viernes, 15 de enero de 2010

A propósito de Haití: Aislados lados

René Rodríguez Soriano

O Haiti é aquí
O Haiti não é aquí

Caetano Veloso e Gilberto Gil

Dibujábamos la isla irregular y perfecta como un trozo de queso, que se nos derramaba de las manecitas regordetas, temblequeantes. Retozábamos incrédulos sobre los cinco cacicazgos, trastabillando contra el horizonte. Marién, Maguá, Maguana, Higüey y Jaragua, frondoso mundo que desbordaba las pupilas. Quisqueya, Hispaniola, Saint Domingue, Santo Domingo…

Eran tonos pasteles casi siempre, aclarando un gris que trasuntaba en negro mate. Luego, en el libro de historia, alguien con una raya infame, partió la isla en dos mitades que, como todas las mitades carecen de balance. Mientras de un lado idealizan los doradísimos bucles de un impoluto patricio ojiazulado; del otro, quién sabe, si habrá peineta para enhebrar las ásperas crenchas del moreno que le dio la mayor lección de dignidad al mundo.

Después del cuarto grado de primaria, si bien era incómodo dibujar un pez sin cola o sin cabeza, resultaba más tortuoso entender por qué Haití, por qué Dominicana. De alguna forma me contaron las sagas de un Colón que con sus carabelas cambió el paisaje y los contornos, fundando y repartiendo colones y colonias por estas geografías; de unos Pinzón y unos Ojeda; de un Guarocuya, alzado por su mula y por su hembra; y de un Osorio, repoblando y devastando ganado y peonía. También me hablaron sobre los bucaneros, los piratas ingleses, los holandeses y sus biblias protestantes.

Merendaríamos en los zaguanes de la enseñanza secundaria con lo que propalaba el manual de Bernardo Pichardo. Nos hablaron de Boyer y Dessalines, como si de los Borgia se tratara. Poco supimos de la negra noche del 42 en la frontera. En gramita dos, y sucesivas de la Universidad, habríamos de conocer la sublime utilidad del perejil. La vida siguió su curso historia adentro, maquillada, troquelada, al antojo de los señores y sus amanuenses.

Desde mediados del siglo XVIII, gemelos o siameses, haitianos y dominicanos, coexistimos a orillas del mismo arroyo, rumiando el mismo pasto ¿por separado? Desde cada aislado lado se mira con ojeriza hacia el otro lado. Se han tejido infinidad de teorías, explicaciones y oscuros designios. Ya no son los tiempos de los copiosos algodonales, ni de los tibios cañaverales, pero los puentes son los puentes, dicen.

Dibujamos la isla imperfecta y careada como un trozo de pan indeseado… Duarte y Louverture, incomprendidos y manoseados, en vano tratan de recomponer el mapa absurdo y oscuro que nos arropa. La iglesia, como siempre, los pendejos y toda suerte de indignatarios del mundo continúan amando la pobreza.

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Sobre relaciones entre arte y ciencia

Margarita Schultz (Desde Chile. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

En el escrito anterior traté de destacar los parentescos entre arte y ciencia en lo relativo al uso de la imaginación creadora. Ambas ‘imaginaciones’ se encaminan a sus objetivos, sobre la base de actitudes similares. En los dos casos, como decía, la imaginación se nutre de la libertad para decir no, a lo que precede, y de la libertad para aventurarse en el ¿por qué no? de lo que puede estar por delante. Sin embargo hay un punto importante que marca fronteras entre esos comportamientos, vale decir, los procesos científicos y los procesos artísticos. ¿Acaso deben confundirse, aun mostrando analogías?

Es notorio que apenas pueden tratarse algunos rasgos del problema en la dimensión de estos escritos. Con todo, parece interesante asomarse a la comparación entre arte y ciencia, en cuanto al modo como se validan sus resultados. Con esa expresión, validar los resultados, me refiero a esto: ¿de dónde provienen las medidas que dan la pauta respectiva de lo correcto o incorrecto de una teoría, una hipótesis, una conjetura, un filme, una novela, una escultura?

Las hipótesis y las teorías científicas deben coincidir, al menos, con dos factores. Uno de ellos es la coherencia teórica que deben presentar las hipótesis respecto de las teorías científicas contemporáneas aceptadas. Pero, si se las discute, deben tener la capacidad de formular modos de comprobación de sus principios, aquellos que representan una objeción para con las teorías
vigentes, a las que apuntan.

También se alude en ciencias a la capacidad predictiva de una teoría y a la posibilidad de comprobación de las predicciones. En resumen, salvo en el caso de las teorías matemáticas (formales), generalmente las ciencias naturales y aun determinadas ciencias humanas se validan con la realidad.

La validación, en matemáticas no proviene de la realidad, de un concepto de verdad originado en la realidad, sino del principio de coherencia interna (formal o lógico).

¿Qué cabe decir, por otra parte, sobre la validación de los productos del arte? ¿Acaso las referidas medidas para validar el arte provienen, efectivamente, de la realidad?

Muchos ejemplos artísticos y cientos de opiniones comunes parecen responder afirmativamente a esta pregunta. La respuesta genérica sería más o menos así: "una obra de arte es buena cuando se parece a la realidad..." por lo tanto -siguiendo con un fácil, pero falaz, silogismo- el valor de
esta obra X es alto porque presenta situaciones que reflejan la realidad.

Insisto, aun cuando muchas obras de diferentes disciplinas artísticas parecen cumplir su sentido en la imitación muy cercana a la realidad... el valor de sus productos, la validación de sus obras se encuentran más cercanos a la validación que funciona en matemáticas.

Digo esto no porque en arte la cuestión sea un juego lógico de mera coherencia interna, sino porque la autonomía de las obras respecto de la realidad referida (tanto como su valor artístico) es independiente de esa misma realidad. La excelencia no radica en la capacidad figurativa demostrada por un artista. La independencia se hace patente, aun cuando ocurra un acercamiento desde una mímesis inmejorable.

Lo valioso del arte está en su posibilidad de construir una versión de la realidad como síntesis, símbolo, trátese de la representación figurativa o de la representación abstracta. El valor del arte se juega en los pliegues donde se oculta e insinúa a la vez el sentido, antes que en los significados exhibidos. Significados que, por ejemplo, en el arte de tipo representativo tienen como característica parecer que se parecen a lo real.

¿Se han alejado, de este modo, los mencionados territorios puestos en comparación, arte y ciencia?

Diré esto como propuesta final para la reflexión: en el arte los pliegues están principalmente en su lenguaje, en su modo de acercamiento a la realidad. A la vez, en el dominio de la ciencia los pliegues están en la realidad misma a la que apunta, cada vez más compleja a juzgar por la riqueza interpretativa que debe poner en práctica la ciencia actual. El lenguaje científico es construcción, sí, de un lenguaje interpretativo, pero sobre la base de una realidad que nunca se entrega de manera transparente. Una realidad que abre una incógnita a continuación de cada respuesta formulada.

De esta manera, el sentido se oculta e insinúa, a la vez, como si se tratara del propio sentido del arte, lo cual crea una fértil intersección entre ambos territorios.

Científicos de Estados Unidos (Universidad de California, Nasa y Universidad de Michigan) han propuesto (2001) alterar la órbita terrestre para resolver los problemas de calentamiento del planeta, alejándolo del sol. Se trataría de desviar un asteroide de masa apropiada cercano a la Tierra para que la atraiga a una órbita un poco más lejana.

Presentada por Laughlin y sus colegas Don Korycansky y Fred Adams, la teoría consiste en dirigir un cometa o asteroide hacia las cercanías de la Tierra, de manera que al pasar cerca de ella le transfiera parte de su energía gravitacional. "Como resultado, la velocidad de la Tierra aumentaría, y avanzaríamos hacia una órbita más elevada, alejada del Sol", agregó Laughlin. (Disponible 17-09-08, entre otros sitios en: http://axxon.com.ar).

Se habla allí de ingeniería planetaria. Con independencia de la posibilidad de concreción de ese proyecto, controvertido por diferentes astrónomos y que no estoy en condiciones de evaluar, quiero detenerme en un punto: el de la imaginación científica que lo ha alimentado. No es por cierto la única vez que la imaginación se articula con la investigación científica. Antes bien, cada paso que ha dado la ciencia en sus procesos de investigación ha contado con el recurso insoslayable de la imaginación científica.

Así, es posible decir que la imaginación creadora, tema de estas reflexiones, es el punto de articulación entre ciencias y artes, dos culturas, que no están en las antípodas, aunque se las opone de manera superficial. Precisamente Ilya Prigogine, Premio Nobel de Química 1977 trata el asunto en La nueva alianza, uno de sus libros. Objeta enfáticamente el 'desgarramiento' entre ciencia y humanidades en Occidente.

