sábado, 27 de marzo de 2010

24 de marzo de 1976: Un día que no se puede olvidar. ¡Son ellos, los desaparecidos!

Miguel Longarini (Desde Buenos Aires. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Son los días de marzo
que me regresan.
Se me vuelven campanas
los fantasmas del tiempo.
¡Son ellos, los desaparecidos!
que me piden justicia.
Así sucede cada 24 de marzo
cuando el otoño desviste lo verde de mi árbol,
y mi memoria, ejerce su trabajo.

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28 de marzo: Aniversario de la muerte de Miguel Hernández

ARGENPRESS CULTURAL

El 28 de marzo de 1942, a los 31 años de edad, fallecía en la prisión franquista de Alicante el gran poeta español Miguel Hernández. Valla este reconocimiento de nuestra parte a uno de los grandes de las letras españolas de todos los tiempos.

Como dijo Pablo Neruda: Recordar a Miguel Hernández que desapareció en la oscuridad y recordarlo a plena luz, es un deber de España, un deber de amor. Pocos poetas tan generosos y luminosos como el muchachón de Orihuela cuya estatua se levantará algún día entre los azahares de su dormida tierra. No tenía Miguel la luz cenital del Sur como los poetas rectilíneos de Andalucía sino una luz de tierra, de mañana pedregosa, luz espesa de panal despertando. Con esta materia dura como el oro, viva como la sangre, trazó su poesía duradera. ¡Y éste fue el hombre que aquel momento de España desterró a la sombra! ¡Nos toca ahora y siempre sacarlo de su cárcel mortal, iluminarlo con su valentía y su martirio, enseñarlo como ejemplo de corazón purísimo! ¡Darle la luz! ¡Dársela a golpes de recuerdo, a paletadas de claridad que lo revelen, arcángel de una gloria terrestre que cayó en la noche armado con la espada de la luz!

Vientos del pueblo me llevan

Vientos del pueblo me llevan,
vientos del pueblo me arrastran,
me esparcen el corazón
y me aventan la garganta.

Los bueyes doblan la frente,
impotentemente mansa,
delante de los castigos:
los leones la levantan
y al mismo tiempo castigan
con su clamorosa zarpa.

No soy de un pueblo de bueyes,
que soy de un pueblo que embargan
yacimientos de leones,
desfiladeros de águilas
y cordilleras de toros
con el orgullo en el asta.
Nunca medraron los bueyes
en los páramos de España.
¿Quién habló de echar un yugo
sobre el cuello de esta raza?
¿Quién ha puesto al huracán
jamás ni yugos ni trabas,
ni quién al rayo detuvo
prisionero en una jaula?

Asturianos de braveza,
vascos de piedra blindada,
valencianos de alegría
y castellanos de alma,
labrados como la tierra
y airosos como las alas;
andaluces de relámpagos,
nacidos entre guitarras
y forjados en los yunques
torrenciales de las lágrimas;
extremeños de centeno,
gallegos de lluvia y calma,
catalanes de firmeza,
aragoneses de casta,
murcianos de dinamita
frutalmente propagada,
leoneses, navarros, dueños
del hambre, el sudor y el hacha,
reyes de la minería,
señores de la labranza,
hombres que entre las raíces,
como raíces gallardas,
vais de la vida a la muerte,
vais de la nada a la nada:
yugos os quieren poner
gentes de la hierba mala,
yugos que habéis de dejar
rotos sobre sus espaldas.
Crepúsculo de los bueyes
está despuntando el alba.

Los bueyes mueren vestidos
de humildad y olor de cuadra:
las águilas, los leones
y los toros de arrogancia,
y detrás de ellos, el cielo
ni se enturbia ni se acaba.
La agonía de los bueyes
tiene pequeña la cara,
la del animal varón
toda la creación agranda.

Si me muero, que me muera
con la cabeza muy alta.
Muerto y veinte veces muerto,
la boca contra la grama,
tendré apretados los dientes
y decidida la barba.

Cantando espero a la muerte,
que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles
y en medio de las batallas.

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Con motivo del Centenario del Nacimiento de Miguel Hernández: De ese lugar

Jon Juanma Illescas Martínez (Desde Orihuela, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Dicen los libros de historia que soy del mismo lugar que ese gran poeta que murió joven por ser fiel a sus ideales. Leo en mi carné de identidad que nací en la misma ciudad que ahora celebra el centenario de su nacimiento. Longevo asentamiento humano pleno de huellas del pasado, de su mejor y peor parte: de la excelsa expresión artística de diferentes épocas y de los rostros de muerte que financiaron su existencia. Pequeña urbe circundada de sierra y atravesada por un sendero de agua otrora amiga de los niños y los juegos compartidos de la infancia. 1 De transeúntes acentos y dialectos, a veces hospedados, otras hacinados en estas tierras sedientas de agua, robada por sus oficiosos valedores, esquiva, a causa de nuestro maltrecho clima; igual que en casi todo el mundo: mal repartidas. Así es Orihuela, como cualquier sitio, como ningún otro.

Y de ese pedacito del Planeta me reclaman. Dicen, mas yo no digo.

No soy de ese lugar donde los explotadores se apropian del nombre de honrados artistas que lucharon por la justicia y murieron por republicanos proyectos. Donde los que ahora son sus autoridades, herederos socio-históricos de los mismos que lo dejaron morir entre rejas, 2 se ufanan en promocionarlo como si de una atracción de feria se tratase, vaciando su contenido y extrañándolo de su legítima forma, travistiéndolo hasta poder meterlo en una especie de disfraz de simpática mascota. 3 Seguro que algunos distraídos bolsillos se llenan, que no es poca la cosa, ni tontos los que se asoman; mas de allí no pertenezco yo.

Sí soy de ese lugar donde la gente se alza contra un sistema asesino y sus desvergonzados promotores. Donde mujeres y hombres no se callan ante la podredumbre, y cuando lo hacen, es para coger aire y decirlo más fuerte. Donde las personas viven de su trabajo y sus manos no se sonrojan por estar marcadas con las líneas de la vida.

No soy de ese lugar donde la política ensucia a lo público día a día, donde el “todos” se diluye en la infamia de la mentira, donde la corrupción viste de euros y la ebria noche nubla al día.

Sí soy de ese lugar donde las madres y los padres enseñan a sus hijos con orgullo por qué tener el brazo con el puño apretado bien alto, 4 por qué mantenerlo con el paso de los años, aguantarlo frente al peso de la costumbre y la tentación del descanso pagado; por qué este mundo necesita que lo alcemos todos y que únicamente lo bajemos para dar la mano a nuestros hermanos: para saber que no estamos solos, para beber de la mirada cómplice, del hombro en el que apoyarnos, para ser más y mejores, para evitar agotarnos antes que caiga la noche.

No soy de ese lugar donde la basura vestida de traje ensucia el agua del río, sembrando enfermedad que en tiempo de recolecta se lleva a nuestros seres queridos. 5

Soy de ese lugar donde los amigos se juntan para tomar té, mate, o unas cervezas... para entre risas darle sentido a la vida, entre rostros diferentes, rodeados de distintas facciones queridas. Donde los vecinos entre un “¡Díos mío!”, “¡As-salam alaikum!” y “¡Hostia!” (con o sin mayúsculas), se conocen y acompañan, en el parque, el mercado o la tienda de la esquina. Entre todos ellos, con el mismo respeto, entendiendo que las formas se forman en el camino que trazamos , que no importan si lo importante late dentro: en corazones aquejados de penurias y felicidad compartida.

No soy de ese lugar donde el Capital decide quién trabaja y quién no, quién puede pasar por esa puerta y quién por aquella otra más chica, quién asfixiarse en una cárcel perdida y quién respirar en una gigante que alcanza mucho más allá de nuestra vista, donde se nace para morir y se malvive para que otros se crean en la mejor de las vidas.

Soy de ese rincón de San Juan donde se recita frente al mar Caribe versos de “Viento del Pueblo”, de esa barriada socialista de Caracas que conoce tantos “niños yunteros”, de ese grupo de estudiantes progresistas de Osaka o Estocolmo, de Renquiu o Tegucigalpa, que saben sin duda lo que “no quieren ser” 6 en sus vidas ... Soy de ese lugar con anhelo de esperanza y sabor a compañía. Allí donde se inhalan sueños esbozados con retales de alegría, cuarteados por la vida, sin fáciles esnifadas de farmacias lejanas, con las que pretenden adormecer nuestro espíritu y enfermarnos el alma.

