jueves, 12 de agosto de 2010

Novedades editoriales (comentadas)

Pablo E. Chacón (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Ha vuelto al ruedo (y de Barcelona a Buenos Aires) para presentar su nuevo libro el poeta, crítico y traductor Hugo Savino. En “Salto de mata” (Letranómada), reúne ensayos escritos y reescritos sobre escritores y músicos. Savino retrata a Néstor Sánchez, Aníbal Troilo (“maestro del paisaje”), Balzac, al traductor y poeta Henri Meschonnic, a Marina Tsvietáiva, a Osvaldo Lamborghini, Paul Claudel, Raúl Berón y Jack Kerouac, “el clochard celeste” que pareciera no tener nada que ver con quienes lo anteceden. De Sánchez, el autor de “Cómico de la lengua” y “Siberia blues”, dice que “reemplazó la pasión de hacer fragmentos por el vagabundeo, por el vagabundeo espiritual, solo, después, no sé cuándo, sintió la necesidad de ir a la calle (…) Andar por ahí se le convirtió en una pasión, y se alojó del mundo, de él mismo. Siempre vio el mundo, pero no pudo tomarse un descanso de los horrores. Tampoco dijo mucho sobre lo que vio y cómo se le estragó la épica. Decía, obstinado, cuando yo le hablaba de su don: perdí la épica. Y se apartó. Vivió apartado. La vulgaridad le sacaba una mueca, y mucho silencio”. Así, esta editorial pequeña, artesanal, recupera a un escritor que también tiene un blog y un oído poético que algunos podrían decir que es absoluto.

Acaso en las antípodas pero ¿quién sabe? el marplatense por adopción Sebastián Chilano publica su cuarta novela, “Riña de gallos” (Ediciones B), donde la acción que produce el aleteo de una mosca en Nueva York -dícese- puede provocar un tsunami en Tokio. ¿Y si un tsunami acá produce un aleteo allá, cualquiera sea la ciudad? Cuando el amor se gasta, las peleas y los malentendidos erosionan lentamente el lazo entre dos, y los protagonistas pierden la humanidad en cada riña de gallos. Pero cuando la presencia del futuro se interpone en el presente, las cosas se vuelven más complicadas. “En el aire” (Alfaguara), es el magnífico título de la segunda novela de Graciela Speranza, coeditora, junto a Marcelo Cohen, de la revista “Otra Parte”. En el aire, Bruno, el narrador, hace la cuenta del tiempo que lleva en Londres. Argentino, ilustrador de profesión, vuela a Nueva York. En las horas vacías, se demora en unas fotos que recibió de su madre poco antes de embarcar. Son las obras de un herrero italiano, maestro de su padre, piezas de un realismo que Bruno se empeña en traducir en palabras. En el viaje del recuerdo, las fotos convocan escenas dispersas de la historia familiar, veladas por las sombras de la historia argentina reciente. Cuando el álbum termine de componerse, se verá por qué Bruno quedó varado en otro hemisferio y otra ciudad, y por qué esta vez escribe en lugar de dibujar.

Al núcleo duro de la política se llega de la mano de Andrea Cavalletti y su “Mitología de la seguridad. La ciudad biopolítica” (Adriana Hidalgo). “No existen ideas políticas sin un espacio al cual sean referibles, ni espacios o principios espaciales a los que no correspondan ideas políticas. Ese argumento desarrolla la fórmula de Carl Schmitt, quien supone que en toda investigación sobre espacio y poder, ambos términos se implican mutuamente. El paradigma de la seguridad que hoy nos gobierna tuvo su más clara definición hacia la mitad del siglo XVIII, dice el autor, su siniestra profecía en la geopolítica de Friedrich Ratzel. Como si la frase de Hobbes, “fuera del Estado, ninguna seguridad”, hubiera sido interpretada excluyendo la seguridad, precisamente, para afirmar al Estado: planteando un dominio protegido sólo en tanto deja aparecer un peligro; volviendo a poner en juego lo interno y lo externo, el amigo y el enemigo, la vida y la muerte como polos de una relación dinámica. A partir del nacimiento de la policía y el concepto de urbanización, se reconstruye la genealogía de un dispositivo espacial que busca capturar a la multitud excluyendo todo punto de fuga. Ese dispositivo se revela, sin embargo, como un aparato mitológico en contra del cual este libro llama a una “defección absoluta”. Finalmente, de Claude Giraud, discípulo del gran Clément Rosset, “Las lógicas sociales de la indiferencia y la envidia” (Biblos). El autor se pregunta por qué y cómo la indiferencia llegó a convertirse en un símbolo de la vida social contemporánea, qué relaciones existen entre la actividad profesional y la indiferencia, por qué razón la sociología ignoró siempre a la indiferencia, y por qué la envidia es un concepto ausente en las teorías del actor social actual. En “Acerca del secreto. Contribución a una sociología de la autoridad y del compromiso”, su libro anterior, Giraud ya había da sobradas pruebas de solvencia. En éste logra superarse.

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Lucha y heroísmo, festejos… y drama: La Comuna de París, de Bertolt Brecht

Demian Paredes (LA VERDAD OBRERA-PTS. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

“Es una obra de teatro en el buen sentido. Brecht propone relatar en cuadros qué fue lo que pasó con los ‘comuneros’ de Francia en 1871. Y lo que hicieron es lo que todavía hoy se está necesitando: educación, salud y trabajo. Hay textos que parece que se dijeran hoy, eso es gracioso y muy terrible a la vez. La historia no ha cambiado (…), la lucha por el poder y por la subsistencia. Los problemas siguen siendo absolutamente los mismos”

Roberto Aguirre, director de la obra
Definida por su director como una “comedia musical dramática y combativa”, Los días de la comuna, de Bertolt Brecht, relata la heroica lucha del pueblo de París en armas, tras la caída del gobierno francés de Thiers, que pierde la guerra con Prusia.

Cada escena de la obra muestra cómo, ante la cobardía del gobierno de Francia (que capitula y se marcha a la ciudad de Versailles) los valientes proletarios comuneros comienzan a hacerse cargo de toda la situación, tras haber conformado como Guardia Nacional al pueblo en armas: más de 200.000 personas van al municipio a reclamar ante la carestía de vida; y ante la incompetencia del régimen se comienza a organizar la Comuna: no sólo la defensa militar de la ciudad capital sino también las relaciones económicas (con los pequeños comerciantes por ejemplo; o garantizando trabajo, mediante la reapertura por los propios trabajadores de las fábricas que cierren), sociales y culturales.


El valeroso rol de las mujeres también queda claro surgiendo, contra el Código Civil napoléonico vigente, como sujetos activos –hasta entonces sometidas a la tutela del padre o marido–, dentro de la “fiesta” que representó esta pionera experiencia de “gobierno barato” organizada por los trabajadores franceses, donde se iba todos los días “a la guerra como al trabajo”.

