jueves, 26 de agosto de 2010

Novedades editoriales comentadas

Pablo E. Chacón (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Las novelas de María Martoccia carecen del énfasis reivindicatorio que cultiva cierto feminismo acaso imprescindible en la esfera pública pero nunca necesariamente en la literatura. Sin embargo, las “Desalmadas” que habitan su última novela (La Bestia Equilátera) tienen mucho para hacer en un mundo cada vez más hostil y banal. En este caso, dos mujeres emprenden el camino a la sierra con otra a cuestas, a la busca de una herencia que las salve de la penuria. Una madre quiere que su hija recupere la cordura, pero un ladrón logra que la madre pierda a la hija. Un comisario sale a caballo, y con la ayuda de una bruja, encuentra a una joven muerta de amor. Si vender el alma al diablo parece un buen negocio, al final todos recibirán, con o sin su intervención, lo que todos merecen: amor, la niña sin juicio; tierra, la asesina; salud, la vieja moribunda; y unos pocos pesos la curandera.

Graciela Montaldo -en otro registro- publica “Zonas ciegas. Populismos y experimentos culturales en Argentina” (Fondo de Cultura Económica), una serie de ensayos en los que analiza una serie de intervenciones culturales situados en diversos momentos de la modernización argentina, que se circunscriben a dos contextos precisos a la vez que inestables: crisis y populismo.

Elsa Drucaroff vuelve a la novela con “El último caso de Rodolfo Walsh” (Grupo Editorial Norma): en diciembre de 1976, el escritor contó públicamente en su “Carta a mis amigos”, cómo murió su hija María Victoria, en desigual combate contra las fuerzas del ejército. A partir de ese texto, Drucaroff imagina una trama de acción, espionaje y suspenso. En la novela, Walsh oficia de detective, como en sus mejores relatos policiales. “La garchofa esmeralda” (Mansalva) es el título de la ¿novela? Del poeta Alejandro Rubio. El texto se divide en tres textos que so pretexto de obedecer las reglas del relato tal como han sido instituidas por la mendicante actualidad, contrabandean el exceso, la incontinencia y la desobediencia a padres y maestras.

Martín Sorbille, especialista en literatura, teoría crítica y cine latinoamericano, profesor en los Estados Unidos, publica “El fantasma de Echeverría en los orígenes de la modernidad argentina. Escenas y proyecciones sadomasoquistas” (Biblos): la obra del autor de “El matadero” ha venido rondando por los intersticios de la cultura nacional desde el nacimiento del estado argentino. ¿O acaso sus textos no fundaron el fantasma nuclear civilización o barbarie alrededor del cual se ha estructurado una ideología de oposiciones arbitrarias constitutiva de la identidad local?

Para el final, uno de los libros más esperados del año, “Aquí América Latina. Una especulación”, de Josefina Ludmer (Eterna Cadencia), donde la crítica deja de lado las categorías de la teoría literaria utilizadas hasta el momento en busca de nuevas articulaciones que recorran las divisiones actuales y permitan entender la configuración política, económica y social del tercer milenio en América Latina.

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El motor de las contradicciones

Jorge Majfud (Desde Jacksonville University, Estados Unidos. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Siempre que nos enfrentamos a un fenómeno físico o cultural buscamos en el aparente caos de datos y de observaciones el orden subyacente que lo explica. Una paradoja, por ejemplo, es una contradicción aparente que exige el descubrimiento de su lógica interna, la proeza intelectual, según Ernesto Sábato, de advertir que “una piedra que cae y la Luna que no cae son el mismo fenómeno”.

La unidad y el orden han sido premisas en casi todas las teorías y cosmogonías a lo largo de la historia humana. La palabra cosmos, de origen griego, significa “orden” (maat para los antiguos egipcios). En numerosos mitos cosmogónicos el universo surge del caos, incluso en aquellos que afirman la intervención de un Creador personal. Para la tradición judeocristianomusulmana, el bien es la unidad, Dios, Uno. El demonio era el Heterodoxo o era la dualidad, el dos, la maldición de lo femenino que lo masculino, el tres, repara (Dorneus, 1602).

Sin embargo, sin el conflicto, sin la dualidad y la diversidad no hubiese historia bíblica ni hubiese Dios creando el mundo. Los conflictos y las contradicciones son un atributo de la diversa narrativa bíblica que nunca sería reconocido por un creyente tradicional.

Desde un punto de vista teológico, también la dualidad, la creación y el pecado, el Bien y el Mal inevitablemente surgen del Uno, Dios. Lo mismo podemos entender de las religiones asiáticas. No así las religiones amerindias, sobre todo las prehispánicas, donde el conflicto es, de forma explícita, combustible del Cosmos, orden casi amoral del equilibrio de lo diverso y de los opuestos.

La ciencia moderna, surgida del neoplatonismo de los Copérnicos y los Galileos, no podía ser una excepción. Einstein se maravillaba que el mundo sea inteligible y nunca dejó de buscar la teoría que unificara el macro y el microcosmos y evitara el juego de probabilidades e incertidumbres. Uno de los principios de esa razón inteligible es el principio de unidad, que no permitía a la naturaleza (mejor dicho, a las representaciones de la naturaleza) afirmaciones contradictorias. Algo no podía ser y no ser al mismo tiempo, como la luz no podía ser onda y fotón a principios del siglo XX.

Stephen Hawking, en A Brief History of Time (1988), resolvió estas perplejidades epistemológicas con una tautología: “vemos el universo de la forma que es porque existimos”. El Universo posee un orden del cual extraemos leyes generales o las leyes generales, las teorías y hasta los actos de fe, son la forma que tenemos los humanos de relacionarnos con ese Universo diverso, cúmulo caótico de impresiones sobre nuestros sentidos.

Ahora, en la naturaleza física las contradicciones son apenas fuerzas opuestas. En filosofía clásica las contradicciones eran pruebas de un razonamiento defectuoso cuyo nombre ha pasado a la lista de palabras obscenas. En la naturaleza psicológica las contradicciones son expresiones de represión.

Pero para la historia, quizás las contradicciones sean el motor creador.

Los ejemplos abundan. Norman Cantor ha observado en The American Century (1997) una incompatibilidad sustancial entre el marxismo y el modernismo. Como la teoría de Charles Darwin, el marxismo es heredero no sólo del heguelismo sino del pensamiento victoriano en general desde el momento en que explica un fenómeno recurriendo a su historia. La Modernidad o, mejor dicho, el movimiento moderno de finales de siglo XIX y principios del siglo XX representado particularmente en el Art Nouveau y las vanguardias que le siguieron, desde el futurismo hasta el surrealismo, es una reacción “por agotamiento” del pensamiento y la moral victoriana. El pensamiento victoriano se funda en el historicismo y su miedo y reacción ante el caos de las primeras etapas de la Revolución Industrial —pobreza, criminalidad y diversos movimientos sociales— funda la policía moderna y la moral rígida, al menos en el discurso, el sermón y el castigo.

El pensamiento moderno no. Fue parricida; por momentos pretendió establecerse como una nueva historia y una nueva naturaleza, como una fórmula matemática que es producto de una larga historia pero no la reconoce en sí misma ni la necesita para evidenciarse verdadera.
El marxismo y el pensamiento moderno, el primero de raíz victoriana (lo cual es por lo menos otra paradoja) y el segundo antivictoriano, antiautoritario por lo que tenía de iluminista, fueron socios en su ataque al orden burgués y conservador, sobre todo en el siglo XIX y hasta el tercer cuarto del siglo XX. Sin embargo este conflicto se evidencia con la condena al arte moderno y al resto del pensamiento moderno luego del triunfo de la revolución rusa de 1917 y, sobre todo, del posterior estalinismo que condenó las vanguardias y la libertad creadora del individuo moderno.

