jueves, 2 de diciembre de 2010

“Transición” de Pedro Aponte Vázquez

Margarita Maldonado Colón (Desde San Juan de Puerto Rico. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Con la publicación de “Transición”, Pedro Aponte Vázquez muestra una nueva faceta de su quehacer. Aponte, periodista y destacado investigador e historiador, entra con paso firme en el género del cuento y pasa del campo de la historiografía a la ficción para entregar esta colección de cuentos que no deja de sorprender por el dominio que demuestra en el cultivo de este difícil género.

El interés del autor por encontrar un nuevo vehículo de expresión a través de la narrativa no es nuevo. Sin apenas darse cuenta, ha estado tanteando la ficción con el fin de encontrar otro medio de transmitir al lector sus indagaciones, descubrimientos e interpretaciones sobre la historia de Puerto Rico. Pone especial énfasis en sus hallazgos sobre el asesinato de Pedro Albizu Campos a manos del gobierno estadounidense; en los asesinatos confesados –premeditados, planificados y motivados por la xenofobia– del Dr. Cornellius P. Rhoads mediante sus experimentos financiados por la Fundación Rockefeller en los que utilizó puertorriqueños como conejillos de indias; y en el Nacionalismo Puertorriqueño.

El primer acercamiento formal del autor a la ficción ocurrió en Nueva York hacia el 1978-79 con un drama inédito bilingüe titulado Park Avenue South, que trata sobre cómo unos pocos “buscones” que trabajaban en los programas de desarrollo dirigidos a las comunidades pobres, se aprovechaban para su propio beneficio económico y profesional, en detrimento de la gente a la cual se suponía que sirvieran. Para escribirlo, se basó en sus experiencias en el Foro Nacional Puertorriqueño, en su conocimiento de lo que ocurría en general en ese aspecto en las comunidades boricuas y en su experiencia como educador y estudioso de las manifestaciones sociales.

En el 1983 debuta sorpresivamente en la creación literaria con el cuento “Rumores de cerro adentro” –publicado en esta colección– que comentaremos más adelante en este trabajo. Con esta narración, Aponte Vázquez entra de lleno a la ficción. Aparece publicado por primera vez en el periódico El Reportero, en ese año, con error en el nombre del autor. Ya en este relato, el autor despunta en el manejo del cuento con paso firme, sin apenas proponérselo.

En 1996, continúa su tímido acercamiento a la ficción con la publicación de “Habla Albizu”. Se trata de una entrevista ficticia realizada en 1932 a don Pedro Albizu Campos –publicada en forma de folleto–, elaborada a partir de un discurso pronunciado ese mismo año en Mayagüez. El autor coquetea con la ficción y se presenta a sí mismo –con nombre y apellidos– trasladándose en el tiempo hacia el pasado, a una época en que él no había aún nacido, para “entrevistar” a don Pedro Albizu Campos. Aunque el escrito se basa en un hecho, el autor entremezcla la ficción con la realidad utilizando su experiencia como periodista para transformar ese discurso en entrevista, introduciendo así elementos ajenos a la situación real y creando un ambiente atemporal en el que se encuentran ambos personajes interactuando en una situación ficticia. El propósito de este enfoque no es adulterar la historia, sino encontrar un vehículo nuevo para difundir ideas fundamentales del líder nacionalista, algunos aspectos sobre la ciudadanía estadounidense y otros temas que atañen a la situación colonial de Puerto Rico.

En el 2004, vuelve a acercarse a la ficción con el libro Las memorias que don Pedro no escribió, entrando una vez más en la creación artística, a pesar de la resistencia que tiene, como historiador, a mezclar la historia y la literatura. En esta narración, crea un personaje basado en Pedro Albizu Campos, figura cimera y heroica del nacionalismo, rememorando su vida y contándola a los lectores. Se vale de hechos históricos vividos por el personaje real para comunicar la historia de ese período turbulento y las vicisitudes que le tocó vivir en su cruzada por la liberación de Puerto Rico. El autor introduce el elemento de ficción cuando inventa esas memorias –aclaramos que Albizu no escribió las suyas– y recurre a este pretexto con el fin de deconstruir y reconstruir la personalidad de don Pedro. De ese modo, retrotrae la historia para ponerla a disposición de los lectores y presentarnos este personaje histórico en toda su dimensión humana.

