jueves, 16 de septiembre de 2010

Colaboración para la Convocatoria Arte del siglo XXI

Jaime Bergamín Leighton (Desde Caracas, Venezuela. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)


El título de la convocatoria establece un tiempo unido a una realidad tajante. Sin embargo las centurias, como todo lo creado por el hombre, arrastran consigo una cierta arbitrariedad y, como toda secuencia, se alimentan de sus predecesoras para ser, existir (no son lo mismo ni se escriben igual) y servir de base a las que le siguen.

El tiempo siempre queda, es la gente la que pasa, melancoliza el fado sin tiempo en dos frases que resumen la ineludible liason entre estos dos entes que se retroalimentan. Al fin y al cabo es el hombre, como lo hiciera con los dioses, quien inventó el tiempo…y desaparecerá con él.

Así, en este sobrepoblado S.XXI, de conflictos sin resolver, violentos cambios climáticos (dan gana de escribir climatéricos), en el que el ser humano hace metástasis en todo el planeta, el arte adquiere dimensiones acordes con el despropósito, la creatividad, la desmesura, el reciclaje y una sensación de fragilidad en medio de la avalancha de información para un individuo cada vez más atomizado. Eva era el 50% de la población…

Lo que más sorprende del arte actual es su vitalidad, el ejército de cultores que insisten en crear en una gama ilimitada de expresiones y con herramientas tan disímiles, que galerías y museos han perdido esa uniformidad que los caracterizaba, de paredes tapizadas de cuadros decididos a derrotar al tiempo y alguna obra tridimensional que, hasta el S. XX se llamaba simplemente escultura.

Variedad y, a menudo, fragilidad. Arte casi efímero, como los ya añejos happennings.

El libro “ART NOW, 137artistas al comienzo del S. XXI”, publicado por la siempre didáctica editorial Tashen, constituye un estupenda referencia para quien desee asomarse a esta realidad coetánea que, como siempre, será descifrada en los años o siglos venideros.

Cada párrafo multiplicado en tres idiomas, contiene una breve explicación, concisa y, sobre todo, accesible al gran público, con reproducciones de las obras que, a juicio de Uta & Burkhard, sus autores, son las más representativas del artista tratado.


Otra característica del arte contemporáneo, perdón del S. XXI, es la lectura sin “pistas” que revelen la nacionalidad de obras y artistas, como los malls, sus anuncios, sus marcas y sus vitrinas, pueden atrapar al viajero desprevenido sin saber en qué punto del planeta se encuentra. Globalización que le llaman. Así un Daniele Bruetti nacido en Fribourg contrasta sus fotos de pieles de hermosas modelos alteradas por crueles tatuajes (pág. 72), con un Rirkrit Tiravanija Thäi apellido y argentinísimo nacimiento (pág. 504). Fiona Tank, nacida en Indonesia es el ejemplo de la interculturalidad y el entrecruzamiento de razas y fronteras (madre australiana, raza trasplantada), presenta sus fotografías/instalaciones y sus videos porque para ella la idea del pasado, de la historia, es un concepto creado por el hombre. Es como el museo, una institución del S. XIX. Sin embargo es en los museos donde principalmente expone.


Un conocido del S. XX, el brasilero Ernesto Neto (pág.336), con sus envolventes estructuras-carpa de licra, sumerge al espectador en las voluptuosidades de un espacio que pende y se estira en cuerpos imaginados como construcciones arquitectónicas y como paisajes a la vez. Won Ju Lim (pág. 272), escultora y “artista de instalaciones”, nos habla de una Korea moderna y multicolor a través de maquetas e instalaciones donde la luz juega un papel fundamental. “El origen del mundo” del decimonónico Courbet, trasegado y oculto por más de un siglo, se multiplica en “autofotografías” y perfomances en vivo de la vienesa Elke Krystufek (pág. 252), que decidió renunciar a su privacidad y hacer de su vida una obra de arte.


El libro de Tashen enfrenta sin prejuicios, los oil on canvas del, como no, norteamericano John Currin (pág. 100), con figuras que recuerdan los artistas flamencos et alias que obligan a una segunda lectura plagada de ironía y kitsch, a una delicada egipcia, Ghada Amer (pág. 36) que combina el bordado tradicional pespunteando desnudos femeninos con versos del Corán con prohibiciones para la Mujer. El inefable Jeff Koons (pág. 244), artista sin fisuras, más conocido por su relación con la actriz porno conocida como la Cicciolina.


Un caso emblemático es la figura y la obra de Daniel Hirsch, el artista de los animales en formol y las calaveras con diamantes. En él se conjuga la creatividad y un agudo sentido comercial que lo llevó a renegar de los galeristas y hacer un remate con sus obras, meses antes del crack financiero que aun tiene a las economías, especialmente las del primer mundo, tambaleando. Recaudó 100 millones de dólares. Al poco tiempo los precios en el mercado del arte se desplomaron.

Las referencias son innumerables, a este libro al cual nos referimos le han seguido otros dos, tan voluminosos y reveladores como este.

Si bien es aventurado llegar a conclusiones definitivas, destaca el manejo del espacio que los artistas del S. XXI desarrollan, aunque se trate de obras planas, “tradicionales”, el eclecticismo de las propuestas, el uso indiscriminado de todo tipo de materiales aplicados a cualquier tema, desde la figuración “clásica”, el expresionismo, el realismo llevado a la desmesura en tamaños y materiales, al abstraccionismo y la apropiación sin complejo alguno de obras ajenas intervenidas, modificadas, “deconstruídas” y rehechas hasta volverlas algo personal y único.


El paso de un milenio a otro, que tantas expectativas despertara, se vuelve lo que siempre fue: creación del hombre destruyendo esperanza efímeras, trampa de las matemáticas y de quienes quisieron poner orden en el tiempo. Al fin y al cabo nunca hubo un año cero.

El arte que se ha hecho en esta primera década parece un resumen de todas las anteriores y, en el aparente agotamiento de temas y medios para expresarse, los artistas desafían, reciclan, replantean en la certeza y la desorientación de un futuro muy próximo y ominoso.
Jaime Bergamín Leighton es arquitecto, chileno de origen, vive en Caracas, Venezuela y, según él mismo dice, "a veces escribe…"

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Allende, el sueño existe

Daniela Saidman (Desde Venezuela. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Eran las once y cincuenta y dos minutos, del 11 de septiembre de 1973, cuando estalló la primera bomba sobre La Moneda, pero él resistió. Estaba allí, esperando que su vida fuera una voz para decir y decirnos el futuro necesario. Por eso no pudieron asesinarlo, no pudieron, ni podrán.

Salvador Allende (Valparaíso, 26 de junio de 1908), el compañero presidente, está vivo porque el sueño existe, porque respira en cada fábrica, en cada escuela, en cada hospital, y vibra su voz clara en el tacto de las manos obreras y en las del niño que aprende a sumar. Todo en él fue dignidad del pueblo, todo en él fue esperanza y lucha, todo en él fue caricia y combate por la vida.

Allende, voz del sur infinito, voz de los sin voz del mundo, voz necesaria, como bandera henchida de libertades, voz nuestra para siempre.

“Nuestra responsabilidad se acrecienta, sobre todo en momentos en que sólo se descubren horas caracterizadas por amenazas reaccionarias o dictatoriales que, de concretarse significarán violencia y represión contra la juventud y los trabajadores. Personalmente, sólo aliento un anhelo íntimo: que vaya donde vaya, esté donde estuviere, seguiré siendo para el pueblo el “compañero Allende”, anunció ante el senado chileno, en enero de 1970.

Médico revolucionario, Allende fue el presidente del pueblo chileno, de la unidad popular, desde 1970 hasta 1973, cuando un Golpe de Estado, uno de los más cruentos del sur de continente hizo estallar la esperanza de Chile y la de los pueblos latinoamericanos. El primer presidente socialista que llegó al poder a través de los votos fue y seguirá siendo un incendio de conciencia. Por eso su palabra, comprometida y honda, es un estandarte henchido de sueños y su memoria un espejo donde el futuro, urgente e imprescindible, se refleja.

“Ante estos hechos sólo me cabe decir a los trabajadores: ¡Yo no voy a renunciar! Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que hemos entregado a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no podrá ser segada definitivamente. Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos”. (Fragmento de su última intervención por Radio Magallanes, el 11 de septiembre de 1973, a las 9:10 AM)

Y la historia, lo lleva a él, prendido de sus alforjas, convencida de que las páginas que faltan ser escritas, que aún no son contadas, tendrán su nombre y su figura como una ofrenda. Tiempo, tiempo que viene sin pausa, tiempo que se edifica en los andares del mundo y sus gentes, en los pasos victoriosos de los pueblos que hacen nacer las libertades, le dirán presente una y otra vez, al compañero presidente.

“Trabajadores de mi Patria, tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor. ¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores! Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano, tengo la certeza de que, por lo menos, será una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición”. (Fragmento de su última intervención por Radio Magallanes, el 11 de septiembre de 1973)

Y porque él vive y viven los pueblos, el sueño de un mundo libre, solidario y justo, sigue siendo posible y sobre todo, imprescindible.

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Carta abierta al lector de poesía argentina

Luis Benítez (Desde Exaltación de la Cruz, Provincia de Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

La importancia del género

Sea usted exclusivamente lector del género o también poeta y/o crítico, académico o no, argentino o extranjero, seguramente habrá llegado a sus oídos el revuelo que ha causado la publicación del volumen 200 años de poesía argentina (Ed. Alfaguara, Buenos Aires, 1.008 págs., ISBN 978-987-04-1401-8) o, caso contrario, pronto le llegará. Es que a meses de su presentación formal en sociedad, cuando los ecos de la aparición de cualquier otro libro deberían haberse convertido en un susurro, particularmente por lo específico del género que trata, ha desatado controversias llamativas, que van desde las más pomposas alabanzas hasta el elogio que quiere ser razonado; desde el rechazo argumentado hasta los denuestos más feroces. ¿Cómo es que un libro que habla -bien o mal- de poesía, provoca una reacción tan notable? ¿No era la poesía un género casi marginal? ¿Dónde quedaron las décadas de lamentaciones al respecto, las mesas redondas, simposios, conferencias, encuentros literarios, donde la situación de la poesía se evaluaba como prácticamente inexistente en un mercado alimentado por best-sellers, operado por el marketing de las grandes empresas editoriales, decíamos, que desdeñaban incluir en su catálogo obras del género, porque es nulo el margen de ganancia que devengan? ¿No era la poesía algo que sólo nos importaba a nosotros, sus lectores, fuéramos o no, además, poetas, críticos, académicos?

