jueves, 5 de agosto de 2010

Los peligros de América Latina

Jorge Zavaleta Alegre (Desde Lima, Perú. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

La voracidad del capital arrasa los derechos de los pobladores y destruye la biodiversidad de los Andes. Solo en la Amazonía peruana han sido registradas 4,200 especies de mariposas. ¿Por qué destruirlas?

En la Cordillera de los Andes, una serpiente descomunal que se extiende desde la Antártida hasta el Caribe, a lo largo de más de siete mil kilómetros, ya no existe esa utópica visión del cronista de Indias, sino un espacio de contradicciones para explorar y explotar sus recursos naturales, bajo una aparente o engañosa preocupación por las condiciones geológicas y ambientales, y el absoluto desprecio por sus pobladores.

No hay día en que no aparezcan noticias referentes a concesiones petroleras o de otras riquezas de la Amazonía y de los Andes que se superponen a los espacios que les pertenecen y viven las comunidades indígenas y campesinas. Sus pobladores no aceptan estas incursiones porque la ciencia y la propia realidad demuestran que los megaproyectos empresariales afectan a las aguas limpias, a los bosques y a la salud de sus habitantes.

El apocalipsis de los Andes no solo es contra su riqueza natural, sino contra las culturas. El turismo, presentado como la industria sin humo, en todos los países de América Latina es una actividad que también corroe la identidad. La costosa promoción de los Estados y de las empresas ofrece paraísos: habitantes nativos que solo sonríen, son amables, generosos, incondicionales con el visitante extranjero, pero en la práctica la maquinaria burocrática, empezando por el consulado peruano en Washington debería ser reorganizado, convocando a personas que comprenden y entienden las ventajas de construir una tercera y nueva cultura que nos trae la globalización.

Como bien afirma la lingüista canadiense Mary Louise Prait, hay muchos que siguen pretendiendo funcionar “con la idea de que la cultura es lo que se desarrolla una vez que un grupo tiene asegurada la subsistencia, y se define como todo aquello que existe más allá y por encima de la “mera” supervivencia”. En su obra The Image and Culture of Love in the Andes remarca que en su país se ha logrado entender que en la medida en que el país acepta el hecho de que no habrá solución legítima sin el consentimiento de la numerosa minoría indígena.

Se quiere desconocer que para los pueblos indígenas contemporáneo el idioma, la religión, la cosmogonía, los hábitos de la vida diaria, la visión histórica, la educación, el conocimiento, la sabiduría, las relaciones con la tierra, el espacio, los mares, los cielos, las plantas y los animales, la ética de producción y consumo, todo ello forma parte esencial de lo que está en juego en la supervivencia.

Pues al Consejo Directivo de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana – AIDESEP le asiste razones para rechazar las observaciones del Ejecutivo a la Ley aprobada por el Congreso, porque el Ejecutivo “ignora sus obligaciones constitucionales e internacionales en perjuicio de los derechos humanos de los pueblos indígenas”.


DEL PERU A CHIAPAS

Un gobierno deja de ser democrático si soslaya las leyes locales y los compromisos internacionales. La Constitución del Perú en su Art. 1 señala el respeto de la dignidad humana, y en el caso de los Pueblos Indígenas, demanda que estos sean consultados cada vez que se prevean acciones o normas que puedan afectarles directamente.

Además, existen diversos antecedentes jurídicos que avalan la causa indígena. La Corte Interamericana de Derechos Humanos ya falló a favor de la Comunidad Mayagna (Sumo) Awas Tingni Vs. Nicaragua y de Saramaka vs Surinam, afirmando que “los indígenas por el hecho de su propia existencia tienen derecho a vivir libremente en sus propios territorios…”. Igual derecho lo estipula el Convenio 169 de la OIT (arts. 6 y 7) y la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los Pueblos Indígenas (arts. 27 y 32).

Veamos otros antecedentes, el Congreso Peruano aprobó el 19 de mayo último la “Ley del Derecho a la Consulta Previa a los Pueblos Indígenas u Originarios reconocidos en el Convenio 169 de la OIT”, con la valoración de los propios Pueblos Indígenas, el Tribunal Constitucional y la Defensoría del Pueblo. No obstante, el Ejecutivo ha observado la ley, con el fin de priorizar su adhesión a un modelo de desarrollo que confunde los intereses de las transnacionales con el interés nacional y exacerba el conflicto social, explican los dirigentes nativos.

Pero este apocalipsis contra a los nativos no es reciente. Arranca, en 1562, treinta años después del desembarco de Pizarro en Cajamarca, antes de la caída del último representante de la dinastía Inca. Una petición de varios centenares de jefes indígenas dirigida a la Corona de España dice: “Que nos guarden nuestras buenas costumbres y leyes que entre nosotros ha habido y hay, justas para nuestro gobierno y justicia y otras cosas que solíamos tener en tiempo de nuestra infidelidad”.

Por cierto, dicho texto, citado en John V. Murra - Introducción a Felipe Guamán Poma de Ayala, “Primera nueva crónica y buen gobierno” - es una comunicación también europea, porque no había escritura alfabética en los Andes y las líneas del poder y legitimación no están claras. Las responsabilidades mutuas de los conquistadores y los conquistados están en proceso de negociación, no obstante la súplica que encierra.

Las culturas no se destronan como los imperios. Rigoberta Menchú considera que “confundir los pueblos indígenas con la naturaleza y aceptar este juicio se tendría que aceptar que los indígenas son interpretados como animales en extinción”, según Elizabeth Burgos, en el famoso testimonio de la lideresa guatemalteca, publicado en París y que va por la 27ava edición.

En Guatemala desde los años ochenta ha surgido una red de intelectuales mayas que persiguen un proyecto cultural de carácter notable y singular. El Movimiento Zapatista de Chiapas se está esparciendo por todo el mundo con una crítica enérgica y fascinante no solo local sino de todo México y el planeta.

DE BOLIVIA AL CARIBE

Bolivia ya tuvo un vicepresidente indígena y ahora un presidente que ha logrado ampliar los espacios culturales y políticos internos y en toda la Región.

En el Caribe, la exacción de los recursos naturales no difiere del sur. Información reciente sobre las Bahamas precisa que 4 millones de turistas visitaron el país de 300 mil habitantes. La promoción turística se alimenta con la degradación del poblador local. No hay símbolo más fotografiado que el policía negro con su atuendo colonial. Así como cuando fue colonia de Inglaterra, las Bahamas a menudo se sitúan en un plano de existencia inferior e imaginario, escribe Ian Gregory Strachan, autor de God´s Angry Babies, novela que habla del Fantasma de Colón, presente en el turismo el arte y la identidad de ese archipiélago atlántico de 24 islas y centenas de islotes.

Haití, destruida en enero por un terremoto más fuerte que 35 bombas sobre Hiroshima, el proceso de reconstrucción constituye el más grande negocio del siglo. Sin embargo la diáspora haitiana es una de las más intensas de la historia y al mismo tiempo el cordón umbilical más fuerte que se haya visto jamás. La escritora haitiana Edwidge Danticat, dice que “ningún lugar pertenece a ninguno de nosotros como piensan muchos de los aborígenes americanos de estas y otras tierras. Todos definimos nuestra diáspora, nuestra nostalgia de manera personal. No es uno o dos lugares, una o dos culturas, sino la mezcla, el café con leche que creamos”

No obstante los esfuerzos en los últimos años tanto por estados y la sociedad en general, hay mucho por hacer. “No tenemos otro mundo para mudarnos”, sostiene Gabriel García Márquez, al condenar el incesante manejo salvaje y despiadado del capital, empezando por la cuenca del Orinoco de su país natal, Colombia, amenazado por el narcotráfico, las FARCs, paramilitares, bases militares de los EEUU, relaciones quebrantadas con Venezuela y una economía próspera para una minoría.