Existe, sin embargo, una tendencia a unificar criterios y a cerrar brechas, a desdibujar las separaciones rígidas entre cultura científica y cultura artística. Se destaca un núcleo de experiencia común: la creatividad, la investigación que pone en acción esa creatividad, como promoción de nuevas realidades, no pre-vistas o vistas. Más que en los métodos de verificación de resultados es en la etapa de invención de hipótesis que se descubren procesos mentales similares en la creación científica y en la creación artística. Con todo, también verificar resultados supone imaginar experimentos donde las hipótesis concebidas se confirmen o disconfirmen.

¿Cuál puede ser el modo en que se presenta esa similaridad entre ciencia y arte?

Examinemos este punto desde la manera como se describe la emergencia del pensamiento en las ciencias naturales. Notemos lo siguiente: la hipótesis científica no está dada, (como tampoco está dado un problema científico).

Esa idea de alejar un tanto la órbita de la Tierra para solucionar los problemas de calentamiento, parece nacida en el territorio de la ciencia ficción por la alta dosis de vuelo de imaginación que contiene. Casi parece un golpe publicitario. Pero como hipótesis de funcionamiento ha sido propuesta por esos investigadores a partir de datos y argumentos vinculados a las teorías científicas actualmente vigentes y a los fenómenos pertinentes.

La historia de la ciencia, por otra parte, describe numerosos ejemplos de hipótesis obtenidas por inferencias, deducciones lógicas, intuiciones imaginativas. Uno de ellos es el principio de inercia del movimiento, formulado por Isaac Newton (1642-1727), que se prueba en el vacío; en condiciones de laboratorio que no tuvo el científico inglés. El científico francés Le Verrier postuló la existencia del planeta Neptuno en 1846. Después de estudiar el planeta Urano, concluyó que otro planeta, no descrito hasta el momento, era el responsable de sus perturbaciones. La comprobación empírica vino tiempo después, cuando se perfeccionaron los instrumentos de observación.

Otro tanto sucede con los rasgos que forman una imagen poética: no se encuentran dados integralmente a la percepción empírica. Es el poeta, quien los propone aun cuando lo haga tomando elementos de los fenómenos circundantes y poniéndolos en interacción.

Recordemos este fragmento del poeta mexicano: el cuerpo oscuro del vino/ en las jarras dormido/es un sol más negro y fresco. Todo lo dicho por Octavio Paz en el texto citado es producto de su creación poética, sobra decirlo, pero quiero enfatizar que la interacción de esos factores del texto sólo nace de su imaginación.

¿Cómo proceden, entonces, artistas y científicos? Hay una actividad de la imaginación que puede llamarse en sentido general teorización. La imaginación es, entonces, una función lúcida. Porque teorizar no es sumar elementos dados, sino extraer creativamente un sentido a partir de un modo de percibir la realidad que interesa. El sentido se encuentra implícito, pero no se alcanza por simple aproximación: lo descubre el mirar interesado. Así, se puede decir que hacer poesía y hacer ciencia son modos de teorizar, imaginar la realidad fenoménica en sus enlaces implícitos.

Cabe esta afirmación: que la imaginación es el instrumento prospectivo, la herramienta creativa de la razón. Crear, imaginar, teorizar, podrían ser sólo nombres diversos de una sola actitud, la capacidad de fantasía de la persona.

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Albert Camus, 50 años después. ¿Entrega o rebeldía?

Edgar Borges (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Sorprende la ligereza con la que algunos críticos andan comentando la obra de Albert Camus, a propósito de los 50 años de su muerte. Unos centran su esfuerzo en hacer ver que la voz crítica de Camus apuntó todos sus últimos cartuchos contra el comunismo; otros aseguran que Camus pronóstico el final de las ideologías (como si la estupidez fuese una ideología); por su parte, una creyente, disfrazada de filósofa, fue más allá y, en un programa de televisión, dijo que si no lo hubiera sorprendido la muerte en aquel fatal accidente, el autor de "El extranjero" hubiese terminado siendo un fiel devoto de los mandatos de la iglesia. Mientras, un periodista, con las características propias de un "progre optimista", aseguró que el activismo rebelde de Camus era equivalente al Yes, we can de Barack Obama y a la voluntad colectiva que permitió que un negro llegara a la Casa Blanca. Ya lo dijo el propio Camus, “La estupidez insiste siempre”; sin embargo, debo reconocer que no creí que insistiera tanto.

Pero, como de especular se trata, vamos a jugar. ¿Si Albert Camus viviera-al estilo de un viejo rebelde como Saramago-cuál sería su opinión del mundo actual? ¿Pensaría que el planeta es un jardín de comprensión y bienestar o estaría convencido de que el capitalismo ha avanzado hasta convertirse en la más sofisticada forma de dictadura global? ¿Qué diría Camus de la puesta en práctica de la doctrina “seguridad de Estado es superior a respeto individual? ¿Qué posición asumiría el escritor ante el avance de la indiferencia como excusa para concretar el bienestar social? ¿Y del momentáneo triunfo de la estupidez sobre la reflexión? ¿Creería Camus que el peligro del pensamiento único lo terminó consolidando el comunismo o el capitalismo? ¿Aseguraría que el más poderoso de los fundamentalismos es el que invisiblemente nos impone el mercado de consumo? ¿Cuestionaría a la izquierda por totalitaria o por inerte? ¿Se encerraría en una torre de marfil para desde allí apadrinar a los niños pobres de África o sería un activista de calle adentro contra el dominio del pensamiento único de las grandes corporaciones?

Me cuesta creer que Albert Camus-de estar vivo-se hubiese dedicado a publicar novelas de entretenimiento barato; difícil sería que el autor de "La peste" tuviese una sonrisa fácil (al estilo Obama). Hoy, cuando mucha izquierda ha quedado desubicada ante la mutación del capitalismo hacia un sistema de dominio virtual (la dictadura invisible), prefiero imaginar la existencia de un Albert Camus en rebeldía. Sus palabras, de nuevo, serían balas que perforarían la niebla de estupidización y despertarían colectivos. Si de especular se trata, observo a Camus atravesando los subterráneos del mundo, siempre al lado de los miserables de la tierra.

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El pensamiento del sur


Javier Lajo

Conferencia magistral en el II Congreso Latinoamericano de Estudiantes de Filosofía: “Filosofía y crisis globales”

(Versión transcrita y corregida)
La Paz, 30 de Octubre del 2009

Wayquepanaykuna Imaynalla kashanqui, kamisaraki jilatanaka kuyakanaka; los saludo en runa simi y Jaqui aru, para que recordemos que estamos en el Kollasuyu, en Bolivia. Hnos: Allinta ruraywan munay, Inka noqanchis kawsay. Ahora, les quiero decir que: Haciendo las cosas juntos y con amor, con afecto, Inkas viviremos siempre, Inkas existiremos siempre. José María Arguedas nos explicaba que INKA no significaba solamente jefe supremo, líder, sino que “Inka” es la parte fund
amental de todo ser.

Quiero comenzar leyéndoles la parte final del resumen de mi ponencia, que los organizadores han publicado en el programa, con esto quiero explicarles el porqué estoy usando algunas herramientas del estructuralismo antropológico de Levi -Strauss o de la filosofía rebelde de Federico Nietzsche y también de Carlos Marx, dice mi resumen textualmente: “Este paralelismo nos puede ayudar a explicar en occidental, las categorías del pensamiento andino”.

He escuchado el día de ayer en algunas comisiones, con bastante pena, mucho pesimismo sobre nuestro pensamiento andino-amazónico, dicen que no hay, que no existe, que no tenemos interés, parece que viviéramos en otro planeta, actualmente Bolivia esta gobernada por una fuerza pro-indígena, en donde los pueblos indígenas participan pluralmente, igualmente el proceso se desarrolla en otros países como Ecuador, Venezuela, Colombia, en Perú mismo; aunque muy oculto, invisibilizado, porque allí gobierna un sector criollo que esta sujetando fuertemente el Estado a través de una política despótica, que ha fundamentado y ha desarrollado un doble colonialismo, un hiper-colonialismo. Pero, fundamentalmente quiero referirme al pensamiento nuestro, al pensamiento andino- amazónico, y yo creo que no tenemos porque llamar a nuestras sociedad andinas, como la boliviana, como unas sociedades “modernas”, ni mucho menos “occidentales”, la sociedad boliviana es una sociedad andino-amazónica, por naturaleza, por mayoría, si se puede definir esto por mayoría, aunque las elecciones que se vienen, van a demostrar cuan mayoría somos. Ya las cosas han
cambiado, ahora tenemos que asumir, no una filosofía, sino un pensamiento nuestro; en puquina se dice: Illayninchis, o sea, la luz de nuestro pensamiento, la luz de nuestro cerebro, la luz de nuestra mente. ¿Porqué que buscar otras palabras?, no vale la pena discutir si acá en América, tenemos o no filosofía, estas dudas, son cavilaciones de criollos que todavía no pueden ser anti-colonialistas, y deben definirse como anti-colonialistas, porque así van a aceptar su identidad criolla occidental, y van a declararse también anti-colonialistas, y pro-indígenas; y si existe mestizaje, muy bien los reconocemos también a los mestizos, creemos que tienen todo el derecho a desarrollar algo nuevo, si es que pueden, porque hasta ahora yo no he leído nada mestizo, absolutamente nada, es un servilismo total a occidente, un arrastrarse detrás de occidente; aunque suene duro, debe definirse una filosofía latinoamericana anticolonialista, y que esté con nosotros los indígenas, nosotros no queremos excluir a nadie, buscamos sociedades plurales, por eso la Constitución define a Bolivia como una sociedad plurinacional, esta es una conquista de la lucha de nuestros pueblos.

