viernes, 18 de junio de 2010

¡Adiós, maestro!: Viejo, libre y radical, como José Saramago

Edgar Borges (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

“No creo que exista en el mundo un silencio más profundo que el silencio del agua”
José Saramago, del libro Las pequeñas memorias.

Una vez les dije a unos amigos que si llego a viejo me gustaría ser un viejo como José Saramago. Y quién con dignidad para la vida no desearía ser (en actitud) como un hombre que a los ochenta años se autodefine “cuanto más viejo más libre, y cuanto más libre más radical”. En 1993 le conocí, eso fue en el congreso Foro Joven Literatura y Compromiso, celebrado en Málaga. Ya para entonces me sorprendió su convicción del nado a contra corriente como forma de vida. En momentos cuando ya se suponía que estaba en desuso el arte comprometido (aún se sigue suponiendo), Saramago se levantó y defendió el compromiso estético del atrevimiento. Luego me haría reflexionar sobre el tema: asumir que el primer compromiso del escritor es con la palabra, sólo tiene sentido si esa palabra permite cuestionar, con inventiva, la realidad establecida. Y así, en la humanización de las realidades, el escritor va posibilitando nuevas formas de sociedades.

Con el arriesgado uso que le dio a la gramática (jugaba con las puntuaciones y lo que se le ocurriera a su inventiva) implosionó el discurso narrativo. Ya con la relación que sostenía con la palabra nos estaba diciendo que no todo estaba inventado; a contra corriente de las reglas del hastío, aún habían (y hay) muchas otras formas de contar historias. A nivel temático, la ceguera social engloba toda la gran novela de Saramago. Sus personajes parecen seres que carentes de vista giran alrededor de una realidad impuesta. El muro artificial que nos han levantado (alrededor de la vida) ante nuestra paciencia. En cuanto a la acción, el escritor portugués supo equilibrar, como muy pocos, la idea con el movimiento. No fue él un autor encerrado en la cúpula de los elegidos. Cada idea la defendía sobre el papel (humanizando realidades) y en la calle (posibilitando utopías).

Los libros de José Saramago, como su propia existencia, me hacen pensar en la vida como viaje crítico. Se trata de un viaje infantil y sabio (la permanencia del sentido humano de lo primero lleva a lo segundo). Toda una combinación hermosa entre activismo constante (el continuo descubrimiento de un niño) y reflexión filosófica (el conocimiento al servicio de la imaginación). En cada una de sus novelas un narrador invisible (seguramente él) nos cuenta una historia al mismo tiempo que va detonando ideas (historias colectivas que afectan realidades individuales).

Como generador de opiniones, Saramago fue un inteligente crítico del capitalismo devorador de conciencias; pero también lo fue de la izquierda pasiva que se ha quedado dormida mucho antes de la mitad de la carrera. Una vez, éste sabio rebelde dijo que su epitafio podría ser “El hombre que se atrevió a decir no”. Hoy, en su nombre, en este viaje de presentes continuos, pienso que seres como José Saramago nos dejan pistas para ver (y crear) los espacios invisibles de la vida. Y en el asiento (del tren existencial) de la izquierda quiere mi imaginación caprichosa ver un par de niños deseando ser de viejos tan libres y radicales como Saramago.

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jueves, 17 de junio de 2010

Copa del Mundo: ¿diversión o maniobra diversiva de masas?

Guillermo Almeyra (SIN PERMISO)

Debo aclarar, antes que nada, que desde hace más de 75 años, o sea, casi desde que el amateurismo fue sustituido por el incipiente fútbol profesional, soy hincha de ese deporte. Pero pienso que no darse cuenta de la utilización ideológica y política del campeonato mundial de futbol por el capitalismo, es dar prueba de enorme superficialidad y gran ingenuidad. Porque el futbol hace décadas que dejó de ser un deporte para transformarse en un negocio que mueve centenares de miles de millones de dólares y, en particular, desde la utilización que le dio el nazismo en los años treinta, en herramienta de propaganda política para obtener aunque sea una momentánea unión nacional detrás de los gobiernos.

No es necesario recordar la promoción del deporte de Estado por Mussolini, Hitler o Stalin, o lo que fue para la dictadura el Mundial de Futbol que Argentina ganó en Buenos Aires, mientras fuera de los estadios desaparecían decenas de miles de los mejores jóvenes y otros luchadores, entre ellos cientos de deportistas y atletas profesionales. Ese futbol donde unos cuantos muy bien pagados juegan ante millones de personas que jamás podrán practicar un deporte porque no tienen campos, salarios ni alimentación suficientes, ni tiempo libre al terminar sus trabajos extenuantes y mal pagados, y por eso simplemente miran la caja idiota que, de paso, se populariza y redime cada tanto de sus crímenes contra la conciencia política y la cultura populares, aunque aparezca como una diversión es, en realidad, una maniobra diversionista.

Como en la época de los emperadores romanos, si no hay mucho pan se da circo para que la gente no piense o, mejor dicho, que piense en cosas sin importancia, creyendo participar y ser sujeto en un espectáculo promovido por los dueños del poder para controlar incluso los sentimientos y dar una falsa sensación de alegría a las víctimas del capital, desviando su atención de las crisis, las matanzas, el desastre ecológico, la desocupación, las hambrunas, la explotación y la opresión.

Como las drogas, este tipo de futbol crea una burbuja, un mundo ficticio. Es más, hoy, en la mayoría de los países el futbol profesional, es el verdadero opio del pueblo, mucho más que la religión, pues ésta no llena la vida de los hinchas desde el lunes hasta el miércoles y desde el viernes hasta el fin de semana con la misma intensidad ni de la misma manera absoluta. También como las drogas, la prostitución o las industrias del juego y de los entretenimientos (o sea, de los instrumentos cotidianos de dominación del capital y de encarrilamiento del tiempo libre de las clases dominadas), ese tipo de deporte pasivo y tramposo es un excelente negocio. La FIFA (Federación Internacional del Futbol Asociado) posee más de mil millones de dólares y el año pasado ganó 300 millones simplemente cobrando comisiones a las federaciones integrantes. Y la compra-venta de jugadores –quienes encuentran en un mundial una vidriera para su exposición– mueven cientos de millones de dólares que quedan en manos de los dirigentes de los clubes, de los intermediarios y representantes, y de otros tantos coyotes, y sólo en muy pequeña medida llegan a los modernos gladiadores de este circo.

Por supuesto, aunque en todas partes del mundo se presenta la utilización capitalista de un deporte popular (Silvio Berlusconi es propietario del Milán y en ese carácter obtiene votos de imbéciles, y Mauricio Macri, el gobernador de la ciudad de Buenos Aires, fue elegido porque fue presidente del Boca Juniors, con el voto de miles de hinchas despistados), la magnitud de esa utilización varía de acuerdo con la orientación política de los diversos gobiernos.

En efecto, en todas partes se cuecen habas, pero, como decía Juan Gelman, en algunas se cuecen sólo habas… Los gobiernos mal llamados populistas en particular, intentan hacer del deporte (pasivo, televisivo) una herramienta ideológica para construir una efímera unión nacional y una fuente de gloria moderna y barata, de cartón pintado.

En Argentina, por ejemplo, el gobierno le quitó al monopolio Clarín el futbol por abonamiento televisivo (un negocio de 4 mil millones de dólares) y lo transmite gratis, para todos, y con motivo de este mundial regaló más de un millón de decodificadores digitales para que todos lo pudieran ver. Sin duda, esas medidas constituyen una democratización de los espectáculos. Sin embargo, hay un pero: el canal oficial –el 7– se saturó de futbol, eliminó los programas informativos y de opinión, así como los debates de todo tipo, y así dio un importante impulso a la estupidización de la opinión pública y a la utilización demagógica de los recursos públicos, que podrían haber sido destinados a usos culturales, reforzando la campaña diversionista del capital mundial.

De modo que, en la mayor crisis económica y social del capitalismo mundial y en una crisis ecológica que podría ser fatal para el destino de la civilización y del planeta, viviremos preocupados durante un mes por unas pelotas y, perdónenme la expresión, por unos pelotudos charlatanes y explotadores de la ingenuidad. También en esto, una civilización en profunda descomposición imita los métodos de la decadencia del siglo III de nuestra era, durante el Bajo Imperio Romano.