El final de la obra (el de la misma historia de la Comuna) se conoce… En escenas previas se encarna en los personajes el drama de haber mantenido la Comuna sólo en París y no haber avanzado sobre Versailles. También las maniobras de los poderosos (como el director del Banco Nacional escamoteando los fondos). Y por supuesto el debate acerca de lo que podríamos llamar “pacifismo humanista” versus “violencia de clase”; como dice un personaje: “En esta clase de lucha hay que elegir entre las manos ensangrentadas o cortadas”. Ya sabemos de quiénes (¡y de cuántos/as!) fue la sangre que corrió…

Aggiornada respecto a la obra original (con música “moderna” contemporánea, o nuestra: con ritmos de folklore argentino) en lo que toca a poemas o declamaciones, Los días de la comuna es dinámica y entretenida. A cargo del grupo mendocino (ahora afincado acá) A 16 pies, dicen en su blog respecto la obra en la que ponen –con gran entrega– el cuerpo y la voz: “obliga a cuestionarse acerca de las implicancias de esos hechos en la actualidad. ¿Qué hay de esa lucha hoy en día? ¿Por qué poner en escena esta obra? ¿Qué hay en mí de esos días? ¿Cuál es nuestra necesidad de hablar de derechos, de injusticias, de intentos de mejorar?” (http://www.a16pies.blogspot.com).


Por su parte Aguirre, todo un “especialista” que ha puesto sobre las tablas más de 10 obras del dramaturgo alemán, Brecht “pone en evidencia que esa noción de realidad que tiene el teatro no existe. Lo divertido e interesante de Brecht es que, cuando el espectador está empezando a ‘sentir’ o ‘emocionarse’, te corta y te dice: ¡ojo, esto es un artificio!; con lo que siempre te obliga a poner pensamiento antes que emoción. Esta idea ha sido esencial para el teatro contemporáneo”. Y agrega respecto a Los días de la Comuna: “son textos que tienen una vigencia increíble. Así es que, desde esa perspectiva, funciona muy bien. Está muy bien que hoy la gente sepa que lo que pasaba en 1870 también se replica hoy. En cuanto a la estructura, tiene muchas canciones, coreografías modernas, populares (…); hay música en vivo, guitarras de rock, es un disparate.

Pero la vida es corta, hay que jugar y divertirse. Con el teatro no vamos a hacer la revolución, pero sí podemos entregar un instante de belleza y alegría (se ríe). Aunque los ortodoxos brechtianos digan que esto no es Brecht, creo que sí lo es. Yo he visto teatro brechtiano muy apagado, oscuro. Y quería hacer algo para entretener a la gente. Hay que salir al mundo y divertirlo, al tiempo que reflexione; tal como Brecht lo planteaba”. Y todo esto se ha logrado: la obra entretiene y emociona, hace reír pero también pensar.
***

Los días de la comuna se representa todos los viernes a las 21 hs. en el Teatro IFT (Boulogne Sur Mer 549).

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Crítica literaria: “Resurrección”, de León Tolstoi

Francisco Vélez Nieto (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Traducción de Irene y Laura Andresco
Alianza Editorial 2010

Mientras hilvano este artículo literario en plena canícula andaluza, me pregunto cuántas personas amantes de la buena literatura, literatura clásica amena y perenne, han podido sentir la tentación veraniega de abrir Resurrección de León Tolstoi ese de Guerra y paz y Anna Karenina. Inmortal autor del que todos hablan, pero que uno, con todos los respetos, se pregunta, si de verdad lo leen o lo han leído. Como ejemplo y sin pedantería alguna, servidor lo relee, pues ya lo disfruté por fortuna siendo muy jovenzuelo y posteriormente devoción y visión más amplia y benefactora.

La versión en español con la que vuelvo unos días de este verano de padre y muy señor mío, de nuevo corresponde a Irene y Laura Andresco dos clásicas y fieles traductoras de los tiempos de la inolvidable Editorial Aguilar. Tiempos pasados pero vivos en la historia del libro. Traductores excelentes profesionales que fueron mostrando su alto compromiso con las obras, los autores y la literatura universal y actual. Y que después de tantos años, pese a tanta malicia mediática continúa manteniendo su prestigio y desafío.

Pues traducción literaria no es el mero hecho de verter de una lengua a otra, sino convertirse en una parte de la narrativa de la obra en cuestión Porque en los países de habla española existen muy buenos y fieles traductores en lenguas como la alemana, rusa e inglesa; aquí nos queda ese gran literato Cansinos Assens con versiones de Goethe y Dostoyesvski y actualmente con otros jóvenes traductores como Rivero Taravillo con la poesía completa de Shakespeare.

Pero igualmente y en paralelo existen otros que debido determinadas circunstancias y pocos escrúpulos por parte de algunas editoriales, traducen a “tanto la página o la línea” Y eso en Literatura debería considerarse un “Crimen y castigo” Y tomo por que me place el título de otro grande de la literatura sin fronteras.

Resurrección (1899), la última novela escrita por Ledón Tolstoi, forma parte de sus grandes obras estelares, se puede afirmar que ocupa el tercer lugar tras Guerra Y paz y Anna Karenina. Y en ella nos cuenta la vida, milagros y penalidades, libertinas y altruistas, de un joven y distinguido noble de la más alta sociedad rusa que como propio “esclavo” de las circunstancias establecidas, de criterios “morales” ofrecían mucho que desear. Hasta que una aventura propia de la edad lo traslada a unas deseadas y aceleradas relaciones sexuales con una muchacha de humilde extracción, a la que seduce con suma facilidad puesto que ella siente por el aristócrata una verdadera pasión por encima de alta alcurnia.

Pero para un joven inquieto, no ajeno a las corrientes liberarles y los primeros destellos del socialismo utópico de finales de siglo XIX que recorre Rusia, esta aventura se convierte en un verdadero suplico de conciencia. Conciente de las tremendas injusticias que padece su pueblo vilmente explotado por su propia clase, frente a esa pasión amorosa, que es admitida con toda complacencia y derechos establecidos como derecho a pernada dado los privilegios y fastuosidad de una vida llena de placeres. Aquí el significado que Resurrección representa por su trama histórica y crítica de la sociedad de su tiempo, como prototipo de la novela moderna, espléndidamente meditada y elaborada.

Una historia palpitante que dentro del clamor literario realista, refleja y muestra la convulsión del cambio de siglo que se avecina con la llegada de la modernidad, que por encima de todas las trabas y represiones, resultará imposible frenar. La pregunta que se plantea es si en la sociedad de consumo mediática teledirigida a la que estamos sometidos este tipo de novela, donde también su contenido tiene semblanza de folletón, puede llegar a ese lector medio víctima y adicto a la mala literatura cómo poder mostrarle, sin decorado elitista, la riqueza amena y embriagadora de la buena literatura.

