miércoles, 31 de marzo de 2010

El seminarista de los ojos negros

Miguel Ramos Carrión

Desde la ventana de un casucho viejo
abierta en verano, cerrada en invierno
por vidrios verdosos y plomos espesos,
una salmantina de rubio cabello
y ojos que parecen pedazos de cielo,
mientas la costura mezcla con el rezo,
ve todas las tardes pasar en silencio
los seminaristas que van de paseo.
Baja la cabeza, sin erguir el cuerpo,
marchan en dos filas pausados y austeros,
sin más nota alegre sobre el traje negro
que la beca roja que ciñe su cuello,
y que por la espalda casi roza el suelo.
Un seminarista, entre todos ellos,
marcha siempre erguido, con aire resuelto.
La negra sotana dibuja su cuerpo
gallardo y airoso, flexible y esbelto.
Él, solo a hurtadillas y con el recelo
de que sus miradas observen los clérigos,
desde que en la calle vislumbra a lo lejos
a la salmantina de rubio cabello
la mira muy fijo, con mirar intenso.
Y siempre que pasa le deja el recuerdo
de aquella mirada de sus ojos negros.
Monótono y tardo va pasando el tiempo
y muere el estío y el otoño luego,
y vienen las tardes plomizas de invierno.
Desde la ventana del casucho viejo
siempre sola y triste; rezando y cosiendo
una salmantina de rubio cabello
ve todas las tardes pasar en silencio
los seminaristas que van de paseo.
Pero no ve a todos: ve solo a uno de ellos,
su seminarista de los ojos negros;
cada vez que pasa gallardo y esbelto,
observa la niña que pide aquel cuerpo
marciales arreos.
Cuando en ella fija sus ojos abiertos
con vivas y audaces miradas de fuego,
parece decirla: —¡Te quiero!, ¡te quiero!,
¡Yo no he de ser cura, yo no puedo serlo!
¡Si yo no soy tuyo, me muero, me muero!
A la niña entonces se le oprime el pecho,
la labor suspende y olvida los rezos,
y ya vive sólo en su pensamiento
el seminarista de los ojos negros.
En una lluviosa mañana de inverno
la niña que alegre saltaba del lecho,
oyó tristes cánticos y fúnebres rezos;
por la angosta calle pasaba un entierro.
Un seminarista sin duda era el muerto;
pues, cuatro, llevaban en hombros el féretro,
con la beca roja por cima cubierto,
y sobre la beca, el bonete negro.
Con sus voces roncas cantaban los clérigos
los seminaristas iban en silencio
siempre en dos filas hacia el cementerio
como por las tardes al ir de paseo.
La niña angustiada miraba el cortejo
los conoce a todos a fuerza de verlos...
tan sólo, tan sólo faltaba entre ellos...
el seminarista de los ojos negros.
Corriendo los años, pasó mucho tiempo...
y allá en la ventana del casucho viejo,
una pobre anciana de blancos cabellos,
con la tez rugosa y encorvado el cuerpo,
mientras la costura mezcla con el rezo,
ve todas las tardes pasar en silencio
los seminaristas que van de paseo.
La labor suspende, los mira, y al verlos
sus ojos azules ya tristes y muertos
vierten silenciosas lágrimas de hielo.
Sola, vieja y triste, aún guarda el recuerdo
del seminarista de los ojos negros...

Miguel Ramos Carrión fue dramaturgo y periodista español (1848-1915)

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Carta a un lector

Jorge Majfud (Desde Estados Unidos. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Amigo Ángel,

Gracias por sus palabras. Usted sabe, en esto de conjeturar frente al océano infinito, turbulento o engañosamente en calma, hay mucho riesgo. La mayoría de las veces erramos. Nos cuesta mucho ver con claridad el pasado que, dicen, está hacia atrás; y mucho más nos cuesta ver el futuro que está delante. Y así vamos tropezando en la oscuridad, apenas guiados por una experiencia sobre el camino, nunca suficiente, a veces engañosa, a veces un obstáculo más para prever, para cambiar de rumbo a tiempo, para inventar caminos nuevos.

En lo que de verdad importa somos como niños que recién se han despertado y refriegan sus ojos para ver sin comprender que esa noche blanca es el sol que cae sobre el río.

De lo único que podemos estar seguros es que si algún progreso es posible en la historia de esta pobre y soberbia especie animal, no podría ser sin la crítica abierta, sin prueba y error, sin conjeturas, sin tropezones.

En ciencias un prejuicio se llama hipótesis y es uno de los instrumentos para llegar a una verdad. En política y en moral un prejuicio es el instrumento principal que los más fuertes usan para confundir la verdad con sus propios intereses.

Comprendo cuando me dices que no es posible pensar cuando uno está angustiado tratando de sobrevivir. Sí, vivir y comprender no es la misma cosa. Pero sin vivir el dolor y la alegría no se puede comprender, o llegar a comprender, un solo grano de arena de todo este mar turbulento.

Claro, para pensar con alguna calma, sin las pasiones que nos aturden el entendimiento, también es importante pasar del reino de la necesidad al reino de la libertad, al menos de forma relativa. No obstante el confort también anestesia. Lo demuestran muchos ciudadanos de Estados Unidos y de Europa, al menos hasta no hace mucho. Sin ir más lejos, lo demuestra la larga historia de las clases altas latinoamericanas, con raras excepciones como la de Manuel González Prada, por nombrar solo uno.

Pero para vivir plenamente hay que tomar el riesgo. Más cuando se vive en un tiempo tan interesante. En nuestro caso, estamos hechos en esa lucha y, al menos mientras tengamos el espíritu joven, no podemos (en realidad es siempre “no queremos”) renunciar a ella por compleja que sea.

Hoy venía a mi oficina por la autopista, formando parte de ese río feroz que atraviesa Filadelfia a las seis de la mañana, pensando que debía llegar a las X hora porque le había prometido una entrevista a una radio de Uruguay, y pensaba todo lo complejo que es este mundo al que respondemos. Y entonces recordé por qué años atrás decidí abandonar, después de muchos meses, las tranquilas aldeas de Mozambique, las playas más hermosas del planeta, las islas más en calma de la historia, esa alegría de los africanos pobres que carecen los afroamericanos ricos…

Y supe claramente por qué. Por eso, precisamente, porque eran tierras demasiado tranquilas para alguien que había nacido y se había criado entre la lucha dialéctica de tirios y troyanos, visitando las cárceles de la dictadura en Uruguay, pasando mensajes de esperanza a los presos que apenas se sostenían con la verdad o con las ilusiones de sus ideologías, con la fortaleza incontestable de sus convicciones morales. Mensajes clandestinos que para aquel niño, que algún familiar había elegido por su memoria, eran poemas. Poemas que, sabía, no eran inocentes, simple juegos de palabras. Aquel niño sabía que las palabras del poema eran cruciales para la esperanza, para la resistencia existencial, para la vida de muchos de aquellos condenados por la soberbia militar de la época.

Las costas del norte de Mozambique, el fin del mundo, como las llamaban los blancos, las aldeas que, de no ser por las minas personales que se sospechaban a lo largo de los caminos casi no recordaban la reciente guerra civil, eran demasiada tranquilidad para alguien que había crecido también en medio de dos fuegos cruzados entre revolucionarios y militares, entre los discursos oficiales en mi escuela, en mi liceo, y la realidad que los contradecía.

Y todo eso había sido tan triste en mi patria (es decir, en mi niñez) y, sin embargo, o por eso mismo, ya no podía ser otro e irme a una isla en el mar Índico a vivir en esa supuesta paz, en esa sencilla belleza.

Uno no se puede cambiar de cultura como se cambia de ropa, no importa a dónde vaya. Uno no deja en la casa de sus padres sus sueños y sus obsesiones por el mero hecho de viajar o de vivir del otro lado del mundo.

Ni siquiera cuando al regresar a mi país me volvieron a llamar de Alemania para continuar los supuestos planes de desarrollo, aprobados por los europeos, en aquellas aldeas. Ni siquiera acepté volver con los privilegios de vivir como un europeo con aire acondicionado en medio de la jungla o frente a las transparentes playas de Cabo Delgado donde cada mañana salen los pescadores con sus coros que se reflejan en el mar con increíble potencia.

Quizás sea por eso que cada semana entro en batalla dialéctica, sin que con ello gane nada material aparte de unos cuantos insultos y algunas otras palabras de apoyo como las suyas.