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Vivan los de blanco, maricón

Eduardo Pérsico (Desde Lanús, Buenos Aires. Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

- Vea don, a este paraje solía llegar una locomotora de trocha con dos vagones que sobraban para traer y llevar lo que fuera. A usted pueden servirle unas fotos del paradero adonde el trencito arrimaba cada miércoles y se iba como a las tres - le habló al de cámara fotográfica el carrero don Lindo, quien hacía veinte años con su carretón de cuatro ruedas reemplazaba al trencito viniendo de Totoral, unos diez kilómetros.

El carrero decía su libreto como si acompasara el trote de la yunta; sin renglones ausentes y bien ensayados, acertaba nombre y fecha de las cruces que sobresalían de la huella.

- Vea, yo creo que al fin la muerte no sirve de nada - supo repetir por aquel sendero sin sorpresas que él anduviera de ida y vuelta tantas veces. Luego del primer rato, parecía que don Lindo - un apelativo si existen para un carrero - ordenaba cada sentencia con palabras dictadas por esos potreros resecos y cruces de memorar muertes. Tan opacas que no las visitaba ni Dios. Entonces y por ahí, trote a tranco don Lindo le anoticiaba a su acompañante cierto asunto de dos paisanitos que ni alcanzaban los veinte años cuando se enfrentaron por un mundial de fútbol.

- ¿Y cómo sucedió, don? - inquirió el de la cámara.

- Ni me pregunte, algo feo de verdad. Usted sabe cuánto entusiasman los mundiales y por una de esas discordias sin valor que van creciendo, los dos muchachos sin odio y como en un juego acabaron embistiéndose más allá de todo. El hijo del único bolichero del lugar trenzado con el negrito que cuidaba ovejas del otro lado del cerro, nada imprevisto pero bien feo.

¿Se conocían?

Desde siempre, de cada día y a cada rato; todas las tardes ni bien el negrito de las ovejas terminaba su trabajo entraba al almacén, se sentaba sobre un cajón y desde ahí se hablaban. El hijo del bolichero alardeaba con su cuchilla de cortar fiambre y el otro fingía esconder algo bajo el cuero que le hacía de chaleco, nada cerca de algo serio, pero llegado un mundial de fútbol se agrandan los enconos menos serios y más baratos. Y por una de esas - aclaró la voz el carrero - una tarde los dos se hallaron viendo un partido sin más gente alrededor.

¿Vos de quién sos? - oyó el negrito. Tal vez dijera que ni sabía quién jugaba, si aquello de mirarse a saltos al fin cubría la ceremonia de pasar el tiempo sin decirse nada; hasta ahí dijo don Lindo y el fotógrafo le malició cierta urdimbre en el relato que no le dijo.

- Sí, yo elegí a los de blanco. ¿Y vos? - apuró el de tras el mostrador.

- Entonces yo soy de los color marrón - dijo el de las ovejas y ambos se callaron. El anochecer se iría insinuando y cuando hubo gol de los de blanco, el chico del boliche se lo gritó en la cara al sentado en el cajón. Pero cuando los de marrón igualaron el negrito también lo gritó y como enseguida ocurrió el segundo gol en contra de los blancos, él salió del local riéndose a carcajadas. Quizá sobre esta misma escena el tiempo hiciera lo suyo, pero el hijo del bolichero no soportó ‘la ofensa’ y con la cuchilla de cortar fiambre enseguida encerró al otro contra el barranco.

- Vivan los de blanco, maricón - lo encaró de frente y quizá llegara a puntearlo, pero el negrito lo manoteó y juntos se dieron contra ese frontón de piedra despareja, diez metros más abajo. Todo sin el mínimo lamento, - redondeó el carrero y dejó que el de la foto enfilara al rastro del paradero. Ya contado el asunto al rato volvieron a transcurrir la huella y don Lindo volvería hablando de otra cosa.

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Plástica. Zaida del Río: Una mujer de otro mundo

Luz Marina Fornieles (AIN, colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

Hace apenas unos días la artista cubana Zaida del Río celebró su cumpleaños, en plena faena creadora dentro y fuera del país.

Coincidiendo con su exposición personal de tema hindú abierta recién en La Habana, también por estas jornadas cuadros suyos, juntos a los de su colega y coterráneo Ernesto García Peña, despiertan el interés de los amantes de las artes plásticas en Finlandia. Como reconocimiento al quehacer artístico de Zaida, reproducimos entonces algunos fragmentos de una entrevista realizada hace un tiempo, a quien se considera una mujer de otro mundo. La sorprendí en su faena preferida y habitual en una mañana soleada y su trazo virtuoso me deslumbró. Ponía tanta pasión en lo que hacía y había tanto de fantasía, autenticidad e imaginación, que tal parecía que el lienzo cobraría vida y saldría volando, como sus mujeres- pájaros.

¿Cómo presentarla en una sola palabra o frase?, me preguntaba yo, si ella encierra en sí misma a tantas personas. Dibujante, pintora, ceramista, grabadora, decoradora, litógrafa y poeta, a la artista plástica cubana Zaida del Río no se le puede encasillar en una sola faceta.
P: Le interesa trascender en el tiempo, ¿cómo quiere que la recuerden?
-- No me importa mucho trascender. Lo que tiene que suceder, sucederá. En tiempos futuros se harán películas sobre mí: Soy una personalidad interesante, fuera de la común. He tenido pasiones, amores, equivocaciones... Yo vengo desde atrás, de otros mundos. Pero, en realidad, no me importa trascender o no. Lo que sí me importa es el presente.
P: De su apego al dibujo..., ¿qué puede decirnos?
--Parece ser un problema psíquico. A mí me gusta mucho pintar. Mi mundo es de muchos detalles...a veces me gustaría ser más suelta, como otros de mis colegas contemporáneos; más ciertamente tengo un amor por la definición y por la línea. Siempre el dibujo está presente.
P: Otra constante de sus creaciones ha sido la figura humana...
--Así es y como he declarado muchas veces casi siempre me pinto a mí misma, porque parto de mis vivencias personales; pero, sin embargo, también mi espacio creativo ha involucrado la naturaleza, el monte, la mitología afro-cubana, las flores, las palmas, los flamboyanes y los animales...
P: Y de los fantasmas que siempre mencionas, ¿cuál es la clave?
-- Qué sería de mí, he pensado yo, sin tener la certeza de estar muy ligada a seres tan bonitos. Qué sería de mí, si cerca no tuviera un hada madrina, que me acompañe en horas de la noche cuando me siento en un banco de un parque, que me auxilie cuando me veo sin inspiración... Para mí es muy importante vivir en otro mundo, donde hay seres que me acompañen.
P: Después de concluir varios proyectos, ¿cómo haces, te tomas un respiro o sigues por otros caminos?
-- Cuando termino de hacer algo grande quedo exhausta y entonces me tomo un descanso, como sucedió a fines del 2002.
P: Tras ese respiro, ¿en qué te involucraste?
-- Me sumergí en el mundo de la moda, aunque seguí con la pintura.
P: ¿Qué comentarios le merece Frida Khalo?
-- Es una de las artistas más importantes de la plástica Latinoamericana. Yo la amo, como amo a México. Quiero a ese país y a su cultura. Frida Khalo fue una mujer bella, una persona valiente.

P: ¿Se relaciona con los pintores de su generación?
-- Hubo una época anterior en que me vinculaba más con otras profesiones: músicos, bailarines y escritores. Pero últimamente me he visto más con mis coterráneos homólogos por la dinámica de la vida social y cultura del país, que nos ha llevado, incluso, a hacer obras colectivas.
P: ¿Fidelidad?
-- Soy una mujer muy fiel, también para mis afectos...
P: ¿Eres adicta a regalar tus obras?
-- No, al menos, ya no. Solo lo haría en una ocasión especial y también para una persona especial.
P: ¿Vives y trabajas rodeada de tus creaciones?
-- Efectivamente, lo mismo en mi estudio, en el Centro Histórico de La Habana Vieja, como en mi casa, en el Vedado, estoy rodeada de mis obras. Conservo conmigo, lo que he considerado mejor de cada etapa, incluso, desde los inicios. He preservado piezas por más de dos décadas. Cambio mucho la decoración de mi hogar, de los cuartos. Cambio las cosas de lugar. Siempre cambio las cosas que me acompañan.
P: ¿Gustos?
--Me gusta la música y bailar, sobre todo, danzar sola. Y lo hago bien. Prefiero lo tradicional, aunque también últimamente se han hecho muchas buenas versiones de famosas melodías antiguas, que me gustan igualmente.
P: ¿Preferencias desechadas...?