No soy tampoco de allí donde las personas se pelean por telas alzadas al viento, pintadas por otros, en largos mástiles que evitan que nadie las arranque y les dé mejor uso, donde a los de abajo se les azuza los unos contra los otros por el desigual reparto de las migajas y se les lleva a la muerte en genocidas batallas. Matanzas organizadas por respetables señores con culos manchados de oro salpicado de esmeraldas.

Soy de ese lugar que aún no tiene nombre, himno ni bandera, donde el hombre es el mejor amigo del hombre y vivimos para nuestros iguales en democracia, justicia y alegría. Donde ninguno mira por encima al otro y donde nuestros diferentes tonos, notas y sabores enriquecen nuestros sentidos. Donde cualquiera es igual a nadie, y nadie quiere ser más que cualquiera. Donde a la Geometría se le invitará a servir a los seres humanos y se la desterrará de su conocido papel separadora de pueblos y familias. Donde soñar se considerará un derecho y no una pérdida de tiempo.

Mientras llega ese momento seguiremos siendo emigrantes, extraños a sus leyes, ajenos a sus papeles humedecidos e ilegibles por algún costoso vino; mas sí aferrados a nuestros sueños que nos anclan a la vida, que si por sincera la queremos, se hallará fugitiva de cualquier privada plusvalía.

Mientras lo hacemos arribar, construiremos poco a poco, mucho a mucho, entre todos. Y con nuestras manos plantaremos esos fuertes pilares acogidos entre sonrisas cercanas, esas paredes robustas de igualdad creativa, esa techumbre abierta a los rayos de luz, pero cerrada a cal y canto a los ojos de la explotación, la envidia y la ira.

Ojalá un día cercano, Miguel y yo, volvamos a casa.

Jon Juanma es el seudónimo artístico/revolucionario de Jon E. Illescas Martínez, artista plástico, escritor y teórico del socialismo democrático.

Notas:
1) Hace 50 años aproximadamente los niños jugaban y se bañaban en el río Segura. Actualmente no lo hacen ni los animales. El río es contaminado por empresas capitalistas que vierten sus desechos industriales ante la pasividad de las autoridades.
2) Capturado por la Guardia Civil franquista una vez concluida la Guerra Civil, Miguel Hernández ingresó en diversas prisiones, siendo la última de ellas el Reformatorio de Adultos de Alicante. Allí fue trasladado en 1941, donde enfermó de tuberculosis (antes lo hizo de bronquitis y tifus) y murió un año después, el 28 de marzo de 1942. Fue enterrado el 30 de marzo en el nicho número 1009 del cementerio de Nuestra Señora del Remedio en la misma Alicante.
3) La derecha ha conseguido muy inteligentemente vaciar el contenido socialista/comunista de la obra de Miguel Hernández hasta hacerlo imperceptible para la mayoría. La universidad pública que los conservadores del PP en el poder inauguraron para competir con la Universidad de Alicante (pro-PSOE) fue bautizada con el nombre de Universidad Miguel Hernández siendo su tendencia de los altos puestos claramente neoliberal y conservadora. Así mismo promocionaron a un poeta de extrema derecha que “rindió homenaje” a Miguel Hernández con la publicación de un poemario en el que aprovechaba para hacer apología de su ideología reaccionaria y machista: http://www.kaosenlared.net/noticia/derecha-mas-rancia-mancha-nombre-miguel-hernandez
4) En una estrofa de su poema “Canción del esposo soldado”, Miguel Hernández le dice a su mujer desde la trinchera: “Nacerá nuestro hijo con el puño cerrado/envuelto en un clamor de victoria y guitarras/y dejaré a tu puerta mi vida de soldado/sin colmillos ni garras.” En el siguiente enlace se puede leer el poema completo y ver una reinterpretación plástica del autor que les escribe estas líneas: http://www.artelista.com/obra/7759584024220257-vidaymuertedelubuntureinterpretaciondelpoemademiguelhernandezquotcanciondelespos.html
5) Los incrementos de casos de cáncer en la Vega Baja vinieron aumentando gravemente en los últimos años en que se conocen datos (http://www.diariocriticocv.com/noticias/la/vega/baja/realizara/huelga/general/ante/la/contaminacion/del/segura/not40655.html) , en los posteriores se han visto presuntas actuaciones de las autoridades en favor al bloqueo de la publicación de nuevas estadísticas más actualizadas (http://www.orihueladigital.es/orihuela/manuel_galllud_sanidad_191004.htm) que desde luego no han contado con la ratificación ni condena de “nuestra” “Justicia” (http://eu-montesinos.blogspot.com/2009/10/ecologistas-en-accion-del-pais.html y http://www.ecologistasenaccion.org/spip.php?article15471)
6) Referencias al poemario “Vientos del Pueblo” (1937, editado primeramente por Socorro Rojo Internacional) y los poemas “El niño yuntero” (perteneciente a la obra anterior) y “No quiso ser”.

El presente texto fue escrito y publicado a finales de marzo de 2010, para ARGENPRESS CULTURAL bajo licencia libre Creative Commons.

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21 de marzo: Día Internacional de la Poesía - Por amor a la poesía

María Cristina Garay Andrade (Desde Monte Grande, Buenos Aires. Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Por amor a ti me vuelvo sombra del pasado
Por hablar de ti se encierra el poema enamorado
Por tenerte a ti me vuelvo sueño en el futuro
Por saber de ti a Dios hice con fe un conjuro

Por ti escribo en el embrujo de una noche
Por ti escribo con insomnio en una amanecida
Por ti conjugo en los tiempos como broche
El amar constantemente y estoy a ti agradecida

Por ti es la existencia del triunfo de los poetas
Por ti los versos salen con expresiones concretas
Por ti la inmortalidad del alma se vuelve visible

Por ti se tiñe de tinta la palabra invencible
Las pérgolas se visten de flores en romería
Para rendirte en tu día especial homenaje poesía

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La sacudida del observador

Edgar Borges (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

La observación tiene sus particularidades. Quien observa acepta o transforma el punto exterior. Es posible que desde la observación no se pueda mover nada que no forme parte del universo personal, mínimo, individual. Sin embargo, quizá sólo luego de ese descubrimiento, el observador descubra que todo aquello que ocultaba en los sótanos de su existencia era una pequeña representación del mundo colectivo.

Peter Handke, en su libro El peso del mundo, invita a “Soportar la contemplación, dilatar el juicio hasta que se produzca la pesadez de un sentimiento de vivir”. El acto contemplativo, como mirada que apunta e interpreta, es un ejercicio de reafirmación de la vida. Lo otro (la resignación que no sospecha que está resignada), lo que impone la instantaneidad de nuestro siempre fugaz presente, es la mirada pasiva, extraviada sin posibilidad de interrogación alguna. Todas las respuestas las ha otorgado la realidad absolutista que acorrala la curiosidad y la inventiva. Vida y muerte son dos estados; esto es nada después de la nada. Se trata de un punto interiormente ciego, negado a la fuga y al encuentro. A eso, al desgaste de la vista, nos ha llevado la saturación del ruido informativo. Demasiado es nada y cada vez es menos. Un mercado de estupideces golpea el entendimiento. Y, si no abres la puerta, serás un firme candidato a la discriminación (la de la complejidad del pensamiento). Donde antes hubo interpretación ahora hay entretenimiento; de la observación pasamos a la mirada esquiva, vacía. Si me descuido, más pronto que tarde alguien hará un show de mi reflexión.

Tal vez, tras largos años de bombardeo mediático, el arte se encuentre ante uno de sus mayores retos. Conmover al espectador dormido para que algún día vuelva a ser observador. Necesitamos poemas que contaminen; novelas que implosionen; pinturas que despierten y dramatizaciones que develen las máscaras del mundo. Entonces, el observador, cuando llegue a casa, podrá sentir que hoy algo le ha movido la rutina.

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Sumaq Kawsay -ninchik o nuestro vivir bien

Javier Lajo (Desde Perú. Colaboración con ARGENPRESS CULTURAL)

En su propuesta del 2 de octubre del 2006, el Presidente de la República Plurinacional de Bolivia Evo Morales Ayma, Presidente de todos los indígenas del continente, hablando sobre el ‘Sumaq Kawsay’, dijo: “Construyamos una verdadera comunidad de naciones sudamericana para vivir bien”; y luego define: “Vivir bien, es pensar no sólo en términos de ingreso per-cápita sino de identidad cultural, de comunidad, de armonía entre nosotros y con nuestra madre tierra”. Y en otra parte remacha: “Nosotros -los indígenas- no creemos en la línea del progreso y el desarrollo ilimitado a costa del Otro y de la naturaleza... tenemos que complementarnos... Debemos compartir”. Esto para muchos que subestiman la grandeza y potencia de nuestra cultura andino-amazónica puede parecer..., ¿Poesía indígena?, ¿Romanticismo?, ¿Buenos deseos?