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El vacío que dejaste (para Laura)

Gustavo Robles (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Ahora que no estás más a mi lado
ahogado por un barro que enloda mis entrañas
Busco palabras para contarte mi calvario
Pero no sé si empezar por mi dolor…
o por tu ausencia

Aquí estoy, mi amor,
arrasado por la vida
Mutilado por la muerte
Por tu partida
Por lo absurdo de esta herida
que me hiere y me agoniza
El invierno llegó crudo
y sin vos… hoy me duele lo que antes celebraba

El fuego del hogar escupe frío
Y las cobijas no logran abrigarme
Lluvia de espinas son las madrugadas:
la soledad es una artera compañera
El vino que brindábamos en hiel se ha transformado
y me seca la garganta

Lo mío es tan tuyo que sin vos…
nada es lo mismo

No tienen sentido las cosas que hasta ayer parecían importantes
Ya no lo son
Siempre fueron complemento de tu esencia y tu existencia
Vos llenabas todos los espacios
Todos mis vacíos
Absolvías todos mis pecados
Nuestra casa pena, solitaria sin tu luz….
Los caminos son intransitables… si no estás como destino
La tristeza está más triste…
y desgarra con su filo mi alma destrozada

Fuiste el lecho algodonado, apoyo de todos mis anhelos
Fuiste mi sangre y mi potencia
La razón de mis proyectos
mi estrella, mi noche
mi pasión y mi brújula
Lo fuiste todo…
Mi amor, mi melancolía

Sin vos nada tiene ya sentido

La belleza se ha perdido con tus ojos
Lo cotidiano ahora es doloroso
Y duele todo el tiempo…
Porque el tiempo ya no es tuyo:
Es un arma de tortura
Mis sueños
-que eran nuestros-
se han truncado en imposibles

sólo eran felices cuando estabas a mi lado

¿qué sentido las flores sin tus ojos?
¿qué razón la luz si no puede iluminarte?
¿qué música deleita, si no puedes escucharla?
¿para qué el paisaje sin tu presencia,
por qué las formas sin tus formas?
¿de qué sirve la brisa si no puede acariciarte?

El sol, la lluvia y el ocaso ahora son mis enemigos
El mar y la montaña mis heridores desalmados
El futuro… una nada sin tu brillo

Allí, donde esperábamos tenernos,
abrigados el uno con el otro
envueltos en arrugas y tibieza…
Me lo han robado
Me han truncado el canto en la garganta
han borrado el brillo de mis ojos
Mi semblante hundido para siempre entre las sombras estará

Ya no seré feliz sin tu aleteo

Me niego a aceptar lo que ha pasado
te veo en todos los rincones
donde posaste tu piel y tu mirada
Estuviste en todos lados

Todo trae tu recuerdo

Necesito tu tibieza, tu olor y tu perfume
tu tacto y tu palabra
Tu gesto y tu sonrisa
Extraño lo que hacías con la vida
Con la tuya… y con la mía

Te espero, vida mía
aún y para siempre

Miro ansioso la puerta de la casa
esperando… que cruces el umbral
para otro día de ternura

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Jerome Murat aúna magia y mímica con un arte que roza la perfección

Jesús Dapena Botero (Desde Vigo, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

De mimo callejero pasaría a ser alumno de la escuela de Marcel Marceau, para superar con creces a sus maestros. Era una de esas tantas estatuas humanas que adornan las ciudades del mundo, con su lenta y casi paquidérmica movilidad, con la que rompe las rutinas de un mundo sobrecargado por el afán.
Este genial artista, con un estilo lleno de poesía y hermosura, nos da una bellísima ilustración de la escisión del yo y su reintegración, si es que ésta es posible, en la que dos conciencias se debaten en una dialéctica entre el Amo y el Esclavo, como bien la definiera el filósofo Hegel, gracias al buen manejo que hace él de una magia blanquísima, la del arte de birlibirloque, con eventos que no se sabe cómo se dan y suceden de una manera inesperada, del puro ilusionismo y la prestidigitación, unido a una maravillosa expresión corporal, con todos los adelantos que la técnica y el saber hacer pueden aportar para producir sorpresa, desconcierto y asombro, en un marco lleno de elegancia, con el objetivo de que podamos vislumbrar lo nunca visto de una manera delicada, en una cortísima pieza teatral, con una excelente música de fondo, que también deviene en protagonista de su pequeña historia, en el cuerpo de todo un mago de la interpretación, con una técnica que cada vez perfecciona más.

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Los muertos que no quitan el sueño a los dueños del poder

Carlos Alberto Parodíz Márquez (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

El celular de Dios volvió a sonar. Está impertinente. Creo que ambos tenemos que aclarar los tantos, sin hacernos los tontos. Hace poco concluí que Dios me debe una, vamos a ver cómo me va.

"Chaco chico", el remisero "proveedor de datos" para Yon, viene de racha.

Hace una semana metió al Duna que manejaba, bajo un acoplado, en Larrea y Mentruyt, eso sí, con prolijidad.

No se olvidó de nada, al retroceder alisó el techo y "desencuadró" las puertas. Sergio, "el trompa", le perdonó la vida. Pero "Chaco chico" es ostentoso.

Creyó que la vida, que había salvado, estaba garantizada.

Salió despreocupado a hacer un viaje y como no retuvo la dirección donde debía recoger -con perdón de la palabra- al pasajero, se detuvo en el kiosco de la cuadra, previa al destino y tropezó con el suyo; se aprovisionó, total ya tenía veinte pesos ganados y a esa altura de la noche, para él, era buena plata.

Encendió "el pucho", antes de subir al auto que había dejado en marcha. Ahí se quedó.

"Los tres rápidos de Santa Marta", aparecidos de la nada, lo encañonaron, se llevaron el Duna y en diez minutos, ni uno más, "lo cortaron", cerca del arroyo del Rey, otro cementerio, pero este, de autos.

La "Brigada A" -a de apurados-, que laburan en la remisería banfileña, llegó exactamente diez minutos después del robo, para comprobar la eficiencia de los emprendedores chicos que creen en el futuro y por ello acunaron su frase de cabecera: "corto y me voy".

El hilo se corta por lo más delgado.

Un auto menos para Sergio.

Un laburo menos para "Chaco Chico" que ahora, sí, pasó a ser un desocupado más.

Postales de la Argentina discreta.

-Pasamos a las noticias del exterior-, fue la volanta oral de Yon

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-En el cruce de acceso a Jeppener-, resultó lacónico el parte del "Nene". Había dejado los autos y decidido viajar en "bondi"; la SS (su seguridad) se lo aconsejaba. Su empresa y el personal también. Una horita de reposo es una horita, parece fue el argumento que lo convenció.