-- Hubo una época en que me gustaba el café con colador, pero ya me he modernizado mucho. También antaño, me inclinaba por un tipo de comida (arroz, huevos fritos y tostones), pero ahora me gustan todo tipo de platos. Yo he cambiado con el tiempo, por supuesto.
P: ¿Animales afectivos?
-- Cierto que una vez dije que me gustaban los gatos y ahora lo ratifico, pero prefiero, además, los tigres, los venados, las mariposas, las serpientes, los caballos... Me gustan mucho todos los bichos.
P: ¿Dónde te sientes más cómoda trabajando?
-- Lo mismo trabajo en el estudio, que en la casa, donde también dispongo de un rincón para mis expansiones creativas. En ese último recinto he creado durante muchos años. Está lleno de la energía creativa de todos estos años.
P: Y tu hijo...? siguió tus pasos?
-- Sí
P: ¿Haces ejercicios diarios?
-- Cierto, me ejercito cada día, pues me gusta mantenerme en forma. Paseo mucho, e igual soy de tendencia a quedarme sola conmigo misma. Soy buen chofer y antes corría mucho. Me encantaba correr. Ya no. Nunca tengo una misma rutina.
P: ¿El tiempo?

-- No tengo ninguna preocupación por el tiempo. Es algo mágico.

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Soberanía íntima (reflexiones)

Julio Herrera (Desde Montreal, Canadá. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

1- Es a causa de poseer una conciencia libre de convencionalismos que no he querido ser un ciudadano en ese presunto Olimpo de la libertad que es Estados Unidos. Yo no he podido creer que exista orgullo de ciudadanía en la servidumbre de las conciencias. De ahí que busco todavía una patria libre para mi conciencia libre, y no la encuentro. Me rebelo a reconocerla en esa tierra de ciencia-ficción donde existe solo un grotesco placebo de la libertad, en ese pueblo esclavo que ostenta la insolencia de sus atavismos ideológicos en la misma tierra donde un pueblo heroico fatigó sus epopeyas independentistas y anticolonialistas en días que parecen ya huidos para siempre. Cuando se ha nacido tras el escudo de Bolívar y se ha sido discípulo de Martí, ¿cómo llamar conciudadanos a los de Bush o condiscípulos a los apóstoles de la doctrina reaganiana y reconocer como patria a esa industria de conciencias hecha lo mismo para albergar, producir y exportar tiranos que para aplaudirlos? De ahí que mientras yo no pueda encontrar para mi corazón a una patria digna de él, nadie podrá obligarme a adoptar otra patria que mi propia conciencia.

2- Permanecer libre en medio de una sociedad que parece haber renunciado a la Libertad habiéndose conformado con una parodia de ella es un delito que nadie nos perdona: los tiranos porque no pudieron envilecernos adorándolos, y los siervos, porque no nos envilecimos imitándolos. Y no saben qué castigar con más furia: si el orgullo de nuestra frente que no se inclinó ante el convenio vil... ¡o el de nuestras rodillas, que no se doblaron ante el ídolo!

3- Ser realmente libre en el autodenominado “hemisferio libre” ¡es una de las hazañas más difíciles y de las más peligrosas!

4- Se dice que la frialdad y las aberraciones de los norteamericanos les impide amar nada ardientemente, y eso es falso: ellos aman muy ardientemente su frialdad y sus aberraciones. Solo que, en el colmo de su aberrante moral, ellos llaman a su frialdad "paz", y a sus aberraciones "libertad".

5- El único pudor de las sociedades políticamente pervertidas es el de obstinarse en no aceptar la verdad de sus aberraciones, por temor de quedar desnudas ante ella.

6- Los ideales monetarios llenan toda la vida de quienes están privados de ideales solidarios, o son incapaces de éstos.

7- Una sociedad basada en el dinero podrá tener mi dinero, pero mi corazón no lo tendrá jamás.

8- Se me acusa de no tener corazón, pero, excepcionalmente, nadie podrá acusar al pillaje yanqui de habérmelo robado.

9- Asimilarse moralmente a una sociedad mercantilista es comprar otras conciencias extrañas, después de haber vendido o renunciado a la propia

10- El gran sueño de una conciencia realmente libre es el de hacer el mundo a su propia imagen. Y su gran orgullo es el de no haberse dejado hacer a la imagen del mundo.

11- Las idiosincrasias mercantilistas insultan fácilmente a las conciencias sin fortuna, porque ellas envidian la excepcional fortuna de tener conciencia.

12- "Comprender conduce a amar", afirman los apóstoles y apologistas y de la asimilación cultural a la idiosincrasia norteamericana. Pero eso no siempre es cierto, porque a comprender se llega solo después de analizar. ¿Y quién que analice la idiosincrasia norteamericana podrá llegar a amarla sinceramente?

13- Frente a la copa amarga del exilio en tierras adversas el deber de nuestra integración social no es de apurar el indigesto coctel de la promiscuidad moral, sino de hacerlo impotable haciéndonos impotables a la sociedad. Los digestibles de hoy son el excremento de mañana.

14- La sobriedad de nuestra conciencia étnica es lo único que nos salva de la embriaguez de los burdeles morales.

15- Las idiosincrasias colonialistas no aman sino a las conciencias dóciles que puedan colonizar. Las conciencias anticolonialistas les son violentamente odiosas.

16- Ser indomable atrae el odio de los domadores... y la hostilidad de los domesticados.

17- Un librepensador que se asimila a los dogmas y convencionalismos de una idiosincrasia imperialista deja de ser libre, y casi podría decirse que deja de pensar, porque dentro de los dogmas imperialistas y fuera de la libertad de pensamiento ya no se piensa, aunque muchos hagan alarde de pensar.

18- Si no podemos ser libertadores, al menos seamos libres. Y así, si no podemos contemplar el espectáculo de un pueblo sin amos ni ídolos, ¡al menos podremos ofrecerle el espectáculo de un hombre sin ídolos ni amos!

19- Los tecnócratas del llamado "Nuevo Orden mundial" se obstinan en conocer nuevos sistemas solares que existen en el Universo,...y en desconocer nuevos sistemas sociales que coexisten en su hemisferio.

20- Las idiosincrasias narcisistas y robotizadas del norte consideran como "simios amazónicos" a los advenedizos del sur. Y casi siempre tienen razón, porque solo los simios imitan lo grotesco de las idiosincrasias robotizadas.

21- "Viví en el monstruo, y conozco sus entrañas", dijo José Martí". “Vivo en el monstruo y lo llevo en mis entrañas", dicen los latinos que en Norteamérica han perdido sus entrañas latinas.

22- Porque ya no escuchaban el clarín de mi conciencia anticolonialista la colonia de mis compatriotas me acusa de antipatriota. Pero, ¿no es acaso ya un patriotismo casi heroico éste de vivir entre compatriotas colonizados?

23- Guiar los tumultos de oprimidos y de alienados por la senda de la libertad es el deber moral de un hombre libre. ¿Ser seguido? ¡Poco importa! ¡Lo que basta a un hombre libre es no ir en seguimiento de nadie!

24- En mi pasión por la libertad yo consagré mi vida a la independencia dándole a mi vida la independencia. Y el celo de mi independencia me impide mezclarme con el tumulto popular en otra forma que no sea mi pensamiento arrojado desde la altura de mi orgullo.

25- Es irónico comprobar que el dólar sirve igual para esclavizar a un mundo que para independizar a un individuo. Cuestión de carácter y de soberanía íntima.

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En memoria de Eva Forest: Iraq. La Cultura como Resistencia

Daniela Saidman (Desde Venezuela. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

Este mes se cumplieron tres años de la muerte de Eva Forest, escritora e investigadora española que ahondó sobre la resistencia cultural iraquí como respuesta de un pueblo invadido. A su trabajo y al pueblo de Iraq dedicamos esta página.

Y sí, a veces la realidad sobrepasa la posibilidad de la ficción. Después de Hiroshima y Nagasaki vino Faluya. Y entonces, uno puede entender porqué tanto desgarrado grito y tanto odio y tanta lucha.

El pasado 19 de mayo se cumplieron tres años del adiós de Eva Forest (Barcelona 1928 – Hondarribia 2007). Considerada por muchos como una terrorista, fue una mujer de alto vuelo que supo entender y mostrar el camino de las solidaridades y las luchas populares.