El arte y el pensamiento moderno apuntaron contra el poder establecido de los Estados, se enfocaron —aquí el aspecto romántico del que carecía la mentalidad victoriana y el marxismo científico— en la subjetividad y la libertad del individuo sobre las fuerzas deterministas de la historia, de la economía o de la religión.

En el siglo XX, sobre todo en América Latina, podemos encontrar esta unión conflictiva de ambas fuerzas. Bastaría con leer las acciones y toda la obra escrita de Ernesto Guevara y de los intelectuales de izquierda más importantes del continente: el modernismo en la valoración de la libertad creativa del individuo y la época victoriana en el valor de la moral sobre las condiciones económicas; la realidad de cierto determinismo económico en la cultura popular que hunde sus raíces en el marxismo y el romanticismo del individuo que quiere ser pueblo pero ante todo es un individuo vanguardista. La razón marxista del progreso de la historia a través de una clase industrial, proletaria, y la valoración del origen perdido, de los valores agrícolas propio de los pueblos originarios.

Estas y otras contradicciones serán valoradas por los militantes de izquierda como inexistentes o circunstanciales o propias de un contexto contradictorio, como lo es el capitalismo y el orden burgués. Y como defectos de la narrativa política e ideológica, por la derecha. Todos unirán el valor de las contradicciones a sus adversarios sin advertir la naturaleza diversa de las contradicciones, como las bacterias o los tipos de colesterol.

Sospecho que no habría historia, de la buena y de la mala, sin cierto tipo de contradicciones sustanciales.

En nosotros, los individuos, las contradicciones son una condición humana. En nosotros, los pueblos, las contradicciones abren y cierran caminos, provocan revoluciones y largos períodos de status quo.

¿Qué seríamos sin nuestras contradicciones? ¿Quién puede reclamar una perfecta coherencia en su vida y en sus ideas? ¿Qué sería la historia sin esa permanente tensión que la mantiene en marcha, en un estado de fiebre inestable, siempre en búsqueda de la lógica de la perfecta coherencia, que es el mayor de todos los delirios?

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Con Buena Fe, todos nacimos ángeles

Daniela Saidman (Desde Venezuela. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Es el futuro una suma de presentes. De gestos, sueños, roces y esperanzas. Amores, que van haciendo nacer el mañana. Por eso la poesía es palabra necesaria, un arma imprescindible y una canción desesperada. Son éstas las voces que vinieron a traernos la convicción de que todos nacimos ángeles, de que la buena fe es un tributo y una apuesta al tiempo que está por venir.

“Puede que el aire se acabe / y se arme una guerra para respirar. / Puede que el tiempo se agolpe / y un solo minuto pueda ser fatal. / Puede que tantas iglesias, / y que al final no haya Dios. / Y aunque puede que sí, / también puede que no”.
(Puede que sí, puede que no, fragmento)

Tiene Nuestra América todo el color, el sabor, la textura, el olor, de sus gentes y sus sueños, porque también sabe del transitar por la vida hecha de pequeñas historias, de jirones de banderas y de velas que se alzan a la conquista del mar. Y son precisamente, esas cotidianas derrotas, esas pequeñas victorias contra el tedio, contra la mediocridad y la rutina, que Buena Fe se convierte en voz de futuro y corazón que está pariendo la era, como canta Silvio.

Israel Rojas y Yoel Martínez dieron nacimiento a Buena Fe, en la Guantánamo que les dio la infancia, en 1999, y la canta que ha surgido con ellos, es una caricia y una promesa, joven compromiso por la palabra que sabe decir presente. Ellos interpretan el mundo que les ha tocado vivir, el que les toca transformar, el que deben edificar a pesar todo y a pesar de todos.

“Vuelvo a arremeter / sobre otra arista que quedó desafilada, / oxidada por el tiempo. / Debes saber, / quizás alguna de estas voces tenga el verso / que te reclama alma y cuerpo. / Anda boca, no te calles, / anda corazón palpita, / mientras quede aliento grita...”.
(Déjame entrar, fragmento)

Y el amor se hace mujer. Verso que estalla y rompe. Batir de alas y de vientos sobre la ciudad que los cobija. En ellos, en Buena Fe, se mezclan los sones y pasiones de la Cuba de Martí, del Che, de Camilo y de Haydeé... se funden en un mismo abrazo y los ritmos vuelan vientos y levan anclas para cantar y cantarnos todo lo que está por decir y todo lo que está por amar.

“Hubiera sido hermoso que lo dijeran / Las hojas sobre la acera / El viento tras las banderas / La puesta de sol / Mas la verdad no me dijeron nada / Decenas de baladas / Por radio y televisión / Tampoco me hablaron / La letra del año, / tu pelo castaño, / aquel tarot. / No hubo un indicio / de algún maleficio / sacando de quicio, a mi razón”.
(Era mi aire, fragmento)

La tierra es la estancia del alma, del imaginario de los días idos, del hoy y del futuro donde la vida se entreteje con las voces próximas y prójimas. El país es el instante de tregua donde vuelan ganas y adioses, donde los versos son el agua que inunda la mirada y germina la siembra.

“Y vas / De tu país a tu raíz / Nunca te irás del todo / Ni a los ruidos con silencios / Ni a otras tierras con más oro / Vas / De tu raíz a tu país / Una canción te lleva / De regreso a donde un beso / Simple y cierto te espera”.
(Cada país, fragmento)

La Habana se puebla de los fantasmas que con Buena Fe inaugura besos, versos y libertades. Aquí ellos y nosotros cantando a coro las cotidianidades de las breves sonrisas, los sonrojos de algún amanecer compartido y la esperanza que nos talla sobre el aire y la tierra.

“Los fantasmas de esta ciudad desnuda / Curtidas siempre añil también paganas / Se niegan a partir con sus promesas / Rotundamente heridas por pagadas / Deslizan con el viento hacia una esquina / El resto que les queda de sus almas / Y hurgando en las columnas carcomidas / Como indirectamente evitan / Que se caigan”.
(Fantasmas, fragmento)

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Guerra de ideas

Eduardo Alessio

Ejercicio para aumentar el sentido crítico y el análisis de lo que leemos.

Amigos esto lo he escrito con la idea de mover conciencias e iniciar debates, pues estamos rodeados de un campo comunicacional que unifica por no decir masifica criterios y muchas veces leemos cosas y las creemos sólo por que el medio lo afirma.....y hemos ido creando el personaje que yo llamo "un según estudios realizados", es ese tipo de persona que cuando nos habla no pierde la oportunidad de meter en su exposición un:---“Según estudios realizados en la Universidad de XXXX el licenciado XX en éste tema dijo...” como consolidando lo que está diciendo y muchas veces ocultando una fabulación.

Los medios de comunicación se basan en mentiras y ocultamientos, montajes y calumnias. ¿Pero porqué la gente lo cree, por que no nos damos cuenta que nos están mintiendo? Pues porque nos han eliminado nuestro sentido común, nos convirtieron de seres reflexivos a seres repetidores de datos (loritos), nos han insensibilizado a tal grado que podemos ver un descuartizamiento mientras comemos nuestros espaguetis del mediodía (y junto a la familia), la caja boba (TV) ha hecho su trabajo.