Con estos acercamientos al pasado histórico mediante la ficción, Aponte Vázquez utiliza su experiencia como periodista, investigador e historiador para enlazar la realidad y la ficción con el fin de hacer más accesible la historia a las nuevas generaciones. Es un recurso que emplea para cumplir con la función que se ha impuesto de divulgar e informar sobre hechos ya ocurridos que marcaron nuestro desarrollo como pueblo y dejaron una huella profunda. El historiador, como narrador, expresa su visión sobre la función de la historia y de la literatura como vehículo de transmisión de la primera para arrebatar el manto silenciador con el que han intentado arropar la “otra” historia y dormirla con la nana del olvido.

Antes de decidirse a cultivar de lleno el cuento, Pedro Aponte experimentó también con guiones de cine y escribía sus argumentos en ese formato con la idea de que, eventualmente, se pudieran filmar cortometrajes que sirvieran para dar a conocer esos episodios de nuestra historia. Siempre buscándole un fin utilitario al arte; el arte al servicio de una causa, el arte como arma. Luego aceptó que los guiones podían convertirse en cuentos sin que eso significara que un género desmereciera al otro o lo cancelara. Así fue dándose la transición que lo hizo dar el paso de la historiografía a los guiones y de ahí al cuento.

Transición tiene su génesis en toda esta evolución señalada. Nace de la preocupación del autor de encontrar otro medio de comunicar, de divulgar y de preservar la historia. La literatura es campo minado para él y se acerca con tiento para convertirla en ansiado objeto de exploración. Entra con sigilo y sale con paso firme luego de detonar una serie de temas explosivos relacionados con las luchas políticas y sociales de Puerto Rico.

La colección se compone de 9 cuentos que tratan sobre diversos temas relacionados con la historia: el Ataque Nacionalista a la Fortaleza en 1950; el Ataque Nacionalista al Congreso de Estados Unidos; la infiltración de agentes encubiertos en las organizaciones patrióticas; los experimentos efectuados por del doctor Rhoads a principios de la década del ´30; la injusticia y componendas de las autoridades en los años 30 a los 50 contra los asalariados; el asesinato perpetrado por la policía de los jóvenes independentistas Arnaldo Darío Rosado y Carlos Soto Arriví en el Cerro Maravilla; la diáspora puertorriqueña en Nueva York y las luchas políticas y sociales durante la década del ´70; el ataque de Los Macheteros a las instalaciones de la base aérea Muñiz el 11 de enero de 1981 y el importante papel de la mujer puertorriqueña en esas luchas. Cierra la colección de tema político y social con un cuento que, aunque no se aparta de esto último, se adscribe más al tema filosófico y, por ser atemporal, cierra el ciclo.

El cuento que inicia la colección se titula “Water”. Se ubica, temporalmente, el día antes del ataque nacionalista a la Fortaleza y la acción termina al día siguiente con la muerte, a manos de la policía, de varios de los componentes del comando que lo llevó a cabo cuando fueron emboscados debido a una delación. El autor va narrando paso a paso los preparativos de los luchadores que tienen la encomienda de atacar el principal bastión del poder colonial en la Isla. El tempo de la narración es un compás de espera en el que la acción se va prolongando en el transcurrir de un viaje que desemboca en el evento final que representa una transición de la vida a la muerte. Los personajes no tienen escapatoria y están conscientes de que se trata de un sacrificio y lo aceptan en aras de la causa por la liberación de Puerto Rico. El autor plantea así la presencia de un poder mayor, producto de la condición colonial que se propone aniquilar y arrasar toda aspiración a la libertad y a la lucha por obtenerla.

El segundo cuento, “El día antes”, narra un evento en la vida del personaje eje de la narración, máximo líder y héroe de un movimiento revolucionario, que se encuentra en su lecho de enfermo después de liderar un sinnúmero de luchas en pro de la consecución de la independencia de su patria. Ya enfermo, envía a un emisario a un país vecino a constatar un secreto a voces: la infidelidad de su esposa. La acción se desarrolla el día antes de un sorpresivo e histórico ataque contra la metrópoli y también en un compás de espera mientras el líder se encuentra en su lecho en espera de noticias. El cuento se concentra mayormente en el conflicto de conciencia del amigo y compañero de lucha, quien no sabe cómo ha de comunicarle a su jefe y compañero de lucha, la dura verdad de su hallazgo. Es, precisamente, él quien dice al final de la acción, al percatarse de lo que ya en sus adentros presentía:

No debí darte esa encomienda. Gracias a Dios puedes evitarte la amargura de ese trago, pues ya sé tu respuesta. Desde que subías, la percibí en tus pasos titubeantes y tu abrazo me ha hecho sentir en mi espíritu la honda angustia que te oprime el pecho..., pero alegrémonos, compañero, que mañana será otro día y sabemos que nada detendrá nuestra lucha.