-¿Te dieron alguna indicación?- El Vasco interrogó como si supiera que se trataba. Tal vez su largo entrenamiento en la clandestinidad. Vaya uno a entender.

-No. Ninguna. Sólo que me entregarían el informe a las ... puntualmente-, se me escapó la hora de la cita cuando el legendario 543, cartel Bustos, que atraviesa como un estilete el paraje donde mora "la mujer dorada", atronó, ahumó y ensordeció a los parados en Boedo y la avenida.

Algunos pasajeros se zarandeaban, gozosos, en el interior y otros disputaban el estribo con entusiasmos propios de mejores momentos, por ejemplo cuando la gente iba a trabajar. En este caso, ese vicio ya desapareció. Otros no.

Lo acompañamos y convinimos la contraentrega.

El "nene" no sabe que le van a entregar, menos quien se lo va a entregar y mucho menos porque lo eligieron a él.

Pero así son las cosas en este suburbio del planeta.

Además, él no sabía que nosotros sabíamos, que Jeppener tiene una semana de fiesta y ocultamos la sonrisa, por el almuerzo campestre digno también de "mañanas campestres", que siempre frecuentamos en algún regreso. Además, el Alfa gris estaba a punto, el sol era generoso y un poco de aire oxigenaba el futuro.

Llevé una ración de chupetines para "Maca", porque, a veces, son necesarias las obsecuencias de vida.

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"Pocos días después de los atentados del 11 de septiembre, dentro del establishment corporativo financiero globalizado, había quienes sabían que estaba por suceder lo que sucedió y que hubo sectores beneficiados.

Casi un año más tarde, la prensa norteamericana reveló que la Casa Blanca fue informada por los servicios de inteligencia respecto de la posibilidad de atentados similares a los que efectivamente sucedieron.

Ello demuestra que Bush & Ben Laden comparten sugestivas coincidencias si se desmenuzan las relaciones económicas y corporativas existentes entre las familias Bush y Ben Laden". Fue lo que alcancé a "pispear" del voluminoso documento que "El nene" tenía en sus manos temblorosas.

-¿Viste un fantasma?- Yon suele ser extremadamente riguroso en ciertas circunstancias. Es más. Estoy seguro que conocía las razones de la palidez que lucía, en las fronteras de sus mejillas rosadas, bajo la atribulada mirada gris verdosa que, ahora, acumulaba vientos de miedo.

-Esperé en el cruce, como me indicaron-, comenzó el relato.

-Fui puntual-, nadie es perfecto.

A la hora exacta y luego de distraerse con el camión verde oliva, techado por lona impermeable, advirtió que detrás se detuvo la limousina negra, silenciosa como un presagio. Los vidrios polarizados rebotaban, reverberando imágenes. Las puertas delantera y trasera, del lado derecho, según se mira desde Jeppener a Buenos Aires, se abrieron aún más silenciosamente.

El copiloto, rubio, alto, cabello corto -por razones de servicio-, sin perder de vista al "nene", se inclinó hacia el interior desde donde dos cuidadas manos blancas, algo pecosas, denunciando mediana edad, deslizaron el sobre marrón tamaño oficio pero de papel color "madera", impermeable, voluminoso contenido foliado y banderita de las estrellas, en el ángulo superior izquierdo.

-Como nadie le va a creer, difúndalo- fue el escueto parte de entrega que alcanzó a escuchar proveniente del invisible pasajero.

La mirada helada -casi de agosto- y penetrante del escudero, fue convincente, tanto como el gesto cortés para que se retirara.

"El nene" decidió -cosa extraña- que era más seguro darle la espalda a "la corporación de la oscuridad", que quedarse mirando desde el muelle verde y vegetal, la partida del silencio.

Con la espalda tiesa, su oído atento escuchó el súbito ronroneo potente que emergió desde el yuyal opuesto -como todo en esta vida- y el helicóptero artillado se elevó para proteger el vuelo, en este caso todo terreno, de la limousina insonora.

La sensación de que todo el tiempo estuvo bajo fuego, lo volvió parkinsoniano.

-¿Porque?- me pregunté por lo bajo. Yon miró fastidiado, cuando nó.

-Porque las dudas y reflexiones hablan de eso sobre lo que nadie quiere hablar: dicen que, aunque se declame y jure lo contrario, las muertes del 11 de septiembre, así como otras tantas muertes que vienen multiplicándose a lo largo de los años y las geografías, no le quitan el sueño a los dueños del poder mundial-, fue su extenso parlamento de medio tono, mientras recibía el sobre que, no se porque, "El nene" le entregó a Yon.

-Vos sabrás que hacer-, le dijo al vasco, algo más compuesto. Este, como siempre, propietario conspirativo del silencio, lo palmeó en el hombro antes de invitarlo a subir al Alfa y partir en dirección al pueblo y su fiesta. El asado estará a punto y las achuras más, pero a mí se me iban los ojos hacia el sobre marrón y lo poco que divisé del "descuido" con que Yon lo hizo descansar.

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"Arabia Saudita sigue siendo el principal aliado de Estados Unidos en el mundo del Islam. Una de las familias m s ricas de ese país del Golfo, participa en las propiedades accionarías de seis empresas radicadas en los Estados Unidos y que aparecen en los registros de proveedores del Pentágono; una de esas empresas es "Iridium", especializada en telefonía satelital. Iridium, es proveedora también de la red de aeropuertos norteamericanos.

Los principales accionistas de Iridium son miembros de la familia ben Laden; su presidente es hermano del terrorista m s buscado por el gobierno de los Estados Unidos y su directorio contó con el apoyo de Washington cuando intentó ganar, en Brasil, una licitación para la compra de sistemas de radar y monitoreo informático del Amazonas.

A esta altura de los acontecimientos es lícito decir que los atentados de Nueva York y Washington podrían formar parte de una guerra que parece no ser otra cosa que un enfrentamiento intercorporativo financiero y económico global.

Las autoridades financieras alemanas, japonesas y norteamericanas investigaron extrañas operaciones bursátiles concretadas días antes de los ataques a las Torres.

La voz de alarma fue dada en Frankfurt, donde algunos operadores recordaron con sospecha, la caída en hasta un 15% del valor de las acciones de Munich-Re, la compañía aseguradora más grande del mundo, la semana anterior a la tragedia. Otros datos que intrigan son que la reaseguradora suiza Swiss Re y la francesa Axa, también hayan experimentado bruscas caídas en las jornadas previas a los atentados"(...).

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Me quedé perplejo y prometí seguir el rastro al documento... justo antes de perderme ante las mollejas y rendirle honores al Cabernet que Yon sacó de algún misterioso estante, en el Club rutilante, como "Estrella".