Hoy lo irónico se mezcla con la realidad… ¡Cuando no es superado!... Por favor lee el artículo hasta el final y luego. Imprescindible mandarme tu opinión.

Nota extraída de “Oissela NEWS” El 19/12/2009 Por Odraude

Guerra por juegos de computadoras

La empresa “Democracy” le ofrece ahora el último juego de guerras por computadoras. “Liberty” lo más cercano a la batalla real. Les garantizamos la más fiel y real de las imágenes en conflictos y situaciones de guerra. Sólo requiere de experiencia previa en videos juegos y estar familiarizado con simuladores de vuelos comunes. Lo novedoso del juego es que está programado “on line” con eventos reales que por medio de “web cams”, montadas sobre aviones sin tripulantes son enviados a lugares de conflictos reales.

La presentación real de enemigos hace que este juego se convierta en el más excitante del mercado actual. Su adrenalina puede llegar a niveles insospechados.

¡Imagínese! Poder matar en forma y tiempo real desde su consola sin arriesgar su vida.

El sistema prevé la participación de inexpertos. Por ese motivo se debe pasar por ciertas pruebas antes de ser admitido como postulante. Los que no certifiquen o no pasen los exámenes previos, tendrán su chance pero les será muy oneroso.

La examinación previa arrojará un puntaje tanto en el análisis de sus habilidades como en el de su psicología, dicho puntaje incidirá directamente en la inversión que Ud. deba realizar (costo).
Si la empresa considera que sus aptitudes para la guerra son óptimas podrá llegar a participar hasta en forma gratuita. Dependiendo de su rendimiento podrá acceder a ser integrante de una élite, en éste lugar de privilegio habrá “premios estímulo”, dependiendo de sus puntajes.

Los sistemas de seguridad de la empresa son altamente especializados lo que convierte el juego en una actividad permanentemente chequeada tanto por sistemas electrónicos, como por una comisión veedora que también es quien organiza los eventos.
La empresa se reserva todos los derechos de control y de habilitación de los concursantes. Una misión podrá ser abortada sin previo aviso y sin resarcimiento económico, por ejemplo el hecho de que un participante evidencie falta de lealtad para con la empresa.
La elección de los escenarios operativos depende de la realidad política y beligerante del momento histórico. La empresa posee un departamento altamente especializado cuyo objetivo es generar nuevos conflictos internacionales a fin de tener permanentemente “acción”.

Por ser un plan en vías de desarrollo, los lugares y las plazas existentes son limitadas, las que serán evaluadas y designadas mediante la previa examinación de los aspirantes. Los juegos están dirigidos a toda persona de cualquier sexo o edad que pueda colocar el depósito exigido en efectivo en el Banco abierto para tal efecto (Bank of Democracy). El monto inicial estará fijado por nuestra empresa y será variable de acuerdo a nuestra conveniencia. Toda transacción, como las habilitaciones a la acción se realizará por intermedio de “passwords” para garantizar el secreto de su identidad.
Empresas “Democracy” garantiza el secreto de todos sus datos, por medio de su sistema de seguridad “absoluto”.

También puede optar por nuestro novedoso sistema “Humanizar”, que es básicamente un conversor de imágenes, en caso que Ud. no quiera ver la cara real de sus víctimas, bueno…éste sistema convierte las imágenes reales en símiles robotizadas, con un 89% de realismo lo que permite ver exactamente los gestos en los personajes, convirtiendo seres reales en dibujitos animados. Otros adelantos técnicos: como registros de las pulsaciones del enemigo, temperatura corporal, cámaras infrarrojas, trayectoria de proyectiles intracorpóreos, etc., son provistos en todos los sistemas operativos.

Por tratarse de operaciones reales, Ud. puede prever la duración del evento si pertenece a los niveles inferiores, no estando esto permitido en los niveles superiores (élite).

Debe leer, adjunto, nuestra información de “Safe System” donde lo asesoramos acerca de los seguros a los que puede acceder, previniendo desastres personales. La empresa no se hará responsable de sobre excitación de los participantes o ulteriores complicaciones psicológicas. Ya que el sistema “Safe Basic System” solo cubre los eventuales del campo operacional.

Comunicamos a nuestros seguidores que estamos incursionando en el “Rambo Junior”, ¡pronto saldrá al mercado! Un autómata de acción real en campos de batalla reales con condiciones parecidas a las de nuestro “Liberty” pero de mucho menor costo, lo que lo tornará accesible al bolsillo de mucha más gente.

Además ya está en el mercado y con mucho éxito nuestro “Baby”, pequeño todo terreno con radio operativo de 3 Km o 3 horas de acción, con potencial de fuego hasta 50 tiros 9 mm o 20 tiros 9 mm y una granada expansiva de acción 9 metros cúbicos, el que es colocado en el sitio del conflicto por sistema de paracaídas activado por Ud. mismo, este sistema está dirigido a la participación de los más chicos, para que nadie se quede sin jugar.

Promoción por este mes, 2 sets “Baby” con cada suscripción “Liberty”.

Todos a jugar, tu participación es imprescindible.

“Democracy… preocupados por defender nuestro mundo”
DEMOCRACY C.O.
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Seguramente estás horrorizado….Pero habrá algunos a los que no se les movió ni un pelo y lo peor es que a unos pocos les habrá interesado y lo releerán buscando algún link o dirección para ver si dan créditos y se pueden anotar, jajaja.

El presente artículo es una fantasía irónica de alguien que cree que el ser humano está llegando a niveles inaceptables de violencia y deshumanización. Que cree que la mayoría de nosotros anda como anestesiado y no crítica lo que lee, al menos lo suficiente. Ya todo vale y lo peor es que nos hemos acostumbrado y lo aceptamos, el estrés ya no existe lo que tenemos es escinco o esseis…

Los mismos que tiraron la bomba atómica y nunca se arrepintieron ni pidieron perdón son los mismos que siguen atacando a todo pueblo que pretenda su felicidad y son los que vetan, juzgan e intervienen en las actividades de toda acción dirigida a lograr esos cambios. El imperialismo que es el último nombre de las innumerables clases explotadoras que ha habido en la historia humana trata desesperadamente de anular toda organización reivindicativa de los pueblos explotados, como siempre lo hicieron. La única solución es romper con la dupla explotadores-explotados. A esa acción yo la llamo Revolución Socialista.

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El dilema del huevo, la gallina y… el gallo… ¡¡resuelto!!

Enrique Campang Chang (Desde Guatemala. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Uno de los primeros problemas que se nos plantearon en las clases de Ciencias Naturales fue: ¿Qué fue primero: el huevo o la gallina? Dejando al gallo aparte.

El dilema no se puede resolver si se limita al estado actual del huevo o la gallina; pero si uno toma una perspectiva más distante, a los orígenes de la vida y la reproducción, sí es posible. ¿Cómo puede nacer la gallina sin el huevo?

Comprimiendo millones de años de historia natural en un ensayo, uno se debe que remontar al origen de la gallina y el huevo, a la división de las bacterias, virus, la célula vegetal y animal, que por división mitótica se va duplicando en forma idéntica a sí misma, como las algas, diatomeas, paramecios o amebas; tendría que pasar mucho tiempo hasta que apareciera la reproducción por gemación o la formación de yemas en las levaduras.

En las levaduras, la célula madre es el antecedente de la gallina, proyecta su protoplasma a una yema por duplicación de su ADN y forma una célula nueva; esta es aún reproducción asexual. La yema o huevo lleva la codificación del ADN de la célula madre en el núcleo, sin tener que pasar por el difícil proceso de partición simétrica en las especies pluricelulares, parecido a la reproducción del nopal.