En una conferencia ofrecida en 2003, pronunciada en el Instituto para la promoción de Estudios Sociales, Forest afirmaba que “lo que está ocurriendo en Iraq es un vivo ejemplo de lo que el imperialismo, movido por su avidez de controlar el mundo, es capaz de hacer no sólo a un país pobre, subdesarrollado, de los considerados del “tercer mundo”, sino a un país rico, en pleno crecimiento, que estratégicamente no le convenía que se desarrollara y que, como ocurrió también después con la ex Yugoslavia, decidió hacerlo retroceder a la era preindustrial”.

Eva Forest autora de Operación Ogro (1974), Testimonios de lucha y resistencia (1976), Manual de solidarios (1999), Irak, ¿un desafío al nuevo orden mundial? (1999), Una extraña aventura (2007) y Es y no es un cuento (2007), entre otros libros, comentaba que ya en 1999, concluida la Guerra del Golfo e impuesto el embargo económico a Iraq, se pretendía fundamentalmente atacar los ámbitos de la educación y la cultura. Pero no lo lograron.

Desmemoria

Los pueblos se resisten a la desmemoria. Los bárbaros conquistadores han quemado millones de libros en la historia de la infamia universal. Sin contar las atrocidades cometidas por los españoles durante la dominación de América, el siglo XX y parece que también el XXI, fue escenario propicio para ultrajar la memoria colectiva de los pueblos. Los alemanes nazis durante la II Guerra Mundial incendiaron miles de libros, la dictadura franquista, los gobiernos de facto de Pinochet, Videla y Stroessner, fueron verdugos de cientos de hombres y mujeres, y de la palabra escrita que proclamaba verdades y sueños.

La invasión

No escapó al fuego la Biblioteca Nacional de Bagdad. Allí, alrededor de un millón de textos, sucumbieron ante la violencia. La mágica tierra de Las Mil y una Noches canta ahora tras el humo de las casas y los sueños que se mantienen en pie y que se resisten a caer y volverse ceniza.

La Biblioteca de Bagdad fue objetivo militar. Incendiaron alrededor de un millón de volúmenes junto con miles de publicaciones periódicas, en las que estaban incluidas las primeras revistas impresas en lengua persa del mundo. Asimismo, fue destruido el Archivo Nacional. De allí desaparecieron millones de documentos, algunos del período otomano. Se calcula que además fueron robados más de 170 mil objetos de arte.

Cuna del libro

Fue en Iraq donde nació el libro hace 55 siglos, hacia el año 3200 a.C. en la ciudad de Uruk, cuando florecía la civilización de los sumerios. Más de 700 manuscritos antiguos fueron acabados y más de 1500 desaparecieron en un centro de estudios religiosos. En la Academia de Ciencias de Iraq el sesenta por ciento de los textos se extinguió.

A pesar del saqueo y la destrucción, algunos grupos de académicos han escondido textos religiosos, históricos, manuscritos iluminados y obras que constituyen parte de la identidad y del imaginario de los iraquíes.

Resistencia

La “conciencia de pueblo, conciencia de situación y voluntad de defender su independencia, no son exclusivos del pueblo iraquí. Son algo muy fundamental que uno encuentra siempre, de un modo o de otro en los pueblos que han luchado por su independencia. Así fue en Argelia, así fue en Vietnam, así es en Afganistán, así sería en Cuba (...)”, continúa diciéndonos Eva Forest a pesar del tiempo transcurrido entre el inicio de la Guerra (2003) y el día de hoy.

Lo que demuestra que a pesar de la destrucción la memoria no cierra las heridas. La agresión contra el pueblo iraquí, que posee más de siete mil años de historia, es parte de un proceso que tiene como objetivo la destrucción sistemática de su identidad cultural, para poder así dominarlo. Pero los pueblos resisten y éste no será la excepción. Ya lo ha demostrado.

Después de Hiroshima y Nagasaki vino Faluya

Nacen en Iraq niñas y niños deformes, que son nada más y nada menos que el reflejo de la fealdad de Occidente y sus miserias, nuestras miserias, porque esos bebés son inocentes de la barbarie civilizatoria de un sistema que privilegia, por encima de cualquier otra cosa, la acumulación de capital. Toda la tragedia que aún vive Iraq es síntoma del fracaso imperialista.

Aunque sin mayor despliegue mediático ni mensajes por twitter u otros medios electrónicos, impresos o audiovisuales, la BBC informó en marzo que doctores de la ciudad iraquí de Faluya advierten sobre un alto nivel de defectos de nacimiento, que se vienen registrando desde hace unos años. De alguna forma hacen responsables a las armas utilizadas por Estados Unidos durante sus embestidas del año 2004, en adelante. “Fue como un terremoto”, dijo al Washington Post en 2005 un ingeniero local que aspiraba a un escaño en la Asamblea Nacional. “Después de Hiroshima y Nagasaki, tuvimos Faluya”. Ahora, se dice también que el nivel de defectos coronarios entre los bebés recién nacidos es trece veces superior al de Europa. Pero la verdad es que el ataque con uranio empobrecido empezó mucho antes.

¡Oh guerra!

“¡Oh guerra! Soy tu desterrado
y las mujeres son cárceles que no entierran mi mutismo,
y las ciudades deliran como un calendario
por las que no se interesan los combates.
El final de mis días en la patria
Era como un ahogado que veía todo, por última vez
Y me sumergía sentado entrecruzando las piernas en una barca
Repleta de muertos
Y mis ojos borrando el olvido
Y detrás de mi espalda se formaba el recuerdo del exilio”.

Muhammad Madlum (poeta iraquí)

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Novedades editoriales (comentadas)

Pablo E. Chacón (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

En el mes del mundial de fútbol de Sudáfrica, las editoriales apuestan igualmente a un público lector (y audiovisual) que ahora -por el empuje de las ediciones de bolsillo- tiene algo más de acceso a títulos que por su origen español se hacían difíciles de conseguir. Es el caso “Suttree”, una de las primeras novelas del norteamericano Cormac McCarthy.

La historia cuenta que Cornelius Suttreee deja atrás su vida acomodada, abandona a su mujer, compra una barcaza y se convierte en pescador. Su nuevo mundo es el río, donde su destino se une al de los vagabundos, ladrones, prostitutas y demás parias cuya vida transcurre entre la mera supervivencia y la muerte sórdida. Los “Apuntes” en dos tomos del Premio Nobel Elías Canetti casi completan su obra en castellano. Canetti comenzó a escribir estos textos en 1942, cuando se encontraba trabajando en su pieza mayor, “Masa y poder”. La consciencia de que los esfuerzos destinados a ese libro iban a prolongarse durante mucho tiempo, superpuesta a las circunstancias de los años de guerra, dieron lugar a una presión que había de encontrar una válvula de escape en estos apuntes. Pronto se dio cuenta el escritor que se iban convirtiendo “en un ejercicio cotidiano e imprescindible”, al que iba integrándose una parte de su vida.

Y así también llegó un libro del sociólogo alemán Norbert Elias, que era inconseguible. “La soledad de los moribundos” se abre con una pregunta crucial: ¿qué hacer para que la despedida de este mundo se viva como algo natural? Elias sostiene que sólo para los humanos es difícil morir, y en el libro hace un recorrido por las formas en que Occidente ha enfrentado la muerte, así como la intrínseca relación entre desarrollo y aislamiento. En la nueva colección Babilonia, que dirige Ricardo Romero para la colección Kier, acaba de publicarse “Guía de la América misteriosa. El otro viaje”, de Luciano Saracino, una guía para empezar a viajar sin haber salido de casa. En estas páginas, que recorren los lugares más sorprendentes de América Latina, podrán encontrarse cincuenta y una historias de fantasmas, treinta santos populares, trece parajes habitados por monstruos, cuatro sitios de apariciones marianas, siete regiones atestadas de duendes, treinta y un rarezas inclasificables y cuatro sirenas. Finalmente, una de las novedades de Lengua de Trapo -la editorial española que abrió filial local.

Se trata de “Paraíso en la tierra”, de Kjartan Flogstadt. Arthur Andersen, ingeniero noruego, es enviado por su compañía a trabajar en una pequeña ciudad minera del interior de Chile. De su estancia en Calama sólo quedarán los recuerdos que de él guarde su amante, un hijo al que no llegó a conocer y una biblioteca con libros de los más importantes autores escandinavos, que será la única herencia que éste reciba. Para José Andersen, Noruega, patria del padre que nunca tuvo, es un país donde la gente es feliz y los pobres no existen; un lugar al que en plena madurez y sin que ya nada lo ate a Calama viajará en busca de su particular “Paraíso en la tierra”.

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Música: Desde Francia, Maurice Chevalier, “un classic de toujours….”