En momentos en que le escribo a usted, ya no se oyen las salvas de artillería de la Feria del Libro, que saludó al de referencia como un acontecimiento en medio del Bicentenario; tampoco el recibimiento triunfal que se le brindó en un acto de la Biblioteca Nacional, celebrado en el salón mayor, que lleva el nombre de Jorge Luis Borges. Los diarios y periódicos que festejaron su existencia encontraron el destino final de esos medios gráficos, siempre el mismo; los blogs y páginas Web que se ocuparon del nacimiento siguen allí, y la Honorable Cámara de Diputados de la Nación Argentina considera un proyecto, elevado al Presidente de la Comisión de Cultura de ese organismo legislativo, el diputado Roy Cortina, por su par la legisladora por la provincia de Tucumán, Norah Susana Gastaldo (Nº de Expediente 4286-D-2010, Trámite Parlamentario 077, del 16/06/2010), para “declarar de interés de la Honorable Cámara de Diputados la edición del libro 200 años de poesía argentina, en homenaje al bicentenario de la Revolución de Mayo”.

Por la otra punta del ovillo, desde Italia, el poeta argentino Gabriel Impaglione, editor de la bien conocida revista Isla Negra, envió una carta abierta a la Honorable Cámara resistiendo esa iniciativa; en la misma revista, el poeta argentino Eduardo Dalter cuestionó duramente el criterio que animó al antólogo y las omisiones de poetas connacionales en la obra, artículo abundantemente reproducido ya en los blogs, a lo que sumó Dalter una carta dirigida a la diputada tucumana que propuso la medida legislativa; el poeta santafesino Rubén Vedovaldi sumó lo suyo, criticando otros aspectos de la antología de Alfaguara; la autora Miriam Cairo agregó también su opinión negativa sobre la obra de Monteleone en un artículo publicado por el diario Página 12, en su edición rosarina: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/14-25079-2010-08-28.html (toda esta documentación la puede usted leer en revistaislanegra.blogspot.es).

A estos primeros pasos de la oposición a la obra, se suma algo que no por no aparecer en los blogs y los medios gráficos, deja de ser de fundamental importancia: los mensajes personales en torno al mismo tema, la franca mayoría de ellos de índole “no positiva”, por emplear este curioso y célebre eufemismo de origen preclaramente legislativo.

Como verá, lector, su género preferido, para casi no existir, hace bastante barullo en la República Argentina. ¿Cómo nos explicamos esto? ¿Es el género en sí, o factores extraliterarios aquello que agita las aguas antes supuestamente estancadas de la poesía nacional? Y la cuestión principal y definitiva: ¿Le sirve esto al género o va a ir en su desmedro? Veamos.
La importancia de que se publique una obra de valor genuinamente histórico

El lector de poesía, como usted y yo, es uno de los más específicos, exigentes y reducidos, en relación a las escalas a las que se destinan los productos editoriales de alcance masivo. Para presentarle a usted una obra, las editoriales saben que deben afinar la puntería y confiar el trabajo a alguien que domine el tema destacadamente. Para un lector especialista, se necesita un autor altamente especializado. Más aún cuando el proyecto atiende al abarcamiento de la completa historia de la poesía argentina, desarrollada a lo largo de muy complejos doscientos años de acontecimientos literarios, sociales, políticos y económicos, una intrincada sinergia que originó el fenómeno de que se trata.

Queda claro que usted y yo somos un segmento de lectores, además de exigente, sumamente sensible a adulteraciones, atento a leer agudamente entre líneas: las miríadas de supuestas antologías realizadas por cuatro hampones literarios a tanto por cabeza, en las últimas décadas; los supuestos concursos literarios con la cláusula opcional de integrar una “antología colectiva”, donde decenas de “terceros premios” y “menciones” tienen la “posibilidad” de publicar al lado de cualquiera, mientras se tenga para el alquiler de las páginas, no nos han engañado nunca.

Por parte del Grupo de Empresas Santillana una obra de esta envergadura jamás iba a ser confiada a un inepto ni a un ignorante, por el segmento de lectores al que se dirige, por la imagen de la compañía que financió la obra y porque el Grupo es consciente de la relevancia que tiene invertir en un proyecto así, lanzado en medio de los fastos, las declamaciones y los buenos sentimientos que despierta nada menos que el segundo centenario de la patria, algo que lleva a una diputada de la Nación a esgrimir como argumento de su pedido de declaración de la obra como de interés parlamentario, el que constituye un “homenaje a la Revolución de Mayo”. La sufrida poesía argentina. La que usted y yo leemos desde hace décadas, porque tiene un valor específico, porque tiene unos alcances y una trayectoria meritorias, porque aportó muy lo suyo al conjunto de las letras en nuestro idioma, y, fundamentalmente, por la sempiterna razón que nos lleva a abrir un libro y no dedicarle esas horas maravillosas a otra cosa, tal vez la mejor razón de todas: porque nos gusta.

En función de esta exigencia, estoy seguro, el Grupo Santillana se dirigió a un referente del estudio de la poesía argentina. Aunque en base a los resultados del proyecto muchas voces se alcen para desestimar la competencia del Lic. Jorge Monteleone y su equipo de colaboradores, creo que las particularidades de su formación lo señalaban para el puesto.

Monteleone nació en Buenos Aires en 1957 y es crítico literario y traductor; es investigador en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), con sede en el Instituto de Literatura Hispanoamericana de la Universidad de Buenos Aires. Desde 1992, dirige allí el Boletín de Reseñas Bibliográficas. Obtuvo dos veces la beca del Deutsches Akademischer Austausch Dienst (DAAD, por sus siglas en alemán, que significan Servicio Alemán de Intercambio Académico), establecida por la República Federal de Alemania, para ejercer la docencia y la investigación en la Universidad de Colonia (RFA). Su especialidad es la crítica de la poesía hispanoamericana en general y de la argentina en particular. En su especialidad ha firmado una centena de ensayos y artículos académicos en medios de América y de Europa. Es periodista cultural en distintos medios gráficos y audiovisuales de Buenos Aires, señaladamente en el diario La Nación. Un típico representante del medio académico –ámbito que todavía no dijo ni “a” sobre el espinoso asunto- cuyo CV se ve que era más que adecuado para lo que buscaba el Grupo Santillana: the best boy.

Dudo mucho que el Grupo haya querido invertir en este proyecto todo lo que invirtió, no sólo en la edición en sí, sino también en su difusión, por el simple afán de lucro, legítimo y común a toda empresa comercial; se trata de un libro caro para los menguados bolsillos latinoamericanos y, gracias a la crisis mundial, también caro para los particulares extranjeros; estimo que su intención estuvo orientada más a producir un título de obligada consulta, presente en las bibliotecas de las universidades, un título que no puede ser obviado, no sólo porque desde la edición de la Antología de la poesía argentina, compilada por Raúl Gustavo Aguirre (Ediciones Fausto, Buenos Aires, 1979, ISBN 9504580000) y que necesitó tres tomos para abarcar su objeto en aquel tiempo, ninguna otra obra de similar envergadura salió a la venta; también tiene que haber motivado al Grupo la certeza de que su imagen empresaria quedaría todavía mejor asentada al haber colaborado a dotar de un instrumento sistematizador y crítico de esta importancia a nuestro sistema de valores literarios.

El prestigio es otra de las motivaciones, además del afán de lucro, de todas las corporaciones empresariales, que pueden darse de tanto en tanto estos “lujos”, habida cuenta de las altas facturaciones que obtienen con cada balance anual, con crisis mundiales o sin ellas. Una buena obra, bien seleccionadas sus partes, bien introducida por un best boy, bien difundida a través del aparato propagandístico de la corporación, que se constituya en el referente de toda la poesía argentina, acogida positivamente por todo el establishment literario, bendecida por los medios y por todos los sectores de la poesía argentina, lanzada oportunamente en medio de la celebración del bicentenario del país, se constituye obligadamente en el aporte bibliográfico sobre el género más importante en casi medio siglo de esas dos centurias a las que se refiere.

En ocasiones, los intereses de las grandes corporaciones establecen alianzas reales con los intereses literarios de una época y lugar dados; cuando existe comunidad de intereses –hoy la base de toda negociación, el común beneficio de las partes- generalmente los proyectos prosperan. El proyecto de Alfaguara, empresa miembro del Grupo Santillana, era por igual beneficioso para la empresa como para el conjunto de la poesía argentina; por ello, el anticipo de su lanzamiento generó tanta expectativa. Entonces... ¿por qué fracasó?

Me explico, colega lector: no fracasó porque el Grupo Santillana sea una entidad perversa, al estilo de los Illuminati del inefable Dan Brown, empecinada en destruir el mundo y específicamente, sembrar la confusión en la cultura (no me cabe duda de que las intenciones del Grupo eran bien otras y, ya vemos, lejos del afán de lucro y más cerca de los intereses de los lectores de poesía) y no fracasó porque no llenara las expectativas del establishment literario local, que hubiese aplaudido de igual forma cualquier obra, incluso una peor realizada por Monteleone y sus adláteres, porque el establishment necesitaba un título y no una obra; no fracasó porque Monteleone sea un obtuso que, misteriosamente, llegó a uno de los estamentos más altos de la carrera, examen tras examen, postulación tras postulación, porque cuenta con un velo mágico que hace invisible su supuesta ignorancia a los ojos de los demás (en realidad, creo que sabe de poesía argentina mucho más que el común de los que la leemos, particularmente en cuanto a teoría y datos al respecto, y era por ello uno de los sujetos mejor indicados para trasmitir esos conocimientos); no fracasó porque haya incluido en su selección a autores que, con toda justicia, trabajaron muy talentosamente para ganarse ese lugar (ni uno solo de los canonizados por el best boy sobra, nos guste o no nos guste su estilo o su poética); cualquier aseveración en nombre de esas falsas interpretaciones lo único que hace es embarrar la cancha y confundir el juicio objetivo en cuanto a lo sucedido, que es mucho más grave.

Y es grave porque con la aparición en escena de 200 años de poesía argentina, que contó con el apoyo económico y propagandístico de una corporación editorial de las grandes, capaz de brindarle una distribución a escala de todo el territorio hispanoparlante, en comunidad de intereses con el lector de poesía; con la anuencia del establishment político, periodístico y cultural local; con la selección y la introducción a tan complejo fenómeno como es la historia completa de la poesía a lo largo de 200 años - todos los que cuenta- puesta en manos del mejor muchacho y su seleccionado de intérpretes de la realidad, se ha desperdiciado un oportunidad única de dar cuenta del asunto, leal y francamente resuelta mediante un trabajo que debía ser de excepción.