Así durante muchos millones de años, imposibles de determinar, porque las pequeñas células no dejan muchos rastros fósiles, las plantas como hongos, algas, se reproducen asexualmente con órganos especializados, que en vez de dividir a la mitad a la célula madre; codifican su ADN en una yema que más tarde da origen a las esporas y al huevo que conocemos hoy.

La gallina por su complejidad actual no se puede reproducir por mitosis, tiene decenas de tejidos y órganos que harían demasiado difícil su partición. La única forma posible es codificando su cuerpo en el ADN del huevo.

Aun se mantiene el misterio sobre el origen del ADN y cómo se duplica en forma asexual. Pasó mucho tiempo para que el ADN de la célula madre se recombinara con otro ADN del macho y crear un órgano evolucionado diferente por medio de la reproducción sexual.

Las plantas empiezan a formar esporas en los hongos y helechos, se reproducen por extensión idéntica de sí mismas. Con el aparecimiento de las plantas fanerógamas con flor, el polen y el ovario, son los antecedentes de la reproducción sexual en el mundo natural.

La polinización cruzada del ADN del la flor hembra con el polen macho crea un proceso meiósico, o sea la recombinación de dos ADNs para formar uno nuevo; este es el origen de la evolución de las especies, donde cada generación es diferente a la de los padres.

El polen (macho) es el antecedente del gallo. No se sabe del tiempo transcurrido entre la división por mitosis a la formación de yemas en las levaduras al polen de las flores; pero si se busca el orden de aparición, no es difícil establecer que el antecedente de la gallina (célula madre) fue primero, luego el huevo (asexual por mitosis), luego el gallo (el animal desarrollado en torno al espermatozoide) y finalmente el huevo meiósico -sexual- (por combinación del ADN de la gallina y el gallo) que da un pollito con ADN diferente al de sus padres.

Si se entra en el debate de género, la célula madre que gesta la vida, (antepasada de la gallina) fue primera, luego aparece el huevo, que es un órgano complejo que lleva el ADN y el medio nutritivo para su desarrollo. Hoy en día, para muchas especies, el papel de la hembra sigue siendo protagónico en la reproducción y crianza; con sus excepciones.

El macho o el gallo es, de manera muy simplificada, el órgano para producir el espermatozoide. Entre los mamíferos es un agente problemático que abandona o ataca a su pareja e hijos, sin rol social definido en la crianza. Las abejas expulsan del panal al macho una vez cumplida su misión o devoran como las Mantis religiosas y arañas viuda negra.

De esta manera el dilema queda resuelto, cambiando el modo de plantearlo en la perspectiva de la historia natural; entonces para felicidad de las feministas, primero fueron los ancestros de la gallina, luego los del huevo y de último el gallo, sin querer meterme en el enredo religioso de quién fue primero si Adán, la costilla o Eva…

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Nuestra extraña época

William Ospina

Borges decía que la democracia, tal como hoy la entendemos, es “ese curioso abuso de la estadística”

La estadística, que sin duda es un instrumento valioso para entender ciertos fenómenos, se ha vuelto en nuestra época la piedra filosofal. Antes todo querían convertirlo en oro, ahora todo lo convierten en cifras. Todos los días nos llevan y nos traen con cifras que nos producen la ilusión de que todo es medible, de que todo es contable, y a veces perdemos la visión de la complejidad de los hechos gracias a la ilusión de que entendemos el mundo sólo porque conocemos sus porcentajes.

Cifras llenas de importancia que, por lo demás, cambian de día en día. Los gobernantes suben y bajan en popularidad como en una montaña rusa al empuje de los acontecimientos, y están aprendiendo que a punta de escándalos, de riesgos y alarmas, es posible mantener el interés y hasta la aprobación de la comunidad.

Nadie parece preguntarse si detrás de esas cifras hay hechos profundos y datos verdaderos, si detrás de esas alarmas cotidianas hay cambios reales, si detrás de esos éxitos atronadores hay verdaderas transformaciones históricas.

Roma creyó que era posible gobernar con pan y circo. El mundo contemporáneo le está demostrando que en esa fórmula sobraba el pan. Vivimos en la edad del espectáculo, en la edad de la satisfacción inmediata, ya quieren que nadie se pregunte de dónde viene ni para dónde va sino sólo cuál es el próximo movimiento, cuál es el último acontecimiento. Las modas han reemplazado a las costumbres, las noticias a las tradiciones, los fanatismos a las religiones, la farándula a la política.

Paul Valery decía que llamamos civilización a un proceso cultural por el cual la humanidad tiende a ponerse de acuerdo sobre valores cada vez más abstractos. Y es verdad que allí donde las sociedades primitivas luchan por la tierra, por el oro, por la acumulación personal, las sociedades organizadas luchan por la libertad, por la justicia, por la igualdad de oportunidades, por la dignidad, por la legalidad.

En una sociedad primitiva, si la ley es un estorbo para alcanzar un fruto concreto, se viola la ley con arrogancia y con descaro. Ello permite logros inmediatos pero vulnera ampliamente el pacto social, deja a algunos protagonistas más fuertes pero a la comunidad inevitablemente más débil.

Hay una conspiración en el mundo contra la lucidez, contra la lentitud, contra las serenas maduraciones, contra los ritmos naturales, contra el esfuerzo, contra la responsabilidad. La inteligencia, por ejemplo, es estorbosa a la hora de lograr la unanimidad: es mucho mejor la disciplina y la sumisión.

Las cosas profundas maduran lentamente, pero ahora se quiere que todo sea útil enseguida, no viajar sino llegar, no aprender sino saber, no estudiar sino graduarse, y terminamos creyendo que vale más el resultado que el proceso. Si las semillas tardan en retoñar, piensan que hay que intervenir los procesos para que las semillas revienten antes, para que la planta brote más pronto, para que la tierra extreme su trabajo y las cosechas se multipliquen.

La tradición nos enseñó que todo logro requería un esfuerzo, esta sociedad nos soborna con la ilusión de metas sin caminos, de felicidades sin méritos, de placeres sin contradicciones, de paraísos sin serpiente. Quieren hacernos creer que es posible vivir en un mundo donde nuestros actos no tengan implicaciones morales ni consecuencias prácticas, una felicidad sin esfuerzo y sin responsabilidad, un orden de la realidad puramente lúdico donde nada tiene graves consecuencias.

La gran seducción de las pantallas de nuestro tiempo nace tal vez de que en ellas todo pasa y nada permanece, de que allí todo lo vemos y nada parece comprometer nuestra responsabilidad. La función seguiría aunque no estemos allí para verla, no estamos personalmente implicados en ella. Los noticieros traen datos alarmantes, crímenes, guerras, accidentes, pero enseguida nos dan el postre frívolo que facilite la digestión: aunque acaben de morir cien mil personas por un sismo en la China el juego en el estadio sigue invariable, por la pasarela fluye el desfile sin interferencia… nada ha pasado. Y es que en la pantalla todo equivale a todo, no hay escala de valores, orden de prioridades, un bombardeo es igual a un chisme de farándula, un acto de gobierno es casi lo mismo que la voltereta de un funámbulo.

Como en los dibujos animados, como en los juegos electrónicos, como en los cuentos de hadas, nadie muere realmente, nadie se equivoca, nadie fracasa. La realidad virtual es la única, mientras todo ocurra en la pantalla nada es verdaderamente conmovedor, ni aterrador, ni fatal.