Me he prometido mil veces abandonar todo eso. Seguramente algún día lo haré. Pero mil veces los hechos, en algún rincón del mundo, me imponen, o no resisto a dedicarle toda la pasión de la que puedo ser capaz para comprenderlos, para denunciarlos, para sentirlos. El olvido no se impone. La indiferencia no es voluntaria.

Al final del día yo sé que mi elección, mi trabajo, como el de muchos, aunque a veces reciba el aliento y hasta el elogio de algún lector como vos, no es para nada heroico. Puede ser comprometido, riesgoso muchas veces, desalentador, pero para nada heroico.

Los verdaderos héroes son todos anónimos, en el mejor sentido de la palabra.

Disculpa el desorden de mi respuesta,

Jorge.

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Dublinesca. Parodia de un crimen público

Edgar Borges (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Dublinesca, parodia sobre la estupidez mundial; Las mil lecturas de Dublinesca; Viaje al centro del individuo; Historia abreviada de los funerales o Parodia novelada de finales y comienzos, son algunos de los títulos que giraron alrededor de mi análisis a la hora de pretender finalizar este artículo. Sin embargo, mientras me hipnotizaban las opciones, la imaginación se fugó entre las líneas de la nueva novela de Enrique Vila-Matas (Barcelona, 1948). Y dejé el título definitivo en la parte superior de un documento de word (Madre Red, 2010).

La dificultad para seleccionar el título del artículo dice mucho de la condición camaleónica de Dublinesca, obra de finales pero también de comienzos. La novela aparentemente gira en torno al ocaso de Samuel Riba, editor literario que, tras el cierre de sus funciones, decide celebrar, en Dublín, un funeral por la muerte de la imprenta. Pero entre las líneas se asoman muchas otras lecturas. Riba siente que, junto a él, están muriendo todos los editores cultos del mundo, pero también los autores, los padres, la pareja, los amigos, el libro, los abismos (con sobriedad y locura de la mano), la vida. Y es justamente ahí, en la vida, su vida, donde sospecha se encuentra el único Apocalipsis posible: el suyo. Por ello su necesidad de huir, de pasar del salto inglés al francés, de una nada a otra nada. “Según como se mire, piensa Riba, su propia vida cotidiana de las últimas semanas va pareciendo un reflejo de esa historia de esplendor y decadencia y de súbito quiebro y descenso hacia el muelle opuesto al del esplendor de un tiempo literario ya insuperable”. El narrador, como el observador de los tránsitos ajenos (mientras otro observa el suyo), nos está contando los detalles del Apocalipsis de Riba. “Es como si su biografía de las últimas semanas corriera paralela a la historia de estos últimos años de la literatura: una historia que conoció los grandes años de la existencia de Dios, y después su asesinato y muerte. Es como si, después de la atalaya del divino Joyce, hubiera la literatura descubierto, con Beckett, que el único camino que quedaba era una senda criminal, es decir, la muerte de lo sagrado y quedarse a vivir a ras de suelo o mecedora”.

Dublinesca nos habla de la fugacidad y del empeño por pisar una huella (o una esencia) para alcanzar lo que se supone es el siguiente objetivo. Novela sobre la loca carrera de las sociedades que se creen astutas (cuando en realidad se ignoran estúpidas). Entre otro de los rezos que el grupo amigo de Riba lanza en el funeral, destaco el de Ricardo cuando dice: “Me parece que no son necesarias más palabras. Funeralizado Gutenberg, hemos entrado en otras épocas. Habrá que enterrarlas también. Ir quemando etapas, ir haciendo más funerales. Hasta llegar al día del Juicio Final. Y entonces celebrar un funeral por ese día también. Luego perderse en la inmensidad del universo, oír el movimiento eterno de las estrellas. Y organizar unas exequias por las estrellas. Y luego ya no sé”. Hay en ese rezo (“Y luego ya no sé”) una sensación que recorre la novela: algo está muriendo. ¿Será la humanidad o seré yo (Riba, o yo)?

Un poco antes de terminar de leer Dublinesca, estaba convencido de que Enrique Vila-Matas había creado una magistral parodia sobre la estupidez mundial. Disfruté mucho jugando a recordar quién había dicho cada de estas frases: “Un puente es un hombre cruzando un puente” (¿Cortázar?); “Puede que el hombre quiera felicitarle por estar planeando una oración fúnebre por la era Gutenberg, pero también que quiera, además, decirle que no hay que tener una mirada de tan corto alcance y que por tanto habría también que entonar ese canto funeral por la era digital-que algún día también desaparecerá-y no tener miedo, además, de viajar en el tiempo y entonar otro canto fúnebre por todo lo que vendrá después del Apocalipsis de la Red, incluido el fin del mundo que seguirá al primer fin del mundo. Después de todo, la vida es un ameno y grave recorrido por los más diversos funerales” (¿el narrador?); “No queda otra cosa que una gran masa analfabeta creada deliberadamente por el Poder, una especie de muchedumbre amorfa que nos ha hundido a todos en una mediocridad general. Hay un inmenso malentendido. Y un trágico embrollo de historias góticas y editores puercos, culpables de un monumental desaguisado” (¿Riba? ¿Kafka? ¿Vila-Matas?); “Nada importante se hizo sin entusiasmo” (¿Jacobo, el abuelo de Riba?); “Llegará un tiempo en que todo el mundo se habrá convertido en un hombre de negocios y un imbécil (para entonces, gracias a Dios, ya habré muerto). Peor lo pasarán nuestros sobrinos. Las generaciones futuras serán de una tremenda estupidez y grosería” (¿Julia Piera o Flaubert?). Luego, una vez concluida la lectura, me quedó la impresión de que Dublinesca (como dramático testimonio sobre el manicomio global) nos relata el vulgar asesinato que la estupidez, ante la mirada pasiva de todos, está cometiendo contra el pensamiento.

El arte siempre ha parodiado la estupidez. Sin embargo, ante la sistemática estupidización que padece el planeta, es posible que en los próximos años parodiar semejante crisis sea el tema necesario (por una cuestión de sobrevivencia) de todos los artistas. Enrique Vila-Matas, con Dublinesca, dibuja (cual arquitecto visionario) el cuadro del virus más potente que amenaza la sociedad del siglo XXI.

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Un poco de humor

Les Luhtiers


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El encuentro

Gustavo E. Etkin (Desde Brasil. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Una historia de amor se puede escribir de muchas maneras, dijo Hermenegildo tirando el pucho, por ejemplo, podría ser un tipo que va caminando por Callao para el bajo, y de repente se larga a llover, un chaparrón, el tipo va sin piloto, sin paraguas, nada, entonces se mete bajo el umbral de una casa de departamentos y se queda ahí esperando que pase, mirando caer las gotas gruesas y de pronto sale una voz del portero eléctrico que le dice Juan vení, te espero, estoy sola, vení, ahora que llueve, y Juan le contesta al aparatito que estará confundida que él se llama Juan, pero debe ser otro, que él no es, pero si yo sé que sos vos Juan, vení, te estuve esperando mucho, no sabes cuánto, y la voz del aparatito era una voz de hembra con olor a lluvia, yo también te esperé mucho, si supieras, tanto, desde chiquito, siempre, sabes, yo casi no tuve mamá, trabajé desde pibe, sabes, en la calle, en días de lluvia como éstos, y no quise a ninguna mujer, a nadie, me encamé con muchas pero no quise a nadie, te esperaba a vos que me esperabas, yo también te buscaba, con nadie sentí como voy a sentir con vos, como te estoy sintiendo ahora, como te voy a sentir siempre. Amor, vení, te espero, y Juan temblando, lagrimeando y flotando sube las escaleras porque no podía esperar el ascensor y toca el timbre y aparece una renga gorda, sin dientes, jorobada y pelirroja que se lo come a besos.

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Economía política y filosofía de la historia

Ricardo San Esteban (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Un tipo nuevo de relación personal y de personas
Menudean las publicaciones de autores -nuevos y viejos- que versan acerca de los vaticinios más negros, sobre el fin del mundo, o el fin de la historia, o terroríficos presagios. A Nostradamus, por ejemplo, le son cepillados un poco los murciélagos y ya está nuevamente en las vidrieras, junto con los libros de autoayuda y los horóscopos.