"No quiero flores en mi funeral, porque sé que irán lacrimógenas a los bosques...", decía Chico Mendes (1944-1988), el recolector de caucho y sindicalista que luchó contra la extracción de madera y la expansión de los pastizales sobre el Amazonas. Fue asesinado frente a su casa. En 2003, el presidente Lula da Silva eligió a Marina Silva, compañera de Chico, Ministra del Medio Ambiente.

Ahora sobre ese espacio amazónico, están en la fase de lograr la aceptación de las comunidades nativas, los consorcios brasileños Central Asháninka y Egasur vienen impulsando la construcción de dos hidroeléctricas: Paquitzapango, en Junín, e Inambari, entre Puno, Madre de Dios y Cusco. Ambos proyectos demandarán una inversión de US$5.600 millones y generarían unos 3.500 megavatios (MW), un 80% de todo lo que consume el Perú, señalan fuentes de Brasilia.

La red vial brasileña en los últimos 30 años, se ha multiplicado 10 veces, habiendo provocado centenas de asentamientos humanos. La producción de biocombustibles es un proceso más reciente, que acelera el cambio de uso del suelo en esa región.

NO OLVIDAR LA HISTORIA

La cuenca amazónica, la más extensa del planeta, cuenta con más de mil tributarios y es sinónimo de diversidad cultural con 420 pueblos indígenas distintos, 86 lenguas y 650 dialectos.

Unos 150 científicos y expertos advierten la hecatombe amazónica, desde la perspectiva ecológica, hidrográfica y político administrativa: “Perspectivas del medio ambiente en la Amazonía - Geo Amazonía”, del PNUD, concluye que el ecosistema global que comparten Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú, Guyana, Suriname y Venezuela está en serio peligro, realidad que se complica cada día porque los Estados se resisten a trabajar realmente juntos, buscando consensos. El chauvinismo a ultranza, la empresa individual están por encima del destino final del planeta.

El modelo de desarrollo de esta región, si lo hubo, ha variado. En ella se expanden rápidamente los monocultivos, como soya ya caña y ganadería tecnificada, en Bolivia y Brasil. Los megaproyectos viales y energéticos, atraviesan la tupida selva, ríos y pantanos, con millones de toneladas de cemento y hierro.

Sin olvidar los siglos del XVI al XIX, período de la colonización europea y exacción de los recursos naturales, el estudio que comentamos ratifica “no haber duda que ya será imposible conservar la integridad del ecosistema amazónico completo”, por cierto, si continúan aquellos inversionistas que hacen tabla rasa de la responsabilidad social.

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La literatura de Nuestra América sabe de revolución

Daniela Saidman (Desde Venezuela. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

El 26 de julio de 1953 un grupo de jóvenes cubanos tomó por asalto el Cuartel Moncada, un hecho histórico que marcó un punto de inflexión para estas tierras y sus gentes

El asalto al Cuartel Moncada y el posterior triunfo de la revolución cubana, fue también el inicio de un movimiento literario latinoamericano que se fundó en la posibilidad de construir a través de la palabra y la concreción de aquellos sueños libertarios, una literatura mágica, profundamente humana y capaz de comprometerse con los sueños colectivos de los pueblos.

Militantes de la esperanza, estos jóvenes escritores de la década del sesenta y setenta, demostraron que eran capaces de hacer una literatura en toda la dimensión humana de los oprimidos pueblos de Latinoamérica.

Denominado el boom latinoamericano esta corriente -que tiene aproximadamente una década de extensión temporal- que hizo nacer o mejor, consolidar el realismo mágico que había creado el cubano Alejo Carpentier, dio al mundo obras como Cien años de soledad, Rayuela, La ciudad y los perros, y La muerte de Artemio Cruz, entre otros.

El boom no fue una escuela literaria, en todo caso, algunos críticos literarios afirman que se debió a la convergencia de una coyuntura histórica que despertó en muchas y en muchos la necesidad de dejar de manifiesto la originalidad del pensamiento latinoamericano. Y aunque, el paso del tiempo haya hecho que algunos de estos escritores hayan cruzado la orilla de sus pensamientos, por suerte, otros mantienen encendida la mirada crítica y comprometida de su juventud.

Con el boom, Latinoamérica dijo presente, rompió los esquemas europeos de la escrituralidad y se sembró en el imaginario colectivo de este lado del mundo. Alejo Carpentier, Guillermo Cabrera Infante, Julio Cortázar, Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa, Mario Benedetti, Juan Carlos Onetti, Adriano González León y José Donoso, fueron algunos de sus exponentes, y sus obras siguen siendo hoy referencia obligada para aquellos que deseen entender el caleidoscopio de colores, texturas, formas, sabores y olores que representa este subcontinente.

EL BOOM

Claro que el boom no nació espontáneamente y tiene a qué negarlo variadas influencias. Lo cierto es que los iniciadores de la novela contemporánea latinoamericana fracturaron definitivamente con el realismo. Echaron mano de la fantasía, el ocultismo, la riqueza mítica y la cosmogonía de las culturas indígenas para (re)crear la realidad, una realidad mágica, diversa y profundamente latinoamericana.

Esta pluriculturalidad y multietnicidad del realismo mágico le imprimió tal dinamismo a la producción literaria del boom que pudo cohesionar la novela latinoamericana en un macrocosmos con cierta unidad geográfica, cultural, social y lingüística.
REVOLUCIONES

Casualidades o causalidades, la revolución cubana y el boom latinoamericano, irrumpieron en el escenario de los pueblos y las gentes. Ambos llevan el signo de la juventud y la libertad, ambos tienen como escenario la geografía de nuestro sur, ambos triunfaron y siguen viviendo entre los pueblos. La revolución cubana fue sin duda alguna un boom y el boom latinoamericano fue también una revolución. Así, en la década del sesenta esta tierra dejó por fin de ser el espacio de los impuestos silencios para convertirse en un canto a la esperanza. Los jóvenes barbudos que hicieron la revolución hace más de cincuenta años, en Cuba, le dijeron al mundo que era posible un nuevo orden y hoy, continúan diciendo y diciéndonos que más que posible es imprescindible continuar edificando una realidad más justa, más solidaria, en fin, más humana. Por su parte, los jóvenes que escribieron Rayuela y Modelo para armar, Cien años de Soledad o La Hojarasca y Juntacadáveres, entre tantos libros, siguen siendo esos libertarios quijotes que conquistaron el papel para regalarnos la magia de sabernos posibles. Ellos y sus libros, tienen ya cincuenta años cabalgando nuestro presente, porque hicieron una literatura joven e imprescindible.

A propósito del hilo conductor –a veces ideológico de los escritores del boom- José Donoso afirmó por aquellos años “creo que si en algo tuvo unidad completa el ‘boom’, fue precisamente en la causa de la revolución cubana”.

Y es que el surgimiento de la nueva literatura latinoamericana estuvo signada por un complejo contexto continental y mundial, en todos los órdenes: cultural, político, social, económico, religioso, antropológico, tecnológico y científico.

COMPROMISO

Aquellos años del nacimiento de una literatura que supo contar y contarnos cumplió junto a la revolución cubana cinco décadas. Cincuenta años de andar y soñar el mundo, de crearlo, fundarlo, hacerlo y escribirlo para los lectores de hoy. Y éste es buen tiempo para volver a esas lecturas, para volver a tomar la adarga y montar sobre Rocinante para continuar escribiendo nuestra historia. Tal vez, nazca un nuevo boom, con otra piel, pero con el mismo sabor a pueblo y a la mágica sonoridad de los pasos de este sur bañado por los vientos insomnes de las esperanzas.

Porque así como Latinoamérica ha renacido en esta última década, una literatura más comprometida, más mágica, presente, contestaria, lúcida, amorosa, radiante, sonora… debe también nacer de las mujeres y hombres que contando la tierra y sus rabias, sus alegrías y heridas, debe surgir del fuego de la palabra que diciendo habrá de nombrarnos.

