jueves, 18 de marzo de 2010

Plegaria a un Labrador

Víctor Jara
Chile, 1969

Levántate y mira la montaña,
de donde viene el viento, el sol y el agua.
Tú, que manejas el curso de los ríos,
tú, que sembraste el vuelo de tu alma.

Levántate y mírate las manos.
Para crecer estréchala a tu hermano,
juntos iremos unidos en la sangre.
Hoy es el tiempo que puede ser mañana.

Líbranos de aquél que nos domina en la miseria.
Tráenos tu reino de justicia e igualdad.
Sopla como el viento la flor de la quebrada.
Limpia como el fuego el cañón de mi fusil.

Hágase por fin tu voluntad aquí en la tierra.
Danos tu fuerza y tu valor al combatir.
Sopla como el viento la flor de la quebrada.
Limpia como el fuego el cañón de mi fusil.

Levántate y mírate las manos.
Para crecer estréchala a tu hermano,
juntos iremos unidos en la sangre,
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.

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Video: Asombroso discurso de un veterano


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Entrevista al escritor venezolano Edgar Borges: “El ser humano tendrá la necesidad de mutar hacia la izquierda de la existencia”

Marcelo Colussi

En pleno lanzamiento de su nueva novela “La contemplación” en estos próximos días, conversamos con el escritor venezolano, de momento radicado en España, sobre distintos temas: literatura, política e internet. Enrique Vila-Matas asegura que “Edgar Borges entiende la literatura como un complot contra la realidad”. En palabras propias, es un “subversivo de las ideas”.
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Pregunta: No vamos a hablar tanto de tu próxima novela "La contemplación", que se publica estos días, sino de lo que puedas decirnos como autor, como sujeto político, como actor de esta compleja realidad que nos toca a todos. Hace poco dijiste que "la ficción, muy al contrario de lo que se suele creer, es más subversiva que el 'realismo artístico'”. ¿Podrías ampliarnos esto? ¿Qué significa, en definitiva, ser subversivo?

Edgar Borges: Ser subversivo es asumir el compromiso de defender el respeto a tu individualidad en coherencia con el colectivo. Es decir, creo en la individualidad sólo en coexistencia con el colectivo, pero, para eso, es necesaria la defensa de lo humano, como asunto individual que forma parte de un todo. Sin embargo, también te puedo decir que, de seguir el mundo por este camino de “dictadura capitalista”, el individuo crítico será el subversivo del futuro. Hoy, cuando el término “terrorista” está siendo usado como coartada de acorralamiento sistemático de los movimientos sociales, no me extrañaría que los terroristas del futuro sean los llamados inmigrantes, los homosexuales, las mujeres, los niños, los ciudadanos de lo que erradamente llaman tercer mundo y todo Ser que no forme parte de la uniformidad (el traje de estúpido) que nos quiere imponer la dictadura capitalista. En lo que respecta a la creación, sostengo que la ficción, entendida como esa otra posibilidad de imaginarnos otro mundo, es un camino directo que atenta contra la realidad social que, a nivel global, nos impone el sistema estadounidense. El poder político instaurado en Estados Unidos conoce muy bien el poder de adoctrinamiento que puede tener la ficción; nosotros, desde la perspectiva social, no hemos asumido el poder liberador que, desde el punto de vista subversivo, tiene la ficción, como elemento de independencia cultural.

Pregunta: El mundo moderno, o post moderno, como ha sido dado llamarle últimamente, el mundo de la sociedad de la información y las tecnologías audiovisuales que inundan todos los espacios, ¿es un avance en la historia o nos está tornando más estúpidos?

Edgar Borges: El capitalismo está mutando su estructura hacia una forma de dominio superior y total: lo virtual. La izquierda también deberá mutar su lucha o quedará arrinconada entre dos parcelas: la obsoleta y la parodia progresista. Creo que, en medio de tanto vacío, el ser humano sentirá la necesidad de mutar hacia la izquierda de la existencia. Quizá entonces el individuo, por un asunto de revisión interior o de sobrevivencia, se le rebelará al sistema capitalista desde su propio cambio de conducta. Esa sería una auténtica revolución, el cuestionamiento del individuo ante sí mismo; de lo contrario, mientras el individuo no se enfrente a su propia realidad y cada quien asuma que la enfermedad del sistema de consumo (y del egoísmo) es un asunto particular que estanca el tan deteriorado interés colectivo, no habrá transformación posible. De ahí que, ante el abismo planetario que está originado el desgaste de las ideas, nos veremos en la imperiosa necesidad de practicar la izquierda de la existencia. Lo contrario podría ser que terminemos convertidos en “los muertos ambulantes del consumo”. En mi caso, opto por caminar hacia la primera ruta: una implosión particular de la visión del mundo para lograr un cambio desde lo pequeño que, en este caso, soy yo. Respecto al tema de la llamada sociedad de la información, todo vaso medio vacío también es un vaso medio lleno. Es el caso de la tecnología en general, así como de cualquier invento. Todo es útil si su uso está al servicio de lo humano y de las mayorías. No obstante, lo que no me gusta es que siento que más se vende el instrumento que la idea, como lo suele hacer el sistema de consumo. Por ello, los que nos consideramos subversivos de las ideas, no podemos mantenernos de espalda a la tecnología, pero tampoco debemos abandonar la calle, pues, sospecho que en el fondo el sistema capitalista nos está engañando con una crisis económica mundial cuando en realidad lo que está haciendo es mutar su funcionamiento hacia una forma de dominio superior. Es decir, el sistema, como si se tratara de una metamorfosis al mejor estilo kafkiano, está destruyendo, ante nuestros ojos, su estructura tal y como la hemos conocido hasta ahora, para imperar de una manera invisible. ¿Cuál es esa manera invisible? La red de consumo mundial por la que pretenden regir toda nuestra vida: Internet. Con esto no me declaro en contra de Internet, por el contrario, sólo advierto que debemos ser estrategas e interpretar este momento histórico como corresponde. Ya no podemos seguir pensando en las luchas clásicas del siglo XX. Ahora, en los tiempos por venir, se nos presentan nuevos y grandes retos. Es mucho lo que podemos hacer por Internet, pero nunca debemos olvidar que la vida y el objetivo del imperio es la calle. En la calle es donde están los verdaderos recursos. ¿Vamos a permitir que nos vendan la idea de que todo va a funcionar en Internet mientras otros cuidan la calle? ¿Por qué el empeño en destruir la industria de la aviación con la promoción terrorista? ¿Y por qué la destrucción de todas las formas de funcionamiento exterior: el compartir, el cine, el libro, el mismísimo tacto, la piel, la vida?

Pregunta: Hoy día se habla de una "cultura de la imagen" que lo permea todo. ¿Crees que esa es la matriz que va determinándonos? Si así fuera, ¿qué implicancias a futuro podría tener? ¿Se conecta eso con la "estupidez" de que hablábamos?

Edgar Borges: A mí me gusta más como desfila Naomi Campbell que Cristiano Ronaldo o Dan Brown. Por lo menos ella es modelo profesional pero, esos dos señores, ¿uno es futbolista?, ¿el otro es escritor? La cultura del show nos está reduciendo a la nada, a la estupidez, al ser que camina sin saber a dónde; al don nadie, al cretino que dice sí sin saber a qué. Eso ha sido un viejo y largo proceso que hoy observo muy acelerado. Si nos reducen la capacidad de imaginar, la capacidad de movilizarnos, la capacidad de sentir, ¿qué queda? Pues nada. Eso ocurre cuando te colocan todo el contenido a tu “disposición”, no te permiten ni una pregunta; el sistema de consumo es el Dios que te da todas las respuestas. Y tú sólo eres el creyente que recibe todo sin preguntar. El capitalismo en su etapa de mutación virtual es el fundamentalismo del siglo XXI. Todo este cuadro representa la decadencia del pensamiento occidental. Un nuevo cuadro habrá que crear. Ahora, si internet sirve para retirar al editor mafioso que cierra las puertas al talento, aplausos; si internet sirve para retirar al distribuidor que domina el círculo del mercado, aplausos; si internet sirve para retirar al crítico mezquino que sólo reseña los libros de sus amigos, aplausos. Pero no podemos apoyar al gurú que promueve el final del papel, del editor culto y del lector. Esto se resume en dos puntos: la historia de los medios está saturada de secuestros comunicacionales y el mundo necesita humanistas.