Prediciendo el fin de los tiempos aparecen las sectas y las propias religiones oficiales. El pecado es exhibido como la causa de la polución, de la aparición del SIDA, del efecto invernadero, de la anorexia y de la bulimia, del embarazo adolescente, del acné juvenil, de las deudas tóxicas. El mundo vive no solamente muerto de hambre y de conocimientos, sino también con sus minúsculos pecados de supervivencia, agigantados por el culto al hedonismo y la muerte, plantado éste cotidianamente frente a las pantallas de TV junto con culebrones, chusmeríos y noticias predigeridas.

La información periodística y los motivos de charla radiofónica rondan, generalmente, en torno a los crímenes, la inseguridad, el fin del mundo, el Llanero Solitario de los EE.UU. o de la OTAN buscando terroristas, los extraterrestres, los gurúes financieros, el periodismo lacayuno, el trasero de alguna diva, la pobreza, las supersticiones o cualquier tontaina que dé pingües ganancias y entretenga a la tribuna.
Leyendo un viejo libro de un publicista argentino que ha sido olvidado, Juan Antonio Salceda (1), éste indagaba el porqué de aquella filosofía de posguerra que enarbolaba su angustiada soledad y el sino fatal que perseguía al hombre. Y se preguntaba ¿no está acaso vinculada esta fatalidad a una sociedad que desprecia los valores humanos?

Entonces recordaba la figura de Prometeo encadenado que hacía pensar, a los del Fondo Monetario Internacional y a sus mandantes -que sienten íntimamente los temblores seniles de dicha sociedad- que Prometeo está mal encadenado y que se hace necesario, a fin de conservar esta sociedad, encadenarlo bien. Como Francisco Franco, que ya en plena agonía, dijo que dejaba las cosas atadas y bien atadas. Y vaya si las dejó. La cuestión era y es encadenar a Prometeo no solamente con cadenas sino, como decía Marx, recubriendo las cadenas con flores o con esta imbecilidad parroquial que se presenta junto con la globalización, la guerra y la exclusión.

Si alguien se niega a ser tonto, las Naciones Unidas, la OTAN o los Estados Unidos tienen sus bombas. Lo más grave es que a esta política se atan no solamente los gobiernos reaccionarios sino también aquellos que empuñan la rosa. Su bandera de la tercera vía ha sido enterrada junto con sus manuales de marxismo y por eso mismo viven una profunda crisis.

La teoría que intentara traducir los acontecimientos como hechura de sí misma constituiría una gran hipótesis ad hoc que, como dice Lakatos(2) del marxismo del siglo XX, en lugar de originar hechos nuevos tuvo que correr detrás de los hechos y no logró alcanzarlos.

En defensa del marxismo y del materialismo dialéctico debo decir que las ideas de Marx aún están siendo masticadas por ciertas gentes que no han entendido lo fundamental. Los que entendieron a Marx en el nivel óptimo, caben en un taxi. Lo prueba, entre otras cosas, el hecho de que muchos lo plagian sin entenderlo, o sin indicar las fuentes, o lo someten al reduccionismo para luego rebatirlo. Y además está el discurso legitimador del sistema, con sus salivadores de micrófonos entonteciendo a diestra y siniestra.

La primer medida de Hitler en Francia fue la de confiscar las estilográficas. Todo el que tenga más de dos libros en su casa es sospechoso ¿recuerdan? todo científico es demoníaco. Para justificar esta actitud se dice que Jesús nunca escribió -salvo una vez, sobre la arena- a la mujer adúltera. Sócrates tampoco escribió -pese a Carlos Saúl Menem que leyó sus ocho tomos-. Los regímenes totalitarios -y la democracia central de este momento lo es más que ninguno- han tratado o tratan (por el terror o como sea) de descalificar al pensamiento, a la ciencia, a la cultura. Boris Karloff es el ministro de cultura de Estados Unidos.

Esa vasta sociedad anónima que integran los filósofos de verdad, agrupa a seres casi siempre subterráneos e impopulares, y esto cabe para los científicos en general, que perciben, a veces, tal como cristos desclavados y andantes, un sueldito en el CONICET. Y encima son plagiados, pero, como decía un amigo mío, nadie llama a un patrullero cuando descubre que lo han plagiado.

Ya en su tiempo, Jacques Monod (3) decía que la antigua alianza está rota; que el hombre sabe ahora que está solo en la inmensidad indiferente del Universo, en el cual ha emergido por azar. Igual que su destino, su deber no está escrito en ninguna parte y a él le toca escoger entre el Reino y las tinieblas.

¿Ciencia versus cultura?

Como siguiendo este razonamiento, la cuestión ya no es más ciencia versus cultura, los globalizadores no sólo impiden que la gente escriba y tome decisiones (los chicos no entienden lo que leen) sino que la investigación científica -salvo la dedicada al armamentismo- tampoco puede escapar a las dificultades.

No ya desviando la atención hacia teorías confusas, cuestión usual, por ejemplo, en los tiempos de W. James (4) y su pragmatismo, sino cerrando el grifo de las inversiones en la investigación científica no ligada al armamentismo.

Marie Curie (5), otra desterrada de la memoria, escribía en sus buenos tiempos que nuestra sociedad, donde reina un áspero deseo de lucha y de riqueza, no comprende el valor de la ciencia. Ni los poderes públicos, ni la generosidad privada conceden actualmente a la ciencia y a los sabios el apoyo y subsidios indispensables para un trabajo plenamente eficaz.

Y ella hablaba como científica y como mujer. En una película de María Luisa Bemberg -Miss Mary- un representante de la oligarquía argentina expresaba que a las mujeres no hay que educarlas, sino darles mucha religión, meterles mucho miedo con lo del pecado.
Los medios masivos, la seudociencia y el arte toman entonces ese camino antiprometeico, comercial, estúpido, siniestro.

Viene a cuento aquello que formulaba John Ziman (6) acerca del inquietante éxito de la consigna: saber cada vez más pero de menos cosas. Ciertos filósofos tienden a convertirse en una especie de periodistas cajetillas que saben cada vez menos pero de más cosas, y allá van los sesudos, ocupando espacios de TV o de distintos medios comerciales. Quienes sufrimos de argentinitis conocemos bien a estos loritos parlanchines.

Y como añadía Wagensberg (7), estas tendencias tienen un límite patético; saber todo de nada -o sea nada- o bien saber nada de todo, o sea igualmente nada. Nos preguntamos cuándo se hartará la gente de consumir tanta chatarra intelectual y además, de temerle a la verdad. Una de las cosas de las cuales se jactaba Prometeo era la de haber infundido en el pecho de los hombres el ansia de libertad, quitándoles el temor. La liberación de Prometeo se halla de nuevo sobre el tapete y parte de una consigna: pensar con libertad y nunca aceptar que venga un lenguaraz a explicarte la realidad de acuerdo a su visión.

La Cultura Griega y la de los Pueblos Originarios

Prometeo era griego pero hubo prometeos de todas las nacionalidades. Goethe veía a los griegos forjando el sueño más hermoso de la vida, y tal cosa, si fue y es así ¿cómo se explica que actualmente se los descalifique en aras de enarbolar filosofías/religiones orientales –como ocurre con el “Nuevo Paradigma de la Ciencia” de Capra (8)y otros “científicos” – si dichas religiones han sido iguales o peores aún que las occidentales y que han encadenado a más prometeos que nadie?¿Alguien tiene idea de los giordano brunos que han sido quemados o muertos por las inquisiciones orientales, por no ser budistas, mahometanos, hinduistas, etc.? Y con esto no quiero dar pasto a los leones, tipo Huntington (9), quien vulgarizaba el actual conflicto global diciendo que se trataba de un choque de civilizaciones y que la más terrorista era la mahometana.

¿Es necesario repetir que somos, en parte, herederos de la cultura andina y mexicana, pero especialmente de la griega, que ilumina todas las épocas, que constituye un ansia de libertad (no ya la libertad en sí, porque admitía la esclavitud) sino aquella desde la que han extraído sus cosas el Nuevo Testamento (Cristo era aristotélico), Virgilio, Cervantes, Quevedo, Shakespeare, Pushkin, Camoens, el pensamiento maya e incaico como bien lo hubo de reflejar Rodolfo Kush? Nadie desprecia la cultura oriental, sino que los despreciables son los mercaderes que la trafican para encadenar bien a Prometeo.