LECTURAS DEL BOOM

Si está interesado en conocer a algunos de los escritores del boom latinoamericano, aunque no todos están considerados por los críticos literarios como de éste movimiento, puede adentrarse en la lectura de: El coronel no tiene quien le escriba (1958) y Cien años de soledad (1967) de Gabriel García Márquez; La ciudad y los perros (1963), La Casa Verde (1965) y Conversación en La Catedral (1969) de Mario Vargas Llosa; Aura (1962), La muerte de Artemio Cruz (1962), Cambio de piel (1967) y Terra nostra (1975) de Carlos Fuentes; Los premios (1961), Rayuela (1963), 62: modelo para armar (1968) y Libro de Manuel (1973) de Julio Cortázar; Tres tristes tigres (1967) y La Habana para un Infante Difunto (1967) de Guillermo Cabrera Infante; El obsceno pájaro de la noche (1970) de José Donoso; Sobre héroes y tumbas (1962) y Abaddón, el exterminador (1974) de Ernesto Sábato; Boquitas pintadas de Manuel Puig; El astillero (1961) y Juntacadáveres (1964) de Juan Carlos Onetti; Yo, el Supremo (1975) de Augusto Roa Bastos; El reino de este mundo (1949) y El siglo de las luces (1962) de Alejo Carpentier; Paradiso (1966) de José Lezama Lima, y Un mundo para Julius (1970) de Alfredo Bryce Echenique.
CORTÁZAR FRENTE A LA REVOLUCIÓN CUBANA

“No creo que se pueda enjuiciar nada sin haberlo vivido. Eso es una pedantería y es una insolencia. Si hay escritores que sin participar en esos procesos los condenan, por razones de tipo teórico, allá ellos. Su opinión a mí no me interesa, ni me parecen importantes históricamente. Esos críticos responden a motivaciones muy diversas y la mayoría son gente de derecha que tienen especial interés en enjuiciar cualquier revolución o que son anti o contra revolución por definición. O bien son personas que tienen una tal suficiencia que consideran que sin haber conocido lo que está sucediendo en un país, en una sociedad, se permiten juzgarla desde afuera”.

Julio Cortázar

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Libro “Heroínas de Angola”: preciado legado histórico

Teresita Jorge (Desde Cuba. Servicio de la AIN, especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Una de las mayores satisfacciones de Limbania Jiménez Rodríguez ha sido la publicación, en lengua portuguesa, de su libro “Heroínas de Ángola”.
Conocida como Nancy, su seudónimo en la etapa de lucha contra la dictadura de Fulgencio Batista, la investigadora es oriunda de Báez, de la provincia de Villa Clara. Esta mujer, talentosa y sensible, viajó recientemente a Angola para presentar el texto.
El título incluye algunas notas del Diario de Deolinda Rodríguez, cartas y un artículo de su autoría. Deolinda, Irene Cohen, Engracia Paim, Lucrecia dos Santos y Teresa Afonso fueron asesinadas el dos de marzo de 1967, luego de ser torturadas. En homenaje a las guerrilleras el dos de marzo se celebra en el país africano el Día de la Mujer Angolana.
Un testimonio de la participación femenina en la lucha por la Revolución angolana constituye Heroínas de Ángola, publicado por Mayamba Editora. En la presentación del libro, acaecida en la ciudad de Luanda, la historiadora Aurora Ferreira, destacó el aporte de Nancy Jiménez al dar a conocer páginas memorables de la historia de esa nación.
Para Nancy, valiosa internacionalista, su mayor regocijo radica en la aceptación que ha tenido en el hermano pueblo la versión en portugués de este volumen, cuya traducción estuvo a cargo de Nicásia Casimiro Matías Pesle.
Deslinda, Irene, Lucrecia, Teresa y Engracia fueron intrépidas guerrilleras que integraron el Escuadrón Camy, organizado por Cuba a solicitud del Presidente Agostinho Neto, para luchar contra el colonialismo portugués hasta lograr la total independencia.
Sobre este preciado legado escribió Vilma Espín en su prólogo a la primera edición, en español: La teniente coronel de nuestras Fuerzas Armadas Revolucionarias Nancy Jiménez merece nuestro reconocimiento por dar a conocer una bella y edificante página de la historia de las mujeres angolanas.
La máxima dirigente de la Federación de Mujeres Cubanas cita una carta que, caracterizada por una intensa dosis de optimismo, en diciembre de 1965 escribió Irene Cohen. La joven al patentizar su gran admiración por los dirigentes del país caribeño, proclamó: Tenemos la certeza de que Fidel y Cuba no fallarán.
Como colofón de este trabajo vale la pena retomar las palabras de Vilma que de esta forma concluyó su elogio a la autora de otros títulos como A pecho limpio y Mujeres sin frontera: Con su libro Heroínas de Angola, Nancy rinde homenaje a estas valiosas hijas de Angola y a todas las mujeres de ese país y de África, que en las condiciones más adversas continúan luchando por alcanzar un mundo mejor.

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Literatura. Memoria subversiva del mundo

Edgar Borges (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

En su ensayo “Un pistoletazo en medio de un concierto”, Belén Gopegui (Madrid, 1963) coloca en la balanza dos interpretaciones que ha originado la frase de Stendhal. Una se limita al inicio de la reflexión: “La política en una obra literaria es un pistoletazo en medio de un concierto”; la otra, en cambio, completa la idea: “La política en una obra literaria es un pistoletazo en medio de un concierto, una cosa grosera y a la que, sin embargo, no se puede negar cierta atención. Vamos a hablar de cosas muy feas”.

La primera opción, como apunta Gopegui, ha sido utilizada para reafirmar el supuesto pecado que encierra la escritura de la novela de cuestionamiento político. La segunda, que sirve de epígrafe a la novela Nieve del premio Nobel Orhan Pamuk, nos revela el carácter de “pistoletazo” de la ficción. El creador, como un provocador negado a los absolutismos, dibuja su propuesta de realidad. Y, para asumir la complejidad de una escritura trastocadora de códigos sociales, se libera de la carga del panfleto y alza vuelo con su palabra ligera (y creadora). Me gusta entender, con esta imagen, la magnitud de la frase de Stendhal.

A la reflexión del “pistoletazo” también se le podría aplicar el contrapeso de la ficción confrontativa ante la ficción escapista. Y es la ficción confrontativa (la de la palabra dinamitada) la que se enfrenta a cualquier estructura absolutista. La historia de la literatura podría ser la memoria subversiva del mundo; un “pistoletazo” en medio de la injusticia social; el espejo que muestra, de frente y de espalda, lo bestia y lo sublime de cada punto invisible; la otra puerta que se le abre a la derrota que día a día nos pretende imponer el pragmatismo consumista. ¿Acaso Don Quijote no se siente encerrado en la misma realidad absolutista que oprime a Gregorio Samsa? ¿La estructura social que dibuja Víctor Hugo no es tan inhumana como la que describe Franz Kafka o George Orwell?

Más allá de los análisis que agrupan a una novela dentro de una determinada corriente ideológica, el vuelo de la ficción confrontativa busca traspasar (y dinamitar) los rigores del absolutismo social. Y este objetivo puede apuntar a una asfixia individual o colectiva. De ahí que, por ejemplo, La metamorfosis de Kafka se preste a un cuestionamiento personal (el cuerpo como cárcel), familiar (la primera relación de dominio) y laboral (la maquinaria esclavista moderna).

Una ficción poderosa debería ser aquella capaz de entregarle a un lector (en cualquier tiempo y espacio) las piezas para diseñar, a su manera, una realidad en medio de un vacío.

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Borrador para un memorial de exiliados nicaragüenses en El salvador

Rafael Mendoza el Viejo (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

A la familia Toruño que aún reside en este país.
A Aldo Díaz Lacayo por los años y las ideas compartidas.
A Claribel Alegría, hermana mayor en el canto.
A Marisol Briones por su noble y generosa amistad.
A mi nuera Karen Georgina Uriarte Portocarrero.
A los amigos miembros de la actual Misión Diplomática

De Nicaragua acreditada en El Salvador

El sábado veintidós de septiembre de mil novecientos cincuenta y seis mi compañero de colegio Silvio Peña Rivas, “el Chocho”, me invitó a una fiesta “de cumpleaños” que esa tarde celebrarían en su casa. Y fui, aunque mi padre no estaba muy de acuerdo en que unos nicas armaran una chonguenga cuando en Nicaragua acababan de balear al presidente del país.