Pregunta: Tú, aunque muy sui generis, eres un inmigrante en Europa. ¿Cómo ves este proceso de fascitización xenofóbica que vive el continente actualmente? ¿Hacia dónde va todo esto?

Edgar Borges: Entiendo que hay mucho escritor estudiando para ser Mario Vargas Llosa, pero ese no es mi caso. Asumo que el primer compromiso del escritor es con su obra, con su escritura, pero, en paralelo, como persona crítica, me interesa colocar la estética al servicio de lo humano. A mí no me va a venir a engañar la derecha fascista ni los “escritores serios de pasarela” con el cuento de que el escritor no debe estar comprometido con su sociedad, ¿entonces con quién debe comprometerse el escritor? ¿Con el poder de turno? ¿Con las mafias supuestamente cultas? Mi compromiso va en paralelo con la estética y con la sociedad de mi tiempo. Si ser escritor significa ser sui generis, o si para ser aceptado por las políticas de derecha debo asumir que hay ciudadanos sui generis y hay “sin papeles”, o escorias, o “inmigrantes”, o “estorbos”, o “razas de tercera”, pues entonces me declaro un “sin papeles más”. En el mundo que nos está imponiendo la sistematización del capitalismo, los papeles son una vía de clasificación muy peligrosa. Y detrás los grandes medios de comunicación, como instrumentos propagandísticos del sistema, repiten segundo a segundo las supuestas diferencias que existen entre ciudadanos y “sin papeles”. Es una grosería a la esencia humana, es una hipocresía global lo que insinúa que un ser humano pueda ser reducido a la categoría de un “sin papeles”. Todos deberíamos salir a la calle “sin papeles” para exigir un respeto hacia todos lo seres humanos, pero nos falta valor para defender al otro. Es parte de lo mismo, una derecha en avanzada y una izquierda en retroceso, ese es el dilema que vive la Europa del siglo XXI. La derecha pretende asustar a los ciudadanos advirtiéndoles que la cultura es peligrosa porque el pueblo más culto del planeta, es decir, los alemanes, provocaron el peor holocausto de la historia. Y, con ese cuento, más de uno ha terminado creyendo que la persona culta es peligrosa. Pero, lo que no se dice es que quienes provocaron ese holocausto, así como los que provocan los otros holocaustos invisibles del presente, son pequeños grupos que necesitan del estancamiento humano, en pensamiento como en energía, para su proyecto de dominación. Yo no creo que Beslusconi sea un hombre culto, como tampoco lo es George Bush. Además de incultos son malas personas. El problema es cuando los ciudadanos de un pueblo terminan creyendo lo que dicen estos señores o lo que repiten los grandes medios de comunicación. Ahí es cuando viene el racismo y los estigmas: “tercer, cuarto y quinto mundo, selva y bosque es lo que hay fuera de mi frontera”. Y nada más absurdo que eso. Creo que Berlusconi es más tercermundista que cualquier señor o señora que transite la muy conocida Esquina Caliente en Caracas. Estoy seguro que un ciudadano caraqueño sabe más de su historia, hoy, que Beslusconi de la suya. Sin embargo, también es conveniente destacar que no toda Europa asume el fanatismo de estos dirigentes, hay mucha gente crítica en movimiento y algo importante debe ocurrir. Me cuesta creer que la Europa de las luces se conforme con semejante dirigente. Ahí está Saramago, un intelectual que está dando la pelea verbal, aún en la vejez su rebeldía es pura energía. Y como él hay muchos otros.

Pregunta: Esta pregunta es casi personal. ¿Por qué elegiste que unos de los personajes de tu nueva novela "La contemplación" fuera un tal Marcelo Colussi? ¿Qué hay ahí?

Edgar Borges: En mi novela “La contemplación” Marcelo Colussi es un detective idealista que no se resigna a las investigaciones amañadas por su jefe, el inspector Chapman. En esta novela tomé nombres prestados de la vida real, lo hice para trabajar ciertas psicologías. El caso del Marcelo Colussi de la ficción, al igual que tú, en la supuesta vida real, confía en su esencia, en su causa, y no desmaya, a costa de su existencia, pues, su vida es su ideal. En él una cosa es lo que alimenta a la otra. Es un personaje contrapeso entre tanta niebla que obstaculiza la visión a los personajes de la novela.

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Texto de contraportada

La contemplación

Edgar Borges

“¿Dónde queda la calle 11? ¿Pretende La contemplación orientarnos hacia esa dirección? ¿Es la misma hacia la que camina su autor? Creo que Edgar Borges, novelista que ama el riesgo, entiende la literatura como un complot contra la realidad. Leer La contemplación es perderse en el laberinto de las identidades olvidadas”.

Enrique Vila-Matas

La contemplación cuenta el viaje de alguien que pretende recuperar a su pareja sin antes enfrentar un problema pendiente con su cuerpo enemigo, con su existencia extranjera. Su destino será la calle 11. En el viaje descubre transeúntes que se repiten; un mago que se burla; niños que en lugar de juguetes encuentran cadáveres; ciudades uniformes y una niebla que avanza. No le será fácil bajar del tren sin enfrentar su verdad, la simulación, la soledad arrebatada. En una persona podría habitar una canción, una pintura, una fotografía y todo el basurero del mundo. Observación y movimiento: el compañero que busca podría haberse convertido en Otro, quizá en el Señor anónimo, un líder que atenta contra el sistema. Ella podría ser él y viceversa.

Si en la novela ¿Quién mató a mi madre? (2008) Edgar Borges indaga sobre el crimen de la madre biológica, y en ¿Quién mató al doble de Edgar Allan Poe? (2009) dirige la pregunta hacia el homicidio del padre literario, en La contemplación (2010) centra su objetivo en el asesinato de una identidad en proyecto a manos de un colectivo dirigido por una moral impuesta.

Edgar Borges (Caracas 1966) escribe sobre el encierro verbal. El espacio de su ficción puede ser una calle, un apartamento o una existencia. En 2008, con ¿Quién mató a mi madre?, fue finalista del III Premio de Novela Ciudad Ducal de Loeches (España). En 2010 obtiene con La contemplación el I Premio Internacional de Novela “Albert Camus” (España). El autor define su nueva obra con la siguiente frase: “Contemplar el cuerpo desnudo en medio de la nada”.

Imagen de portada: Salvador Moreno Valencia

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Un recuerdo

Gustavo E. Etkin (Desde Brasil. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

En aquel lugar, aquella fiesta, una calavera encima de la mesa, risas, sonrisas, jazz, blues, bolero, se baila uno dos, uno dos, las manos así, ahí, conversando, mirá vos, le dije, ¿así?, todos lindos, somos, una fiesta, la calavera encima de la mesa, nadie me preguntaba de quien era, porque la habían puesto ahí con sus agujeros sonriendo para siempre con sus dientes blancos, todos preparados para la vida, vamos a entrar en escena, cada uno a lo suyo, somos jóvenes y lindos lará lará, lará lará. La calavera era del Sr. Font, me la había prestado para estudiar anatomía, el cuerpo humano, no era de él, claro, que murió después me dijo Lito yendo para el club, pero entonces, en la fiesta, la puse ahí, entre los candelabros, con una vela prendida encima, nadie preguntó por ella, ¿la vieron?, y hablan y bailan, ¿viste?, le dije, me dijo, todos preparándose para una nueva etapa, entrando en levantar, tener novia o novio, coger y pensar en una carrera, una profesión, casarse, ser algo en la vida, alguien, saber lo que se dice, usted primero, ¿cómo están?, para este pantalón ésta camisa, ahí es con corbata, ¿y vos que carrera vas a seguir?, dentista me dijo aquel Daniel. “Conductos”. Sabía lo que quería. Como los piolas de la noche que sabían levantarse cualquier mina, a la mina que querían y después no les va a importar ser viejos porque van a escribir sus memorias, setenta, ochenta, noventa años okey, escribiendo sus inolvidables cogidas como Casanova, todas sus minas, como aquel Oscar, del que me dijo el tío: -“se cogió a todas las minas de Güenos Aires”. Pensé en mi mamá, claro, pero en esa época estaba a punto de ser una viejita y una viejita no es una mina, por eso a Oscar no le habrá importado cuando se metió en la bañadera y se cortó las venas porque tenía cáncer, a quien se cogió todas las minas de Buenos Aires y después puede escribir sus memorias como Casanova no le importa morirse, así que jazz, rock, tangos, boleros, y lindos culitos……. ¡¡¡¡a mí!!!!

