viernes, 19 de noviembre de 2010

José Martí en el periodismo

Mario Mainadé (Desde La Habana, Cuba. PRENSA LATINA. Colaboración especial para ARGENPRESS CULTURAL)

En el periodismo de José Martí saltan a la vista ideas de profundo significado y estilo revolucionario; nada insignificante surgió jamás de su pluma.

Todo en él estaba destinado a impulsar la liberación de Cuba, al tiempo de responder a la necesidad de mantenerse, de ganar el pan.

Como escribió la intelectual cubana Fina García Marruz, Martí "más que expresar lo americano se propuso actualizarlo, aunque para ello tenga que sacrificar la inmovilidad de la forma y el cuidado de la vida".

Esta es una de las razones que justifica cómo dentro de las circunstancias reinantes en la época, la obra en prosa de Martí, hecha para publicarse impresa sea, casi en su totalidad, periodismo. Su actitud hacia él tuvo aspectos contradictorios en apariencia.

Una gran parte de su labor como articulista y traductor la juzgaba "solo trabajo de pan para ganar, para el que la honradez da fuerza".

Sus primeros pasos como periodista los llevó adelante cuando, en unión de su maestro Rafael María Mendive, inició la publicación en La Habana del periódico La Patria Libre.

Ese "Semanario democrático-cosmopolita", como reza su subtítulo, apareció en un único número el 23 de enero de 1869, cuando Martí tenía solo 16 años de edad.

En él insertó el poema Abdala, donde presentó simbólicamente la lucha ya emprendida un año antes por la libertad de Cuba y auguró la victoria final; sin duda, hubiera sido capaz de redactar el periódico íntegro.

Sobrevino entonces el período tempestuoso de Martí estudiante; es reducido a prisión y desterrado posteriormente.

Pero ya llevaba en preparación su primera obra de importancia, "El presidio político en Cuba", que publicó completa en Madrid, en 1871, aunque el fragmento inicial apareció en el periódico La Soberanía Nacional, de Cádiz.

El 27 de noviembre de 1872, primer aniversario del fusilamiento en La Habana de los ocho estudiantes de Medicina, surgen hojas sueltas firmadas por dos jóvenes supervivientes, Fermín Valdés Domínguez y Pedro de la Torre. El texto de la misiva fue escrito por Martí, quien creó en el público español un ambiente favorable a la idea de la libertad de Cuba.

Pero fue en México, a partir de 1875, donde se reveló como periodista: hasta entonces había escrito artículos sobre aquellos asuntos al servicio de su patria, pero ahora su labor llegará a constituir una obra inmensa llena de trabajos y notas imposibles de recoger en su totalidad. Nada de desdeñable hay en ellas.

Martí levantó todos los temas hasta su propia altura; en las notas informativas hay pensamientos originales, emociones, estilo, color, ritmo, perfume, y conmueve a cuantos leen sus principios políticos y sociales.

Encontró en la Revista Universal campo expedito para desarrollar su capacidad como periodista lleno de ideas y pronto pasó a redactar editoriales, amén de revelarse como dueño de la técnica de imprenta.

En ella logró penetrar cada vez más en las realidades de lo que él denominó "Nuestra América".

Su labor diaria fue incansable; llena cuartillas de última hora, si es preciso escribe un editorial, una reseña teatral o un juicio crítico, todo lo hace con seguridad y rapidez asombrosas.

En Martí vemos surgir al periodista de visión total, bolivariano, humano, de ideas, conciencia, política social y amor para el indígena, del cual dijo: "Hay que echar a andar al indio para que América pueda marchar adelante".

A principios de 1877 un nuevo campo se abrió a su vida y acción desde Guatemala. Es el de profesor primero de la Escuela Normal y de la Universidad después; en ambos lugares dejó oír palabras luminosas que despertaron entusiasmo entre los estudiantes por el patriotismo enunciado.

Todo lo ocurrido renació el proyecto de fundar una Revista Guatemalteca, lo cual materializó en abril de 1878, pero la publicación no estaba destinada a ver la luz.

Martí volvió a Cuba por un breve lapso tras concluir la Guerra de los Diez Años, pero terminó por ser deportado en septiembre de 1879.