En este cuento, queda planteada por el autor a través del personaje, la prioridad de la causa que consiste en el trabajo por la libertad hasta el sacrificio por el bien colectivo más allá del interés individual, según la ética y praxis revolucionaria. También se evidencia la transición de la vida a la muerte en ese compás de espera del personaje en su lecho de enfermo.

El próximo cuento, “El eneúno” presenta a un personaje recurrente en todas las organizaciones políticas de izquierda, que sobresale de los demás por su colaboración, por su trabajo más allá del deber y por su desempeño. Este cuento muestra las contradicciones internas creadas por elementos ajenos a las organizaciones dedicadas a las luchas políticas, en este caso el Movimiento Libertador, y la infiltración hasta las altas esferas de elementos pertenecientes a las autoridades coloniales para obtener información privilegiada y para crear inestabilidad con el fin de desarticular los movimientos de liberación nacional. El autor elabora un paralelismo entre dos personajes que se contraponen, Salvador, el luchador comprometido con la organización que aspira a que lo nombren miembro de la Junta y por otra parte, el Eneúno, agente infiltrado que informa a las autoridades sobre las operaciones y estrategias del Movimiento Libertador y aspira a un ascenso de rango. El narrador utiliza el elemento sorpresa para develarnos, al final de la narración la identidad del N-1. Al mismo tiempo, mientras se desarrolla la acción, el máximo líder se encuentra enfermo de muerte y en la espera de una transición.

“Carta de un abuelo” trae a la atención del lector el caso Rhoads. Está redactado en forma epistolar y trata sobre la información que un abuelo le provee a su nieta, contestando a sus preguntas sobre ese hecho histórico. El autor de la carta es un agente del FBI, parcializado testigo de ese episodio, y expresa una interpretación desde su punto de vista. Según ha sido divulgado a través de las investigaciones publicadas por Aponte, el Dr. Cornellius P. Rhoads, fue el médico participante de un programa financiado por la Fundación Rockefeller con el fin de repetir investigaciones científicas sobre el tratamiento de la anemia, quien confesó en una carta enviada a un amigo, haber asesinado puertorriqueños mediante experimentos en los que les trasplantaba células cancerosas. El autor toma como punto de partida ese hecho histórico para elaborar el cuento y, de ese modo, presentar la situación real que fue acallada y encubierta por las autoridades que la hicieron ver como un mero chiste. La carta menciona también la enemistad del científico hacia Albizu, a quien le aplicaron radiación con métodos que presuntamente recomendó el siniestro médico. Curiosamente, Aponte Vázquez se inserta a sí mismo como un personaje silueta al que el agente retirado alude cuando menciona:

Lo que me dices que alega ese historiador que mencionas, de que los haces [de luz amplificada por la emisión estimulada de radiación] fueron substituidos poco después por la administración de cesio 137 en sus comidas, así como por dosis frecuentes, excesivas e innecesarias de rayos X que supuestamente tenían fines terapéuticos, carece totalmente de fundamento, que yo sepa. Seguramente se trata de uno de esos subversivos paranoicos que pululan por doquier.

Mediante la ficción elaborada en esa carta, el autor ofrece su punto de vista como historiador, producto de las investigaciones que realizó y puso a disposición de sus lectores luego de que el caso quedara enterrado con la anuencia de las autoridades coloniales. Hace alusión también al estado de postración –un estado de transición de la vida a la muerte– del máximo líder, objeto de las torturas originadas por el médico.

“El teniente y el capitán” presenta como personaje principal a un policía que se destaca por el compromiso hacia su trabajo y, no obstante, siente simpatía por el socialismo y solidaridad hacia el prójimo. Por esa razón, es víctima de la injusticia de parte de sus superiores. Expone que la injusticia puede surgir casi de la nada, como es el caso del capitán que, sin motivo alguno, se ensaña contra un servidor público no solo honesto, sino eficiente y respetado por aquellos a quienes sirve. La corrupción y las componendas pueden desencadenarse a la menor provocación hasta con fines meramente de satisfacción personal de caprichos vanos.