Y no fue tal por impericia de los encargados de llevarlo a cabo, sino por su intención. Esto es, ellos pusieron por encima de los intereses del género sus intereses personales, el flaco afán de figurar como árbitros de la elegancia -el arbiter elegantiorum de la antigua Roma-, de erigirse como capaces de señalar quién es quién y quién no es -o sea, no nació, no escribió, no existe, es alguien desaparecido- en la historia de la poesía argentina.

Porque desde el título la obra proclama su ambición –que era lo que los lectores de poesía argentina estábamos esperando, una obra que se ajustara a aquello que aspiramos a leer alguna vez, y que definitivamente, no es ésta- se invalida su contenido. No contiene esa obra que dé cuenta de 200 años de poesía argentina. No están en ella las referencias claves a todo su acontecer, a cada una de sus partes y el razonamiento sobre el conjunto, ni contiene el conjunto de los nombres que hicieron esa historia. Si se titula así, debe cumplir con lo que promete cuando uno, lector de poesía, abre el libro. Debo en esta lectura disentir con mis colegas Eduardo Dalter y Rubén Vedovaldi (ver sus textos en la fuente citada) cuando expresa el primero que Monteleone (y todo su grupo de investigadores, no los dejemos afuera del asunto, que también llevan lo suyo) obraron así por desconocimiento; creo haber argumentado lo suficiente, antes, para dar por descartada esta hipótesis de Eduardo Dalter. Respecto de algo aseverado por Vedovaldi, opino todo lo contrario: él manifiesta que las 24 páginas de introducción del prólogo de Monteleone son algo excesivo, yo creo que son tan cortas para la ambición de reseñar el fenómeno del que se ocupan, que ponen a lo escrito por Monteleone a la altura de los logros alcanzados por la sección final del célebre Reader’s Digest, capaz de resumir La Ilíada en un par de pliegos. ¿Pueden 24 paginitas resolver el intrincado espectro de 200 años de poesía argentina? ¿Tan poco sucedió en dos centurias? Creo que no, que un argumento tan simple como éste, tan obvio, invalida lo expuesto por Vedovaldi. Sí coincido con lo señalado por ambos autores respecto de las exclusiones concretadas por Monteleone, aunque insisto en que no tienen una causa tan inocente como la ignorancia, sino el fin bien determinado de establecer un canon legitimante no dirigido en realidad a un beneficio de los canonizados –que ya lo estaban antes del advenimiento de Monteleone como sumo sacerdote de la poesía argentina, porque por obra y también por gracia de la poesía, los nombrados no necesitaban de ningún espaldarazo del Conicet ni de la virgen desatanudos- sino a ungir al best boy como aquel que determinó el Who is Who poético nacional. Lo que no es poca cosa y vieja aspiración de muchos, desde los tiempos en que la todavía distribuida revista Diario de Poesía proclamaba, en los 80, que primero el neo-barroco y después el neo-objetivismo eran los cánones a seguir por la muy diversa –por suerte- poesía argentina.
La importancia crucial de que una antología no sirva para establecer un canon

¿Qué es un canon? Con magistral claridad, el mismo Monteleone responde esta pregunta, en su “ensayo” preliminar, fundiendo adrede el significante “antología” con el significado de canon: “Tal vez no sea un conjunto más o menos razonado o azaroso de inclusiones, sino un sistema de ausencias” (0p. cit., pág. 13).

Salpimentado aquí y allá con algunas observaciones sobre el desarrollo general de la poesía argentina, sí de índole literaria, el meollo del supuesto ensayo no es otro que la justificación del establecimiento de ese canon, por la fácil vía de declararlo como el único medio posible para discernir en el asunto: un sistema de ausencias, esto es, que su primera medida no es incluir, como se supondría, sino lo opuesto, excluir, establecer un espacio “exclusivo”, al que no se pueda ingresar sin el visto bueno de Monteleone; ello lo ubicaría, tal su pretensión, como el guardabarreras de la poesía argentina, un sistematizador de la ausencia. El determinaría así quien aparece y quien desaparece de la historia. Hábilmente, entre los canonizados ubica a autoras y autores cuya pertenencia a la historia resulta irrefutable, no por mérito de Monteleone, como aquel que supo discernir que eran “joyas escondidas” de esa historia, sino por mérito propio de los canonizados, que mucho antes de que Monteleone comenzara a hacer su listita, ya se habían ganado con creces su espacio propio en la poesía argentina. Es que hay un movimiento sutil en la obra: mientras que aparentemente Monteleone es quien legitima a los canonizados, en realidad son los canonizados los que lo legitiman a él. Buen intento del best boy, sólo que olvida que abre un punto muy flaco en la defensa de la validez de su obra: el canon es un procedimiento extraliterario, si se inserta como procedimiento en una obra que se denomine 200 años de poesía argentina. Lo esperable en algo así titulado es una descripción muy completa y razonada de todo y todos aquellos que hicieron esa historia, detallada y dividida en movimientos, características, modificaciones y sus causas, cronología y todo un amplio sumario que Monteleone conoce muy bien, tan bien como nosotros, los lectores de poesía.

En cambio, empotra en el cuerpo de una pretensión literaria de tales dimensiones, como hilo conductor, el establecimiento de un canon, que es un artefacto propio de esa odiosa palabra, maistream. Como bien sabemos, mainstream es un término que define las predilecciones y preferencias que son aceptadas por la mayoría en una sociedad. No en balde se la emplea abundantemente para referirse al universo de lo mediático. Ahora sí, encaja mejor la destacada presencia de la obra de Monteleone en los medios, se explica su aceptación inmediata por parte del establishment, se entiende la discordancia extraña entre lo prometido por el título continente y el verdadero contenido. Entendido como agente del maistream, el trabajo de Monteleone no ofrece fisuras y lo consagra, sólo que en un lugar ubicado fuera de lo literario. 200 años de poesía argentina, pese a su título, es un fenómeno propio del universo mediático, no del universo literario. Si tal era su pretensión –muy bien lograda, por cierto- entonces no es criticable desde un punto de vista propio de lo pop; resulta el equivalente entrometido en las letras de lo farandulesco, lo mediático; tiene que ver más con el ámbito televisivo y el resto de los medios de comunicación de masas, que sí, como Monteleone, establecen un canon, porque lo necesitan para excluir y modelizar, amasando las opiniones de los espectadores hasta obtener una pasta más o menos homogénea, que es –precisamente- la esencia misma del maistream, la corriente generalizada de opinión, una sola. Suena totalitario, pero así es como se maneja el mainstream: excluyendo, y de ninguna manera 200 años de poesía argentina deja entonces de ser un auténtico producto de él. Quien hace ese trabajo para el mainstream, estableciendo una opinión uniformizadora en cualquier terreno: la belleza, la política, la economía, el deporte, etc., recibe una recompensa que habitualmente implica dinero y fama; en letras, que no es una actividad relevante para la sociedad, aunque conserva algún medio apagado brillo de prestigio, la recompensa para el amansador de divergencias será sólo... el prestigio en su campo. El problema surge cuando en ese campo los lectores opinan lo contrario. Porque volvemos a la misma diferencia entre lectores: el de poesía es uno sumamente especializado, hábil para leer entre líneas, educado por sus mismas lecturas, que apelan a los mecanismos de elusión y alusión continuamente; ¿cómo resultaría posible venderle maistream en lugar de criterio literario? El asunto de 200 años de poesía argentina falla por la base.

Además de la incómoda situación en que queda ubicado Monteleone –tal vez, lo menos importante- se abren otras inquietantes perspectivas. ¿Es realmente adecuado el lugar donde quedan ubicadas esas obras canonizadas por este agente del maistream? Se trata de obras definitivamente importantes, constitutivas de la historia de la poesía argentina.

Tal vez, a una escala local -recordemos que el Bicentenario se produce en medio de la globalización de la información y el contacto inmediato entre culturas- el maistream criollo les pueda dar su difusión (siempre a escala de la aldea), pero, ¿qué pasará cuando llegue esa difusión, impulsada por los puntos de venta de la corporación editorial que tuvo la buena idea de editar una obra llamada 200 años de poesía argentina, a otros lectores de poesía, no menos entrenados que los locales, y algunos más especializados todavía, porque disponen de mayores aparatos de información, para contrastarla con lo realizado por Monteleone? En concreto: ¿qué le sucederá a un lector de poesía argentina extranjero, por el caso con formación académica, con acceso directo desde su universidad a fuentes de información directas, que recibe y estudia libros de poesía argentinos, cuando contraste lo que ya sabe con lo que expone Monteleone? ¿No notará las ausencias? Tal vez para algunos este personaje suene utópico, pero existe y muchos de nosotros, por ejemplo, nos comunicamos por Internet con numerosa gente que lee poesía argentina en lugares muy distantes y la sigue atentamente. Como el lector de poesía local, ellos no encontrarán aquello que buscan en el trabajo para el mainstream impecablemente realizado por Monteleone...

Si el trabajo de Monteleone hubiese sido editado antes de Internet, es probable que hubiera logrado pasar como única fuente de información respecto de la poesía argentina para el exterior (al menos, en parte); pero en este contexto, llega demasiado tarde: es mucho mayor la información sobre la diversidad de nuestra poesía contenida en las páginas de Internet que la contenida en las mil páginas del canon mainstream: el Sr. Google es implacable, está siempre listo y es abundantemente consultado.

Si solamente se hubiese editado 200 años de poesía argentina antes de Internet.

Otro espinoso problema que se desprende y se relaciona con lo anterior, es el relativo a lo que les sucede a los cánones una vez que son establecidos: provocan una reacción en su contra, proveniente del mundo académico, del ámbito de los mismos creadores o surgido del colectivo de lectores, que pueden y tienen a orientar sus referencias y preferencias hacia otras direcciones. Salvando las distancias, veamos sino lo que sucedió con El canon occidental (The Western Canon: The Books and School of the Ages. Ed. Harcourt Brace, New York, 1994. Edición en español: El canon occidental: La escuela y los libros de todas las épocas. Ed. Anagrama, Barcelona, 2005. ISBN 84-339-6684-7), la obra maestra del gran Harold Bloom, indiscutiblemente una de las mayores mentes de la crítica literaria: su obra sirvió de referencia, sí, pero precisamente para opinar en contra de partes o el conjunto de lo afirmado por Bloom, el talentoso Bloom, el celebérrimo Bloom, el notoriamente erudito Harold Bloom. Y Harold Bloom definitivamente sí era un gran teórico.
La importancia de que a una antología total de la poesía argentina la acompañe un auténtico ensayo crítico-descriptivo

El texto que buscaba el lector de poesía en esas mil páginas de 200 años de poesía argentina no era canónico; era descriptivo. No excluyente sino todo lo contrario: incluyente; incluyente de todo el fenómeno en sí; esto es, precisamente, 200 años de poesía argentina. Porque a la poesía argentina la hicieron todos los poetas argentinos, durante dos siglos, es que la mayoría de los poetas argentinos no están presentes en la obra de Monteleone.