La filosofía de la libertad, un viejo sueño

Luciano (10) trató el tema de la libertad, presente en él como estaba aquella efervescencia de los esclavos peleando junto a Espartaco, cuya derrota permitiría luego el surgimiento de Cristo. Luciano no creía en la fuerza de los esclavos e inclusive se sonreía ante su ingenua fe explotada por embaucadores como Peregrinus (11). Tertuliano (12), contemporáneo de Luciano, veía en Prometeo la imagen de Jesucristo. Pero uno y otro, sin coincidir ni complementarse, actualizaron en esa época un tema que expresaba el descontento real de las masas esclavizadas por invasiones, por deudas o por los sistemas. Si tenemos en cuenta la afirmación de Federico Engels en el sentido de que todos los elementos que produjo el proceso de disolución del mundo antiguo fueron seducidos por el centro de atracción del cristianismo, es fácil comprender por qué los cristianos primitivos identificaron a Prometeo con Cristo.

Es claro que un Prometeo cristiano no podía jugar el papel de ladrón del fuego sagrado y por lo mismo quedar en la otra cruz. Cristo era el legítimo dueño del fuego y no podía robárselo a sí mismo.

Casi contemporánea con Esquilo (13), la filosofía Griega, en la que Tales de Mileto (14) -el único filósofo de verdad, de los que yo conozca, que haya ganado plata, y lo que es más, comprando cosechas de aceitunas- fue, desde su nacimiento, fundamentalmente materialista. El hecho de haber nacido en las costas jónicas, costas de piratas y comerciantes de ultramar, aventureros de toda laya que iban y venían ¿no nos está diciendo que es precisamente allí donde el comercio florecía, el desarrollo artesanal era mayor, el lugar indicado para el nacimiento de los milésicos? Los barcos mercantes que comerciaban con oriente o con las costas italianas y españolas, traían y llevaban, además, ideas, escritos, papiros, códices, tablillas, libros. Cada comerciante, desde entonces, sabe más historias que las de las mil y una noches. Podemos resumir diciendo que los griegos no tomaron de oriente sólo su filosofía, ni su ciencia, sino también su fantasía. Pero, junto con el mercantilismo, recibieron de Egipto y de Babilonia la matemática, la cosmología y la indagación del hombre acerca de sí mismo..

Los descubrimientos se producen antes que la necesidad de utilizarlos

La utilización del papiro en la escritura tuvo una significación parecida a la invención de la imprenta. Werner Jaeger (14) decía que en ese momento asistimos al nacimiento de la filosofía científica. Esta es, tal vez, la hazaña histórica de Grecia. Verdad es que su liberación de los mitos fue sólo gradual. Pero el simple hecho de que fuera un movimiento espiritual unitario, conducido por una serie de personalidades independientes, pero en íntima conexión recíproca, demostraba ya su carácter científico y racional.

La concepción del mundo por los griegos era amplia y tan genialmente avanzada, que tuvieron que pasar muchos siglos para que la filosofía, desvinculada por los oscurantistas de las ciencias naturales y constituida en logos puro, recuperara su verdadero camino. No obstante, hubo una línea de Platón (15) -idealista- y otra de Demócrito (16) -materialista-.

En cuanto teoría que sintetiza los progresos de las ciencias naturales, que lucha contra la religión y la mística, el materialismo ha sido en general la visión del mundo de las clases avanzadas, revolucionarias, interesadas en el progreso social y científico. Los sueños y las fantasías son más reales que todo el discurso legitimador de las clases dominantes y esos sueños y fantasías han sido bandera de los prometeos, de los libertadores. Toda ciencia, y en especial la física, como ya hemos dicho, ha sido y es en cierto sentido ciencia-ficción. Y si no, veamos cuánto de ficción tiene la teoría cuántica, y cuánto de libertad ha conseguido.

Vivimos una época más problemática que afirmativa. Hemos señalado y señalaremos los problemas que han traído los nuevos adelantos científicos, sobre todo el ciberespacio en manos del bloque dominante. El tiempo de la computadora incluye horarios, una nueva orientación temporal y junto a ella una nueva imagen del futuro. La “era del progreso” está a punto de abrir paso a la era de la simulación. La nueva visión simulada del futuro se incorpora a los apetitos prometeicos de la era anterior del tiempo, aquella que rechazaba las restricciones que lo encadenaron a la conciencia histórica y lógica. La nueva visión ya no considera al futuro como algo que se desarrolla de una manera lineal, estricta, estirada a lo largo de un plano histórico. En lugar de ello, es algo que se reprograma continuamente para adecuarse a las necesidades transitorias de la realidad emergente. Los términos históricos como destino e inevitabilidad que tanto habían dominado el pensamiento de la era del progreso están siendo reemplazados por términos que hablan de la geometría fractal, de la teoría del caos (17). La nueva imagen del futuro concibe la realidad como un gran receptáculo de información, de un caos.

Todavía, sin embargo, tanto en la mecanocuántica como en la organización a nivel del gigamundo, se utilizan conceptos e ideas correspondientes a otro marco, lo cual hace ilógico el discurso. A parte de ello, nada existe como absoluto, por sí mismo, al margen de su vínculo con lo demás; tampoco la práctica.

Quizá en la idea de la autopoiética y de que todo está gobernado por todo se halle una parte del problema y de la solución, la búsqueda del infinito que a lo peor esté montado sobre nuestras narices. Ya Espinosa (18) decía que la Naturaleza es causa sui. Pero en el gigasistema o sistema de todos los sistemas no existe la homogeneidad y está claro que el movimiento -siempre hacia un objetivo- se produce a partir de una estrategia situada en las zonas de mayor complejización orgánica. Todo sistema posee su cabeza, su memoria y su sistema nervioso.

Habría que preguntarse, asimismo, si la realidad puede ser abarcada totalmente por el pensamiento. Y si lo impensable de hoy puede ser pensable mañana. Las realidades virtuales, por ejemplo, constituyen un momento problemático, dentro del autoconocimiento del sistema. Esto quiere decir que en la etapa actual del conocimiento, se pone el acento no sólo en las cosas o no tanto en las cosas, sino fundamentalmente en su problematicidad. Los problemas insolubles son ociosos -decía Francisco Romero (19)- pero ¿quién determina qué es lo insoluble o lo no insoluble, lo ocioso o lo no ocioso? Muchos descubrimientos e invenciones fueron utilizados bastante después de ser inventados.

El enfoque correcto o incorrecto puede llevarnos a soluciones o a confusiones. Decíamos antes que en el análisis del gigamundo o en el de la mecanocuántica se utilizan conceptos e ideas correspondientes a otro marco, lo cual hace ilógico el discurso, o cierta parte del discurso.

Se piensa con coordenadas y velocidades a escala media, o se indaga hacia lo ultrapequeño o hacia lo mundial con medidas, lenguaje e instrumentos confeccionados para escalas medias.

Además, no tiene sentido indagar acerca de la órbita de algo que no describe órbitas -caso de las partículas-. Pero quizá podamos, a nivel sistema de la materia, preguntarnos acerca de su órbita. Si decimos que un electrón que posee un impulso X debería hallarse en un lugar K, podría caber entonces la pregunta acerca de en qué lugar se hallará el gigamundo que posee un impulso X.
Tanto en la teoría cuántica de campo como en la teoría sistémica (esta última mucho menos elaborada) no tiene sentido preguntarse acerca de en qué punto del espacio tiempo relativista se encuentra una forma de la materia u objeto.

Naturalmente que aquellos interrogantes y muchísimos otros, tanto en una microgeometría cuanto en una hipergeometría a crearse, no poseerán validez lógica si aplicamos predicados que no casan con los sujetos. Es como buscarle ruedas a un elefante y al no hallarlas, declarar que es inobservable.

El fin de la historia y el confín del mundo

Usualmente ciertos relatores, ciertos cosmólogos, físicos y filósofos conciben el confín del mundo como un punto alcanzable en línea recta viajando a través del espacio durante un tiempo. En realidad, tal confín del mundo o límite del sistema materia quizá se halle entre nosotros, en el medio correspondiente a este sistema materia. Es probable que tal sistema materia posea no solamente un entorno sino también un antisistema.

