jueves, 28 de octubre de 2010

Sobre The Beatles

Julio Woscoboinik

Ante las respuestas generadas por una nota de la semana pasada –eso es lo que busca un foro virtual como el que se pretende ARGENPRESS–, transcribimos aquí la carta que nos hiciera llegar un lector (Julio Woscoboinik) en relación a otra colaboración que nos enviaran anteriormente, y también publicada (Zoila Lechuga). El tema en cuestión: The Beatles.

ARGENPRESS CULTURAL

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Zoila: No estoy en absoluto de acuerdo con su planteo de desvalorización de los Beatles. Primero una musicóloga conocida nos confirmaba de su creatividad en el campo musical. Segundo fueron luchadores por la paz cuando la siniestra guerra de Viet Nam.
Te recomiendo muy entusiastamente ver la película "Across de Universe" que se encuentra en los video-clubes. Yo no sé nada de música pero busque algunos recortes que te envió. Salúdote cordialmente

Julio

Análisis de temas de los Beatles. Alan W. Pollak's entrega un análisis minucioso de cada canción de los Beatles (cada canción, es decir, 187 temas propios y 25 covers). El trabajo que hace es muy dedicado y completo: para cada canción parte examinando los temas generales de la canción (recurrencias en las letras, intertextos, estilo, innovación, etc, etc, etc), para luego pasar a un tour detallado por cada parte de la canción. Especial para fanáticos con conocimientos técnicos y con muchísimo tiempo libre, aunque de todas formas interesante para cualquier "bitlero"...

"La década de los 60 es completamente de ellos, y las siguientes generaciones están marcadas por ellos, porque ellos, por decirlo de alguna manera, escribieron las nuevas "leyes" de la música.

Sus canciones sirvieron como ejemplo para las demás generaciones que les iban a seguir. Crearon un estilo propio, modificaron la forma de pensar de la gente...pero eso también trajo consecuencias negativas pero... ¿Cuáles? pues la ---- iglesia trataba de comer el cerebro a la gente diciendo que "son enviados del diablo y están lavando el cerebro a la humanidad"y Lennon la fastidió aun más diciendo que son "MAS FAMOSOS QUE JESUCRISTO"...y en cierto modo lo eran; ellos eran el ejemplo a seguir por los jóvenes y eran conocidos en todos los rincones de este planeta. Pero al final tuvo que pedir disculpas públicamente porque, desgraciadamente, la iglesia seguía teniendo poder y comían el cerebro a la gente para que no volvieran a comprar sus discos.

Aun así había gente fiel que los seguía comprando en defensa del buen JOHN LENNON...pero eso solo fue un bache porque la masa juvenil que apoyaba a THE BEATLES empezaba a tener más fuerza y pudieron continuar.

The Beatles influyeron más que nada porque revolucionaron la música pero ¿cómo? pues cambiando sus estilos, probando cosas nuevas, haciendo experimentos...los demás cantantes se volvían locos cada vez que The Beatles sacaban algo nuevo. Pero lo bueno era que era nuevo y distinto. ¿Acaso es igual el "Please, Please Me" y el "Sgt. Pepper's"? ¿O el "HELP!" y el "REVOLVER"? casi todos son distintos. Yo divido a THE BEATLES en 4 Epocas:

1.- Época simple (1962-64)
2.- Reformas (1965-66)
3.- Psicodelia (1967)
4.- Creación del POP (1968-70)

¿Qué grupo ha tenido tantos estilos diferentes en tan solo 8 años?...Ninguno.

Ellos lo hicieron todo. El hecho de abandonar los conciertos a sido el mejor paso que pudieron dar en eses años. ¡¡¡¡CUANTISIMA CREATIVIDAD SE HUBIERA DESPERDICIADO SI NO ABANDONARAN LOS ESCENARIOS!!!!Lo que cambia la historia con solo dejar los escenarios.

¿Sabían que gracias a George Harrison la música pop incluye instrumentos indios? esa innovación la hizo el. Increíble, ¿verdad? Pues fue gracias a ellos. Y ellos fueron unos de los impulsores de la época hippie con la psicodelia y el LSD...el siglo XX y el XXI está regido culturalmente por ellos.

Ningún grupo musical llegará a alcanzarles NUNCA. Esto solo pasa una vez...y ya pasó, y lo estamos viviendo y feliz estoy de saber que esto va a durar muchísimo tiempo más aunque algunos no lo quieran, porque hippies seguirá habiendo, beatlemaníacos seguirá habiendo (yo soy uno de ellos)...

A parte, que ellos transmitían siempre un mensaje de paz y amor ("All You Need Is Love"), con los cuales hacía que la gente les tratara de imitar y hacerse mejores personas. Esa fue la mejor influencia que dejaron en nuestros corazones. Esa llama seguirá ardiendo dentro de mi y de los beatlemaníacos incluso cuando nuestros cuerpos llazcan bajo tierra, porque nuestrro espíritu (sellado por los "four fabs") seguirá siempre vivo".

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Democracias virtuales

Jorge Majfud (Desde Jacksonville University, Estados Unidos. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Creo que si miramos a la historia podemos hacer un esquema básico sobre los cambios referidos a la lectoescritura.

I) Era oral (Paleolítico y Mesolítico). Una etapa donde el soporte principal era la comunicación oral y los hábitos intelectuales, aparte del desarrollo de las habilidades practicas, era la mitología, el presente perpetuo y la percepción del tiempo circular.
II) Era de la escritura. Aquí podríamos dividirlo en: (a) una etapa donde surge la escritura (Mesolítico tardío) en sus diversos soportes y alcanza su madurez primero con los textos religiosos de Oriente Medio (la aparición del pasado concreto y percepción del tiempo lineal y fatal) y más tarde con los filósofos de la Grecia clásica; (b) la popularización a partir del siglo XV de la lectura en libros y diarios hasta fines del siglo XX.
III) Era digital. La popularización de la escritura en detrimento de la lectura. La cultura de la urgencia, la inmediatez y la fragmentación.

Esta última etapa (III), que en cierto aspecto significa el renacimiento de la palabra escrita (II), es, en el fondo, el renacimiento de la primera etapa (I), desde el momento en que la escritura se confunde con los hábitos de la oralidad y el presente resurge sobre el prestigio del pasado como fuente de conocimiento y valoración.

Básicamente, la escritura no ha cambiado con el pasaje de una máquina de escribir Underwood a un ordenador. Se ha vuelto más simple. Es más fácil corregir, ya no es necesario reescribir páginas enteras por causa de un simple error. Ya no estamos tentados a dejar un error de estilo impune por simple pereza o cansancio. Es más fácil abusar de lo que Eduardo Galeano llama “la inflación de las palabras”.