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Sobre la homosexualidad

ARGENPRESS CULTURAL

La Dra. Laura Schlessinger es una conocida locutora de radio de los Estados Unidos que tiene un programa en el que da consejos en directo a los oyentes que llaman por teléfono. Recientemente saltó la polémica (y más cuando se mezclan temas de religión y homosexualidad, donde cada persona interpreta lo que dice Dios y la Biblia de una manera distinta) cuando la presentadora atacó a los homosexuales.

Esta locutora ha dicho recientemente que la homosexualidad es una abominación, ya que así lo indica la Biblia en el Levítico, versículos 18:22, y por tanto no puede ser consentida bajo ninguna circunstancia.

Lo que a continuación transcribimos es una carta abierta dirigida a la Dra. Laura escrita por un residente en los Estados Unidos, que ha sido hecha pública en Internet (no tiene desperdicio):

Querida Dra. Laura:

Gracias por dedicar tantos esfuerzos a educar a la gente en la Ley de Dios. Yo mismo he aprendido muchísimo de su programa de radio e intento compartir mis conocimientos con todas las personas con las que me es posible. Por ejemplo, cuando alguien intenta defender el estilo de vida homosexual me limito tan sólo a recordarle que el Levítico, en sus versículos 18:22, establece claramente que la homosexualidad es una abominación. Punto final. De todas formas, necesito algún consejo adicional de su parte respecto de algunas otras leyes bíblicas en concreto y cómo cumplirlas:

Me gustaría vender a mi hermana como esclava, tal y como indica el Éxodo, 21:7. En los tiempos que vivimos, ¿Qué precio piensa que sería el más adecuado?

El Levítico, 25:44, establece que puedo poseer esclavos, tanto varones como hembras, mientras sean adquiridos en naciones vecinas. Un amigo mío asegura que esto es aplicable a los mejicanos, pero no a los canadienses. ¿Me podría aclarar este punto? ¿Por qué no puedo poseer canadienses?

Tengo un vecino que insiste en trabajar en el Sábado. El Éxodo 35:2, claramente establece que ha de recibir la pena de muerte. ¿Estoy moralmente obligado a matarlo yo mismo? ¿Me podría apañar usted este tema de alguna manera? e) En el Levítico 21:20, se establece que uno no puede acercarse al altar de Dios si tiene un defecto en la vista. He de confesar que necesito gafas para leer. ¿Mi agudeza visual tiene que ser del 100%? ¿Se puede relajar un poco esta condición?

La mayoría de mis amigos (varones) llevan el pelo arreglado y bien cortado, incluso en la zona de las sienes a pesar de que esto está expresamente prohibido por el levítico, 19:27. ¿Cómo han de morir?

Sé gracias al Levítico, 11:6-8, que tocar la piel de un cerdo muerto me convierte en impuro. Aún así, ¿Puedo continuar jugando al fútbol si me pongo guantes?

Mi tío tiene una granja. Incumple lo que se dice en el Levítico 19:19, ya que planta dos cultivos distintos en el mismo campo, y también lo incumple su mujer, ya que lleva prendas hechas de dos tipos de tejido diferentes (algodón y poliéster). Él, además, se pasa el día maldiciendo y blasfemando. ¿Es realmente necesario llevar a cabo el engorroso procedimiento de reunir a todos los habitantes del pueblo para lapidarlos? (Lev 24:10-16). ¿No podríamos sencillamente quemarlos vivos en una reunión familiar privada, como se hace con la gente que duerme con sus parientes políticos? (Lev 20:14).

Sé que usted ha estudiado estos asuntos con gran profundidad, así que confío plenamente en su ayuda. Gracias de nuevo por recordarnos que la palabra de Dios es eterna e inmutable".

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Alberto Vacarezza el sainete, el tango y sus creaciones

Elena Luz González Bazán (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

El 6 de agosto de 1959 moría Bartolomé Ángel Venancio Alberto Vacarezza, en esos tiempos, cuando él nacía, un 1º de abril de 1886, era común que las familias colocaran al recién nacido los nombres de abuelos y padres o abuelas y madres.


Vaccarezza nace cuando hacía seis años se había federalizado Buenos Aires, por ese tiempo se estaban anexando a la principiante Buenos Aires los barrios de Belgrano y Flores, en ese entramado afloraría Villa Crespo y otros muchos barrios de la actual Ciudad de Buenos Aires.

Vaccarezza fue poeta, escritor, un artista popular, él recrea un estilo que fue el sainete, no frecuentado por la cultura alta, o mejor dicho de las clases altas, sino que retrataba las miserias y avatares, alegrías y sufrimientos de una clase trabajadora que vivía hacinada en los conventillos porteños.

Sostiene uno de sus más conocedores biógrafos, Néstor Pinsón que fue el creador del sainete en la Argentina. Un tipo de obra teatral, generalmente calificada como "género chico".

Buscando en el diccionario de la lengua castellana es definido, éste, el sainete, como una pieza teatral dramática jocosa de carácter popular.
Por otro lado, se afirma que no fue una gloria del teatro pero caló hondo en la sensibilidad del pueblo.

Lo que refleja el sainete es la realidad de una época, las corrientes inmigratorias, el hacinamiento, las grandes dificultades por el idioma, la diversidad y amplitud de culturas, la incertidumbre por el futuro, ya que su presente era bastante doloroso.

Néstor Pinsón afirma que: ¨En sus obras estaban los malos y los buenos, pero cuando ya se orillaba la tragedia, porque salían a relucir revólveres o cuchillos, los bravos contendientes "arrugaban" o alguien se encargaba de hacerlos entrar en razones. Los finales eran siempre felices y románticos¨.

Compañero de escuela y amigo en el tiempo de Armando Discépolo, ambos tuvieron la característica de pintar la realidad, uno desde el sainete, otro con las letras de tango; ¨huéspedes" de los inquilinatos y los "conventillos", que eran viviendas muy humildes, que estaban habitadas por personas de distintos orígenes. Era el desfile de la inmigración pobre que arribaba en busca de un horizonte mejor, huyendo de guerras y persecuciones étnicas u ideológicas.

Eran los "gallegos" (así se llama en la Argentina a todos los españoles cualquiera sea su región de nacimiento), los "tanos" (todos los italianos), los "rusos" (denominación para todos los judíos de cualquier país) y los "turcos" (todos los provenientes de Turquía, Siria, Líbano y países árabes, sin distinción alguna) y mezclados entre ellos, algunos porteños de bajo nivel y otros provincianos tan inmigrantes como los extranjeros¨.

Sus obras

La cantidad de obras escritas por Vaccarezza se cuentan en 200, entre ellas letras de tango, zambas, canciones, poemas y piezas teatrales entre otras.