Vamos a explicar ahora brevemente la estructura “filosófica” que explica y da coherencia al ‘Sumaq Kawsay’ o ‘Allin Kawsay” (o Suma Qamaña en Aymara). Es parte principal de la antigua “escuela de la Qhapaq Kuna” y su pedagogía práctica del Qhapaq Ñan o ‘Camino de los Justos’. (Ver Revista de la Integración Nº 2, Pág. 115).

Es cierto que antiguamente en la confederación del Tawantinsuyu no existió una institución educativa institucionalizada o ‘escuela’ andina separada de las otras instituciones sociales, similar a la que existe hoy en occidente, en donde al niño se le separa de las actividades productivas-económicas, pero también “domesticas”, para fundamentalmente enseñarle la ‘lecto-escritura’ y que así pueda acceder a la ‘cultura de los libros’ y pueda avanzar individualmente en el aprendizaje de la cultura y la ciencia. En la cultura occidental la división social del trabajo tiene un corte fundamental entre el trabajador manual y el trabajador intelectual, y esto determina un tanto el ‘super-elitismo’ de los intelectuales y la suerte de los niños en su forma y estilo de educarse en la ‘escuela’ como institución ‘aparte’. En todas las culturas esto no ha sido igual, sociedades como la Inka, Maya o Azteca, han sabido manejar la creación, acopio, sistematización, almacenamiento y transmisión de la sabiduría y el conocimiento, según sus propias y particulares formas de dividir el trabajo social. Pero este es otro tema, aquí solo queríamos precisar que en nuestra cultura andina la forma de educar a nuestros niños ha sido (y sigue siendo de alguna manera) un tanto diferente en dos sentidos: El primero es que los educandos aquí se acercan mas a la sociedad productiva-reproductiva, en vez de alejarse en una ‘institución educativa’ aparte, y el segundo es que los educandos al no estar divididos entre ‘manuales’ e ‘intelectuales’, no entran en una dinámica elitizante y de privilegio, o por lo menos la formación de categorías o jerarquías entre los educandos es de otro tipo muy diferente a la creación de “aristocracias intelectuales”. Nuestros educandos andino-amazónicos no aprenden el “cómo hacer las cosas”, sino directamente aprenden a “hacer las cosas”, es decir, aquí hay un pequeño “salto epistemológico” en el evitar el reflejo condicionado del “teorizar las cosas”, que a la larga, va a condicionar al educando a querer resolver los problemas, “en su cabeza”, antes que “en la realidad”, lo que por supuesto determina desde ya “su forma de pensar, sentir y actuar”, en el aprehender y “re-crear” el conocimiento en la misma “realidad objetiva”. Esto, aunque parezca nimio, es muy importante pues es un tema vinculado con la concepción del tiempo en la cultura occidental, mas adelante regresaremos a este punto.

Ahora solo vamos a referir algunos principios de nuestra ‘sabiduría educativa’ y retomaremos mas abajo el tema de la ‘tecnología educativa’ o sistema del ‘Qhapaq Ñan’ y su estructura ‘pedagógica’ milenaria que nos enseña los secretos de la Pachamama o madre natura a través del principio de la “vincularidad” ( ).

Hace ya varios años, Luis Viteri Gualinga, intelectual quichwa del Ecuador, desde las oficinas del BID, transmitía un documento titulado “Visión Indígena del Desarrollo”, en donde cuestionaba el concepto de “desarrollo”, no solo como inútil para la cosmovisión indígena, sino “altamente peligroso”. Visto bajo los cristales indígenas, el ‘desarrollo capitalista’, por sus vínculos con los principios capitalistas del ‘lucro y la ganancia’, que deformados y potenciados por la variante “mercantilista”, puede matar la vida sobre el planeta. Y eso es lo que esta pasando. Entonces, no solamente es altamente peligroso para los pueblos indígenas, sino que por eso mismo los conceptos de ‘desarrollo’ y ‘progreso’ combinados con ‘lucro’, ‘ganancia’, ‘especulación financiera’, ‘operaciones offshore’, ‘costos ambientales’ y ‘costos sociales’ y otros muchos conceptos de la economía moderna, tienen significados de veras perversos para toda la humanidad. Pero, ¿alguien podrá parar y ponerle fin a esta senda apocalíptica del capitalismo desbocado?

El Sumaq Kawsay o Suma Qamaña, es un “fenomeno natural”

El Sumaq Kawsay, NO es un asunto ético, ni en lo fundamental, ni en el sentido estricto de la palabra, pues no depende de la convención o del formalismo humano, es un asunto del orden natural, en donde el ser humano esta obligado, en primer lugar, a entender o comprender sus obligaciones para con la naturaleza y en segundo lugar para actuar y asegurar el equilibrio de su conviviencia con la Pachamama y en segundo lugar, también con sus congéneres. Para que sea tratado como un asunto “ético”, la Ética tendría que tomarse como una relación entre el hombre y la naturaleza, cuestión que nos lleva a aceptar conceptos nuevos del ecologismo o “ambientalismo” tan presente hoy en la academia y en los foros internacionales.

El Allin Kawsay (Allin es usado como sinónimo del Sumaq), que está compuesto por los términos: ‘Allin’, que es ‘buenísimo’, ‘magnifico’, ‘esplendido’ y el Kawsay, que es ‘vida’ o mejor aun ‘existencia’; se pude traducir primariamente como: “espléndida existencia”. Viteri Gualinga dice que “... por la diversidad de elementos a los que están condicionadas las acciones humanas que propician el ‘sumak kausai’, como son el conocimiento, los códigos de conducta éticas y espirituales en la relación con el entorno, los valores humanos, la visión de futuro... Visto así, constituye una categoría en permanente construcción”.

El Sumaq Kawsay (o Allin Kawsay), ‘esplendida existencia’ o simplemente ‘vivir bien’, es un concepto importante de la disciplina o ‘modo de vida’ andino-amazónico, que se inicia con el Allin Ruay, o el ‘hacer bien’ las cosas, es decir, ‘hacerlas plena y realmente’, para lo cual se precisa que cada fenómeno o cosa surja o ‘devenga’ de un equilibrio de pares proporcionales, que es como se comprende el orden natural en la sociedad indígena. La oposición complementaria y proporcional o ‘Yanan-Tinkuy’ entre las paridades, por ejemplo del calor-frío, la luz-oscuridad, lo alcalino-ácido, lo masculino-femenino, etc. es lo que produce “el existir real” de las cosas en movimiento, como la vida, el buen clima, la paz, la armonía, el trabajo, etc.; en cambio también puede surgir la des-proporción o desequilibrio de los pares y este es un deterioro del Sumaq Kawsay que es lo que crea situaciones anómalas, pero no por eso ‘malas’, las enfermedades, las tempestades, el dolor, el desempleo, etc. es decir todo lo que provoca desequilibrio y por supuesto, que nos hace sufrir. El ser humano comprendiendo este comportamiento del medio natural, propicia entonces el llamado “equilibrio h’ampi” que es el arte de saber encontrar el ‘justo medio’ según el momento y la circunstancia, en este complejo juego o trama de ‘fuerzas pares’ que predeterminan cualquier situación del ‘kawsay’ o ‘existir’ o situaciones ‘de la vida’. No esta demás señalar que en este ‘hacer bien las cosas’, el ‘punto medio’ entre los pares de fuerzas no es lo mismo que el ‘justo medio’, aquí en las culturas indígenas, debe haber un equilibrio entre los criterios cuantitativos, pero también cualitativos, que es lo que diferencia a la lógica indígena (o paritaria), de la lógica occidental (o in-paritaria) que es una lógica prioritariamente cuantitativa, lo cual deviene de su paradigma de origen en ‘la unidad’ y no en ‘la paridad’ que es el paradigma indígena. Así el criterio de verdad no se da por dogmas idealistas o materialistas, como es la costumbre del occidente, pero menos por la simple ‘práctica’, sino por la búsqueda y el encuentro de lo que en runa simi se conoce como el “h’ampi” o equilibrio h’ampi.