En mi experiencia personal, debo reconocer que escribir para medios impresos es más difícil y más didáctico que hacerlo para un medio digital que no impone límites de palabras. Desde hace más de diez años mi lucha no es con la hoja en blanco sino con el recorte. Debido a las limitaciones de espacio, sea porque el soporte en papel impone un límite o porque los diarios impresos son los únicos que se cuidan de no abusar del lector, normalmente debo consumir una o dos horas de mi tiempo libre para llevar a mil palabras lo que en media hora me llevó el primer borrador de dos o tres mil palabras. Este ejercicio molesto enseña, si no a escribir al menos a respetar la literatura de ensayo periodístico o de ensayo breve, de ensayo no académico. Tal vez los nuevos medios digitales debieran conservar el simple hábito, ya que no la necesidad, de imponer límites en la cantidad, así como algunos peer review (publicaciones arbitradas) ponen límites en la calidad.

En el mundo digital los tsunamis de palabras opacan la brillante tarea de aquellos trabajadores de las palabras y las ideas que tratan de tomarse algo en serio. Así he visto surgir y hundirse en el cansancio y el desestímulo excelentes proyectos. Unos pocos resisten, reman como pueden, muchas veces con el único aliento de sus creadores. Lo que persiste es la contradictoria marea de las palabras sin límites o de la hiperfragmentación. A la larga, las dos cabezas del mismo monstruo inflacionario y banal.

Para los escritores de vocación, básicamente la escritura no ha cambiado en la era digital. Sospecho que en su gran mayoría todavía escriben sus primeras ideas con un bolígrafo.

Los cambios más dramáticos están en la lectura. Incluso los cambios más importantes en los hábitos y en las habilidades de escritura proceden de los cambios en los hábitos y en las habilidades de lectura.

En el mundo digital la lectura de “largo aliento” es rara o por lo menos mucho más rara de lo que era en la cultura del libro impreso. A veces es una lectura menos obediente y otras veces es una lectura esclava de falsas urgencias de negación a través de la respuesta propia que, estimulada o protegida por el anonimato, la brevedad y la fragmentación, solo sirve como recurso catártico de lo peor que se encuentra depositado en el alma humana.

Una reciente investigación de la Universidad Normal de Pekín sugiere que los hablantes de distintos idiomas usan partes diferentes del cerebro. De manera semejante podemos entender que distintos hábitos de lectura y de escritura utilizan distintas partes del cerebro. Voy a repetirme: existe un peligro latente en ciertas particularidades de la cultura digital, como lo es la supersticiosa sustitución de la cultura de la lectura de largo aliento por la cultura de la hiperfragmentación.

La crítica contra la “cultura del libro tradicional”, como si se tratase de una crítica al uso de la máquina a vapor, no solo es infundada sino que es sospechosamente autocomplaciente. Si la máquina a vapor pudiese recorrer mil kilómetros sin reabastecerse y sin contaminar y los modernos trenes fuesen incapaces de la mitad, hoy seguiríamos usando máquinas a vapor.

El punto es que hoy en día los lectores amateurs de largo aliento son una rareza. Al menos que sean lectores de Harry Potter. Lo cual no ayuda mucho, porque con “largo aliento” no me refiero a plantarse en un sillón a leer por dos horas lo mismo (algo totalmente legítimo) sino a tomar el desafío de enfrentarse a una complejidad intelectual que nos exige no sólo atención, no solo conocimiento, sino, sobre todo, entrenamiento intelectual. ¿Qué podemos esperar de un atleta olímpico que se la pasa todo el día jugando al ajedrez o leyendo a Howard Zinn? Como atleta sería un fracaso evidente.

El cerebro también es (como) un músculo que si no se usa se atrofia. Con la ventaja de que con un cerebro entrenado se puede competir en las grandes ligas aún siendo un anciano y con la desventaja de que cuando está atrofiado, por el desuso o por el mal uso, el fracaso no es tan evidente. Sobre todo para el implicado. Razón por la cual cualquiera se considera apto y facultado por el mero recurso de la negación, la obviedad y el insulto que nunca exigen método ni condición pero que siempre dan la confortable ilusión de ser más sabios y más inteligentes que Darwin y Jesucristo juntos.

Los ancianos con una saludable práctica intelectual sufren menos decadencia que aquellos que no la han tenido. ¿Qué podemos esperar cuando las estadísticas nos dicen que los estudiantes de hoy dedican la mitad del tiempo a estudiar que aquellos de los años sesenta? Están demasiado ocupados (absorbidos, chupados) en escribir banalidades en Facebook. El divorcio que existe en la elite de intelectuales de las universidades norteamericanas, islas de premios Nobel, y el resto de la población se está expandiendo al resto del mundo gracias a una cultura y a unos instrumentos que prometían lo contrario.

La twiterización de las habilidades intelectuales, la facebooquización de las emociones puede ser un día un proceso irreversible o puede provocar un efecto inverso al previsto: la democratización de la información y de a in-formación por estos medios y debido a estos hábitos corre el riesgo de llevarnos a una aristocratización aun mayor de la formación intelectual y, por ende, de los órdenes sociales.

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Pigmeos y mbochi, etnias ancestrales

Roberto Correa Wilson (PRENSA LATINA. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

Algunos grupos étnicos provenientes de diversas zonas del continente se asentaron durante siglos remotos en áreas de África Central, mucho antes de la actual división política que determinó con el tiempo la constitución de las actuales naciones de la región.

Dos de esos grupos son los pigmeos y el pueblo mbochi, con características morfológicas y culturales muy diferentes; estos conglomerados humanos fueron estudiados por historiadores que sacaron a la luz sus costumbres y tradiciones.

La presencia colonial europea en África, a partir del siglo XV, no alteró el modo de vida de los pigmeos, que han echado raíces en áreas selváticas; los mbochi tuvieron contacto con los conquistadores aunque estos no pudieron influir en su cultura.
Amos de la selva
Los pigmeos o negrillos son quizás los testigos de poblaciones prehistóricas que datan de épocas sumamente lejanas. El continente africano no está ajeno a esos ejemplos de supervivencia; por el siglo I de nuestra era (d.n.e.), esas poblaciones primitivas comenzaron a ser empujadas por las migraciones de los bantú.

Este grupo que en otros tiempos ocupaba un espacio vasto, está actualmente confinado a los bosques tropicales más tupidos; los pigmeos batwa componen el uno por ciento de la población de Burundi.

Igual porcentaje de pigmeos batwa posee la población de la vecina Ruanda, ambas pequeñas naciones de la región de los Grandes Lagos en el África Central.

En los abundantes bosques y floresta de espesa vegetación de la República del Congo radica una minoritaria población pigmea que, como en Burundi y Ruanda, apenas rebasa el uno por ciento de sus habitantes.

La República Democrática del Congo (RDC), el tercer país más extenso del continente, posee el segundo bosque tropical más grande del mundo.