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Maurice Chevalier es un símbolo, ícono de una época. En realidad es el nombre artístico de Maurice Édouard Saint-Léon (Ménilmontant, 1888 – París, 1972), cantante y actor cinematográfico francés, quien fue por varias décadas sinónimo de canción popular en un mundo en que la industria discográfica comenzaba a marcar huella, a imponer patrones, a establecer gustos.

Hijo de familia numerosa, el mundo del espectáculo le apasionó desde muy joven. Comenzó como acróbata, actividad que tuvo que dejar por problemas físicos. Se pasó al mundo del teatro, trabajando en diversos cabarets y music-halls parisinos al lado de la célebre Misstinguett, con la que formó una de las parejas más populares en los años 10 del siglo XX, y alcanzó una justa celebridad gracias a canciones como Valentine, Ma pomme, Louise o Y'a d'Ia joie.

Sus primeros pasos cinematográficos los dio en películas cortas de Max Linder (El himeneo de Max, 1911; Par habitude, 1914). Finalizada la Primera Guerra Mundial trabajó a las órdenes de Henri Diamant-Berger (La mauvais garçon, 1921), y alternó estas colaboraciones con su trabajo en los escenarios franceses, en los que impuso su imagen de boulevardier que le acompañó siempre, adornada con su sombrero canotier, su bastón y el acento francés que le permitió conquistar Hollywood nada más llegar a tierras californianas.

Tras intervenir en una de las primeras películas sonoras que se distribuyeron por todo el mundo, La canción de París (1929), de Richard Wallace, Chavalier entró de lleno en la que fue su mejor etapa. Dirigido por Ernst Lubitsch, el actor francés fue en el seno de la Paramount el conde Alfred en El desfile del amor (1929), el teniente Niki en El teniente seductor (1931), el doctor Bertier en Una hora contigo (1932) y para la Metro Goldwyn Mayer, sobre todo, el capitán Danilo en La viuda alegre (1934), todo un repertorio del buen hacer de Lubitsch en el que colaboró Chevalier con personajes a su medida: el galán atractivo, sonriente, embaucador e irónico, de aparente sencillez y estilo campechano, siempre inmerso en los sofisticados decorados y pícaros requiebros fruto del buen hacer del director.

Salvando las distancias, fue el Frank Sinatra de la canción en francés. Hoy día, sin dudas lejos de ser un hit parade, continúa sirviendo como referencia en la historia de la canción popular del siglo XX, al lado de personajes de la cultura masificada como Gardel, Elvis Presley o John Lennon.

A muestra de ejemplo, presentamos aquí algunos de sus éxitos.




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Mi país

César Mejía (Desde Bambamarca, Perú. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Mi país, señores, es el país de las maravillas:
Tiene una magnífica historia del caos.
Una historia escrita en letras de molde, doradas
y llenas de sangre.
Una historia que los pobres llevan clavada en sus espaldas desde hace siglos.
En las calles de mi país la miseria se multiplica
a ritmos acelerados.
El ser pobre es un título a nombre de la Nación,
la pobreza tiene rostro de niño huérfano,
de obrero explotado y campesino sin tierra.
Mientras que a media cuadra del hambre
los funcionarios se engordan sin control
y luego, mientras bostezan,
exhiben sus ombligos en el hemiciclo
cuyas leyes nunca han beneficiado
a los que trabajan para mantener el país.
Mi país, señores, es el país de las maravillas:
Es el único en donde la injusticia tiene su palacio
y la corrupción su monumento.
Los juicios duran una eternidad y,
por lo general, sueltan al ladrón
y encarcelan al inocente.
Aquí, la justicia es una vieja ramera ciega y sorda
que ha perdido la razón y deambula sin control
pisoteando los juguetes de los niños.
La corrupción tiene traje nuevo
y se maquilla para la ocasión.
Su ideal es un signo monetario
celosamente guardado en cuentas bancarias
en Suiza y El Gran Caimán.
Mi país, duele decirlo,
¡Apesta por todos lados!
Mi país, señores, es el país de las maravillas:
Hace siglos que engordamos militares
que nunca ganaron una guerra
pero si aniquilaron a nuestros hermanos
por pensar diferente.
Inflan sus augustos pechos,
para llenarlos de estrellas y condecoraciones
ganados sin hacer nada o tal vez en merito al servicio prestado a la corrupción.
Mi país, señores, es el país de las maravillas:
Se llevan nuestros recursos
nos dejan contaminación, muerte y destrucción.
Tenemos tantas riquezas
y nos preguntamos ¿para qué? y ¿para quién?
Y mientras pagamos una deuda impagable
por nuestras calles deambulan
millones de desempleados,
millones de pordioseros,
millones de huelguistas.
En los callejones de la miseria,
un ejército de niños se prostituye,
otros consumen terokal o son abusados diariamente;
mientras tanto, y en ese mismo instante,
los ministros veranean en Cancún, los
parlamentarios dormitan sobre un colchón de leyes
y en el salón dorado, el Presidente
brinda un whisky con el Cardenal.
Mi país, señores, es el país de las maravillas:
Cada cinco años los mocos reemplazan
a las babas en un carnaval de la mentira.
Tenemos gobernantes ¡no sé para qué!
pues quien gobierna está en Washington,
desde allí el titiritero
organiza el consabido show del hambre.
Mi país, señores, es el país de las maravillas:
Es el país de la orfandad,
de la injusticia y el desamparo.
Mi país...os confieso: ya no es mi país
tampoco es de José, tampoco es de María;
mi país, duele decirlo,
¡Es el país de los sinvergüenzas!
¡Basta ya! ¡Fuera de aquí!
¡Devuélvanme a mi país!

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La Ley General de Información, Comunicación y Control (Parte II)

Ricardo San Esteban (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Las huellas de la memoria, la inteligencia y el tiempo

Aún hay mucho para andar, sobre todo respecto a la naturaleza de las “huellas” de la memoria. La tendencia a deducirlas a partir de la evolución de todo el mundo orgánico e inorgánico constituye una posición materialista espontánea de muchos investigadores. Otros, en cambio, no aceptan la existencia de huellas materiales de la memoria, entendiéndola como una función puramente espiritual, y en eso siguen los dictados de San Agustín, la escuela escocesa, Bergson.

Una serie de autores, como Bertrand Russell, tendieron a limitar la problemática de la memoria mediante el método de veracidad lógica, aislándola de los fundamentos genéticos, sociales y universales. Pero resultó que la memoria se hallaba condicionada por el comportamiento de las variables, por el tiempo e inclusive por la conformación del universo. Y que ella misma, siendo una constante, poseía los nexos necesarios para atender a la variabilidad.

La tesis que la relaciona con el problema del tiempo fue trazada por Aristóteles y tuvo un desarrollo ulterior en las obras de Bergson y otros. Posteriormente Paul Janet, en aquel curso de conferencias en el Colegio de Francia, La evolución de la memoria y la noción del tiempo (1928), mostró que para comprender el proceso de la memoria debía tenerse en cuenta lo que representa el tiempo. La definió como una construcción intelectual relacionada con el transcurso del tiempo, con una etapa filogenética posterior al desarrollo de la psiquis del hombre (12).

Si no resulta cierto aquello que afirmaba Kant en cuanto a que el tiempo es una forma a priori del conocimiento, pues entonces, o es un proceso biológico elemental del tipo de las sensaciones, idea sostenida por Mach, o es un proceso complejo, históricamente condicionado, no reducible a ninguna otra función biológica.

Janet afirmaba que no se puede tomar como una sensación experimental de la percepción de la duración (el tiempo), sino que constituye un complejo y relativamente posterior fenómeno al que nosotros comprendemos muy mal, ya que nuestras ideas del tiempo son aún muy indeterminadas.

Naturalmente, en aquellos momentos no se conocía el concepto de reloj biológico, que contabiliza el tiempo y lo memoriza a distinto nivel, inclusive en el ámbito celular o atómico. Pero ya Marx y Engels habían publicado sus tesis sobre el tiempo de trabajo y sobre su conexión con la praxis, en donde la memoria juega un papel importante.

Aristóteles, como es sabido, distinguía la memoria, como una propiedad del mundo animal y la reminiscencia, como una propiedad exclusiva del hombre. El recuerdo, para él, constituía la búsqueda, es decir, la comprensión de la imagen en su determinada relación respecto al tiempo.

Sin embargo, a lo que se sepa, Aristóteles no siguió desarrollando esta tesis, por lo que en el año 1937 Charles Spearman (12) le reprochaba el haber sido, al fin y al cabo, difusor del error ancestral de pensar al recuerdo sin relación con el tiempo, solamente como una copia del momento.