Es falaz de toda falacia argumentar que para ello la obra hubiese tenido que alcanzar un número incalculable de páginas, algo irrealizable como proyecto editorial: hubiese alcanzado con que la obra -si coherente con el enunciado de su título hubiese sido su intención- hubiese dividido sus capítulos en verdaderas “constelaciones” -eufemismo de Monteleone por corrientes estéticas- y sencillamente elegido algunos representantes de esas
”constelaciones” para ilustrarla y nombrado a todos los otros. Asimismo es falaz de toda falacia argumentar que dicho trabajo hubiese insumido mucho más de un año, el período declarado por Monteleone y su grupo de investigadores de la realidad para establecer, como resultado último, este canon del maistream que se nos presenta como el adecuado para ocupar el legítimo espacio de una historia de la poesía argentina: para aquellos que cuentan desde hace dos décadas con el aparato del Conicet y de la Universidad Nacional de Buenos Aires, con los que no cuenta el lector de poesía habitual, resulta ciertamente muy simple llegar a ese resultado, porque es precisamente aquello sobre lo que han trabajado –con becas que se pagan con los impuestos de cada ciudadano, sea o no lector de poesía- durante igual período, un año de trabajo. ¿Cómo, entonces cualquier lector de poesía –y los desafío a hacer esa experiencia- puede usar la página 972 de la obra, que está en blanco, para escribir los nombres de los autores que faltan, y verá que aun empleando cursivas de pequeño tamaño, esa página no le alcanza?
La importancia de la opinión del lector presente y futuro

Como dijimos al comienzo, la pregunta principal que podemos plantearnos los lectores de poesía ante este fenómeno es si opera a favor o en contra del género.

La intención de Alfaguara, desde el punto de vista de los intereses de los lectores de poesía, me parece meritoria. De todas maneras, aunque muy parcialmente, contribuye a la difusión de nuestro género en su amplia área de distribución comercial. Esto es que, de todas formas, es mucho mejor que exista una obra de esta envergadura a que no exista, aunque se haya perdido la oportunidad de volcar al mercado el tipo de obra que era de esperar; lo grave es pensar cuándo será la próxima vez que se presente la factibilidad de concretarla, habida cuenta de que pasaron 31 años entre la publicación de los tres tomos de la antología de Raúl Gustavo Aguirre y la edición del único tomo de Monteleone, facilitada esta última por la oportunidad de celebrarse el Bicentenario.

Nos corresponde a los lectores de poesía argentina - sea usted exclusivamente lector del género o también poeta y/o crítico, académico o no, argentino o extranjero- dialogar y argumentar sobre esto.

Entonces la obra de Monteleone habrá servido, involuntariamente, para algo más que para establecer un canon.

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Charles Dickens: “Nuestro amigo común”

Francisco Vélez Nieto (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Traducción de Damián Alou
Grandes Clásicos Mondadori

“Nuestro amigo común” se considera como una de las mejores novelas de Dickens. Fue su última obra en vida escrita entre 1864-1865. Otra novela maestra de la literatura universal Crimen de Dostoyevski se escribió entre 1865-1866. El autor ruso era un verdadero admirador de Dickens pero no había leído Nuestro común amigo cuando escribió su Crimen y Castigo. Itálico Calvino lo define como “La extraña providencia que gobierna la literatura”. Carambola de la creación literaria que resulta sorprendente, emocional, para el buen lector.

Sin duda alguna se puede afirmar que es la más crítica de todas sus obras porque con ella vuelve, como señala su apasionado lector, crítico y compatriota Shesterton, retorna a lo que amaba, a su propio ser literario, los orígenes de la razón del escritor. Siempre con su fino y agudo sentido del humor y la mordacidad delirante para enjuiciar personajes y situaciones de la época victoriana, logrando el retrato de una burguesía que ha iniciado su decadencia ante el empuje avaricioso desmedido y sin escrúpulo de una nueva clase.

Aquí ese malvado personaje que sabe leer y logra chantajear a un sencillo hombre analfabeto sediento de cultura que le pide le lea a él y su mujer la “Historia de la decadencia y caída del Imperio romano” obra magistral del también ciudadano inglés Gibbon. Así van surgiendo, sucediéndose, esos singulares personajes, presuntuosos e ignorantes, los nuevos ricos de una emergente clase poseída de ostentosa riqueza, inculta, despiadada y explotadora del hombre por el hombre. Historia que se repite mientras abajo se encuentra el pobre para soportarla y percibir sus migajas.

Un retrato social que como señala Edmund Wilson, muestra “su juicio final sobre la proeza victoriana con un estilo tan impresionante que nos cuenta del escaso poder que tuvieron las distracciones de esta época para apartarlo del propósito primordial de su vida: el serio ejercicio del arte”.Algo que nos puede parecer semejante, dentro del tiempo transcurrido, a este desventurado, asfixiante y tenebroso siglo XXI con los conceptos sociales y políticos de una sociedad salvaje, donde el humanismo y la ética andan escasos de espacio.

Aquí, una vez más, como en todas sus historias, la grandeza literaria de este maestro de la novela mostrando sin sentimentalismos baratos, una imagen real y viva de la sociedad de su tiempo con toda su crudeza y mal olor. A igual que gran parte de sus novelas Nuestro amigo común fue publicada por capítulos mensuales en aquellos grandes tabloides de su tiempo, sucesión seriada que siempre lograba crear una impaciente espera en sus miles y fieles lectores.

La historia no puede ser más simple y cotidiana, mas que a medida que va desarrollando el campo de sus vivencias, adquiere esa plenitud propia del insobornable literato, siempre exigente consigo mismo por encima de los placeres y el ego de ser famoso. Aquí, su calidad y estatura de creador magistral de lo entendido como simple y sencillo, plasma la decadencia y degeneración de la alta sociedad paralelamente al nacimiento de una conciencia obrera que ha iniciado sus primeros balbuceos para intentar dejar de ser “Los humillados y ofendidos” de Dostoyevski.

La historia es un enrevesado y complejo laberinto, que sigue el modelo de todas sus novelas seriadas, poderosa maestría manejada con increíble habilidad en una compleja madeja de personajes, ejemplares siempre vivos, palpables retratos individuales. Ahí está la fuerza de su creatividad. Personajes distorsionados, que actúan de viva voz y que el lector consigue sentirlos hablar, expresar sus ambiciones y necesidades, las miserias y las bondades, donde el poderoso don dinero es el arma mortal para escalar puestos de alturas social, objetivo de ese nuevo espécimen social desafiante, vulgar e ignorante, prototipo del rico ostentoso, semejante, tal vez más cruel, que esa otra casta que va en declive.

Ahí está Veneering prospero acaudalado sin sentido del ridículo, carente de ética; junto a los especuladores, los serviles políticos y aduladores. Todos son tratados con la consideración que merecen por el autor, pero sin exageraciones, simplemente mostrando su desnudez mental. Cuán poco les importa a ellos la ética y la estética, también el amor y el trabajo honesto sentido por los humildes, capaces pese a todo de creer en el amor y el calor solidario de la familia. Todo con el fino humor y la sorna sin concepciones de un Dickens que muestra la vileza de unos y la humanidad solidaria de otros.

Londres con su niebla y lluvia, el Támesis como eje central de la historia; todo transcurre en su cauce, aguas y orillas, el Londres de la City y la miseria de los barrios pobres. La sobrecogedora imagen envuelta en la oscuridad y la niebla de esas calles con el comercio cerrado y las sombras monumentales de sus iglesias flotando. Cuando una noche un extraño y miserable pescador, que se gana la vida repescando cadáveres del río para antes de entregarlos a la policía, vaciar el dinero de sus bolsillos, mientras su tierna hija, sin querer mirar tan macabro cuadro, rema atendiendo las vastas y coléricas órdenes del padre.

Un cadáver misterioso, una herencia. La presencia de un joven que arriba a Londres para tomar posesión de una herencia paterna, quien en su día lo expulsó de su casa. La hermosa joven de nombre Bella se sucederá tras este primer capítulo, insuperable, para atrapar totalmente al lector hasta convivir con los personajes y participar en tirar de ese hilo del ovillo que conduce al final. Final que no se puede comentar pues sería una traición imperdonable tanto por el autor como por los lectores.

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¿Dejamos algo positivo?

Beatriz Paganini (Desde Santa Fe, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

ESTIMADO ELOY:

Estarás pensando:
¿A qué viene esa pregunta?
Surgió al leer tu último archivo donde me explicás la posición de los kollas, con respecto a lo que ellos consideraron injusto, en oportunidad del Pañuelazo 1 y la persecuta que les precedió tanto a ellos como a la destrucción de tu Obra en Tilcara (guardería, costurero, cooperativa, etc.).
El hecho me hizo pensar en la semejanza con que se desarrollaron los acontecimientos en la escuela donde yo trabajaba.
Sólo cambió el paisaje. Y te lo digo porque en mi escuela, ¡Bah escuelita! Sucedieron cosas parecidas y yo no era un cura ni en la escuela había una iglesia.
Digo “sucedieron cosas parecidas”, en lo referente a la política de absolutismo y exterminio a determinados grupos sociales.
Como ya te conté, mi vocación se dirigía a la enseñanza escolar primaria, pero mi ingreso en la especialidad se debió al fortuito nombramiento, en una escuela Técnica, como maestra de enseñanza general –auxiliar de secretaría.
Los términos “enseñanza técnica” o “escuela de oficios”, han sido ninguneados y estigmatizados, casi siempre, en materia de educación, salvo en florecientes y excepcionales períodos (por lo menos en Santa Fe).
En una palabra; se consideraba como el mal ineludible al que se le presta, obligadamente, una atención inmerecida.
A tal punto ha sido su ignorante soberbia que se la quiso “elevar” cambiándosele los programas de enseñanza básicamente técnicos con conocimientos enciclopédicos que terminaron por hacer desertar al alumnado que perdía su oportunidad de lograr un oficio remunerativo en corto plazo.
Aún más, los cursos de Alumnado Libre, término en el que se designaba a las o los alumnos que querían aprender para iniciarse con una salida laboral rápida, fueron sacados de los programas y, de la noche a la mañana no podían asistir a las escuelas.
Y, siguiendo ese camino, el canibalismo político-burocrático, absolutamente ajeno a un programa educativo basado en las necesidades del medio, llegóse al colmo de integrar los cargos directivos con ingenieros, contadores o químicos en la enseñanza de Corte y Confección, Manualidades, Tejidos, Cocina, etc.
Y, te sigo contando que, finalmente, a falta de alumnado, las escuelas fueron fusionadas con otras, es decir que desaparecieron de barrios que jamás tendrían que haber sido erradicadas”.
¿Querés enterarte del colmo de los colmos?
Como estaba “prohibido” que asistieran las alumnas del llamado curso “LIBRES”, ya que dicho curso se cerraba, por disposición Superior, sucedió que, de la noche a la mañana las mujeres que estaban anotadas en los mismos no debían asistir más.
Pero era dramático decirles: La escuela se cierra para ustedes
¿Te das cuenta? Eran mamás, abuelas, tías o vecinas que confeccionaban las prendas para la familia, para ellas e incluso algunas hacían “trabajitos para afuera”, el inocente y sencillo término del laburo casero para “ayudar a las casas”.
¿Y entonces?
¿Cómo decirles?
¡No vengan más! La escuela no es para ustedes. Porque ustedes no terminaron la escuela primaria y no van a poder estudiar los nuevos planes de estudio y por lo tanto nunca tendrán un certificado o un título habilitante.
Y ¿Entonces?
¿Qué hicimos?
Directoras, maestras y alumnas libres nos vimos obligadas a mentir.
¿Cómo lo llamarías vos?
¡Contésteme padre!
¿Mentira piadosa?
La cuestión es que les permitimos que vinieran con la expresa orden de esconderse o irse de la escuela si llegaba una inspección.
Esto que te relato, si bien suena a cuento kafkiano, fue real y lo hicimos no una directora y una maestra solamente.
¡No señor!
Lo hicimos varias directoras y muchas maestras que entendimos la razón y función social que debe cumplir un establecimiento educacional desde el ámbito donde actúa y no regirse con absurdos y falsos encuadres técnicos-didácticos.
No descubrieron nuestra mentira, que de descubrirse, hubiéramos terminado, posiblemente con un sumario en nuestro legajo personal.
Después……, nos dimos cuenta “del porque” se debían cerrar los cursos de ALUMNADO LIBRE.
De esa simple manera, las escuelas de los barrios marginales bajaban de categorías (las categorías estaban en razón directa a la cantidad de alumnado); con lo cual si la categoría era ínfima por la mínima cantidad de alumnas NO SE JUSTIFICABA SU FUNCIONAMIENTO.
En otras palabras: a las alumnas las hicieron DESAPARECER”, aunque fueran personas de sangre y hueso, registradas en nuestros archivos con nombre, domicilio, edad y especialidad a la que asistían: Corte y Confección, Cocina, Tejidos, Manualidades.
ERGO: se cerraba la escuela o se anexaba con otra de otro barrio.
Por supuesto, la mía se cerró y otras se anexaron pero tuvieron corta vida porque los alumnos no tenían dinero para pagar el transporte.
Aquí funcionó, muy bien, el dicho: “Hecha la Ley, hecha la Trampa”, Todo fue pensado para destruir el tejido social porque cuanto más ignorante sean mejor se los manejará.
Pero, además, allí, funcionaba un comedor escolar que le daba comida a los que tenían hambre. Al punto tal que les permitíamos que vinieran las alumnas con sus hermanitas/os.
El comedor lo fundó la directora que me antecedió, yo, luego, abrí un curso nocturno de Electricidad para varones e incluí a esos alumnos para que concurrieran al comedor. Es decir, la comida se la ofrecíamos a los jóvenes cuando ingresaban al atardecer. Para mayor practicidad, dado que a la tarde ya se había apagado la cocina, el personal les dejaba preparados emparedados.
Estirábamos el presupuesto como si fuera de goma y el personal, tanto la ecónoma como la cocinera, eran a su vez, madres y amas de casa; con lo cual está explicada la teoría económica de “multiplicar los panes”
Pedí autorización para anexar el grupo a un nuevo presupuesto, dado que estaba conformado por 15 muchachos.
¿Y, sabés lo que contestó la Interventora?
Que, “15 personas no era un número que justificara asistir al comedor”.
Llegué a pedirle audiencia varias veces y nunca me la concedió. Igualmente, fui en varis oportunidades a su despacho haciéndome anunciar y esperar desde las diez de la mañana hasta la una de la tarde, cuando su secretaria me decía que la Interventora se había retirado
Fue una política de exterminio de la educación pública que se implantó en la nefasta época que sufrió todo el país.
Ahora que lo relaciono, el significado de la palabra “desaparecido”, (con la connotación trágica del tiempo de los militares de facto), se puede aplicar aquí, porque el plan era aniquilar todo grupo perteneciente a un ámbito social con proyección de futuro.
Curiosamente, vienen volando con mis recuerdo los cóndores del Operativo 2 que no eran tales, sino buitres alimentados por la codicia del poderoso sin escrúpulos que fundó, allá en el norte, una Escuela llamada de Las Américas 3 aunque tendría que haberse llamado de los Apátridas Asesinos. Lo integraban tanto civiles como militares, cada uno en su ámbito con una misma misión: seleccionar para el descarte humano.
Las generaciones que no llegaron a ser (dada su corta edad) militantes, terroristas o desaparecidos, ahora son, los fuma paco, motochorros, chicos de la calle) ¿Cómo de la calle? ¿Es la calle un ente que los tiene? 4 ¿Dónde está la calle?
¿Propiedad de quién es la calle?5
Perdón por la disquisición.
Vuelvo a ellas, a las generaciones que no:
No estudiaron.
No pudieron.
No consiguieron trabajo. 6
Algunas, (continuando con el tema de las generaciones) carecen de principios.
¿Qué principios?
O ¿Acaso los principios básicos les fueron enseñados?
¿No sería más lógico decir que NO HUBO PRINCIPIOS con esas generaciones?
Sin derecho al estudio, a la salud, a tener la comida diaria asegurada.
¿Se le puede achacar que no tienen principios?
¿Qué muchacha puede asegurar que no sería prostituta si se criara en un ambiente de prostitutas?
¿Qué muchacho puede asegurar que no sería ladrón si su padre lo fuera?7
Y si algunos tuvieron la “suerte” de que sus padres trabajaran en el campo, ellos pobrecitos, fueron la mano de obra gratis, como se está comprobando en los algodonares, los criaderos de pollos, los hijos de los golondrinas y los que hacen las veces de guías a los aviones que fumigan.
¿Qué? ¿Guías de aviones que fumigan?
Sí padre ELOY.
Salió en YOUTUBE.
Ponen a los chicos (dos o tres, no importa, ¡¡¡total!!!) con carteles que le señalan al aviador que fumiga con pesticidas, adonde debe empezar y donde terminar.
Clarito ¿No?
¡Y, después hablan del submundo de la India y sus castas!
¡Aquí no precisamos castas!
El que arrendó el terreno, o el dueño del sembradío (siendo soja vale más) será el que disponga dónde deben pararse los niños con los carteles.

¡Basta!
Se debe decir HASTA AQUÍ LLEGAMOS.
No le cambiemos el significado a las palabras.
- Representante sindical = Desestabilizador.
- Manifestante = Terrorista.
- Pedir paritarias de sueldo = Desestabilizar el sistema.
- Changarín = Vago.
- Matar gente inocente = Daños colaterales.
- Globalización = Recolonización.
- Período improductivo = Cuando las ganancias son menores al 150 %
- Objetor de conciencia = Traidor a la Patria
- Retenciones al campo = Apropiación ilegal.
- Empresas tercerizadas = Trabajo en negro.
- Denunciar monopolios = Perjudicar la libre empresa.
- Salario Universal = Privilegiar la vagancia
- Bancos o paraísos fiscales = Legalización del saqueo.
- Cuentas bancarias en Suiza = Protección legal al robo.
- Taller clandestino = Trabajo esclavizado.

Bueno Eloy, mirá adonde llegué charlando sobre las injusticias a tus queridos kollas que vivían en el norte de mi país, mientras mi escuelita estaba en el centro del mapa argentino, un poquito más hacia el este, tirando al Salado, justamente como se llamaba el barrio.
¡Además! O, mejor dicho: Curiosamente vos y yo estábamos en las antípodas. Tanto geográfica como con respecto a nuestras creencias (Yo agnóstica (las damas primero) y vos un sacerdote católico.
Sonrío recordando cuando te escribí:
_ Celebro que me aceptes el diálogo y no quieras evangelizarme
Y, vos me contestaste:
_ “Evangelizar” quiere decir: “Anunciar buenas noticias a los pobres” y no otra cosa. Muchos hemos sido “enreligionados” como lo escribí en algún lugar, pero pocos, en verdad, han sido evangelizados.
¿Y, sabés una cosa?
¡Qué bien viene lo que vos escribiste con tu nuevo!
“Evangelio portátil”
“Vas a enfrentarte con el Sistema”.
“Su nombre es LEGIÓN”.

El endemoniado de Gerasa

“Tiene mil vidas”.
“Para el Sistema, los cerdos valen más que los humanos”.
“¡No te dejes intimidar! ¡Desenmascáralo!”
“Jesús les dice: « Me van a matar. Todo lo que quise enseñarles durante el poco tiempo que estuve con ustedes se resume en esta frase:
“Nunca ha querido Dios que la Tierra fuera una cueva de ladrones, sino un gran Pan que compartir entre todas las naciones”.
Con las palabras finales de tu Evangelio Portátil, me apuro a cerrar este correo porque ya apareció el mes de septiembre mientras estoy escribiendo (es más de medianoche) y, perdón si me demoré en contestarte.
Releyendo, ahora, pienso que sí, que siempre se deja algo positivo cuando nos revelamos contra las imposiciones injustas.
¡Valió la pena!
Recibe un cordial abrazo.
Beatriz.