¿Porqué pues usar a Levi-Strauss, a Nietzsche o a Marx?..., porque estos con su fuerza autocrítica de occidente nos dan algunas categorías teóricas suyas que nos pueden ayudar a explicar nuestros conceptos andinos. Yo he tenido que variar totalmente mi conferencia, porq
ue pedí a los organizadores un proyector multimedia para mostrarles a Uds. Imágenes de nuestra “filosofía”, si se quiere llamar así a nuestro pensamiento, porque ya estamos metabolizando este término, es cierto que usamos la palabra filosofía andina en algunas ocasiones; pero hay que saber cuando la podemos usar, empero, no podemos definir a nuestro pensamiento andino como filosofía, es más, yo creo que la filosofía es la principal arma de occidente, desde la Grecia antigua, mejor arma que las falanges griegas o las centurias romanas, y mejor arma que las actuales, la filosofía es una arma mas poderosa que cualquier bomba atómica. La filosofía occidental es su principal arma de dominio, porque, es enseñarnos a los pueblos difererentes a pensar como ellos, a “ser” como ellos, a convertirnos en uno mas de ellos y eso los pueblos que estamos más allá de esa civilización occidental, no lo vamos a permitir jamás, por lo menos los libertarios que luchamos por nuestra libertad, por nuestra independencia. Mucho más aun, se lucha a nivel mental, porque el colonialismo mental es pues el arma principal que usa occidente y eso se llama filosofía.

Vamos a ver porqué Levi-Straus dice que los mitos y los Tótems se pueden armar y desarmar para explicarnos las cosas, dice además de que todos los pueblos y todos los seres humanos hemos “pensado siempre bien”, igual en todo el mundo, y relata unos cuantos mitos que yo también voy a usar acá para explicar cual es nuestra manera de pensar, cual es nuestro pensamiento profundo.

Porque no decir…, que la razón es un mito más, “la razón” occidental, la única razón que existe, porque no decir que es un mito más, un mito muy sofisticado, muy profundo, muy complicado sí, pero mito finalmente, yo no tengo mucho tiempo ahora, para explicar esto en profundidad, pero voy hacer un resumen, una síntesis, si nosotros buscamos cualquier diccionario de filosofía y vemos que significa la palabra razón, vamos a ver que es un sinónimo de “logos” y finalmente un sinónimo de “Cristo” y como este es un “Dios único y verdadero” según occidente, es el único Dios verdadero, la unidad creadora, la verdad, el bien, el que monopoliza todo los valores como el amor, la caridad, etc, etc. aquella unidad contra la que se estrelló de frente Nietzsche y hasta llegó a “matarlo”, en una de sus novelas filosóficas. ¿Y quién lo mato?: El más feo de los hombres. Claro si lo había hecho a su imagen y semejanza. Este mito del Dios único y verdadero, que es a la vez “la razón”; que nos ha causado tantos problemas acá en América, y que nos sigue causando tantos problemas, como MITO, lo podemos armar y desarmar, -tal como hace Levi-Strauss con cualquier mito-, así lo podemos hacer nosotros para explicar nuestra sabiduría, nuestro pensamiento profundo y así podemos leer algunos autores como Arendt, Agamben, Focault mismo, que nos hablan de esta forma “griega” de asumirse como seres humanos conscientes, razonables, racionales. Nos dicen que en la Grecia antigua habían dos términos que designaban la vida: “Zoe” era la vida llana , la vida nuda, la de todos los seres que se conocen como vivos; y “Bios” es la vida del ser humano, cuando asume el “buen vivir” o el vivir bien y aclara que es “el vivir para el bien”, ojo, no es como el Sumak Kawsay andino-amazónico, o el Allin kausay o el Sumaq Kamaña, estos conceptos nuestros, son otra cosa diferente.

Sigamos con los griegos: El Bios asume el bien y el mal, lo justo y lo injusto y no solamente el placer y el dolor; y esta, la conciencia del bien y del mal, es una opción es una elección que se presenta en cada paso del camino. El ser humano en Grecia antigua, asume “el bien y el mal” y lógicamente muchos, prefieren seguir el bien y otros el mal, pero como es en esta elección entre el “bien y el mal” que se crea el hombre de la polis, el hombre del “logos” o “de la razón”, pues esa es “la razón” que quieren que nosotros aceptemos; pero en este asumirse en este crearse humanos políticos, los griegos hacen dos excepciones, y esto ya no es de ningún autor, es nuestra critica como andino-amazónicos, estas dos excepciones, ó sea, estas dos cosas muy importantes que excluyen, son, primero, a los “otros” diferentes, ósea, a los “barbaros” y cuando los cogen, cuando los guerrean y los derrotan, los encadenan y los vuelven esclavos, pero también hay una parte de esa sociedad interna de Grecia que asume una especie de esclavitud muy extraña, que es “la mujer”, que también es excluida de la ciudadanía, de la polis y con esto el hombre griego, después occidental, excluyó lo fundamental en su vida, que es el aprendizaje del amor, de la ternura, del cariño, del afecto, porque, el ser humano en su primera infancia y hasta en su vida intrauterina, aprende pues el afecto humano y este aprendiza no es teórico, lo aprende “con leche tibia” , lo aprende en leche materna, lo aprende en sangre, por el ombligo el feto recibe la sangre caliente de la madre y allí es donde aprende lo que es el afecto humano. Y la segunda exclusión que hace el ser humano occidental, cuando se asume como “ser humano”, como “ese tipo de ser humano”, esta segunda exclusión es precisamente, la del afecto, la de la emoción, la de la pasión, cuando asume “el logos”, lo asume como “razón mental”, intelectiva, lógica, y excluye lo que los griegos llamaban “el Tymós”, la pasión, lo que llamamos acá mas o menos: “El munay”, claro que no se puede traducir perfectamente tal cual, pero más o menos es eso, los griegos lo excluyen simplemente para la producción del conocimiento; y ¿No hay acaso un conocimiento emotivo, emocional?, el conocimiento griego, es mental, es intelectivo, lógico, racional, frio y calculador, ¿En eso nos diferenciamos de los animales?... ósea, la emoción humana, el sentimiento, la pasión humana –según los griegos- debe ser igual al de los animales pues. Acá en el mundo andino nosotros conservamos un conocimiento de equilibrio entre el munay y el yachay, entre el afecto y la razón, entre el “Hanan pacha y el Uku pacha”, una “síntesis” más o menos, también de esa correlación, de esa suerte de equilibrio entre el munay y el yachay, es lo que nos da el equilibrio en el Kay Pacha, el equilibrio en el “hacer”, o “allin ruay”, del hacer las cosas bien, del hacer, del construir la “plena existencia”, la “suma existencia”, la buena vida, o “sumaq kausay”, por eso los Inkas son brillantes (http://machaqmara.googlepages.com/wamanelpumayelamaru ), por eso los inkas somos brillantes, por eso también el ILLAYNIYKU, es decir: La “luz de nuestro conocimiento”, la “luz de nuestro cerebro y corazón”.