Un año después logró llegar a Nueva York, Estados Unidos, con un profundo conocimiento del inglés que nunca había puesto suficiente en práctica.

Pero la revista norteamericana The Hour, de reciente creación, lo invitó a colaborar como crítico de arte en inglés, lo cual no lo arredra.

Se denomina "crónica" al comentario en torno a algún suceso de actualidad y esta forma era totalmente desconocida antes del último tercio del siglo XIX; él aceptó audaz el encargo y recibió la tarjeta de periodista de la publicación para presentarla en museos y galerías.

De hecho, las crónicas agradan a los lectores y ocupa el primer lugar entre las atracciones de la publicación.

Motivos personales incitaron a Martí a viajar a Venezuela el primero en febrero de 1881 y, cuando llegó, ya era conocido en Caracas por su fama de periodista, escritor, poeta, orador y patriota, pero sintió de nuevo la necesidad de crear una publicación como intentó en Ciudad de Guatemala.

Revista Venezolana apareció en julio del propio año, pero en ese país no podía hablarse de libertad sin el beneplácito del gobernador Guzmán Blanco, quien lo llamó a su presencia: la entrevista fue tan tensa que salió de ella decidido a partir.

Su carta de despedida a los venezolanos, dirigida a Fausto Teodoro de Aldrey y publicada en La Opinión Nacional, fue una declaración de principios: "De América soy hijo y a ella me debo".

Aldrey concertó con Martí colaboraciones que debía enviarle desde Nueva York. Así lo hizo con rapidez y asiduidad casi increíble, pero comenzaron las instrucciones limitadoras y decidió volver a escribir para La Opinión Nacional.

De Buenos Aires y Ciudad de México recibió nuevas solicitudes. El 15 de julio envió la primera correspondencia a La Nación y en ella deslizó en su concepto de lo que debe ser el periodismo:

"Lo primero no puede ser, en estos tiempos de creación, mero vehículo de noticias, ni mera sierva de intereses, ni mero desahogo de la lujosa imaginación". Martí concibió la misión de la prensa como una obra educadora y, por lo tanto, creadora.

Bartolomé Mitre, miembro de la redacción de La Nación, escribió a Martí una carta donde le solicitó se convirtiera en corresponsal del periódico en Estados Unidos, debido a la reproducción de la primera carta en Argentina y otros países, mereciendo favorables conceptos de su lectura.

Aceptó el ofrecimiento a partir de 1882 y hasta que las exigencias de la lucha por la independencia de Cuba absorbieron todo su tiempo.

En el propio año comenzó a publicar en Nueva York una revista en español titulada "La América" totalmente redactada por él, que insistía en los puntos esenciales donde habría de apoyarse la educación de los hombres de nuestra América.

Por otra parte, cada vez más enfrascado en la causa cubana sostuvo una polémica con los diarios The Manufacture, de Filadelfia, y The Evening Post, de Nueva York, que publicaron artículos injuriosos contra los cubanos.

Martí difundió luego en un folleto esos artículos ignominiosos traducidos y seguidos del suyo titulado "Vindicación de Cuba"; había llegado a ser un periodista continental, no ha existido en el periodismo latinoamericano ningún otro que haya alcanzado tan general reconocimiento.

La idea de una nueva revista escrita por su mano volvió a urgir al desaparecer "América". Una de las más soñadas fue "La Edad de Oro", dedicada a los niños, y en ella se convirtió en padre y amigo por ser una obra con una belleza y frescura inigualables, que nadie ha logrado en ningún idioma.

Pero en 1891 comprendió que había llegado el momento de hacer el esfuerzo supremo por lograr la libertad e independencia de Cuba, y renunció a todas las representaciones consulares y las colaboraciones periodísticas.

Entró completamente en la fundación del Partido Revolucionario Cubano, mientras el 14 de marzo de 1892 publicó el primer periódico Patria; un mes después proclamó el PRC y fue designado Delegado.

El 17 de abril publicó en Patria El Papel de la Revolución Cubana y El futuro de Cuba en América, que habló muy alto de su extraordinaria visión: "Un error en Cuba, es un error en América, es un error en la humanidad moderna. Quien se levanta en Cuba, se levanta para todos los tiempos."

Mario Mainadé es presidente de la Comisión de Calidad de Prensa Latina, Cuba.

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