Basta pulsar el control remoto y un juego de tenis reemplaza los campos de muerte, un conejo animado sustituye los crímenes, una Venus de Yves Saint Laurent borra los rehenes que languidecían en sus selvas. Por eso no es extraño que la pantalla guste más que la vida: en la vida hay problemas reales, dificultades que exigen decisiones, dramas sociales que reclaman criterio, espíritu crítico, esfuerzo y responsabilidad.

¿Podrá llegar a alguna parte una sociedad que cada vez más busca sólo el pacto lúdico del placer inmediato, el terror virtual de las inmolaciones sin consecuencias, la adrenalina de las catástrofes interrumpidas por la pausa publicitaria? No es de extrañar que el único criterio que sobreviva sea la tenue capacidad de decidir entre marcas, entre fanatismos, entre colores, entre ornamentos.

No es de extrañar que escojamos a los gobernantes por la fotografía, las profesiones por su virtual éxito económico, las amistades por la ropa que usan, las ideas por cuán fácil sea obedecerlas y aplaudirlas. Y que no le queden a una juventud desorientada, enfrentada de repente a los dramas verdaderos de la vida verdadera, más opciones que la desesperación, la impaciencia, la neurosis, las evasiones narcóticas, el consumo compulsivo, el aullido y la nada.

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Música: El estilo chill out

ARGENPRESS CULTURAL

Chill out (término informal del inglés que significa relajarse) es un género musical contemporáneo que engloba a gran cantidad de vertientes dispares de géneros musicales con un rasgo en común: su composición armoniosa y relajada.

Estilo musical normalmente compuesto con instrumentos electrónicos, que pretende relajar al oyente. Chill out, en inglés significa: enfriar. Un disco clásico de Chill Out es el "76:14" de Global Communication Otro clásico es "Chill Out" de KLF.

El "Chill Out" se caracteriza ante todo por la forma suave en que se combinan o remezclan algunos géneros tales como ópera, Techno, música ambiental, rock y algunos otros géneros relacionados con el uso de sintetizadores, cajas de ritmos y efectos de sonido. Junto con el ambient y el lounge (este es una variación del house), estos tres géneros han adoptado una rica variedad étnica que ha convertido al Chill Out en una subcultura que ha incubado una serie de adeptos que hallan en la armonía de los sonidos, la exaltación de los sentidos y una sublime forma de sentir la música.

El tema a la música Clásica, llegó habiéndose editado un álbum doble llamado "Chill: Classical", que aparte de composiciones y coros de ópera, contiene algunas piezas instrumentales de Beethoven, Schubert, Vangelis, entre otros.

Al contrario del Techno original, en el que se emplean ritmos y melodías simples, rápidas y muy repetitivas, el Chill Out es más complejo, usando sonidos muy variados, y ritmos diferentes que van cambiando con el transcurso de la canción. Es una combinación de estilos que busca provocar sensaciones de armonía y tranquilidad. Alrededor de esto han surgido bares y restaurantes que manejan un concepto de diseño de interiores creados especialmente para que este estilo de música combine con su apariencia.

También existen emisoras de radio internacionales que emiten únicamente este tipo de música. Hoy en día se puede encontrar la variante "chill house", con algo más de intensidad en su línea de bajos, así como ritmos más contundentes para ser bailados.

Aquí presentamos algunos ejemplos de este estilo.




Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Chill_out

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26 de Julio de 1953: Carnavales de Santiago, asalto al cuartel Moncada

Marcos Winocur (Desde México. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Puede que se canse la noche. Puede que se canse la luna. Y los tambores, puede que se cansen también. Pero las manos no. Un segundo en el aire, aletean y caen, golpean breves.

Que se canse la noche y se vaya desnudando la luna. Que se canse la luna y deje la noche a oscuras.

Y las enaguas y el almidón, la calle y los zapatos, puede que se cansen también. Pero las cinturas no. Vuelcan a la danza, una vez, otra vez y otra vez más. Cinturas. Tambores. Tambores. Cinturas.

¿Conoces este idioma? No es simple, no viene de cerca. África, un día los hombres fueron libres. Y luego, un barco inglés, filas de esclavos. Pero el capitán no pudo impedirlo: a bordo subió la santería, mezcla de primitivas creencias con el cristianismo. Y las manos y las cinturas, a pesar de los siglos, no han perdido la memoria. Cuba les agregó: un nuevo habitat, elementos de la tradición europea de sus amos y, por sobre todas las cosas, esto: la pena negra, ese grito litúrgico del bembé que clama por la sangre ida entre las altas cañas del azúcar.

Cantos, música y bailes, este idioma... ya sé: no es hora de cosas tristes. Estamos en carnaval y en Santiago de Cuba. nada menos... ¡Olvidarse de todo y chico, sácale, sácale candela a los cueros! Tá bueno ya. Mira, es de día... ¡Qué va, viejo, recién se pone lindo!

Y el alcohol corre: raspa la garganta, calienta el estómago, enciende la sangre. A la primera claridad de la madrugada, las figuras se recortan con línea brillante de sudor. Los dedos se cierran sobre los vestidos, los vestidos sobre las cinturas y las enaguas brincan que te brincan, de un lado al otro del pie. Es la conga, la criollísima rumba y el danzón, que trae burla y sonsonete en el mismo título de su letra: míster pircher no come bolas, ten days, ten dóllars. Flautas, trombas y cornetas: una selva de metal dorado sopla sobre las tumbas. Estas, largos tambores cilíndricos rayados en blanco y negro, siguen a los cuerpos su balanceo. Y más atrás, el caos: bongoes, cencerros, chasqueantes güiros, triángulos, quijadas de vaca, simples botellas y cajones, cada uno sonando a su modo. Es la cola de comparsa. Escúchala, escúchala:

"Oye cole'a no te asuste cuando vea
oye cole'a no te asuste cuando vea
al alac’án tumbando caña
al alac’án tumbando caña
costumb’e ‘e mi país
mi he'mano.”

Vamos, ven con nosotros, esto acaba. Aquí, las comparsas. Al frente, el farolero marcando un paso de baile. Ven, los muñecones con sus cabezotas tembleques. ¿Qué quieres ser esta noche? Hay moros azules, marqueses, viejas venduteras de frituras, vendedoras de flores, macheteros, manolas de falda estrecha y altas peinetas, bomberos, príncipes del rajah, diablitos de fuego y chinos elementales: guayabera color amarillo, y estirando los ojos, línea negra de corcho quemado. Ven, porque mi vida es triste, en carnaval me alegro. Ven, porque mi vida es gris, en carnaval me pinto. Ven, apúrate antes que el sol ponga rojo el Oriente.

Y presta atención: dentro de las cajas de los tambores, dos sones distintos. Uno, seco golpe del más seco pellejo de los parches. Otro, el suave toque batá, con aires de santería. ¡Cuidado! Un espíritu del más allá, tocado por este frenesí del más acá, ha dejado de tumbar sombras con su machete de plata fría. Y súbito caerá sobre la tierra a hacerse dueño de un cuerpo. ¡Ay, los pases blandos de la danza! ¡Ay, el ritmo caliente! Un solo corte y los gestos se endurecen, muerden el aire con furia. Deja en paz la santería, apaga el toque batá. ¡Y regresemos, aunque sólo nos quede un minuto, al fondo multicolor de las voces y risas cubanísimas, a las trompetas como una lanza!

Carnavales, domingo de Santa Ana. Iré a Santiago volando con el ángel del poeta que cantó nuestra tierra, un andaluz de estirpe, Federico García Lorca:

“Iré a Santiago.
¡Oh, cintura caliente y gota de madera!
Iré a Santiago.
¡Arpa de troncos vivos, caimán, flor de tabaco!
Iré a Santiago.”