Yo tengo acá para mostrarles unas imágenes de las proezas de la sabiduría andina, pero antes, ayer escuche de un ponente, -discúlpenme ustedes la palabra- escuche una verdadera salvajada y voy a explicar porque la califico así; escuche, a este ponente decirnos que “no deberíamos nosotros hablar acá de nuestras ridiculeces”, aquí acerca de Tiwanaku, cerca del Titicaca, acá en Bolivia en el Qollasuyu, que no deberíamos hablar: “…de esas ridiculeces de Manco Capac”… “déjense de ridiculeces” … dijo, no?, “la filosofía de Manco Capac?, no me hagan reir…” dijo, todos lo escuchamos. Y yo le respondo ahora: ¿Y quién diablos nos va a venir a nosotros a decir aquí en nuestra tierra, que no hablemos de nuestro ancestro, de nuestras cosas sagradas, de nuestra sabiduría?, ¿Quién nos va a venir a decir que son ridiculeces los principios de nuestra sabiduría?; por eso, yo les quería mostrar “las ridiculeces de Manco Capac”, en imágenes. Nos dijo también ese ponente, que mas que “diablo predicador”, parecía mas un “mono aullador”, aplicando ese conocido racismo solapa –muy propio de los arequipeños- sobre nosotros, queriéndonos callar la boca, queriéndonos cortar la lengua, queriéndonos asustar con “hacer el ridículo”, hablando de nuestros ancestros, que nosotros andinos “solo teníamos un pensamiento mítico”… por eso quería mostrarles unas imágenes de “esas ridiculeces”: De la gran proeza del Qhapaq Ñan, pero no del “camino de a pie”, sino de la Ruta de Sabiduría, esto lo he explicado en profundidad en mi libro “Qhapaq Ñan, la Ruta Inka de Sabiduría” ( http://movimientos.org/enlacei/QhapaqNan.pdf ), y les quería mostrar ahora en fotografías satelitales, las proezas de Manco Capac y Mama Ocllo, una recta sobre el mapa que une Cajamarca con Potosí y que pasa por Huánuco-Pampa, por Cusco por Tiahuanaco por Oruro y llega a Potosí y sigue hacia abajo, en una recta que esta en 45° al eje norte-sur; no la descubrí yo, la descubrió una extranjera que se hizo peruana y que quiso mucho al Perú llamada María Sholten, holandesa-peruana, una recta sobre la que quedan nuestras ciudades sagradas, una recta que queda en 45° al eje norte-sur, quería mostrarles unas fotos satelitales de esto, porque no estamos hablando solo de las piedras de Ollantaytampu, Sacsayhuaman o Macchu Picchu, que algunos las catalogan como “ridiculeces”, porque son ignorantes, y hay que perdonarlos; pero quería mostrarles imágenes satelitales de esta gran proeza de Manco Capac y Mama Ocllo, porque ellos fueron discípulos de Apotampu, que fue su maestro y de Mamahuaco, y de otros maestros mas antiguos llamados Tunupa, Tawapaca, Imaymana, Tarapaka, Tokapu, etc. Héroes culturales andinos que muy pocos recuerdan; y quería demostrarles además estas pruebas en imágenes, porque esa recta pasa también por la isla de Amantani en el lago Titicaca. Amantani, que en aymara significa: oculto, secreto, guardado ( imantata, imantani o Amantani), y ¿Qué hay pues, en Amantaní?, quería mostrarles también en imagen la línea que va de Cusco a Oruro que es un tramo del Qhapaq Ñan, y van a ver que en esta misma línea están construidos: Tiahuanaco cerca del lago y Amantani frente a la península de Capachica (cuyo nombre verdadero es Qhapaq Chekka o “Verdadero Qhapaq”), quería explicarles con ayuda de estas fotos, por lo menos la “a” de nuestro alfabeto del pensamiento profundo que nos dejaron nuestro ancestros. (http://emanzipationhumanum.de/downloads/MASA_QHAPAQ.pdf )

Pero, tal como ese ponente “aullador”, dijo ayer: “Sin método no hay nada, porque el método es el camino y Uds. no tienen camino”… y yo digo: ¿Qué camino tienen los occidentales?, por favor, ¿Cuál es su método?, ¿Cuál es su camino?, nosotros los andinos, tenemos un camino físico, que se llama Qhapaq Ñan, EL CAMINO DE LOS JUSTOS, ese es nuestro camino, nuestro método, y quien se encamine por ese camino, va a aprender nuevamente toda nuestra milenaria sabiduría, porque va a encontrar nuestros templos y allí en esas piedras milenarias, indestructibles esta nuestra sabiduría guardada y la interpretación y la lectura de esos símbolos que hay en esos templos nos dan las claves suficientes para recuperar nuestra sabiduría. Pero, veamos un ejemplo, ¿Qué cosa hay en Amantani?: Hay dos templos, en dos cerros, los dos únicos cerros que hay en Amantaní, dos templos ceremoniales que hasta ahora existen, ustedes los pueden ir a visitar ahora mismo, uno es el templo de Pachatata, que es cuadrado y el otro es el templo circular, que es Pachamama: Entre ambos hacen la “Paridad Cósmica” si pues, nuestro Yanantin, la primera ley de nuestro pensamiento, nosotros no creemos en “la Unidad” como paradigma filosófico, “la unidad” es estéril, no llega a ningún lado, para nuestros pueblos el paradigma es “La Paridad”, Yanantin o la paridad es la ley fundamental de nuestro pensamiento profundo, de la luz de nuestra mente, Yanantin son dos esencias irreductibles una a otra, permanentes, eternas, opuestas y complementarias.

No decimos “dualidad”, porque dualidad es un término esquivo, es un término impreciso y no tengo tiempo para explicar esto. La “unidad” es estéril, en mi pueblo le dicen “Ch’ulla”, como “impar”, pero lo impar existe, pero existe transitoriamente, fugazmente, se deshace, porque la imparidad siempre busca su paridad y ojo, la paridad no tiene su contraposición en la unidad, sino en la imparidad, por eso, hasta C. Marx es “Ch’ulla” porque parte de la “unidad materia”, al contrario que el creador de su “método” dialéctico, que es Hegel, que parte de la “unidad idea o espíritu”, Marx solo corrige “la unidad de partida”, pero persiste en la “monomanía” occidental. Aquí, hay muchos hermanos que se pierden diciendo de que “no habrían solo tres pachas”, porque esa es la lógica cristiana de la trinidad, -pero ¿Quién ha dicho que son tres Pachas?, si se habla de PARIDAD, entonces solo son dos pachas-, entonces concluyen que deberían haber cuatro pachas, o cinco pachas, o seis pachas; es que estamos pensando en términos absurdos ¿nó?, Solo hay dos pachas: El Hanan Pacha y el Uku Pacha y en su oscilación, es que crean este tiempo del presente, que es muy transitorio, el presente pasa rápido, “pero es lo único manifestado” de la paridad que lo crea… y ese es el problema del “tramo del tiempo”, ¿Cómo medimos, como creamos y manejamos el tiempo?, ahí también hay algo muy importante que explicar y que diferencia nuestra cultura andina de la occidental –que es una cultura “presa del tiempo”-, si hubiera traído el proyector de imágenes, les hubiera podido explicar más y en poco tiempo, sin usar mucho la palabra, porque las palabras por mas sofisticadas, que sean son muy engañosas, uno puede pintarles cosas que no existen, más aun, la escritura fonética es la manera de guardar conocimiento, memoria que puede ser verdadera o puede ser útil, pero también guardamos mentiras y lo peor, podemos guardar mentiras eternamente, cosa que el cerebro humano no hace, porque las tonterías esas como el “paradigma de la unidad” o el pensamiento “Ch’ulla” cualquier cerebro sano se las olvida rápido, pero esas escrituras del “Dios único y verdadero” son el cemento de la civilización occidental y cristiana. Yo he escrito, sí, es cierto he asumido el pecado, el arma occidental, porque estas armas también de la escritura fonética hay que usarlas con el enemigo y no para destruirlo, sino para explicarle y pedirle que salgan de su atolladero, que salgan de su confusión, porque están arrastrando al planeta a su destrucción.

Nosotros vamos a seguir con esta nuestra predica, la prédica de los Qhapaq, de los Amaro Runa, que es la propuesta del pensamiento y la sabiduría andino-amazónica, para eso hemos refundado la hermandad de los Qhapaq Kuna sobre los 5,500 metros de altitud en el Apu Koyllur R’itti, el año pasado. Ya se me acabo el tiempo, muchas gracias, vamos a seguir conversando siempre.

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El Estado: la otra cara de la luna

Estela Espezel (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Sobre el Estado recae la función que la naturaleza no es capaz de cumplir: asegurarle a cada individuo el derecho a la vida

A diario la actualidad plantea interrogantes que invitan a reabrir el análisis acerca del rol del Estado y el accionar de éste. Por lo tanto, surge una reflexión a partir de las ideas claras y distintas aportadas por pensadores que se ocuparon de construir un concepto de Estado, doscientos años atrás y hasta quinientos.

Muchos conceptos dados por perimidos, como por ejemplo, la contraposición entre el Estado de Naturaleza y el Estado Civil, pueden resultar útiles, hoy, para encontrar redefiniciones

En 1784 el pensador alemán Immanuel Kant con su artículo ¿Qué es la Ilustración? inaugura, según el conocido teórico del poder Michel Foucault, un nuevo modo de hacer filosofía crítica en la que el filósofo rescata de su presente, los aspectos de la actualidad que a su criterio merecen ser objeto de reflexión filosófica.