En esa inmensidad de enormes árboles de donde cuelgan gruesas lianas o se enredan en los troncos y en los suelos corren prístinos arroyos, habita el poco más de medio millón de pigmeos mbuti del país, según la organización Survival International.

Si se tiene en cuenta que la población de la RDC es de unos 70 millones, la proporción es insignificante; es decir, en el conjunto de naciones de la región central africana, donde habita este pueblo, su importancia demográfica es baja.

Los pigmeos viven preferentemente de la caza que permitió a sus ancestros sobrevivir durante miles de años. En las cacerías usan redes enrolladas obtenidas de las lianas y van armados de lanzas de punta de hierro en busca del botín, los cuales son los animales salvajes, alimento para la familia y la comunidad.

La recolección es la otra vertiente que complementa la actividad de ese grupo, favorecida por la diversidad de frutos que ofrece la selva. También trepan a los árboles para obtener miel, necesaria para su dieta.

Parecen detenidos en el tiempo los pigmeos y nada hace presagiar cambios en el futuro.
Los mbochi
Ese pueblo, establecido en la parte norte de lo que en la actualidad es la República del Congo a partir de los siglos IV y V, a continuación de los movimientos migratorios bantú, reconoce en sus tradiciones orales que llegó a la región proveniente del este, sin especificar el lugar.

Numerosos elementos comunes permiten apreciar que la organización social y política de los mbochi es, en lo fundamental, la misma en toda esa gran etnia.

Sus pueblos a menudo se encuentran situados en los límites de un bosque o en las proximidades de una vía acuática. Los dominios familiares, los bosques, los ríos, las grandes corrientes fluviales, las sabanas, son parte integrante del pueblo.

Para ellos, un pueblo es un espacio que tiene un nombre y de cada nombre proviene el sentimiento de pertenecer a él.

Un conjunto de pueblos agrupados bajo la autoridad política de un kani o jefe constituye la tierra, el dominio geopolítico de una jefatura donde se ejercen todos los poderes de un cabecilla investido y coronado: agrarios, judiciales, administrativos, religiosos o políticos.

El jefe es el guía moral y espiritual de la comunidad, y ejerce sus derechos y poderes, los cuales en principio son hereditarios: de padre a hijo, de tío a sobrino; también resulta el guardián de la tierra de los antepasados, el responsable de cuanto allí pasa, el protector de todo el conglomerado humano.

La tierra y los recursos naturales (suelos cultivables, lagunas, minas, fauna), se poseen colectivamente por las diferentes familias patriarcales, las cuales constituyen la comunidad local; el suelo ocupado por los ancestros comunes pertenece de manera colectiva a los miembros de la familia.

El kani no posee la tierra de la comunidad local de manera privada: su papel radica en velar por el conjunto del patrimonio de las familias independientes, consumar los ritos para la fertilidad del suelo, la abundancia de la caza y la pesca o arbitrar querellas.

En compensación a esos servicios, realizados a título de hermano mayor y de representante de los ancestros muertos, recibe algunos regalos provenientes de la cosecha, la caza o la pesca; los toma porque ejerce una función social aceptada por todos.

La agricultura constituye lo esencial de la producción social. Cultivan yuca, maíz, maní y toda clase de legumbres, entre otras producciones. El intercambio comercial se realiza en el mercado, a donde acuden miembros de otras comunidades.

Dos etnias, dos modos diferentes de apreciar la vida en el África Central.
El autor es periodista cubano, especializado en política internacional, y ha sido corresponsal en varios países africanos.

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Por Pablo Ibar y otros condenados de la tierra

Jesús María Dapena Botero (Desde Vigo, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Es terrible la situación del condenado a muerte sea el reo culpable o inocente y más que moratorias que la dejen en suspenso, para luego anularlas, lo que deberíamos abogar es por su abolición en la faz de la tierra, ya que es un método más propio del medioevo que de la modernidad; incluso el propio Marqués de Sade solicitó que se proscribiera definitivamente, en aquellos tiempos del régimen del terror, que se cernió sobre Francia, en los años de la Revolución Francesa.

El español Pablo Ibar vive su cotidianidad en el corredor de la muerte en una cárcel de Florida, en los Estados Unidos de América.

El hombre prefiere no hacer amigos en la prisión, ya que no sabe cuándo serán ejecutados, aunque pareciera ser que hay un indicio para sospecharla pues la celda del condenado más próximo, la acercan al lugar de la ejecución.

Esa falta de sociabilidad y solidaridad resulta ser una maniobra defensiva contra el dolor.

La prisión es un sitio devastador, en medio de la nada o entre ratas y cucarachas, donde el invierno es demasiado crudo y el verano, una canícula ardiente, mientras el corredor de la muerte huele a miedo, frío, donde además está ausente el calor humano, donde molestan y asustan los ruidos de las puertas, que se abren y cierran, como en una horrorosa película.

Pablo vive en una prisión, en una celda de tres por dos metros, desde donde mantiene una continua actividad epistolar, para no caer en la desesperación ni en la locura; sólo una hora a la semana sale a un patio con el resto de los reos que esperan la decisión de ser un día llevados al patíbulo; otro lenitivo para su pena es la visita semanal de su mujer y las visitas de su padre, un hombre con una tenacidad a prueba de dudas, a las que se sigue la terrible angustia de la separación, tras la satisfacción del encuentro, momentos en que el reo siente que vuelve a la vida y puede sentirse un hombre común y corriente, más allá de su condición de proscrito.

Este hombre, en la treintena de la vida, está condenado a la pena capital por un supuesto triple asesinato en ese estado del sur de los Estados Unidos, a pesar de que declara su inocencia, ya que las pruebas en su contra fueron unas imágenes de video poco claras, que procedían de una cámara oculta de vigilancia.

Sin embargo, Pablo no cede en su lucha denodada contra un sistema que castiga a los asesinos, con un crimen más cruel, por frío, cínico, calculado y racional, sin pasión alguna.

Ibor siempre está a la espera de una repetición del juicio, apoyado siempre por las denuncias de Amnistía Internacional, de otras organizaciones internacionales y de sus compatriotas españoles, que señalan las arbitrariedades a la que este ser humano ha sido sometido, a partir de juicios que no cuentan con las garantías jurídicas necesarias; es un proceso muy largo que aún no termina de acabar, a pesar de que él y su novia arguyen que la noche del crimen del que se lo acusa él estaba con ella.

Ibar considera que nadie tiene derecho a decidir si un ser humano viva o no, angustiado frente a un hecho de que nunca pensó que algo semejante a lo que le ha pasado pudiera sucederle.

Con angustia declara que nadie merece tener que sufrir tanto por un crimen que no cometió, como si fuera la reproducción en vida del Josef K., protagonista de la célebre novela de Franz Kafka, El proceso.

La diferencia entre ese hombre del común y Pablo, otro de ellos, es que éste sí sabe de qué se lo acusa.

