jueves, 3 de junio de 2010

Cine: “Vincere”, Mussolini tal cual

Jorge Zavaleta Balarezo (Desde Pittsburgh, Estados Unidos. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

“Vincere” es la nueva película del italiano Marco Bellochio, un veterano cineasta que inició su carrera en los años 60 y que ha hecho de esta un tránsito desigual pero siempre persistente. Con “El diablo en el cuerpo” (1986), Bellochio llamó la atención por ciertas alusiones surrealistas y una escena protagonizada por Maruschka Detmers que llamó a escándalo en la época. Su compromiso político y social se ha expresado también en filmes como “Buenos días, noche”, en el que recrea el secuestro y asesinato del líder político Aldo Moro por las Brigadas Rojas, un movimiento terrorista que asoló a Italia sobre todo en los años 70s y 80s.



Esta vez, en cambio, la fuerza artística de un valioso director se empeña en descubrirnos otra cara en la vida de Benito Mussolini, el líder de los “Camisas Negras” y de Italia antes y durante la Segunda Guerra Mundial. La historia mantiene un tono épico y a la vez personal, y encuentra en la hermosa Giovanna Mezzogiorno (“El último beso”, “La ventana de enfrente” y la lamentable adaptación hollywoodense de “El amor en los tiempos del cólera”) a la perfecta encarnación de Ida Delser, la esposa del Duce, a quien este sedujo, amó, y con quien tuvo un hijo. Y luego, fiel a su condición de crápula, la dejó en el olvido, ordenando incluso que se la recluyera en hospitales psiquiátricos, tratando de borrar toda huella que lo vinculara con esa pasión surgida en los días de la Primera Guerra Mundial.

La historia de Ida, entonces, es la que cubre “Vincere” de principio a fin. El rostro de la Mezzogiorno muta de la más profunda y excitante alegría, que incluye los tempranos y apasionados encuentros sexuales con Mussolini, al más vacío desamparo cuando se ve imposibilitada, por muchos años, de ver al hijo nacido de esa relación.

Marco Bellochio acude de nuevo a la naturaleza a ratos surrealista de su arte y en una suerte de collage inserta imágenes de los tiempos aludidos, en blanco y negro, para dar cuenta de esa atmósfera caduca que vivía Italia en el período entre dos guerras. Una situación que algunos no dudarían en comparar con el gobierno actual de Berlusconi en la península, dicho sea de paso.

Ese collage se vuelve imponente, marca sus tonos épicos, sus picos exaltados, acompañado de la música de Carlo Crivelli. Bellochio revela la crónica de una época, unos años de falso entusiasmo, de chauvinismo y patriotismo desmesurado. En lo subjetivo, Ida insiste en que es la esposa legítima del Duce y que su hijo es heredero de aquel pero todas esas juntas de médicos y autoridades corruptas que la visitan una y otra vez no sólo tratan de negar lo que ella afirma sino que la condenan al ostracismo y deciden perderla en el olvido.

Una supuesta locura, ese tema largamente tratado por el filósofo francés Michel Foucault, se convierte así en un asunto crucial en esta película de más de dos horas de duración. Y es que se trata de la mujer amada, amante y abandonada a quienes los vigilantes de la ley y los lacayos del régimen, incluyendo a representantes de la Iglesia, tratan de “lavar el cerebro”. Entonces “Vincere” no sólo es la historia de unos años de crisis política y de guerras mundiales, es sobre todo la recreación del estado de una mujer que creyó en el Duce, cuando este ni siquiera soñaba en convertirse en el monstruoso líder de masas que terminó siendo.

Y justamente la cinta se inicia con una reunión política donde ya Benito Mussolini da cuenta del arte de la mentira y la demagogia. El actor que le da vida, Filippo Timi, frunce el ceño y define una mirada engañosa, propias de un ser miserable, que lo quiere todo para sí.



La película es al mismo tiempo una constante gira metacinematográfica. No sólo es el cine que reconstruye la realidad mostrando cintas de la época, incluso los discursos del Duce, sino las salas de cine en las cuales se realizan los encuentros clandestinos o esa película de Chaplin (“El pibe”) que arranca lágrimas a Ida. El cine irrumpe en la película, desde la proyección absolutamente misteriosa de esa luz que va hacia el ecran, como un dispositivo, él también, de crítica y dominio.

Debemos decir que “Vincere” es una película sumamente ambiciosa. Va de la aparente calma a una apoteosis de los sentidos. Va de la pasión erótica a la más baja de las conductas. El destino de Ida Delser y su hijo fue tan trágico que esta película de Marco Bellochio no se mide, en ningún momento, en mostrar ese lado oscuro, abyecto, tenebroso. Queda, sin embargo, en el personaje que interpreta la dulce Giovanna Mezzogiorno, esa constancia y esa esperanza de vida, muy a pesar de tener todo en contra. Esa esperanza puede graficarse en la excepcional y ensoñadora escena en que ella escala las vallas de la ventana del psiquiátrico y se queda en lo alto contemplando la noche, ese mundo de afuera que le es negado, mientras caen copos de nieve, simbólica presencia de una pureza que no existe o ha sido cancelada. Ha sido secuestrada, como la libertad, por los enemigos del hombre.



“Vincere”, hay que decirlo, es una reactualización de los tiempos más ominosos del siglo veinte, de aquellos años en que los “Camisas Negras” se embriagaron de poder, como los nazis en Alemania. Muestras de vesanía y autoritarismo que los tiempos supuestamente democráticos de hoy quieren olvidar pero que palpitan a diario en la conciencia. Basta ver los conflictos en Irak, Afganistán, Tailandia u otras partes del mundo y comprobaremos que el autoritarismo y el desencanto de los justos siguen siendo un asunto pendiente, un hueso duro de roer.

Estamos ante un fresco absorbente y totalizador. A veces exagerado, pero siempre fastuoso y polifónico. Más allá de su estricto valor cinematográfico, “Vincere” habla mucho y con corrección de esas buenas y malas conciencias de este mundo que habitamos a veces con nuestra exagerada indiferencia.

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Haciendo zapping (Continuación)

María Luisa Etchart (Desde Costa Rica. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Confieso mi sorpresa: el señor Strauss-Kann, miembro del Fondo Monetario Internacional, le acaba de confesar con ciertas reservas, por supuesto, a Gabriela Frías de CNN que en Améria Latina se los miraba con cierta desconfianza a raíz de los efectos que se produjeron en Argentina que fue el primer país del área en aceder a seguir escrupulosamente sus recetas. En una exhibición de increíble modestia, hasta admitió que, en realidad, las cosas no habían salido muy bien allá pero que también de los errores se aprende y la posterior ayuda + consejos aplicados en México, Colombia y Perú, demostraban que ellos, como entidad, eran los indicados para aplicar sus principios y tratar de salvar a Grecia y gran parte de Europa.

Y luego pronunció el mantra : las economías deben crecer y hay que aumentar la “competitividad”. Esas dos palabras : crecimiento y competitividad me resultana vagamente familiares: nos las han repetido hasta el cansancio los magos que llevan adelante este modelo que insisten es el único posible, una especie de aspirina económica para todo uso.

Todo es hoy en día montado sobre ese eje y uno desearía poder preguntarles: Si el máximo exponente de ese sistema inmoló ideales y se dedicó durante tantos años a aplicar esos dos elementos que dicen son los indispensables, ¿cómo fue que, súbitamente, casi como en un acto de magia, de pronto entró en una crisis que no sólo hizo necesario que se dedicaran a imprimir dinero en cantidades escandalosas para auxiliar a los maguitos fieles seguidores del modelo, sino que está haciendo sentir sus consecuencias en millones de seres en distintos países que nada tuvieron que ver con las presuntas causas de la crisis?

La primera contradicción es: ¿No es acaso el cuidado de los recursos naturales y el procurar disminuir el consumo de combustibles y agroquímicos la prioridad que ha quedado demostrada con creces debería ocupar la atención de todos los gobiernos del mundo? ¿Por qué insistir en que las economías deben crecer, cuando lo que habría que intentar es que fueran mejor distribuidas? Lo que sobran son objetos fabricados en su mayoría en países adonde los maravillosos y humanistas inversores montaron fábricas y talleres con salarios tan miserables que avergonzarían a los esclavistas de siglos anteriores.

Ya no se sabe qué hacer con toda la chatarra llena de mercurio y plomo que anega los países. El modelo impuesto lleva a que todos corran tras las nuevas tecnologías y tiren aparatos de todo tipo sin medir las consecuencias de tanto despilfarro, que para consumir cuatro cucharadas de un producto la gente tire a la basura envases de plástico rígido que tardará siglos en disolverse y todo esto aprobado por los Ministerios de Salud y de Economía del mundo como si fuera algo natural.

Se trata de globalizar las necesidades, pero no de globalizar los jornales, los ingresos de la clase trabjadora que es, en definitiva, la que contribuye a la producción, pero que ha pasado a ser tan descartable como las botellas de bebidas adictivas cuyas fórmulas jamás conoceremos.

Mientras tanto, Latino América sufre los embates de las bandas que trafican drogas varias hacia los países que las demandan cada vez con mayor avidez. ¿Llegará algún día el momento de reflexión que los haga preguntarse por qué tantos de sus habitantes se vuelcan al consumo de drogas, qué vacío necesitan llenar que el modelo no ha sabido satisfacer?

Estados Unidos en el siglo pasado inició la aplicación de su famosa “Ley Seca”, en un intento aparente de que la gente no consumiera alcohol en cantidades que les hiciera perder el funcionamaiento de su potencial mental naatural. El resultado fue la aparición de las mafias, la corrupción, la violencia, la producción y distribución de bebidas en forma clandestina y todo lo que nos mostraron en infinitas películas y novelas de la época. ¿Sirvió esto de algo? Me temo que el consumo de alcohol sigue ascendiendo, ahora en forma legalilzada, y que a éste se le ha sumado el consumo de drogas. Es decir, se advierte en el ser medio una necesidad de alterar sus percepciones para poder continuar el tipo de vida que se le ha ido impuesto como única posible.

Lo mismo ocurrió con el juego, que se limitó al estado de Nevada adonde viajaban de todas artes del país para poder satisfacer esa compulsión, con Las Vegas como Meca. A esto se le fueron sumando los miles de aaencias de apuestas que, para no infringir las puritanas leyes del país, se instalaron en países cercanos desde donde funcionan con el anodino nombre de “call centers”, pero que son en definitiva agencias de apuestas.

Toda esa hipócrita actitud ha ido tiñendo a los países al sur del Imperio de actividades que tal vez no hubieran proliferado en esa forma de no haber sido promovidas por las evidentes demandas adictivas que de ahí provienen.