“A lo mejor -me dijo- lo del cumpleaños es puro invento y están festejando el atentado... Esos de seguro son exiliados...”.

Como mucha gente de entonces y de hoy, mi padre creía que aquel el reptil ajusticiado la noche anterior en otra fiesta inolvidable por un joven leonés era, con todo y lo cabrón, buen gobernante y no un malparido al que Franklin Delano Roosevelt con justa razón solía llamar “nuestro hijo de puta”, o sea el tacho de la basura de Nicaragua que es decir el tacho de la oligarquía de Nicaragua.

Como todos sabemos, el opulento fundador de una de las dinastías más sangrientas de América murió ocho días después por un afortunado error de los médicos panameños que le aplicaron anestesia general sin percatarse de que era diabético. ¡Ah dulce casualidad!

Del nosocomio donde aquel cafre expiró al fin pasó a ser proclamado “príncipe de la iglesia” por algún maniático del episcopado local, exagerado honor que ribetearon los pésames enviados por Perón, Eisenhower, el Cardenal Spellman, Batista, Trujillo, Stroessner, Isabel segunda y la mayoría de gobernantes regionales sin renombre, amén de la bendición que Pío XII envió a la familia..

Quien sí murió la misma noche de aquel acontecimiento prácticamente cocido a balazos pero con dignidad fue el autor material del tachicidio, el valiente poeta Rigoberto López Pérez.

La sangre tiño por completo la camisa blanca y el pantalón azul que él quiso ponerse para la acción porque, según doña Soledad, su madre, “quería morir con los colores de la bandera nacional en su cuerpo...”

Con ella se pasó ese último día de su vida leyéndole poemas; y por la tarde fue encontrarse con el periodista Armando Zelaya amigo íntimo que le acompañó al lugar donde más tarde el patriota ofrendaría su vida como lo había jurado. Cuatro días antes de su heroica acción había dormido en la casa de otro hombre de prensa y connotado ensayista, el querido “Nacho” Briones, creador del Día Nacional del Periodista en su nación y padre de una poeta morena de buen ver y mejor entender que le ha quitado el sueño a muchos y a mi unos cuantos textos igualmente trasnochados.

Quien me iba a decir a mi en aquellos aciagos días de mil novecientos cincuenta y seis que Rigoberto López Pérez había vivido en El Salvador que había jugado beisbol con mis primos hermanos y que solía frecuentar a don Juan Felipe Toruño, otro nicaragüense respetado como profesional del periodismo y generoso mentor de poetas, que entró a mis recuerdos con un libro de regalo cuando cumplí once años, a solo dos de la gesta que ya tenía en mente el insigne poeta que inspira estos recuerdos y que ahora es Héroe Nacional de su patria, más por huevón, dicho en nicaragüense, que por el decreto que así lo establece, como que se ganó las alturas momotómbicas de Andrés Castro, -el de la célebre pedrada en San Jacinto- Carlos Fonseca Amadory, por supuesto, Sandino, que la Purísima lo tenga en su reino.

En cuanto a Silvio Peña Rivas ya sabemos cómo acabó sus vil historia: convertido en sicario, entró a la fama por la cloaca de la vergüenza, manchado por la sangre de otro periodista vertical como lo fue Pedro Joaquín Chamorro quien nunca recibió las condecoraciones y doctorados honoríficos que le han dado a su viuda, pero tampoco las mentadas de madre.

En San Salvador, el 22 de julio de 2010, año XXXI de la Revolución Popular Sandinista.

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La definición nunca es totalmente recta, siempre tiene manchas

Juan Alonso (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Entre dos vías, dos sociedades, dos civilizaciones
necesariamente cada una lleva engaños-verdades
equivocaciones-aciertos
secretos-transparencias
maldad y bien
No es posible escapar a una tercera realidad,
es una u otra
Perfecto sería inclinarse siempre por la mayor moral y menor falta
pero la elección viene a menudo de un instinto animal adornado de ideología
Siempre habrá injusticia y solidaridad mezcladas,
argumentar con pecados del modelo fraterno es hipocresía
para sacar provecho del peor

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Música: La danza del vientre

ARGENPRESS CULTURAL

Decir “danza del vientre” para nosotros, occidentales, es evocar el misterio del Medio Oriente, odaliscas provocativas y ambientes “exóticos” del mundo árabe-musulmán. Pero hay más de hollywoodense en esta visión que lo que realmente constituye esta forma musical.

En sentido estricto, la así llamada “danza del vientre” es un baile que combina elementos tradicionales de Oriente Medio con otros provenientes del Norte de África, en ambos casos de la cultura árabe. En idioma árabe se la conoce como raqs sharqi ("danza de oriente") o en ocasiones raqs baladi (danza "nacional"). El raqs baladi es una danza muy elemental, prácticamente sin desplazamientos y con movimientos principalmente de cadera. A la evolución de esta danza en Egipto se le dio el nombre de danza del vientre o raks sharki

El término “belly dance”, como también se la conoce, es según algunos una mala transcripción o transliteración del vocablo que designa el estilo de danza beledi o baladi y suele atribuirse su surgimiento a Sol Bloom, director de espectáculos en la Exposición Universal de Chicago de 1893.

El raks sharki incluye movimientos de las tradiciones egipcias, danza clásica y contemporánea, con grandes desplazamientos, vueltas y movimientos de todas las partes del cuerpo, pero sobre todo de la cadera.

En Turquía este baile se le conoce como gobek dans o rakasse (ritmo turco).

El origen exacto de esta forma de baile es motivo de constante debate entre los musicólogos, debido principalmente a la escasa investigación llevada a cabo al respecto. La mayoría de los estudios los han realizado las propias bailarinas en un intento por entender sus orígenes. No obstante, suele pasarse por alto que gran parte de la danza en Oriente Medio surge en el contexto social y no tanto en el de las representaciones en centros nocturnos a cargo de bailarinas profesionales, tal como nos llega en esta versión peliculesca asociada al “exotismo”, que es la visión dominante en Occidente. Esto ha provocado una importante confusión en cuanto a la verdadera naturaleza del baile, dando lugar a teorías contradictorias en un intento por explicar sus orígenes. Entre las distintas teorías existentes que intentan rastrear su origen, pueden mencionarse:

• desciende de las danzas del antiguo Egipto.

• procede de un baile de tipo religioso que practicaban antiguamente las sacerdotisas de los templos.

• formaba parte de las prácticas tradicionales de alumbramiento en la/s región/es de origen.

• se había extendido gracias a las migraciones de los pueblos gitanos y de grupos similares, de origen hindú.

Históricamente, en la mayoría de los bailes vinculados a la danza oriental había separación de sexos: los hombres con los hombres y las mujeres con las mujeres. Hay pocas muestras de baile mixto. Esta práctica pretendía garantizar que una "buena" mujer no fuera vista bailando con nadie que no fuera su marido, su familia más cercana o sus amigas. Aunque se podría separar al Dabke que es un subgénero de esta danza en donde bailan tanto los hombres como las mujeres, tomados de las manos y zapateando en el piso, acompañado de fuertes palmas, gritos y cantos; pero la diferencia es que el Dabke es una danza familiar y tradicional, así que puede ser aceptada.

Hoy en día, la separación de sexos no se practica de forma tan estricta en las zonas urbanas y en ocasiones tanto hombres como mujeres salen y bailan en reuniones sociales de tipo mixto con amigos íntimos. No obstante, a pesar que este baile social en circunstancias aceptables se considera correcto e incluso se fomenta, para muchos en Oriente Medio y el Norte de África consideran que las actuaciones con bailarines profesionales con trajes provocativos y para un público mixto son algo moralmente cuestionable. Algunos llegan hasta el punto de sugerir que se prohíban estas representaciones.