Para referirnos al propio Kafka, esperamos que a Pablo no le ocurra lo que al protagonista de Ante la Ley, esa otra pesadilla kafkiana, en la que un hombre pretende cruzar la puerta de la Ley, acto que un guardián le impide realizar durante años, para cuando el personaje, ya viejo y cansado, entra en agonía, el vigilante gritarle:

-Ninguna otra persona podía haber recibido el permiso de entrar por esta puerta, el cual estaba reservado sólo para ti; pero, ahora me voy y cierro la puerta. – palabras que nos llevan a pensar que la justicia cojea y cojea pero no llega, aunque los más optimistas crean que sí lo hace.

Al final de El proceso, Josef K. termina asumiendo la culpabilidad por ese delito que jamás cometió, con lo que podemos concluir con el autor checo que el que sufre un proceso lo tiene casi perdido, frase que esperamos que no se cumpla en el caso de Ibar.

Aunque se fuera realmente culpable no es justo que se someta a un ser humano a una incertidumbre tan terrible, que no se desearía ni al peor de los enemigos, una verdadera tortura psíquica, sin el derecho a apelar a la presunción de inocencia.

Esto comprueba que los supuestos buenos hombres que abogan por la pena de muerte, en aras de un ideal de bondad, son criminales tan crueles como aquellos que juzgan, sentencian y condenan, mientras someten a otros seres humanos a la soledad, al aislamiento, muchas veces casi por la duración total de la vida, mientras a la tragedia del condenado a muerte se levanta un coro de xenófobos, quienes lanzan al sujeto al espacio de la otredad, ese lugar mental donde ubican los seres desechables que o ni siquiera son para los buenos burgueses o, al menos, consideran que no deberían existir, un tanto a la manera, de lo que sucediera al tozudo Jean Genet.

El primer juicio de Ibar se declararía nulo por falta de unanimidad del jurado.

Y, para colmo de males, en el segundo juicio, Pablo daría con un abogado defensor, quien durante el proceso sería acusado y sancionado por maltrato a su mujer, para luego caer presa de una hepatopatía, lo que permitiría apelar contra la condena, por ineptitud de la defensa.

Viene entonces, gracias a la solidaridad de la comunidad con la familia, apoyada a la vez por toda una fortaleza transgeneracional, a la consecución de un nuevo abogado para continuar con la búsqueda de la justicia, en un país como los Estados Unidos de América, que se declara el gran defensor de la Libertad, pero donde la Justicia es cuestión de dinero, otra mercancía más para comprar en ese inmenso almacén, en esa gran tienda del mundo, que no es precisamente de aquellas en que todo se vende por un dólar.

Y, en ese país, donde impera el positivismo, el dato positivo de la ciencia, las huellas dactilares encontradas en el lugar del crimen no coinciden con las de Pablo, como tampoco el ADN que se encuentra en la bufanda que tirara el verdadero asesino; las medidas antropométricas de los expertos en reconocimientos faciales, tampoco son coincidentes y esas pruebas no bastan para ser justificantes de su inocencia, por lo cual, la lucha continúa sin tregua, para evitar que llegue el día que Pablo tenga que enfrentarse con sus verdugos, mientras las cosas empeoran día a día, en este pícaro mundo, en el que tantas veces pagan justos por pecadores, en un planeta en el que la vida no es justa.

Esa historia ha conmovido aún a mucha gente, incluso al propio Miguel Ángel Moratinos, el actual Ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación de España, en tanto y en cuanto, los derechos constitucionales de Ibar no han sido respetados.

Su padre, Amnistía Internacional y la propia España claman por él, así el propio reo reconozca que no es un ángel, pero ¿qué ser humano lo es? Tal vez, la bonhomía sea la única que tenga la ilusión de serlo.

Al principio del encerramiento en la prisión, Pablo estuvo decaído, al punto de solicitar a su novia que se fuera, que no volviera, que hiciera su vida aparte de él; pero, a ello Tanya Quiñones no hizo otra cosa que darle la prueba de su amor constante, siempre a la espera de la libertad de su amado, con el que puede verse a través de los cristales que los separan en la sala de visitas. Pero ni ella, ni el padre ni el hermano del recluso se rinden, siempre pendientes de fechas para no perder derechos de apelación.

Ahora se espera que la declaración de un ciudadano común, quien sospecha que el criminal sea un tal Willie; ese testimonio abre luces de esperanza, aunque las huellas dactilares y el ADN de este siniestro personaje, ese sí con cara de facineroso, tampoco coincidan con las encontradas en la escena del crimen, con lo que podemos obviamente que el verdadero asesino anda suelto.

Tal vez, ante todos estos hechos lo que tengamos más que unirnos al coro de la “gente honesta”, sea unirnos a otro que cante con María Elena Walsh una oración a la Justicia, no sólo por Pablo Ibar sino por tantos condenados de la tierra:

Señora de ojos vendados
que estás en los tribunales
sin ver a los abogados,
baja de tus pedestales.
Quítate la venda y mira
cuánta mentira.

Actualiza la balanza
y arremete con la espada
que sin tus buenos oficios
no somos nada.

Lávanos de sangre y tinta
resucita al inocente
y haz que los muertos entierren
el expediente.

Espanta a las aves negras
y aniquila a los gusanos
y que a tus plantas los hombres
se den la mano.

Ilumina al juez dormido,
apacigua toda guerra
y hazte reina para siempre
de nuestra tierra.
Señora de ojos vendados,
con la espada y la balanza
a los justos humillados
no les robes la esperanza.
Dales la razón y llora
porque ya es hora.

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Justicia infinita

Gustavo E. Etkin (Desde Brasil. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Corto mariposas
aprieto soles
pincho labios
piso lágrimas
aplasto recuerdos
arranco esperanzas
muerdo saludos
reviento caricias
empujo ciegos
quemo risas
vomito amor
serrucho cantos
pateo nenitos
escupo viejos
mato flores
meo sonrisas
degüello versos
estrangulo crepúsculos
apuñalo amaneceres
despellejo súplicas.

Viva la libertad.

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El Rey de Araucanía

Álvaro Cuadra (especial para ARGENPRESS CULTURAL)

La historia de nuestra América Latina posee una arista novelesca que funde historia y ficción. Desde ya nuestro nombre, equívoca denominación que inventaron los franceses para verse incluidos en este collage Indo-Afro-Hipano-Americano, al decir de Carlos Fuentes. Esta dimensión de nuestra historia con rasgos de ficción explica, en parte, el hecho singular que, en nuestras tierras haya prosperado más la literatura que la filosofía.