Para Foucault, de este modo aparece una filosofía “como problematización de una actualidad y como interrogación hecha por el filósofo de esta actualidad de la que forma parte y en relación a la cual tiene que situarse”.
Desde este lugar nace esta reflexión que pretende definir una actualidad de la cual creo formar parte, pero en base a muchos pensadores que —si bien hoy parecen olvidados— pueden contribuir a aclarar la singularidad de la interrogación.

Paradójicamente la actualidad sometida a análisis, aunque totalmente vigente en estos días, tuvo una fecha inicial: 1984. Doscientos años después de la publicación del texto de Kant. Los interrogantes que Kant subrayó siguen presentes en estos días: qué es la ilustración, qué es la revolución. La perdurancia se debe al modo particular en que Kant efectuó los planteos.

¡Sapere aude! Frase que en latín significa: ¡Anímate a saber! Esa es la invitación de Kant a las generaciones futuras. Convocatoria que el escritor argentino contemporáneo Ernesto Sábato se olvidó incluir al prologar el Nunca más, un libro que relata los horrores vividos durante los años de dictadura militar,recogidos y recopilados por la comisión de notables que nombró el presidente Raúl Alfonsín (1983-89) para esta tarea, y que fue publicado en 1984.

La teoría de los dos demonios flotaba en ese momento en el pensamiento político de los que constituían entonces el gobierno y preparaba las leyes del Punto Final y de la Obediencia de Vida para minimizar a uno de ellos. Pero fue institucionalizada aquel año por Sábato quien sentenció en el prólogo que durante la década del 70 la Argentina fue convulsionada por un terror que provenía tanto de la extrema derecha como de la extrema izquierda. El escritor se limitó a aclarar que, a los delitos de los terroristas, las fuerzas armadas respondieron con un modelo de terrorismo más cruel y sanguinario que el llamado a combatir, pues contaban con el poderío y la impunidad otorgada por un Estado Absoluto. De este modo parecían justificados “los crímenes de lesa humanidad”, pues se cometían en defensa de la patria y para contrarrestar otros abusos de poder. Estos delitos resultaron —tras los años— más graves que los cometidos por el bando enemigo.

Lo importante es que estos argumentos sirvieron para justificar el accionar sistemático del Estado contra la población civil identificada como subversiva. Entonces en vez de calificar esa acción como ilegal e inadmisible de llevarse a cabo por un estado Nacional, le adosaban un mote —entre higiénico y moral— “guerra sucia”.

Las acciones opresivas y dictatoriales son frecuentes en nuestro país y en otros lugares del mundo. Las terminologías, implementadas en instancias trágicas, regresan una y otra vez en la medida en que sirven para justificar posibles acciones represivas de las fuerzas del orden contra la población opositora o disconforme. Y muchas veces minimizan, como errores o excesos, la utilización de dispositivos sistemáticamente planificados para impedir diversas formas de resistencia a las decisiones del poder de turno.

En este momento, somos testigos de cómo se reaviva el sentido de una lucha política de otros tiempos, debido a la gran cantidad de juicios que se llevan a cabo en todo el país por abusos de poder cometidos por el Estado. Conceptualmente el tema reaparece en un nuevo prólogo escrito para la reedición del Nunca Más en el que se busca corregir la peligrosa afirmación hecha por Sábato en 1984. El cambio de texto apunta a dejar claramente establecido —porque así lo requiere la construcción de un futuro sobre bases firmes— que es inaceptable justificar el terrorismo de Estado como una suerte de violencias contrapuestas. “Como si fuera posible encontrar una simetría justificatoria en la acción de particulares con cierta prescindencia del apartamiento de los fines propios de la Nación y del Estado que son irrenunciables”.

Muchos insisten en que la teoría de los dos demonios no ha sido suficientemente repudiada. Esta teoría atenta contra la naturaleza misma del Estado y esto la hace muy peligrosa porque convierte al Estado en “un bando” o “una banda”.

Este es un viejo problema que se planteó en filosofía aún antes de que existiera un desarrollo sistemático de la filosofía política. Inclusive la filosofía se lo plantea con antelación a la construcción del concepto de Estado.

En la Edad Media, en su libro Civitate Dei, San Agustín, uno de los grandes padres de la Iglesia, se hace varios interrogantes: Si el poder se limita a sustentarse en la fuerza, ¿cómo se logra distinguir el poder político del de una banda de ladrones? ¿Qué serían en realidad los reinos si no bandas de ladrones? Y ¿qué son las bandas de ladrones sino pequeños reinos?

Estas preguntas van acompañados por un célebre intercambio ente Alejandro y un pirata. De este modo lo expone Norberto Bobbio, filósofo italiano especialista en filosofía política, en su libro Estado Gobierno y Sociedad:

Cuando Alejandro le preguntó que le parecía, cómo tenía inquieto y perturbado el mar, con arrogante libertad le dijo el pirata: “Por el mismo motivo por el que tú infestas la tierra; mas porque yo lo hago con un pequeño bajel me llaman corsario, y a ti, porque lo haces con un gran ejército, te llaman emperador”.

Resulta imprescindible señalar que los creadores del concepto de Estado y de la filosofía política tenían bien claro algo que la teoría de los dos demonios se ocupa de opacar. Para ellos sólo el Estado puede violar los derechos humanos. Los actos de la población civil son delictivos o revolucionarios y como tales deben ser juzgados por el Estado, pues de forma más o menos violenta siempre intentan destruir el orden público establecido para reemplazarlo por otro. Sostenían ya hace quinientos años que los funcionarios del Estado son los responsables de la defensa de las instituciones y el resguardo los derechos humanos del pueblo. Aquellos pensadores, tan lejanos y heterogéneos, que respondían a distintos momentos e ideologías, sin embargo coincidían respecto a esto y a que ciertos cambios sociales eran necesarios para la concreción de la constitución del Estado.

Kant al igual que tantos otros partidarios del movimiento conocido como Iluminismo o Ilustración, cree que el hombre tiene una fuerte propensión a vivir en las tinieblas de la superstición. ¡Es tan cómodo no estar emancipado!, dice. A Spinoza le preocupaba que los seres humanos lucharan por su esclavitud como si se tratara de su salvación. Para Kant, “la ilustración es la liberación del hombre de su culpable incapacidad”. Así se siente no por escasez de inteligencia, sino por falta de decisión y de valor que le impiden servirse de ella sin la guía de otro.

Transcribo las palabras de Kant respecto a los motivos que le dificultan al hombre escapar a la tendencia a la obediencia y la sumisión:

“Tengo a mi disposición un libro que me presta su inteligencia, un cura de almas que me ofrece su conciencia, un médico que me prescribe las dietas, etc., etc., así que no necesito molestarme. Si puedo pagar no me hace falta pensar: ya habrá otros que tomen a su cargo en mi nombre tan fastidiosa tarea. Los tutores que tan bondadosamente se han arrogado este oficio, cuidan muy bien que la gran mayoría de los hombres (y no digamos que todo el sexo bello) considere el paso de la emancipación, además de muy difícil, en extremo peligroso. Después de entontecer sus animales domésticos y procurar cuidadosamente que no se salgan del camino trillado donde los metieron, les muestran los peligros que les amenazarían en caso de aventurarse a salir de él... Es pues difícil para cada hombre en particular lograr salir de esa incapacidad, convertida casi en segunda naturaleza. Le ha cobrado afición y se siente realmente incapaz de servirse de su propia razón, porque nunca se le permitió intentar la aventura”.

Pero más de doscientos años antes en 1549, La Boétie escribió El Discurso sobre la servidumbre voluntaria. El problema político por excelencia para La Boétie residía en saber por qué los pueblos son tan proclives a la obediencia: la pertinaz voluntad de servir.

La Boétie destaca algo muy interesante, la tiranía no es el gobierno de un uno que concentre en sí mismo el poder. El tirano nunca está solo, siempre esta rodeado de cómplices que son los encargados de crear la servidumbre voluntaria, atemorizando al pueblo y manteniéndolo contenido u oprimido. Con cierto humor denomina a estos cómplices nefastos los chulos del tirano.

“Siempre son cuatro o cinco los que mantienen el país en la servidumbre. Siempre ha sido así: cinco o seis han tenido el ojo del tirano, por sí mismos se han acercado a él o bien han sido invitados por él, para ser los cómplices de sus crueldades, los compañeros de sus placeres, chulos de sus voluptuosidades y comunes en los bienes de sus robos”.

Los Chulos de La Boétie al igual que los profetas de Spinoza se ocupan de fomentar la sumisión por medio del temor y la esperanza. Desaparece con La Boetie la imagen del tirano demente, presa de la locura, que siembra el terror por placer.