Puesto que el lugar en el que suele desarrollarse la “danza del vientre” suele ser establecimientos nocturnos, en muchos casos para turistas, unido a la proliferación de grabaciones de famosas bailarinas que recorren el mundo, es esta versión mundana de la danza en lugar de la social o folclórica la que goza de mayor popularidad.

Dejamos aquí algunos ejemplos de su música.




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Andrea Cote Botero

Jesús Dapena Botero (Desde Vigo, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

La merienda

También acuérdate María
de las cuatro de la tarde
en nuestro puerto calcinado.
Nuestro puerto
que era más bien una hoguera encallada
o un yermo
o un relámpago.

Acuérdate del suelo encendido,
de nosotros rascando el lomo de la tierra
como para desenterrar el verde prado.

El solar en donde repartían la merienda,
nuestro plato rebosante de cebollas
que para nosotros salaba mi madre,
que para nosotros pescaba mi padre.

Pero a pesar de todo,
tú lo sabes,
habríamos querido convidar a Dios
para que presidiera nuestra mesa,
a Dios pero sin verbo
sin prodigio
y sólo para que tú supieras,
María,
que Dios está en todas partes
y también en tu plato de cebollas,
aunque te haga llorar.

Pero sobre todo, María,
acuérdate de mí y de la herida,
de antes de que pastaran mis manos
en el trigal de las cebollas
para hacer de nuestro pan
el hambre de todos nuestros días
y para que ahora,
que tú ya no te acuerdas
y que la mala semilla alimenta el trigal de lo
desaparecido
yo te descubra, María,
que no es tu culpa
ni es culpa de tu olvido,
que es este el tiempo
y este su quehacer.

Andrea es la autora del libro Puerto calcinado (2003), publicado por la Editorial de la Universidad Externado de Colombia en la colección Un libro por un centavo que circula con la revista El Malpensante.

Poemas de Puerto Calcinado han sido traducidos al inglés, italiano, macedonio, alemán, francés y árabe y han sido incluidos en varias antologías de poesía.

En palabras del poeta Juan Manuel Roca, en Puerto Calcinado sus poemas, atentos al transcurrir de un tiempo agreste, revelan un impulso por no escamotear ni la tragedia, ni el olvido, en los que se envuelve nuestro drama individual y colectivo. Es la suya una poesía reflexiva que busca la expresión de un paisaje calcinado en imágenes justas, en ritmos diversos».

Según lo señala la poetisa colombiana Piedad Bonnett: Andrea Cote es hoy por hoy una de las voces jóvenes más interesantes de nuestra poesía. La suya recrea, en un lenguaje ambiguo, pleno de significados, un mundo muy propio, de tendencia intimista, poblado de elementos recurrentes que señalan la urgencia de sus fantasmas, la necesidad de transformar la experiencia en palabra.

Su poesía evoca de manera penetrante y con un lenguaje intenso y hondo, la memoria de su tierra natal y temas como el amor, el erotismo, el lenguaje, la muerte, la extrañeza del vivir. Escribe además ensayos en torno a algunas artistas y poetas contemporáneas.

La escritura de la soledad es un ensayo, publicado en el 2004, acerca de la poetisa peruana, quien fuera guiada por el escritor mexicano Octavio Paz, figura determinante en su carrera, quien en París la conectaría con toda una serie de intelectuales latinoamericanos y españoles que residían en 1947 en Francia, donde, además, Blanca establecería vínculos con seres de la talla de Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Alberto Giacometti y Ferdinand Léger entre otros. Su obra fue considerada surrealistas y una de las más complejas de la poesía peruana del siglo XX. Su poemario Luz de día resultaría ser una obra difícil dada las condensaciones a las que recurre, como aquellas que se dan en la vida onírica; sin embargo, la dificultad y complejidad de la poesía de esta autora no hace que su escritura deje de ser cautivante, gracias a su lenguaje contundente en un entramado sutil. Cuenta con poemas en prosa, en los que viene a exponer su Ars Poética, en la que la escritora confronta la realidad y el quehacer literario, al sobrevivir de los ataques ocasionados por lo real que se entromete, pero a los que ella se resiste con una postura sólida, con un tono reflexivo, que le permiten afianzarse en esa interpenetración de lo imaginario y de lo fáctico. Pero hay allí, también poesías intensas, menos disgregadas, en un ámbito de pérdidas y violencia, en una especie de armonía dialéctica, que se da en el transcurso del tiempo; así la muerte se enfrenta con la vida del jardín repleta de luz en poemas como Plena primavera o en el que remite lo negro del verano, donde siempre está ella, a pesar de aquello que de la realidad le salga a su paso, para finalmente dedicarse a la contemplación de la naturaleza gracias a la activación de su yo poético, la indagación sobre sus orígenes y los recuerdos del pasado.

Ella asume un destino sin esperanza siempre en busca de un ideal que se contrapone con la realidad, al imaginar un trasmundo, más allá de la muerte, sin saber si es la falta de amor lo que enturbia su visión o si lo es la dureza de su mirada que le impide juzgar el tiempo como parte de una realidad que ella encara, de la misma manera que enfrenta el absurdo con una buena dosis de capacidad de desafío, una vez se libera de sus sueños y recuerdos, de una manera lucida, sin ambages. Una artista cuya obra poética está llena de metáforas, que van más allá de los seres que nombra ese emisor lírico y contemplativo, que se empeña en describir su mundo en el que ella se encuentra en una situación dada con lejanas perspectivas, lo que hace a esta poetisa alguien que se la juega en una reflexión profunda acerca de la condición humana, tanto desde una perspectiva estética como ontológica, en el contexto del microcosmos que habita, para darnos su propia visión del mundo.

La otra obra de Andrea Cote Botero es la biografía de la fotógrafa italiana Tina Modotti, publicada en el 2005, bajo el título de “Fotógrafa al desnudo”, quien emigrara en la adolescencia a los Estados Unidos de América, para ser acogida en el Hollywood del cine mudo, desde donde iría a México, para hacerse amiga allí de Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y Frida Kahlo, donde se haría miembro del Partido Comunista Mexicano, de tal suerte que de ahí en adelante se convertiría en una luchadora contra el autoritarismo, asumiría una posición crítica contra los abusos cometidos con Sacco y Vanzetti, hasta su expulsión de México, lo que determinaría su retorno a Europa para participar en el Socorro Rojo Internacional que la traerían a España, en los aciagos tiempos de la Guerra Civil, para volver a México a continuar con su activismo político.

La cantora estudió literatura en la Universidad de los Andes, en Santafé de Bogotá y su Puerto Calcinado fue su ópera prima. Y ha sido profesora en la Universidad Externado de Colombia.

Su fama es internacional y ha sido traducida a varios idiomas.

Huasipungo

Muchas veces arriban a la noche
enloquecidos por el opio de su sangre.
Otras, van insertándose como relámpagos
por una ráfaga de miedo
seguidos por una procesión de blancos
derramados en la arena.
Ahora serán ellos los esclavos
teñidos por su sangre
rasgándose la ropa
danzan gimiendo del lado de la hoguera
sus cabellos crepitantes
sus lenguas enroscadas entre llamas
la muerte ebria de venganza
reflejada desnuda en los puñales
una cabeza blanca entre los mares
partida a latigazos
ellos eyaculan sobre sus tumbas profanadas
regresan hasta sus lápidas abiertas
por una fiebre de cien años.


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¿Usted cree en todo eso? ¿Oí bien lo que dijo?

Emilio Romero Ele (Desde Brasil. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

¿Cada cual con su sistema para imponer su dominio? ¿Oí bien?
Imagine que usted se somete a ese sistema del hombre-mosca.
Imagínese entrando, flaquito, desnudo como un Adán desesperado,
Entrando en un crematorio. ¿Ya se imaginó?