El sexto cuento de la colección se titula “Rumores de cerro adentro” y está dedicado a la memoria de los jóvenes independentistas Arnaldo Darío Rosado y Carlos Soto Arriví, asesinados por las autoridades en el Cerro Maravilla el 25 de julio de 1978. Fue publicado en 1983. Precisamente porque es el primero que Aponte publica en la prensa, dentro del género, no deja de sorprendernos su libre manejo del tema y de la forma. A nuestro juicio, el autor se adentra confiadamente en la ficción sin ningún recelo y con gran manejo de los recursos. Es un cuento hiperbólico en el que la exageración, más allá de lo acontecido, reproduce literariamente el impacto de un hecho que conmocionó a Puerto Rico. Hay una visión catastrófica, pero a la vez positiva y esperanzadora. Presenta la ocupación del país por fuerzas policíacas y militares a raíz de una inexplicable y descomunal explosión que desintegró el Cerro completo ubicado en la Cordillera Central –hecho ficticio–, cuyo estremecimiento se sintió en todo el país. Mientras las autoridades atribuyen el hecho a actos terroristas liderados por Los Macheteros, el pueblo sabe que es un acto de rabia por el agravio perpetrado allí. El final de la narración lo resume así:

Los funcionarios del gobierno nunca llegaron a comprender la algarabía popular ni la causa de aquel suceso y optaron por atribuirlo definitivamente a un acto de Dios. El pueblo, mientras tanto, sin descartar la injerencia de la Divinidad, ha creído siempre, durante décadas, el rumor de los campesinos lugareños de que el agraviado Cerro, ávido de justicia, reventó de rabia.

Aponte Vázquez, con este cuento, se acerca al realismo mágico al presentarnos una realidad alterada que expresa la actitud del autor frente a un hecho, confiriéndole verosimilitud a un elemento fantástico e irreal que incorpora en ese relato para acentuar la trascendencia del hecho ocurrido. Del conjunto contenido en la colección es el único que sigue esa vertiente.

El próximo cuento que nos ocupa es “Flor de la mañana”. De todos los del conjunto es el único que se acerca al tema amoroso, que casi brilla por su ausencia en la temática del autor en este libro. Aunque no descarta en ningún momento el tema político y social vinculado con el encuentro de esos dos seres afines, el amor y el compromiso político-social son los elementos vinculantes necesarios y vitales para el desarrollo de esa relación entre dos realidades de un mismo espectro. La trama trata sobre un hombre y una mujer que se encuentran en Nueva York en el contexto de la diáspora puertorriqueña y que se han movido alternativamente entre Puerto Rico y esa ciudad en diferentes períodos de sus vidas. Aparte de su procedencia de clase y de las realidades sociales que les ha tocado vivir, comparten inquietudes intelectuales e intereses que hacen posible el intercambio de ideas. Eso les permite realizar un análisis sobre la realidad puertorriqueña que sirve como punto de partida a la relación que se desarrollará a partir de ese encuentro. Este cuento no está basado en un hecho histórico, como los anteriores. Tanto los personajes como la situación han sido totalmente imaginados por el autor, pero enmarca a los personajes y la acción en un contexto que responde a la realidad cotidiana de los puertorriqueños que emigran a Nueva York.

“A la medianoche”, el próximo en orden de lectura, introduce el tema tabú de la clandestinidad. Se basa en la planificación del ataque de Los Macheteros a la base aérea Muñiz en el 1981. El autor toma como punto de partida la situación real y crea una ficción en la que se desarrolla la trama en torno a los preparativos que anteceden a ese hecho que desemboca en un ataque frustrado a causa de contradicciones internas en la organización. El autor maneja el tema de la clandestinidad como si tuviera conocimiento de causa. Describe paso a paso las indagaciones, preparativos y estrategias utilizadas por el grupo clandestino, probablemente utilizando el conocimiento obtenido de su labor como periodista dedicado a la investigación histórica. Se destaca el papel de la mujer dentro de la organización y dirección de la operación y presenta mediante una denuncia frontal, el machismo que aún existe entre estos grupos. Al mismo tiempo, le reconoce a la mujer participación activa y capacidad no solo para insertarse en las luchas revolucionarias, sino para hacerlo en cargos de dirección.