Que se duerma tu cabeza. Que tu cuerpo despierte en brazos de los tambores y ellos sean tu pulso ¡ni los diablos podrán sujetarte!

Domingo de Santa Ana, carnavales de Santiago. Aquí comienza nuestra historia, pero en un año de muy singular festejo. Un distinto idioma por las calles: enmudecen los cantos y la música, la danza corta en seco sus giros en el aire. El tum tum deja paso al silbido de las balas, a la tos de las ametralladoras y la bebida se hiela en las copas, y las copas quedan a mitad de camino. Otra iba ahora a correr: la sangre sobre los muros, sobre el pasto de la fortaleza militar de la ciudad, el Cuartel Moncada.

Porque no es cualquier domingo de Santa Ana. Es el 26 de julio de 1953.

Amanece bajo un cielo de plomo. El aire quieto. Por la carretera central de acceso, una caravana de automóviles. A la luz de la madrugada, el primer golpe de vista parece revelar la identidad de los viajeros. Visten de uniforme: la corbata negra reglamentaria resalta sobre el amarillo de las camisas. Temprana visita. ¿Comitiva de oficiales...? Pero un detalle: la mayoría viene armada de ¡escopetones de caza y rifles calibre veintidós! y no hay tiempo para mayores detalles, la acción se precipita: ya el primer coche, adelantado, dobla en dirección al Cuartel Moncada. Cerca de la posta tres, a la entrada, un encuentro: la ronda nocturna, de vigilancia por los exteriores. A la voz de su jefe los soldados sacuden la somnolencia y, se cuadran. El automóvil pasa junto a ellos, lo saludan militarmente. Luego la patrulla prosigue su marcha. Junto a la posta tres el coche se detiene. Sus ocupantes bajan rápidamente y uno exclama:
¡Abran paso al general!

Y sin más palabra, desarman a la guardia. Demasiado tarde, ésta comprende: ¡atacan al cuartel! Al punto los demás automóviles aparecen con otra parte de la gente. Pero no sólo ellos: la ronda nocturna, aún dentro de escena, ve y entiende cuanto ocurre. Y mientras unos soldados comienzan a disparar con ametralladoras, otros corren a dar alerta a la guarnición. Un sargento, sin reparar en las balas, se prende a la campana de alarma. El tiroteo se generaliza.
Más lejos la jornada de carnaval se agota. Los borrachos orinan junto a las puertas, ríen a carcajadas, lloran. El día va apagando la ciudad. Fiesta del pueblo, ahogo, efímero remedio para desgracias de años. Libertad, ilusión de romper cadenas. Aquí, en medio de las comparsas, elegir: marqués, dandy, señorito. Por unas horas, ron y disfraz. Cerveza helada y disfraz. Un millón de botellas de cerveza helada. Pero también comer: fricasé de pollo, emparedados de cerdo y algodón de azúcar, la única nieve que conoce la isla. Cientos de kioscos a lo largo de casi tres kilómetros...y luego tablones semidesarmados, el pavimento regado de papeles: blancos donde las bocas secaron la grasa, cintas que hace unas horas eran colores disparados por el aire. Todo sucio, opaco, indiferenciado bajo el paso de miles de tacos. Por esta vez acaba, se llaman a silencio los tambores entre las protestas de los últimos comparsas. Fuente viva, purísima: un arte que el negro crea y recrea desde hace siglos, con la savia de su pasado africano. Por tres días su voz, sólo ella. Capataz de cuadrilla, mayoral de la estancia, niño bitongo, guardia rural: atrás, el pueblo ha tomado la ciudad y cuidado: no todo será palabra del alcohol y olvido. A la madrugada, con los postreros sones, marqués, dandy, señorito, hacen pedazos sus vestiduras.

Porque de la rebeldía será el próximo acto.

Carnavales de Santiago, asalto al Cuartel Moncada. ¿Qué los une en este domingo de Santa Ana? Últimas máscaras de la noche, primeras del alba. Unos, trapos y caras pintarrajeadas. Otros, uniformes militares. Unos disfrazan los pesares tras música, ron, alegría. Otros disfrazan un increíble desafío a la muerte.

Unos y otros ¿qué magia ha dispuesto reunirlos?

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¡A la salud de Anna Karénina!

Edgar Borges (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Molino Viejo Café; parque Isabel la Católica, Gijón. Lugar donde cuatro amigos hemos quedado para celebrar Anna Karénina de León Tolstói. De entrada la estructura rupestre equilibra los nervios; la cafetería forma parte de El Parador y éste a su vez integra (como si arquitectura humana y natural se hubiesen puesto de acuerdo) el pulmón de la ciudad. Es tal la armonía que al cerrar los ojos se confunden ambos espacios (parque y café). Por algo Henar seleccionó el sitio, es ideal para montar nuestro café literario de cara al bosque de los tiempos. Yo, con mi ordenador portátil en mano, he llegado tarde. Henar, Cristina y Antonio contemplan, desde una mesa ubicada frente a la barra, mi distracción.

Me siento y comienza la fiesta literaria del grupo. Los cuatro recordamos las distintas razones que nos llevaron a celebrar “Anna Karénina”. Henar consideró que era motivo suficiente que en 2010 se cumpliera el centenario de la muerte de Tolstói; Cristina optó por secundar a Nabokov: “es la mejor novela de amor de todos los tiempos”; Antonio, fiel devoto de Dostoievski, decidió seguir a éste cuando al terminar de leer la novela salió a la calle para gritarle al mundo que Tolstói era Dios. Mi escogencia fue la más precaria de todas: me provocó. Una camarera, vestida con traje asturiano, nos trae la carta de los vinos (en Molino Viejo Café hay “momentos” de vinos, emparedados, helados, té; para cada ocasión hay una carta); Henar, previamente, por sugerencia de Ángel, el Director de El Parador, ha decidido que nuestra tertulia sea un “momento de vino”. Unánimemente (o por la promoción de Henar) pedimos un rioja crianza. Sonrisa de la camarera, petición cumplida y se intensifica el homenaje.

Mientras Cristina saca de su bolso una nueva traducción al español que de la novela ha publicado la editorial Alba, busco en el ordenador noticias recientes sobre Anna Karénina. Encuentro un artículo del escritor Eduardo Lago, se titula “La lección de Tolstói”; lo publico en mi muro de Facebook para observar la reacción de mis amigos virtuales, pues los reales ya han tomado posición del artículo que, quizá para llevarme la contraria, en versión papel rápidamente muestra Antonio. No hay caso, mi descubrimiento hace días levantó polémicas entre lectores y escritores. Eduardo Lago sostiene que “si se tratara de recomendar una lectura para el verano, la propuesta sería un libro que nos arrastra desde el principio. Anna Karénina”. Mis amigos (reales) y yo coincidimos en que “existe un prejuicio que etiqueta a las grandes obras como aburridas”. Aburrido y peligroso para el intelecto es relativizarlo todo, digo. Dan Brown es igual a Franz Kafka; los chismes enseñan tanto como la filosofía; el sol cada día se parece más a la luna y dos más dos ya no son cuatro. Lago deja claro que “los best sellers podrán ser novelas, pero no son literatura. Los americanos (de Estados Unidos), una vez más, tienen las cosas clarísimas en ese sentido. Un ejemplo: la distinción tan útil como sutil de que se sirve el suplemento de libros que publica The New York Times los domingos para desgajar de entre los títulos más vendidos una categoría aparte que aparece directamente bajo la rúbrica de ficción para el mercado de masas”. En mi muro de Facebook casi todos mis amigos (virtuales) relativizan la opinión de Lago (¿será que de relativizarlo todo terminaremos perdiendo la lógica?). En pocos segundos, más de veinte comentarios en defensa de los best Sellers (antes se escribían, ahora se fabrican). Cada loco con su tema, cantaría Serrat.

