 19 de noviembre de 2010

Hijo del pueblo

Ricardo Plaul (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Aguardó en las puertas de la historia
el postrer tributo de su pueblo.
Abrió para muchos una ventana a los sueños,
sus manos albergaban estrellas de justicia.
El corazón más sencillo
elevó la plegaria del trabajo,
sabe que la lucha es su destino.
La tristeza le humedece el alma,
la pasión le enciende los ojos,
no hay marcha atrás en sus banderas.
La fuerza popular es la muralla
que estalla en las puertas del poder,
que se abraza al hermano y lo llama compañero.
La luz de los justos enciende sus guirnaldas,
ya te alcanza en tu vuelo
y te acaricia en tus entrañas.

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