Existen individuos que ejercen un extraordinario poder sobre sus semejantes apenas por una especie de magnetismo personal, que emana de sí de las más diversas maneras, más en especial, de sus palabras, de su postura, de la convicción con que sostienen sus propuestas. No emana de su belleza, como acontece con los ídolos del cine, ni de su riqueza, como acontece con los magnates. Se dice que estos individuos tienen carisma personal. Se supone que los grandes líderes de una nación, esos que agitan las masas movilizándolas en la dirección que ellos desean, tienen este poder extraordinario. Algunos líderes políticos y religiosos poseen esa áurea que parece tocar de manera especial a las multitudes e inclusive a sus compañeros y subordinados. Todos los fundadores de religiones ejercen ese tipo de fascinación sobre sus seguidores. Otro tanto acontece con algunos políticos, esos que han provocado cambios importantes en sus respectivos países, importantes para el desarrollo de sus pueblos.
Alexandre, Napoleón, Lenin, Castro, Mao, Allende, Evita, Gandhi -apenas para citar algunos nombres notables- han ejercido un fuerte impacto en las masas, en sus prosélitos. Todos son figuras del poder político, menos Gandhi, que es sobretodo un hombre religioso. Lo que va a caracterizar su modo de actuar son aspectos de su personalidad, las circunstancias históricas en las cuales vivieron, y algunos elementos puramente aleatorios, oriundos de lo inesperado y del acaso.
El carisma está subordinado a la personalidad de quien lo posee y a sus objetivos. Puede movilizar vastos sectores de la población hacia objetivos de grandeza para una nación, o puede ser usada con fines desastrosos, aunque al comienzo aparezcan como propuestas nobles y constructivas. Líderes desequilibrados, inescrupulosos, egocéntricos en extremos, pueden imponer sus objetivos generando, al final, terribles consecuencias para sus pueblos. Fue lo que aconteció con Stalin y Hitler, en el siglo XX. Por haber promovido enormes mudanzas en la economía de sus respectivos países, en una primera etapa, mas llevados por un carácter ambicioso, desprovistos de un básico sentimiento de buena voluntad y justicia, terminaron por imponer las peores aberraciones a sus pueblos. Lo notable es que estos dos líderes fueron idolatrados por sus seguidores, por lo menos en una primera etapa, no tanto Stalin que siempre fue bastante reservado, con más astucia que carisma., pero sí Hitler, que era igualmente astuto –parece ser éste un rasgo distintivo del hombre político- y con una oratoria muy oportuna en las circunstancias que vivía la Alemania de su época.
Es ingenuo pensar que este tipo de hombres es algo insólito; los dictadores, tan frecuentes en los países subdesarrollados de África, de América Latina, de Asia, no son menos crueles y perversos como los dos mencionados arriba. Algunos dictadores no tienen carisma; se impusieron a sus pueblos por la fuerza de las armas y del terror. Fue lo que aconteció con Pinochet, los tres patetas de la Junta argentina en la época de la dictadura. En diciembre de 2006, fue ahorcado un dictador atroz en Irak. Sus seguidores juraron venganza. ¿Imagina usted el poder que ejerce este tipo de líderes en pueblos acostumbrados a las peores formas de opresión política y religiosa?

Entre todos los dictadores hay uno que sobresale por su crueldad: Hitler, pero también existen los dictadores que enarbolan la bandera de una supuesta democracia e imponen una dictadura de acuerdo con nuestros tiempo: la dictadura de la media, de las presiones económicas, con su poderío material monstruoso, sus millares de ojivas atómicas. Son otros Hitlers disfrazados de ‘políticamente correctos” y de supuestos demócratas. No tienen la estampa de Führer, más sí las pretensiones de dominación total.
Usted todavía lo admira. ¡Qué estampa de iluminado tiene ese hombre! Un rostro en llamas, un mechón cubriendo parte de su frente, mirada brillante en permanente vigilancia, mandíbula fuerte y sobretodo ese bigotito estilo mosca. Ese hombre sabía imponerse, hablaba para quien quisiera oír, sabía comandar un ejército, emocionaba a las multitudes y todo un pueblo se embriagaba con sus discursos.

Ese hombre tenía sus ideas, sus ideas añejas y sus prejuicios. Del color nada benigno para la salud, un rubio-sangre del campo de exterminio. ¿Cada cual con su sistema para imponer su dominio? ¿Oí bien? Imagine que usted se somete a ese sistema del hombre-mosca. Imagínese entrando, flaquito, desnudo como un Adán desesperado, entrando en un crematorio. ¿Ya lo imaginó? ¿Está sintiendo el calor de 800 grados en su carne, en sus huesos que comienzan a derretir? Bella experiencia, ¿verdad?

Los seguidores de ese hombre poderoso sabían hacer sus cosas. Es así que un país conquista el mundo y extermina a sus enemigos.

¿Oí bien lo que está diciendo? Ahora imagínese de nuevo entrando en el crematorio. Cuando ya había dado los primeros pasos en el interior del horno y el calor comenzaba a inflamarle la piel, siente que está retrocediendo, grita a su madre para que ella pare con ese cuento del infierno.

Justo cuando siente que el calor lo está transformando en fuego oye un grito Achtung!!! Un hombre de uniforme lo saca del horno.

Cree que los ruegos de su madre lo salvaran del infierno.

Engaño suyo. Los hombres de uniforme habían olvidado un requisito para que nada impida su transformación en cenizas.

¿Qué oculta en el esfínter? Ellos siempre piensan que usted los quiere engañar, registran has las tripas.

Imagine enseguida esos policías con rostros inalterables, y a veces con una amplia sonrisa bonachona, que ellos son hombres de buena voluntad, bien dispuestos para que todo salga perfecto en su acto final.

¿Usted cree realmente que el hombre del bigote mosca es cosa de un pasado infame, que no se va a repetir?

¿Oí bien lo que está diciendo? ¿Entonces usted piensa que los dominadores actuales también guardan una pizca de bondad en las aurículas?

¿Entonces el lado bondadoso y justiciero también circula en la sangre de esa gente? ¿De tanto mirar la TV se convenció que ellos defienden la buena causa?

Ok, entiendo, usted todavía espera en cada Navidad que papá Noel entre por la boca de la chimenea. Usted cree también que caperucita roja fue salvada del vientre del lobo.

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Hablemos un poco del amor moderno

Jaime Richart (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Se ha dicho y escrito todo acerca del amor. El asunto del amor, pese a ser uno de los tres pilares de la vida -los otros dos son la riqueza y el poder- se supone agotado en el siglo XXI. Por eso, como son tantos los chorros de tinta y de semen vertidos sobre el amor a lo largo de la historia de hombres y mujeres, yo reduzco mi ínfima opinión a los 30 Kbytes de este escrito…

Se comprende que el amor no siempre se ha entendido, ni en cuanto al cortejo se ha practicado, de la misma forma a lo largo del tiempo. En la antigüedad se distinguían tres maneras de amar: Ágape, el amor a Dios, Eros: el amor sexual, Fileo: el amor de amigo y de familiares. Luego vinieron el amor galante, el amor cortés, el amor romántico, el amor libre… Pero nunca se ha dejado de hacer el pensador común esta pregunta: ¿es lo mismo el amor a una persona que el amor al trabajo, a la patria, a la justicia, a la ciencia, al arte o al amor propio?

La confusión de sentimientos, los dramas, las tragedias y aún los crímenes vienen de lo inasible, evanescente y escurridiza que es la palabra amor. El lenguaje es traicionero y parece inventado para ocultar el pensamiento. Tan traicionero es, que fácilmente los políticos, la clerecía y el mercado nos engañan y los amantes se engañan una y otra vez. Con la palabra justicia, amor es el más equívoco de los conceptos. Son tantos sus significados, tantas las interpretaciones y tantas las consecuencias que el legislador o la sociedad debieran prohibir su uso, como el Decálogo mosaico prohíbe tomar el nombre de Dios en vano.