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José Martí: Nuestra América

Daniela Saidman (Desde Venezuela. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

“Le está naciendo a América, en estos tiempos reales, el hombre real” afirma el prócer cubano José Martí (La Habana, 1853 – 1895), en un texto que a pesar de haber sido escrito en 1891, está más vivo que nunca. Se trata, de Nuestra América, reeditado por la Biblioteca Ayacucho, en 1985. La América en Mayúsculas, se dibuja en la voz de Martí como bandera henchida de sueños y esperanzas, sobre todo como una utopía necesariamente realizable.

Voz comprometida de la gesta de Independencia de Cuba y de la América toda, José Martí, esboza el perfil de esta tierra en la que los cantos originarios se entrelazan con la sangre de las heroínas y héroes sembrada en las luchas libertarias de los países de Latinoamérica y el Caribe.

“Estos tiempos no son para acostarse con el pañuelo a la cabeza, sino con las armas de almohada, como los varones de Juan de Castellanos: las armas del juicio, que vencen a las otras. Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra”.

Con un lenguaje claro y premonitorio, Martí, insiste en Nuestra América, en la necesidad de la unidad de los pueblos latinoamericanos para alcanzar la libertad y la justicia. Solidaridad que debe sostenerse sobre la base del conocimiento de las diversas culturas que convergen en la geografía amenazada por las conquistas políticas, económicas, sociales… que provienen de Europa y de Estados Unidos.

“Los pueblos que no se conocen han de darse prisa para conocerse, como quienes van a pelear juntos. (…) Es la hora del recuento, y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes”.

Martí enfatizó en Nuestra América que para los gobernantes era menester el conocimiento de las raíces culturales propias, y sobre todo que fueran capaces de crear un nuevo orden social, que interpretara las necesidades populares, para no continuar ensayando modelos teóricos traídos de otros continentes, que poco o nada tenían que ver con el sabor, el ritmo y los sueños de los países recién nacidos a la Independencia.

“El buen gobernante en América no es el que sabe cómo se gobierna el alemán o el francés, sino el que sabe con qué elementos está hecho su país, y cómo puede ir guiándolos en junto. (…) El gobierno ha de nacer del país”.

Edificar libertades, crear puentes para el encuentro, construir realidades y sueños… tarea en la que el poeta, autor de los Versos Sencillos, arma el rompecabezas de una tierra profundamente contradictoria y rebelde.

Esta América nacida hace poco a las libertades y que aún se debate y se rebela contra la opresión y la injusticia, ayer como hoy, sigue estando amenazada. Así, las palabras de Martí surgen con la fuerza de un canto desgarrado que nos nombra como pueblo, como torrencial río de sangre y de manos que deben sembrar para siempre la libertad.

“De todos sus peligros se va salvando América. Sobre algunas repúblicas está durmiendo el pulpo. Otras, por la ley del equilibrio, se echan a pie a la mar, a recobrar, con prisa loca y sublime, los siglos perdidos”.

Y allí, vuelve ésta, Nuestra América, a ser portavoz de la esperanza. Hoy, las palabras de Martí son eco de los días que habrán de venir. Cuando los hombres y las mujeres de la tierra, vuelvan a ser los luminosos hijos del sol, del maíz y del barro originario, libre y profundamente humano.

“El deber urgente de Nuestra América es enseñarse como es, una en alma e intento, vencedora veloz de un pasado sofocante, manchada sólo con la sangre de abono que arranca a las manos la pelea con las ruinas, y la de las venas que nos dejaron picadas nuestros dueños”.

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Música: Desde Brasil, Vinicius de Moraes y la bossa nova

ARGENPRESS CULTURAL

Vinicius de Moraes, cuyo nombre completo es Marcus Vinicius Da Cruz De Melo Moraes, nació en Gavea el 19 de octubre de 1913. Su padre Clodoaldo Pereira da Silva Moraes, recitaba versos y su madre Lidia, tocaba el violín en las reuniones familiares. Vinicius estudiaba en el Colegio Santo Ignacio cuando hizo sus primeras composiciones. Estando en la Facultad de Derecho de Río de Janeiro publicó su primer libro "O Caminho para a Distancia" (1933), todavía inmerso en la metafísica. Después de licenciarse, ejerció la abogacía, aunque manteniendo siempre un especial interés en el cine. Posteriormente viajó a Europa y estudió literatura inglesa en Oxford.

Su poesía permite reconocer dos etapas en su sensibilidad lírica: la primera de total adhesión al cristianismo, con una concepción espiritualista religiosa y mística; la segunda, de constante aproximación al mundo material, en la que reniega del idealismo anterior. Él mismo dijo que había evolucionado "en el sentido de la liberación de los prejuicios y los hastíos propios de su clase social y del ambiente en que había vivido".

En 1950 fue nombrado vicecónsul en Los Ángeles, donde tiene la oportunidad de acercarse a la poesía anglosajona, al jazz, de fundar, junto con Tom Jobim y João Gilberto, la bossa nova, así como afianzar su amistad con Orson Welles . También fue cónsul de su país en París y Montevideo.

En 1956 escribe Orfeu da Conceição, obra de teatro sobre la comunidad negra que, llevada al cine por Marcel Camus con el título de Orfeu negro, gana la Palma de Oro en Cannes (1958) y el Óscar (1959) a la mejor película extranjera.

A su primer libro "O Caminho para a Distancia" le siguieron otros: Forma y Exegese, Ariana, a Mulher, Nuevos poemas y Cinco elegías. Con la publicación en 1946 de Poemas, Sonetos y Baladas y Patria minha puso de manifiesto su nueva orientación, más realista; dentro de ella continuó con Nuevos Poemas II, que contiene algunas de sus mejores poesías y el libro en prosa y verso Para vivir un grande Amor de 1962.

La vida múltiple y contradictoria de Vinicius le permite a la vez pertenecer al partido comunista, ser amigo de Jorge Amado (su padrino de matrimonio), Manuel Bandeira, Carlos Drummond de Andrade y Pablo Neruda. Gustar por igual del fútbol y la cocina. Casarse nueve veces. Ser capaz a los cincuenta y cinco años de irse a una comunidad hippy en Bahía. Su anarquía creadora lo lleva a aplaudir en 1968 su expulsión del ministerio de Relaciones Exteriores.

Ha sido más conocido como uno de los principales promotores de la Música Popular Brasileña, autor de letras de samba y pionero de la bossa nova. De poeta intimista a showman, de funcionario diplomático a artista bohemio. Obtuvo éxitos resonantes con sus canciones, como A garota de Ipanema y A felicidade, en colaboración casi siempre con grandes figuras de este género: María Creuza, Marilis Medalha, Chico Buarque y Toquinho, entre otras. Fue uno de los principales artífices de la aparición, y especialmente la internacionalización, de la bossa nova, y grabó más de treinta discos de larga duración.
Fallece en su ciudad natal el 18 de julio de 1980, a la edad de 67 años.

Presentamos aquí una breve muestra de su prolífica obra.

Fuente: Espacio Latino




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¿Quién es Georges Didi-Huberman?