Entre los episodios cuasi literarios más notables destaca la instauración de una Monarquía en el Cono Sur de América. Este capítulo de nuestra historia ocupa escasas páginas en la historia consagrada del país y, salvo dos o tres libros, ha sido poco tratado en Chile. Destaquemos la novela de Víctor Domingo Silva titulada “El Rey de la Araucanía”, un ensayo de Armando Braun Menéndez, “El Reino de Araucanía y Patagonia” y una novela reciente de Pedro Staiger, “La Corona de Araucanía”

El espacio geográfico donde se desarrolla esta historia se encuentra delimitado por el río Bío - Bío como límite norte y el Calle - Calle como límite sur, el macizo andino al este y el Océano Pacífico al oeste. Su protagonista, Antoine Orllie de Tounens nace en La Chaise, distrito de Périgueux en la Dordoña un dia de mayo de 1825. Su vida transcurrió en Périgueux, donde llego a ser procurador ante el tribunal de primera instancia.

A los treinta y tres años, en agosto de 1858, Monsieur de Tounens desembarca en Coquimbo con una idea que hoy no dudaríamos en calificar de “políticamente incorrecta”. Se trataba, ni más ni menos, de “Reunir las república hispanoamericanas bajo el nombre de una confederación monárquica constitucional dividida en diecisiete estados”. Hacia 1860, se interna desde Valdivia hacia “la tierra”, extenso territorio de tupida vegetación, la Araucanía. Acompañado de dos compatriotas, Lachaise y Desfontaines, futuros ministros de Relaciones Exteriores y Justicia, respectivamente. Cuentan las crónicas que fue bien recibido por el cacique Quilapán, hijo del toqui Mañil, un bravo cacique que hizo jurar a su hijo jamás ceder ante el invasor. Lo cierto es que ya el 17 de noviembre de 1860, a sus treinta y cinco años, Antoine de Tounens firma su primer Decreto, ratificado por su ministro de Justicia Monsieur Desfontaines, en que se lee: “Una monarquía constitucional y hereditaria se funda en Araucanía: el Príncipe Orllie- Antoine de Tounens es designado Rey”.

Un hecho político tan relevante no podía quedar en el silencio, fue así que en sendas cartas a El Mercurio de Valparaíso y El Ferrocarril se da a conocer la buena nueva. En el plano diplomático, tuvo el tacto de dirigirse a su Excelencia el Presidente de la República de Chile, don Manuel Montt y a quien ocupaba a la sazón la cartera de la Cancillería, don Antonio Varas: “Nos Orllie –Antoine 1er, por la gracia de Dios, Rey de la Araucanía, nos hacemos un honor de imponeros de nuestro advenimiento al trono que acabamos de fundar en Araucanía. ¡Pedimos a Dios, Excelencia, que os tenga en su santa y digna guarda!”

Si bien Orllie- Antoine 1er pudo reivindicar su Reino sin grandes contratiempos entre los caciques e incluso entre los chilenos en Valparaíso, lo cierto es que también supo de traiciones. El Judas se llamaba Rosales, un inescrupuloso escudero que lo vendió por la recompensa de cincuenta pesos fuertes La emboscada se preparó a orillas del río Malleco, en un lugar llamado Los Perales. Ya en la cárcel de Los Ángeles, el prisionero monarca mantiene una áspera entrevista con el coronel Cornelio Saavedra, escribe su testamento que inicia de este modo: “Considerando que, en previsión de nuestro fallecimiento, debemos determinar desde ya los derechos a nuestra sucesión; y en tal virtud instituimos como nuestros sucesores a la corona de Araucanía y Patagonia a Juan Tounens, nuestro padre bien amado…”.

En julio de ese mismo año, y tras la intervención diplomática del Encargado de Negocios de Francia el vizconde Cazotte, se consigue que Orllie-Antoine 1er sea declarado loco y se recomiende su reclusión en una casa de orates. Hagamos notar que se trata más bien de un “arreglo diplomático” que no debemos tomar muy en serio, pues si el monarca francés mereciera estar recluido en un nosocomio, es de toda justicia reconocer que debiesen acompañarlo en tan funesto destino la mayoría de los próceres de América, desde los caudillos de la Independencia hasta los más ilustres “revolucionarios” del siglo XX.

Finalmente, se consigue librarlo de tan indigno final y será repatriado a Brest el 28 de octubre de 1862, fecha que marca el ocaso de la dinastía orélida. Consignemos que el reinado de Orllie- Antoine 1er, si bien breve, fue fecundo en documentos: cartas oficiales, decretos y una Carta Constitucional. Esto sin mencionar la Bandera, el Escudo, un Himno Patrio y algunas monedas de colección acuñadas en su Reino.

América Latina ha sido desde siempre terreno propicio para que se confronten los sueños más afiebrados y extravagantes con la rústica realidad histórica. Tal como nos enseña Carpentier en “El Siglo de las Luces”, muchas veces hemos querido poner escarapelas revolucionarias a masas que apenas conocen taparrabos. Lo singular de Orllie-Antoine no radica tanto en su singular sueño de unir a las tribus de Araucanía y Patagonia sino en haber concebido que tal empresa fuese posible en virtud de la palabra. Acaso, el Rey de Araucanía no hace sino mostrarnos nuestros propios delirios ya bicentenarios: Haber pretendido construir la modernidad y la civilización en virtud de la palabra, haber construido una Ciudad Letrada en que el absoluto metafísico se conjuga con el absoluto del signo. Aquella retórica grandilocuente de todas las constituciones de América, esconde su secreta tragedia: la disglosia que delata el divorcio entre la palabra y la historia.

Álvaro Cuadra es investigador y docente de la Escuela Latinoamericana de Postgrados. ELAP. Universidad ARCIS.

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Carta de renuncia de una puta

Edgar Borges (Desde España. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

Querido Miguel:

Me faltó valor para decirte cara a cara lo que te dejo escrito en esta carta. Sé que mucho te afectará mi decisión de renuncia irrevocable. Ya sé cuánto hiciste por mí desde que abandoné mi anterior trabajo de asistente contable; incluso, entre tú y yo surgió un cariño poco común en este negocio. Tú me enseñaste a ser puta y yo te enseñé a escribir cartas; vaya dúo más interesante. Ya sé que es mucho lo que debo agradecerte, y lo agradezco; en los últimos cinco años me diste dinero, confianza y seguridad. Al principio me fastidió el apodo con el que me bautizaste apenas me viste con mis lentecitos, mi falda de cuadros y mi verbo a medio camino entre intelectual y vagabunda, “La estudiante”. Luego, creo que por la capacidad de inventiva que el apelativo me dio ante los clientes, me terminó gustando. Pero la cosa ya no es igual Migue; ya nada es como antes. El burdel se ha convertido en un fastidio atómico; creo que de seguir por ese camino las beatas lo terminarán confundiendo con un convento. Ya no nos visitan los “busca huecos compulsivos”, ahora la casa se la pasa repleta de “señoritos disfrazados de lujuriosos”. Ya sabes cómo me aburre esa gente pared, la que no oye ni ve; a mí me gusta la gente sangre, la que siente y respira. Y lamento decirte que esto va de mal en peor, Migue. Ya sé que puedo parecer contradictoria, pues, antes, como a cualquier puta, me fastidiaban los “busca huecos compulsivos”, pero hoy, mientras escribo esta carta, la verdad es que los extraño. Es posible que la causa de semejante nostalgia sea la invasión de esos señoritos bien peinados y bañados en colonia importada. No puedo más Migue, estoy hasta la coronilla de estos tipejos. El negocio se fue al demonio cuando empezaron con el no hagas esto y no hagas lo otro; no fumes, no te drogues, no tomes licor, no andes en bragas por la casa. ¿Qué más nos van a prohibir Migue? Un día de estos nos van a quitar el derecho a dar el culo. O mejor dicho, el culo sólo se les podrá dar a los supervisores del Gobierno. ¡Señoritas y señores, todos contra la pared, en la mano el carnet de salud y el culo bien arriba y apretado viendo al sargento!, dirán los vigilantes de la supervisión made in fastidio. Ya sé que estos cuentos de monjas no los inventaste tú, Migue, también sé que si te opones a las normas caería sobre tu negocio una sanción y a la mierda tu sustento. Pero no puedo más Migue; te quiero y te deseo lo mejor del mundo, que es lo que mereces, pero no puedo acompañarte en este fastidio. El burdel se jodió, todo se jodió. Tú me conoces bien y sabes que siempre me anoté entre quienes piensan que los límites los pone uno con su cabeza y la educación que te dieron tus padres. Así no más Migue, con puritanismos no se cambia el mundo. Y los “señoritos disfrazados de lujuriosos” me provocan frigidez; si te digo la verdad Migue, yo que nunca he sido floja, con estos malandrines de poca monta me da flojera abrir las piernas. Esos tipejos hasta son brutos, no tienen calle, no tienen historia, no tienen sangre, les falta calidad. El otro día un tipejo de esos me dijo que era un libre pensador, yo, muerta de la risa, caí patas arriba en la cama. Pero, mucho rato después, cuando por fin se me calmó la moridera de risa, el muy imbécil seguía viéndose al espejo como si nada le quebrara su payasa presencia. En cambio, los “busca huecos compulsivos” eran tipos rudos y mal educados pero era unos niños malos en busca de amor. Y eso, en el fondo, también somos nosotras, niñas malas en busca de amor. Por lo menos eso, el deseo de encontrar amor, es algo mucho más sangrante que esos muñequitos vacíos. Y yo sangro Migue, tú bien sabes que yo sangro, necesito sangrar, todos necesitamos sangrar. Pero esa gente no sangra Migue, no sangra, son un fastidio. Son unos muertos ambulantes, en las venas sólo tienen aceite. A partir de ahora veré cómo me ganó la vida, Migue, es posible que haga una prueba de presentadora de telemercadeo o me dedique a escribir libros de autoayuda. Cualquier cosa es preferible antes de ser una puta desabrida. Recuerdo que cuando me hiciste perder el miedo al trabajo te lo dije: oye Migue, si voy a ser puta seré puta completa, puta al cien por ciento. Y ese es el gran problema de estos tipejos, Migue: son maricas a medio camino. Y en esta vida o juegas tu juego al máximo o no eres nada. Yo no quiero terminar como la pobre Paquita; por más que las muchachas digan que se ahorcó por una deuda, bien sabes Migue que las putas no nos quitamos la vida por deudas. Yo creo que Paquita se ahorcó por fastidio; últimamente mucha gente sangre se está ahorcando. Y yo quiero vivir Migue, por eso renuncio a ser puta a medio camino. Y por favor Migue, no me busques, pues jamás me reconocerías. Te juro Migue, por la madre que me parió sin fastidio y con pasión, que cuando leas esta carta, “la estudiante” se habrá evaporado entre la gente pared de este mundo aburrido. Gracias, millones de gracias mi querido Migue. Tu amiga,

“La estudiante”.

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La patria hernandiana

Pedro Antonio Curto (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

En un ocasión Kafka dibujó sobre un mapa de Praga un círculo que abarcaba una serie de calles donde afirmaba se reducía toda su vida. El poeta Miguel Hernández podría haber trazado un círculo similar sobre su pueblo de Orihuela y abarcar en unos cientos de metros, la casa donde vivió, el colegio de Santa Domingo donde estudió, la casa de su amigo Ramón Sijé, la panadería la Tahona donde se estableció una tertulia de jóvenes con inquietudes artísticas, y el seminario convertido en improvisada prisión tras la guerra civil, en la que ingresaría como inicio de un periplo penitenciario que le llevaría a la muerte.


Pero al contrario que el escritor checo el cual sólo al final de su vida abandonaría su ciudad, Miguel tuvo pronto necesidad de partir de aquel lugar al que sin embargo tan enraizado estaba. Quizás fuese porque la patria última y profunda de un poeta son sus versos, y el sonido de estos chocaban contra la montaña rocosa situada detrás de su casa en la calle de Arriba, convertida en la frontera visual que impedía a un muchacho campesino ser poeta, que su obra se escuchase más allá de los límites de la Oleza mironiana. Porque muy pronto, es posible desde que conociese el poder y la magia de las palabras, Miguel Hernández escuchó la música de ese oído interno, lo que él decía la vida le había marcado ser poeta. Así comentaba en 1937: “La poesía es en mí una necesidad y escribo porque no encuentro remedio para no escribir. La sentí, como sentí mi condición de hombre, y como hombre la conllevo, procurando a cada paso dignificarme a través de sus martillazos”. Y con un fardo de versos como equipaje marchó un día hacia Madrid, encontrándose con lo que suele toparse la mayoría de escritores, que las palabras de esa música interna sólo alcanzaban sus oídos y pocos más, que el ruido de la ciudad ahogaba aquel rumor en la indiferencia, cuando no el desprecio. La decepción que la urbe le produjo le llevó a escribir uno de sus más curiosos(aunque no mejores)poemas, “El silbo de la afirmación en la aldea”, en el cual llega a afirmar: “Yo me vi bajo y blando en las aceras/ de una ciudad espléndida de arañas.” Algo que no es de extrañar pues fue en el asfalto donde conoció la miseria y el hambre, llegando a estar en la intemperie de sus calles, cosa que nunca le ocurrió en su pueblo.