Notas:
1 - Eloy Roy es un sacerdote católico canadiense perteneciente a una congregación de misioneros de Quebec, que se ha desempeñado como cura párroco en regiones aisladas como Choluteca (Honduras), Tilcara (Argentina) y en China. En 1988, en Argentina, cuando el gobierno de ese país sancionó las leyes de impunidad de los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura 1976-1983, Eloy Roy, como cura párroco de Tilcara, le colocó a la Virgen Dolorosa el pañuelo blanco característico de las Madres de Plaza de Mayo. El hecho generó airadas manifestaciones de protestas por parte de sectores conservadores, y Eloy Roy fue removido por el obispo del lugar. De allí, Roy se trasladó a la China. Diez años después, volvió a Tilcara (Argentina) donde fue recibido como un héroe por los que lo habían acompañado en su lucha. Pero nunca fue rehabilitado. Actualmente (2008) reside en Quebec, Canadá www.wikipedia.com
2 - La Operación Cóndor o Plan Cóndor es el nombre con el que es conocido el plan de coordinación de operaciones entre las cúpulas de los gobiernos dictatoriales del Cono Sur de América -Chile, Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia- y con la CIA de los EE.UU., llevada a cabo en las décadas de 1970 y 1980.
Enmarcada en la Doctrina Truman, esta coordinación se tradujo en "el seguimiento, vigilancia, detención, interrogatorios con apremios psico-físicos, traslados entre países y desaparición o muerte de personas consideradas por dichos regímenes como 'subversivas del orden instaurado o contrarias al pensamiento político o ideológico opuesto, o no compatible con las dictaduras militares de la región'". El Plan Cóndor se constituyó en una organización clandestina internacional para la práctica del terrorismo de Estado que instrumentó el asesinato y desaparición de decenas de miles de opositores a las mencionadas dictaduras, la mayoría de ellos pertenecientes a movimientos de la izquierda política.
3 - El Instituto del Hemisferio Occidental para la Cooperación en Seguridad (en inglés: Western Hemisphere Institute for Security Cooperation), llamada de 1963 a 2001 Escuela de las Américas (School of the Americas), es una organización para la instrucción militar del Ejército de los Estados Unidos situada actualmente en Fort Benning, en la localidad estadounidense de Columbus (Georgia).
La escuela estuvo situada desde 1946 a 1984 en Panamá, donde actualmente -y desde el año 2000- funciona el hotel Meliá Panamá Canal. Se graduaron más de 60.000 militares y policías de hasta 23 países de América Latina, algunos de ellos de especial relevancia por sus crímenes contra la humanidad como los generales Leopoldo Fortunato Galtieri o Manuel Antonio Noriega.www.wikipedia.com
4 - La escuela contiene y educa, la calle violenta y embrutece. Verónica “El chalet de los Quintana”
5 - Se cambió la escuela-taller por la calle, consecuentemente esto llevó al delito y la droga. Verónica “El chalet de los Quintana”
6 - “Muchos sectores sociales subsisten gracias a los basurales” Entrevista a Cinthia Shammah, investigadora del Centro de Estudios de Estado y Sociedad,
www.fundaciónmetropolitana.com
7 - Entrevista al detenido Carlos Burgos (18 años) "Yo no heredé la banda de mi padre" Diario Perfil, domingo 22/8/10 Sec. POLICIALES.

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"El Olimpo"... pero sin los dioses... y otros torturadores

Carlos Alberto Parodíz Márquez (Lomas de Zamora, Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Camino de Cintura y Olimpo, justo enfrente del "telo", yendo como para Puente Doce. De allí diez cuadras a la derecha. "Si las tenés bien puestas", podés entrar a la Feria del Olimpo, veinte cuadras de todo o nada por... lo que quieras. Allí la "onda" es llegar cerca del mediodía porque como tienen que cerrar antes de la una, nadie se quiere llevar la "merca" de oferta para no "quedar pegado". El horario habilitado por los "servidores del desorden", que viajan en "lanchas blancas", arranca a las seis y media de la mañana. Es para madrugadores o para los que están volviendo, como nosotros, que siempre regresamos.

Los puesteros han pagado su cuota de seguridad y cuando se van, "olvidan aquello que no pudieron colocar", por ejemplo el motor de un auto. Pero la oferta es diversa allí Babilonia ha vuelto del pasado. Pilchas, electrodomésticos, sanitarios, electrónica, cibernética: no te preocupes por la banda ancha o la banda elástica, las bandas allí trabajan libres; nada de caos, porque esto no es una ciudad, se parece más a "Mad Max", pero los volvemos a avivar para que descubran, "con permiso", lo que de otra forma no pueden mostrar.

¿Que venimos a hacer aquí? - pensé en preguntarle al Vasco. Temerario si lo hay en eso de "estacionar" el Alfa gris en la villa. Menos mal que no lo hice. De la nada un flaco de pelo corto y Rayban oscuro, con una cicatriz que lo obligaba a sonreír, lo rozó y siguió su camino; yo que lo único que aprendí, es a mirar con cuidado, vi pasar otro sobre marrón, "como al descuido". Me hice el boludo, lo que me sale bastante bien y me quedé esperando. Yon "miraba las ofertas" y balanceaba la cabeza. Nunca sabré si era impotencia, lo cierto es que la esperanza "productiva" del Olimpo, era conmovedora a la hora de pensar el futuro. ¡Ah!, si tenés problemas para llevarte una compra, "los muchachos" te llevan la "merca" a domicilio. Claro que después te las tenés que aguantar; cosas del "dateo", más rápido que un correo electrónico. ¿Hace falta agregar que todo lo que se vende viene del "achaco nacional"?. "Mate y venga" dijo "robersalcorta", musitó el vasco, exhumando un código de los '60. Todo lo anterior me lo contó antes de bajarnos. Nos fuimos sin la sangre en el ojo. La teníamos helada.

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El salón de la confitería del Club Temperley, también es una paradoja. El histórico "Cele", tiene su espacio público pintado de rosa. Tanto para estar a tono con la incoherencia.

Mucha gente, para estos tiempos, estaba estacionada en distintas mesas.

En una de esas, "El nene" cenaba o amagaba hacerlo, porque anda de dieta, con el "boga" y "el ayatollah", quien está subastando el gorro kármico, al mejor postor, porque se pasó al otro bando. Ahora parece que va a lucir, en la redacción, una gorra azul con visera.

Una orquesta de Jazz -Temperley tiene esas delicias-, ensayaba con entusiasmos dignos del Carnegie Hall. "El Nene" parecía hipnotizado y encomendaba notas, deslumbrado por los sonidos.

La carne asada había logrado lo imposible, que se pusieran de acuerdo. No hay nada más conmovedor que el silencio, cuando un duelo de mandíbulas batientes mecaniza la perfección del Oratorio de Bach.

El guiño del "Nene" fue suficiente hechizo para el Vasco. Yon pasó raudo y se llevó el penúltimo sobre, como siempre oficio, marrón y, además, impermeable, por si las moscas. Yo, en la penumbra contraria, estaba seguro que las banderitas rojo azul estrelladas, serían un nuevo dato.

Pero me armé de paciencia, en tiempos donde la gente se arma de otra manera.

Yon me tocó el hombro para salir a 9 de Julio y subir al Alfa gris, sobre el que ya no pregunto nada. Una lágrima se me escapó cuando pensé en el bife de chorizo jugoso, que dejaba a mis espaldas, pero imaginé una revancha inmediata, porque el Vasco nunca da tregua.

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"Tito" detuvo el remis 505 gris oscuro en Grigera y Vetere, Banfield. Miró pesaroso a Yon. "Tito" es un tipo "ocupado y preocupado", pero no por las mismas razones que esgrime el presidente.

-¿Sabías que mataron a otros dos remiseros en Lomas?, se preguntó más que preguntar. El vasco levantó y giró su cabeza para que las ventanillas quedaran a nivel. "Chaco Chico" ya es recuerdo.

¿Hicieron balance? - ironizó con la crueldad que sólo se inhala en los pueblos de montaña. Los vascos suelen ser acerados e invasores, pero esa es una explicación geo demográfica.

-A uno lo limpiaron atrás de Tribunales (¿hacían justicia?). Estaba acompañado, "por seguridad". Lo habían llamado desde el Barrio para hacer un viaje. El acompañante quedó herido-, Yon, impávido, se lo confirmó.

-El que lo llamó trabaja en la empresa de "Emergencias" me lo contó Ana- y la rubia con sabor a lágrima en inglés, se me cruzó como un relámpago.

-El tipo tiene que ocultar las guardias de 24 horas porque lo tienen vigilado y por el momento zafó- trató de tranquilizar a "Tito", no sé‚ para que, él se mantenía en su propio inventario.

-Al otro le pegaron un tiro en el centro de Lomas en la puerta de un banco. ¿Porque a los remiseros?- seguía preguntándose. Nosotros no teníamos respuesta. Además por cada uno que muere, aparecen "nuevos voluntarios de la necesidad". El hombre puso primera y antes de salir "arando", añadió.

-¿Qué se puede hacer por la inseguridad?-. La incredulidad debe haber sido una buena fotocopia en nuestras caras.

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Me fui a pensar. Caminé‚ por la vereda despareja del espigón. El río seguía murmurando, por lo bajo. Cuatro pescadores hacían guardia al lado de la garrafa, donde calentaban agua para el mate. Una caña tiritando, daba señales de muerte. Era la vida que se iba. Bagre más... bagre menos.

La voz del vasco, desde la vereda opuesta, casi en la puerta de "Solanas", me llamaba. El servicio que los hermanos "yoruguas" habían dispuesto era alentador. Riñoncitos al jeréz -mucho tabasco- con "frontera" y todo, un puré de manzanas deslumbrante en tono verde rociado con pepermint y rodajas de lomo grille, parecían convincentes argumentos. El "chateau vieux" estaba a punto.

Los aviones que emergían daban un concierto apropiado. Los dos sobres oficio, impermeables, eran tentadoras incógnitas, que no me atrevía a reclamar, aunque el vasco usó la sorna para recordarme que en las últimas semanas, "los medios" habían difundido algunos de los informes que tratamos hace meses. El anonimato tiene precios y castigos. Las cosas se solucionaron solas. Yon me avisó que tenía que llamar a la dueña del Alfa gris, seguro que para renovar el permiso de portación de autos. Yo pensé en la mujer dorada, mientras él se alejaba y leí sólo dos "papers".

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"Ha comenzado la ejecución del plan final de la desaparición del primer Estado Nacional de América del Sur: ARGENTINA"- anoté el título. Esta película ya la vi. Pensé, pero espiar puede servir.

"Plan B: 'Golpe de Ablande'

Si el Plan A (intervención directa de la ONU por violencias varias) no prospera, entonces la ayuda financiera será parcial y se seguirá asfixiando la economía local hasta provocar una segunda intervención.

En definitiva, para la Argentina, el plan prevé su desmembramiento en varias regiones, que al principio funcionarían como 'Protectorados': Noa, Cuyo, Mesopotamia, Patagonia y Región Pampeana".

Hipótesis II. Defendida por algunos funcionarios de la Casa Blanca
Hacer todo el plan desde la presión sobre el actual gobierno el cual es lo suficientemente débil.

