jueves, 9 de diciembre de 2010

Luis Britto García, palabrero andante

Daniela Saidman (Desde Venezuela. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

Si uno se encontrara con él en un parque o al doblar cualquier esquina de una calle de Caracas, sin duda voltearía a mirarlo. Es uno de esos personajes que parecen salidos de un cuento, de un libro de historia o del fondo del mar, donde sin duda se asombra de los colores hondos que animan los paisajes submarinos. Luis Britto García es uno de esos pocos intelectuales que no parece intelectual, que no tiene pose de sabio aunque lo sea y que además lleva en sus alforjas la sensibilidad de un poeta. Acaba de ser galardonado con el Premio Alba de las Letras por su vida dedicada a los decires de la palabra justa y por eso, es una voz que resuena en el sur de nuestras querencias.

Luis Britto García (Caracas, 1940) es narrador, ensayista, dramaturgo, dibujante, explorador submarino -como él mismo se define-, y entre otras cosas, autor de más de sesenta títulos, entre los que destacan Rajatabla (Premio Casa de las Américas 1970), Abrapalabra (Premio Casa de las Américas 1969) y Arca, entre otras novelas. Además ha escrito obras de teatro como La misa del Esclavo (Premio Latinoamericano de Dramaturgia Andrés Bello 1980), y numerosos ensayos en los que el humor siempre sale ganando. En 2002 recibió el Premio Nacional de Literatura.

Su voz tiene el tacto de los sentipensares de los pueblos y sus obras saben a pregunta sin respuesta, a certeza sin duda, a espejo de la memoria... cada semana nos regala su Pare de sufrir, una columna que deja pensar la Venezuela de hoy, el mundo presente, con los aciertos y desaciertos de quien construye un futuro imprescindible. Por eso Luis Britto es voz necesaria de estas tierras verdes reconstruida de esperanzas.

Escritor comprometido, pero no cómplice del poder, Luis Britto dijo en una entrevista que “la izquierda analiza a largo plazo porque tiene vocación de futuro” y acotó después, que por su parte, “la derecha no pasa del pasado”. Tal vez precisamente por la convicción con la que ha asumido desde siempre la orilla del mundo en la que se encuentra, es que su acompañamiento al proceso que ha asumido como propio la mayoría del pueblo venezolano, es sin duda un fueguito que alumbra y que señala caminos.

“No sancionarás leyes ni actos que privaticen ríos, lagos, lagunas ni recursos naturales y demás bienes de dominio público de Venezuela, ni las industrias y servicios indispensables para hacerlos accesibles al pueblo. No comprometerás ni a presente ni a futuro recursos naturales de los cuales dependen generaciones actuales y venideras. No contrabandearás el ALCA vestida de roja rojita, ni el Consenso de Washington disfrazado de socialismo, ni el capitalismo salvaje maquillado de Revolución. Leerás los proyectos y no aprobarás lo que no entiendas”. (Instructivo para candidatos a diputados, fragmento).

Luis Britto, ese quijote de barba blanca que transita las calles caraqueñas, es una voz entre todas las voces, él sabe decir lo que sienten muchos y lo que callan algunos. Su palabra honesta sabe decir la tierra, sabe cantar los sueños y gritar los dolores. El domingo lleva ya su nombre, por eso él es una invitación a inaugurar la mañana desde la ternura cierta con la que hacemos nacer la Patria.

“Sí nos funcionó: -Que después de trescientos años de una opresión que parecía eterna tomáramos en nuestras manos nuestro destino. -Que defendiéramos con la fuerza el derecho a ser nosotros mismos que nos era negado con la violencia. -Que comprendiéramos que la batalla contra el imperio era empresa continental, y que no podían mantenerse independientes parroquias, aldeas, republiquitas. -Reconquistar el control de nuestras riquezas naturales, así como el de las industrias relativas a su explotación. -Pensar con nuestras ideas, nuestros valores, nuestras cabezas. -Ser nosotros mismos en la América Nuestra”. (200, fragmento).

Los artículos de opinión y ensayos de Luis Britto García puede leerlos en su blog (www.luisbrittogarcia.blogspot.com), y sus libros encontrarlos en la red de Librerías del Sur.

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