Por cierto que para describir este modelo no podemos ajustarnos a la estrechez del determinismo laplaceano. Debemos acudir a los conceptos de probabilidad y posibilidad potencial. En esta organización sistémica de la materia, los fenómenos no surgen y varían de manera absolutamente independiente de otros fenómenos, pues la correlación de sus indeterminaciones (al igual que en la física de las micropartículas) no es resultado solamente de la limitada capacidad de conocimiento del hombre sino también producto de su estructura compleja. Por sus propiedades físicas, la materia a nivel sistémico posee fenómenos conocidos y desconocidos y seguramente una estructura sistémica cualitativamente distinta. Así como se ha establecido que el electrón no constituye una simple partícula-bola, es muy probable que los fenómenos a nivel sistémico conjuguen propiedades nuevas. Inclusive pudiera ocurrir que el gigamundo que tenemos ante nosotros y en el cual vivimos sea parte correspondiente al cuerpo de un universo (o de varios) muchísimo más vasto o con otra estructura.

En este entendimiento, la aparición del hombre como fuerza auxiliar del medio había de ser una necesidad, en el preciso momento en que este medio se encontraba incapacitado para emprender una nueva etapa en la formalización de la materia, es decir, para entender su propia lógica, para pasar a un nuevo sistema. El hombre podía actuar desde afuera del sistema o ser un intermediante entre el sistema y el medio. Espinosa decía que era la Naturaleza y no el hombre quien permanecía alienada.

El planteo del extrañamiento del hombre se hallaría cabeza abajo, el vacío que llenó el homo sapiens se referiría a su capacidad reflexiva y creadora, indagadora y cognoscente de la cosa en sí. Ninguna sumatoria de elementos puede llevarnos a la esencia, y es como si sometiéramos al universo o al hombre a un mismo análisis.

Las investigaciones actuales en los diversos campos de la ciencia refirman el comportamiento de todas las cosas por paquetes (o cuantos) y bandas, en determinados tiempos y en forma sistémica. Los sistemas se mueven -mientras son- dentro de ciertas cantidades, bandas y tiempos. Los grados de libertad de que gozan se refieren a esas bandas, y si un elemento de tales sistemas o el sistema mismo se excede o excede sus bandas, cambia de identidad o muere. La noción de espacio, campo, se entiende dentro de esos parámetros, por lo cual el concepto de nexo causal adquiere otra dimensión. Pero la definición esencial de las cosas y procesos permanece dentro de esa caja negra de la que hablan algunos científicos.

Black Box

La caja negra, como antes decíamos, quizá no exista. La clave acerca del problema del infinito y de las fuerzas fundamentales es más que probable resulte relacionada con la mediación del ciberespacio. De todas maneras, cabe recordar que la existencia de cajas negras o de regiones desconocidas pertenecen a la visión humana del mundo, que casi siempre anexa el infinito a su ignorancia o a su propia aspiración de inmortalidad individual.

Precisamente, el sentido de la vida quizá esté lejos de aquello que imaginan los aspirantes a una inmortalidad y creyentes de su prosapia divina o de la trascendencia mágica de sus actos. Sin caer en ninguna clase de escepticismos, es casi seguro que la existencia humana no tenga ni el sentido ni la trascendencia (entendida como categoría filosófica o teológica) que las aspiraciones de inmortalidad del homo sapiens burgués le atribuye. Es cierto que ni el libreto ni el proyecto del mundo le pertenecen, pero quizá no pertenezcan a nadie o pertenezcan a todos o al todo.

Se habla de la muerte del hombre en términos apocalípticos, pero lo cierto es que todos los descubrimientos realizados en medicina espacial y en el terreno de la biología apuntan a una prolongación de la vida humana. Estos hechos se contradicen con el actual sistema socioeconómico, que desecha a las personas en aras del desarrollo de una economía apátrida y ahumana.

Es evidente que los avances científicos en este terreno son premisas -como ya señalaba Condorcet(20) hace doscientos años- para el surgimiento de una sociedad de hombres longevos habitando un mundo mejor que éste.

Sin embargo, como decíamos antes, la Naturaleza enfrenta una disyuntiva parecida a la que ocurrió con el nacimiento del homo sapiens, pues nuevamente no puede equilibrarse por sí misma y tampoco puede ahora acudir al hombre-mercancía para hacerlo, pues el metabolismo de éste -como miembro del sistema social que le es propio- la desequilibra irremediablemente, por lo que la agudización de la entropía choca más que nunca contra el principio conservacionista.

Pero no solamente eso: cualquier sistema (y cualquier elemento) para conservar su identidad tiene que afirmar su metabolismo, por lo que aparece en una lucha irreconciliable con su propia Naturaleza. De ello podría desprenderse que el próximo cambio social no se basará solamente en una remoción del sistema sino también en un cambio cualitativo del elemento humano.

Es evidente que a medida que crece la entropía, los nexos entre las personas y de éstas con las cosas adquieren un grado de abstracción cada vez más elevado, hasta parecerse mucho a la definición del concepto de concreto teórico.

Pero el nexo fundamental entre los hombres y de los hombres con el sistema y su medio ya no será ni el trabajo abstracto, ni el mercado, ni el valor de la mercancía, ni el dinero. El nexo pasaría a ser, principalmente, la información-mercancía. Esto en una primera etapa, pues en una segunda la información sería tan accesible y barata que no resultaría mercancía.

La ley del valor, reguladora de la producción capitalista y su sucesora, la ley de la información

La ley del valor es la reguladora de la producción capitalista, su gran nexo. Con el desarrollo de la informática, ésta –la informática- se transformará gradualmente en la reguladora de la producción, por lo cual bien puede hablarse de una ley de la información que será sucesora de la ley del valor, y esta ley de la información se basaría en el conocimiento y en la fantasía creadora, en el reencuentro del hombre consigo mismo. La gran lucha actual, a nuestro modo de ver, es ampliar y democratizar constantemente el ciberespacio –debemos establecer zonas liberadas en los medios de comunicación masiva- como una de las premisas para poder liberar a Prometeo de la discontinuidad propia del sistema social capitalista. Precisamente, a eso tendía la aprobación de la ley de medios en Argentina, aunque lamentablemente no ha podido cumplimentarse porque las fuerzas populares aun son débiles y la “justicia”responde en general a los intereses más concentrados.

En esos términos, probablemente, el ser humano que quizá suceda al homo sapiens, no será, como muchos creen, un tonto inalámbrico. Tendrá una visión mucho más rica y profunda de la realidad. No se sabe si inventará alguna utopía, pero el crecimiento de una información precisa le llevará a asistir al fin del mercado y al triunfo de un socialismo científico. Esencialmente, él ya no se hallará en la base de la producción, sino en la base de la información. Ello implicaría el fin del fetichismo de la mercancía y un retorno a las relaciones concretas con la Naturaleza -pero en otro plano, mucho más elevado y abstracto- y a la gradual sustitución del nexo esencial del valor de la mercancía y el mercado, reemplazado principalmente por un nexo a través del ciberespacio. Desaparecería la discontinuidad y el homo sapiens no asistiría al fin de la historia, sino al fin de la prehistoria. El medio no eliminará al ser humano, sino que eliminará violentamente al principio legitimador del viejo sistema, eliminará la contradicción fundamental de esta vieja sociedad. Acecha desde el futuro a partir de los nuevos principios de legitimidad que pugnan por legalizarse, habida cuenta que el sistema capitalista ya no puede resolver ninguno de los problemas actuales. Así lo indican numerosos indicios como lo son -por ejemplo- aquellos que la sociedad prepara para sucederse a sí misma. La globalización, que pese a sus maldades actuales abona el camino para el futuro internacionalismo, la probable sustitución del vínculo esencial (el capital) por el vínculo de la información y la solidaridad, la creciente longevidad humana, los logros de la ciencia en los diversos campos, la creciente liberación de las mujeres, la libertad sexual, en fin, todo indica que, pese a las dificultades actuales, el porvenir es venturoso. El ser humano se prepara para abordar al cosmos y poblarlo -entre otras grandes tareas- pero sólo podrá realizarlas a través de un tipo nuevo de relación personal y de personas, con una nueva cooperación a gran escala en un esfuerzo común imposible de realizar sobre la base del actual sistema capitalista.