Probablemente el reproche de Spearman haya sido injusto pues sólo ahora, merced a un gran número de investigaciones comenzó a descubrirse el cuadro de la mutabilidad histórica de la memoria en relación con el tiempo y su vinculación con la inteligencia.

En esta relación entre la inteligencia y la memoria existen hoy dos enfoques diferentes: El primero; teorías de Spearman, Thurstone, Guilford, Cattell y Horn, quienes emplean la técnica estadística del análisis factorial, y este enfoque se denomina a menudo enfoque psicométrico donde se pone énfasis en la medida de la inteligencia.

El segundo enfoque lo podemos encontrar en el trabajo de Sternberg, que se centra en determinar cuales son los procesos que hacen que una persona utilice la información que recibe para resolver problemas.

Charles Edward Spearman formuló la teoría acerca de la inteligencia que se compondría de un factor general y otros específicos. Creyó en la existencia de un factor general que intervenía en todas las fases de la conducta humana y atribuyó a las capacidades específicas un papel determinante en cada actividad.

Con su teoría bifactorial realizó importantes aportes a la sicología y a la estadística, desarrollando el Análisis Factorial. Gracias a él propuso la existencia de un factor general de inteligencia (Factor G), que subyace a las habilidades para la ejecución de las tareas intelectuales.

A esta teoría de la inteligencia la denominó Teoría Bifactorial, ya que la inteligencia se compondría tanto del 1) Factor general (G), que sería hereditario, e intentó comprobar que correspondía a una propiedad específica del cerebro, una suerte de energía mental a nivel de la corteza cerebral, que varía de un individuo a otro, pero se mantiene estable a través del tiempo; así como del/los 2) Factor/es específico/s (S), que representa a habilidad específica de un sujeto frente a determinada tarea, que también tendría una localización especifica en el cerebro.

Por lo tanto si bien la inteligencia era hereditaria en cuanto a su Factor G, sería posible que la educación tuviese importante incidencia el Factor S.

En cuanto a las tesis sobre la ligazón de la memoria y el tiempo, el enfoque tardó mucho en imponerse. Como otros aspectos en la cuestión de la memoria, ésta apareció en el empirismo, en el cual se consideraba que la base de la ligazón entre la memoria y el tiempo era el debilitamiento de la primera impresión.

Como es sabido, para David Hume y toda la escuela inglesa, la memoria siempre tendía a conservar aquella forma inicial en la que el objeto se presentó una vez ante el conocimiento. Y si durante la reminiscencia nos desviábamos de su forma inicial, ello era debido a nuestras limitaciones.

De esta manera, el problema no estribaba en la real existencia de la memoria y los relojes naturales en todas las manifestaciones de la naturaleza, sino en la comprensión del hecho del debilitamiento inicial. Esta ha sido una de las principales tesis del sensualismo, pero inevitablemente los hechos han demostrado el error, pues aparecieron los datos científicos que mostraban que no era reducible a la lógica.

De manera que el mundo dualizado no se originó solamente en la tesis de Aristóteles acerca del recuerdo, sino en la propia estructura de la verdad y de la materia, que parecerían hallar en la discontinuidad su dinámica para un desarrollo en el cual el propio ser humano estaría equipado con verdades inciertas y con un juego entre la memoria y la praxis, con sus constataciones y rectificaciones.

Sabemos que el sistema materia y su entorno, la naturaleza, guardan memoria de lo acontecido y continuamente la testean, desechan lo inútil (o no) y se apoyan en dicha memoria. Hasta se han descubierto o inventado materiales con memoria de forma.

En la ciencia que estudia los fenómenos de la memoria humana se han desarrollado técnicas novedosas en imagenología, como las imágenes de resonancia magnética. Estas técnicas permiten observar el cerebro en acción y se ha investigado acerca, por ejemplo, de la transformación de la memoria de corto plazo en memoria de largo plazo, puesto que existen muchos tipos de memoria.

Hasta ahora estos tipos de memoria se han clasificado en tres clases. Una de ellas es la de los hechos que se produjeron en nuestra propia vida. Otra sería la de los datos adquiridos a partir del entorno, de la cultura, del medio interno y externo. La memoria de los hechos es relativamente autobiográfica, relativamente específica de cada persona y de su cerebro. La memoria de los datos, en cambio, puede ser compartida por otros cerebros.

Estos dos primeros tipos de memoria son distintos, aun cuando en ambos casos somos conscientes del hecho de recordar. Pero también existen memorias que utilizamos sin ser conscientes de que las estamos empleando.

Estas memorias de una tercera clase se denominan procesadas o automáticas, como es el caso de algunos aspectos de la praxis, manejar una máquina, andar en bicicleta.. Y aún habría otras clases de memoria que también se conectan con la praxis, como la que se asienta en los elementos de los procesos de interacción entre la naturaleza y nosotros, y entre la naturaleza animada y la inanimada.

Los procesos químicos, como es sabido, son decisivos en el desarrollo de la memoria. Han sido identificadas importantes proteínas que son cruciales para adquirir nueva información. También han sido identificados procesos químicos y anatómicos que acontecen en el ámbito cerebral, cuando la memoria se transforma de corto a largo plazo.

En términos anatómicos, se sabe que existe una parte del cerebro llamada sistema límbico, que es fundamental para esa transformación. Sin embargo, aún se desconoce la forma en que se produce el proceso. Sólo se sabe que si se daña el sistema límbico resulta imposible transformar memoria de corto plazo en memoria de largo plazo. En términos químicos, comenzamos a vislumbrar que en la memoria de corto plazo se producen cambios en las células nerviosas, en la estructura de las proteínas.

Esa estructura de las proteínas elabora información sobre todos los aspectos de la vida. Se ha descubierto que la información de una proteína receptora responsable de la muerte programada de células normales es la causante del crecimiento no controlado de tejidos cancerosos, circunstancia que puede ser aprovechada para diseñar un cambio de mensaje para combatir el cáncer, afirmaba un informe publicado en la revista Nature.

La muerte celular programada, o apoptosis, es un resultado de la información proporcionada para combatir infecciones y otras amenazas. Se activa en células normales cuando ciertas moléculas biológicas ejercen acción sobre la proteína receptora CD95.

Hasta ahora, se consideraba que la reproducción no controlada de células cancerosas resistentes a la apoptosis se debía a que estas células perdían la proteína receptora CD95 de algún modo y por eso podían reproducirse de forma no controlada, perdiendo la información que activaba la respuesta inmunológica del cuerpo.

Un equipo de investigadores encabezado por Marcus Peter, profesor de la Universidad estadounidense del Noroeste, descubrió que la información CD95 permanece en las células de tejidos cancerosos, pero pasa a desempeñar la función contraria, y mostró que el bloqueo de esta proteína detiene la reproducción de células cancerosas e incluso puede provocar su muerte.

El estudio se desarrolló sobre varias líneas de células cancerosas de humanos y ratones. Los científicos lograron demostrar que una técnica aún más eficaz para combatir células cancerosas es bloqueando la formación de las moléculas mensajeras que activan la CD95 desencadenando la apoptosis en tejidos sanos.

"Este descubrimiento cambia algunos paradigmas de la ciencia. Durante 20 años, los científicos intentaron utilizar la CD95 para destruir tumores cancerosos, pero hemos logrado demostrar que esta proteína en realidad envía un mensaje que hace que su crecimiento se dispare", señaló Ernst Lengyel, de la Universidad de Chicago y uno de los autores del estudio.

El equipo de Peter continuará con sus investigaciones que en un futuro deberán revelar cómo la información de la proteína pasa de provocar la muerte celular a estimular su crecimiento y viceversa.

Los investigadores están convencidos de que su descubrimiento permitirá diseñar una nueva generación de fármacos para combatir el cáncer.

En el cerebro, las proteínas controlan el flujo de información entre las células nerviosas. Pero como la vida de las proteínas es limitada, se hace necesario contar con mecanismos adicionales para que la memoria se transforme en memoria de largo plazo. Como una proteína se degrada al cabo de horas o de días, por más que dicha proteína sea modificada no lograríamos prolongar la memoria. Lo que hace el cerebro es mandar señales del nervio del lado de donde tiene conexión con el núcleo de la célula. Si la memoria se va a transformar de corto en largo plazo, esa señal irá a buscar una modulación de la expresión de los genes. Eso sí que lleva a cambios de largo plazo.