En la Edad Media, no había más poder que el de Dios, la soberanía está legitimada por Dios. En la teoría de los dos demonios Dios está oculto, pero la vinculación entre el poder religiosos y el estatal está presente y se acepta como natural. Cuando a Sócrates lo condenan por creer en los demonios y no creer en los dioses, él destaca la falacia: Cómo voy a creer en los demonios sin creer en los dioses.

En el Renacimiento, según el filósofo Francois Chatelet, director de la Historia de las Ideologías, al mismo tiempo que se produce una revolución en la concepción de la naturaleza, también hay una revolución en el campo del pensamiento político. El hombre soñaba con aplicar la razón a la naturaleza para dominarla y hacerse Dueño y Señor del Universo. También confiaba en que, si aplicaban la razón a la sociedad, podría mejorar las condiciones de vida humanas: reducir desdichas y sufrimientos debidas a la lucha constante entre los hombres. El rol del Estado era asegurar la vida pacífica entre los ciudadanos.

Pero la condición para que esto pudiera cumplirse era la ruptura entre el mundo espiritual donde reina Dios y sus representantes y el mundo temporal con un Estado soberano. El primero se ocupa de la salvación del alma. Mientras que el segundo tiene potencia para actuar en el aquí y ahora en la vida de los hombres (las mujeres no estaban involucradas, sus vidas se deslizaban en el ámbito privado y muchas veces también se dudaba que tuvieran alma).

Fue justamente en Italia donde surgió un pionero, Marcilio de Padua. La primera preocupación de Marcilio de Padua cuando publica en 1324 El defensor de la paz consiste en preparar un Estado laico ajeno al reino de Dios y de los demonios, crear un Estado responsable de la paz civil. Marcilio de Padua no establece la unión entre Estado y Soberanía, pero la anticipa en la medida en que adjudica a la política un ámbito autónomo independiente del poder divino, constituido por la ley humana encargada de garantizar una vida suficiente. Por vida suficiente, entiende una vida librada de la necesidad. Para que esta vida fuera posible se requería de una sociedad equilibrada y pacífica en donde ninguna clase u orden hiciera valer su pretensión de regir a todos los otros. El Príncipe era el encargado de ejecutar la ley que garantiza la vida suficiente del pueblo cuyo requisito mínimo es la ausencia de guerra civil.

“Fuera del Estado es el dominio de las pasiones, la guerra, el miedo, la pobreza, el abandono, el aislamiento, la barbarie, la ignorancia, bestialidad. En el Estado es el dominio de la razón, la paz, la seguridad, la riqueza, la decencia, la sociabilidad, el refinamiento, la ciencia, la benevolencia”.

Estas palabras son del pensador inglés Thomas Hobbes, autor del Leviatán. Para él, era una contradicción pensar que el Estado ejerciera la potencia soberana otorgada por los ciudadanos contra ellos mismos, y sembrara crímenes que el Estado en cuanto organismo racional debía resolver. Un estado irracional es impotente y un estado impotente ya no es un Estado.

Sobre el rol de un Estado de Naturaleza que nunca existió

Lo cierto es que la afirmación de un estado de naturaleza — del cual se podría decir que nunca existió— comporta un reconocimiento de la esfera privada del individuo frente a la competencia del Estado. Y esto constituye un emblema propio de los pensadores modernos. Fue Hugo Grocio, pensador y un humanista, quien intentó darle vigencia al derecho natural mediante la lucha contra dos obstáculos:

1. Contra el dogma teológico: había que sacar al derecho de su derivación de la voluntad divina, inaccesible a la razón humana. Por eso se opone al dogma calvinista de la predestinación.

2. Contra el absolutismo del Estado, por medio del establecimiento de una esfera del derecho autónoma frente a la esfera estatal.

A partir de la afirmación de un derecho natural se crea una dicotomía entre la sociedad civil y el Estado, al determinar gracias a la aceptación de este derecho natural un área no regida por el Estado y tampoco supeditada a la potestad divina y las exigencias de salvación.

También en la relación gobernante/gobernado —ya fuera esta entendida según los diferentes enfoques como relación soberano/súbditos, Estado/ciudadanos o príncipe/pueblo— se instala un sujeto activo no sólo en el ámbito de los de arriba (dominio, autoridad, imperio, majestad potestad), sino también en el de los de abajo. Se crea la otra cara de la luna: la libertad de los de abajo: la capacidad de resistencia y no únicamente la de obediencia. Además, la obediencia al Estado involucra las acciones pero no incluye los pensamientos ni la expresión de los mismos. En esto coinciden tanto Kant como Spinoza.

Para Hobbes el Estado civil debe suprimir los peores aspectos del Estado de naturaleza. En el estado de naturaleza “el hombre vive en continuo temor y riesgo de muerte violenta, la vida del hombre es entonces solitaria, menesterosa, penosa, casi animal y breve”. Para poder abandonar esa vida él renunció a su deseo y se sometió al poder soberano. Por lo tanto, si el Estado le ofrece un retorno, no está obligado a obedecer. Tampoco está obligado a obedecer, si el estado le pide que se haga un mal a sí mismo. Este pensador, defensor de la monarquía absoluta, llegó más lejos que sus contemporáneos, pues incluyó entre de los derechos naturales el derecho a ser uno mismo. El Estado jamás puede requerir a alguien que deje de ser quién es. Derecho que hoy ha adquirido gran vigencia a partir de los juicios por secuestro de los hijos de desaparecidos.

Para John Locke, otro filósofo inglés, también existe una diferencia entre el Estado de naturaleza y el Estado civil. Pero su estado de naturaleza es muy distinto al de Hobbes. En este estado los seres humanos poseen derechos imprescriptibles, entre esos derechos los más conflictivos son: el derecho a la propiedad y el derecho a defender la propiedad. Con irónica ingenuidad Locke daba por sentado que las propiedades el hombre las adquiría por medio del trabajo. La unión de los propietarios da origen al Estado. El soberano no se hace cargo de la libertad y la voluntad de las partes contratantes como en Hobbes. El Estado surge de un contrato con los propietarios en el cual el soberano asume como tarea el ocuparse de las preocupaciones de todos los propietarios. El soberano por lo tanto está involucrado en un contrato limitado y no puede dejar de cumplirlo. El no puede atentar jamás contra los derechos naturales, los derechos no sólo a la propiedad, sino derecho a expresar una opinión, etc. Ante la situación de que un propietario rompa el pacto, corresponde al soberano sancionarlo de acuerdo a la ley. Mas si es el soberano lo quiebra, entonces, según Locke, esto da lugar a una noción fundamental: la insurrección sagrada que constituye al mismo tiempo un derecho y un deber del ciudadano. El Estado pierde su poder legítimo al atentar contra un derecho y la insurrección sagrada es el acto de desobediencia legítima del ciudadano frente a los atropellos del Estado.

Al hablar de democracia habitualmente se suelen tener en cuenta dos aspectos. Por un lado la democracia remite a los derechos individuales y a la libertad. En ese caso, como en Locke hablamos fundamentalmente de Estado liberal, el acento se pone en la posibilidad de cada uno de ejercer sus derechos sin perturbar al otro. Por otro lado la democracia apunta a la igualdad y este es el aspecto privilegiado por el pensador francés J. Rousseau. La conformación de un pueblo consiste en el reconocimiento de que todos somos libres e iguales. La unión se lleva a cabo para conservar la libertad y la igualdad. Para Locke, los individuos se unen para defender sus propiedades por medio de una autoridad que juzgue al posible usurpador. La primacía del derecho individual que establece el planteo liberal conduce inevitablemente a la desigualdad. En el esquema democrático de Rousseau y también de Spinoza, la unidad del pueblo exige la igualdad. Sólo es legítimo el poder que garantiza la igualdad. Rousseau reafirma el deber a obedecer absolutamente, pero éste sólo debe cumplirse cuando se entiende por obediencia la sumisión a la ley que cada uno se ha dado dentro de la libertad.

El argumento de Rousseau respecto a la esclavitud es definitorio: es un pacto absurdo y contradictorio el que exige de una persona pactar contra sí mismo, obligándolo a sacrificar su deseo y a someterse a otro. Un contemporáneo de Rousseau, Condorcet, le atribuye haber colocado los derechos del hombre “entre las verdades que ya no se pueden olvidar ni dejarse arrebatar”.

Para finalizar quisiera recordar que, después de Kant, la filosofía cruzó por Hegel quien ha justificado “las grandes carnicerías” ejercidas por el Estado, pues —en cuanto éste constituía para él la realización de la razón— todo le estaba permitido en la medida en que eran etapas necesarias en el camino de superación de la historia de la humanidad.