Si Miguel Hernández pudiese ver la Orihuela actual quizá la situase más cerca de esa ciudad que maldecía, que de la aldea añorada. Aunque la aldea del poeta no era la que se podía ver, la que todos veían, sino otra, un espacio íntimo y particular, donde decía: “Haciendo el hortelano,/ huyen este solaz de regadío/ de mi huerto me quedo”. Pero no se quedó porque necesitaba volar, hacer crecer una obra limitada por las fronteras que se le ponían, superándose a sí mismo, arrancando con un inaudito esfuerzo personal, de los estrechos márgenes de la Orihuela conservadora llena de iglesias y conventos. Por eso necesitaba de aquella ciudad que maldecía. La tierra del poeta se fabrica en un territorio abstracto e imaginario aunque pueda partir del real, es una fotografía que adquiere una nueva dimensión luego de pasar por los ojos del artista. Es algo que me ocurrió con la geografía árida de Castilla, con sus paisajes secos y amarillentos, al cual conociendo desde muy pronto, luego de leer los versos de Don Antonio Machado, adquirieron una nueva dimensión. Es la capacidad de algunos autores, que consiguen crear con su visión una introspección microscópica, una especie de rayos x que a través de sus palabras, somos capaces de sacar un lugar, un espacio físico, de su normalidad.


Por eso pasear por la calle de Arriba orioliana (ahora rebautizada como calle Miguel Hernández) al lado de la montaña, de sus casas bajas, escuchando el sonido de los animales, uno recuerda sus versos: “Alto soy de mirar a las palmeras,/ rudo de convivir con las montañas.” Porque Orihuela se ha urbanizado pero como un regalo a su poeta, aquel rincón ha permanecido con un cierto espíritu rural, con esa tranquilidad donde el tiempo parece detenerse y reposar en la eternidad. Y en esa eternidad, en ese infinito, ya están sus versos, su obra, cada vez adquiriendo nuevas dimensiones, enfrentándose también a nuevos peligros.


Porque aunque la obra haya adquirido un reconocimiento que él difícilmente se hubiera podido imaginar en sus comienzos, en sus decepciones madrileñas o en los oscuros tiempos carcelarios, un reconocimiento positivo porque su obra se extiende, existen sombras. Creo que los versos casan mal con las estatuas, los enfrían, les arrancan su fuerza, los convierten en letra vacía. Por eso quizás es necesario acercarse al Miguel Hernández imperfecto y fieramente humano, al del amor doliente y el cuerpo como reclamo vivo, a la mujer que buscó y le deslumbró como el rayo. Ahí estaban ya el acero del cuchillo blandiendo, la muerte y la sangre compartiendo espacio con la luz y claridad de Levante. Y el Miguel Hernández que abandonó los templos para luchar en la trinchera, porque sin ser un gran teórico, sabía de sobra donde se encontraba el sentido progresivo de la historia, aunque esa militancia le llevase a habitar entre las sombras y plantearse las dudas: “¿Para qué quiero luz/ si tropiezo con tinieblas?” Y es que en su período carcelario el poeta logra perfeccionar lo que es una característica de la obra hernandiana: la dualidad que se establece, un autentico combate, entre el hombre derrotado, abatido por las contrariedades de la vida y el empuje para buscar la luz, la esperanza, en un mundo de tinieblas.


Lo cual consigue hacer con tanta sencillez como profundidad, siendo capaz de agujerear en la complejidad del dolor y en el combate humano por superar las condiciones más adversas. Consiguiendo además una comunión con quien es capaz de llegar a sus versos. Aunque a veces una cierta popularidad de la obra hernandiana le ha perjudicado porque ha tendido a trocearla, a no verla en su conjunto, que compone una cosmovisión global que le ha permitido traspasar los tiempos e incluso tener actualidad por poseer tantos compones líricos como épicos(a pesar de lo que se cree más de lo primero que de lo segundo) una poesía íntima, filosófica, culta, comprometida, popular, una síntesis que la hace actual cuando su creador cumple cien años.


“¿Quién yace en la tumba de un poeta?”, se pregunta el escritor holandés Cees Noteboom. Y esto resulta extraño cuando uno se acerca a un autor que tuvo la muerte como parte de su geografía vital y la de su obra, la cual está salpicada de elegías funerarias. La tumba de Miguel Hernández se encuentra en el cementerio de Alicante, el círculo se amplia, pero no mucho, sólo sesenta kilómetros de su pueblo. Es su segunda morada mortuoria después de viajar desde la cárcel alicantina (eufemísticamente llamada reformatorio de adultos) hasta el nicho 1009, donde estuvo durante décadas. Tuvo que esperar a la caída de la dictadura para ocupar una lápida en la tierra, que comparte con su mujer, Josefina Manresa y su hijo Manuel Ramón. Algo que creo a él le agradaría pues ambos formaban parte de su obra. En sus últimos poemas, donde alcanzó las mejores cumbres poéticas, Miguel buscaba la trascendencia a través del amor y del fruto de éste; era la esperanza de un místico derrotado que no aceptaba la derrota. “A lo lejos tú, más sola/ que la muerte, la una y yo./A lo lejos tú, sintiendo /en tus brazos mi prisión:/ en tus brazos donde late/ la libertad de los dos./ Libre soy. Siénteme libre./ Sólo por amor.” Porque la obra hernandiana viajó con el misticismo a su lado, católico y naturalista primero, sexual y amoroso después, revolucionario más tarde, intimista y dolido en sus últimos versos, rebelde y humanista siempre. Por eso no es extraño que se haya instalado junto a su tumba una urna con una ranura donde se puede escribir imaginariamente al poeta, recordando sus versos: “Aunque bajo la tierra/ mi amante cuerpo esté/ escríbeme a la tierra/ que yo te escribiré”, pues como dice Cees Noteboom: “¿Por qué visitamos la tumba de alguien a quien no hemos conocido en absoluto? Porque aún nos dice algo, algo que sigue resonando en nuestros oídos, que hemos retenido e incluso no hemos olvidado, que nos sabemos de memoria y de vez en cuando repetimos, en voz baja o en voz alta. Con alguien cuyas palabras siguen estando presentes para nosotros y mantenemos una relación del tipo que sea.” Y ante la tumba de Miguel Hernández, una tumba presidida por las palmeras que él contemplase, se construye, como puede ser en cualquier otro lugar, un espacio con sus versos, telúrico y contradictorio, repleto de fatales presagios y de grandes ansias, de la desilusión salida de la carne, de la luz buscada entre las sombras de una prisión. Porque la tumba del poeta es la no-tumba, ya que siempre quedarán sus versos, para librar a un cuerpo mortal de la muerte enamorada. “Llevadme al cementerio/ de los zapatos viejos”, proclamaba en uno de sus últimos versos desde una lúgubre prisión. Pues no, ese no es el lugar de tus versos, de tu obra, sino ese espacio cósmico habitado más allá de ciudades y aldeas, de trincheras y cárceles, que existe en alguna parte.