Ni que hablar de los famosos cultos religiosos, que desarrollan una actividad corporativa y comercial francamente repugnante. Basta con mirar el canal Enlace, que transmite sus maratónicas sesiones de recolección de “ofrendas”, desde Dallas, con sucursales en la mayoría de los países Latinoamericanos, a cambio de milagros que el señor obrará porque los pastores que se lucen ante las cámaras dicen tener la suficiente influencia como para conseguir ser escuchados.

Es de suponer que tanta gente que participa en estas maratones recibiendo los mensajes, cantando o bailando deben ser de alguna forma remunerados con parte de esas ofrendas porque de algo deben vivir, y se ha formado así una verdadera corporación que aprovecha el miedo, la angustia o la soledad de tantos seres que no encuentran mejor manera de solucionar su problemática que intentar usar la influencia de la organización ante el señor que todo lo ve y todo lo puede por una suma no demasiado onerosa.

Es decir, el hombre común, el habitante de estas tierras que una vez logró subsistir mediante su trabajo honrado se encuentra cada vez más esquilmado, más empequeñecido, menos capacitado para hacer de su vida algo digno de ser vivido, experimentado, saboreado, con cada vez menos acceso a maravillas naturales, al contacto con una naturaleza que, generosa, le brindaba su belleza, su variedad de formas de vida a todos quienes tuvieran la sensibilidad para apreciarla. En su lugar, se lo bombardea con anuncios, películas, mensajes, noticias y supuestos “modelos” que lo convierten en alguien sin valor propio, salvo el que pueda obtener según el número de papelitos llamados dólares (de cuyo valor intrínseco nadie se hará jamás responsable) que logre juntar.

Así se le irán los días y las noches de su acotada vida, sin tiempo para la reflexión, la meditación, la libertad de pensamiento, no sabiendo jamás si lo último que oyó es verdad, a pesar de haber más medios de comunicación que jamás hubo, aterrorizado por pandemias, sin posibilidad de tener acceso a la sinceridad, a la fraternidad, a la compasión, a la cooperación que podría crear comunidades auto-suficientes, descargando sus frustraciones como puede, aunque sea a través de un Mundial de Fútbol, donde algunos se llenarán de millones, acicateando sus pasiones triunfalistas, mientras millones de pobres africanos mueren de hambre o SIDA a su alrededor.

Claro, el problema lo ha resumido muy bien el representante del Fondo Monetario Internacional: el problema mis amigos, es que no somos lo suficientemente competitivos, ni tenemos el índice de crecimiento adecuado.

¿Cómo dices: que tu vida es una sola, ésta, ahora, que quisieras poder vivirla sin miedos ni culpas? Te responderé como lo hizo el Rey Juan Carlos de España a Chávez: “¿Por qué no te callas?”.

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Música: Desde Guatemala, la marimba

ARGENPRESS CULTURAL

Entrevista a Job Sis, marimbista de los buenos

Escuchar la música

Alex Job Sis Morales, guatemalteco, músico de profesión, ejecutante y compositor de marimba para más datos, tiene por nombre artístico Job Sis (segundo nombre y primer apellido). Es maya-achí, oriundo de Rabinal, departamento de Baja Verapaz, y profundo defensor de sus raíces culturales. En Guatemala, su tierra natal, la patria del quetzal y cuna de los mayas, fue entrevistado por Argenpress Cultural para hablar de la música, de la cultura en general y de la marimba, el instrumento que domina a la perfección y para el que compone regularmente.

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Argenpress Cultural: ¿Qué nos podrías contar de la marimba, ese instrumento tan guatemalteco y del que sos un destacado cultor?

Job Sis: En estos momentos estamos viviendo un renacimiento de la marimba en Guatemala. El desarrollo del instrumento quedó estancado por muchos años, por motivo de la prolongada guerra que sufrimos. No sólo la marimba sino numerosos sueños quedaron estancados con el conflicto que vivimos; pero ahora se está retomando el amor por ese instrumento por parte de muchos jóvenes, como intérpretes y como compositores. En mi caso se está dando todo eso: ahora veo que hay espacios libres para desarrollar todo lo que tenga que ver con la marimba. No está todo lo abierto que quisiéramos, pero sin duda está más fluido que tiempo atrás; y hay que aprovechar esa oportunidad para poder trabajarla y hacerla más nuestra. Incluso a nivel mundial se está desarrollando, y hoy día hay grandes intérpretes. Aunque aquí, en Guatemala, me parece que llevamos la delantera en eso. En estos momentos en México se está dando un gran desarrollo de la marimba, pero más bien en la zona de influencia maya, en el sur, o sea en Chiapas y Yucatán. Ahí el gobierno está apoyando mucho todo ese desarrollo. Aquí no tenemos tanto apoyo gubernamental. Aquí la fuerza viene dada por la gran tradición que existe en el pueblo, el gran amor que las familias sienten por este instrumento. Todo el mundo gusta de mantener la marimba en sus fiestas, o escucharla mientras almuerza. Creo que ahora estamos retomando un camino que con la guerra se había perdido. Hay muchas controversias por el origen de la marimba, que es africana, que llegó a estas tierras con los conquistadores…, pero no hay ninguna duda que es aquí, en Guatemala, donde más se desarrolló el instrumento. En realidad, hoy está en discusión su verdadero origen: algunos dicen que es prehispánico, otros dicen que llegó a estas tierras desde el África, traída por los esclavos negros, y aquí se adaptó. Hay también quienes dicen que es de origen asiático. Lo cierto es que en Guatemala se adoptó y es uno de los lugares del mundo donde más se desarrolló, pasando a ser quizá el instrumento más popular del país. En la tradición maya había un instrumento de percusión parecido, que se llama el tum. Y de hecho una danza de lo más tradicional de estas tierras, de la región de Rabinal, del departamento de Baja Verapaz de donde yo soy oriundo, es el Rabinal-achí, que justamente también se llama Danza del tum, y se interpreta con este instrumento. En realidad el origen de los instrumentos se va perdiendo en el tiempo: todas las culturas desarrollaron instrumentos más o menos parecidos, los tambores, las flautas. Quizá algo parecido podría pensarse con la marimba.

Argenpress Cultural: ¿Cuál es tu relación con la marimba? ¿Tocás, componés? ¿Qué nos podés contar de ese instrumento?

Job Sis: Yo soy maestro de música; estudié en el Conservatorio Nacional. Ahí estudié marimba, y luego obtuve una Licenciatura en Música en la Universidad de San Carlos de Guatemala. En estos momentos soy integrante de la Marimba de Concierto de Bellas Artes, dependiente del Ministerio de Cultura, y también integrante y director musical del grupo Sobrevivencia, conjunto que hace rock en lenguas mayas como elemento novedoso y con el que grabamos ya varios discos. En realidad más que ser intérprete o maestro de marimba, prefiero componer para este instrumento. Eso es lo que más me gusta y a lo que más me dedico, sobre todo con la Marimba de Bellas Artes. Pero últimamente se me están abriendo otros espacios y estoy empezando a ejecutar mi música con grupos de cámara, e incluso con orquesta sinfónica. Todo esto me está haciendo sentir muy satisfecho. Incluso estoy teniendo contactos con músicos de afuera del país, por ejemplo ahora con gente de España. Estamos viendo la posibilidad de presentar por allá una obra mía para violonchelo y marimba. También estoy manteniendo contactos con músicos colombianos y panameños, porque les interesan algunas obras mías, siempre en el marco de música para marimba con aire guatemalteco, que es lo mío y donde yo me siento a gusto. O sea que me siento bien porque podemos desarrollar nuestra música, y eso es muy importante. Pero por supuesto, la marimba da para mucho, tiene grandes posibilidades

Argenpress Cultural: ¿Podrías hablarnos más sobre esas posibilidades del instrumento?

Job Sis: La marimba es muy versátil. Como dicen algunos guías espirituales mayas: nuestro alimento sagrado, el maíz, es muy versátil. Incluso ahora hasta está sirviendo como biocombustible, para producir gasolina, además de los innumerables usos tradicionales que tiene, para cantidad de comidas y bebidas: tortilla, masa para el tamal, para los paches, para chuchitos, el elote [el choclo], atoles para tomar, bebidas alcohólicas, etc., etc. De la misma manera la marimba es así de versátil; se presta para tocar como solista un son tradicional de la música popular de Guatemala hasta para ejecutar una versión de una obra orquestal académica, con su debida transcripción. Se pueden tocar sin problemas los más variados géneros: desde una melodía tradicional sencilla hasta la obra musical más complicada que pueda haber, se puede tocar música electrónica, tango, jazz. Aquí, en Guatemala, se interpreta poco de todo este repertorio que ahora menciono; pero en otros países, la marimba sirve para tocar cualquiera de esto que les menciono. En Centroamérica y el sur de México es común que la marimba se presente como orquesta de marimbistas, en todo caso acompañada con un contrabajo y una batería que marca el ritmo. Pero en otros países, en Europa y en Estados Unidos por ejemplo, ya es muy común encontrarse con intérpretes de la marimba solistas, y no son nada raros repertorios académicos o jazzísticos. La orquesta de marimba es algo muy nuestro, muy de nuestra tierra.

Argenpress Cultural: Para quien lea esta entrevista y nunca vio o escuchó una marimba, ¿ella es parecida a un xilófono?

Job Sis: El xilófono es más parecido a un piano. La marimba, anteriormente, era un instrumento más sencillo, sólo con las siete notas de la escala; eso era lo que se llamaba marimba diatónica o marimba sencilla, que aún se toca en algunos pueblos. Luego se complejizó y se le agregaron todas las notas de la escala, por lo que se transformó en marimba cromática. Se tomó al piano como modelo para hacer el cambio, pero en Guatemala esa nueva marimba tomó un aspecto propio, muy particular, y no es similar al teclado del piano tradicional. Las marimbas que se fabrican industrialmente en otros países, por ejemplo una marimba marca Yamaha, sigue el modelo del piano; pero la marimba cromática tradicional guatemalteca tiene variaciones. Un intérprete de marimba acostumbrado a esos instrumentos industriales, que siguen el esquema de las notas del piano, se va a perder si tiene que tocar en una marimba guatemalteca. Definitivamente no son iguales, no tienen la misma disposición de las teclas. Estas marimbas industriales, hay que reconocerlo, mejoraron el sonido de nuestra marimba tradicional, porque fabrican distintas las cajas de resonancia. La marimba de Guatemala tiene un timbre que sigue siendo inconfundible. Lo que se va imponiendo en el mundo son estas nuevas marimbas industriales. Y sin dudas son muy caras; una de éstas puede costar alrededor de 25.000 dólares, mientras que una guatemalteca está costando alrededor de 6.000 dólares. Se utilizan maderas sonoras, como la del árbol de hormigo. Por supuesto, estos marimbistas a nivel mundial utilizan instrumentos fabricados industrialmente.

Argenpress Cultural: Entonces, ¿hoy día existen marimbistas profesionales, buenos intérpretes solitas, en todas partes del mundo y ya no sólo en Guatemala?