La inscripción que queda almacenada en alguna parte del cerebro se instala en la actividad consciente de redes de neuronas. La información acerca de diversos items se encuentra codificada en diversas redes o combinaciones de neuronas. Cuando aprendemos, se modifican las conectividades dentro del sistema, de modo que cambia la expresión del circuito y el ítem de información. Eso es lo que acontece, por ejemplo, con la praxis.

Algunos episodios físicos ocurridos en el ser humano afectan procesos químicos de su memoria, y episodios o situaciones afectan su estructura psicológica. Por ejemplo, una predisposición genética en interacción con el sistema, con la nutrición, con las enfermedades graves, afecta el comportamiento de su memoria. Los cambios actuales en la praxis y el tiempo de trabajo (parte del entorno interno y elemento, respectivamente, del sistema capitalista) disminuyen la capacidad de memorización y atención. Se ha verificado, asimismo, que el reemplazo de la cultura de la lectura por la de la televisión y la cibernética está modificando la dependencia humana respecto de la memoria, aunque por otro lado, ciertos juegos de computadora estimulen un tipo de memoria menos complejo.

Ingeniería de la Memoria

El desarrollo de la cibernética o la cibernetización del conocimiento ha llevado a nuevos descubrimientos e interrogantes sobre el tema. Pero aquí dejamos sólo constancia de su capacidad para poner al descubierto estructuras abstractas de gran generalidad, hasta llegar al punto de constituir una memoria artificial, un ciberespacio regido por la ley general de información, comunicación y control.

Los términos función, análisis funcional, análisis estructural-funcional, relación funcional, dependencia funcional, funcionalismo y enfoque funcional, y otros, han pasado a constituir parte del análisis lógico y metodológico de todas las ciencias, y se hallan íntimamente relacionados con la teoría de la memoria.

Rasgo esencial de la organización, la funcionalidad revela la conexión íntima entre el sistema y sus elementos e inclusive el fundamento de la estabilidad, autoconservación y/o destrucción de aquél. Siendo, así, tan fundamental como la sustancialidad y la estructuralidad.

Ello ha permitido que, además de los tipos estructural, sustancial y causal, se haya incorporado también el tipo funcional. Este último tipo ha logrado su fundamentación en las matemáticas, en donde la función se considera una situación de dependencia de una variable respecto de otra.

En una visión más abierta, se entiende por función al modo de comportamiento inherente a un sistema específico, comportamiento que permite su conservación e identidad. Tal concepción de la función posee un sentido causal, opuesto al teleológico que viene desde Aristóteles.

Además de ello, ha permitido aventar las argumentaciones solipsistas o de la inmanencia (Berkeley, Fichte.) pues los aparatos cibernéticos -como ha sido demostrado- registran y toman en cuenta la realidad exterior con o sin la presencia humana.

El concepto causal de la funcionalidad ha resultado muy importante, pues la dependencia funcional determina que la modificación de una de las magnitudes sea seguida de un determinado cambio en la otra. Esa expresión funcional de los nexos causales posee ventajas sobre la antigua descripción cualitativa de la correlación causa-efecto, pues aquí se logra calcular exactamente el conjunto de valores de los efectos, siempre que se den los correspondientes valores de las causas y del campo de una determinada variable independiente.

Si bien no conviene absolutizar acerca del método funcional -su enfoque se halla condicionado por la circunstancia de que muchos sistemas complejos no admiten un examen completo y directo de su estructura interior- su incorporación a la ingeniería del conocimiento ha sido importantísima. Se debe a que su estrategia de indagación está basada en un hecho cierto, en el sentido de que la esencia del objeto no solamente que no se agota en sus vínculos internos, sino que el objeto es determinado por sus relaciones sistémicas. Y por otra parte, sus principios son tan antiguos como el mundo, puesto que el conocimiento de la esencia siempre se fincó en la observación, prima facie, de aspectos exteriores o formales de los objetos.

Simplemente, y como ya ha sido dicho, se trata de una teoría que destaca la importancia de prestar atención a los vínculos entre el sistema, el elemento y el observador, al problema de qué información emana del elemento y de qué manera ella es obtenida por el observador.

Esencialmente, la aplicabilidad de la cibernética a los diversos campos del conocimiento no reposa sólo en una correlación externa o casual. Referirse al hecho de que con auxilio de la metodología cibernética se puede descubrir la esencia de la organización de objetos cualitativamente diferentes, y realizar luego su interpretación y transformación -pese a su lógica abstracta- resultan insuficientes desde el punto de vista constructivo.

No huimos del examen de los resultados obtenidos a partir de aplicar las ideas y métodos de la cibernética a tareas cognoscitivas diversas. Nuestro objetivo, más bien, consiste en mostrar un análisis metodológico de la especificidad del comportamiento cibernético, con ayuda de la cual se descubre una amplia zona del mundo objetivo, aquélla relacionada específicamente con los problemas del control y la organización. Las investigaciones en este campo se desarrollaron luego de que el norteamericano Norbert Wiener (en colaboración con el científico mexicano A. Rosenblueth) estudiara la conexión de los dispositivos electrónicos de observación y de cálculo con la fisiología de la actividad nerviosa. Wiener fue quien formuló la definición general de control (13).

En los años cuarenta elaboró los principios de la cibernética, teoría interdisciplinar centrada en el estudio de las interrelaciones entre máquina y ser humano y que en la actualidad se encuadra dentro del ámbito más general de la teoría de control, el automatismo y la programación.

En 1947 publicó el ensayo Cibernética o control y comunicación en el animal y en la máquina. Se interesó por la filosofía y por la neurología como áreas del saber fundamentales para la cibernética. Así pues, más allá de convertirse en ciencia, la cibernética abría un campo de reflexión interdisciplinar que aportaba distintos criterios a numerosas áreas de la tecnología.

En este sentido, en el avance de la construcción de autómatas y, sobre todo, en el desarrollo de las computadoras, Norbert Wiener se erigió en uno de los grandes precursores de la era digital con la que se inaugura el siglo XXI.

Los marcos conceptuales en los cuales se comprendió la estructura de los sistemas complejos se ampliaron con la visión informativa de control, indispensable desde entonces para el conocimiento de todos los sistemas autorregulados.

El conocimiento de las leyes de la cibernética tuvo un éxito enorme no solamente porque transformó los métodos o porque condujo al descubrimiento de la mayoría de los hechos básicos, sino también porque modificó la formulación de los problemas tradicionales y así pudo investigarse -en sistemas de diferentes clases- algunos procedimientos generales de investigación.

Wiener profetizó la crisis capitalista actual e intuyó pero no pudo conocer el formidable alcance que sus descubrimientos alcanzarían en la teoría general de la información y el control, aplicada al campo de la economía y la sociología. La ley general de información, comunicación y control, a nuestro modo de ver, reemplazará en la sociedad poscapitalista a la ley del valor.

La teoría cibernética de la información, comunicación y control

La teoría cibernética de la comunicación y del control se convirtió en el fundamento teórico que permitió aplicar un enfoque y métodos matemáticos únicos en el análisis y síntesis de diferentes sistemas. Tales particularidades del conocimiento cibernético, sumadas a sus ideas y métodos, caracterizaron desde entonces al estudio del método funcional de conocimiento.

Este método, si bien no reniega de aquellas divisiones lógicas tradicionales entre individuo, especie y género, se atiene a un agrupamiento distinto, de clases de sistemas. Tales clases son del tipo orgánico integral, de sistemas sumativos, simples, complejos y muy complejos, sistemas abiertos y cerrados, sistemas que se caracterizan por el tipo discreto y rígido de los vínculos entre sus partes, sistemas probabilísticos y rígidamente determinados, y otros.

Es decir, que se apoya en el isoformismo de las relaciones entre los sistemas. Esto es lo que lleva a una clasificación distinta a la de los objetos biológicos, distinta a la regla de Lamarck por la que las fronteras debían establecerse allí donde las trazó la naturaleza.

En este tipo de generalización no interesa mayormente si objetos semejantes en cuanto a propiedades de su sustrato han de ser agrupados en una sola clase. Así, en la clase de los sistemas determinístico-probabilísticos se incluyen objetos de la naturaleza inorgánica, sistemas vivos y fenómenos sociales.

Tal cosa trae como consecuencia que en las reglas del razonamiento se tengan en cuenta -junto a los elementos tradicionales- aspectos antes desechados o considerados no fundamentales, y que para la determinación e identidad del objeto analizado sean ahora de mucho valor. Aquellas reglas de veracidad, llevadas a su mayor rigidez especialmente durante el tomismo, se han tornado mucho más complejas y menos aseverativas. Tal cosa no quiere decir que se reniegue de la práctica como criterio de la verdad.