¨Como Luís César Amadori, Manuel Romero y Mario Battistella llegó a la canción a partir del teatro, imponiendo su sainete, al que supo encontrarle la fórmula precisa. Hasta la llegada de la radio y por unos años más, el teatro fue el difusor de la canción popular. Fuera drama o fuera comedia, en todas las obras no podía faltar el personaje cantor o la joven cancionista. Muchas veces recurriendo a nombres ya populares para realzar el interés del público¨, afirma Néstor Pinsón.

Carlos Gardel y Vaccarezza

El zorzal le grabó 13 temas musicales entre los que se cuentan:

La copa del olvido, con música de Enrique Delfino, en 1921,
Otario que andás penando, también con Delfino, en 1932,
Adiós para siempre, con Antonio Scatasso, 1925,
Adiós que te vaya bien, con Delfino, 1924,
Araca corazón, Delfino, 1927,
Eche otra caña pulpero, (Delfino, 1923),
El carrerito, con Raúl de los Hoyos, 1928),
El poncho del amor, Scatasso, 1927),
Francesita, Delfino, 1924,
No le digas que la quiero, Delfino, 1924,
No me tires con la tapa de la olla, Scatasso, 1926, a partir del tango primitivo del mismo título,
Padre nuestro, Delfino, 1923,
Talán talán, Delfino, 1924.

Otros intérpretes cantaron entre otras: La Canción y Botines viejos con Juan de Dios Filiberto; Julián Navarro, Calle Corrientes y Atorrante con Francisco Canaro. Con Juan Caruso, Pobre Gringo y Muchachita Porteña con Mariano Mores.

Entre sus obras hay poemas y títulos como La Biblia gaucha, Dijo Martín Fierro y Cantos de la vida y de la tierra, entre otros muchos.

Desarrolló diversas tareas y trabajos: como rematador de muebles y ayudante en un juzgado, además tuvo intenso trabajo en Argentores y la Casa del Teatro llevando adelante una actividad gremial. Fue de los primeros en luchar para conseguir el aporte de los propietarios de las salas teatrales, y sobre el derecho autoral.

Su primera obra: "El juzgado", representada en 1903 por un grupo filodramático entre los que estaba un joven Carlos Perelló, luego reconocido actor casado con la actriz Milagros de la Vega.

En 1911 gana un concurso en el Teatro Nacional de Pascual Carcavallo.

Indudablemente la obra cumbre fue El Conventillo de la Paloma, que a partir de su estreno superó las mil representaciones continuas, luego llevada al cine.

En la obra "La comparsa se despide" (1932) el personaje "Serpentina" le explica de esta forma la realidad a un turista norteamericano:

Poca cosa:
un patio de conventiyo,
un italiano encargado,
un yoyega retobado,
una percanta, un vivillo.
Dos malevos de cuchillo,
un chamuyo, una pasión,
choques, celos, discusión,
desafío, puñalada,
aspaviento, disparada
auxilio, cana y telón.
Y debajo de todo eso,
tan sencillo al parecer,
debe el sainete tener
rellenando su armazón
la humanidad, la emoción,
la alegría, los donaires
y el color de Buenos Aires
metido en el corazón.

¿Una fórmula sencilla? Se preguntan muchos, pero nadie como él logró los mismos resultados, y el mismo reconocimiento, teniendo en cuenta el éxito que ha significado el Conventillo de la Paloma. Vaccarezza manejaba un lunfardo pintoresco y ponía en boca de sus personajes ocurrencias que hacían deleitar al público. El crítico teatral Jaime Potenze sostuvo que: "No es arriesgado reconocer que Vaccarezza, sobre todo en su vena sainetera, es el autor más popular que ha dado el país, al extremo que considerarlo un clásico no parece exagerado".

Una anécdota nos entregan sus biógrafos que es una discusión con su amigo José González Castillo por cuestiones de versificación. Finalmente aquel lo desafió a crear un soneto en el menor tiempo y delante de él, dicen que Vaccarezza no se amilanó y en pocos minutos escribió un soneto que se iniciaba de la siguiente forma:

Un soneto me manda hacer Castillo
y pa' poder zafar de este brete
en lugar de un soneto haré un sainete
que para mí es trabajo más sencillo.
La escena representa un conventillo,
personajes: un grébano amarrete,
un gallego que en todo se entromete,
una grela, dos taitas y un vivillo.
Se levanta el telón. Una disputa
se entabla entre el yoyega y el goruta
de la que saca el rana pa'l completo.
El guapo despreciao por la garaba
se arremanga pa'l final... viene la biaba...
¡y se acabó el sainete y el soneto!

En Tu cuna fue un conventillo relata sobre una muchacha que dejó su piecita por las luces del centro:

Tu cuna fue un conventillo
Era una paica papusa
retrechera y rantifusa,
que aguantaba la marruza
sin protestas hasta el fin.

Son numerosas las obras:

El conventillo de La Paloma, sainete en un acto y tres cuadros, estrenado el 5 de abril de 1929.
Tu cuna fue un conventillo
Chacarita
El arroyo Maldonado
El barrio de los judíos
El buey corneta
El cabo Quijote
El camino a La Tablada
El juzgado (1903)
Entre taitas anda el juego
Juan Moreira
La comparsa se despide (1932)
Las chicas de Gurruchaga
Las quinielas
Los scruchantes (estrenado el 1 de julio de 1911)
La noche del forastero
Las peras
Los montaraces
Los pequeros
Los últimos gauchos
Para los gauchos, querencia
San Antonio de los Cobres
Sunchales
Soy el payaso Alegría
Todo el año es carnaval
Triunfo Radical
Una vez en un boliche
Va cayendo gente al baile
Yerba mala
La copa del olvido (1921, con música de Enrique Delfino, grabado por Gardel en 1922)
Adiós que te vaya bien (con música de Delfino)
Adiós para siempre (1925, con música de Antonio Scatasso)
A mi no me hablen de penas (1940, con música de Cadícamo)
Araca, corazón (1927, con música de Delfino)
Atorrante (1926, con música de Raúl de los Hoyos)
Botines viejos (1932, con música de Juan de Dios Filiberto)
Calle Corrientes
Con toda el alma
Eche otra caña pulpero (1923, con música de Delfino)
El carrerito (1928, con música de Raúl de los Hoyos)
El cornetín del cuarteador (milonga)
El poncho del amor (1927, con música de Antonio Scatasso)
Francesita (1924, con música de Delfino)
Julián Navarro
La canción (con música de Juan de Dios Filiberto)
La charlatana (ranchera)
Mañana juega
Muchachita porteña (vals)
No le digas que la quiero (1924, con música de Delfino)
Otario que andás penando (1932, con música de Delfino)
Padre Nuestro (1923, con música de Delfino)
Pobre gringo (1928, con música de Scatasso)
Talán, talán (1924, con música de Delfino)
Villa Crespo
Virgencita del Talar
¡Viva la Patria!