Internacionalmente, la oposición más firme es la de Henrique Cardozo (pero se va dentro de poco). El gobierno de Brasil, sabe que si cae la Argentina, arrastra inmediatamente a Uruguay. Uno de los grandes objetivos de EE.UU. es el control total sobre la Amazonia, dado que si logra tal control, podrá asegurarse su pulmón ecológico sin la urgencia de disminuir su propia actividad industrial contaminante".

¿Esto explica la morosidad del Fondo y la histeria de la historia electoral? No sé para que me pregunto si tengo el otro sobre a mi alcance. Me parece conocido, pero vamos a chusmear.

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"Debe tenerse en cuenta, entre otras cosas, que entre los principales asesores de las empresas norteamericanas que pujan contra sus colegas rusas y de la Unión Europea, por los gasoductos de Afganistán y los recursos petroleros de Irak. figuran George Bush, padre y Henry Kissinger. Este es uno de los principales teóricos de la nueva doctrina militar de los Estados Unidos, para la cual el enfrentamiento entre Occidente y el Islam es la principal hipótesis de conflicto bélico para las primeras décadas de este siglo".

¿Será el aviso previo antes de las elecciones de noviembre en EE.UU.; la mejor forma de ganar el Congreso y legalizar la impunidad?

"Sucedió que el establishment mundial reaccionó con las herramientas del pasado inmediato en el que los contenciosos políticos y militares funcionaban a partir de naciones-estados- sin darse cuenta que el enemigo estaba en casa, que el enemigo es el mismo poder económico y financiero que lo sustenta, que le paga y que, hasta ahora, lo necesitaba para vivir.

Todo indica que el corporativismo financiero global decidió hacerse cargo de la situación, sin la intermediación de instituciones políticas del pasado.

La consigna de estos tiempos de principios de siglo parece ser todo el poder a los bancos, aunque al viejo establishment le resultó más fácil no pensar y, gracias a la CNN, crear nuevas brujas y nuevas Inquisiciones.

Resulta más fácil echarle la culpa al mundo islámico, al nuevo Satán, que pensar hacia donde ha derivado este orden internacional injusto y todo porque si se animan a pensar en ello no verán otra alternativa que modificarlo, y eso no les conviene. Los que braman contra el terrorismo, son los que viven de los verdaderos terroristas".

Cartón lleno. El panorama era demasiado "flu". Hay que dar vuelta la página o mirar televisión, total es lo mismo.

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Música: Desde República Dominicana, el merengue… ¡sabrosón, chico!

ARGENPRESS CULTURAL

El merengue es un baile folklórico caribeño que se ha difundido ampliamente a escala mundial y que muchos consideran como el baile nacional de República Dominicana.

Se discute aún su origen exacto. Entre las diferentes opiniones encontramos:

• Fue Alfonseca quien inventó el merengue (Según Flérida de Nolasco).
• Su origen y aparición se pierde en las brumas del pasado (Julio Alberto Hernández).
• Nació con carácter de melodía criolla tras la batalla de Talanquera donde triunfaron los dominicanos (Rafael Vidal).
• El merengue se desprende de una música cubana llamada UPA, una de cuyas partes se llamaba merengue. La UPA pasó a Puerto Rico, de donde llegó a Santo Domingo a mediados del siglo XIX (Fradique Lizardo).

Al parecer Lizardo se acerca al meollo de la cuestión. En 1844 el merengue aún no era popular, pero ya en 1850 se puso de moda, desplazando a la Tumba. A partir de ese momento tuvo muchos detractores.

A principios de la década de 1850 se desató en los periódicos de la capital dominicana, una campaña en defensa de la Tumba y en contra del merengue que reflejaba el auge que iba adquiriendo este ritmo en detrimento de la última.

Don Emilio Rodríquez Demorizi dice: "Los orígenes del merengue siguen pues, en la niebla. No parece que pueda atribuirse a origen haitiano. De haber tenido esa oscura procedencia no habría gozado de boga alguna en 1855, época de cruentas luchas contra Haití; ni los que en ese año repudiaban al merengue habrían dejado de señalar tal procedencia como suficiente motivo. Tampoco lo señaló Ulises Francisco Espaillat en sus escritos contra el merengue en 1875".

En realidad, poco se sabe en concreto acerca del origen de este baile, hoy día ya popularizado y marca cultural por excelencia de la región caribeña. A mediados del siglo XIX, de 1838 a 1849, un baile llamado URPA o UPA Habanera, se paseó por el Caribe llegando a Puerto Rico donde fue bien recibido. Este baile tenía un movimiento llamado merengue que al parecer es la forma que se escogió para designar el baile en cuestión, y llegó a República Dominicana donde ni siquiera se mencionó en los primeros años. Posteriormente fue bien acogido y hasta el coronel Alfonseca escribió piezas de la nueva música con títulos muy populares como "¡Ay, Coco!", "El sancocho", "El que no tiene dos pesos no baila", y "Huye Marcos Rojas que te coge la pelota".

La estructura musical que se puede considerar como la más representativa del merengue constaba de paseo, cuerpo o merengue, y jaleo. Se le quiere atribuir a Emilio Arté erróneamente el haber agregado el paseo al merengue tal como existía en su época. Toda la música se escribe a un ritmo binario, de 2 por 4, y existen discrepancias en cuanto al número de compases que deben constituir cada parte, pues se abusaba a veces al alargarlas "ad infinitum".

Las formas literarias que lo acompañan son las más comunes dentro del arte popular como la copla, la seguidilla, y la décima, apareciendo pareados de vez en cuando.

Desde el principio el merengue se interpretó en los instrumentos que poseía el pueblo y que les eran más fáciles de adquirir: las bandurrias dominicanas, el Tres, el Cuatro. A fines del siglo XIX hizo su entrada por el Cibao el acordeón diatónico de origen alemán, que por su fácil manejo desplazó la bandurria. Por sus escasas posibilidades melódicas este instrumento limitó la música que interpretaba, y así el merengue se conservó en cierta forma desvirtuada con relación a la original.

Con esta variante el merengue se adentró en la sociedad dominicana, integrándose por completo con ciertos sectores sociales desplazando inmediatamente a otras danzas que como la Tumba, por ejemplo, requerían de sus ejecutantes (bailadores) un gran esfuerzo mental y físico. Este último tenía once figuras diferentes. Es fácil de imaginarse por qué el merengue con su coreografía reducida a la más simple expresión pudiera desplazar a todos sus rivales y acaparar el fervor del pueblo.

Para finales de los años 70 del siglo pasado el merengue empieza su período de oro, caracterizado por la aparición de nuevas agrupaciones, sonidos y carácter que llamaron la atención gracias a sus melodiosas canciones y ritmos, alcanzando fama internacional. Algunos de los artistas más destacados de esta época son: Juan Luis Guerra, Tono Rosario, Fernando Villalona Wilfrido Vargas, Johnny Ventura, Sergio Vargas, Los Hermanos Rosario, Milly Quezada, Los Melódicos, Conjunto Quisqueya, Víctor Roque y La Gran Manzana, Dionis Fernández y El Equipo, El Zafiro, Bonny Cepeda, Kinito Méndez, Eddy Herrera, Héctor Acosta, Ruby Pérez, Rikarena, Jochy Hernández, Jossie Esteban y la Patrulla 15, Las Chicas del Can.

Por otra parte, pero no menos importante, encontramos también el merengue hip-hop, que se inició en la década de los 90 del pasado siglo; este género tuvo una gran oleada de fanáticos y seguidores, la mayoría de ellos jóvenes, tomando en cuenta que los adultos también disfrutaron de este género y que aún se disfruta en la actualidad. El merengue hip-hop tuvo como principales protagonistas las agrupaciones: “Fulanito”, “Sandy y Papo”, “Proyecto Uno”, “Ilegales”, entre otras agrupaciones.

El merengue ha sido adoptado por otras culturas, que aunque gozan de otras influencias, eligieron este género musical como base de desarrollo de nuevos sonidos y fusiones. Y aunque influenciados por maestros del merengue y figuras prominentes de su época de oro en suelo dominicano, lograron darle un estilo propio y llevarlo a un nivel internacional y de respeto. Uno de estos exponentes es el portorriqueño Elvis Crespo, ex-corista del merenguero Tono Rosario quien recoge la base de este género dominicano y lo hace propio, logrando ser uno de los máximos exponentes alrededor del mundo.

Presentamos aquí algunos ejemplos de este pegadizo y rítmico baile.




Fuentes:
http://www.mindspring.com/~adiascar/musica/merhst-s.htm
http://es.wikipedia.org/wiki/Merengue_(g%C3%A9nero_musical)

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Vicisitudes Abstractas del Arte

Dessiré Suazo (Desde Honduras. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

En el crepúsculo de su esencia emanó las virtudes de los astros
Dragones de pintura y letras talladas hilvanó en el óleo de la arena
Con su elixir de encanto tatuó galaxias posibles
Y de un ubérrimo suspiro el siglo abstracto enmarcó

No hay falacia ni táctica que en el sigilo de su vuelo
Irrumpa su nombre
Es un piélago delimitado de vehemencias virtuosas
Encadenado al maleficio de vestigios modernos,
Cincelan su sangre

Lágrimas ahogadas que encuentran su reducto al son de una nota
Pernoctando en la eternidad de la historia, grafican mundos conexos en este miraje erudito

¿Cuándo pues culminará el juego expositivo, y tu metamorfosis se esculpirá en los ríos?

Tu naturaleza no requiere de cortejos
Pues brilla cual baño de luna sobre el desierto
Que germina en la afonía de las muchas semillas invisibles del hoy.

Y el génesis solo es un letargo de sonidos
Que componen la mirada de la atmósfera, donde la musa en su remanso sosegada espera
El linaje que dignifique su esplendor…

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Hijos en la prisión -Informe neomarxista- (Borrador)

Gustavo E. Etkin (Desde Brasil. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Hace seiscientos años en la cárcel de Villa Devoto hay presos, guardias y un Director, que ahora soy yo.

Por supuesto, una forma de organización al servicio de una ideología diferente enriquecida con los aportes de la ciencia.

Ahora sabemos que lo que el camarada transgresor teme no es ser privado de aquello que llamaban “libertad”, si no de su sexualidad. Me refiero a su sexualidad habitual. El cambio obligado de los hábitos sexuales provoca un evidente deterioro de la autoestima, lo que junto con una adecuada reeducación política, condiciona el rechazo a nuevas transgresiones y estimula el deseo de integrarse a la sociedad como camaradas productivos. Estoy de acuerdo, por eso, que la antigua sodomía forzada continúe vigente ya que corrige el exacerbado individualismo pequeño burgués de todo delincuente.

Mi cargo exige clara conciencia de la función penitenciaria en la sociedad. Represento una tendencia política realista pero moderada. Lejos de cualquier extremo. La lucha de clases ha terminado, pero el capitalismo dejó una huella en la neurología humana. Por eso mi necesaria función.