Notas:
1) Juan Antonio Salceda, Prometeo (El Humanismo del Mito), 1953, Bibliot. Bernardino Rivadavia, La Plata, Arg.
2) Lakatos Imre (Imre Lipschitz), La Metodología de los Programas de Investigación Científica, Alianza, Madrid, 1993
3) Monod Jackes, Le hasard et la nécessité. Essai sur la philosophie naturelle de la biologie moderne, Paris, Le Seuil, 1970
4) James W.Pragmatismo: un nuevo nombre para viejas formas de pensar. Madrid: Alianza.,2000
5) Marie Curie, Wojciech A. Wierzewski, "Mazowieckie korzenie Marii"
Un. De Warz., 1998
6) Ziman John,(1994): Prometheus Bound. Science in a Dynamic Steady State, Cambridge, UK, ...(2000): Real Science: What It is and What It Means, ...
arbor.revistas.csic.es/index.php/arbor/article/.../326
7) Wagensberg Jorge, prólogo a Galileo Galilei, Balcells, Barcelona, 1996
8) Capra Fritjof, El tao de la física, Alianza, Madrid, 1998
9) Huntington Samuel, El choque de las civilizaciones, Foreign Affairs, 1993
10) Luciano de Samosata, Obras compl., T 1, Madrid, Gredos, 1997
11) Peregrinus, Res publica oppressa, prol. De José María Arbizu Echegoyen, ed. Complutenses , Madrid, 1997
12) Tertuliano (Quinto Septimius) Acerca del alma, Textos latinos, Madrid, 1999
13) Esquilo, (en griego antiguo: Αισχύλος, Aiskhúlos) (Eleusis, 525 AC–Gela, 456 AC), es considerado como el creador de la tragedia griega.. Fragmentos. Testimonios. Madrid,:editorial Gredos, 2008. Tragedias: Persas. Siete contra Tebas. Suplicantes. Agamenón. Coéforas. Euménides. Prometeo, Madrid: Editorial Gredos, 2002..
14) Tales de Mileto, Álgebra. (Dr. Aurelio Baldor, 1985. Ed. Ediciones y Distribuciones CODICE, S.A., Madrid).
15) Platon (2003). Diálogos. Obra completa en 9 volúmenes. Editorial Gredos Madrid.
16) Democrito, Novack, George 1977. Los orígenes del materialismo. Bogotá: Editorial Pluma
17) Teoría del Caos. Sobre Ilya Prigogine y la teoría del Caos ver (en castellano): Enciclopedia Temática Guiness, Barcelona, Folio ed., 1994,
18) Baruj Spinoza o Benedicto Espinosa. Las obras completas de Baruch Spinoza, incluido su epistolario y las biografías que se compusieron sobre él, han sido traducidas al español (Madrid: Alianza Editorial, 2003).
19) Romero Francisco, Revista Cubana de Filosofía. La Habana, julio-diciembre de 1951 Editado por la Dirección de Cultura del Ministerio de Educación La Habana , Cuba
20) Condorcet Nicolás de: Esquisse d'un tableau historique des progrès de l'esprit humain (posthume, 1795).Encyclopédie de l’agora, Accuil, 2009

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Música: Desde Uruguay, el candombe

ARGENPRESS CULTURAL

Biafra estaba muerta, nadie allí quiso llegar
Por unos negros que mueran, ¿a quién le puede importar?
Biafra, estás desierta, tus tambores ya no están
Así cantaba tu gente mientras pudieron cantar.

Del Candombe "Biafra" de Rubén Rada

El candombe es un ritmo proveniente del África bantú, que ha sido parte importante de la cultura uruguaya por más de doscientos años, y que hoy constituye un símbolo fundamental de su acervo cultual. De hecho la UNESCO lo ha declarado patrimonio cultural intangible de la Humanidad.

El área Bantú es una enorme región cultural africana con un mosaico étnico complejísimo -alrededor de 450 grupos- y una expansión lingüística que sobrepasa los límites migratorios de los hombres: más de 20 grupos lingüísticos y 70 dialectos. Se estima que desembarcaron en las costas de América, Norte y Sur, no menos de diez millones de "piezas de ébano", lo que implica una sangría de sesenta millones de seres humanos desde el continente africano, en base al cálculo de que por cada seis víctimas de este tráfico sólo una llegaba al puerto en que era subastada.

El candombe es supervivencia del acervo ancestral africano de raíz Bantú traído por los negros llegados al Río de la Plata. El término es genérico para todos los bailes de negros: sinónimo de danza negra, evocación del ritual de sus pueblos originarios. Su espíritu musical trasunta las añoranzas de los desafortunados esclavos que de súbito se vieron transplantados a América del Sur para ser vendidos y sometidos a duras faenas. Eran almas doloridas, guardando incurables nostalgias del solar nativo. En época de colonia, los africanos recién llegados llamaban a sus tambores con el nombre de tangó. Con este vocablo también llamaban al lugar donde realizaban sus danzas candomberas, las cuales además eran denominadas con este término.

En los albores del siglo XIX, al Cabildo de Montevideo le preocupaba seriamente la realización de los candombes, a los que denominaban indistintamente "tambó" o "tangó", prohibiendo y castigando duramente a sus cultores por considerar que esta danza era un atentado a la moral pública. En 1808 los vecinos de Montevideo solicitaron al Gobernador Francisco Javier Elío que reprimiera más severamente los candombes y "prohibiera los tangós de los negros".

Las casas de reunión donde los esclavos asistían con licencia de sus amos, eran cerradas al público en general en el Montevideo antiguo; allí celebraban sus festividades y ceremonias al son del tambor. De esta época de celebraciones, original en Uruguay, sólo los toques se conservan y tienen su mayor manifestación en las "Llamadas" del barrio Sur y Palermo. Han conseguido preservar su memoria ancestral en el sonido del Chico, el Piano y el Repique.

Uruguay abolió la esclavitud en 1826 y algunos documentos describieron los rituales de danza africanos en Montevideo y en el campo, a los que llamaban siempre tangós. En ese respecto el candombe constituye un intrigante cuento musicológico sobre los oscuros orígenes del tango rioplatense, uno de los géneros musicales más conocidos de Latinoamérica, habitualmente emparentado a ritmos de los inmigrantes europeos que desembarcaron en Buenos Aires y en Montevideo, pero que ha recibido de estas danzas de origen africano mucha más influencia de lo que habitualmente se cree.

Hoy día el candombe persiste, y se “uruguayizó” completamente, pasando a ser una expresión cultural muy popular en el país, igualmente conocida en Argentina y en el sur de Brasil. Ya no es sólo “música de negros”; se ha difundido ampliamente por el resto de la sociedad.

Aquí presentamos algunos ejemplos de candombe, entre tradicionales y modernos.





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Un programa (sólo) para pegarle a (y reírse un poco de) la derecha: Televisión registrada... ¿o televisión kirchnerizada?

Demian Paredes (LA VERDAD OBRERA-PTS)

Apenas bastan dos programas para ver cuál es el objetivo principal del nuevo ciclo del programa Televisión registrada (TVR): pegarle a la derecha opositora al kirchnerismo.

El programa producido por Diego Gvirtz (que hace 6, 7, 8, en Canal 7(1) y Duro de domar, en el 9) y conducido por Sebastián Wainraich y Gabriel Shultz (autodefinidos como “tibios” e “independientes”(2)) pasó este año del Canal 13 al 9, luego de ser “disfuncional” al discurso y políticas del Grupo Clarín –enfrentado desde 2008, desde el conflicto con la patronales rurales, al gobierno kirchnerista; conflicto que continuó con la sanción de la “Ley de medios”(3)-. Como el programa mostró sus últimos dos ciclos informes a favor de esta ley (con opiniones favorables de Víctor Hugo Morales, Eduardo Aliverti y Diego Capusotto) estaba cantado que, tarde o temprano, tendría que mudarse.

Así, los analistas de los medios opositores al kirchnerismo hablan de un “desembarco K” en Canal 9, ex propiedad del derechoso Daniel Hadad. Actualmente el propietario es otro gran empresario de los medios a nivel latinoamericano: Ángel González(4), quien tiene como jefe y socio para la programación del canal de Palermo a Carlos Eduardo Lorefice Lynch, de buenas relaciones con otro empresario de los medios oficialista: Sergio Szpolski (responsable del diario gratuito El Argentino, la revista Veintitres, Siete Días, La U, la edición argentina de Newsweek, el dominguero Miradas al Sur, Diagonales de La Plata y La Gaceta del Cielo, diario que se entrega en el Aeroparque metropolitano. Al parecer, la “ley antimonopolio” de los K tarda en “surtir efecto”... o los empresarios afines al gobierno cuentan con un “antídoto”).