Guión cinematográfico

El conventillo de La Paloma (1936)
Lo que le pasó a Reynoso (1937 y 1955)
Viento norte (1937)
Murió el sargento Laprida (1937)
El cabo Rivero (1938)
Pampa y cielo (1938)
El comisario de Tranco Largo (1942)
Sendas cruzadas (argumento, 1942)

Como final ofrecemos la letra de Padre Nuestro…

Que todo lo sabes, que todo lo ves...
¿Por qué me abandonas en esta agonía?,
¿por qué no te acuerdas de hacerlo volver?
Se me fue una mañana temprano
me dijo hasta luego y un beso me dio,
mas vino la noche... pasaron los días,
los meses pasaron y nunca volvió.

¡Padre nuestro!...
Qué amargura sentí ayer
cuando tuve la noticia
que tenía otra mujer...
¡Padre nuestro!...
Si un pecado es el amor,
para qué me has encendido
para qué me has encendido
de este modo el corazón.

Pero yo le perdono su falta,
ni un solo reproche si vuelve le haré;
lo mismo lo quiero, con todas mis fuerzas,
con toda mi alma, yo soy toda de él.
Padre nuestro, que estás en los cielos...
que todo lo puedes, que todo lo ves;
¿Por qué me abandonas en esta agonía?
¿Por qué no te acuerdas de hacerlo volver?

El conventillo de la paloma


La obra que más trascendió fue "El conventillo de la Paloma", esta es sinónimo, clave y cumbre de los sainetes, afirman los críticos. Su estreno fue 5 de abril de 1929, en plena etapa de la recesión mundial y ha constituido una de las obras más representativas de toda la historia del teatro nacional. Fueron más de mil representaciones cuando se levantó el telón aquel 5 de abril, llegando hasta mayo de 1930.
Es imposible estimar la cantidad de representaciones que ha tenido y por la cantidad de conjuntos teatrales de aficionados que también fue personificado en todo el país y por compañías circenses, además de los elencos profesionales.

De 1936 data una versión cinematográfica, dirigida por Leopoldo Torres Ríos, y en mayo de 1982 se vio por televisión la versión ofrecida por el conjunto del Teatro Nacional Cervantes, dirigida por Rodolfo Graziano.

El texto que se representa es el original de 1929, con excepción del prólogo, que fue escrito por Vacarezza en 1945 para su reestreno en el Teatro Presidente Alvear.

En el teatro Colón, en el año 1953, se repone El conventillo de la Paloma. En esa ocasión la coreografía estuvo dirigida por los hermanos Abalos, y la orquesta típica de Aníbal Troilo se encargó de la parte musical. En su anteúltima reposición, la del Teatro Cervantes, en el período 1980-1981, el número final que interpreta la actriz y cantante Herminia Franco, y la participación del Trío Centenario, son los agregados que introdujo esta versión.

Fuentes: TODOTANGO, IDÓNEOS, BARINOTICIAS, Néstor Pinsón.

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Pintando la aldea

Omar Dalponte (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

El del gorrito al revés
Anda por las tardecitas en la zona de la estación. Tiene pinta de saber vender de todo. A veces se lo ve en los puestos de venta de gorros, medias o ropa deportiva de dudosa calidad. Usa su gorrito al revés, con la visera acariciándole la nuca. Cuando no hace nada de eso; se lo ve apoyado en cualquier pared y hasta en el busto del mismísimo general Belgrano que está ubicado casi en el centro de la Plaza. Siempre en la misma pose. Manos en los bolsillos, una pierna doblada en triángulo con la planta del pie como una ventosa contra su punto de apoyo ocasional. Es morochito de ojos achinados y mirada torva. Tiene cara de pocos amigos; andará rondando los veinte años. Cualquier señorona de sesos retorcidos tipo Mirtha Legrand, le extendería el carnet que lo acreditaría como un pibe chorro. Puede ser peruano, boliviano o descendiente de algún nativo de nuestro Jujuy profundo. Su rostro, como tantos otros rostros de la América morena, expresa la marca que han dejado siglos de expoliación, escarnio, marginación y sufrimientos a las razas nuestramericanas. Pero también deja traslucir que adentro suyo existe aprisionada una fuerza interior capaz de producir actos de coraje difíciles de empardar. El pibe es uno de tantos perdido en el montón, uno más en medio de ese ir y venir del trajín cotidiano de la muy lanusense calle 9 de Julio. Y allí estaba el negrito. Con sus manos en los bolsillos y apoyado junto a una vidriera cercana a " Las Palmas". A dos veredas, caminando en sentido contrario a la estación ferroviaria, venía una mujer joven, de buenas pilchas, con cartera de marca colgada de uno de sus hombros y renegando con dos pibes rubiecitos como ella que andaban a los saltos entre el gentío. Cualquier grata de calle la hubiese tenido servida en bandeja, justo para el arrebato. La rubia estaba regalada como para el tirón y dejarla como al que recibe una piña en la oscuridad. Pero le pasó algo peor. Las nenas suelen ser más tranquilas y también, como a las mamás, les gusta mirar vidrieras. Los varoncitos, en cambio, cuando se aburren no hay como pararlos. Y el pibe, de unos seis años, se mandó hacia el medio de la calle por el estrecho paso que dejaron dos autos estacionados. El Cholo y yo quedamos duros. A pocos metros venía un 299 con ganas de llegar a horario. No sabemos quienes fueron, pero varios gritos, como si fuese la voz de la desesperación frente al drama que se venía, se fundieron en uno sólo. El de la gorrita al revés, el de la mirada torva y cara de pocos amigos, el negrito que se la rebusca por las tardes pegó un pique que hubiese dejado parado a Messi sin capacidad de reacción. Manoteó al chiquito a la carrera, saltó, tropezó y aterrizó de lomo en la otra vereda. Formidable porrazo pero los dos sanos y salvos. El rubiecito quedó sentado sobre el pecho del pibe veinteañero de ojos achinados que, saltando como un resorte le atajó un penal a la muerte pateado a un metro de distancia. Muchos de los muchos que van y vienen ni se dieron cuenta. Les cuento que ni la señora rubia, medio despistada, o tal vez aturdida por el tremendo cagazo, supo bien que había ocurrido.