En la actualidad hay otras distinciones que se añaden a las tradicionales más conocidas. Los especialistas, sean dramaturgos, pedagogos, poetas, filósofos o psicólogos nunca van a dejar de indagar sobre el amor. Nunca se acabará pese a decir yo al principio que el tema está agotado. La psicología moderna, por ejemplo y desde su punto de vista, lo explica todo acerca de lo que es y lo que no es el amor. Ha caído en mis manos un ensayo complicado pero sumamente interesante que me ha movido a escribir este breve mío. Se trata de “Bosquejo de la teoría de las emociones”, de Jean Paul Sartre que podría zanjar la cuestión en múltiples aspectos de la teoría. Dice Sartre que la verdadera emoción va unida a la creencia. La emoción es padecida, uno no puede librarse de ella a su antojo, va agotándose por sí misma pero no podemos detenerla. La emoción no es simplemente interpretada, no es un comportamiento puro, es el comportamiento de un cuerpo que se halla en un determinado estado. Luego, diría yo, creer en otra persona equivale, según esta teoría, a amarla, y amarla equivale a creerla. Pero la emoción, cualquiera, es pasajera, y más si es tan breve que se reduce a sensación. Es más, más o menos pasajera, más o menos buscada o sobrevenida, es excepcional, una anomalía de la psique, de la conciencia y del ánimo. Y en eso y en un determinado estado de la conciencia, consiste la emoción del enamoramiento, que, sabido es, nada tiene que ver con el amor. Enamorarse es un capricho, por más que lo sea del instinto. Amar es también instinto, pero es sobre todo voluntad. Aunque, discursee usted hoy día de la voluntad, como no sea para la tenacidad para hacer mucho dinero, para acumular riqueza o para apropiarse de poder... Ello, no obstante saber nosotros, los no capitalistas, que ni siquiera es por ese conducto cómo se consiguen precisamente ninguno de los tres sino por las malas artes. En cualquier caso, del amor real y su medida no dan cuenta ni las palabras ni la sensación ni la emoción: sólo la circunstancia, las afinidades y el tiempo.

Ahora iré más allá para quedarme con los aspectos más prosaicos del amor actual en tiempos poseídos por el individualismo y el egoísmo extremos; individualismo y egoísmo fruto del capitalismo que la sociedad occidental se impone a sí misma y trata de imponer al resto del mundo pese a la resistencia -inútil- que oponen otras culturas. Me refiero a los soportes del amor moderno: excitación y diversión sin responsabilidad; ambas ahormadas por una tercera que las materializa en sí mismas como el oro necesita de la aleación casi para tocarse, o las potencia: la sugestión. Con excitación y diversión, y más o menos sugestión, como la misma fe religiosa, discurren las tres cuartas partes de nuestra vida en un medio socioeconómico que las refrenda. Pero la culminación del amor es la serenidad. Y puesto que a medida que pasa el tiempo la excitación y la diversión decrecen por la costumbre o la rutina, llega una edad en que pierden tal fuerza que casi soliviantan. Lo que no significa que no se transformen eventualmente en otra clase de amores. Pero la serenidad, la tranquilidad, la calma, la apacibilidad, si no las hemos trabajado, difícilmente se alcanzan. Ni siquiera con fármacos Pueden encontrarse en la soledad, pero en soledad sólo son imitaciones. Por ello cunde tanta frustración, y por eso la sociedad en su conjunto se ve abrumada por las rupturas amorosas. Es preciso romper el pensamiento dominante, pero no empezando por el sentimiento y la emoción predominantes...

Y es cierto que dos personas que no se entienden en el tálamo y, además, no saben divertirse juntas, no pueden llegar muy lejos en materia de su amor. Pero en cualquier caso la sensación, la emoción y la sugestión poco a poco se van desvaneciendo. Y si en la vida no hay solaz y la inquietud se apodera de nosotros, viviremos dejándonos llevar, por inercia, pero no porque la vida por sí misma valga la pena vivirse.

En resumen, por imaginar que el amor es sólo impulso o una sucesión de descargas hay tantas parejas rotas y tanto niño con el alma partida entre dos egoístas que sólo piensan en satisfacerse ellos antes que en la prole. Pero es que tampoco miran por sí mismas labrando su senectud de futuro...

Todavía le faltan a la sociedad española muchos hervores; en tantos aspectos, pero también en este del amor. A fin de cuentas quizá la única verdadera libertad -la única que campa por sus respetos en este país- es la sexual. El “amor libre”, afortunadamente en ciertos aspectos pero desafortunadamente por los desarreglos, impera. Pues un “amor “libre”, que generalizada y sociológicamente todavía no han digerido las generaciones actuales, trae de cabeza a medio país e incluso a la justicia.

Hablo de la justicia, porque la ciudadanía, demasiado acostumbrada a los tutores y a la tutela en este país por efecto de siglos y siglos de culpa y remordimiento por nada, aún necesita desmesuradamente de instituciones como ella para solventar sus problemas en este asunto. No es capaz en su conjunto de resolverlos por sí misma. Pero el precio del amor libre, obsesivamente buscado y exageradamente practicado, cuando ha traído descendencia, es la infelicidad creciente de las generaciones que se suceden. Para comprobarlo, no tenemos más que cambiar impresiones un rato con las actuales, tras la tristeza post coitum de la noche anterior.

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Diez proposiciones para una filosofía ecológica

Jaime Richart (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

1. Ecología es, ante todo, naturalidad.

2. Por naturalidad se entiende bloqueo de los efectismos que la cultura busca producir en el individuo y en la sociedad, y elusión de la cuota de gasto biológico que consiguientemente la cultura genera.

3. En consecuencia y en virtud de la naturalidad, disponemos el ánimo para regresar la conciencia a los estados de duda original, con el fin de rescatarnos el instinto atrofiado precisamente por el efecto estragador de milenios de cultura.

4. Transidos de este modo el pensamiento y el espíritu, naturalidad es ya sociabilidad; "ser sociable" significa pues, fundamentalmente, haber adquirido profunda conciencia del otro.

5. El otro es, en todo caso, la unidad de vida.

6. Unidad de vida es, cada ser humano, cada animal, cada árbol, cada planta, cada río, cada fuente, cada mar y todo ecosistema.

7. La prístina intuición ecológica excita el impulso moral de amar a cada unidad de vida como uno se quiere a sí mismo.

8. A fortiori, habida cuenta la irreversible degradación producida por el hombre de las últimas generaciones en la biosfera, al hombre de la nuestra corresponde reponerla a un estado inteligente, mimando cada ecosistema y regulando, mediante procedimientos contraconceptivos y en último término eutanásicos, el equilibrio de cada población integrada por unidades de vida; evitando al propio tiempo el sacrificio de "unidades de vida" que no responda a ese fin o al de servirle directamente de sustento, al menos mientras no modifique su ancestral costumbre omnívora.

9. Es fundamento de la ética ecológica cuidar las cosas colectivas como propias y considerar las propias como de pertenencia colectiva. De cualquier modo, la conciencia ecológica es incompatible con el exceso y la opulencia.

10. La trasgresión ecológica constituye por antonomasia la perversión de la esencia de la vida. Por ello, las pautas e imperativos ecológicos derivados de la presente declaración de principios no deben ser objeto de transacción ni de comercio.

APLICACIONES PARA UN CODIGO ECOLOGICO

Deben ser tenidos por odiosos tanto el llamado "impuesto ecológico" como el sistema punitivo del delito ecológico basado exclusivamente en sanciones económicas; debiendo ser considerados ambos, impuesto y penas pecuniarias, como argucias dirigidas a rentabilizar y cohonestar la trasgresión ecológica.

En consecuencia, el delito ecológico debe perseguirse y condenarse mediante penas de la misma justificación moral y análoga gravedad que todo otro delito cometido contra la integridad de las personas.

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Doce graffiti argentinos en "malas compañías"

Carlos Parodíz Márquez

Bajé casi sin saludar para hacer otra "verónica", al pedido. Yo no estaba para escuchar, escribir, contar historias y, aunque él no lo supiera "la ley y el desorden", otra vez brillaron por su ausencia; además el vasco no daba noticias. Dejé a mis espaldas, confesiones y "datos" hoy, inoportunos.