Mis amigos del café literario (real) debaten sobre las virtudes que convierten a Anna Karénina en un clásico. Cristina lee lo que al respecto asegura Lago: “Al leer acerca de las vidas de los protagonistas se produce un intenso fenómeno de reconocimiento e identificación: todos hemos pasado por las situaciones que se nos describen en la novela. Esa es, precisamente, la función de la verdadera literatura: indagar acerca del sentido más profundo de la existencia: de nuestra existencia, en toda su complejidad”. Agosto se despide del año 2010 (a menos que alguien grite lo contrario); pido permiso a los amigos de mesa y camino hasta la terraza. Me detengo y observo la fosa donde estaba ubicado el viejo molino que da nombre al lugar. El espacio-tiempo me hace sentir que el punto de partida y encuentro de los humanos es la naturaleza. Y hasta eso, hemos relativizado.

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Dos poesías

Mirna García (Desde Guatemala. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

A su memoria

“Cerraron sus ojos,
Que aún tenía abiertos;
taparon su cara
con un blanco lienzo;
Y unos sollozando, y otros en silencio,
de la triste alcoba
todos se salieron.”

Gustavo A. Becker

A ÉL

A ese hombre tan alegre
Ese hombre tan sonriente
Que nunca lo vi de mal humor;
En la vida siempre lo veía como un ser amable,
De corazón valiente y de una distinción única.

Las varias horas que compartiste conmigo agradezco,
y porque sé que lo hiciste de corazón y con mucha pasión,
en la que tu entrega fue por brindarme mucho amor.

Un amor incomparable, donde reinaba la ausencia de la violencia,
recuerdo perdurable en mi memoria, eras para mi gran héroe.

Tu ausencia física en lo terrenal, lo tomo
Como un bello descanso, aunque mi corazón se comprima y
no lo acepta tan fácilmente, y tenga esa sensación sensible,
siempre fuiste y serás un gran hombre ejemplar, que marcaste
mi personalidad.

A mi gran héroe que entregaste tu vida por tus hijas y por
tu esposa y por toda una sociedad que necesitaba justicia,
y por el solo hecho de sentir a flor de piel las necesidades de otros y otras
Ya eres para mi; mi gran PAPA que vivirá por siempre en mi recuerdo…

__________

“La naciente mañana”

Una mañana más que va naciendo,
Y con ella despiertan todas las aves,
Que anuncian con sus algarabías un nuevo amanecer.
Nuevamente yo aquí, bajo estos lindos arbustos verdes y frescos,
Sigo pensado que aunque la vida es cruel siempre será justa y que el tiempo lo cura todo.

Hoy tengo nuevas perspectivas con mi vida
Nuevos proyectos que me ayudaran a cimentar
y crear un ambiente armonioso.

El olor a flores naturales,
Envuelven mi entorno
En el cual a la utopía sigo mis pasos para alcanzarlo
Más no ceso, ya que el tiempo es primoroso.

Oigo el aire remecer a los grandes árboles de pinos,
Que anuncian que la naturaleza es bella
si la sabes apreciar.

En esta fresca mañana, espero su energía
del día, para fortalecer mis expectativas,
porque la naturaleza y yo somos lo mismo.

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Imágenes de Josef Koudelka: “Primavera” checa (e invasión) fotografiada

Demian Paredes (LA VERDAD OBRERA - PTS)

En el marco de los Encuentros Abiertos-Festival de la luz –una serie de actividades de exposición fotográfica, charlas e “intervenciones” en todo el país, que se realiza cada dos años- se exhibe, hasta el 2 de septiembre en la Fundación OSDE: Suipacha 658, la muestra “Invasión 68, Praga”, del checo Josef Koudelka.


Koudelka, que nunca ejerció el periodismo y que regresaba a Praga –un día antes de la invasión de los tanques bajo las órdenes de la burocracia de Moscú- de retratar asentamientos gitanos, salió a las calles con sus cámaras toda aquella semana de agosto que pasaría a llamarse “la Primavera de Praga”, retratando la invasión y la resistencia del pueblo checo.


200 rollos fueron el resultado de su intensa labor y, al cumplirse 40 años de aquellos sucesos, seleccionó las mejores fotos, junto a documentos de la época y una breve cronología, que fueron editados en un libro, que tiene el mismo nombre de la muestra que se conoce por primera vez en nuestro país.


El “nomadismo” de Koudelka -que además de los gitanos retrató actividades teatrales- continuó luego de aquel año, cuando en 1969, en conmemoración de la invasión del ejército de la burocracia soviética, el Sunday Times publicó algunas fotografías. La Agencia Magnum lo preservó bajo las iniciales P.P. (Prague Photographer/fotógrafo de Praga) y consiguió luego sacarlo del país.


Como le explicó él mismo a Melissa Harris –curadora de la actual muestra-: “Una buena foto es la que no te podés sacar de la cabeza”. Y hay muchas de esa clase aquí: desde las escenas de los tanques rusos entrando a la ciudad, pasando por multitudes rodeándolos; hasta escenas de individuos, hombres y mujeres de todas las edades, enfrentándose decidida y pacíficamente a los tanques –también hay una foto que recuerda a Plaza Tiannamen, cuando la burocracia maoísta atacó a la juventud-, a los soldados y sus rifles.


Checoslovaquia ’68 fue uno de los episodios de resistencia y lucha política contra los dictados de la burocracia gobernante de la URSS, que había comenzado lustros atrás con las luchas en otros Estados obreros: Alemania (1953), Hungría (1956)[1] y Polonia (1956 y 1980/81); como lo había previsto León Trotsky en el Programa de Transición (1938), contra la opresión y la expoliación de las castas gobernantes se levantarías las masas, organizándose democráticamente, en lucha contra la opresión y por la instauración de la democracia obrera (auténticamente soviética), en un proceso tendiente a la “revolución política”. Checoslovaquia ‘68 fue parte además del enorme ascenso obrero, juvenil y popular que recorrió Europa occidental y América: el Mayo Francés, el Otoño Caliente italiano, las luchas en EEUU contra la guerra en Vietnam y el Cordobazo y demás “azos” en Argentina, entre otros procesos.


Sin embargo “A diferencia de la revolución húngara, la invasión a Checoslovaquia no enfrentó una resistencia armada, la clase obrera acompañó las movilizaciones pero no fue protagonista lo cual empezó a mostrar el inicio de la hegemonía de otros sectores sociales, como los estudiantes y la intelectualidad disidente, con métodos y programas menos radicalizados”[2].

Pasada aquella etapa revolucionaria vendría en los ’80 el “neoliberalismo” y la restauración en los Estados obreros deformados y degenerados hacia el final de la década. “El carácter de los levantamientos de 1989-91 y sus consecuencias sólo puede comprenderse como el último acto de un largo proceso de revoluciones políticas derrotadas que sacudieron los países de Europa del este, combinado con retrocesos importantes de la clase obrera occidental ante el avance de la ofensiva neoliberal”[3].
***
Las fotografías de Koudelka quedan hoy como retrato y documento gráfico de un pueblo que luchó por la libertad política, una condición indispensable para la consolidación, desarrollo y extensión del socialismo en cualquier país.