Jesús María Dapena Botero (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Con Georges Didi-Huberman toca con la imagen lo real; habla de Roland Barthes, de la defensa barthesiana de la importancia de la imagen y de la fotografía, como un arte que presenta lo real y da testimonio directo de él; pero de otro lado habla del descrédito de la fotografía en el espectáculo, como dos posiciones antagónicas, que Didi-Huberman pretende, de alguna manera reconciliar, ya que lo que menos le interesa es contraponer a Barthes y a Baudrillard, para hacer una especie de ontología de la fotografía, como lugar de captación fantasmática del verdadero ser, lo cual, al final puede terminar en retórica.
Didi-Huberman plantea una crítica, ya que al afirmar que hay allí un movimiento persuasivo, está haciendo crítica, en la línea de la del Walter Benjamin, quien, a pesar, de ver el decaimiento de la aurora, sigue buscando para dar un salto hacia la autenticidad, al origen, donde también hay una ontología de la imagen, en su relación con lo real; así Benjamin critique la imagen como tal y como se la utiliza, hay aspectos contradictorios que han de asumir todos los que se presenten como verdaderos comentadores de la imagen.
Baudrillard puede llegar al extremo de rechazar dicha relación entre lo real y lo imaginario para hacer el elogio del simulacro pero eso es ir demasiado lejos, lo cual puede llegar a ser un cinismo extremo, ya que porque algo aparezca en una foto no es en sí mismo falso.
Pero lo que busca Didi-Huberman no es buscar un consenso como ideal de mesura, más bien lo que busca es crear una dialéctica entre las tesis de los unos y de los otros, no a través de una tercera vía, sino con el reconocimiento de que hay imágenes repugnantes, que habría que criticar con violencia, pero no asumir que toda imagen es así, ya que son demasiadas las imágenes que hay a nuestro alrededor; de lo que se trata es buscar aquellas que pueden ayudarnos a pensar.
Didi-Huberman utiliza el psicoanálisis de la imagen como una herramienta, basada tanto en Freud como en Lacan, con la ambivalencia propia del psicoanalista francés en torno al doble juego de la retórica y el terror; para Lacan, lo real se presenta como lo terrible, así se piense que es pura retórica.
Para Didi-Huberman, cuando la sospecha se transforma en rechazo aparece la paranoia; Didi-Huberman abre la discusión con los lacanianos y los neolacanianos y les plantea que la sospecha siempre conduce al rechazo porque se pide demasiado a aquello de lo que se sospecha y ni al psicoanálisis ni a la imagen habría que pedirles tanto; habría que contentarse con lo fragmentario, con pequeños momentos. La imagen es una herramienta manipulable; el psicoanálisis en este contexto se usa como crítica, no como instrumento clínico.
Didi-Huberman usa el concepto de síntoma pero no va tras la búsqueda de una etiología, ya que detrás de lo que va es de la búsqueda de instantes, de destellos fugaces y momentáneos, a la manera que lo sugiriera Walter Benjamin pues la vida se muestra es a través de esos centelleos efímeros.
Se podría decir que Didi-Huberman es foucaultino, ya que ambos son archivadores, el uno de imágenes y el otro de discursos, aunque pareciera que el primer oficio fuese más difícil que el segundo, ya que los textos son más fáciles de clasificar, como mínimo puede hacerse una clasificación alfabética, y la tarea de archivo es fundamental para dar cuenta de la historicidad; el archivo de imágenes no puede hacerse como un puro y simple relato, dada la complejidad del asunto.
Warburg, Benajmin y Bataille usaron el archivo de imágenes como un género completamente novedoso, en el mismo momento en que Eisenstein, Brecht y los formalistas rusos se ocupaban del montaje y lo hicieron en un momento en el que Europa padecía las secuelas de la Primera Guerra Mundial y los pensadores y artistas se planteaban la historia en términos de estallido y reconstrucción. Walter Benjamin decía que una verdadera historia del arte no debe contar la historia de las imágenes sino acceder a lo inconsciente a la vista, para lograr un montaje interpretativo, que es lo que sucede con el psicoanálisis.
Didi-Huberman pretende trascender una ontología de la imagen, una ontología que intente responder a la pregunta de qué es una imagen, ya que quedarse en el plano puramente ontológico no le parece interesante y considera este enfoque erróneo, lo que considera que fue el gran error de Roland Barthes, quien, a la final, planteó un falso problema, de tal suerte que cuando habla de La Imagen, con mayúsculas, como lo hacen los filósofos y el mismo Lacan, no logra entenderse bien de qué habla.
Jean Luc Godard, en cambio, decía que no hay una imagen sino dos o hasta tres, ya que sólo un montaje se hace por un choque de imágenes, de cuyo impacto surge una tercera; esa inexistencia de La Imagen hace que, a Didi-Huberman, termine por desinteresarse de ella y ésta sólo le importa como herramienta de trabajo o de elemento lúdico, que sirva para la elaboración en el sentido freudiano.
Foucault, en su relectura de archivos marginales y punitivos, nos invita a sospechar del archivo mismo, ya que lo importa allí es lo que falta, lo que debería llenar los huecos de los archivos, lo que permanece en la sombra; lo interesante del archivo es que esté lleno de agujeros; por eso su interés se torna paradójico.
El documento tanto como el archivo y la imagen debe generarnos sospechas. Foucault y Michel De Certeau han hecho toda una crítica del archivo con su aspiración de contener el mundo dentro de ellos, según la consigna del Renacimiento; el archivo era entonces un constructo, a la vez censurado, lleno de lagunas, de acuerdo con los criterios hermenéuticos del clasificador, lo cual, de hecho tiene consecuencias en la realidad, por eso, no es dable pensar el archivo como algo neutro, ni ingenuo, ya que no es el estado de naturaleza del documento y está tasajeado por la cultura; por eso, la historia puede ser otra ficción más; Derrida nos muestra que la escritura filosófica e historiografía están íntimamente ligadas a la literatura pero, si esa sospecha se lleva muy lejos, podría conducirnos también a errores, como llegar a la conclusión de que los campos de concentración jamás existieron pues una relativización extrema de la historia puede desembocar en Baudrillard o en una negación revisionista, sumamente peligrosa; no se trata de criticar y rechazar sino de mantener una relación crítica con el archivo para poder hacer un uso instrumental de él, sin caer en posiciones ingenuas pero tampoco despectivo, poder examinar qué es verdadera documentación y qué es ficción.
Toda imagen es incompleta; nunca dará cuenta de toda la verdad.
Georges Didi-Huberman es un filósofo e historiador del arte, quien pretende elaborar una estética como síntoma, como expresión cargada de consecuencias epistemológicas.
El concepto de síntoma lo toma de Freud para extrapolarlo al campo de la estética y lograr acceder a una compleja red de significaciones heterógenas, en el sentido de Bataille, que se condensan y articulan en la imagen y lo hace a partir de la pintura de Fra Angélico.
El hombre nació en 1953 y es profesor de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París y se ha transformado en uno de los pensadores más influyentes en el campo de la estética y la filosofía, entre sus libros más destacados figuran:
- Lo que vemos, lo que nos mira.
- Imágenes pese a todo.
- Ante el tiempo.
Y el que estoy leyendo en este momento, que me encontré en La Casa del Libro de Vigo, España.
- La invención de la histeria: Charcot y la iconografía fotográfica de la Salpêtrière.

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Pensamientos sin oyentes

Juan Alonso (Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

En las ciudades de millones de habitantes
es raro encontrarse con personas

se ven pasajeros, compradores, trabajadores,
pobres, policías, delincuentes, niños, automovilistas,

si se les habla, hablan,
te topan, les chocas
te hablan, respondes

No hay posibilidad de intimar
para cambiar la vida de la colmena común

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Kathryn Bigelow y la visión patriótica de los premios Oscar

Serguei Varshávchik (RIA NOVOSTI)

La 82a entrega de Premios Oscar demostró que el cine patriótico se valora mucho más en EEUU que el cine innovador aunque estas películas suelan ser más taquilleras.

El domingo pasado la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas le hizo a Kathryn Bigelow un gran regalo para el Día Internacional de la Mujer que se festeja el 8 de marzo al otorgarle seis galardones por su película"The Hurt Locker" ("En tierra hostil")incluidos los Oscars al "Mejor Guión Original""Mejor Dirección" y "Mejor Película". Los dos últimos fueron recogidos personalmente por la propia directora.

La intriga sobre el resultado del pulso Bigelow vs Cameron su ex marido y el famoso director de la revolucionaria "Avatar" la película con la mayor recaudación en taquilla de la historia del cine se inició un mes antes de la ceremonia de entrega de los Oscar. El Sindicato de Directores de América ya echó leña el fuego al otorgarle el premio a Bigelow como el mejor director del año 2009. El Sindicato se equivoca rara vez en sus pronósticos en la antesala de los Oscar.

El drama bélico de estética documental rodado por Bigelow con bajo presupuesto y que trata de un equipo de zapadores estadounidenses en pleno conflicto iraquí le pareció a la Academia mucho más interesante que la película futurista y en tres dimensiones de Cameron que el pasado 1º de marzo ya superaba la barrera de los 2 mil millones de dólares de recaudación en todo el mundo. "Avatar" ganó sólo tres Oscar (dirección artística fotografía y efectos especiales).

Todo esto parece el guión de una película de Hollywood donde la mujer suele salir triunfante en cualquier confrontación con un hombre. Hoyes una norma de cortesía política en EEUU.

A mí me parece que pudo haber otra razón. El drama bélico de Kathryn Bigelow aborda un tema mucho de palpitante actualidad para el pueblo estadounidense que está muy preocupado por una guerra en Iraq que parece no tener fin. Este mes se cumplen ya siete años del comienzo de la invasión bajo el peregrino pretexto de buscar unas armas de destrucción masiva que al fin y a la postre no han podido ser descubiertas. Introducir las tropas en este pequeño país de Oriente Medio fue algo sencillo pero retirarlas de una forma digna y guardando las apariencias está resultando mucho más complicado.