Las ideas metodológicas usadas en la creación de clases específicas son las ideas de la teoría probabilística, de la concepción de integridad, de la teoría de la organización y demás. La individualización, en un objeto investigado, de un conjunto de parámetros interconectados depende no sólo de las propiedades materiales -de contenido de la propia realidad- sino también del enfoque cognoscitivo del sujeto, de sus necesidades y posibilidades prácticas.

El concepto conjunto organístico expresa el isoformismo parcial de sistemas cualitativamente distintos en sociología y en biología; se piensa que algunos sistemas son invariantes o similares en cuanto a determinados parámetros, aunque resulten diferentes física y métricamente.

Algo común a todos consiste en que sus elementos tienen la propiedad de poseer ciertos tipos de actividad que conducen a la formación de diferentes estructuras estadísticas o dinámicas. Tales estructuras son necesarias para la conservación de la existencia o, si se quiere, para lograr la supervivencia de los elementos y el conjunto mismo. Por ello tales estructuras conforman determinadas relaciones entre los elementos y de estos con el sistema y los entornos internos y externos.

El programa investigativo de la cibernética contiene una definida metodología, donde cobran preeminencia conceptos tales como sistema, jerarquías, invariancia, isoformismo, homoformismo y demás.

Sin dejar de lado anteriores logros en el campo del conocimiento, las nuevas ideas condicionan con suficiente determinación un modo de interpretación de los hechos científicos y la organización de una estrategia para su avance.

Tal estrategia, al parecer -según opiniones de ciertos científicos- debe basarse en las exigencias del mercado que es el que está reglando, hoy por hoy, el contenido y la orientación de las investigaciones científicas.

Los citados Rosenblueth y Wiener en su The role of models in science (1945) señalaban que en el período anterior a la aparición de la cibernética se utilizaban con preferencia -sobre todo en la física y la química- los métodos de síntesis (desde las partes hacia el todo) y que el movimiento inverso (análisis) desde el todo hacia las partes sólo era observable en algunos razonamientos lógicos.

Los citados investigadores plantearon que era necesario moverse desde el todo concebido de una manera conceptual hasta las partes estructuralmente representadas. Este enfoque -moverse del todo hacia las partes- expresaba el reconocimiento de tal tendencia como fundamental y directriz en las tareas de investigación. Pero ello constituye un momento en el curso de las investigaciones que como es sabido, se realizan a través de análisis, síntesis y generalizaciones. Por supuesto, en los diversos estadios del desarrollo de dichas investigaciones cobra preeminencia uno u otro de tales momentos, pero es evidente que prevalece el criterio sistémico (el todo determina las partes).

Naturalmente, en esto hay que analizar lo que el enfoque funcional tiene de heurístico. La generalización afirma en este caso que la función no está determinada por una estructura singular dada, sino que se halla vinculada a toda una serie de estructuras y que la función se contempla en general fuera de la referencia al mecanismo singular interior en cuestión. La idea de la independencia relativa de la función respecto de la estructura -que se apoya en el principio del vínculo estadístico no unívoco ni rígido entre la estructura y la función, o en el principio de la derivación de la función investigada a partir de toda una clase de estructuras- resulta decisivo en la elaboración de hipótesis y pronósticos sobre la estructura de los sistemas diferentes en cuanto a su sustrato material. Esta estrategia de investigación se basa en el movimiento de la modelación desde una función a otra, con el apoyo de que un mismo comportamiento puede ser realizado por diferentes estados estructurales.

Por otra parte, la evidencia de la falta de correspondencia biunívoca entre estructura y función conduce a la necesidad de introducir criterios de optimización. Esto permite asegurar un pronóstico de la estructura conforme a la función dada, si bien no de forma absolutamente unívoca, por lo menos muy cercana a ésta.

Además de la optimización se requiere el conocimiento de la génesis de la estructura, por lo cual hay que combinar los enfoques funcional y genético.

Por ejemplo, se sabe que para el enfoque funcional en la definición de vida sólo cobra importancia el comportamiento y no así la composición material del objeto biológico. La cibernética, lo hemos visto, se abstrae del sustrato material de los procesos de información, por lo cual el tipo de materia con la que se halla formado lo vivo resulta un rasgo relativamente insustancial de la organización biológica.

De este modo, las representaciones que realiza la cibernética se encuentran libres de premisas sobre la naturaleza concreta de los procesos físicos existentes en su basamento, incluido aquí el sustrato sustancial de lo vivo. Llama la atención que los éxitos de la cibernética se finquen en la abstracción que ella hace del sustrato, de los portadores concretos del movimiento.

El materialismo dialéctico como corpus científico, tiene la posibilidad de actualizarse permanentemente

Ya hace mucho tiempo que Norbert Wiener criticó la aplicación de la teoría marxista, tal como se hacía en aquella época y hasta envió un artículo suyo a Vaprosii Filosofií, que no tuvo mucha aceptación. Y en “El Golem y Dios” aclaraba que no estaba en contra del marxismo sino de las rigideces, vinieren de donde vinieren. Efectivamente, el materialismo dialéctico tiene dentro de sí la posibilidad de una actualización permanente porque no es una doctrina cerrada, sino un instrumento para el análisis de una realidad que es cambiante.

Y como al que le quepa el sayo que se lo ponga, debo decir autocríticamente que en muchos de mis trabajos de esa época existía ese mismo envaramiento heredado de la escuela soviética.

No hay duda que las concepciones del materialismo dialéctico anteriores a 1970 aparecían como ingenuas o en todo caso insuficientes, habida cuenta de cómo el estudio iba cobrando notoriedad a partir del conocimiento de la estructura y función universales.

El advenimiento de un más profundo realismo científico ha permitido una mayor aproximación al tema. Tal resultado no significa, sin embargo, una negación de los aportes realizados, sino una ulterior etapa en el desarrollo del conocimiento. Porque, si vamos a analizarlo ¿cuál ha sido el aporte de los profesores de filosofía que aun hoy enseñan que la memoria nos viene desde el cielo, junto con el alma, otorgada por el empíreo celeste?

Las ideas científicas surgidas en el siglo XX y en lo que va del XXI se basaron, en general, en un materialismo dialéctico, una práctica como criterio de la verdad, confirmada por la realidad y no por ideas vagando en regiones supralunares. Por ejemplo, las ideas funcionales, las redes formales, surgieron de investigadores que acudían a un realismo, empírico o no, que les permitía avanzar en los descubrimientos.

Uno de los mayores logros de las ideas funcionales fue el de las redes formales, a partir de la teoría de MacCulloch y Pitts (11). El grano de esta teoría reside en que cualquier funcionamiento puede realizarse con ayuda de una determinada red formal de neuronas.

El modelo neuronal de MacCulloch y Pitts fue el primer modelo neuronal moderno, y ha servido de inspiración para el desarrollo de otros modelos neuronales. La neurona de McCulloch-Pitts es una unidad de cálculo que intenta modelar el comportamiento de una neurona "natural", similar a las que constituyen del cerebro humano. Se trata de la unidad esencial con la cual se construye una red neuronal artificial. El resultado del cálculo en una neurona consiste en realizar una suma ponderada de las “entradas”, seguida de la aplicación de una función no-lineal.

Sin embargo, en muchos de los estudios que refieren a este modelo, no se interpreta correctamente el sentido que quisieron dar originalmente McCulloch -Pitts, atribuyéndole características o funciones que no fueron descritas por sus autores, o restándole importancia a la capacidad de procesamiento del modelo.

Por otro lado, el modelo McCulloch-Pitts por sí mismo está retomando importancia debido a que es uno de los pocos modelos digitales en tiempo discreto y, como para realizar implantaciones electrónicas o computacionales de las neuronas artificiales en la actualidad se utilizan sistemas digitales, con la mayoría de los modelos analógicos actuales es necesario realizar ciertas adaptaciones a los modelos al momento de implantarlos, lo que dificulta y hace imprecisa a dicha implantación con respecto al comportamiento teórico derivado del modelo.

Lo notable es que, pese a que la red formal constituye una abstracción, una limitación si se quiere, la misma comenzó a ser extrapolada e interpretada ampliamente como fuente de modelos lógico matemáticos de diferentes formas de comportamiento, desde el reflejo condicionado hasta las formas complejas de actividad.

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