El ‘Ñan’ o Camino, o búsqueda del criterio de verdad en la cultura indígena de los andes, es simbolizada por una diagonal, en runa simi o quechua se dice ‘Ch’ekkalluwa’, cuya traducción literal es ‘línea de la verdad’, por eso mismo el “Qhapaq Ñan” o Camino de los Justos, esta construido sobre una recta diagonal que traza un ángulo de 45° del eje norte-sur y que cubre gran parte del hemisferio sur en el territorio centro-andino, recta encima de la cual están construidos nuestros principales templos milenarios, teniendo como centro la ciudad sagrada de Tiwanaku.
Pero el concepto del “Allin Ruay”, o ‘hacer bien’ solo cubre uno de los tres ‘Pachas’ de la cosmovisión Inka: El del Kay Pacha o mundo ‘de aquí y de ahora’. Y es que el Kay Pacha también es producto del equilibrio del par fundamental o ‘Hanan Pacha’, y ‘Uku Pacha’, que son dos mundos en movimiento sucesivo y permanente contractivo-expansivo, dinámica que los Mayas conocían como el ‘estado Ollin’. Esta dinámica ‘Ollín’ o ‘Yanan-Tinkuy’ (en Quechua), es la que construye el ‘aquí y el ahora’. Para simplificar diremos que el Presente es producto del equilibrio o ‘encuentro’ entre el pasado y el futuro o lo que es casi lo mismo entre el Hanan Pacha y el Uku Pacha, ambos también identificados con los principios del Allin Yachay o ‘pensar bien’ y el Allin Munay o ‘sentir bien’, respectivamente.

Veamos esto en una imagen que nos puede aclarar e ilustrar sobre esta dinámica y equilibrio de estos “tres” Pachas, que en realidad son solamente “DOS” (Hanan Pacha y Uku Pacha), ‘esferas’ cuya dinámica contractiva y expansiva, se cruzan o encuentran en un “taypi” (punto de encuentro o justo medio) o “tercer Pacha” (o Kay Pacha), lugar transitorio de “materialización” (por decirlo así) del tiempo, lugar de encuentro “del aquí y del ahora”, donde los dos Pachas originales se posesionan de nuestra consciencia.

En anteriores artículos hemos presentado este diseño o dibujo, que sería la imagen culta del tiempo en la cultura andina:


Pero hemos dicho que el Hanan Pacha y el Uku Pacha, también pueden ser identificados con los valores o principios del Allin Yachay o ‘pensar bien’ y del Allin Munay o ‘sentir bien’, respectivamente, veamos una ampliación de esto.

Los pachas y el cerebro trino

En el libro “Qhapaq Ñan, la Ruta Inka de Sabiduría”, hay un dibujo sobre la estructura del cerebro trino, tal como lo estudian los científicos actuales (ver dibujo 2), lo cual coincide totalmente con la estructura que hemos descrito antes, como la dinámica de los Pachas y su identificación con el Wamán, el Puma y el Amaru, veamos.

En este dibujo, se reproduce un ceramio pre-inka (que nos muestra la llamada trilogía Chavín) se representa un felino-antropomorfo, que vuela en las alas de un ave, que a su vez lleva en su pico a la serpiente, es una alegoría de cómo es que el hombre-puma (Kay Pacha) debe ‘volar’ en las alas del ave (Hanan Pacha) que simboliza su pensamiento, abstracto inteligente, pero este a su vez debe ‘llevar en el pico’ la sabiduría instintiva de la serpiente (Uku Pacha). Todo esto esta expresado en el lenguaje mítico o analógico de los iconos pre-hispánicos que nos quieren explicar los vínculos o la dinámica de los Pachas en interacción de equilibrio, entre el Reptil-AMARU cuyo habitat es el Uku Pacha, que nos explica la parte medular o ‘instintiva’ del principio Allin Munay, que significa: Sentir bien, querer bien, desear bien. El Ave-KUNTUR que ocupa el Hanan Pacha y que nos explica la parte ‘racional’ o Allin Yachay que significa: Razona bien, piensa bien y finalmente la zona del Felino-PUMA que habita el Kay Pacha que nos denota la zona intermedia o Taypi del ‘aquí y ahora’ donde actúa el principio del Allin Ruway, que se traduce como “hacer bien”


Cabe aquí, analizar los llamados “principios morales” que se los endosan a los Inkas, del “Ama sua, Ama llulla y el Ama qhella”, que traducidos resultan: “No seas ladrón, no seas mentiroso y no seas Ocioso” respectivamente; pues pensamos que ni son Inkas, ni andinos, ni nada parecido; en primer lugar porque cualquiera que conoce la escuela práctica del comunero andino, nunca educa a sus hijos por lo negativo, lo prohibitivo o el castigo, sino siempre por la afirmación, el reforzamiento de los valores o el estímulo positivo. Creemos que estas tres “Amas” o prohibiciones, han devenido de la enseñanza de los extirpadores de idolatrías, que cambiaron el “Allin ruay” o ‘has bien las cosas’ por el “Ama quella” o “no seas ocioso”, es decir trocaron a conveniencia, el ‘has bien las cosas’ por el ‘nunca dejes de trabajar’ que es lo mismo que ‘no seas ocioso’, pues el indio debe de trabajar ‘hasta que se muera’ sin importar si hace bien o no las cosas. El “Ama llulla” o “no seas mentiroso” los extirpadores cristianos lo sacaron del “Allin yachay” malentendiendo y confundiendo que “Yuya” es ‘recordar’ o ‘pensar’, y ‘Llulla’ es ‘mentira’ (hasta ahora se usa la ‘Y’ por la ‘Ll’ indistintamente) y porque finalmente la ‘imagen mental’ es siempre una especie de simulación o ‘mentira’ de las cosas. Y finalmente el “Ama sua” o ‘no seas ladrón’ lo obtienen del ‘mandato’ “Allin munay”, porque este principio se comprende como el ‘desear bien’, o ‘querer bien’, lo que en negativo puede comprenderse como ‘desear lo ajeno’ o ‘querer lo ajeno’, es ser un ladrón.

El equilibrio del par de Pachas extremos, se produce en un “Taypi” (lugar de encuentro o justo medio) donde ‘se construye’ o aparece el “Kay Pacha”, nos otorga el ‘vivir bien’ o el “Allinta ruraywan munay, Inka ñoqanchis kausay”, que dice, mas o menos en español: “Haciendo bien las cosas y juntos con amor, Inkas viviremos siempre”. De esta forma el equilibrio pleno para el Sumaq Kawsay es producto del justo medio entre el ‘sentir y el pensar’ lo que produce un ‘actuar pleno’ o Allin Ruay, y en donde el criterio de ’verdad’ (es una diagonal o Ch’ekkalluwa ) es la conciencia plena del momento y la circunstancia del Sumaq Kawsay o ‘esplendida existencia’ como buen producto del sentir (munay) y pensar (yachay) en un actuar (ruway) equilibrados y consecuentes; o dicho en andino: en un actuar, sintiendo y pensando, complementaria y proporcionalmente. Esta es la mecánica simple de la sabiduría de nuestra cultura andina, el manejo de los tres Pachas es el ideal del aprendizaje-enseñanza del niño, esto le adiestra para no dar un solo paso en falso, y aunque son pocos los que logran la perfección de esta disciplina, es la disciplina de los Qhapaq-runa y de sus mejores elementos, los que lograrán convertirse en Amautas: Los Amaro Runa.

De esta forma el equilibrio pleno para el Sumak Kawsay es producto del justo medio entre el ‘sentir y el pensar’ y en donde el criterio de ’verdad’ (o Ch’ekka) es la conciencia plena del momento y la circunstancia del Sumaq Kawsay o ‘esplendida existencia’. Esta es la “filosofía” simple de nuestra cultura andina, mas difícil es practicarla, pero no es tanto cuando se aprende desde niño, a no dar un solo paso en falso.

El vivir bien en la civilización occidental

La cultura occidental ha privilegiado el ‘pensar’ desde sus orígenes en la Grecia antigua, por eso los Inkas cuando llegan los españoles los señalan como ‘yachayniyoq’, y no se equivocaron pues hasta hoy Occidente, no deja de usar el ‘logos' y la ‘epistheme’, la razón y la ciencia como sus principales armas y “virtudes”. La civilización occidental padece un flagrante descuido de su parte afectiva, de sus sentimientos, de su corazón. En cambio la civilización andina levanta el mandato cultural del ‘Allin Munay’, principio Inka que señala que para vivir espléndidamente se debe ‘querer bien’, ‘amar fuerte’, saber sentir al cosmos, a la comunidad, a los semejantes y al medio circundante, a la madre natura, a la Pachamama. Imaginemos las limitaciones de un empresario capitalista, un ejecutivo gerente tratando de recordar y llevar a la práctica su curso de “inteligencia emocional”, de ‘sentir’ su ‘responsabilidad social’ para con la comunidad o su ‘responsabilidad ecológica’ para con la naturaleza... “sensiblerías arcaicas”, diría: estas debilidades emotivas pueden debilitar mis cuentas bancarias... O peor, imaginemos a los curas desde el pulpito clamando por “caridad” con los trabajadores y empleados de las empresas, o “clemencia” para los ríos y lagos contaminados.