En general los homosexuales cumplen condenas por delitos menores: psicoanalizarse (o psicoanalizar), leer libros reaccionarios, producir arte decadente, propagar intimismo o cualquier otro resabio pequeño-burgués. Cuando descubrimos que algunos de esos delincuentes es homosexual le proponemos un pacto: estadía tranquila y posibilidad de manifestar sus instintos perversos a cambio de información, qué se planea, qué se habla, si las autocríticas son sinceras, si la reeducación es eficaz. Los pederastas activos, incluso, contribuyen espontáneamente.

Aquella irregularidad ocurrió, entonces, en ésta estructura. Digo irregularidad porque debo reconocer que no habíamos previsto la maternidad del preso No. 1.824.000 Víctor Francisco De Manno.
Desde siempre, y hasta ahora, fue científicamente comprobable que un hombre no podía concebir, embarazarse y dar a luz.

De Manno, preso por incitación al individualismo, es homosexual pasivo. Nos mantiene informados, colabora en la limpieza y, en general, su comportamiento es correcto. Respecto a la reeducación, es ejemplar. Hace autocrítica, aumentó su nivel de politización y, lo más importante, participa espontáneamente en tareas grupales.

Al principio, el preso De Manno fue a la enfermería quejándose de extraños trastornos intestinales. El estreñimiento de más de un mes, rebelde a toda purga, cedió cuando pudo defecar por el ombligo. Se pensó en el anacronismo de un cáncer. Se le hicieron biopsias, tomografías, todos los análisis, y hubo que rendirse ante la absurda evidencia: el preso De Manno iba a ser madre.

No se trataba de ningún milagro. Al cumplimiento de una vieja ley de la biología - el uso hace al órgano - se le agregó cierto desequilibrio hormonal y quizá una mutación genética.

Hubo, es verdad, un momento de desconcierto. El infantilismo de izquierda nos acusó de corrupción individualista y cientificismo. La derecha, de espontaneísmo y anarquía.

Es por eso que primero tratamos de producir ideología.

Se nos hace así posible explicar el nuevo fenómeno como rigurosamente determinado, en primer lugar, por la ley y las condiciones biológicas anteriormente mencionadas. En segundo lugar, como consecuencia material de una mayor conciencia social: el factor improductivo y narcicístico de la homosexualidad -su aspecto negativo- puede corregirse con una mayor politización. Se ve así claramente como la super-estructura revierte dialécticamente sobre la base material que la determina, modificándola.

De ésta forma, ningún área de la subjetividad queda desarticulada del proceso productivo. La re-producción (como cara subjetiva de la producción) abarca así todas las variables de la vida sexual del camarada ser humano.

Finalmente, si aún quedan resabios de una sociedad clasista, y si ésta división de clases - como se comprobó - se apoyaba, para justificarse, en la división de sexos, se da de ésta forma un histórico paso hacia la igualdad sexual, condición indispensable para la eliminación de los residuos burgueses que aún corrompen nuestras más caras tradiciones.

Uno de los problemas inmediatos fue la nueva forma de evacuar del preso Di Manno: con ayuda del Sindicato de Arquitectos diseñamos un inodoro adaptado a la nueva función que para Di Manno tiene el ombligo.

Objetivamente, sin embargo, debo reconocerse la perspectiva que abre la sobredeterminada mutación de Di Manno nos puede crear, en lo inmediato, problemas concretos.

Debemos resolver las siguientes situaciones teniendo en cuenta que Di Manno fue un pionero, ya que hay otros dos presos embarazados:

1º) Instalar una maternidad en la prisión. Posteriormente deberá pensarse en Guardería, Jardín de Infantes y Ciclo Primario.

2º) Idear nuevas técnicas higiénicas para el ciclo menstrual que -nuestros ginecólogos anticipan- aparecerá después del parto. Dichas modalidades deberán estar adaptadas -obviamente- a un nuevo funcionamiento anatómico.

3º) Establecer un nuevo orden interno e impedir el adulterio. Debe retornarse al antiguo régimen de familias que, en sus comienzos, existían en Villa Devoto, pero ésta vez con sentido social y constructivo.
Desde la perspectiva pedagógica (evidente finalidad de cualquier sistema carcelario) encontramos que el nuevo estilo de maternidad no contradice el cambio de hábitos sexuales y/o la sodomía educativa anteriormente mencionados -como condición previa a una adecuada receptividad ideológica- sino que se complementa con ellas, abriendo así una nueva perspectiva de re-educación e integración social para aquellos que finalmente terminen habituándose a la nueva modalidad de intercambio sexual. Se podrán formas así núcleos familiares en un ambiente sano, de respeto a nuestras tradiciones Occidentales y Socialistas, imbuidos de una lúcida conciencia social al servicio de los más preclaros ideales de nuestros héroes.

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Crónica bicentenaria: La breve historia de Otero

Armando Orozco Tovar

Nosotros los sobrevivientes,
¿A quién debemos la sobrevivencia?
¿Quién se murió por mí en la ergástula?
¿Quién recibió la bala mía?
La para mí en su corazón?

Roberto Fernández Retamar

A las tres de la tarde de un día de plomo el jeep militar se precipitó sobre los dos pequeños escolares de la escuela República Argentina que bajaban desde el barrio Egipto sumergidos en la lectura de un comic de aventuras.

Momentos después Luis Otero Cifuentes yacía al borde de la acera con una pierna aplastada por la rueda del vehículo de guerra y tenía su cabeza parecida a un plato roto de Raquira de donde era oriunda Georgina su mamá, con los dientes zafados en volandas y sus ojos sin luz alumbrando la oscuridad desde su rostro destrozado contra el pavimento.

La dictadura militar del Teniente General Gustavo Rojas Pinilla, que un año antes había asaltado el poder por orden de la gran burguesía agraria y financiera que por primera vez se unían ante el peligro cercano a la capital de las guerrillas del llanero Guadalupe Salcedo, nunca le reconocieron a don Gerardo Otero un centavo de indemnización por el accidente de sus hijos y la poca fortuna del comerciante se evaporó en las arenas movedizas de las cajas de cuentas de los hospitales de caridad de la ciudad.

El gobierno de la dictadura gurropinesca terminó haciéndose la de la vista gorda puesto que fue un soldado borracho de la Guardia Presidencial el que los atropelló después de haberlo hecho con una señora y sus pequeños aquella tarde de fiesta nacional de Once de noviembre exactamente en el mismo sitio donde el Libertador Simón Bolívar se escapó, gracias a Manuela, del atentado perpetrado por Santander, saltando por una de las ventana que aún se conservan del antiguo Palacio de San Carlos, hoy sede de la cancillería colombiana.

Lucho Otero Cifuentes y su hermanito menor Gerardo, fue llevado de inmediato al Hospital San José en un sucio vehículo de jabonería, el cual apareció en ese instante como resbalado del cielo, para conducirlos a urgencias donde le practicaron una delicada operación en su pierna izquierda y en su cabeza preadolescente, dejándole para siempre en su extremidad izquierda una barra de platino al igual que en sus parietales dos plaquetas del fino metal.

Años después del accidente Lucho se volvería a encontrar en apuros frente a un escuadrón de tanques de fusilamiento, pero esta vez dentro del Palacio de Justicia que había asaltado con sus compañeros y compañeras del M-19, para llamar a orden sobre los acuerdos pactados y no cumplidos por el lelo presidente de Amaga- Antioquia, que no hacía sino echar bala y amagarlos con la paz y que seguramente se encontraba en ese momento en las islas griegas del Mar Egeo buscando retablos antiguos para su colección, estaba Lucho muy cerca de donde de niño lo atropellara el carromato que casi lo mata.

Ese día de comienzos de noviembre del ochenta y cinco, el comandante Plazas al llegar a la Plaza y cuadrar sus blindados mortales frente al letrero con la frase santanderista de que: “Si las armas nos dieron la independencia, las leyes nos darán la libertad”, ordenó napoleónicamente siniestro a sus fuerzas diciéndoles:” Apunten bien, no olviden que mis tanques son como mis pistolas.” Comenzando a disparar a diestra y siniestro como el loco de Córcega en la batalla de Waterloo, sobre la fachada justiciera a la que ya no le cabía un solo agujero, mientras el presidente de la Corte Suprema de Justicia pedía a gritos por las emisoras capitalinas, que silenció de un plumazo la ministra de comunicaciones, para que cesara el fuego y que por favor no los fueran a asesinar a mansalva como estaba ocurriendo.

En ese momento Otero se debió acordar de lo ocurrido a los diez años de su infancia, cuando la edificación comenzó a arder por acción de los cientos de proyectiles y cohetes incendiarios que lanzaban las tanquetas hacia los sótanos y la azotea del edificio, y “Media vida” se fue tranquilamente por la puerta principal antes de que entrara atronadoramente rompiendo las enormes puertas uno de los Cascabeles de Plazas para poner fin a la toma guerrillera.

René Rocha antiguo compañero de aula del bachillerato de La Libre, que no se había perdido un segundo del tropel por televisión, expresó: -“Lucho se les voló porque con esa pinta de cura que tenía no lo podían confundir con ningún guerrillero” Esto lo confirmaría años más tarde en una conversación privada el abogado Eduardo Umaña Mendoza, quien contó que a Lucho lo capturaron afuera del Palacio de Justicia y por orden de Plazas lo mataron en un cuartel del Ejército. Vaya usted a saber si esto es cierto, porque el jurisconsulto ya no está para confirmarlo porque también fue asesinado en su propio apartamento años después por todas las investigaciones en este sentido que acuciosamente adelantaba. De todas maneras el coronel en mención hoy paga cana por lo que hizo con otros que lograron salir con vida y fueron asesinados. Oterito, media vida, el tinieblo, luchín, Blas de Leso, “ El cerebro de nuestra organización”, lo apodaban sus compañeros de clase y lo designaba de esa forma Bateman, se marchó seguramente portando sus enormes gafas de notario de pueblo dando brinquitos sobre los charcos de aceite y de sangre mientras pasaba por encima de las palomas aplastadas por las orugas de las tanquetas, que no había alcanzado en paz a comerse sus granos de maíz lanzados a las baldosas cagadas por ellas por el público horas antes. Él, según cuentan los que lo vieron (“Yo no sé nada, yo llegué ahora mismo, si algo pasó, yo no estaba ahí…” Canción de Daniel santos, y de Juan Manuel Santos) se fue mezclándose con el cielo y las nubes y desapareció en medio del resplandor de una estrella, llevándoselo sin boleto de regreso hacia la eternidad.

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