Durante la 75a ceremonia de entrega de los Oscar del 2003que coincidía con el inicio de la operación militar contra Iraq los cineastas más relevantes de EEUU ya se pronunciaron en contra de esta guerra recordando la indignación de la comunidad norteamericana por la inútil sangría del Vietnam en los años 60

El cine estadounidense ha revisado periódica y recurrentemente el grave problema de la derrota en aquella guerra a través de películas como Pelotón ("Platoon"1986) de Oliver Stone "Apocalypse Now" (1979) de Francis Ford Coppola El cazador ("The Deer Hunter"1978) de Michael Cimino entre otras. Los protagonistas de estas cintas son simples soldados personas sencillas que se ven inmersos por circunstancias de la vida dentro de batallas sangrientas e inútiles.

El mundo ha cambiado bastante desde entonces. La época de George Bush con su ardor guerrero y declaraciones provocativas ha acabado por ceder el paso a un mayor pacifismo. La mayoría de los ciudadanos de EEUU votaron a favor del tecnócrata Barack Obama sobre la opción de John McCain un héroe casi legendario de la guerra en Vietnam porque vieron en Obama a un líder capaz de sacar a la sociedad de la época de las grandes conmociones.

El primer ministro británico Tony Blair aliado de George W. Bush en la coalición anti-iraquí fue sustituido por Gordon Brown. Sin embargo las tropas británicas siguen desplegadas en Iraq y sufriendo las bajas más importantes junto con los americanos. Es decirla sociedad inglesa también tiene motivos para estar dolida.

Por eso a finales de febrero pasado "The Hurt Locker" obtuvo seis de los ocho premios BAFTA otorgados por la Academia Británica de Cine y Televisión incluido el Grand Prix a la mejor película. Cameron tuvo que conformarse con los restos tanto en Los Ángeles como en Londres donde el director de "Avatar" recibió dos galardones secundarios a los mejores efectos especiales y mejor dirección artística.

Resulta más patriótico más sencillo compadecerse de varios suboficiales que arriesgan su vida a cada instante que de unos seres azules de cola larga que más bien parecen protagonistas de juegos electrónicos a pesar de todo el dramatismo y efectos visuales invertidos.

A diferencia de Bigelow Cameron representa si no una revolución en el cine al menos una evolución que dará a otros cineastas la posibilidad de trasladar mejor la realidad a la pantalla. Las montañas volantes desde cuyas cimas cae el agua al vacío son muy espectaculares. El famoso cineasta Steven Spielberg impresionado por "Avatar" dijo que es la película de ciencia ficción más evocadora e increíble desde "La guerra de las Galaxias".

A título de colofón diremos que las dos películas tienen dos lecturas diferentes. Los protagonistas en "The Hurt Locker" se sacrifican en una guerra ajena por su Patria aunque sea lejana. El protagonista de "Avatar" traiciona a los habitantes de la Tierra para defender a una raza exótica en peligro de desaparecer.

El jurado también captó esta diferencia y votó por la película de mayor sensibilidad social.

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Entre ocultaciones e ignorantaciones

Víctor Ramírez (Desde Canarias. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

El portuense, o portocrucero, José Agustín Álvarez Rixo, hijo de portugués y de canaria, nació el 28 de agosto de 1796. También en el Puerto de la Cruz morirá ochenta y siete años después de una honestísima existencia pródiga en intenso estudio global y en generosa didáctica literaria e histórica de lo nuestro, de lo suyo, de lo canario. Tengo entendido que de Canarias sólo salió hacia Madeira, a ningún lugar foráneo más, lo que me parece difícil de aceptar en hombre tan inquieto de espíritu como él y viviendo tantos años.

Dejó él escrito en su Historia del Puerto del Arrecife:

"Los magnates y mezquinos gobernantes de las islas, creyendo esto (se refería Rixo a las posibilidades y ventajas del comercio con la cercana costa continental africana y de la pesca en sus caladeros) inferior a su esfera, han mostrado su necedad e ineptitud para fomentar al país que los sostiene".

Y añadió Alvarez Rixo con una ironía repleta de amargura:

"quizá venga un día que todo se cumple y entonces los extranjeros que todo lo perfeccionan también nos proveerán del pescado, así como nos proveen hasta de las camisas que vestimos".

Tras siglo y medio de haber sido escrito por hombre verdaderamente preocupado por su Patria, la situación no ha cambiado mínimamente para bien -sino al revés- en lo referente a nuestra incapacidad colectiva para dignificarnos. Ni ha cambiado en la pérfida calidad moral e intelectual de los gobernantes y demás responsables públicos, personas movidas más -¿o decimos exclusivamente?- por sus codicias acobardadoras que por el mínimo respeto a los gobernados.

En lo que sí ha cambiado, muchachos, es en el deterioro de nuestra geografía, de nuestra distintiva identidad. En lo que sí ha cambiado es en el incremento inexorable de la política de ocultación e ignorantación empleada por el poderío metropolitano a través de sus tantos medios de comunicación y de servil adiestramiento académico.
Colonialmente es muy cómodo y eficaz enseñar al colonizado indefenso mentiras y esconder o distorsionar las verdades -verdades que sí existen. Y a ello, a extraer y procurar difundir estas verdades, se dedicó profusa e intensamente -y, por desgracia, estérilmente- don José Agustín Álvarez Rixo, ¡bendito sea!, quien también escribió:

"la posteridad maldecirá ciertamente el egoísmo, malicia e ignorancia de los manipuladores de esta clase de recuerdos, cuya propagación debieran estimular y no impedir ni dificultar".

Pero mientras la posteridad siga secuestrada por una situación colonial, por el imperio tiránico de las mentiras y censuras, esos egoísmos, esas malicias e ignorancias, muchachos, serán incluso premiadas. Así es aunque así no nos parezca.

Estas reflexiones surgieron leyendo la introducción del libro Lenguaje de los Antiguos Isleños, del mentado Álvarez Rixo. Fue editado por el Centro de la Cultura Popular Canaria en 1991, y la dicha introducción y las notas y acotaciones pertenecen a los estudiosos canarios Carmen Díaz Alayón y Antonio Tejera Gaspar.
Es otro de los libros, muchachos, que debemos tener y leer todos los que continuamos resistiéndonos a la necrófila política de ocultaciones e ignorantaciones que contra nuestro colonizado pueblo siempre ha ejercido el poder metropolitano a través de sus sicarios -sicarios culturales o no. Ocultarnos la realidad mediante ignorantaciones e incluso aniquilamientos de datos y creaciones lite-rarias de auténtico valía conscienciadora -mientras se galardona y airea auténticas bazofias que el tiempo borrará implacable- continúa siendo labor prioritaria en la práctica de todos, con mínimas excepciones, los que detentan cualquier cargo público, por muy pequeño que éste sea y por muy de izquierda o nacionalista canario que se pregone.
El único progresismo -es decir, el único nacionalismo canario- en una colonia es libertario, emancipador, independentista. Lo demás pasa a formar parte de esa política degradante de ignorantaciones y ocultamientos. Tiene razón aquí, el amigo Miranda, cuando dice que la Patria es el trocito de mundo que uno ama y en el que uno quiere que imperen la justicia y la libertad para autogobernarse, para autoadministrarse. Lo normal, si no se ha perdido el decoro, es que ese trocito de mundo sea el natal -o el que te ha visto crecer desde chiquitito- y por fuereñísimos que sean los progenitores.
Digo lo normal, pero no lo exclusivo ni excluyente. Conozco a personas no nacidas en nuestra Canarias que la sienten decorosamente su Patria -y, por ende, la desean emancipada del maldito poder metropolitano, la anhelan dueña de su destino.

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Historia de un santo varón

Jaime Richart (especial para ARGENPRESS CULTURAL)

En mis viajes conocí a un anciano muy cuerdo, muy instruido y muy discreto, además muy rico, lo que le hacía más cuerdo; porque como no le faltaba de nada, no necesitaba engañar a nadie. Convivía con tres mujeres muy hermosas; y cuando no se recreaba con sus muje¬res, se ocupaba en el muy digno que hacer de filosofar.

Vivía junto a su casa, que era hermosa y con amenos jardines, una vieja, tonta y muy pobre.