Job Sis: Sí, por supuesto. Y los hay muy buenos. Incluso tienen sus propias técnicas. Reciben muchos apoyos en sus países, cosa que no sucede aquí. Lo primero, y quizá más importante, es que comprarse un propio instrumento es algo muy caro, por eso se necesita algún tipo de ayuda. Y por otro lado se necesita el apoyo, el estímulo de alguna organización, gubernamental o no, para poder desarrollarse como intérprete. Con apoyo, pudiendo contar con un instrumento y teniendo las posibilidades de meterse y estudiar mucho, repito que una marimba ofrece enormes posibilidades: permite tocar lo que uno quiera, música académica de cualquier autor, de Beethoven por ejemplo, o música nacionalista como, por ejemplo, del brasileño Héctor Villa-Lobos, o tango de Piazzola, una cumbia, una obra de jazz. Pero para eso hay que dedicarse mucho, hay que tener las condiciones. Por eso en otros países con muchos recursos ello es posible, y hoy día van saliendo muy buenos intérpretes que tocan cualquiera de estas cosas.

Argenpress Cultural: Y vos, como autor de música para marimba, ¿qué componés?

Job Sis: Una mezcla de conocimientos y de experiencias que he pasado. Yo nací y crecí hasta mi adolescencia en un pueblo maya: San Miguel Chicaj, departamento de Baja Verapaz, lugar de predominancia maya-achí. Me la pasé por años escuchando música de origen achí. Viví en ambientes donde se tocaba marimba todo el tiempo. Mis padres fueron parte de la cofradía del pueblo, siempre con música de marimba. Me dormía escuchando marimba. Todo eso se me fue impregnando, toda esa cultura tradicional, popular. Luego me vine a estudiar a la ciudad capital, y conocí toda la formación de música académica. Me gradué en un conservatorio con todas las formas académicas del caso. Así empecé a interesarme por hacer fusión, por incorporar todo lo nuevo pero sin dejar las tradiciones. Y digo esto con mucho respeto, porque nuestra música tradicional muchas veces fue despreciada, ignorada, en muchas ocasiones sin habérsele considerado toda la riqueza que verdaderamente guarda. Hay muchos trabajos musicológicos sobre nuestra cultura musical maya-achí, en muchos casos realizados por investigadores extranjeros que vinieron a nuestra tierra a estudiar todo eso; pero muchas veces se quedan sólo en lo superficial y no profundizan realmente en lo que es el arte musical maya. Esa es una forma artística muy rica, pero no siempre debidamente explorada y valorada. Y lo peor: muchas veces es despreciada. Entonces lo que intento hacer cuando realizo estas fusiones es mezclar lo que aprendí del ámbito académico con las tradiciones más profundas, haciendo un bonito enlace. Ambos ámbitos tienen cosas bonitas, por eso hay que valerse de los dos para hacer obras agradables, bonitas, bellas de escuchar. Esa mezcla, dándolo valor a los dos mundos, es lo que estoy trabajando ahora. Con ello se busca aprovechar, destacar y promover todo lo bueno de la música académica, y también provocar el interés de los jóvenes por nuestras propias raíces tratando de recuperar lo tradicional que tenemos. Esa es la fusión que busco.

Argenpress Cultural: En general en toda Latinoamérica va habiendo como un olvido, incluso a veces un desprecio, de las culturas populares tradicionales, junto a un casi endiosamiento de modas globalizadas que parecen ir marcando el paso. ¿Por qué es importante no dejar que mueran nuestras tradiciones?

Job Sis: Por un lado es cierto que las tradiciones se van muriendo, pero a la vez no es tan así. Se van muriendo en parte por la falta de interés de quienes deberían apoyar para que eso no sucediera. Pero al mismo tiempo no se mueren porque siempre existen músicos y gente en general que quiere seguir manteniendo vivas esas tradiciones. Quienes aman y defienden esas raíces, esas tradiciones profundas, no hacen de ellos un espectáculo; las defienden por cuestiones ya casi espirituales, no por hacer negocio. Y eso es lo que garantiza que sigan vivas, porque se hacen por absoluta convicción. Lo importante es hacer ver que este arte popular también tiene gran valor. En realidad, no se pueden comparar las expresiones artísticas: no hay ninguna que sea mejor, todas tienen su valor. Cada pueblo tiene una riqueza determinada en su arte, en sus expresiones culturales. Lo que sucede es que tenemos estereotipos para juzgar esa creación, y en música es muy fácil que lo miremos todo desde los criterios académicos, y lo que no es así, podemos tender a despreciarlo. Pero eso lo decimos porque no conocemos en profundidad el arte de los pueblos latinoamericanos. La riqueza cultural de los pueblos originarios es enorme, y hay que conocerla bien.

Argenpress Cultural: ¿Pero por qué se va dando ese relativo olvido de lo tradicional? Por ejemplo: ¿vienen muchos jóvenes a estudiar marimba?

Job Sis: No, no muchos. Los artistas, en general, no tienen la posibilidad de ser los dueños de sus promociones. Los artistas no somos los dueños de los medios de comunicación; y sabemos que son los medios los que hacen los ambientes, los que crean los climas culturales, imponen gustos. Muchas veces estamos influenciados por gustos que no queremos, pero que finalmente se imponen. Finalmente la gente consume lo que se le da. Por eso es que me parece tan importante rescatar esas raíces que van quedando olvidadas por ahí, y eso es lo que yo intento hacer cuando compongo. Pero si me dedicara a hacer sólo la música más tradicional, con los estilos más antiguos, seguramente eso no hubiera llamado la atención. Por eso es que intento hacer fusiones, y meter por ejemplo elementos de rock. A los jóvenes les llama la atención si hay un grupo de rockero, por eso tratamos de fusionar lo tradicional de la marimba con estilos nuevos, con el rock por ejemplo, que es algo que hoy por hoy a cualquier joven le va a interesar. Eso atrae, atrae más que si fuera sólo una composición tradicional. Y en estos momentos eso es lo que busco: que los jóvenes conozcan esas raíces. Y la experiencia me demuestra que les gusta, quieren escuchar la marimba, les gusta cuando se les presenta en esta forma de fusión.

Argenpress Cultural: ¿También tocás música tradicional, digámoslo así: “pura”, sin fusión con otros ritmos?

Job Sis: El trabajo que hace la Marimba de Concierto de Bellas Artes es dar a conocer todos los ámbitos musicales en que se puede desenvolver la marimba como instrumento, por eso se interpreta de todo, desde un son muy tradicional hasta temas muy académicos. Como decía hace un rato, el instrumento, a través de sus distintas variantes: piccolo, tiple, bajo, es toda una orquesta en sí misma. En una marimba grande tocan cuatro ejecutantes al mismo tiempo, que se acompañan de otra marimba más pequeña donde tocan otros tres músicos, todo lo cual realmente da una orquesta. Y eso permite interpretar lo que uno quiera: lo más tradicional, o también, por ejemplo, música de cámara de Mozart, de Haydn o de Beethoven. O reggae, o música tecno contemporánea. E incluso se pueden tocar cosas tan diversas como la música de los Simpson, o de Mario Bross, que se pueden escuchar en los audios que acompañan esta entrevista como una demostración de esa versatilidad que mencionaba hace un momento. Como ven, la marimba da para adaptarle cualquier clase de música.

Argenpress Cultural: Además de la Marimba de Bellas Artes, también hacés parte de un grupo de música joven, música rock, que utiliza la marimba. Es el grupo Sobrevivencia. ¿Qué nos podés contar de esa propuesta musical?

Job Sis: La idea con el grupo es rescatar las formas tradicionales de nuestras raíces musicales como pueblos indígenas; y haciendo esa fusión con elementos modernos, con el rock y otros géneros musicales como el ska, la bossa nova, etc., usamos la marimba y otros instrumentos tradicionales, como la chirimía, que en realidad es de origen árabe, pero ya se incorporó a nuestra tradición maya, los tambores tradicionales, la flauta de caña. Esa es la idea musical del grupo: presentar esa fusión para rescatar nuestras tradiciones.

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El retroceso estadístico causa espanto

Juan Alonso (Desde Chile. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Un desconocido lee la prevención en la página web:
“en el futuro todos serán más pobres, es inevitable”,
furioso pone su comentario:
“se quiere quitar el deseo a desarrollarse”

si los dinosaurios hubiesen reaccionado así
habrían clamado que se les robaba el derecho a la vida

Se deben aceptar hechos irremediables en el planeta,
lo que mató a los saurios gigantes,
los hoyos agotados de materias primas extinguiendo fábricas

Sí, caerá la estadística
la buena alternativa es producir bienes limpios de injusticias
planificados iguales para todos los hogares hasta que el Sol termine la eternidad

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La pintura metamórfica

Jesús Dapena Botero (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

¡El arte metamórfico! ¡Viva por él! ¡Realmente es una plástica genial!



Octavio Ocampo y Víctor Molev, esos ilusionistas y prestidigitadores de la imagen visual, creo que son unos grandes conocedores de la teoría de la Gestalt, con su famoso experimento de la copa y las dos caras, el cual figura en cualquier introducción a la psicología y permite ese juego sorprendente con la ambigüedad, que nos dice que todo depende del ojo con que lo miremos, con el vértice desde donde avistemos el objeto, desde el punto de vista desde donde miremos, del cristal con que se vea, lo cual nos introduce en dimensiones desconocidas y da cuenta de que cada uno puede percibir de maneras distintas la realidad del mundo.

El origen gestáltico de este estilo pictórico está bien claro en la siguiente obra de Octavio Ocampo:



Donde además de los ancianos que se abrazan vemos la copa y una serenata mexicana.

O el que nos hace tener la ilusión de que la segunda línea es más larga.



¡Viva también por eso!

Ello es lo que nos permite el diálogo con gente que ve las cosas distintas de cómo, uno mismo, las percibe.

¡Bonito ese estilo metamórfico!

Ahí se juega tanto la flexibilidad de la mente del artista como la del espectador, quienes entran en un interjuego, para encontrar el objeto y recrearlo en su mente.

Murray lo utilizaría en la siguiente lámina de su famoso test de apercepción temática:



Si miramos dos veces, uno no sabe si el muchacho entra o sale por la ventana, dada la ambigüedad de la figura.

El mexicano se define como metamórfico, en tanto se detiene en ese frágil paso de una imagen a otra en un momento mágico, Ocampo mismo nos plantea su anhelo de llegar a un nivel de comunicación con el espectador de un inconsciente al otro, de un espíritu a otro, aunque yo creo que más que una interacción entre inconscientes, la que se logra es entre las conciencias de ambos, ya que el registro y la percepción son fenómenos del yo y casi operan en el campo de la conciencia, con excepción de los estímulos subliminales.

