jueves, 4 de noviembre de 2010

Museo de Cerámica Contemporánea, todo un lujo

Octavio Borges (Servicio Especial de la AIN. La Habana, Cuba. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

El destacado crítico de arte y director del Museo Nacional de Cerámica Contemporánea Alejandro G. Alonso, afirma que contar con una institución como esa es un lujo que nos damos los pobres.
Según sus investigaciones, en el mundo sólo existe algo similar en los Estados Unidos y parece que no por mucho tiempo, porque su junta directiva está analizando la posibilidad de diversificarlo con otras manifestaciones del arte, con lo cual perdería su exclusividad uno de los quehaceres más antiguos del hombre.
Recién mudado de su anterior ubicación en el histórico Castillo de La Real Fuerza hacia la acogedora Casa Aguilera, en la concurrida intersección de las calles Mercaderes y Amargura, en plena Habana Vieja, el museo adquirió nueva vida y especiales atracciones para la exhibición del patrimonio de alrededor de 750 piezas.
La joya de sus colecciones es muestra cronológica de la cerámica artística cubana desde su surgimiento, a finales de los años 40 del siglo XX, hasta la actualidad.
Recorrer el sitio depara la sorpresa de encontrar obras de grandes maestros de la vanguardia cubana, quienes ocasionalmente asumieron la cerámica como vía de expresión, tales son los casos de Amelia Peláez, René Portocarrero o Wifredo Lam.
También ofrece el incentivo de observar originales de los pioneros de este avatar de la cerámica en la Isla, en aquel taller fundador de Santiago de Las Vegas, como Juan Miguel Rodríguez, Marta Arjona o Mirta García Bush
Pero, sobre todo, el placer radica en constatar cómo evoluciona el quehacer desde sus primeros vahídos a la desbocada imaginación de sus más actuales cultivadores.
Desde la desnuda terracota, con esa impronta rojiza de materia elemental, hasta el uso de las técnicas orientales del raku, con su acabado iridiscente de metales preciosos y apariencia de haber llegado de otros mundos; el tránsito por esta exhibición depara verdaderos momentos de pleno goce estético.
Casa Aguilera, con su acogedora arquitectura múdejar de los siglos XVII y XVIII tiene obvias ventajas como las de ofrecer una nueva concepción museológica, permitir el empleo de las paredes para la exhibición de piezas y dar cabida a nuevas vitrinas, además de contar con carteles informativos que enriquecen la muestra y el programa interactivo de computación para acceder a otros datos que precise el visitante.
Entre otras de las facilidades que cita el director figura la de poder renovar cada tres meses las exposiciones y contar con una sala especialmente dedicada a la vasija, esa tradicional modalidad que desde los alfareros -solo usaban sus manos para modelar- hasta las más recientes técnicas, nunca dejará de atraer la atención por su belleza y utilidad, ya sea decorativa o eminentemente práctica.
Otro foco de atención resulta, sin dudas, la muestra de macetas en el patio central de la edificación, que a las usuales formas añade imaginativas y hasta humorísticas soluciones.
Como valor añadido en esta etapa inaugural, después de casi un lustro cerrado al público, se ofrece la exposición La abstracción, corriente que libera la imaginación creadora de los artistas de innombrables maneras.
Sorprende, por ejemplo, encontrar piezas de Alfredo Sosabravo, ese juvenil octogenario, en las cuales renuncia a su personal colorido a favor de la poesía y la imaginación.

Pero el Museo Nacional de Cerámica Contemporánea no solo proporciona ese sano disfrute de poder apreciar lo bello, sino que también es inyección de vitalidad y provocación.
Atesora piezas que por su nivel de ironía, humor, maestría técnica y artística, así como frescura y originalidad de soluciones, son todo un reto y bendición para el espíritu porque hacen chispear la imaginación por la cantidad de referentes que citan o sus inusitadas propuestas, que algunas veces alcanzan verdaderas cotas filosóficas.
Resulta provocación permanente ese predio de Mercaderes y Amargura, porque de seguro, nadie que entre a sus ámbitos va a salir indiferente.

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