Todo pasó en una fracción de segundos. El Cholo, de bolsillos flacos pero generosos, se arrimó al negrito que usa el gorrito con la visera hacia atrás, sacó del fondo del grilo un manojo de billetes que pudieron ser pocos pero que para él son fortuna y se los quiso dar. El negrito, que cualquier señorona tipo Mirtha Legrand le puede poner sin dudar patente de chorro, lo miró al Cholo con asombro. Tío...hay cosas que no se cobran le dijo bajito....y se perdió en el montón, con las manos en los bolsillos, en medio del trajín de la muy lanusense calle 9 de Julio. Me dijeron que vive en un costado de Caraza, que por la mañana la yuga de albañil y que es un colocador de cerámica de los buenos, que vive con su compañera que no llega a los veinte, que la piba ya le dio un "maradonita" y que viene otro en camino, que por las tardes sale a rebuscársela para arrimar un par de pesos más que ayuden a parar la olla y a levantar las paredes de su futura casita. Se comenta que una de estas tardes pasadas apareció en el cielo caraceño un flaco de barba medio desprolija, de tez morena como el colocador de cerámicas padre de un "maradonita" y de otro que viene en viaje, y le batió, a quien supo escucharlo, que al de la gorrita con la visera para atrás le tiene reservado para dentro de muchos años un lugar cerca suyo. Está claro como el agua. El tipo, que arrancó de ocupa en un pesebre y después tuvo que pasar las de Caín, se las sabe todas. Está seguro que si algún pícaro consigue permiso para poner una línea de colectivos allá arriba, con el negrito de la mirada torva apoyado en cualquier parte junando pasar la vida, los angelitos podrán andar a los saltos y cruzar las calles...

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Comparaciones interesantes: Enfermos, medicinas, curanderos, ideas y corrientes políticas; médicos o charlatanes

Enrique Campang Chang (Desde Guatemala. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Cuando uno se enferma se prueban hierbas, sales, pastillas o amuletos para curarse. Poco a poco los curanderos médicos se hacen indispensables y la ciencia de la farmacología aparece con Paracelso, quien estudia las relaciones entre las dolencias y los medicamentos, advirtiendo que “cualquier sustancia puede ser veneno, dependiendo de la dosis”.

Por su lado las sociedades también se enferman de la economía, corrupción, violencia, donde entran los caciques, caudillos o políticos para encontrar solución a sus dolencias.

En varias ocasiones la cura resulta peor que la enfermedad, al usar compuestos tóxicos sin base científica. La historia de la medicina y la política son en la realidad relatos de horror, de muchos fracasos y unos éxitos; acompañados con pruebas peligrosas como la Talidomida, la radiación a los experimentos de los nazis durante la segunda guerra, y en lo social los de Stalin, Hitler, Mao, etc.

Los problemas derivados de las enfermedades y las medicinas para encontrar la cura son muchos, y tienen entre sus causas:

Mal diagnóstico de la enfermedad. Sobre o sub dosificación, automedicación. Uso de medicamentos débiles para enfermedades severas o el uso de medicamentos muy fuertes para males menores

Incapacidad del médico, corrupción, afán de lucro, intereses personales ajenos a los del paciente. Usurpación de la calidad profesional, violaciones éticas.

Aplicar tratamientos paliativos de los síntomas sin llegar a erradicar a fondo la causa de la enfermedad.

Recetar medicamentos a los pacientes equivocados, que no están en condición de soportar el tratamiento.

Medicamentos vencidos, tóxicos, de mala calidad o falsificados, ilegales o descontinuados.

No atender las contraindicaciones e interacciones con otros medicamentos. Usar la medicina de manera indefinida cuando ya no es necesario. Pobre criterio en el manejo de la definición de salud o cura.

Creencia de que una sola medicina lo puede curar todo como una panacea. Uso de placebos, amuletos, rituales. Charlatanería, carencia de base científica

Comparaciones interesantes

Si se traslada el problema de salud física y mental a la sociedad, economía o política, se encuentran los mismos problemas anteriores; hay psicólogos, filósofos, economistas o políticos que recetan la misma medicina para todas las enfermedades; psicoanálisis o conductismo, capitalismo o socialismo, democracia o dictadura, moral conservadora o liberal; son “médicos” fanáticos o charlatanes que se obsesionan porque su corriente de pensamiento es la panacea universal para todos los males; o… no saben manejar otras curas.

Las distintas corrientes políticas como el capitalismo o el socialismo, son procedimientos para resolver los problemas de determinadas sociedades en su momento histórico; su uso se debe limitar a que contribuya al restablecimiento de la sociedad, pero no las debe dañar ni perpetuar.

El socialismo en Cuba agotó su efectividad en la economía, pero sigue siendo efectiva en la educación y la medicina; el capitalismo es adecuado en la producción, pero altamente tóxico para el medio ambiente y el pobre. En China se cambió la economía socialista por la de libre mercado, conserva la dictadura política del partido comunista, con fuertes dosis de Confucio (disciplina, estudio y trabajo).

En Venezuela el socialismo es aplicado con una mezcla de populismo y confrontación; en Estados Unidos en el capitalismo de las grandes corporaciones la cura trae altos costos sociales y militares; además de un pobre concepto filosófico de bienestar basado en lo material.

Unas soluciones religiosas se recargan de ritos, en el pasado, enredos teóricos, intolerancia, fanatismo fundamentalista o terrorismo.

La democracia, considerada una panacea de la sociedad moderna resulta débil ante las dictaduras, el narcotráfico, los grandes intereses o el crimen organizado; la democracia es manipulada y permite el acceso al poder de los corruptos e incapaces.

Estos supuestos médicos de los problemas sociales, no pasan su etapa de brujos o charlatanes; no se preocupan por la real cura de la sociedad; se conforman con curas superficiales de los síntomas sin llegar a fondo; otros manejan intereses ocultos. Un político de este tipo debería causar tanta desconfianza como el médico que receta la misma medicina y tratamiento para todas las enfermedades

Unos políticos aplican curas para una parte de la sociedad, afectando a otras; no tienen visión integral de la nación y del planeta; lo que resulta bueno para unos países o clases sociales, resulta perjudicial para otros. No son capaces, prudentes ni honestos en recetar sus soluciones.

Hasta la fecha ninguna corriente política ha demostrado ser un modelo coherente y efectivo para solucionar los problemas humanos; alardean de sus virtudes, pero callan en sus deficiencias. Aún queda mucho trabajo en el diseño de alternativas justas no sectarias, que dependen de la capacidad y sentido ético de las personas.

Las soluciones romanas, religiosas, británicas, estadounidenses, japonesas, chinas o soviéticas han resultado cuestionadas por la historia; y se ha reflejado en la violencia de las guerras y revoluciones que provocan. Solamente una actitud de auténtico interés por el bien común de los pueblos permitiría aplicar las soluciones de acuerdo con la necesidad.

La humanidad ha generado excelentes ideas, pero no se han dado muchos líderes que se pongan de acuerdo y sepan escoger la mejor cura para determinados males, con la capacidad de un médico honesto.

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