Aunque aún se mantiene la tónica reaccionaria del 9 en los noticieros (por ejemplo, ante el terremoto de Chile condenando duramente los saqueos; o los interminables informes de robos, crímenes e “inseguridad”) ahora conviven, de lunes a viernes, con Duro de domar y, los sábados, con TVR. Ambos programas tienen una tónica que prioriza la crítica a los políticos de la “oposición”. Veamos con más detalle el contenido de TVR.

El primer programa tuvo como “crítica invitada” a la actriz Florencia Peña. Luego de un mix (que recuerda a la sección del año pasado “todo tiene que ver con todo”) de unos veinte minutos, se dieron informes del debate que hubo en la presentación del libro de Luis Majul, donde toda la derecha (Morales Solá, Nelson Castro) fue criticada por Víctor Hugo Morales. Luego apareció el informe sobre Menem y su rol en el senado. Otro informe fue el de la “autoconvocatoria” –vía Facebook- de 6, 7, 8 “en defensa del modelo” (y el gobierno), más un fragmento del informe de este programa utilizando declaraciones del presidente ecuatoriano, el “antineoliberal” Rafael Correa –otro político burgués que, como los K, le da mucho a la lengua-.

Como “descanso” hubo un informe de “shows” (Mauro Viale, Ricardo Fort(5)) y siguió la política (K): Ricardo Forster criticando a la oposición y un intento de mostrar una “base de sustentación” más amplia del kirchnerismo: declaraciones en apoyo al “decreto del Bicentenario” de Federico Luppi, Felipe Pigna, Martín Sabbatella, Hernán Brienza y Martín Caparrós, entre otros. Aunque algunos no hablaban bien de los K, lo que sí hacen los informes es mostrar las críticas a la derecha neoliberal. A esta galería de apoyos (directos e indirectos) se le opone Caballo, Mariano Grondona, Patricia Bullrich, De la Rúa y Carrió: sus furcios, sus contradicciones y derechadas sirven al contraste que pretende el programa.

Tal vez lo único que no contrastó, y por eso estuvo sólo unos segundos, fue la imagen de Cristina Kirchner explicando las decenas de millones de dólares de las reservas que se pagaron los últimos años, cuando Néstor era presidente.

El mensaje final quedó para la “crítica”: dijo que el programa dejaba claros “modelos”: las “Madres contra el paco”, Milagro Sala, etc.

El segundo programa siguió la misma línea. Con José Pablo Feinmann como invitado (“un zurdo... y alegre”, lo llamaban los conductores) se polarizó (fácilmente) una vez más: temas sentidos como la dictadura fueron “tratados musicablemente” con una canción de Carlos Barragán que mostraba la unidad de pensamiento de Cecilia Pando, Eduardo Duhalde y el represor –y mano derecha de Camps- Miguel Echecolatz.

La sección “Reportaje” fue con Jorge Rivas, del Partido Socialista y defensor del kirchnerismo. Luego hubo un informe denominado “Así nos informamos” que mostró la discriminación que hacen los medios sobre los sectores humildes de la población, y el tratamiento escandaloso, en pos del rating, que se le dio a los casos de Antonio Rebolini Manso y “la Hiena” Barrios.

Se repitieron las imágenes de la “autoconvocatoria” de 6, 7, 8, se habló del 24 de marzo y, finalmente, hubo un tratamiento para la jueza Sarmiento y su padre, y para el caso de los hijos de Ernestina Noble.

Increíblemente el “filósofo” Feinmann sólo tuvo como “polémica” con “Chiche” Gelblung (colaborador en la dictadura desde su lugar de director de la revista Gente) una respuesta a los insultos procaces de este último: lo que dijo Gelblung de Feinmann sería una “contratransferencia” (o sea que el insulto habla en realidad de quien lo insulta, explicó el filósofo desde un simplificado psicoanálisis). La otra “iluminación” que propuso fue entender que, si Noble se niega tanto a hacer las pruebas de ADN a sus hijos, es porque realmente sabe los resultados...

***

En síntesis, un programa con trayectoria, que comenzó allá por 1999 en América TV (y estuvo en el 13 desde 2005) y que tuvo –y tiene aún- un muy buen nivel de producción: bien realizados los informes; mucho archivo; mucha sutileza e inteligencia para “musicalizar” síntesis finales de los informes; ese programa, no es hoy más que un informe parcial, unidireccional, de la realidad. La verdad de los K (que pagan la deuda externa; que enjuician y encarcelan a apenas una figuras emblemáticas de la dictadura) no se ve nunca aquí. Como así tampoco la verdad de las luchas y reclamos obreros, juveniles y populares (las luchas de los trabajadores en las empresas contra la inflación, los despidos y la burocracia sindical; las marchas piqueteras; los reclamos ante los casos de “gatillo fácil”, etc.). La productora debería llamarse ahora, más que Pensado Para Televisión, Pensado Para Convencer... de las bondades del kirchnerismo.

Notas:
1) Ver Daniel Satur: “6 7 8… mil maneras de ser alkahuetes” (http://www.pts.org.ar/spip.php?article14594).
2) Dijo Wainraich en un reportaje: “Cuando empezamos estábamos más de acuerdo con los contenidos. El clima político no estaba tan caldeado y la política no ocupaba la mayor parte del programa”. Dijo Shultz: “Si fuera opositor del Gobierno no podría conducir TVR. Hoy el país te pone en un espacio donde o sos una cosa o sos la otra. Si hoy no estás con el Gobierno o con la oposición te ven como un tibio. Ser independiente no es ser tibio. Esa situación es preocupante” (diario Página/12, 13/3/2010).
3) Ver Daniel Satur: “Cristina, Clarín y ‘la ley’” (http://www.pts.org.ar/spip.php?article12084), “Señal de ajuste” (http://www.pts.org.ar/spip.php?article13749) y “Clarín perdió, las telefónicas esperan el momento oportuno” (http://www.pts.org.ar/spip.php?article13692).
4) El empresario Ángel González reside en Miami y es dueño del canal español Uno, Dos, Tres y 30 canales de televisión abierta repartidos por Latinoamérica. Tiene una empresa de salas de cine en México y Centroamérica. En Guatemala tiene 4 canales; en Perú 2 y también es propietario de la Compañía Chilena de Televisión.
5) Ver Daniel Satur: “Ricky y la fábrica de chocolate” (http://www.pts.org.ar/spip.php?article14320), video en http://www.tvpts.tv e informe sonoro en http://www.pateandoeltablero.com.ar (programa del 5 de diciembre de 2010).

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27F: Poesía, Memoria y Revolución

Daniela Saidman (Desde Venezuela. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

Hay una literatura que nace de la memoria. Que es bandera alzada y tiene entre los pliegues la humedad de la sangre y el tacto de la tierra. Hay versos que fueron paridos del dolor, de las infinitas heridas abiertas con que aún gime el mundo. Y es esa poesía capaz de mirarse las entrañas y llorar por la siembra, la que sabe de las libertades y la que construye con las manos todas el futuro que necesariamente habrá de ser.

Hay versos que son historia, que son canta imprescindible, que son pueblo, que son lucha... así son las lecturas de 27F, Poesía, memoria y revolución, antología poética publicada por el Consulado General de la República Bolivariana de Venezuela en Sao Paulo.

Voces nuestras recrean desde el poema el grito que el pueblo venezolano enarboló aquel 27 de febrero de 1989, aquí se leen a Juan Calzadilla, Luis Ernesto Gómez, William Osuna, Norys Saavedra, José Javier Sánchez, Iris Tocuyo, Eduardo Viloria y Gregory Zambrano, entre otras y otros poetas, todos gritando a una misma voz la tierra desgarrada de llantos.

“Alguien tenía que quedarse a redactar los epitafios / Alguien tenía la necesidad de traducir el mundo en llanto / (…) / Alguien tenía que guardar el eco doliente y mudo de una plegaria / Alguien tenía que sostener el incierto anhelo humano / de un alba aún por venir en lo oscuro / como una pura e imprevisible ofrenda”
(I, de Gonzalo Ramírez, fragmento)

El tiempo se divide en los aquí y en los ahora, en el pasado colmado de ecos capaces de derramarse en la mañana amarga del café colado. En la muerte que no debió, en el llanto que aún llueve sobre los cerros, en esa salobre soledad de muchos que sigue diciendo presente a los que quedaron.