Estos principios Inkas del ‘Allin Munay’ o ‘querer bien’, ‘sentir bien’; el ‘Allin Yachay’ o ‘pensar bien’, ‘saber bien’ y finalmente el ‘Allin Ruay’ o ‘hacer bien’, son pues los tres pilares sobre los que se construye el Allin Káusay o Sumac Káusay, término este último que tiene una connotación estética pues “Sumac” es una adjetivo que califica lo hermoso, lo bello, pero que en las culturas indígenas suele coincidir con el ‘Allin’ que es lo ‘bueno’, ‘lo espléndido’, ‘lo excelente’. Así los principios éticos, en nuestro Orden Andino coinciden plenamente con lo estético.

Desgraciadamente la cultura occidental ha privilegiado excesivamente ‘el pensar’ en sus disciplinas de conocimiento y ‘de vida’, esto como producto de su filosofía monomaniaca, que deviene de su mito de origen, que es la “unidad creadora” (corriente que en la filosofía se conoce como neoplatonismo), toda su ciencia y por ende su tecnología esta condicionada al principio de que “ciencia es medir”, calculan todo bajo su medida ‘única’ que es La Razón o ‘El logos’ de su existencia, más allá de ‘su medida’ allanan cualquier otra ‘cualidad’ trascendente y tienen su máxima en el “cogito ergo sum”, el ‘pienso luego existo’ de Descartes, pensador que representa la entronización de las matemáticas en el subjetivismo o ‘individualismo’ científico y con ello la potenciación del llamado ‘plan baconiano’ del ‘saber es poder’, que significa la separación total y el dominio del sujeto sobre el objeto, que es uno de los pilares de la modernidad, en donde el “homo occidentalis” (valga el neologismo) quiere dominar a la naturaleza -y mas aun, a ‘la realidad’- a través del ‘Saber’ pretendiendo conocer ‘absolutamente’ sus características para manipularlas a través de la invención de ‘leyes’. Imaginan a la Pachamama como una gran máquina, capaz de poderse manipular y explotar sin medida ni contemplación. Esto es, sin duda alguna, lo que ha ocasionado la ruptura de los vínculos de la civilización occidental con la Pachamama.

Bajo estos conceptos se mueven, pues, los mecanismos del ‘desarrollo’ y el ‘progreso’ de occidente en los territorios indígenas que constituyen todo el continente americano o ‘nuevo mundo’ y muchos otros territorios del planeta, por esto es que son principios sumamente peligrosos no solo para los indígenas, sino para el resto de la humanidad. Presentamos estas objeciones desde nuestras culturas indígenas porque pueden servir para recuperar el “equilibrio h’ampi” del planeta, pues los indígenas creemos que ya no se trata solamente de salvar nuestras culturas y nuestros pueblos de la postergación y exclusión a la que nos han sometido por mas de cinco siglos, sino de aportar a la solución de problemas planetarios como la pobreza endémica, las guerras, el calentamiento y la inestabilidad global del clima, fenómenos humanos y naturales que ya han matado a muchos miles y que amenazará, muy pronto la existencia misma del planeta. Y no será la primera vez que esto pueda suceder por la vocación suicida de alguna cultura desequilibrada.

Varios autores occidentales nos hacen referencia, o nos dan pautas del cómo se dio esta desviación o confusión en la Grecia arcaica. Giorgio Agamben, Hana Harend, Michael Foucault y otros, nos remiten a los tiempos de Sócrates, Parménides y Platón, para explicarnos que cuando el animal-hombre se asume como ser humano, deja el Zoe y asume el Bios, deja la nuda vida y asume la Polis, el Logos y la Razón, aceptando ‘vivir según el bien’, es decir asume la conciencia y el conocimiento del “Bien y el Mal” como principios rectores. Nosotros concluimos que al hacer esa “conciencia” y asumirse como ‘humanos’ la Grecia arcaica realizó lo que podemos llamar “la exclusión histórica del trabajo, de la mujer y de la pasión”, pues deja afuera de este cuadro al “Otro”, llámense ‘bárbaro’ y/o ‘mujer’ y excluye además de este asumirse ‘humanos’ las funciones del ‘sentir’ (emociones, pasiones o ¿instintos?) que los griegos llamaban el Tymós. Es decir, los griegos u occidentales primigenios, al ‘asumirse humanos’ lo hacen de una manera excluyente del Trabajo, para lo cual convierten al “Otro”, en esclavo; y al Conocimiento, al Logos, a La Razón y a la Polis, la asumen como actividades exclusiva y rigurosamente intelectivas, frías y cerebrales.

La imagen del tiempo o Wiñay Pacha

En anteriores trabajos (Javier Lajo, “Qhapaq Ñan, La Ruta Inka de Sabiduría”. Edic. Amaro Runa –CENES. Lima 2005) nos hemos referido a la Ruta Inka o Qhapaq Ñan, como el “Camino de los Justos”, o escuela de sabiduría andina, en su profundidad ontológica, es decir, trataba de explicar su contenido y su coherencia sistémica, ahora abundamos un poco explicando las múltiples relaciones de las categorías que tratan sobre el conjunto de los temas principales de la sabiduría de nuestros pueblos andino-amazónicos, pues el Sumaq Kawsayninchik (para diferenciarlo del “Vivir según el bien” de occidente) esta complementado por el Allin Munay, el Allin Yachay y el Allin Ruay que componen el simbolismo de los tres socios del “camino de los justos”: El Waman, el Puma y el Amaru.

El principio o concepto del Sumaq Kawsay, nos permite entender cómo en nuestra cultura andina-amazónica, se resolvió la búsqueda del equilibrio en “los Pachas” y cómo nuestros antepasados los Inkas, explicaban el milagro de la existencia y dentro de ésta, el doble milagro de la conciencia colectiva, como parte del tiempo y el espacio, es decir, para nuestros pueblos el tiempo y el espacio tienen “un adentro” y “un afuera”, su imagen no es una “flecha del tiempo”, porque nuestro tiempo no es ‘lineal’, ni ‘lineal-plano’, ni ‘lineal-espacial’ (cíclico-circular o cíclico-helicoidal-convergente, ni nada por el estilo), podría ser mas bien una imagen, “esférica concéntrica y cíclica”, porque allí si tenemos un ‘adentro- mínimo’ que seria el Uku-Pacha, un ‘afuera-máximo’ que sería el Hanan Pacha y un intermedio en donde la ciclicidad de las anteriores se cruzan, sitio de cruce “Taypi”, que es el Kay Pacha, o mundo del ‘aquí y del ahora’, en el que somos capturados por el ‘flujo’ de nuestra conciencia colectiva.

Este Taypi puede explicarnos también el misterio del “Punku” inka o puerta trapezoidal, dado que el lado mayor o base simboliza el Hanan Pacha y el lado menor el Uku Pacha; observando la rumi-chaka o piedra-puente que existe en el dintel (o parte superior) de todos los portales inkas consagrados a la enseñanza (como los del palacio de Manco Qhapaq en el Cusco), este otro trapecio mas pequeño pero invertido, nos señala así, la paridad trapezoidal opuesta al Punku o puerta que se traspone.

Decíamos también que esta imagen es coincidente con la imagen que nos describen algunos textos sobre la “era Ollín” de los Mayas de Centro América ( ), etapa histórica iniciada nada menos que por Quetzalcoatl, el héroe de Tollan, la ‘serpiente emplumada’ que significa la unión del Waman (Ave) con el Amaru (Reptil).