Así asistimos a la transformación de una imagen en otra, en un mismo espacio, antes los ojos mismos del mismo espectador, gracias a un ensamblaje de partes que conforman las distintas formas, que son captadas de acuerdos a distintas posiciones del sujeto.

Lo que podría pensarse como contacto con el inconsciente podría ser el parentesco y la filiación que el pintor busca en un surrealismo, para mi gusto, resulta un tanto mañé, un tanto menos que kitsch, estilo que, como bien lo señalara mi amiga Marta Santander, tiene su ternurita; sin lugar a dudas, resulta enigmático y no deja de resultar muy prodigioso eso de poder descubrir figuras dentro de una misma imagen.

No sé cuál se haya aventurado primero en ese estilo aunque Ocampo es unos años mayor que el ruso Víctor Molev, quien asimismo, me resulta maravilloso, y se percibe que tampoco su pintura apareció por obra de magia, así nos resulte igualmente fantástica, pues ha sido el producto de todo un conocimiento que se ha ido acumulando a lo largo de la vida, gracias a una sana y constante disciplina, en un hombre cargado con la misma versatilidad del mexicano, en obras que escapan a toda interpretación convencional, dada la gran flexibilidad de sus formas, saturadas de simbolismos, por ejemplo cuando, si logramos deshacernos un poco de la imagen de Freud, nos vemos inmersos en el espacio donde se inicia una enmascarada escena primaria, donde se derrama un líquido distinto del seminal aunque alude precisamente a él. Haz el ejercicio.



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Las calles de Villa Crespo tienen historia… la calle Antezana…

Elena Luz González Bazán (Desde Buenos Aires. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

"El gobierno antiguo nos había condenado a vegetar en la oscuridad y abatimiento, pero como la naturaleza nos ha criado para grandes cosas, hemos empezado a obrarlas, limpiando el terreno de tanto mandón ignorante."

Mariano Moreno, Mayo de 1810

La Capital Federal, ahora Ciudad Autónoma de Buenos Aires, CABA, tiene la particularidad de llevar nombres de personalidades de la historia de América Latina y de Argentina, esencialmente, sino nombres de provincias, ciudades o bien batallas y epopeyas conocidas y no tanto.

Villa Crespo no es ajena a esta disposición general, por el contrario los cambios producidos en estos años han sido motivo principal de críticas y otras que marcaron que antiguas denominaciones tenían más que ver con otros ropajes coloniales que con la historia verdadera de nuestra irrupción y desarrollo como nación. Uno de los casos fundamentales es el cambio necesario que se hizo a la antigua avenida Canning por Raúl Scalabrini Ortiz. Pero lógicamente hay otros ejemplos.

Por otro lado, hay que decirlo sin tapujos, la historia es una ciencia, no un recordatorio como gusta a algunos hombres que hacen historia en el presente y nos muestran infernales narraciones históricas que nada tienen que ver con ese planteo de la historia como ciencia, por el contrario, esta deformación de la ciencia histórica ha servido para que muchos se dediquen a utilizar fuentes, documentos y datos esenciales que son ocultados, modificados o armados a gusto y piacere de quienes cuentan la historia. Que hay que sostenerlo con fuerza, no es lo mismo contar que analizar, reflexionar y pensar los procesos históricos.

No es lo mismo pensar en “héroes indiscutibles” que nos imponen, que en pueblos que producen cambios monumentales. Por eso, ese gran intelectual que fue Bertold Brecht se preguntaba sobre quienes edificaron la muralla China, quienes arrimaron todas los bloques de piedras para reconstruir una y otra vez Babilonia. Quienes edificaron la dorada Lima. En qué casas vivían…

Entonces, la pregunta debiera ser ¿quiénes hicieron la independencia americana?

La calle Antezana

Antezana es una de las calles de Villa Crespo, se extiende desde avenida Warnes hasta la avenida San Martín, un trayecto de 600 metros.

Según la historia oficial sostiene que José Mariano de Antezana era caudillo, natural de Cochabamba, ahí nace el 13 de marzo de 1771. Desde 1810 se pronunció por la Revolución donando todas sus haciendas para los ejércitos patriotas. Desempeñaba el cargo de prefecto de su ciudad natal cuando en 1812 se puso al frente de los patriotas que debían combatir a la división del coronel español Lombera. Tantos hombres como mujeres se atrincheraron en el cerro San Sebastián, donde lucharon heroicamente durante horas, pero el 27 de mayo, luego de horas de ataque por parte de las tropas realistas, entraron a Cochabamba, a sangre y fuego, saqueándola por espacio de tres largas horas.

El general Goyeneche hizo pasar por las armas a Antezana que se encontraba en un convento disfrazado de fraile y a varios de sus compañeros, sus cabezas fueron clavadas en los caminos como señal de terror, amedrentamiento y escarmiento.

El caudillo y general cochabambino Antezana fue desgraciado en su patriótica empresa, sostienen las fuentes, no siguió los consejos de su segundo y principal compañero, el coronel argentino don Bartolomé Pizarro, que le planteaba que no atacara, sino que negociara. Este también siguió la suerte de Antezana.

Esta, más o menos, es la información que recogemos, la cual justifica para que la calle Antezana lleve este apellido. Relato más, narración menos, es lo que se encuentra en los libros y notas en general.

Pero la búsqueda de información nos lleva a tener otra historia sobre aquella heroica resistencia en el Cerro San Sebastián, por el cual, podríamos inferir debiera haberse llamado esta calle del barrio. Esta realidad es la que intentamos entregar, basada en testimonios de protagonistas y un homenaje y monumento justo a estas mujeres de Cochabamba que resistieron, enfrentaron y murieron, dignamente, ante las tropas realistas, mientras los hombres defeccionaban, incluido Mariano Antezana, gobernador del lugar. Para ellos era mejor negociar que luchar.

* Del Libro: MUJER, SOCIEDAD Y POLÍTICA – La Rosa Blindada – julio 2007.

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Ernesto Sábato: 99 años

Alfredo Herrera Flores (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Probablemente no hayan ya muchas cosas nuevas que conocer de Ernesto Sábato, el escritor argentino que el 24 de junio cumplirá noventa y nueve años de edad, pues la amplia literatura que ha producido su interesante vida, sus extraordinarias novelas, sus razonados ensayos y su firme y ética posición política, ha indagado hasta en los rincones más íntimos de su biografía y en los resquicios más oscuros de su pensamiento. Sin embargo, para el común de los lectores y para comodidad de las reseñas, su vida se ha reducido a tres novelas, algunos ensayos, un pasado científico, su pasión por la pintura, su participación ejemplar en la lucha contra las dictaduras y su actual vida en soledad, casi orfandad.

Indudablemente, la fama literaria que alcanza Sábato en la década del sesenta se debe a sus dos primeras novelas, El túnel (1948) y Sobre héroes y tumbas (1961), y al fenómeno comercial conocido como el boom de la literatura latinoamericana, pero luego esa “fama” se convertirá en las siguientes décadas en respeto, en admiración, y hasta en cariño, gracias esta vez a su personalidad y a su actitud frente al poder. En el lapso entre su segunda novela y la tercera, Abaddon el exterminador (1974), Sábato publica una serie de ensayos sobre el existencialismo, filosofía contemporánea, política, cultura, periodismo, prólogos a libros de pintura y música y hasta letras para tangos, y sus primeras novelas se traducen a muchos idiomas, pero aún su prestigio se sostenía en su calidad literaria, su aguda observación de la realidad de su país y los mitos sobre su pasado científico.

En esta fecunda etapa, que alcanza a más de veinte títulos, se editan también discos con fragmentos de sus novelas y conferencias con la voz del propio Sábato, una actitud editorial pionera en América Latina, que luego también asumirían otros escritores como Jorge Luis Borges y Pablo Neruda. Hoy, esos discos, que han sido reeditados de manera casi íntima, son rarezas en el mercado editorial y, por supuesto en la lista de su producción intelectual.

Entre esas publicaciones casi desconocidas, hay un breve libro publicado al año siguiente de El túnel, titulado “Gésinus” (Ediciones Botella al mar, 1949), escrito junto al peruano Xavier Abril, que se refiere a pinturas del artista Bob Gésinus. Varios de los breves textos de esa época, por ejemplo, se escribieron para actos o situaciones especiales y se publicaron en ediciones limitadas, que luego no fueron reeditados y hasta resultaron ignorados para las ediciones completas de la obra del maestro argentino.

Una primera muestra de su actitud política y ética frente a los abusos del poder por parte de Sábato se manifestó en 1956, cuando los militares depusieron a Juan Domingo Perón que ya gobernaba por segunda vez (1946 – 1955). Siendo director de la revista Mundo Argentino escribió primero un texto titulado “El otro rostro del peronismo” (1956) y luego se publicó “El caso Sábato, torturas y libertad de prensa, carta abierta al general Aramburú” (1956), en el que se reúnen documentos sobre los abusos contra la libertad de prensa que culminaron con la renuncia de Sábato a la dirección de la revista. Este hecho político ya anunciaba a un Sábato íntegro que no callaría su voz ante los abusos del poder. Otras actitudes similares las asume cuando cumplía funciones públicas, a las que renunciaba cuando no compartía con decisiones trascendentes el gobierno de turno.

Precisamente esta actitud firme, coherente, moderna e inteligente de enfrentarse al poder, y la creciente fama e influencia que genera sus libros en todo el mundo –fue condecorado por los gobiernos de Francia, Italia, Alemania, entre otros y reconocido por los más importantes escritores y narradores europeos como Sartre y Camus, además de ser homenajeado por importantes universidades–, lo lleva a enfrentarse a una nueva etapa trascendental en su vida intelectual. En 1983, es nombrado por el presidente Raúl Alfonsín presidente de la Comisión Nacional Sobre Desaparición de Personas, la que luego de investigar los graves hechos producidos por el régimen militar instaurado en 1976 y recibir las denuncias sobre desaparecidos, publicó un dramático informe acerca de los resultados, que se tituló “Nunca más”, pero que se conoció finalmente como “El informe Sábato”.

Una impresión sobrecogedora de esta experiencia relata el propio Sábato en su libro “Antes del fin” (1998), un breve texto sobre sus memorias, que le permite reflexionar sobre la angustia que causa el abuso del poder en los pueblos, la necesidad de tener siempre una voz alerta y la urgencia de identificar nuevos líderes. El libro es, además, un emotivo testimonio suyo sobre el siglo veinte.

Desde entonces, la imagen de Ernesto Sábato se ha reafirmado no solo como un extraordinario escritor, capaz de internarse en el oscuro mundo de las mentes y los sentimientos de sus personajes que a la postre es cualquier ser humano, sino de un extraordinario actor de la vida política e intelectual de América Latina. Su pasado científico ha quedado atrás, a pesar de que por muchos años fue para él mismo una pesada carga emocional.