“Un cementerio en medio del caribe Los ojos volteados blancos morados Huesos reventados enterrados sin nombre Viene el toque y la queda La bala en el tuétano Tres días con nombre de febrero Cercas de alambres Barricadas en el cielo Hay la mudez de los ángeles caídos Balidos como el rebaño emboscado en luna llena por los vampiros”.
(Febrero Balas Balidos, Norys Saavedra, fragmento)

Demasiado polvo y demasiada muerte se sumaron en aquel febrero que debe estar anclado siempre en la memoria. Demasiada verdad rebelada contra los muros cansados de tanta hambre y de tan poca luz. Tanto valiente estallido que fue capaz de abrir y abrirse el futuro, anunciando los días que estaban por venir.

“En Petare un estudiante de educación media ha sido acribillado / llevaba una bandera roja en su mano izquierda / y en su otra mano / un 38 smith and wesson / que hace más de una vida, un aliento, un sueño, / se ha quedado sin balas / espera a que los cerros sigan cantando / para que las víctimas / no se conviertan en ornamentos de la masacre”.
(Un llanto por el Caracazo, José Javier Sánchez, fragmento)

Esa fue la rabia que bajando de los cerros se estrelló contra los cristales, derribando a su paso el orden y el mundo. Y esa fue, esas fueron, las vidas entregadas con sus manos abiertas, con sus ojos abiertos y con la dulce esperanza clavada en las calles. Hoy quedan los muertos, el recuerdo de sus voces, la caricia que no dieron, el crujir de sus pasos y la vida que vive en ellos.

“te convoco al encuentro de los juntos / al abrazo de los que nacerán / de otra sangre y otro beso / a los desprendidos de dioses y amos / te convoco a la adoración de todos los afectos / para que el odio no sea más nuestro alimento”.
(Insensibilidad, Ramón Mendoza, fragmento)

Venezuela en llamas, incendiando la memoria y el tacto, danzando sobre la lumbre. 27F para recordar, para alzar las banderas, para decir un poema y hacer la revolución.

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El bicentenario. Sobre fechas y actores

Oscar Actis (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Aunque empañada nuestra convivencia por una cargosa -pero medular- discusión, arribamos al Bicentenario de la Patria. Al menos debatimos, eludiendo trágicas experiencias recientes; no es poco logro. Celebremos entonces esta fecha emblemática.

Pero la fiesta es también una oportunidad para reflexionar -en clave política- sobre la interpretación de ese pasado desde este presente. No eludimos la confrontación y entramos al debate desde pertenencias ideológicas y políticas.

Dos preguntas queremos formular: cuándo empezó la Revolución de Independencia y quiénes fueron los sujetos históricos que la sostuvieron.

La primera no es vana dado el entramado de intereses pasados y presentes que oculta más que descubre su respuesta. La segunda propone la búsqueda de los mecanismos y propósitos de participación popular.

El escolarizado 25 de Mayo de 1810 es -aunque no sólo eso- un pleito entre abogados sobre la legitimidad del Virrey después de la disolución de la Junta de Sevilla que representaba la lucha por la independencia de España y la necesidad de una revolución política que barriera la monarquía absolutista, cada vez menos ilustrada. Acá, era la sustitución de la elite comercial española monopólica por su contraparte criolla en el principal puerto del sur. Que los avatares de esa decisión incluyeran sucesivamente a otros sectores (ciudadanos pobres, campesinos, indios, negros) a la guerra popular y la oportuna (¿oportunista?) utilización de la defensa del rey preso, lejos de desmentir la hipótesis, la confirma.

Descartada la fecha, retrocedamos a mayo de 1808, cuando el pueblo español se levanta contra el invasor francés.

Pero en el Buenos Aires de 1807, la sustitución del representante real por un residente después del triunfo popular contra las invasiones inglesas, es un acto de soberanía que la monarquía acepta impotente.

Tal vez sea pertinente señalar su inicio en la derrota de la armada franco-española en Trafalgar en 1805, porque la hegemonía marítima británica deja a la metrópoli desconectada de sus colonias de ultramar. Bien lo atestigua el atesoramiento en el puerto -con la excusa de protegerlos- de los obligados envíos a España, para regocijo de los ingleses que los confiscan en la primera invasión.

Acaso la causa -más imprecisa, prolongada y profunda- fuera la influencia de los acontecimientos y la literatura de la época. La independencia de las Trece Colonias, la Revolución Francesa y los tratadistas españoles ilustrados que, eludiendo la censura se difundía en cenáculos intelectuales y no pocos curas entregaban a los iniciados junto al devocionario; las tertulias de estudiantes en Chuquisaca; el encono por los privilegios de los peninsulares abonaron la intelección de vivir en un mundo de cambios radicales y la vocación de participar en ellos no bien se presentara la oportunidad.

Esta cronología regresiva acredita la difundida idea de algunos encumbrados miembros de la academia y los subsecuentes manuales escolares: la Revolución de Independencia de la América española es un necesario correlato de acontecimientos externos para que la impotencia de España y la agresividad inglesa depositaran graciosamente el poder en manos locales.

Permítaseme pergeñar una hipótesis que por razones de espacio y limitaciones propias impide desplegarla y tal vez sea más una intuición o una sugerencia para investigarla en profundidad. Tampoco es original.

La Revolución de Independencia de la América Española empieza en 1780 con el levantamiento de Tupac Amaru en el Cusco y de Tupac Katari en el Alto Perú que enciende el mundo indígena de los Andes desde Quito hasta Mendoza contra -entre otros motivos- las Reformas Borbónicas de Carlos III. Esta re-colonización de América trajo la ruina de las economías andinas y la preeminencia de los puertos. Contra ellas se crea una identidad de intereses entre algunos criollos, los mestizos y los indios, que no fragua por la vigencia de la sociedad de castas. Estas rebeliones no buscan un restablecimiento del imperio Inca, sino retomar el proceso civilizatorio autóctono interrumpido por la Conquista, apoyada en el sistema precolonial de caciques hereditarios incorporados a su maquinaria de expoliación. Tupac Katari propuso que “el Rey es el común por el que mandan todos” e instauró un sistema de rotación de cargos en las comunidades; una democratización que no se inspiraba en ninguna experiencia foránea.

La historia oficial la asimila a una guerra racial, sin conexión lógica con los sucesos de comienzos del siglo. En nuestra opinión proponía la independencia pero sin pasar a la formación de un estado-nación, que será el objetivo de los ilustrados. Los levantamientos son sofocados por las tropas realistas de ambos virreinatos.

Mas, apenas enterados de la invasión francesa a España se organizan las juntas independentistas en el Alto Perú, ahogadas en sangre por las tropas de Buenos Aires y Lima. Eso, quizá, explique mejor que las dificultades geográficas y la impericia de los jefes las sucesivas derrotas de las expediciones para incorporar esa región a la nación en ciernes. En la memoria reciente de los altoperuanos estaba presente la repetida experiencia: los porteños nos vienen a matar.

Concluido el ciclo revolucionario en el Plata, San Martín lo retoma desde Cuyo; apoya (¿dirige?) el Congreso de Tucumán que declara la Independencia, organiza un ejército según el arte militar napoleónico, cruza la cordillera, libera Chile y forma una escuadra para llegar al Perú. En Salta, Güemes detiene a los realistas con sus gauchos, mestizos plebeyos, indios asimilados, negros libertos; tierra en armas. La experiencia partisana de San Martín en España, le permite confiar en la guerra de recursos para contener las invasiones desde el norte.

En territorio peruano divide sus tropas: una parte desembarca en el sur y se interna en la sierra para incorporar a la población aborigen a la guerra y otra al norte de Lima. Toma la fortaleza de El Callao, bastión de España en América, sin disparar un tiro. Política en vez de armas. Trabajo de zapa, le llama. Bolívar solivianta a los llaneros del Orinoco.

La gesta sanmartiniano-bolivariana cierra el ciclo. Sucre con su ejército de criollos, mestizos, gauchos, llaneros, indios y negros vence a los realistas en Ayacucho en diciembre de 1824. América continental es libre del dominio español.

En Buenos Aires, la burguesía comercial disfruta el libre comercio con Europa.

¿Acaso el Evo (¡qué nombre!) conduce una nueva transformación de la resistencia en ofensiva de la América morena, así como el 17 de octubre del ´45 es “el subsuelo de la patria sublevada”?

Oscar Actis es profesor de historia. Vive en Llavallol, Buenos Aires, Argentina.

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