Charlando con él me dijo un día: Quisiera no haber nacido. Le pregunté por qué, y me respondió: Llevo setenta años estudiando, y los setenta los he perdido; enseño a los demás y lo ignoro todo. Este es¬tado me tiene tan aburrido y tan descontento, que no puedo aguantar la vida; he nacido, vivo en el tiempo, y no sé qué cosa es el tiempo; me hallo en un punto entre dos eternidades, como dicen los sabios, y no tengo idea de la eternidad; consto de materia, pienso, y nunca he podido averiguar la causa eficiente del pensamiento; ignoro si es mi entendimiento una mera facultad, como la de andar y digerir, y si pienso con mi cabeza lo mismo que palpo con mis manos. No solamente ignoro el principio de mis pensamientos, también se me esconde igualmente el de mis movimientos; no sé porqué existo, y no obstante todos los días me hacen preguntas sobre todos estos puntos; y como tengo que responder con precisión y no sé que decir, hablo mucho, y después de haber hablado me quedo avergonzado y confuso de mí mismo. Peor es todavía cuando me preguntan si Dios es eterno. A Dios lo pongo por testigo de que no lo sé, y bien se echa de ver en mis respuestas. Reverendo anciano, me dicen, explicadme cómo el mal inunda la tierra entera. Tan adelantado estoy yo como los que me hacen esta pregunta: unas veces les digo que todo está perfectísimo; pero los que han perdido su patrimonio y sus miembros en la guerra no lo quieren creer ni yo tampoco, y me vuelvo a mi casa abrumado por mi curiosidad e ignorancia. Leo los libros antiguos, y me ofusca más la oscuridad. Hablo con mis compañeros: unos me aconsejan que disfrute de la vida y me ría de la gente; otros creen que saben algo y se pierden en desatinos, y todo no hace más que traerme angustia. Muchas ve¬ces estoy a punto de desesperarme, contemplando que al cabo de mis investigaciones no sé ni de donde vengo, ni qué soy, ni adónde iré, ni qué ser.

Me causó mucha lástima el estado de este buen hombre, que era el más racional, y me convencí de que era más desdichado el que más entendimiento tenía y era más sensible.

Aquel mismo día visité a la vieja vecina suya, y le pregunté si se había apesadumbrado alguna vez por no saber qué era su alma, y ni siquiera entendió mi pregunta. Ni un instante en toda su vida había reflexionado en alguno de los puntos que tanto atormentaban al santo varón; creía con toda su alma en Dios y se tenía por la mujer más feliz, con tal que de vez en cuando tuviese agua para bañarse.

Atónito de la felicidad de esta pobre mujer, me volví a ver a mi filósofo y le dije: ¿No tienes vergüenza de tu desdicha, cuando a la puerta de tu casa hay una vieja que en nada piensa y vive contentísima?

Tienes razón -me respondió-, y cien veces he dicho para mí que sería muy feliz si fuera tan tonto como mi vecina; pero no quiero gozar de semejante felicidad.

Más me aturdió esta respuesta que todo lo que me había dicho antes; y examinándome a mí mismo, vi que efectivamente no quisiera yo ser feliz a cambio de ser un majadero.

Propusimos el caso a varios filósofos, y todos fueron de mi parecer. No obstante, decía yo para mí, rara contradicción es pensar así, porque lo que importa es ser feliz, y nada importa tener entendimiento o ser un necio.

También pensé: los que viven satisfechos con su suerte, están seguros de que viven satisfechos; y los que discurren, no tienen certeza de que discurren bien. Entonces, está claro que debiera escoger no tener una pizca de razón, si esa pizca contribuye a mi infelicidad. Todos fueron de mi mismo parecer, pero ninguno prefirió volverse tonto por vivir contento.

De aquí saco en consecuencia que si apreciamos mucho la felicidad, más nos importa la razón. Y reflexionando con más detenimiento, parece que preferir la razón a la felicidad, es un disparate. ¿Y, cómo hemos de explicar esta contradicción? Pues lo mismo que todas las demás, y sería el cuento de nunca acabar.

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Ideas por piedras

Edgar Borges (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

El modelo cultural que promueve el imperio estadounidense inundó al mundo de estupidez. La política de la América Latina de hoy es un semillero de ideas. Y eso le incomoda al proyecto de dominación internacional. De ahí los recientes ataques de la derecha europea hacia Cuba y Venezuela.

Realidad impuesta o fuerza militar

El modelo estadounidense se ha basado en la política de las hipocresías. La democracia que le vendieron al mundo no es otra cosa que el diseño de una realidad absolutista y engañosa. En el fondo se trata de un traje uniforme y pegajoso que se adhiere a la piel sin derecho a réplica. De eso se encargó la industria estratégica del consumo. Para ello colocaron sobre el planeta una tela, una ficción, una cultura, una economía, un idioma. Y, en paralelo al proyecto silencioso de dominar a través de las ideas, una fuerza militar se encarga de imponer el traje pegajoso al pueblo que se atreva a vestirse de acuerdo a la particularidad de su cultura. La Europa que una vez promulgó el debate de las ideas (las luces), se asoció, gracias a la derecha ultraconservadora, con los fabricantes de la tela engañosa.

El factor Bush

Me anoto entre quienes piensan que Estados Unidos ha dominado más al mundo por las ideas que por las armas. En ese sentido, al poder siempre le ha resultado más peligroso que le lancen ideas que piedras. La resistencia armada ha sido (y es) la excusa perfecta para que la fuerza militar invada e imponga el traje made in USA. Por razones de dignidad muchos pueblos, que se levantaron en armas, terminaron víctimas del atropello que representa medir fuerza armada con Estados Unidos. Lo que el partido republicano impone, el demócrata lo suaviza. En la profundización de su obsesión andaban cuando el último de los Bush utilizó el factor del 11-S para avanzar en la política del terror mundial. Por un lado pretendieron arrasar toda forma de resistencia árabe y por el otro asumieron la seguridad de la tierra como norma de intimidación personal. La dualidad del terror legal: fuerza militar o miedo cotidiano. No obstante, el último de los Bush fue muy lejos en el cometido imperial. Su extremismo puso en aprietos la credibilidad del ciclo de la hipocresía. El individuo centró su objetivo en el arrase de la cultura árabe e ignoró que sus vecinos (el antiguo patio trasero) de la América Latina estaban construyendo la resistencia de las ideas.

El factor Obama.

George W. Bush puso en peligro el progresivo acorralamiento que el imperio ha venido haciendo del pensamiento crítico. El traje cultural (la realidad engañosa) podía romperse. Era necesario, con urgencia, mostrar la cara amable del proyecto. Y en eso llegó Barack Obama, con su sonrisa, con su elegancia; el sueño americano maquillando al máximo el hierro milenario de la violencia.

La idea

Obama es el encargado de liderar una transición que tiene como objetivo la mutación del sistema capitalista hacia una forma de dominio superior: lo virtual. La acelerada crisis de todo el funcionamiento exterior (banca, entretenimiento, turismo, seguridad, etc.) apunta hacia dos estrategias (la primera llevará a la segunda): la desmovilización popular y el secuestro de los recursos naturales del planeta.

Para alcanzar semejante panorama, el pensamiento crítico es un estorbo. Los propios consumidores del show mundial de la estupidez, según la lógica del proyecto imperialista, deberían encargarse del acorralamiento de toda ideología de resistencia. El público del nuevo circo romano (la industria propagandística de de la información) sería la masa uniforme que, como ejército (mediatizado) del poder, se enfrentaría a los opositores del régimen (lo es) capitalista. Quien lo dude, pregúntese qué ideología distinta a la de la estupidez defenderán los seguidores pasivos de la industria del espectáculo global. No obstante, el proyecto de estupidización tiene un gran adversario: la América Latina de las ideas.

América Latina siempre ha sido subestimada por los centros de poder de Estados Unidos y Europa. Poco o nada se comprende la poderosa diversidad de la región. A estos colaboraron (quedan algunos) ciegamente los dirigentes de la derecha latinoamericana, tanto en el formato dictatorial clásico como en el “democrático”. Sin embargo, hoy, cuando la política de América Latina ha dado un importante giro hacia la independencia de las ideas (y de los recursos), el monopolio ultraconservador (el fundamentalismo democrático) ha vuelto su mirada (y sus garras) hacia la zona. De ahí que la derecha europea prefiera cuestionar a Cuba y no a la OTAN (por los daños colaterales a civiles en Afganistán), y trabaje para satanizar a Venezuela en lugar de sancionar las múltiples arbitrariedades de la política de Silvio Berlusconi o la violación de los derechos humanos de los mal llamados “sin papeles” que se esconden entre las sombras de Europa.

