jueves, 16 de diciembre de 2010

El corresponsal José Martí

Mario Mainadé Martínez (PL)

Si José Martí demostró ductilidad asombrosa siendo crítico teatral, articulista penetrante, editorialista, gacetillero, en boletines, y si hubiera sido necesario en anuncios también, es incontrastable que la disciplina de su preferencia fuera la de corresponsal.

Este último término tiene sus raíces en uno de los primeros aspectos informativos de la antigüedad, desde el sistema de comunicación que se establecía entre una comarca y otra por medio de mensajeros.

Cuando un poderoso necesitaba enviar alguna noticia a otra aldea o lugar distante, recurría a uno de sus mensajeros que repetía palabra por palabra el contenido del mensaje: eran los corresponsales en ciernes.

Así se enviaron trascendentales órdenes y mensaje durante las guerras antiguas.

Jamás Martí calentó una mesa de redacción ni fue reportero en la acepción de hoy. Para él labor de prensa era la de explicar, guiar, examinar, encaminar, sin irritar con juicios apasionados.

La escritora chilena Gabriela Mistral lo veía como un hombre de tribuna y redacción, el intelectual cubano Juan Marinello definió su estilo como corresponsal distinto, mientras para la ensayista y poeta cubana Fina García Marruz su obra es gran parte una auténtica crónica periodística.

Martí prefirió deliberadamente ser corresponsal porque su constante peregrinar así se lo exigía y era una forma más independiente y sugestiva.

Fue su puesto de mayor permanencia en el periodismo, en tanto sirvió a una veintena de periódicos y en todos trató temas distintos como corresponsal. En ellos alcanzó los éxitos más sobresalientes.

Famosas son sus Escenas norteamericanas de La Nación y La Opinión Nacional, de la Argentina y México, respectivamente, escritas desde los Estados Unidos, y también las Cartas al Director y la Sección Constante.

Los artículos, crónicas y reportajes más trascendentales, así como las diversas colaboraciones en los principales periódicos y revistas latinoamericanos, aparecieron en función de corresponsal.

Pero donde alcanzó su gloria mayor fue como corresponsal de Patria, el periódico del Partido Revolucionario Cubano, organización de la cual era su Delegado; en este desempeño resultó actor, héroe y relator de lo que él soñó y ayudó a forjar.

Su Diario de Campaña fue el borrador de un corresponsal, destinado a ser pulido y revisado para una redacción definitiva, sobre todo el Diario de Cabo Haitiano a Dos Ríos, cuyo estilo es telegráfico.

El escritor cubano Cinto Vitier, en sus Temas Martianos, afirmó que "cada palabra de Martí sobre el tablón de palma, al trasmutar la cosa en su cuerpo estrellado, lo ponía en un sitio donde estará siempre manando lecciones".

¿Qué demuestra? Que toda su producción fue concebida como corresponsal, viajero impenitente, siempre del brazo del exilio forzoso, inquieto, rebelde, en trasiego constante, y encontró en este rol el cargo ideal para sus fines revolucionarios.

En las condiciones en que desenvolvió su vida, sobresalieron siempre las cartas como mensajeras de su ideal, de su periodismo incomparable.

Sus trabajos vieron la luz en numerosos periódicos y revistas no por un capricho o un imperativo de las circunstancias, sino por una predeterminación, por un ideal; con ellos alcanzó su más alta dimensión como corresponsal, calificación óptima de pensador, escritor y revolucionario.

Ser corresponsal para Martí fue tribuna, confesionario, trinchera de ideas; flameó la sed de avizorar, donde produjo lo más extenso y múltiple, en que la variabilidad, lo ameno, lo político y lo trascendental se combinaba para ofrecer detalles y retratos de todo y de todos.

Para el Apóstol ser corresponsal fue selva, válvula, escape, homilía y cima. Al respecto dijo Juan Marinello: "Parece innegable que fue el periodismo -un periodismo distinto- donde se vuelcan el gran escritor, el gran revolucionario y el gran artista, el campo donde alcanza su más alto nivel".

Al tiempo que satisfacía una aspiración personal, servía mejor así a su causa difundiendo los ideales revolucionarios, en un batallar constante, en un servicio perenne; su sustancia de corresponsal nato fue primicial, uniforme, reiterada y concluyente.

En La Nación, de Buenos Aires, vaticinó: "Acá no se teme mucho a la muerte, el periodista parece verla venir sin miedo: !tiene tanto el periodista de soldado!" .

Escribió en la Sección Constante: "El arte de escribir "no es reducir". La verdad mata sin duda la elocuencia. Hay tanto que decir, que ha de decirse en el menor número de palabras: eso sí, que cada palabra lleve ala y color".

Su discípulo Gonzalo de Quesada significó: "su labor como corresponsal de periódicos de Centro y Suramérica equivale a una revista completa de todos los acontecimientos contemporáneos de Estados Unidos. Esos artículos, cuando sean coleccionados en un libro, formarán uno de los estudios más profundos, amenos y justos de este país".

El director del diario The Sun, de Nueva York, Charles Anderson Dana, escribió a su muerte: "Por un largo período que comenzó hace 20 años, escribió para The Sun temas de bellas artes, en las que tenía sólidos y extensos conocimientos; sus ideas, conclusiones, eran originales y brillantes".

Martí en su afán de economizar palabras, localizó siempre la frase precisa, la expresión adecuada, como parte de la necesidad imperiosa de escribir vertiginosamente; fue reconocido como un corresponsal de frase precisa, de excepcional fluidez, elegancia y eficacia.

Representó a las siguientes publicaciones como corresponsal desde Estados Unidos: La Nación, Buenos Aires, Argentina; La Opinión Nacional, Caracas, Venezuela; El Partido Liberal, México; La Nación, Montevideo, Uruguay; La República, Honduras; El Federalista, México; La Opinión Pública, Montevideo, Uruguay; La Pluma, Bogotá, Colombia; Patria, Nueva York, Estados Unidos (Corresponsal de guerra en Cuba Libre).

En la lista no se incluyen muchos diarios a los que sirvió el Maestro como corresponsal, pero sin recibir gratificación alguna.

El se sintió como un soldado de la noticia, un defensor de la verdad y de la justicia. Un cubano en lucha por la defensa de su patria.

En Dos Ríos cayó el apóstol, el poeta, el héroe, el periodista, el revolucionario en función de corresponsal. Solo a la luz de esta identificación puede comprenderse la vida y obra de Martí.

Mario Mainadé Martínez es presidente de la Comisión de Calidad de PRENSA LATINA.

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