Notas:
1] Ver Peter Fryer, Pierre Broué y Balasz Nagy: Revoluciones obreras contra el stalinismo. Hungría del ‘56, Bs. As., IPS, 2006.
2] Claudia Cinatti: “La actualidad del análisis de Trotsky frente a las nuevas (y viejas) controversias sobre la transición al socialismo” (revista Estrategia Internacional 22, 2005, Dossier “Del stalinismo a la restauración capitalista”, p. 163).
“La ‘Primavera de Praga’ tuvo enormes repercusiones en todo el mundo. El repudio a la invasión soviética, junto con el rol nefasto de los Partidos Comunistas en occidente –centralmente en la oposición del PCF al Mayo Francés-, produjo el alejamiento de importantes sectores, sobre todo en la intelectualidad de los países imperialistas, que cambiaron sus simpatías hacia el maoísmo y algunos hacia el trotskismo” (ídem.).
3] Ídem. p. 160.
“Los procesos de 1989-91 mostraron que las derrotas previas de las revoluciones políticas del Este y también de los trabajadores en los países capitalistas donde se imponía la ofensiva neoliberal con los gobiernos de Reagan y Thatcher, habían minado la capacidad de resistencia, organización y voluntad revolucionaria tanto de los obreros del ‘bloque soviético’ como a nivel internacional (…). El aparato stalinista no fue derrocado ni por una contrarrevolución burguesa, ni por una revolución proletaria, simplemente colapsó por presión interna y externa, mostrando que sus bases ya estaban corroídas. (…) los procesos fueron desviados, llevando a la conformación de gobiernos restauracionistas” (ídem. p. 174).

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Violencia y esperanza en la obra de Kenzaburo Oé

Alfredo Herrera Flores (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Un grupo de adolescentes es abandonado en un remoto pueblo donde una peste amenaza acabar con sus vidas. Han muerto ya los primeros infectados y muchos animales. En medio del pánico, estos aún niños se hacen hombres y descubren la amistad, el amor, la solidaridad y sobreviven gracias a la esperanza, que también se les aparece nueva e infantil.

Envuelta en dos ambientes superpuestos de violencia, la segunda guerra mundial y el abandono forzado de los jóvenes, la primera novela del japonés Kenzaburo Oé (Ose, Japón, 1935), “Arrancad las semillas, fusilad a los niños” (1958) marcó el contexto temático en el que se desenvolvería su obra. Un año antes había publicado una breve novela, “La presa”, en la que aparece otro elemento importante en su narrativa, la vida de la aldea.

Con estos tres elementos (la aldea, desde donde se organiza su expresión personal, la violencia, que circunda la atmósfera desgarradora de sus historias, y la esperanza, fuerza interior que permite a sus personajes, y a él mismo, sobrevivir en medio del terror) Kenzaburo Oé construirá una obra singular en un país, y una cultura, que milenariamente había celebrado, a través de sus artes, la belleza, la pasión por la contemplación del paisaje, el imperio de la religión, la sutileza del erotismo, el entusiasmo por sus batallas y sus sueños de grandeza.

En “La presa”, un soldado norteamericano, de raza negra, cae en manos de unos aldeanos, que lo encierran y lo alimentan, mientras unos niños lo observan como a un raro animal y se le acercan con curiosidad. La novela muestra la vida de la aldea, el horror de una guerra lejana que se materializa al tener un soldado prisionero, y un halo de esperanza común de que todo acabe, algún día, tanto para el preso como para los aldeanos. En medio de la violencia, los niños curiosos juegan inocentes alrededor del símbolo del miedo. Dominan el pánico a la guerra al adoptar, casi amaestrar, al hombre preso.

De la misma manera, los niños y jóvenes abandonados en una aldea infectada por la peste en “Arrancad las semillas, fusilad a los niños”, juegan con un perro sobreviviente, se revuelcan en la nieve y hasta el líder del grupo se enamora de una muchacha huérfana y aterrorizada. La desgracia rompe ese instante de inocencia y esperanza, vuelven los aldeanos, desaparece el hermano menor y muere la muchacha infectada por la peste. Los jóvenes son otra vez expulsados y se abre una nueva oportunidad para rehacer sus vidas.

Para Japón la segunda guerra mundial fue letal, afectó el espíritu de los japoneses de tal manera que, hasta hoy, no se pueden olvidar las tragedias ni cerrar algunas heridas, a pesar de que el país se ha convertido en una gran potencia económica y a pesar de que tiene una larga tradición de invasiones y guerras que forjaron un fuerte ánimo guerrero.

Kenzaburo Oé es uno de los primeros escritores contemporáneos que asimila este ánimo oscuro y pesimista de la postguerra y filtra el ansia esperanzadora de paz. Pero la vida personal del escritor sufriría otro golpe íntimo que haría más profundo su dolor, hasta descender en espíritu al abismo del dolor y el desamparo. En 1963 nace su primer hijo con una hidrocefalia que lo condenará al autismo y el retraso mental. Entonces escribe “Una cuestión personal” (1964), novela en la que narra este suceso y expresa su fatalismo, su dolor emocional, y ensaya la configuración de una ética personal. Otra vez la violencia, esta vez a través de la impresión que sufre al recibir la noticia de la enfermedad de su hijo en una etapa en que su sociedad está tratando de superar los horrores de la guerra, aun frescos en la memoria colectiva. Pero también otra vez la esperanza, una sensación que se prolongará en sus siguientes novelas, desde “El grito silencioso” (1967) hasta “Las aguas han inundado mi alma” (1973) pasando por “Dinos cómo sobrevivir a nuestra locura” (1969).

Con un estilo directo y sin mucho alarde metafórico, a diferencia de Yasunari Kawabata, el otro novelista japonés que recibió el Premio Nobel de Literatura, Kenzaburo Oé se adentra, y concentra, en el espíritu humano que siempre busca una luz en la oscuridad. La violencia y la tragedia rondan al hombre y éste es el único que puede evitarla o superarla, no depende de nadie ni de nada. Sin embargo, tendrá que recorrer los círculos del infierno para salir y respirar, antes de volver nuevamente a las sombras. Aunque este panorama parezca deprimente, lúgubre y triste, en realidad es solo un motivo para darle oportunidad al hombre a ser optimista; buscará, entonces, la manera de ser feliz, y muy probablemente lo sea.

Podríamos decir, también, que la obra de Kenzaburo Oé puede leerse como una gran metáfora del espíritu del Japón moderno, pero habría que considerar que más bien es el reflejo de los sueños de la sociedad global, que vista desde cualquier punto cardinal se comporta como la aldea más humilde y alejada. La tecnología y la sobreabundancia de información, la economía emergente y consumismo, no resuelven nuestros problemas de soledad y falta de afecto, no nos devuelven la ternura ni el amor.

Kenzaburo Oé vivió su infancia en su pequeña aldea natal y luego se traslado a Tokio para estudiar filosofía y literatura francesa. Su admiración por Jean Paul Sartre se reflejó en la tesis que hizo sobre su obra. Le puso especial atención a las consecuencias que dejaron los ataque nucleares norteamericanos sobre Hiroshima, e hizo varias entrevistas a sobrevivientes del bombardeo. Puso también mucha atención a la literatura hispanoamericana y se convirtió en la voz autorizada de la nueva tradición literaria de Japón, la que se ha renovado en el transcurso de las últimas décadas. En 1994 recibió el Premio Nobel de Literatura.

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