Vale la pena resaltar, aunque también es un hecho conocido, el enorme respeto y simpatía que genera Sábato en las generaciones jóvenes. A diferencia de los escritores de su generación, que han ido envejeciendo al ritmo de sus obras y su fama, Sábato ha recorrido el camino inverso, en 1994, por ejemplo, la Federación Universitaria de Buenos Aires lo nombra como su presidente honorario, una distinción que el escritor consideraría como una de las más importantes de su vida.

A pesar de soportar en los últimos veinte años el dolor de la muerte de su madre, luego de su esposa Matilde y su hijo Federico, Sábato no dejó de producir textos breves, como “La resistencia” (2000) en el que precisamente llama a los jóvenes a enfrentarse a los males del siglo veintiuno, expuso sus pinturas en diversas galerías, viajó por varios países a recibir premios, como el Premio Cervantes de Literatura y el Premio Jerusalén (1989), filmó documentales y asistió a eventos académicos. Sin embargo, muchos aún consideran que la visión de Sábato sobre el mundo es pesimista y fatalista.

En la actualidad, aunque hace un año fue noticia por el ingreso de unos ladrones a su casa, se sabe que vive apartado, al cuidado de una personas que cocinan y asean, que debe estar aún atormentado por sus fantasmas (él fue quien acuñó esa frase de “el escritor y sus fantasmas” en un ensayo así titulado en 1963), que pinta casi todo el tiempo, que ya no lee por un mal en la vista y que, en lo profundo de su corazón, deberá estar pensando cómo celebrar su cumpleaños número 100.

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Los sótanos del verbo

Edgar Borges (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

El primer problema en que se encuentra atrapado el discurso alternativo (al sistema consumista) es que sólo se mueve a la defensiva. El sistema de la prisa (la vida que no es vida) ha impuesto la reacción sobre la comprensión. Los individuos aceptan (sin pensar) la carrera y quienes pretenden ofrecer resistencia no terminan de salir de la trampa del desgaste dialéctico, pues, es a través de la palabra como, el círculo omnipresente del poder económico, nos arrebata, segundo a segundo, los recursos de la tierra. Y será por medio de la palabra (instrumento inevitable para entregarse y liberarse) como podremos descifrar el idiotizado comienzo del siglo XXI.

Con la palabra maquillada los políticos ganan las elecciones; con la palabra contabilizada los empresarios administran el mundo y con la palabra desgastada algunos pretenden defender los derechos sociales de una mayoría incrédula. Los dueños del mundo (los tecnócratas) vendieron la idea (con la palabra contabilizada) de que la palabra estaba en desuso. Y muchos (tras comprar la muerte de la palabra) sobreviven levantando las banderas de la reivindicación social usando las migajas discursivas (que para la defensa) le dejó el poder.

Un "líder" sindical, a puertas cerradas, me dijo (con cierta sonrisa que se movía entre el desencanto y el cinismo) que yo no podía aspirar el "respeto intelectual" dentro de Europa (como si no me bastara con el respeto que me tengo a mi mismo) porque no era Mario Vargas Llosa. Luego de mi discreto silencio (para darle paso a la palabra interior), el "líder" salió de su oficina y saludó efusivamente a un inmigrante africano. ¿Cómo está el ladrillo?, le preguntó (¿Será que este hombre cree que las ideas no se sudan?, pensé). Poco después, el "líder" gritó en el pasillo una consigna a favor de la clase obrera. (Muy cuesta arriba debe ser defender a los trabajadores desde la desesperanza). Pobre hombre, pensé, lleva encima el peso de la palabra enferma. Y partí más reflexivo que nunca, dispuesto a pasar el resto de la tarde leyendo al poeta José Emilio Pacheco, todo un antídoto contra la palabra moribunda. "En medio de la catástrofe, al centro del horror que nos cerca por todas partes, siguen en pie, y hoy como nunca son capaces de darnos respuestas, el misterio y la gloria del Quijote". Y palabra a palabra seguí levantando mi edificio personal con los ladrillos invisibles que me permiten volar (y caer y volver) en medio de la nada.

Al caer la noche, luego de enfrentarme a la palabra de Pacheco (Tarde o temprano. Poemas 1958-2009), he reafirmado mi interpretación contemplativa de la sociedad actual. Vivimos tiempos de burlistas sin talento, de analfabetas funcionales; la sofisticación de la ignorancia representa (sin saberlo) el ejército más poderoso del sistema de consumo. Ante la imposición de la ley del "sálvese quien pueda", la mayoría ha terminado asumiendo que no hay tiempo para pensar. Parece que la orden es sobrevivir con la cabeza en reposo (el sueño eterno de los necios). Creo que la respuesta a este esquema absurdo (y estúpido) nunca la dará quien utilice las migajas discursivas que le ha entregado (para administrar hasta el derecho a la defensa) el poder tecnócrata. La respuesta tendrá que venir desde una revalorización del discurso, de la idea. Habrá que ir hasta los mismísimos sótanos del verbo para construir nuevas posibilidades individuales y colectivas. Que nadie se llame a engaño, la única palabra que está enferma es la que le pesa a quienes se rindieron en la carrera, pues, es evidente que gracias de la palabra mercenaria los grupos del poder capitalista han secuestrado el manejo de los hilos del mundo. Y la palabra del poder (por más que desde sus aparatos informativos promuevan la masificación de la idiotez) está más viva que nunca. De manera muy contundente (para asumir el cáncer) habría que comprender que la única palabra que está enferma es la que proviene del (pretendido) discurso alternativo. Sólo entonces podremos engendrar el verbo socialmente ofensivo del siglo XXI.

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Crónica de una muerte esperada...

Carlos Alberto Parodíz Márquez (Desde Lomas de Zamora, Buenos Aires. Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Era lunes negro. Después de la fiesta sabatina y "bombonera", parecía lógico, lo bueno dura poco. Entraba en el tercer día del túnel sin sueño.

Yon sonó lúgubre en el teléfono, lúgubre y casi imperativo.

-Preparate que es un thriller. Vamos urgente a verlo a "Baruch, el yacaré cibernético"-, anunció y cortó la comunicación. Si hubiera sido por el tono, habría optado por la puteada o la carcajada, sin miedo a la rima.

Exprimí dos naranjas, dos, para cumplir con la cuota vitamínica que me supe recetar. La cosa era frugal. Más tarde, tal vez, antes que nos cobre la noche, podríamos explotar los misteriosos "passwords" del vasco para comer bien, beber mejor y, sobre todo, no pagar.

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En la esquina de Grigera, depositados sobre la plaza verde y florida, con mucha gente dispersa pero ninguna del mejor humor, "Baruch", el correntino, le contaba al vasco un policial de otro correntino; como siempre se columpiaba, no se llevaba bien con el equilibrio.

Es un conjeturólogo fenomenal, pero ahora veraz, certero como un estilete y estaba enojado. Sabe que está en las "diez de últimas", me refiero al tiempo que le queda, antes de abrocharse, a una esperanza "murciana", en España, por supuesto.

Yo llegué bastante confundido, como siempre, porque el silencio de "garganta profunda", el confidente lanusense de Yon, a quien habían degradado, me tenía perturbado.

Los golpes, para los soldados de fortuna, son probables porque el exilio lo decidió "el viejo" cacique local, quien estaba siendo díscolo, cuando en realidad se limitaba a ser astuto, como siempre.

Caminamos los tres, dando "la vuelta del perro". Yon con las manos atrás del cuerpo y atento, escondía el reflejo solar, entornando sus ojos celestes.

"Baruch", torrencial cada vez que se larga a hablar, en esta, fue somero.

-Sábado 10 de noviembre, a las cinco y media de la mañana y con lluvia torrencial, llegaba el presagio-, comenzó a contar.

-En Banfield, (¡otra vez Banfield!), Alsina y Medrano, un rato antes se enroscaron dos chicos con un auto. El alcoholímetro, de haber existido, seguro que reventaba, pero esa es una suposición-, se disculpó.

-La ambulancia pediátrica regresaba de una emergencia. La gente socorrista es empecinada. Lucha contra la muerte, como queriendo olvidarla. Son muy cabezas duras. Podría decirse otra cosa, pero...-, rezongó para si mismo.

-La doctora Analía es una ex voluntaria en la guardia del hospital, donde "jugó" como socorrista hace más de diez años, ahora es pediatra- abundó.

- Progresó, pero no renegó del todo en eso de la batalla-, deslizó.

-El que la acompaña, Ariel, ostenta diez de enfermero-, para ser algo más explícito.

-Dan el parte a la base, tenemos un "vía pública"-, (que manera tiene esta gente de caratular una "piña"); pasan los datos-, sigue Baruch.

-¡Rápido!-, piden apoyo, la lluvia torrencial y justo de noviembre, se llora todo.
Tal vez es la bronca de Dios.

-¡Rápido!, mandame otra ambulancia- le reclama a Viviana.

-"Dos masculinos" (sigue la jerga) de más de 20 años, uno grave, otro moderado-, suena la voz monocorde por la radio.

-Viviana recibe el pedido de auxilio de Ariel y Analía y "despacha"-

-Salen dos ambulancias, una de Llavallol, apostada para cualquier eventualidad que suspenden, gracias a otro Dios y por la gente; la de Lomas, pero fuera de servicio, tripulada por el correntino, ex voluntario de guardias hospitalarias, socorrista e instructor, parte con Luis, otro socorrista veterano- enumera el correntino para seguir.

-Viviana llama al hospital para avisar. Nadie atiende los teléfonos-

-Ah... Luis estaba durmiendo cuando lo llamaron. A las siete le tocaban las siguientes veinticuatro horas de guardia-

El correntino reclama: -vamos "ET", Ariel precisa ayuda, está en un "vía pública"- Afuera es noche y llueve tanto, esto ya era un tango. Llega la ambulancia a la guardia del hospital. Los recibe un enjambre de "ambos"-, así le llaman a los uniformes: bordó, azules, blancos. Nadie sabe por donde empezar- progresa Baruch en el relato.

-¿Quien es el médico?-, pregunta Analía.

-Ya viene- es la respuesta. Se va un "ambo".

-El correntino lidera la atención, como hace doce años, cuando era el instructor y Analía la alumna-

-Las miradas que se cruzan, entre los dos, son de aprobación: ambos la "tienen clara"-

-Ariel y Luis no se quedan atrás, se anticipan a los pedidos de material-

-Se van yendo los "ambos", pero de a uno-

-¿Quien es el médico?-, vuelve a preguntar Analía.

-Ya viene, lo fueron a buscar-

-Se va otro "ambo".

-El único que queda es un "ambo" blanco (enfermero) con poca experiencia en emergencias-, sigue Baruch.