Conociéndonos, no estaba tranquilo. Yon había vuelto a "la clandestinidad". Me decidí a pasar por lo de Georgina, buena temperlina respetable y respetada, muy a mi pesar, por tratarse de la hermana de Yon y quizás la única que sabe encontrarlo en Oslo o Villa Benquez. No pregunten como, pero lo hace.

Me senté a esperar sus manipulaciones secretas, en el mullido sillón del living, expulsándola, como Sánchez a los portugueses en el mundial, fuera de mi mente y del tentador alcance de su aroma.

La realidad es la única verdad, dijo el general, -algo que me obligó a revolver en la memoria- aunque uno siente ganas de putearlo, sobre todo dado el tiempo perdido; hurgué mis propios y magros bolsillos por si la cara valiente del entierro, por caso de las noticias, me obligaban a seguir ayunando; me convencí y la convencí, con declaraciones de autosuficiencia, que resultaban ser fidedignas. La voluntad todo lo puede. Miente, que algo queda, en este caso el hambre.

Volvió para el anticipo y el murmullo del teléfono la hizo girar en redondo. Un paisaje inolvidable, casi una grulla lista a volar. Regresó de la insondable bruma de la habitación imprecisa, para anunciar.

-Yon te encuentra "en la oficina" le encargó un menú a Lucas para salir a tu paso-, respiré aliviado.

-Ah... Silvia quiere verte en "la oficina"- fue su comentario malicioso.

-¿Qué Silvia?-, murmuré inquieto, por el eco de una historia reciente.

-La que trabaja en la prestadora de "una sola letra"- respiré aliviado, otra vez y me marché. La plaza Grigera y el superkiosco combinan el bunker y el verde.

---

Ella, tenía la costumbre de pestañear siempre que empezaba a hablar, como si no pudiera pronunciar el primer par de palabras, con los ojos abiertos. Cuando separé causa y efecto caí en la cuenta que se trataba, de una clarísima timidez. El gesto de cerrar los ojos y la sonrisa, eran para darse confianza, sobre todo en compañía.

Estaba atribulada. Regresaba de un viaje que no fue, precisamente, a la isla de Gilligan. Dos inofensivas gaseosas abrieron paso a la historia.
-El tio Antonio, al comando de su Auto Unión, portaba esa madrugada, la peregrina idea de la familia "unita"-, uno de los respetables delirios argentinos, ya en desuso, -cargó a la mujer y los tres hijos-.

Silvia -cuenta- miró a su hermana con la resignación propia de estas decisiones ajenas y también, porque no, a su mamá y su papá, conmiserativamente. Las cuentas no le cerraban.

Nueve dentro del Auto Unión le pareció una misión imposible, sobre todo si debían dormir como y cuando pudieran, en esa "noble bestia alemana", -con perdón de ellas, las bestias, porque conozco algunas alemanas que...

-Nos vamos a la costa-, fue el pomposo anuncio del tío Antonio, como si el destino fuera la costa de Marfil; el día con que se inició ese fin de semana no era auspicioso, las nubes guiñaban al sol, intermitentes. Batieron todos los records de tardanza, pero el entusiasmo del tío Antonio, era indomable. Organizó turnos para dormir, repitiendo experiencias similares a las del éxodo jujeño y propias de él y su familia.

Su mejor recuerdo fue -para Silvia-, durante los dos días de la estadía, lluviosos; la pared gris y las tristes luces del parque de diversiones vecino -casi iguales a las del que frecuentó el personaje de la "Zona muerta" de Stephen King-, parecían lagrimear en la noche.

Pero no se aburrió. Organizó con sus primos la colección.

Los ojos marrones se le nublaron cuando me entregó su "investigación", que merecía mejor destino, pero así son las cosas.

La "nada" puede ser apasionante para mecerse en la molicie y a veces surgen abstracciones inquietantes, perturbadoras; a veces esto... pero que se le va a hacer...

-Como verás es exclusivo, lo copiamos en nuestros viajes, para vos y la posteridad-, me dijo y extendió temblorosa el legado. Casi ritual. Iluminada por la revelación que transfería. Algo así como la servilleta de Corach o la lista de Schindler.

-Ah... y salúdalo al vasco cuando vuelva-.

Como toda mujer emotiva, canjeó una partida precipitada por el agradecimiento ineludible que me quedó para la próxima. Miré el primoroso "folio" transparente y su sorprendente contenido titulado:

DOCE GRAFFITIS ESCRITOS EN PAREDES ARGENTINAS

"Estaremos siempre al lado del gobierno... porque si vamos adelante nos cogen... y si vamos detrás, nos cagan..."

"En Argentina tenemos los mejores legisladores que el dinero pueda comprar..."

"¡Basta ya de realidades! ¡Queremos promesas!-"

"La patria dejará de ser colonia o moriremos todos perfumados".

"El país estaba al borde del abismo y ahora hemos dado un paso adelante".

"La deuda que le estoy dejando al país no es externa; es eterna. -Menem"-.

"Las inundaciones no se producen porque los ríos crecen, sino porque el país se hunde".

"Algunos nacen con suerte, otros en Argentina".

"¡­Prohibido robar! ¡El poder no admite competencia!"

"¡Las putas al poder! Porque con sus hijos, no nos fue nada bien..."

"El gobierno es como un bikini. Nadie sabe como se sostiene, pero todos quieren que se caiga..."

"Argentina es una granja cerrada por falta de huevos".

Cerré los ojos para tender un piadoso manto de silencio interno y me adormecí.

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La habitación pareció acogedora. Un pestillo de seguridad en la planta baja destilaba serenidad. Arriba una segunda puerta digna en su gris suave, como una tarde frente al mar, desembocó en el espacio alto donde todo parecía estar en su lugar.

-¿Sabes que es la única proposición que me han hecho en mi vida?- dijo ella atrincherada detrás de los lentes que devolvían tonalidades rojas y naranjas, tomadas de la chimenea crepitante donde los leños bramaban entusiastas.

Sintió el sobresalto de la sorpresa, pero esa velada conducía claramente a aquello, de modo que no debería haber ocurrido esto, incluso pensarlo. Alineó la cantidad de cosas dichas antes de que le dijera lo que dijo.

-Gracias... pero...-; fue suficiente.

-¿Sabes eso que se dice de una cara que "se cierra"? Yo creo que es más exacto decir que "se apaga", pues cerrarse indica una suerte de constricción, un cambio, mientras que lo que realmente ocurre es que la cara sigue exactamente igual, pero todas "las luces se apagan". Como una casa que sus habitantes han abandonado. Si llamas a la puerta ahora, no contestará nadie-, ella volvió a confiarme, casi al desvestirse y entonces desperté sobresaltado.

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-Pollo al cognac; papas Desirée; soufflé de espinacas y un postre helado Rubé. El rubí de un vino de finca, más bien Merlot, para regar convenientemente el desarrollo del tema-, fue la locuaz propuesta de Yon. Cada vez más misteriosamente bronceado. Los ojos celestes centelleaban al ordenar el menú que agradecí con los míos llenos de lágrimas, algo que no detectó.

Puerto Madero es buen puerto luego de navegar aguas procelosas. Eludir restos de batallas en el Puente Pueyrredón -transpuesto en el Alfa gris-, requisar juntos la estación Avellaneda, comprobar que las internas son de todos, en un país que transita el tiempo cruel de la agonía. La formación corporativa ha calado hondo entre propios y extraños.

La ciudad parece un fantasma apesadumbrado que mira un pasado de tiempos mejores. Comprueba, tarde, que el hombre recicla siempre aquello de que todo tiempo pasado fue mejor, aunque resulte otra falacia perfectible. Siempre a la orilla de la realidad, que me había robado el minuto de confusión.

La realidad es un tejido sólido, no aguarda nuestros juicios para anexarse los fenómenos más sorprendentes, ni para rechazar nuestras imaginaciones más verosímiles. La percepción es el trasfondo sobre el que se destacan todos los actos. La verdad no habita únicamente en el hombre interior, el hombre está en el mundo que se conoce. Divagué suficiente. La historia de la secesión argentina merodeó la sobremesa y será otra historia a contar.

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