jueves, 9 de diciembre de 2010

Mundo andino y mundo global: Huellas y rostros de Sonia Estrada

Jorge Zavaleta Alegre (Desde Lima, Perú. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

La belleza es el esplendor de la realidad, sostuvo el filósofo griego, hace 2,500 años a.C., concepto vigente, en particular para la pintura, pero distorsionado por el comercio especulativo de la obra creativa.

Sonia Estrada, nacida en Quinuabamba, Ancash, estudió en la Escuela de Bellas Artes del Perú, en la década del ochenta, y poco después se convierte en embajadora cultural.

No es una costumbrista, en el sentido tradicional, acepción que adquirió fuerza para enfrentar el cruel el indigenismo. Ella ha recibido la influencia de los emblemáticos pintores Víctor Humareda y Francisco Izquierdo López.

A partir de 1987 empieza a exponer en galerías de Lima y regiones. La dimensión internacional comienza en el nuevo siglo, en la prefectura de Sao Paulo, previo viaje por Chile y Argentina. En la primera muestra colectiva de Brasil, recibe una acertada crítica de especialistas, coleccionistas y empresarios. Se queda varios meses, y por invitaciones de Artemanía y Tela Branca, presenta otras producciones exclusivas, y el consecuente reconocimiento público que se convirtió en “trampolín para saltar a Europa y Estados Unidos”.

Ella no es la excepción. El prestigio y valoración del talento viene de fuera. Cuando retorna al Perú, es convocada sucesivamente a exposiciones individuales y colectivas en instituciones como la Escuela Superior de Negocios y otras.

En Miami, sus lienzos son apreciados en El Dorado Boulevard. París, en Quarante y en la Casa de La Bastida. Suiza, en el Club del Libro en Español de Ginebra 2000 y 2007.

Explica que su inspiración le viene del permanente contacto con la naturaleza, de los cerros, los caminos y los campesinos, con quienes en su niñez, prácticamente, convivió y conversó en quechua.

Uno de los personajes esenciales de su pintura es Domitila, compositora de canciones y poesía. “Ella no sabía qué era poesía. Solo cantaba en velorios y pastando ovejas. Domitila, vuelve a cantar, y Domitila cambiaba las letras en cada interpretación, creaba cuando cantaba”

La sensibilidad por los desvalidos es otro patrimonio de esta pintora. Recuerda a un mudo de su pueblo que gemía cuando quitaban el rabo al cerdo o degollaban un gallo. Una de las mejores recreaciones de Sonia, es particularmente, una pintura de gallos en un momento lúdico, de juego y no de pelea. Las trillas, el movimiento de los caballos, el pelado del trigo, la cosecha de papas, las faenas de peones y mujeres han enriquecido su pintura.

La crítica especializada, ubica a Sonia Estrada Melgarejo, dentro del expresionismo, porque sus pinceladas – anchas y de colores fuertes - no son de un realismo tipo fotográfico, sino de un estilo propio, donde la naturaleza y sus personajes son referentes. El futuro de la pintura y la globalización. Definir este proceso implica definir bastante nuestra identidad. “En la globalización, los que tenemos identidad podemos expresar nuestra realidad. El arte no puede ser uniforme, todos los pintores somos distintos. Si nos uniformizamos se esfuma, desparece el arte”

“Huellas y Rostros” - la exposición de este mes en el Colegio de Arquitectos del Perú, son una expresión del movimiento, paisajes, por los cuales han transcurrido muchos personajes de la aldea global de sus ensueños.

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