Esta imagen del tiempo (del dibujo 1) es importante tenerla presente cuando se endosa a la ligera que los indígenas tienen una imagen del “tiempo cíclico” o cuando escuchamos aquello de la “flecha del tiempo”, que es una imagen que hasta ahora la usan los científicos y filósofos occidentales contemporáneos, para luego preguntarse: ¿Es el tiempo reversible?. Seria interesante profundizar en adelante este tema pues, según nuestra imagen del tiempo la respuesta es que es reversible por ciclos. El tiempo, en el conocimiento o sabiduría indígena, “crece” hacia adentro y hacia fuera, a la vez; como las plantas que crecen hacia arriba y hacia abajo, como los animales y humanos que crecemos hacia adentro y hacia fuera; todo tiene un ‘diástole’ y un ‘sístole’, en el tiempo presente, nuestra conciencia capta justo el momento del cruce o “taypi” por eso tenemos un recuerdo del ‘antes’, pero también podemos calcular lo que pasara ‘después’ en lo que llamamos ‘prospección’ del tiempo; el ‘presente’ en el Kay Pacha, es solamente un umbral por el que transcurrimos en el permanente vaivén centro-periferia/periferia-centro.

Se suele decir que los indígenas marchamos ‘mirando’ al pasado, pero eso es relativo, pues con esa sentencia se nos trata de imponer una imagen espacial en el tema temporal. A veces los indígenas, (cosa que o es exclusividad de los indígenas), marchamos en el tiempo mirando al pasado, cuando recordamos, y otras veces marchamos viendo o proyectándonos al futuro, ‘vemos’ al futuro, pero definitivamente el futuro ‘viene de adentro’ del epicentro o Uku Pacha y a la inversa: el pasado ‘marcha hacia fuera’ o hacia la periferia, por eso a los indígenas nos parece ‘marchar de espaldas al futuro’ y mirando al pasado, porque entendemos que todo ante-pasado “se nos adelantó” y nunca sucede que el pasado ‘se nos atrasa’. Por eso, “Ñawi” en runa simi, son los ojos con que miramos, pero cuando le damos vuelta al ‘Ñawi’ , por esa cualidad de la ‘metátesis’ que tienen algunos términos mágicos del runasimi, tenemos el “Wiña-y” que significa ‘eterno’, ‘siempre’, ‘todo tiempo’, ‘tiempo ilimitado’, cuando lo usamos como adverbio temporal, pero cuando lo usamos como sustantivo o verbo neutro, significa:’crecimiento’ o ‘acción de crecer’ o ‘acto y efecto de desarrollar’, como bien traduce Jorge Lira ( ) en su diccionario. Por eso decimos que el tiempo crece hacia adentro y hacia fuera “a la vez”, y que podemos mirar alternativamente y a voluntad en los dos sentidos o direcciones, que es una prerrogativa o cualidad de nuestra conciencia frente al Wiñay Pacha o “tiempo eterno”.

Con los anteriores elementos, ya nos podemos explicar el Allin Kawsay y su relación con la estructura del pensamiento y la sabiduría andina-amazónica. Esta compuesto por los términos: ‘Allin’, que es ‘buenísimo’, ‘magnifico’, ‘esplendido’ y el ‘Kausay’, que es ‘vida’ o mejor aun ‘existencia’; por eso traducimos e interpretamos como: “Espléndida existencia”.

El Allin Kausay, ‘esplendida existencia’ o ‘vivir bien’ (y no ‘vivir según el bien’ que es el concepto ético y moral occidental), es una de los valores o disciplinas mas importantes del ‘modo de vida’ andino-amazónico, que como ya hemos explicado antes se inicia con el Allin Ruay, o el ‘hacer bien’ las cosas, es decir, ‘hacerlas efectiva y realmente’, para lo cual se precisa que cada cosa surja o ‘devenga’ de un equilibrio de pares proporcionales, como ya lo hemos explicado en anteriores textos ( ), al hablar del ‘Yanantin’ y del ‘Tinkuy’ en la primera y segunda ley del pensamiento paritario (o pensamiento Qhapaq), siendo estas las dos claves para comprender el concepto del “orden natural” en la sociedad indígena. Hablamos entonces de la oposición complementaria y proporcional o ‘Yanan-Tinkuy’ entre ‘las paridades’, por ejemplo del calor-frío, la luz-oscuridad, lo alcalino-ácido, lo masculino-femenino, etc, siendo estas paridades concretas y reales, que no pueden ni deben ser comparables o ‘identificadas’ con las reduccionistas abstracciones del “bien y el mal” o de “la verdad y la falsedad”, que son, en contraste con los conceptos andino-amazónicos, conceptos perversos de una visión “Ch’ulla” o monomaniaca de la realidad que intenta apropiarse de la historia del planeta a través del monopolio del “bien y la verdad” de un Dios monoteico ultraterreno (que habita en el “mas allá” o “reino de la trascendencia”) que elimina los pares complementarios de la realidad y de la vida, que son los preceptos andinos, del ‘yanantin’ y del ‘tinkuy’.

Es “la presencia” del Sumaq Kawsay, lo que produce “el existir real” de las cosas en movimiento, como la vida, el buen clima, la paz, la armonía, el trabajo, etc.; en cambio también puede surgir la desproporción o desequilibrio de los pares y este es un deterioro del Sumaq Kawsay que es lo que crea situaciones en desequilibrio, pero no por eso ‘malas’, las enfermedades, las tempestades, el dolor, el desempleo, etc., es decir todo aquello que nos produce desequilibrio, malestar y dolor. El ser humano comprendiendo este comportamiento del medio natural, propicia entonces el llamado “equilibrio h’ampi” que es el arte de saber encontrar el ‘justo medio’ según el momento y la circunstancia, en este complejo juego o trama de fuerzas pares que predeterminan cualquier situación del ‘kausay’ o ‘existir’. No esta demás señalar que en este ‘hacer bien las cosas’, el ‘punto medio’ entre los pares de fuerzas no es lo mismo que el ‘justo medio’, pues debe haber un equilibrio entre los criterios cuantitativos, pero también cualitativos.

El pensamiento Qhapaq: La lógica paritaria andina

Lo que diferencia también la lógica indígena de la occidental, es que esta es una lógica prioritariamente cuantitativa, lo cual deviene de su paradigma de origen en ‘la unidad’ y no en ‘la paridad’ que es el paradigma indígena. Así el criterio de verdad no se da por dogmas idealistas o materialistas como es la costumbre del Occidente, pero menos por la simple práctica, sino por la búsqueda y el encuentro del ‘equilibrio h’ampi’. El ‘Ñan’ o Camino, es la búsqueda del criterio de verdad en la cultura indígena de los andes, esta simbolizada por una diagonal, que en runa simi o quechua se dice ‘Ch’ekkalluwa’, cuya traducción literal es ‘línea de la verdad’, por eso mismo el “Qhapaq Ñan” o Camino de los Justos, esta construido sobre una recta diagonal que traza un ángulo de 45° del eje norte-sur y que cubre gran parte del hemisferio, recta encima de la cual están construidos nuestros principales templos milenarios, con su centro en la ciudad sagrada de Tiwanaku.

El Sumaq kawsay se da en el Kay Pacha y como ya dijimos antes, esta representado por el Puma, o ‘Felino’ que como símbolo reúne una serie de cualidades estéticas sumamente valoradas por los runas; la armonía y equilibrio de sus formas producen un efecto de belleza única sobre la Pachamama, la elegancia y la plasticidad del Puma en sus movimientos se nos presenta como una maquinaria perfecta, sobre todo cuando despliega su destreza cazadora; su personalidad o comportamiento es tan enigmático y misterioso, pero tan eficiente y eficaz en el Kay Pacha que reúne todas las características para hacer de los Pumas los máximos guerreros de la escala zoológica. Ejemplo mítico que el Amaro Runa imita tanto como al Wáman y al Amaru, pero el equilibrio lo consigue como el Puma en el Kay Pacha. El Kay Pacha es pues, producto del equilibrio del par fundamental, el que se da entre el ‘Hanan Pacha’ y el ‘Uku Pacha’ (por eso también el simbolismo de un ave que sostiene en su pico una serpiente), que como ya vimos son dos mundos en movimiento opuesto y complementario contractivo-expansivo, dinámica que los Mayas conocían como el ‘estado Ollin’. Esta dinámica ‘Ollín’ o ‘Yanan-Tinkuy’ (en Quechua), es la que construye el ‘aquí y el ahora’ o Kay Pacha. Para sintetizar diremos que el ‘presente’ es producto del equilibrio o ‘encuentro’ entre el ‘pasado’ y el ‘futuro’ o lo que es ‘casi’ lo mismo entre el Hanan Pacha y el Uku Pacha, ambos también identificados con los principios del Allin Yachay o ‘pensar bien’ y el Allin Munay o ‘sentir bien’, respectivamente.
Como lo reiteramos Occidente ha privilegiado el ‘pensar’, exclusivamente como base de su conocimiento, desde sus orígenes, se han convertido en ‘yachayniyoq’, y han usado la ‘razón', el ‘lógos’ y ‘la ciencia’, como sus disciplinas principales para su expansión y dominio del planeta. Pero esto a su vez a creado su debilidad mayor que es su fragilidad instintiva-afectiva, la de sus emociones profundas y su des-vinculación con la naturaleza. En cambio en el mundo andino el Allin munay, como principio ha sido conseguido como producto de saber encausar los instintos y llevarlos a un nivel superior o “Allin Munay”. Este paradigma nuestro, señala que para vivir espléndidamente se debe ‘querer bien’, ‘amar fuerte’, saber sentir al cosmos, a la comunidad, a los semejantes y al medio circundante, a la madre natura, a la Pachamama.
Actualmente en el mundo occidental se viene hablando mucho de la “inteligencia emocional”, y de la ‘responsabilidad social’ para con la sociedad y la ‘responsabilidad ecológica’ para con la naturaleza, en estos valores nuestro mundo andino-amazónico le lleva a occidente varios milenios de ventaja. Estos principios Inkas del ‘Allin Munay’ o ‘querer-sentir bien’; el ‘Allin Yachay’ o ‘pensar-saber bien’ y finalmente el ‘Allin Ruway’ o ‘hacer-realizar bien’, son pues los tres pilares sobre los que se construye el Allin Kawsay o Sumac Kawsay, término este último que tiene una connotación estética pues “Sumac” es una adjetivo que califica lo hermoso, lo bello, pero que en las culturas indígenas suele coincidir con el ‘Allin’ que es lo ‘bueno’, ‘lo espléndido’, ‘lo excelente’, lo cual es una coincidencia reveladora.