-Si alguien quiere criticar, no estaba ahí para criticar- dice que dijo el correntino, para agregar -si alguien tenía algo preparado, ahí no se vió-

-Llega la muerte, siempre artera y sigilosa-

-Luego de veinte minutos, más o menos, de haber llegado, aparece la médica. Ve el cuerpo inerte-

-Analía le explica todo, de donde lo traen, lo que pasó-

-La guardia no recibe muertos... lo tenés que llevar de donde lo trajeron-, frió la médica.

-El correntino se brota de furia: "usted no estaba acá hace veinte minutos"- escupió.

-Para enfriar la calentura sale a la lluvia-

-Llega la ambulancia de los bomberos (con dos pacientes más) y nadie los ayudó, salvo los voluntarios, amigos de haber entrenado alguna vez juntos, de haber compartido un mate, juntos-

-Analía le dice al correntino: "lo recibieron", se refiere al cuerpo del accidentado-

-Saludan a "los bombas" y salen, antes de soltar la puerta alguien lo empuja a un costado y evita que la cierre-

-"Soy la madre del muchacho accidentado"-

-Alguien se apura a cerrarle la puerta-

-"No señora... por aquí no, vaya por al lado-

-Sabiendo que al lado no había nadie para contestar las preguntas de la madre-

-Sigue lloviendo torrencialmente y Analía repitiendo_ "lo recibieron"-

-Fue un logro. ¿De quien? ¿De la imprudencia? ¿Del amor? ¿De la negligencia? ¿De la humanidad? o ¿de la solidaridad?-

-Afuera sigue lloviendo-

El chico se había "ido" agarrado a un crucifijo que lo ahorcaba. Había sido su único asidero en la escalera temblorosa de la conversión.

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La barrera por alta o baja que estuviera, sobre todo la de Loria, por muy tenazmente que se intentara saltarla, seguía enturbiando la corriente de mis pensamientos.

Aunque fuera del tamaño de un guijarro el obstáculo persistía, empañando la pureza de esos pensamientos.

Cada uno tiene que seguir su camino, pensé, por supuesto no por Yon.

-Quizás ya no tenemos nada en común-, flagelé.

-Quizás nunca lo hemos tenido-

-Pero aunque me trates como a un "hijo de puta" despiadado, se que tenés algo que decir, no para mí-

-Tenés cosas más importantes que hacer-

-¿Me entendiste Baruch?-

-Quise ser amable con tanta reflexión nunca dicha, pero te regalo "la yapa", por tu prurito evangélico, que leí por ahí: “los ingleses siempre han reverenciado a los santos, pero odiado que sean perspicaces”-.

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Después de la lluvia de noviembre Yon me tomó del hombro y se frotó "la panza", me di cuenta que hoy no haríamos la digestión. Lloriquié para mis adentros, al pensar en los ajíes morrones a la parrilla, que prometiera "Ani". Me consuelo: el "thriller", para "el Vago de Jorge", está listo.

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En el Instituto del Pensamiento Socialista (IPS) "Karl Marx": Presentación de "Lenin", de León Trotsky, con Noé Jitrik

Demian Paredes

A sala llena se realizó el pasado 14/5 la presentación del libro editado por el Centro de Investigaciones y Publicaciones (CEIP), de León Trotsky: Lenin; una compilación de trabajos de León Trotsky. Participaron Gabriela Liszt, responsable de numerosas ediciones y compilaciones del CEIP; y como invitado Noé Jitrik, reconocido escritor y crítico literario. Demian Paredes ofició de presentador y moderador de este evento.

A continuación, presentamos extractos de las charlas que ofrecieron los panelistas.



Gabriela Liszt: Uno de los motivos por los cuales editamos este libro es porque andaban pululando numerosas biografías sobre Lenin: generalmente biógrafos burgueses donde Lenin aparece como si ya desde su nacimiento hubiera sido un hombre muy ambicioso, sediento de poder, psicologista, individualista: por fuera del contexto de la época (…). Anteriormente al problema al que trata de responder Trotsky se sucedieron varias biografías de inmediato a la muerte de Lenin, donde -por el contrario- se lo trataba de mostrar como alguien que había sido marxista desde su mismo nacimiento. No solamente él: su padre, su hermano, su familia; todo su contexto; como si siempre hubiese existido un Lenin perfecto. Trotsky trata de demostrar que era un hombre real, que había sido parte de su época, que vivió inmerso en su época y que no fue sólo un “producto” de ella sino que se propuso una política para superarla (…).

Trotsky, en el primer libro que publicamos –La juventud de Lenin- demuestra que, por el contrario, Lenin salió a la vida política más bien de forma bastante tardía para la época. Por lo general los jóvenes a los 15, 16 años ya militaban; en una época en que el populismo estaba bastante generalizado (…). Lenin simpatizaba con el nihilismo, con el populismo al comenzar a ingresar a la vida política (…). Al hermano, que había adherido a los narodnikis (populistas) y que había intentado un atentado contra el zar Alejandro III que fracasó, lo terminaron ahorcando. Y para Lenin eso fue un golpe muy muy importante. Porque Lenin sentía una admiración por el hermano –más allá de que no tenía una relación muy fluida-. Lo admiraba como persona (…).

Otro hecho que marca Trotsky como un gran avance –cuando Lenin se convierte en el verdadero Lenin- es cuando se integra al periódico Iskra entre 1900 y 1903 en Londres en el exilio. Ahí es donde Trotsky opina que Lenin tiene claridad absoluta del objetivo, donde se forma como personalidad… donde se ve claramente su tensión por el objetivo, o por lograr el objetivo. Había escrito “El desarrollo del capitalismo en Rusia”; tenía más claro la ubicación de los liberales, de los reformistas; ya había dado batallas contra el populismo. Se embebe de todas las discusiones de la socialdemocracia internacional –que en ese momento era fundamentalmente contra Bernstein, que planteaba políticas reformistas-; e incluso empieza un enfrentamiento con su maestro Plejanov, porque se empiezan a ver las diferencias que luego desembocarán en la ruptura entre bolcheviques y mencheviques (…). Es un hombre que es parte de su época, pero que no se entrega al destino. Que reactúa y que se va formando a sí mismo. En ese plano dice Trotsky que era insuperable. Y más exigente consigo mismo que con los demás. En el sentido que era formarse para tomar el poder. Primero en Rusia y luego hacer la revolución a escala internacional. Tenía muy claro su objetivo, y todo lo que hacía era en función de eso (…).

No sabemos si hay más documentos, pero, de conjunto, e incluyendo el texto sobre el “testamento”, donde Lenin enfrenta a la burocracia, y donde le pidió la alianza a Trotsky, creemos que dan una idea bastante acabada de la personalidad y que marcan que no hay una continuidad entre Lenin y Stalin. Más bien la continuidad está entre Lenin y Trotsky, que retomó justamente todas sus enseñanzas –las del leninismo- para desarrollar la Oposición de Izquierda, luego la Oposición de Izquierda Internacional así como para la fundación de la Cuarta Internacional.



Noé Jitrik: Quiero destacar en primer lugar dos hechos interesantes, importantes. Uno es el que nos acaba de mostrar Gabriela: una síntesis muy precisa de lo que es la biografía (…). Así que en fin, yo he aprendido mucho en estos momentos. La segunda cosa importante es la traducción: me parece que es un libro muy bien traducido, muy bien hecho. Así que felicito –en lo que mi juicio valga- a Gabriela y a todo el equipo con que trabajó.

Empecé a leer el libro, y realmente me atrapó. La verdad es que me atrapó la lectura: lisa y llanamente la lectura. (…) Es decir, con independencia del objeto que tiene el libro, ya que mi curiosidad en primer momento no estaba dirigida hacia él, hacia la figura de Lenin sino hacia otras cosas (…).

Hay algo que se llama lectura, si la lectura no es buena, realmente, el objeto desaparece.

Entonces eso me motivó a escribir una nota, una simple nota, que algo cuenta de esa experiencia.

(…) Me parece que puede tener alguna miga la oposición Trotsky-Stalin. No sólo oposición de interpretación política o de visiones políticas, sino como dos “tipos”. Dos tipos que son muy propios también de todos los conflictos que hubo en el siglo XX.

Las tendencias a las oposiciones y las dicotomías que son tan censurables en la filosofía y en otros terrenos, ahí me parece que funciona. Son claramente dos modos diferentes de ser –no solamente de ser un ser humano completo, sino también un ser humano que interpreta la historia, las circunstancias, etcétera-.

Y lo contrario: ustedes ven que eso todavía se puede certificar: hay todavía stalinistas. Hay stalinistas y no necesariamente reivindican a Stalin: son stalinistas por ignorancia. Y es una cosa muy curiosa, son manifestaciones políticas de todo tipo y en todas partes.

Y también hay gente marcada por Trotsky. Como si el acercamiento a Trotsky hubiera sido una experiencia de revelación fundamental sobre cómo manejarse en la vida política, social, etcétera (…).

Entonces, ¿qué me sorprendió de este libro? ¿Y cómo lo proyecté sobre esa idea que surge también de leer a Trotsky acerca de lo que podría llamar “un ser extraordinario”, “un ser fuera de serie”? Precisamente mi artículo del Página/12 se llama “Dos en un fuera de serie”.

Extraordinario evidentemente porque todas las biografías que se han hecho de Trotsky muestran esa cosa extraordinaria; ya está en el libro de Deutscher ¿no? Lo que también Gabriela señaló acerca de Lenin y todo su proceso también habla de un ser extraordinario (…).

El primer eje sobre mi lectura del libro lo llamaría la relación entre pensamiento y acción. Como un tema importante, del que se habla siempre y se lo bastardea mucho… un tema siempre en conflicto. El segundo eje es memoria y espíritu crítico. Y en tercer lugar obstinación y continuidad. Es otro eje para entender lo que pasa adentro del libro.

(…) Toda la visión teórica tendía… llamémoslo así genéricamente, a un mundo nuevo. No era una reflexión teórica en sí misma, destinada a exaltar de los conceptos manejados, sino tendientes a algún lugar. Probablemente otros filósofos o teóricos más convencionales rechacen esa posibilidad, esa prospectiva. Pero bueno, eran las ideas de Trotsky; la unidad pensante que era Trotsky. (…) Pensamiento por un lado, que genera manifestaciones concretas que en el libro se pueden ver. Pasión por otro lado, a la que alude más que explicita o de la que jacta. Él nunca se jacta de ninguna de las grandes innovaciones. Respeto por uno, respeto por el otro, modestia respecto de sí mismo. Respeto de la idea de haber sido alguien que gravitó en la historia del siglo XX. Es muy fascinante todo esto.

(…) Este es un libro de historia de un período de la sociedad rusa, de la cultura rusa y del desarrollo de esa revolución que cambió –como decía John Reed- la faz del mundo (…) es un fragmento de historia. Pero no es un historiador. No es un historiador porque si bien recurre a documentos y a lo que evoca, su memoria, sus evocaciones, son constantes. Y son evocaciones bien sorprendentes; por su fidelidad. (…) Uno puede enterarse de lo que pasa.