Que nadie piense que el juego por el control de los recursos del planeta está definido. América Latina aprendió a jugar con ideas su derecho a crecer como espacio geopolítico independiente a toda forma de imperio.

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Las orquídeas crecen sin raíces

Guillermo Guzmán (Desde Barcelona, Venezuela. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

¡Orinoco soberbio, apuesto a ti, pero el anchuroso Mar Caribe me emboba igual que tú!

Al fin y al cabo tus aguas, caudaloso río, igual que las aguas de otros ríos, dan al mar que no se llena nunca. En cierta forma el mar es el mismo río que lo aborda, sólo que las aguas cambian de lugar, de envase y tal parece que de dueños, lo que es absolutamente injusto porque “Natura non facit saltus” pero la legalidad internacional es una mierda y lo será al menos hasta que sea reconocida por todos los pueblos y por todos los gobiernos del planeta.

Hay que legislar en materia del espacio aéreo internacional y en lo referente a las aguas internacionales-entre otras cosas- pero esa no es sólo tarea exclusiva de los gobiernos sino, fundamentalmente, de todos los pueblos, o no habrá paz.

¡Confrontación! -la ley de la Naturaleza y la ley del hombre nunca han comulgado juntas ni pueden comulgar dentro del capitalismo salvaje.

Tampoco dentro del socialismo real se ha podido avanzar exitosamente hacia la coexistencia armónica del hombre con la naturaleza sino que ha habido atisbos de un acercamiento sustentable pero, fallido, por lo que hay que endurecer la autocrítica.

Presumo que los desencuentros habidos entre las propuestas ideológicas y políticas del socialismo utópico y el socialismo científico incidieron en tales consecuencias, mas, sólo esbozo un criterio especulativo que obviamente puede ser invalidado por el rigor de alguna prueba en contrario.

La Organización de las Naciones Unidas -ONU-, es una trampa-jaula de naciones, creada en el período de la guerra caliente del 45 y que a partir del período de esa post-guerra se transformó en el gran parapeto a imagen y semejanza de las potencias triunfadoras para esclavizar a los empobrecidos pueblos.

Tampoco hay Tratado internacional alguno que valga un bledo ante los ojos avaros y voraces de los imperialistas británicos y norteamericanos. Ambos, en su guerra contra nuestra hermana nación, Argentina -que defendía su derecho a rescatar la soberanía de las Islas Malvinas- se limpiaron el fondillo con el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca-TIAR y ahogaron en sangre la voz del pueblo argentino que es la misma voz de todo el Sur.

El TIAR sigue siendo una fachada de basura, por lo que la organización militar y política de las naciones del Sur es una necesidad urgente e impostergable ya que el Atlántico Sur está desguarnecido y a expensas de la fatalidad imperialista.

Por otra parte, sin la integración militar y política de las naciones del Sur, el socialismo que otea en el horizonte próximo, tendría que enfrentar y vencer mayores dificultades, entre ellas, rechazar las pretensiones de la OTAN de dominar el Sur. Es hora de pensar en grande o, las generaciones suramericanas emergentes no podrán salir del laberinto de la esclavitud. Entonces, tenemos que contar con una entidad político-militar que nos permita defendernos en conjunto, de la rapiña imperialista británico-estadounidense.

Ante tales amenazas, la defensa de la patria venezolana no será un juego de niños, debemos prepararnos para defender palmo a palmo lo que nos pertenece, nuestro Orinoco, nuestro mar, nuestro espacio aéreo, nuestro petróleo, para compartirlo con nuestros hermanos de toda Suramérica, de ahí que las propuestas de estructurar una ideología que sustente a un sistema político moderno encarnadas en el socialismo bolivariano y apuntaladas por un partido unido de la revolución, no deben tener vuelta atrás.

Debemos conocer la realidad de cerca. Una hectárea de agua de mar es tan productiva como una hectárea de tierra fértil, si se sabe aprovechar. La asistencia a los pescadores y a los campesinos es esencial para desarrollar la producción de alimentos. La educación de los muchachitos tiene que reorientarse hacia una nueva concepción de la vida y en la que la escuela deje de ser lo que hasta ahora, una cárcel flexible, y se transforme en un lugar para la creatividad y para ayudar al compañerito, para jugar, no para atapuzarlos de tareas inútiles que le roban el tiempo de soñar y de crear, las universidades tienen que rediseñarse hacia adentro y hacia afuera, para estar en condiciones de determinar soluciones a la problemática del país, y en cuanto a muchos de sus rectores, estos deben dejar de ser malos ejemplos para la muchachada.

La paz, nos beneficia a todos, pero hay un sector de la sociedad venezolana que no puede asumirlo así porque anda loca sin saber que lo está, y en eso tiene mucho que ver la actitud irresponsable de muchos medios de difusión de embustes; no obstante, creo que “el loco aquél” que se ocupó del tiempo y del espacio tuvo mucha razón. Es que el tiempo se ha ido y se ha quedado. Siento a veces ser gemelo de mí mismo pero en dos tiempos distintos, cuando la policía de Betancourt le reventó a palos las costillas a ese joven rebelde, que no pudo escupirles la cara, porque estaba esposado, y ahora, cuando ya de viejo, puedo ver a mi gente aprendiendo a leer y a escribir, y comiendo, al menos.

La paz es muy necesaria para todos y para todo. Dice el pueblo que cada quien tiene su propia manera de matar piojos. Nada mejor que encontrar mucha paz contemplando el soberbio Orinoco pero sucede que suelo tener también al mar de frente, por lo que me cuesta mucho poder cerrar mis ojos, de tanta felicidad, que es poder disfrutar de tal paisaje, con sólo voltear la cabezota.

Si estoy frente al Orinoco, me siento embobado, apendejeado, atontado, aguevoneado, estupefaciente, alelado, ido, y de paso, estupefacto. Ignoro entonces, sí las aguas suben o bajan, me da igual estar en Anzoátegui o en Bolívar, en su margen derecha o en su margen izquierda según el curso o el anticurso de su corriente pero, quisiera yo remontar mi Orinoco desde el Delta hasta su más lejano y pequeño manantial y ahí tomar un poco de agua en el hueco de mi mano-lo he hecho pero muy acá- y recostarme un rato de alguna piedra o de algún árbol y después, así como los niños se dejan deslizar por el tobogán, dejar que el río me traiga de regreso como a una hoja livianita encima de la vorágine de su cauce, y disfrutar del movimiento infinito de sus aguas, y encontrar a una Diosa que se venga a mi tinglado a quedarse conmigo, a lavar mi chinchorro mugroso, y a sacarme los piojos y las garrapatas, y a fregar mi sobaco con jabón de potasa.

Sé que la Diosa del río, o la Diosa del mar fue cortada con la misma tijera-por lo que me da igual- y por tanto es la misma, y por Diosa, puede estar en cualesquiera partes, y le pondré en su cabecita una orquídea bonita de las que crecen por ahí sin raíces, encima de otros vegetales, silvestre, y la Diosa se verá bien bonita con su florecita en el pelo, pero, ella arrugará su nariz, volteará su linda cabecita y, en voz baja exclamará así: ¡¡¡fo, fo!!!- y sin decir, pensará, “¡qué viejo cochambroso!”-pero ella seguirá fregando mi sobaco y otros recovecos no muy pulcros, y después, cocinará encima de las tres topias, la tortillita de frijoles refritos con huevos, ají dulce y tomate de balita, y estará encantada porque le echaré muchas flores y embustes bonitos, para que se quede conmigo a pesar de lo poco. Sé que sólo soy un soñador incompetente que todavía no se repone de no haber podido contribuir a abrirle tan siquiera una brechita al camino de la revolución.

De entonces, los más valientes ofrendaron sus vidas y legaron su ejemplo heroico, otros se quedaron a mitad del camino porque se cansaron, algunos se devolvieron –claro, tuvieron que ir a rendirle informes a la CIA, y unos pocos, los menos prominentes, los más insignificantes pudimos avanzar en medio de la soledad, de las dificultades y de la persecución política.

