viernes, 19 de noviembre de 2010

Poema

Guillermo Henao (Desde Medellín, Colombia. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

A veces se puede creer que todos ellos son amigos,
estos que me dicen aquí.
Entonces uno ríesaludacanta,
pero también se finge.

Sin embargo es bueno sentirse entre amigos.
La esperanza nace y se afianza en nosotros,
el gozo nos embarga y se ríe de veras
porque adentro también. Aprendemos
a distinguir los unos y los otros. Conocemos
las circunstancias similares,
lo que nos es común.
Si dicen que hay un centro, cualquier punto,
prefiero el punto de los que son amigos.

Un temible hombre corpulento
-largos cabellos y barba,
bondadosos ojos castaños-
el terrible jefe de los luchadores,
el más odiado y calumniado por los poderosos,
jugaba sin embargo canicas con los chicos del lugar.
Recordémoslo una vez en Maitland Park
haciendo cambalache de navajas
con un pequeño escolar de unos diez años.
Lo vi en mi pueblo trabajando de albañil, de cerrajero,
recogiendo café o arriando mulas,
más tarde saliendo de las grandes factorías y de los sindicatos.
Y aún ahora cuanto nos ensaña cada día
se afianza en mí y en mis amigos.

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