jueves, 16 de diciembre de 2010

El misterio de los cuartos vacíos

Gustavo E. Etkin (Desde Brasil. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

No sé para quién ni para cuándo estoy escribiendo este informe. Después de terminarlo lo esconderé en un agujero que descubrí en la pared, agujero que voy a tapar con un cuadro, un espejo, o cemento y después pintarlo del mismo color que la pared. Veré cómo puedo guardarlo escondido en el cuarto del hospicio donde me internaron.

Cuarto, en este caso, ocupado por mí. ¿Pero alguna vez alguien se preguntó qué pasa en los cuartos vacíos?

Se me podrá objetar que si algo pasa, el cuarto no está vacío. Como el agujero de la pared que llenaré con este informe. Si vuela una mosca o un mosquito, si hay hormiguitas que recorren en fila algunas de sus paredes. O que puede estar lleno de cosas. Mesas, sillas, zapatos, ropas. Con vacío me refiero a ningún ser humano en él. Adentro solo objetos o insectos. O sea que se supone, se tiene por obvio, que si en ellos no hay un ser humano, no existe ahí vida inteligente. Solo bichos y cosas.

Sin embargo yo empecé a tener la certeza que en muchos de esos cuartos que se creen vacíos hay seres inteligentes inimaginables para nosotros. Con cuerpos invisibles y palabras silenciosas. Cuerpos muy diferentes a los nuestros y a los de cualquier mamífero. Cuerpos que desaparecen cuando perciben, sienten, que son mirados, vistos. O por una persona o por un aparato electrónico que, de todas maneras, será visto después por una persona en la pantalla de una computadora.

Entonces se me podría preguntar ¿de qué están compuestos esos cuerpos si no son de carne y hueso como los de cualquier mamífero? Y ¿por qué, entonces, llamarlos cuerpos?

Un cuerpo humano, como se sabe, es la condición de posibilidad de otro sistema diferente a él. Un sistema psíquico de deseos, sueños, esperanzas, amores, odios.
Pero esos cuerpos, diferentes a los de carne y hueso, también son condición de posibilidad de otro sistema diferente a ellos. Sistema de deseos, rechazos, amores, odios. Sistemas que representan historias.
Cuerpos formados solamente por brillos y luces, siempre flotando en el cuarto vacío.
Cuando me di cuenta de eso mi preocupación fue como hacer para verlos, fotografiarlos de alguna forma. Pero el problema es que son muy sensibles a las miradas. No quieren ser vistos, descubiertos.
Y cuando empecé a informar de esa vida oculta en los cuartos aparentemente vacíos me miraban como si estuviera loco. Mis padres me llevaron a varios psiquiatras que me dieron muchos medicamentos, por lo que empecé a dormir mucho.
Pero cuando dormía, muchas veces soñaba que los veía en algún cuarto vacío. Por eso decidí hacer éste informe, tal vez para algún brillo y luz, que guardaré por ahora en el agujero de la pared del cuarto del hospicio donde estoy.

Cuarto vacío. Agujero lleno.

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