Por eso nos parece que el orden andino, guiado por el “pensamiento paritario” o pensamiento Qhapaq, es alternativa legítima a estos des-valores propagados por los sectores mas reaccionarios y mercantilistas del mundo occidental, los mecanismos del ‘desarrollo’ y el ‘progreso’, deformados por el mercantilismo y exacerbados por el neoliberalismo, son principios sumamente peligrosos y nocivos para toda la humanidad. Estas reflexiones desde nuestras culturas indígenas –sin caer en mesianismos o milenarismos- pueden servir para recuperar el “equilibrio h’ampi” del planeta, muy deteriorado hoy en día por la pobreza endémica, las guerras, el calentamiento y la inestabilidad global del clima. Fenómenos que debemos resolver y que ya están significando muchas vidas, dolor y angustia a millones de seres de todo el planeta. Con el Orden Andino, recuperaremos el Sumac Kausay, caminando por el Camino de los Justos: El Qhapaq Ñan.

Notas:
1) Ver: Javier Lajo: “Qhapaq Ñan, la ruta Inka de sabiduría”, Edit. Amaro Runa-CENES, Lima 2005
2) Laura Laurencich Minelli en sus artículos sobre los Documentos Secretos de los Jesuitas (2003 Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid), dice así: “Es una lógica –la indígena- que expresa un continuo devenir ya sea expansivo ya sea contractivo y que procede circularmente como un tornillo sin fin: es decir es un movimiento, un devenir y una interacción de los dioses que plantea la posibilidad que esta sea la lógica que caracteriza la era cosmogónica en la cual los Aztecas decían vivir, la era hollín, la era movimiento”.
3) Lira, A. Jorge; Diccionario Kkechuwa-Español. 2da Edición. Cuadernos Culturales Andinos N°5, Bogotá, 1982
4) http://movimientos.org/enlacei/QhapaqNan.pdf

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• Carlos E. Sluzki; en el “Encuentro Inter disciplinario Internacional Nuevos Paradigmas, Cultura y Subjetividad, realizado por la Fundación INTERFAS, en Buenos Aires, Argentina, en 1992; y que fuera publicada después, en un texto bajo el título de: “Violencia Familiar y Violencia Política”.

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Sobre Borges

Rodolfo Bassarsky (Desde Arenys de Mar, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Es imposible no reconocer la virtud de Borges. Su talento literario. La extraordinaria habilidad para encadenar los temas de un relato y la estética de lo excelentemente hilvanado y bellamente concluido. Los destellos de su erudición que casi nunca parece presuntuosa a pesar de una modestia que suena deliberadamente exagerada. Entreteje la realidad y la ficción de manera magistral y provocativa: un reto a la inteligencia. Es imposible lograr esta razón y otras sin una conocimiento vasto del pasado y del presente. Es un conocedor profundo de la historia y un erudito profesor de literatura. Es imposible resolver la combinación real/ficticio sin ser un poeta y un agudo inventor. Un creador imaginativo cuyas ideas fluyen una tras otras en cascada interminable. Sin embargo Jorge Luis Borges suele ser con frecuencia un escritor lejano para gente común y aún para muchos que pertenecen a la elite de intelectuales esclarecidos. Nadie desmiente la grandeza de Mahler pero pocos se conmueven con su música. ¿Quién discute el valor de Borges y cuántos vibran con sus versos o su prosa? Pero todos pretenden ser conocedores críticos de su obra. La fama y el prestigio del escritor son funcionales a la vanidad de muchos que, so pretexto de analizarlo, lo descuartizan en beneficio propio. Este encuentro muchas veces agresivo entre grandeza y miseria es quizás un rasgo que forma parte del “ser nacional” argentino.

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Música: El blues

ARGENPRESS CULTURAL

El blues es un género vocal e instrumental ligado indisolublemente al grupo afroamericano ubicado en Estados Unidos.

La cuna del blues se remonta a principios del siglo XVII y hunde sus raíces en el rico repertorio de canciones paganas y religiosas que entonaban los esclavos provenientes de África en las plantaciones de algodón, tabaco y maní del sur de Estados Unidos. Esta música, que se utilizaba para pedirle favores a los dioses y expresar sus desdichas ante la pérdida de su libertad, se extendió rápidamente transformándose luego en un sonido urbano: el blues. Su temática abarcaba desde la mala fortuna del negro tanto en su trabajo como en su vida social, hasta sus problemas sentimentales. En el shout (grito desgarrador de los cantantes de color) se encierran las preguntas y respuestas sobre la vida de todo un pueblo africano encerrado en el continente estadounidense, cuya primera manifestación musical radica en el canto evangélico (el gospel) Es la herencia viva de quienes vivieron en la pobreza, la persecución y el trabajo duro, experimentando a partir de entonces el amor y la traición, la santidad y el pecado, el placer y el dolor del sexo, la tragedia, la cárcel, la risa, la ebriedad, la desesperación y la pura alegría.

Hoy día existen varios estilos de Blues: Country, Clásico, City o Urban y Rhythm & Blues y a pesar de que estos estilos presentan problemas de duplicación y confusión, son útiles en ayudar a entender las diferencias básicas de estilo. El blues no es tan solo una frase estructurada, sino más bien un sentimiento e interpretación. Ese sentimiento o feeling es creado en parte por inflexiones del vocalista y técnicas creadas adicionalmente como la transposición de cuerdas en la guitarra o bending, el vibrato (ondulación del sonido con el fin de dar mayor cuerpo y expresividad a la música a través de una leve y continua variación de la altura), tremolo (moviendo rápidamente atrás y adelante sobre la cuerda), trinos y falsettos en la voz. Muchas de estas técnicas son usadas por cantantes de otros géneros musicales, música popular o jazz; también los spirituals negros poseen estas connotaciones y podemos igualmente encontrarlas en los sermones de los predicadores de color.

En la actualidad, cuando se habla de blues muchos se imaginan a virtuosos guitarristas como Eric Clapton o Jimmy Hendrix tocando inspirados “solos” improvisados sobre una base musical repetitiva y triste. Pero en realidad el blues es un estilo musical que tiene un origen absolutamente folklórico, muy lejos de las guitarras eléctricas distorsionadas. A veces sonidos tristes y otras alegres, el blues rural comenzó a grabarse lentamente desde 1923, y los músicos negros fueron los maestros que dibujaron este lenguaje, del que más tarde los músicos de rock echarían mano una y otra vez en busca de inspiración.

A lo largo del siglo XX el blues pasó por distintos momentos, generando variados estilos. El blues influyó en la música popular estadounidense y occidental en general, llegando a formar parte de géneros musicales como el ragtime, el jazz, bluegrass, rhythm and blues, rock and roll, funk, heavy metal, hip-hop, música country y canciones pop.