Después vinieron las críticas al Estado de Marx y Nietzsche —para citar únicamente a los dos más significativos— quienes devaluaron completamente el concepto de Estado. No sin motivos, por supuesto. Pero creo que, de este modo, nos hemos situado en un peligroso borde que, como diría Spinoza, nos vuelve demasiado propensos a caer en el prejuicio y la superstición. Nos hemos olvidado de la lucha en la que se habían embarcado los pensadores antes citados: la lucha por liberar al hombre de las tinieblas, tinieblas que convertían al hombre en instrumento en la lucha entre los dioses y los demonios. Tal vez sufrimos una peligrosa recaída en la incapacidad culpable de Kant y esto puede justificar las dificultades que tenemos para trazar una línea de demarcación entre las acciones del Estado y la de los ciudadanos. Las acciones realizadas por el Estado, en la que se aplica toda la potestad de un Estado que se asume como soberano, no son comparables a las que llevan a cabo los grupos de ciudadanos.

Las acciones del Estado contra los ciudadanos son una declaración de Guerra. Pero, como decían estos filósofos, el estado sólo puede declarar la guerra a otro estado, nunca a los ciudadanos, pues en ese caso se trata de una guerra ilegítima. En este caso, el estado carece de autoridad para exigir obediencia a los ciudadanos, pues vive al pueblo y a los ciudadanos como enemigos internos dispuestos a atacar, contra los cuales hay que llevar a cabo una guerra permanente, pues se esconden en toda la estructura social y en todos los niveles sociales. Al involucrarse en acciones que no son propias de un Estado queda anulada su condición.

Las mismas acciones, o acciones similares, vistas desde el pueblo tienen un sentido muy distinto. Desde el pueblo ciertas acciones son intentos de revolución, incluso perdonables cuando el derecho de pensar, hablar y criticar, un derecho inalienable, ha sido violado previamente por el Estado.

Estela Espezel es Filósofa, docente universitaria, especialista en pensamiento filosófico francés contemporáneo.

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El “Tercer Libro” -de izquierda a derecha- en portada de Argenpress Cultural, parece de “Ciencias Ocultas”

Guillermo Guzmán (Desde Barcelona, Venezuela. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

El pueblo dijo que la curiosidad mató al gato, por lo que no pretendo averiguar qué contiene el tercer libro de izquierda a derecha, en la portada de Argenpress Cultural.

¡Nada de curiosear, no es bueno meter las narices donde no se es invitado! Sólo que, por su aspecto tan bueno, parece ser un buen libro y, un buen libro merece ser considerado y, de ser posible, decomisado. Puede ser un “Tratado de ciencias ocultas” pero, externamente es parecidísimo al último libro que pude pillar, discretamente, en una librería que visité y que exhibía un estante de “libros baratos”; “Pedro el Grande”- de Alejo Tolstoi, el mismo autor de “La defensa de Stalingrado”-es el título de ese bicho que escondí bajo el sobaco pero que lo tapé con la chaqueta que, deliberadamente, colgué sobre mi hombro izquierdo, para liberarlo de ese sitio inapropiado.

Todo el mundo conoce la historia del libro prestado: A menudo roto y nunca regresado. Pero, siempre que lo lean, se justifica prestar libros.

En particular, prefiero prestar (obsequiar) un libro, cuando ya lo he manoseado.

Robar un buen libro, también se justifica, siempre y cuando tú lo leas; de otra suerte, es mejor no meterse en vainas.

Cuando miré por primera vez la portada de la Argenpress Cultural, de ipso facto escarbé el lugarcito donde están los libros de acá, para asegurarme que ellos no habían repillado ese bicho de Alejo Tolstoi. No obstante que yo supuse que esa gente de argenpress debe ser muy honesta, muy decente, yo no obvié recordar el aforismo tan popular acerca de que, suele haber un diablo parecido a otro.

Y, es que cada ladrón juzga por su condición. Además, la referida estampa del tercer libro de esa Revista Ciberespácica, parecía más que un plagio, un hurto.

Doy fe-a quien pueda interesar-que el equipo de argenpress no hurtó mi librito tan bue
no pero, cuando las polillas se coman ese bicho que ellos tienen en su portada, puedo obsequiarles -a ellos- el “Pedro el Grande” -aún cuando, aparentemente incompleto en su edición y, además, choreto, (revirado), en su aspecto caratular, es un buen repuesto- que, como todo libro, es u
n buen libro, para que repongan la cuestión.

Pese a ser contentiva de ese bicho tan ¡v3ñºxcvj5kwqñytv!, tal portada es sencilla y bonita. Es por lo que felicito a todo ese maravilloso equipo de Argenpress Cultural.

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Plástica: Picasso en movimiento


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Un padre muy estricto

Marcelo Colussi

No cabe ninguna nuda que “el mundo es un pañuelo”. Más aún: “lleno de moco”, como solía decir mi amigo Alexis. Aunque parezca mentira, esto es así. Lo digo convencido, porque vez pasada, y después de más de diez años de no verlo, me encontré con mi viejo amigo el profesor José Francisco Glück, paraguayo de ascendencia alemana, en el lugar que menos me hubiera imaginado: la sala de espera del aeropuerto de Ulán Bator, en Mongolia. Ambos hacíamos conexión allí; él, rumbo a Pekín, yo, a Londres. El destino quiso reencontrarnos en ese sitio, y por espacio de dos horas mantuvimos una animada conversación donde nos pusimos al tanto de nuestras vidas en estos años sin vernos.

El profesor Glück estaba algo más avejentado; mostraba ya unas canas y un vientre que no le había conocido tiempo atrás. Sin dudas, yo también estaba más viejo.

Bueno, pero yendo al grano: entre otras numerosas cosas, me contó Glück una historia que me dejó atónito. Me recordó a un viejo conocido de Asunción, ciudad donde viví por espacio de más de dos años –de ahí venía nuestra amistad–. En realidad, el personaje de quien se trata la historia yo lo conocía sólo de pasada. Sé quién es, pero nunca trabé conversación directa con él. Me refiero a Helmuth Stockhausen, aunque no lo parezca por su nombre, también paraguayo. Era un poderoso empresario de Asunción, de ascendencia alemana, igual que Glück. En realidad, sólo eso los unía en algo, las mismas raíces, porque fuera de ello, mi amigo el profesor era un tipo de izquierda, ligado históricamente a la lucha contra la dictadura de Stroessner, mientras que el tal Stockhausen era un defensor acérrimo del dictador. Y por otro lado, ambicioso empresario que odiaba a los intelectuales y a todo lo que sonara a cuestión social.

Lo cierto es que este personaje, dueño de varios negocios –la cadena hotelera más grande del país, un banco, importador de vehículos y propietario de la franquicia de una popular hamburguesería de origen estadounidense–, era uno de los millonarios más grandes del Paraguay. Además, presidente vitalicio del Club Alemán. Fiel a su origen germano, tenía todo el aspecto de lo que nuestros prejuicios nos indican de un teutón: estricto, muy trabajador, con aspiración a sentirse infalible. Además, era un atlético rubio fortachón que trabajaba más de 12 horas diarias supervisando sus negocios, y no le faltaba tiempo para los romances. Eran famosas sus correrías amorosas en toda Asunción; las artistas más famosas a nivel nacional –cantantes, actrices de televisión, bailarinas– habían sido sus amantes. Se hablaba de varios hijos extramatrimoniales.

Era viudo en primeras nupcias. Según me contó el profesor Glück, Stockhausen se había vuelto a casar formalmente unos años atrás. Como era de esperarse, lo había hecho con una jovencita también de origen alemán, hija de uno de sus grandes amigos y ministro de Stroessner años atrás. La muchachita –Ingrid– tenía 23 años, mientras él tenía alrededor de 60. Sus tres hijos mayores –los que oficialmente había tenido en su única pareja legal– ya eran todos señores, dos de ellos casados. Todo eso no impidió que Stockhausen, que ya era abuelo de cuatro varoncitos, volviera a ser padre.

Su alegría fue mayúscula con este hecho, porque por primera vez tuvo una descendiente mujer, al menos en términos oficiales –se hablaba de varias hijas esparcidas por ahí, incluso una medio morena, producto de la unión con una cantante brasileña, la “reina del samba”, mulata muy famosa algunos años atrás–. Erika, la hijita rubia y de ojos azules como él, había pasado a ser su nuevo amor, más aún que la madre que la concibió con quien, según parece, no se llevaba muy bien y a la que trataba con cierto desdén. La diferencia de edad parece ser que era una distancia insalvable. Lo cierto es que su hija pasó a ser la razón de su existir: todo iba dedicado a ella. Todo. Llegó a sacrificar tiempo de sus negocios para estar con su pequeña Erika, y eso era algo realmente inconcebible años atrás, con un empresario totalmente concentrado en sus asuntos, a tal punto que prefería quedarse sin dormir por no perder un negocio.