Sobre todo en el aspecto de la infancia y en la adolescencia de Lenin. Y cómo era ese país. Y qué era lo que lo atravesaba; cómo eran esos conflictos, las características; cómo eran las poblaciones. ¡Qué capacidad de observación y de perduración en la memoria!; y qué capacidad de desarrollarlo, como marco de la vida del personaje narrado pero al mismo tiempo trazando un panorama muy lindo, muy interesante en esa cosa tan tumultuosa en la que nos va acercando –aunque quede lejos-.

Y luego en cuanto a esa memoria, viene ligada a un espíritu crítico; y de una prudencia enorme. Es decir, no es alguien que saque conclusiones catastróficas, espectaculares, de denuncias vehementes (…).

La continuidad, bueno, es la factura de este libro (…). Uno piensa que escribir este libro debe haber costado muchísimo trabajo (…) como le dio a tipos del siglo XIX (…) como Honoré Balzac, como la obra de Auguste Rodin, como la obra de Domingo Faustino Sarmiento, como la obra de Trotsky. En ese sentido Trotsky es muy siglo XIX.

El siglo XX es más lineal. Hay todavía prolongaciones de ese espíritu ¿no?, pero es más lineal. A eso le llamo obstinación –si ustedes quieren-, o continuidad, o continuidad en la obstinación. No dejar caer un proyecto pese a las dificultades (…).

Los dejo acá, y podríamos seguir charlando sobre esto. Ustedes seguramente saben o conocen más que yo; éstas son aproximaciones así, puramente intuitivas; quizás no muy rigurosas… pero salen de una experiencia concreta que es la lectura del libro.

Desgrabación y edición: Demian Paredes

La intervención completa de Noé Jitrik se puede ver en: www.tvpts.tv


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Recogiendo el otoño

María Cristina Garay Andrade (Monte Grande, Buenos Aires. Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Recogiendo en el jardín las hojas del otoño marchitas
Crujientes quejidos por el quiebre de mis pisadas fortuitas
Acumulaba ciclos nostálgicos coloreados de melancolía
Mutación entre la vida y la muerte me debatía

Del verdor naciente que retoña en primavera
Vencida hoja quebrada por el viento en rinconera
En el medio evolución milagrosa de supervivencia
Transformación en abono perennidad de la secuencia

¿En qué lapso disperso inadvertido todo se muda?
Como un soplo de aliento resuelto se trasmuda
A recuerdos de una cuna rosa que cálida me hospeda
Y de aquello que fui un día ya nada queda

Educarnos con filosofía de elevado misticismo
Aceptar la muerte como vida no es anacronismo
Sombrío tiempo de creencias desafortunadas
Despierta el temor desconocido de la nada

Contemplando la endeble hoja del otoño recogida
Invoqué el entretiempo por mis años de vida colorida
Qué energía asombrosa de perdurable permanencia
Comportamiento de la naturaleza en su equilibrada evidencia

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Novedades editoriales (comentadas)

Pablo E. Chacón (Desde Buenos Aires. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Entre las joyas que se han reeditado con traducciones más cuidadosas y revisadas no faltan los clásicos de la novela negra norteamericana. Entre ellos hay que destacar la flamante versión -en la Biblioteca Roja & Negra, que edita Mondadori- las piezas que Ross Macdonald dedicara a su alter ego, el detective privado Lew Archer. En El expediente Archer, los cuentos completos de Lew Archer, detective privado”, Macdonald se revela como el antecedente de toda una generación de escritores que en su estela (y en las de Raymond Chandler y Dashiell Hammett) inventaron y renovaron la serie negra que en el siglo XIX Edgar Allan Poe cultivó e importó a París, de la mano de Charles Baudelaire. Macdonald nació en 1915 en Los Gatos, California. Y pasó su juventud en Canadá y Europa. Se casó con la escritora Margaret Millar y falleció en 1983. En ese lapso creó al detective que lo hizo famoso. Eso en 1946. Este libro reúne todos los relatos que protagoniza Archer, además de una serie de notas y de una biografía y estudio crítico de su obra sobre la que no han ahorrado elogios los nombres de la actualidad negra, desde James Ellroy y John Connolly hasta P.D. James y Michael Connolly.

La condición obrera, de Simone Weil, publicado por El Cuenco de Plata, acaso sea un testimonio único del marxismo del siglo XX. Una mujer, judía, intelectual de clase media, decide pasar a la “clandestinidad” en una fábrica, para vivir en carne propia el horror de las cadenas de montaje del capitalismo industrial de principios de siglo. Experiencia de “proletarización” o desclasamiento compulsivo o sacrificial, Weil reflexiona sobre sus días en las fábricas Alshtom Y Renault durante los años 1934 y 1935. La autora, al contrario que Marx, no cree que la humanidad pueda liberarse de la condición obrera (del trabajo) y tampoco cree que un sistema de reformas que humanicen esa actividad pueda dar por tierra con la maldición que el filósofo alemán intuía iba a desaparecer en el horizonte de la sociedad sin clases. Para Weil, el trabajo es la esclavitud. Y si bien apuesta al fin de la esclavitud, piensa, acaso sin querer, como Heidegger, que la era de la técnica ya ha destruido la posibilidad de la emancipación total, no obstante lo cual entiende un gradiente de condiciones más favorables que otras. Si con algún pensador más cercano en el tiempo podría compararse su investigación, quizá sea con el Althusser que en los primeros sesenta pensó un marxismo estructural, operado por sujetos trágicos, escindidos entre lo real y lo ideal, y cuyo sacrificio político, al contrario que Weil, el francés no pudo prever.

En Todo Fluye (Galaxia Gutenberg), el escritor y periodista soviético Vasili Grossman cuenta la historia de Iván Grigórievich, que regresa a casa después de pasar treinta años en un gulag. El personaje, después de unas cuantas visitas -cortas e insatisfactorias- a lugares y conocidos en Moscú y Leningrado, se establece en un pueblo del sur del país, en la provincia, donde intenta empezar una nueva vida con una viuda de guerra. Pero al poco tiempo volverá a su hogar de juventud, en el Mar Negro. En ese lugar quizá logre reconciliarse con la inhumanidad del régimen stalinista.

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Cine: El collar bomba

Martha Ligia Parra (Desde Colombia. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

La película colombiana PVC-1, es un brillante ejercicio que integra el tema, la forma y el tiempo, en una toma única.

El sueño de Alfred Hitchcock gracias a la tecnología digital, el sueño de todo director, de poder contar una historia en un solo movimiento.

Gracias a la osadía del director greco-colombiano Spiros Stathoulopoulos se puede seguir una historia de suspenso, sentir su pulso, entender el valor del tiempo que se agota, de la vida que pende de un hilo.

Desde el momento en que la protagonista de la historia lleva en su cuello un collar bomba, el tiempo se convierte en un personaje más, demandante, impaciente, que se siente, que se carga angustiosamente. Personajes y espectadores comparten por igual la intensidad de cada minuto.

"Cuando nacemos estamos predeterminados a morir sin poder alterar el tiempo y el collar bomba es un símbolo de ese límite de vida. Y para representar el tiempo inalterable, la solución más real es filmarlo sin cortarlo", explica el cineasta.

En PVC-1 asombra la capacidad del realizador para multiplicarse en director, camarógrafo, operador del steadycam, director de fotografía, guionista y productor. Asombra la técnica, pero también la dramaturgia, el sentido narrativo.

Y sorprende aún más saber que es la primera película de su director. Son, además, muchos los logros artísticos, técnicos y comerciales para una ópera prima: Compitió en Cannes 2007 en la Quincena de Realizadores, ganó el premio ciudad de Roma a la mejor producción iberoamericana, de la cinematografía italiana (el mismo que se le entregó a Walter Salles por 'Diarios de Motocicleta'), ganó 4 premios en Grecia, incluyendo el Fipresci de la prensa especializada, y este año obtuvo en Bulgaria, el premio a la expresión moderna del cine, del jurado joven en el Festival de Cine Digital de Barcelona y acaba de ganar el Grand Prix en el Festival de Bangkok, en Tailandia y Mención Especial en el festival de cine de Lisboa.

Además, ha participado en más de 25 festivales y ha sido vendida a 3 continentes.

Así como en el cine abundan innumerables ejemplos de facilismo, PVC-1 es una muestra de dificultad absoluta, en todos los aspectos. El reto, la imposibilidad y la complejidad, fueron el motor de la realización.

La anécdota se extrae de nuestra realidad y se convierte en un hecho cinematográfico, un plano secuencia de 85 minutos, con todos los riesgos que esto comporta: La obligada precisión del manejo del tiempo, de cada elemento de la puesta en escena, el movimiento de los actores, la resistencia física y psicológica del director y los actores, el peso y manejo de la cámara, el control de la luz y del encuadre.

La cámara se mueve mientras conserva siempre el encuadre adecuado y la composición correcta, sigue la acción o está en medio de ella, esquiva obstáculos, recorre un terreno irregular, acompaña a los actores, retrocede y a veces parece incluso invisible, como en las escenas dentro de los carros. Un ejercicio técnico y acrobático impecable, cuyo resultado es sorprendente. Una verdadera obra independiente, cine de autor que logró hacerse con un reducido presupuesto, pero con mucha creatividad y amor por el cine.

Otro de los aciertos de la película es la alternancia de momentos de silencio, en los cuales la cámara recorre espacios vacíos, con los de acción. Son pequeños intervalos, que permiten tomar un respiro en medio de la tensión dramática. Vale la pena destacar el trabajo actoral de Mérida Urquía, Daniel Páez y sobre todo de Alberto Zornoza, excelente en el papel del policía solidario que intenta desactivar la bomba y permanece junto a la víctima hasta el final. Después de un largo recorrido por festivales y mercados y de una gran expectativa, la película será vista en Colombia el 14 de noviembre en estreno nacional. PVC- 1 es una muestra más de las muchas potencialidades que tiene el cine colombiano joven y de su proyección internacional.

Martha Ligia Parra es crítica de cine y docente.


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José Agustín Goytisolo: poesía puertas adentro

Daniela Saidman (Desde Venezuela. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

Cuando durante el franquismo el poeta recitaba en las aulas de las universidades españolas, lo hacía a escondidas, puertas adentro, acompañado de aquellos jóvenes estudiantes que creían que la palabra era una trinchera de lucha, fueron así los versos de José Agustín Goytisolo (Barcelona, España, 1928 – 1999).

Su poética derramaba las agrias voces de la madrugada subterránea, la del polvo de los secretos y las clandestinidades, sabiendo que estaba condenado de antemano por la escrita historia de los vencedores, de los verdugos. En Goytisolo el lenguaje era transgresión, vanguardia, semilla para la construcción de un nuevo humanismo. Poesía imprescindible del hombre que se advierte multitud y eco del futuro necesario.