El cuento que cierra el conjunto es “Nacimiento, muerte y más allá”. Según el autor, en una entrevista nuestra, escribió un artículo en 1959 para un periódico estudiantil con el título “¿Vivimos o morimos?” que posteriormente trabajó como guión cinematográfico para, al final, convertirlo en cuento. El relato se nutre de las ideas que ha tenido, desde muy joven, sobre la vida y su íntima relación con la muerte. Es un cuento de tema filosófico en el que se plantea y cuestiona la razón de la vida y el porqué de las circunstancias particulares que le toca vivir a cada individuo. Trata también sobre la transición de la vida a la muerte y su significado, que resume como un aprendizaje del individuo que se inserta en un contexto social determinado. Enlaza lo filosófico con lo social para encontrar una explicación ontológica. Se basa en las experiencias vividas por un personaje hospitalizado que lo hacen reflexionar sobre su razón de ser. El autor introduce un elemento fantástico que le da sentido a la trama y se manifiesta en el diálogo entre el enfermo y un personaje que nadie más que él ve. Esto nos hace recordar en cierto modo, la serie de T.V. de los años sesenta, La dimensión desconocida. La narración tiene estructura circular. Plantea la vida como un aprendizaje del protagonista para llegar a ser el escritor que será en el futuro y que eventualmente se convertirá en narrador.

Con esta breve reseña de cada cuento, hemos examinado el contenido de Transición, libro que inicia al autor como cuentista y lo instala en el quehacer literario utilizando la literatura como instrumento de divulgación de sus ideas, de sus investigaciones, de sus hallazgos y de su visión de mundo. Aunque sus cuentos, en la mayor parte, se basan en situaciones reales, la estructuración de los relatos y la recreación de los hechos como una totalidad coherente es producto de su creación y de su visión de mundo. Hasta cierto punto, a su narrativa se le podría considerar razonablemente una reproducción de lo acontecido como lo es en cierto modo toda ficción. Lo que lo separa o lo distingue de la realidad, como acostumbramos concebirla, es que se nutre de personajes y situaciones que si bien reflejan una situación real, la misma está mediatizada por la conciencia del autor que la interpreta y le da sentido y coherencia a base de su posición como sujeto de la creación estética. Esta visión es congruente con sus objetivos como historiador y divulgador de la historia de la lucha por la liberación de Puerto Rico. Su fin: dar a conocer esos hechos pasados para la consecución de esa aspiración. La literatura se convierte así, para él, en un arma poderosa de lucha emancipadora.

De forma global, estos cuentos representan una transición de la vida a la muerte. Hay una enfermedad, una agonía que subyace en casi todos los cuentos y que el autor representa en la figura de Albizu, en la muerte lenta, pero lúcida del portador de un mensaje sublevado contra toda adversidad. El mundo representado en esas narraciones es el de una sociedad colonizada en la que persisten unos grupos que luchan por la libertad. La represión y el deseo de acallar y silenciar esos movimientos son brutales y necesarios para que las autoridades coloniales mantengan el estado de cosas. La represión se manifiesta sin tregua. Pero la lucha sigue en pie a pesar de ese mundo problemático y de las contradicciones internas que puedan generarse ya sea por diferencias de enfoques dentro de las mismas filas o por la infiltración, persecución y represión de las autoridades. De acuerdo a la concepción del mundo que expresa el autor, la transición es el proceso mediante el cual se va tomando conciencia de la responsabilidad que debe asumir todo puertorriqueño ante la realidad. Así, la vida y la muerte se enlazan en esos relatos de hechos del pasado para darnos una lección.

La historia es una fuente inagotable de temas. Un historiador siempre tiene un cajón de recursos excelentes para la narración, historias verdaderas que puede desempolvar y dar a conocer. Independientemente de su natural inclinación hacia la narración periodística, Aponte logra en este libro desempolvar esas historias acumuladas en su cajón para contarlas de una manera nueva, ficcionalizándolas. Hemos observado así cómo se manifiesta la transición de Pedro Aponte Vázquez en su paso de la historiografía, a los guiones y finalmente hasta la ficción, velando para luego desvelar los hechos pasados que nos devuelve en todo ese proceso una parte de nuestra historia.

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