No quiero ni pensar que no tengamos patria, yo no quiero vivir sobre otro suelo, sólo quiero vivir aquí, la ñapa que me queda de mi último tercio de joder, porque aunque yo siguiese ahí cada mañana mirando al Mar Caribe o al imponente Orinoco, o al Neverí, o a cualesquiera otros ríos, sabanas y lindas linduras que por ahí caminan con los labios pintados, mi patria no sería la misma si el gringo hollase la majestad de este pueblo que es de de todos nosotros.

“Patria, socialismo o muerte”, no parece ser una simple frase traída por los pelos, más parece ser una frase que identifica el anhelo y la determinación de un pueblo, de no andar haciendo peso sobre otros, pero que otros tampoco vengan a imponernos su peso para aplastarnos, sino para compartir el pan, el agua y todas las cosas que podamos.

Por sí- petróleo, gas, agua abundante, tierra fértil, y otras riquezas-fuese poco, Venezuela está situada en la Zona Ecuatorial intertropical, “lomito” del planeta por cuanto, sobre nuestro firmamento están las órbitas ideales para colocar satélites de comunicaciones, espaciales.

Es como sí toda la Tierra estuviese circunvalada en el firmamento, por anillos y redes de autopistas, y las mejores de ellas rodeasen, precisamente, la zona más próxima al Ecuador terrestre, sólo que esas autopistas aéreas no están congestionadas de carros sino de satélites de comunicaciones. Allí circulan los satélites militares gringos, sus satélites espías y los de todo uso de las potencias mundiales, es por lo que nuestro cielo, nuestro mar, nuestros ríos, nuestros bosques, nuestros cerros, nuestro petróleo, y pare de contar, son objeto de codicia para ellos y para la puta madre que los trajo al mundo.

Hay que demoler esa “Legalidad Internacional” ilegal, injusta e ilegítima y constituir otra, distinta, y que contemple una nueva legitimidad.

Por todo eso, y por mucho más, arrogante Orinoco, no dejo de pensar en ti y evocar, de niño pescador menesteroso, estar frente al mar en un puerto recogiendo y llenando, bolsitas de trigo, del que los barcos atracados botaban al piso del muelle, al trasegar su carga a los camiones que luego irían a los molinos o a las panificadoras, así como cada bolsita llena de trigo y de alguna piedrita, paraba en manos de un “chino” explotador, a cambio de unas míseras monedas.

Y, luego, los niños indigentes lanzábanse al agua para recoger otras moneditas que algunos insensatos lanzaban para verlos nadar como peces y, más tarde aún, cuando la tarde cerraba su ciclo, era el momento de subir al muelle a lanzar garapiños para pescar lisas o en su defecto, armar el anzuelito en su guaya de acero de unos diez centímetros y anexada al sedal que decíamos “naylon”, para pescar futres y bagres guateros, éste, muy sabroso, por cierto. O la palangana, con varios anzuelos a la vez, era usada para sacar corocoros. Y nadie me echó el cuento, es que yo estaba ahí.

Mas allá, mar afuera más tarde, todo daba igual, todo sigue igual, poco ha cambiado la vida en el mar. Hay que buscar la comida. Tal vez te marchas al caer la noche, o al amanecer, en un pequeño botecito a sacar catalanas y meros, a sólo menos de media milla o tal vez a tirar un lance de red mucho más cerca, donde puedes pescar jureletes.
Y, si lo prefieres, te irás en un barco atunero, por mucho más tiempo a probar otra suerte y ganarte algunas divisas.

Cuando te percatas, ya navegas en alta mar, en el barco de algún capitalista de esos que tienen las carteras repletas.

El “pesca” es el tipo que se levanta a las cinco de la mañana y una hora después sale de recorrido en un helicóptero pequeño que lo lleva a mirar donde está lo que se busca. Él, analiza la brisa, la ardentía, la reverberación que suele notarse sobre las olas, y tantos factores que son datos para orientar las faenas pesqueras.

Las gaviotas tienen las patas muy cortas, por eso no se paran en el mar (como suelen hacer los pelícanos muy cerca de la orilla) pero indican donde van los cardúmenes de sardinas y los voladores. Ellas- las gaviotas- van revoloteando para cazar su presa, que es la sardinita o el volador. En verdad las gaviotas persiguen a los delfines junto a quienes van las sardinas y debajo de los delfines van los atunes persiguiendo a las sardinas pero ellos suelen comer calamares y cuanta vaina se les atraviese. Algunas veces algunos tiburones persiguen a los atunes, cadena interminable pero necesaria para preservar los equilibrios ecológicos.

La red lleva anillos de acero, debajo, y arriba lleva bollas de polietileno, tiene una extensión de entre mil ochocientos y tres mil metros y la dimensión de las mallas oscila entre dos y seis pulgadas. Tales redes pueden calar una profundidad de veinte brazas y cada braza mide aproximadamente unos seis pies. Cuando la red se rompe hay que pasar toda lo noche remendándola. Es magnífico descansar a cubierta, de noche mirando las estrellas porque el cielo está limpio de nubes.

Anteriormente, si se cargaba muy rápido, el barco botaba el combustible para tener espacio donde meter la pesca, o lo donaba a algún barco cercano que tuviese que tardar más tiempo del estimado.

Para pescar en aguas nacionales de un país-doscientas millas-hay que pedir permiso y pagar un impuesto que se acuerda según el tonelaje del barco pero en todos estos mares, tanto nacionales como internacionales- mas allá o más acá de las doscientas millas, quienes supervisan y se dan lo vuelto son los barcos de la armada norteamericana, que no respetan leyes, ellos son la ley.

Hoy por hoy, el negocio de algunas embarcaciones pesqueras criminales-por quienes las manejan- no consiste en pescar sino en contrabandear el combustible, que por los altos precios en el mercado internacional, sirven de acicate para la corrupción.

Todo se debate entre dos límites, la libertad, la justicia, el amor, la solidaridad, la moral, la ética y toda suerte de consideración. Existe lo frío y existe lo caliente, existe la belleza y existe la fealdad, lo bajo y lo alto, lo obscuro y lo claro, lo justo y lo injusto, lo nuevo y lo viejo y cada quien se sirve con su propio pulso, cada quien toca su propio tambor, pero debe haber una consideración común para aminorar el caos y poder convivir en paz y en armonía.

El socialismo debe fundamentarse en los más elevados valores sociales y humanos. La solidaridad y la justicia, la salud y la educación holística, la hermandad en el trabajo, el respeto estricto a la naturaleza y la dignidad plena de todos, debe encajar de manera concreta en la propuesta política del socialismo, y para lograr todo esto que parece una utopía hay que tratar de conocer lo más posible acerca de la realidad.

La verdad, siempre se está haciendo, siempre se esta edificando y el factor tiempo juega un papel en ello. El pintor Claude Monet pintó cinco veces la Catedral de París a diferentes horas del día, tal vez porque él quería incorporar la variable tiempo a su pintura. Nunca será lo mismo mirar el cerro a las seis de la mañana que mirarlo una hora más tarde, pero hay algo de común en la visión de cada realidad. Debemos buscar lo de común y ponernos de acuerdo porque cada quien se debate entre una realidad que se mueve y la utopía de sus sueños. Yo se que los peces viven en el agua pero eso no me basta, es que quiero ir ahí para tocarlos porque mi búsqueda se orienta hacia la inalcanzable realidad profunda pero el tiempo es escurridizo y no me lo permite.

Por otra parte, quiero enamorar a una Diosa que no conozco, para que ella espante los mosquitos fastidiosos que rondan cuando descanso en mi chinchorro y ahí está el dilema, por lo que debo aterrizar para irme a lo útil y a lo factible.

Para enraizar, todas las propuestas de la revolución bolivariana, estas tienen que orientarse hacia lo útil y hacia lo factible a corto, mediano y prolongado plazo. La cuestión de los tiempos es una variable fundamental en la planificación de los desarrollos democráticos sustentables y nada mejor que apelar a la sabiduría popular, para fijar los plazos y orientar todas las ejecuciones.

Es una gran escuela debatir la realidad en el novedoso Consejo Comunal, lo que me encanta. Ahí, la realidad se transforma y se acelera para bien. Poco a poco se irá desarrollando y constituyendo una genuina conciencia patriótica y la revolución bolivariana echará la más fecunda de sus raíces.

Y, mientras tanto, yo trataré de seguir hasta el último aliento con mi conciencia intranquila, respecto al destino de la Patria Grande pero, eso no es ni será contradictorio con la inmensa satisfacción de contemplar la Naturaleza, para aprehender la realidad. Es como moverse entre límites inalcanzables.

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