“El poema / es un arma / de dos filos. / Uno suave / y el otro / como un grito cortante / como un rayo incisivo. / ¡Ah poeta dulcísimo! / No olvides / esta parte del poema. / El castigo / es morir por la espalda / degollado / por el segundo filo”.
(Arma de dos filos)

América se abre en su palabra. La tierra se vuelve fértil campo derramado de sangre. Y los cantos y el batir de palmas resuenan en sus versos. El poeta sabe de la siembra, sabe del pasado que desangró el continente, sabe de las luchas y los amores. Goytisolo, español mayúsculo, poeta de canto justo y solidario, entregó sus versos al paso de las hachas, al crepitar del fuego y al tañido bronce de las armas.

“Yo tuve amigos / de color de bronce, / camaradas de América. / Llegaron hasta mí / con sus canciones, / con su tierra en la mano. / (…) / Por ellos mi amistad / fue como un mapa embravecido, / por sus canciones / me inundó la alegría de otros mares, / supe del dolor de pueblos sin aurora, / alcancé el corazón / sentí la tierra”.
(Claridad, fragmento)

El poeta hizo del verso razón de vida. Se entregó y nos entregó la ternura y la certeza de sabernos menos solos, porque el futuro nos pertenece, es de aquellos que saben que no hay más elección que la de avanzar juntos, que la del abrazo que quema e incendia el mundo.

“En este mismo instante / hay un hombre que sufre / un hombre torturado / tan sólo por amar la libertad. / Ignoro dónde vive qué lengua / habla de qué color / tiene la piel cómo / se llama pero / en este mismo instante / cuando tus ojos leen / mi pequeño poema / ese hombre existe grita / se puede oír su llanto / de animal acosado / mientras muerde sus labios / para no denunciar / a los amigos. ¿Oyes?”

(Nadie está solo, fragmento)

Se pronuncia en el poeta la existencia, en él las manos levan anclas, las bocas dicen las heridas, los pasos andan y desandan el último silencio. Es palabra definitoria, azar y causa del camino. Estallan sus versos las verdades, los impuestos odios del hambre y del miedo. Poeta de esa España dolida de miserias, Goytisolo es voz imprescindible. Su gesto y su palabra son el grito y el beso, el amor más hondo, la pasión más dura, un fusil de pueblo. Y es que nadie está solo por más sola que sea su soledad. No hay soledad posible porque el dolor se teje y entreteje en los cotidianos encuentros de la esperanza.

“Un hombre solo / grita maniatado exista / en algún sitio / ¿He dicho solo? / ¿No sientes, como yo, / el dolor de su cuerpo / repetido en el tuyo? / ¿No te mana la sangre / bajo los golpes ciegos? / Nadie está solo. Ahora, / en este mismo instante / también a ti y a mí / nos tienen maniatados”.
(Nadie está solo, fragmento final)

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Guerras, revoluciones... y pacifistas

Julio Herrera (Desde Montreal, Canadá. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

El ícono mundial de los pacifistas es Hiroshima y Nagasaki, ciudades japonesas víctimas de las bombas atómicas lanzadas por los EE.UU. el 6 y 9 de agosto de 1945, al final de la segunda guerra mundial. En Hiroshima hubo 140.000 muertos y en Nagasaki 80.000. (220.00 en total, a los que se suman miles de muertos en los años sucesivos a causa de la radiación atómica.)

Por otra parte, según la Organización Mundial de la Salud, (OMS) diariamente mueren en el mundo cerca de 35.000 personas por hambre o por enfermedades curables, de las cuales un alto porcentaje son niños de corta edad.

Esta siniestra cifra equivale a dos Hiroshimas semanales. Y sin embargo, ante ése indignante holocausto cotidiano los pacifistas y los organismos que dicen luchar por los derechos humanos guardan un hermético silencio, como si se tratase de un tabú social.

Cabe entonces preguntarse: ¿son sinceros los pacifistas? ¿Es que las victimas inocentes de ésta "paz" de la posguerra importan menos que las victimas de las guerras declaradas? ¿Acaso el silencio de los sepulcros es el precio a pagar por el silencio de las barricadas y de los anhelos populares de justicia social? ¿No es acaso la resignación o el statu quo ante ése genocidio silencioso lo que en realidad pregonan quienes dicen “luchar” por la paz social, el “orden establecido” y contra las airadas protestas y revueltas populares?

Es usual que las revueltas populares -al igual que las huelgas de trabajadores-, sean calificadas de justas o injustas según los intereses financieros de quienes las justifican o las critican, respectivamente. Así, por ejemplo, se habla con un relativo acierto de la guerra contra el narcotráfico, contra el terrorismo, contra la corrupción administrativa, a la vez que las clases dominantes condenan como criminales las protestas populares, los procesos revolucionarios y las guerras de liberación popular porque éstas atentan contra sus intereses o privilegios de clase, gremiales o personales.

Es bien evidente que la barbarie primitiva de la guerra representa la antitesis de la civilización y del progreso, pero por otro lado no hay que olvidar que nuestra civilización moderna está basada sobre poderosos intereses financieros, los que, a la vez que apostrofan de la guerra, encuentran siempre justificaciones (antiterrorismo, patria, libertad, democracia, etc.) para recurrir a ella como medio prioritario para resolver los litigios socio-políticos, según las conveniencias del imperio o de las plutocracias nacionales y multinacionales, y con el estímulo del poderoso lobby de la industria de armamentos y la justificación, banalización o eufemización del clero y los medios de información corporativos.

Por eso, si pedimos justicia a los gobiernos déspotas debemos pedirla también a los pacifistas enmudecidos o indulgentes ante los despotismos. Porque los pacifistas, como las ONGs y los defensores de los derechos humanos, se muestran escandalizados por la pedofilia clerical, pero permanecen callados ante la sádica sodomía de los poderosos sobre los débiles. Los falsos puritanos se enfurecen ante un feto abortado por una adolescente violada, pero permanecen inmutables ante el bombardeo genocida de una potencia bélica sobre un país inerme; ellos se insurgen ante el holocausto judío pero enmudecen ante el holocausto palestino; en su benevolencia semita se compadecen de quienes tienen hambre pero se enfurecen ante quienes claman su hambre y su sed de justicia.

En la lucha por la justicia social no cabe la imparcialidad ni la neutralidad. El struggle for life es un combate sin tregua y sin cuartel por la subsistencia de los oprimidos ante la implacable mezquindad de los opresores; la moderación y la prudencia en la batalla por la subsistencia son solo el eufemismo de la cobardía. En la batalla por la vida es preferible ser calificado de excesivo que de pasivo; es más honrado ser radical que convencional; es más honorable ser revolucionario que reaccionario.

La guerra es la continuación de la política por otros medios. Es la imposición de la política del garrote cuando no tiene éxito la política de la sumisión de los pueblos por la vía diplomática. ¿Debemos entonces guardar un silencio fúnebre ante las tiranías y las injusticias en aras de una “paz” asesina, ignominiosa y humillante y claudicar ante el chantaje de la guerra?

¡NO! ¡No, y mil veces no! La paz no es la ausencia de la guerra sino la presencia de la justicia. Predicar la paz frente a un sistema socio-económico genocida es la forma más infame de servilismo y de cobardía, porque ésa presunta paz es cómplice de ése sistema por estar orientada hacia la impunidad y la resignación. Porque la paz ante los genocidas no es una verdadera paz: es solo una vil claudicación y una humillación. Es más honorable un pueblo que cae derrotado por las armas de la represión que un pueblo que cae vencido por la seducción de un pacifismo falaz. Es más gloriosa una derrota en el combate por la justicia y la libertad que una victoria a cambio de ellas. ¡Un pueblo que sabe combatir por una vida digna es un pueblo que merece vivir!

Es solo ante la verdad, la libertad y la justicia que le es permitido un respetuoso silencio a una conciencia honrada, libre y justa. Porque el deber ineludible de una conciencia honrada es gritar un volcánico ¡YO ACUSO! ¡Gritar la verdad, toda la verdad y solo la verdad ante el planeta entero y ante el tribunal de los pueblos y de la historia!

Hay que entender que sólo las guerras de opresión son asesinas, porque son las depredadoras de la humanidad al servicio de las plutocracias, y que sólo la revolución popular devuelve la libertad a los pueblos que la guerra y la represión hacen más miserables y esclavos. Es sólo de las entrañas sangrientas pero nobles de la revolución popular que nacerá el auténtico Nuevo Orden Mundial.

Por eso, al cínico refrán imperialista de “Si quieres la paz prepárate para la guerra” debe oponerse el combativo refrán socialista de ‘SI QUIERES LA PAZ PREPÁRATE PARA LA REVOLUCIÓN”, es decir para combatir por la justicia, porque no puede haber paz donde no hay justicia. La paz es solo una utopía donde la injusticia es una realidad.

Ninguna guerra ha libertado jamás a un pueblo, aunque le haya soltado temporalmente las riendas. Solo la revolución libera porque le enseña al pueblo a empuñar las riendas de su propio destino y a establecer el código de sus derechos humanos. La guerra plantea pero no resuelve los problemas sociales porque la guerra no crea, ella aniquila, no funda nada, ella lo arrasa todo, no salva, solo subyuga. Solo la revolución crea, funda y salva. La guerra destruye, la revolución construye; la guerra degenera, la revolución regenera; la guerra siembra la muerte, la revolución siembra la vida.

Por eso, ante el espectro patético de la depredadora doctrina imperialista deben predominar la doctrina bolivariana y la Martiana; ante la insolencia del pabellón constelado que ondea triunfal ya no solo en las embajadas yanquis sino en los capitolios mundiales debe retumbar un sonoro ¡FUERA YANQUI!!Que el planeta entero sea un estoico Viet Nam, una gloriosa Bahía de Cochinos y que los cóndores andinos destierren los halcones del Pentágono!

Los tiranos y los neocolonialistas al violar, monopolizar y privatizar todos los derechos los han perdido todos. La violación de los derechos engendra el derecho a la violencia, la intransigencia y la ambición de los opresores engendra la beligerancia de los oprimidos. Ya lo dijo Martin Luther King: “Aquellos que hacen imposible la revolución pacífica harán inevitable la revolución violenta”.

No se pretende aquí incitar al derramamiento de la sangre popular, pero en las causas nobles de las luchas de liberación, -al igual que en los benévolos aportes a la Cruz Roja,- se hace a veces necesario el altruista sacrificio de algunas gotas para salvar de una muerte injusta a muchas vidas inocentes.

Al respecto vale recordar al inmortal Che Guevara: “Nadie debe hacerse ilusiones de que se puede conquistar una sociedad más justa sin luchar por ello”.

¿Qué hace falta? ¡CORAJE Y SOLIDARIDAD! ¡EL PUEBLO UNIDO JAMAS SERA VENCIDO!

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