Aquí ofrecemos algunos ejemplos de momentos estelares de su desarrollo: el ya clásico Saint Luis blues, algo de Ben E. King y un blues en la guitarra de Jimmy Hendrix.




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Evita en el Club de los Ingleses

Eduardo Pérsico (Desde Lanús, Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

-Señora, si usted viene de España a estudiar nuestra historia se supone que algo de nosotros ya conoce y yo no puedo agregarle demasiado. Recuerdo la llegada de Perón en el ‘45, cuando Evita visitó mi barrio, que mucho de cuanto ocurrió me confunde y para empezar le recito ‘Evita murió el 26 de julio de 1952 a las veinte y veinticinco’, y ese sábado no hubo baile ni en las reuniones familiares. Toda la gente respetó aquella muerte ‘aunque esta noche a los Bomberos vendría D’Arienzo y la entrada valía diez pesos’, protestamos en el café y el dueño nos gritó ‘menos broma, pendejos, que esto es algo serio’. Así que nos fuimos a tomar mate y pasar la noche en grupo y aburrirnos de escuchar que había muerto la Jefa Espiritual de la Nación. ‘Se sabía, estaba muy enferma’ dijimos y sin notarlo fuimos hablando del asunto. ¿Usted sabe que al morirse Evita, las obreras de las textiles que se llenaban los pulmones de pelusa, o las explotadas fosforeras de Avellaneda que trabajaban once horas por día lloraron a Evita con lágrimas verdaderas? Esa mujer las hizo respetar, ella, tan joven, treinta y tres años, a quien muchos la nombraban Esa Puta Mujer del Látigo y escribieran en una pared ‘viva el cáncer’. Un deseo que al fin, usted sabe, es un buen dato sobre los argentinos…

Ya le digo, esa noche pasó y luego ya cansados de música sacra las cosas derivaron en ser un casino gigante. Meta póker, truco y dados sin diferencias entre peronistas y Contreras, y en tanto al velatorio acudieran millones de personas otros apostaban guita a lo que fuera. Nosotros monedas pero en el Club Social reapareció la ruleta de colorados, negros y docena de jugar fuerte y de verdad. Y aún nadie se preguntaba si Evita era más peronista que Perón. ¿Usted se enteró que debatir ‘lo revolucionario’ aquí fue una idea que instaló el Poder, y así nos fue?

En fin, le cuento. Antes, por el año ’48, yo iba al primario y pude ver de cerca a la señora María Eva Duarte de Perón en el Club de los Ingleses de la estación Escalada. Ese lugar nos era ajeno y algún sábado había señoras de pollerita blanca porfiando en embocar una bocha en unos arcos de alambre, También a veces entrenaban unos grandotes del rugby que no entendíamos cómo los tipos no terminaban a las piñas, y allí fuimos de guardapolvo blanco almidonado a escuchar a María Eva Duarte de Perón al decirnos que los ferrocarriles eran nuestros, que el Club no sería más de los ingleses y se llamaría Club Ferroviario General Perón, y también que en ese campito tan bien cuidado jugaríamos al fútbol y así fue. Todavía hacía frío en noviembre y no era numeroso el sexto grado de la escuela dieciséis, de pie frente a la Señora Evita; y no le abundo porque ahora creo imaginarla como luego supe que era ella. Delgada, de piel transparente y cuando crecí me gustaron mucho sus piernas. Sin duda Evita era muy linda mujer y bastante inteligente, dos condiciones que no perdona la clase alta en ninguna parte.

Después de bautizar al Club Ferroviario comimos un sánguche y al cruzar la avenida que estaban reconstruyendo, la Ñata, una modista amiga de mi vieja me pidió ‘decile a tu mamá que Evita tenía unas medias de vidrio que valen un dineral’. Y es raro porque yo a mi vieja ni media palabra pero en esa memoria hay personas subiendo a un camión no muy grande, para irse detrás de Evita a otro festejo por ahí cerca. Entonces no había bombos ni cornetas que llegaron más tarde, pero aquella gente disfrutaría nacionalizar la flota, los ferrocarriles y los aviones sin imaginar que más tarde algunos festejarían en Plaza de Mayo la venta de los teléfonos, el petróleo y los adoquines. Sí señora, esos misterios de la política son universales, aunque Evita al cambiarle el nombre al Club de los Ingleses pronunciando ‘independencia y soberanía’, lograba llenar de gente cualquier plaza del país. ‘Una actitud, no una idea’ se dijo, pero juntarse a gritar sintiéndose mayoría es la mayor dicha de la multitud. Donde sea es inigualable gritar la vida por esto o por aquello, y luego llegar a derrumbarse en la cama cansado pero feliz. Le repito señora, cualquier gentío se siente imprescindible y más si viene de los barrios y ‘del subsuelo de la patria’, - como dijo un escritor nuestro- y hombro con hombro es sentirse iguales para gritar Viva Viva sin pedirle permiso a nadie. Y le ruego recordar cuando reescriba sus papeles, que esos encuentros fueron asunto muy serios para descalificar. Gritar a pulmón lleno Perón Evita produjo ahí mismo la liberación psicológica del obrero ante el patrón, que no es poco. Y claro, lo demás, aquello de ‘embestir contra el enemigo vendepatria que nunca se rinde’, es más difícil.

-Sí, no lo dudo. Pero, ¿qué hicieron ustedes, los dirigentes, al heredar aquella euforia por la justicia social y todo eso?

Bueno señora, explicar eso nos llevaría mucho tiempo.

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Benedetti Electricista

Guillermo Guzmán (Desde Barcelona, Venezuela. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Benjamín Franklin inventó el pararrayos y Thomas Alva Edison el bombillo pero, Benedetti transitó hasta el último confín de la poesía para inventar la luz, por lo que es, esencialmente, un electricista.

Atrás dejó la tensión de una corriente que hace estallar los circuitos eléctricos con subidas y bajadas de voltajes para indicar las virtudes de un circuito eléctrico autopropulsor que marcha sobre rieles en medio de un eclipse feliz que enciende un par de corazones.

Señala Benedetti, que no debe haber teipe ni otro aislante de por medio puesto que una mujer desnuda y en lo oscuro / tiene una claridad que nos alumbra / de modo que si ocurre un apagón / es conveniente y hasta imprescindible /…….. / genera una luz propia y nos enciende / es una vocación para las manos / y para los labios es casi un destino/ el cielorraso se convierte en cielo /…./ (sin el adjetivo queda el sustantivo).

Se infiere que, para Benedetti, la ropa esconde mucho la belleza, Se trata de un poema terrenal sin dogmas ni artificios. Y, más que un poema eminente, trátase de un circuito eléctrico de fácil practicación para encender los corazones en tiempos de apagones y de noches sin lunas.

Por eso pero, por mucho más, complace ver en la pantallita de VTV- Venezolana de Televisión- a Benedetti, conjuntamente con Neruda, Mahatma Gandhi, Francisco de Miranda y El Libertador Simón Bolivar, en un mensaje especial de hombres que, de una u otra forma, han plantado huellas imborrables en la historia del mundo.

De Benedetti hay que decir que acá en Venezuela se le admira por su ejemplo de vida, siempre al lado del pueblo. Pero, hay que difundir con mayor profusión el legado de su pensamiento creador y revolucionario.

A los niños, especialmente, hay que ponerlos en contacto con las obras de los grandes hombres.

Para marchar a paso de siete leguas en el proceso de integración suramericanista, la revolución bolivariana debe incorporar a nuestro acervo cultural y político, la obra sobresaliente de los hombres del Sur, en particular, nuestros niños más tiernos deben estar en contacto estrecho con Benedetti y con Neruda no porque sus respectivas creaciones sean el desiderátum, sino porque son referencias vitales para entender el pensamiento suramericanista.

Andrés Eloy Blanco y otros buenos electricistas, deben ser parte del proceso clarificador.

Otras gestas históricas no serán fácilmente asimilables sí antes no se han educado los sentimientos. Así, para entender al Ché, la conciencia de la juventud ha debido impregnarse con grandes sentimientos de amor y eso se logra-entre otras cuestiones- en contacto con creaciones como las de Benedetti, que no son cuentos de hadas sino, el uso del idioma al servicio de la política, caminitos que conducen hacia verdades infinitas, que enseñan a mirar en gran perspectiva, para dejar atrás la nociva visión fragmentada de la realidad, muy propia del vivir en la sociedad capitalista.

Y, una vez entendido al Che, la juventud puede avanzar hacia la constitución de un mundo solidario, de justicia y de paz sustentable. El Mundo Socialista.

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