Para el momento de la increíble historia que me relató el amigo Glück, Erika, con sus tres añitos, era el centro de la vida de Stockhausen. Con su corta edad ya tenía más juguetes que la mitad de los niños del Paraguay juntos, y ya la había llevado a no menos de una docena de viajes, que probablemente la pequeña no habría disfrutado mucho aún, porque ¿qué podía entender una niña de esa edad en la Muralla China, frente a las pirámides de Egipto o en el Vaticano? Pero el dinero es así.

Lo cierto es que Erika era tratada como una princesa, con todos los lujos y atenciones que se pudieran concebir. Tenía dos niñeras, una francesa y una argentina.

Me contó Glück, que tuvo acceso directo a la historia dada su cercanía con el mundillo alemán de la ciudad, que alguna vez la pequeña cometió una travesura, imperdonable para el criterio del padre. Cuando éste estaba bañándose, la niñita comenzó a jugar con sus chequeras y tarjetas de crédito, que inadvertidamente había dejado a la vista en su estudio. En algunos casos, las pintó; en otros las rompió, y algunas las lanzó por la ventana que daba a la calle –parece ser que eran muchas las cuentas que manejaba, y ni siquiera su esposa las conocía todas–. Cuando Stockhausen se dio cuenta, entró en una crisis de cólera. No pudo contenerse y decidió castigar a la pequeña en forma ejemplar. Para hacerle entender que lo que había hecho estaba muy mal, no encontró mejor forma que pegarle en sus manos. Usó para ello una regla.

El castigo fue tremendo, a punto de dejárselas totalmente amoratadas. La madre no se enteró de todo eso en el momento, sino unas horas más tarde. Por razones familiares estaba fuera de la casa, y no pudo estar con su marido en el momento en que éste partía. Casualmente, ese día Stockhausen debía viajar fuera del Paraguay en un viaje relámpago de no más de tres días. Iba a Nueva York por asunto de unos nuevos negocios –la instalación de un canal de televisión–, y para el caso viajaría solo.

Con todo el dolor del alma se despidió de su pequeña Erika, que más que nada había quedado aterrorizada por el castigo recibido, sin entender bien por qué tanta furia de parte de su padre.

Cuando la madre regresó, se encontró con la novedad: las manitos de la niña estaban completamente entumecidas. De hecho, no las podía mover, y el aspecto que presentaban era preocupante. Corrió al médico. Las noticias que le dieron no fueron nada buenas.

Stockhausen debió permanecer dos días más de lo pensado fuera de su casa. Tan ocupado estaba que en todo ese tiempo sólo llamó una vez por teléfono. Malintencionadamente se podría haber pensado que estaba de parranda, sólo, sin “control” de su familia y con mucho dinero; pero en realidad había estado de reunión de trabajo en reunión, visitando empresas y canales de televisión, y no le quedaba tiempo para pensar en otra cosa que no fueran sus negocios, su hijita Erika y el castigo propinado que, según su parecer, había sido un buen ejemplo edificante para la pequeña.

Pero en realidad, más que edificante, había sido destructivo. Tanto, que los hematomas producidos tuvieron consecuencias terribles: a la niña se le gangrenaron ambas manos, y fue necesario amputárselas de emergencia. A la madre la consultaron, pero sin darle alternativas, por lo que la intervención se produjo sin que ésta pudiera decidir nada en sentido contrario.

Ingrid, en cierta forma por la desesperación, pero también por una confusa mezcla de odio reprimido, de venganza contra su esposo a quien cada vez más veía como un tirano y de desagravio por tanta opresión sufrida en el matrimonio, prefirió no comunicarle nada a Stockhausen hasta que éste regresara.

De más está decir lo tremenda que fue su reacción cuando se enteró unos días después. Entró en un estado de enfurecimiento indescriptible. Me contó el profesor Glück que por avatares del destino casualmente tuvo ocasión de verlo para esos días –por alguna circunstancia ligada al Club Alemán–, y el recuerdo que tiene de ese encuentro fue algo siniestro. Me contaba el profesor que lo primero que le dijo Stockhausen con su vozarrón atronador, en alemán, fue “¿cómo se imagina usted la vida sin manos?”. Más que una pregunta parecía una orden militar de un carcelero en un campo de concentración. Glück quedó atónito ante el interrogatorio, respondiendo cualquier cosa para salir del paso. Según me contaba en ese barcito del aeropuerto donde compartimos varios cafés, sintió miedo. Me dijo que intuía que Stockhausen estaba desequilibrado, y que el brillo de sus ojos podía dejar entrever cualquier barbaridad en ciernes.

Y efectivamente la barbaridad sucedió. De dos machetazos le cortó las manos a su esposa, y luego se suicidó con un balazo en la sien.

Según me dijo el viejo profesor –que por supuesto no cree en esto, simplemente me lo transmitió– se tejió una leyenda popular que dice que del cuarto de la niña, que ahora vive con sus abuelos maternos, algunas noches sale el sonido de un arpa paraguaya. “Pájaro campana” es la música habitualmente oída.

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Música: La música judía

ARGENPRESS CULTURAL

El pueblo judío es uno de los más sufridos a lo largo de la historia de la Humanidad. La visión que hoy se pueda tener del Estado de Israel como matón tremendamente agresivo es algo muy reciente, manipulado políticamente, y que no se corresponde con la historia de padecimiento que lleva a sus espaldas este pueblo. Todo ese hondo pesar de la tradición judía, eternamente marginada y que se cierra con el Holocausto durante la segunda guerra mundial, se transmite en su atesorada cultura; y entre otras expresiones, quizá como en ninguna, en la música.

La música judía presenta una amplia diversidad de formas y estilos, y proviene de siglos de tradición. En ciertas ocasiones es de naturaleza religiosa, pero frecuentemente está asociada con la cultura popular, incluyendo influencias de los pueblos y lugares donde habitaron los judíos de la diáspora. Por esta razón, sus ritmos y sonidos varían grandemente de acuerdo al origen del compositor.

Música religiosa

La historia de la música religiosa judía comprende la música cantoral, de sinagoga y del templo, desde la época bíblica hasta nuestros días. La música de sinagoga más antigua se basa en el mismo estilo utilizado en el Templo de Jerusalén. De acuerdo con la Mishná, la orquesta regular del templo consiste en doce instrumentos y el coro de doce voces masculinas.

La gran mayoría de la música producida por judíos ortodoxos se orienta hacia la enseñanza de las tradiciones religiosas y éticas y las leyes. Las letras de estas canciones son, fundamentalmente, en hebreo. A menudo utilizan frases de los libros tradicionales de oraciones. Un ejemplo de la combinación de tradición y modernidad en música judía, conocida globalmente ya casi con valor de símbolo, puede encontrarse en el caso de la canción Ava Nagila, que aquí ofrecemos.

Música de Israel

Desde los tiempos bíblicos la música y la danza han jugado un rol muy importante en la vida de la colectividad judía. La música secular se ha nutrido al mismo tiempo de las fuentes tradicionales conservadas en el tiempo y la influencia del entorno de los gentiles.

La música israelí moderna está fuertemente influenciada por los inmigrantes judíos de más de 120 países alrededor del mundo, quienes han llevado sus propias tradiciones musicales, haciendo de Israel un crisol cultural. La música de Israel es muy versátil, y combina elementos de la música oriental y occidental. Tiende a ser muy ecléctica y contiene una amplia variedad de influencias de la diáspora desde los cantos jasídicos hasta la música pop de Asia, Arabia, especialmente cantantes del Yemén, del hip hop y del heavy metal.

Desde los primeros días de la ocupación sionista los inmigrantes judíos compusieron música folclórica. Al principio, basados en melodías de Alemania, Rusia o música tradicional judía con nueva letra escrita en hebreo. Sin embargo, ya desde 1920 se hicieron esfuerzos para crear un nuevo estilo de música hebrea, que tendiera lazos con los orígenes históricos y se diferenciara de la tradición judía de Europa oriental, que consideraban débil culturalmente hablando. Este nuevo estilo mezcló elementos árabes, de la tradición yemenita y estilos judíos orientales: las canciones eran a menudo homofónicas, limitadas en modo y rango.

La música folclórica de Israel está orientada principalmente a ser interpretada en público por la audiencia o en eventos sociales. Algunas son canciones infantiles, otras combinan folclore de Europa con letras en hebreo; también están las que provienen de bandas militares, y las escritas por poetas como Naomi Shemer y Chaim Nachman Bialik. Las canciones típicas de este estilo tratan frecuentemente de los sueños y esperanzas del sionismo, y glorifican la vida de una juventud judía ideal que construye su hogar y defiende su patria. Un tema común versa sobre Jerusalén y otras partes del Eretz Israel.

Ofrecemos aquí una muy breve selección de temas clásicos.




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