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El ABC para salvar el planeta

Jorge Zavaleta Alegre (Desde Lima, Perú. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Yasuní, en el Ecuador, tiene una propuesta para frenar el cambio climático. Euro Sol, abre al mundo rural a la educación y a la salud, a través de computadoras y comunicación satelital con energías renovables. Y acabar con la explotación delictiva del oro en Madre de Dios, la región de mayor biodiversidad del mundo, son alternativas viables que pueden detener la destrucción ambiental y cambiar radicalmente la historia global.
Visitamos Yasuní. El proyecto, presentado a Estados Unidos por varios países europeos y una misión ecuatoriana, plantea que se pague a Ecuador para que deje a perpetuidad, sin explotar, parte de sus reservas petroleras en el campo Ishpingo-Tambococha-Tiputini-ITT. Su aplicación puede ser replicable, como es el caso de Filipinas, Malasia, Indonesia, República Democrática del Congo, Brasil, Bolivia y Venezuela.

A cambio de ese compromiso debería obtener compensaciones económicas de gobiernos, instituciones e incluso de ciudadanos en cualquier parte de la tierra que podrían comprar barriles virtuales de petróleo.


“Ecuador está proponiendo dejar bajo tierra el 20% de sus reservas petroleras, casi mil millones de barriles, para evitar la emisión de 410 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera", según la administración de la Iniciativa, ubicada en el Parque Nacional Yasuní, territorio de más de 980 mil hectáreas, a unos 300 kms. al Este de Quito.

El gobierno ecuatoriano planea emitir los llamados Certificados de Garantía Yasuní (CGY), propuesta que difiere un poco de los bonos de carbono que los países ricos obtienen a cambio de invertir en proyectos verdes en países en desarrollo. Los inversores pueden luego utilizar esos bonos para contrarrestar sus emisiones a la hora de cumplir compromisos internacionales.

La propuesta de Ecuador es sustancialmente diferente. Según sus promotores “no es un cupo adicional de emisión”, porque moralmente eso no es correcto". El dinero que se pague a Ecuador, será invertido en un fondo fiduciario manejado por un organismo internacional, pero de ninguna manera por multilaterales alejadas del alivio de la pobreza y la participación ciudadana. Para el Banco del Sur sería una prueba de fuego.

Los fondos estarán destinados a: Protección de 40 parques nacionales ecuatorianos (Las tierras entregadas a comunidades indígenas son un 38% de la superficie ecuatoriana). Reforestación de 2,5 millones de acres de bosques y cambio de la matriz energética para producir hidroelectricidad o de fuentes geotérmicas, opción atractiva en un país de volcanes, explica el académico Valentín Bartra, de la Universidad Mayor de San Marcos.

Jurídicamente el proyecto es respaldado por "el cambio constitucional promovido por el Gobierno el año pasado, que hace muy difícil explotar el petróleo en un parque nacional. Requiere que el presidente pida autorización al Congreso nacional, además de una consulta popular. Nada menos que 58% de la ciudadanía está a favor de que el crudo quede bajo tierra.

Otra garantía es que si Ecuador ordena la prospección petrolera "van a pasar cinco años hasta que se vea el primer barril de petróleo y el país dejaría de percibir unos US$420 millones al año en intereses por el proyecto, lo cual es un desestímulo muy grande"

La delegación ecuatoriana ya ha presentado detalles del proyecto al parlamento alemán, el cual, por unanimidad, decidió a favor y aportar 300 mil euros que permita contratar especialistas y elaborar en detalle la arquitectura del proyecto, informa la BBC de Londres.


La meta considera que "en el transcurso de éste año y el próximo año se levantará los primeros US$350 millones, monto mínimo para el arranque de la propuesta. Los promotores calculan recoger US$700 millones anuales durante 10 años, que sería el fondo fiduciario que desean crear"

Hay expectativa en la iniciativa en una etapa que las negociaciones internacionales pasan por un momento más difícil. El Tratado de Kioto expira en 2012 y debe ser sustituido por un nuevo acuerdo a ser discutido en diciembre en Copenhague, pero no incorpora a los mayores contaminantes, Estados Unidos y China.

Eurosol, otra iniciativa pionera

La región latinoamericana y el Caribe es la más urbanizada del planeta. En el 2030 bordeará los 800 millones de habitantes. Y Atender a las áreas rurales, con proyectos energéticos supone reducir las desigualdades, respecto a las urbes, en cuanto a tasas de crecimiento, fecundidad, mortalidad y migración, entre otros indicadores esenciales.

EuroSol es una propuesta de Europa de los 27 para el desarrollo rural que involucra a 600 comunidades y beneficiará a 300 mil personas de Bolivia, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Paraguay y Perú.

El objetivo es introducir energías alternativas de sol y viento para uso de la educación, la salud, las comunicaciones satelitales y capacidades productivas, según explican Víctor Riveros, Alfredo Oliveros y Lolo Meléndez Sotelo, expertos de la Unión Europea y de la asistencia española de Socoin.

En el Perú, cerca de 10 millones de personas no acceden a la electricidad y viven aisladas y dedicadas a actividades de subsistencia. Meléndez Sotelo explica que el acceso a la zona andina del Perú es mucho más difícil que en la costa, por falta de caminos, extrema pobreza, bajos índices de comprensión de lectura y ausencia de fuentes hidroeléctricas.

No obstante estas limitaciones, el experto Meléndez Sotelo, cuya experiencia nace desde su infancia en Huallanca, sede de la hidroeléctrica del Cañón del Pato y su formación en la centenaria Universidad Nacional de Ingeniería del Perú, relata escenas de alegría y de apoyo espontáneo de los padres de familia y niños. Los resultados se ven de inmediato. Los escolares despiertan de su letargo, accediendo a las computadoras y a internet. Los comités de administración asumen con responsabilidad la marcha del “Kit” y en algunos casos cubren las ocasionales ausencias de profesores de los centros unidocentes.

Meléndez Sotelo, a cargo de la supervisión de 31 comunidades de Junín, Huancavelica y Ayacucho, de los 130 proyectos Eurosol en Perú, considera que el futuro de este y otros similares, que ahora dependen del Ministerio de Energía y Minas, deberán ser integrados y gestionados por los sectores de Educación y Salud. “Conservar esta alternativa demanda pocos recursos financieros, pero si un alto grado de compromiso del Estado y de la población”

La rinconada y madre de dios o del diablo

Mientras el Ministro del Ambiente del Perú, Antonio Brack asegura que el 2021 se espera reducir “a cero la tala de árboles de los bosques de la Amazonía y costa norte del país, disminuyendo el 47,5% de las emisiones de CO2”, en la zona sur de Madre de Dios, ocurre lo contrario:

El desarrollo binacional con Brasil se ve amenazado por el controversial proyecto hidroeléctrico Inambari, la interoceánica con la consiguiente deforestación y multiplicación de pobladores en ambas márgenes de la vía y sobre todo por la imparable explotación delictiva del oro con uso de mercurio que se extiende a Puno que van acabando fauna, flora y la vida de las comunidades del Tambopata, Altiplano y otras cuencas, explica el ecologista Luis E. Fernández de la Stanford University, al presentar modelos para el mejor uso de tierras y la conservación del Capital Natural.

Esta cruda realidad contrasta con el discurso oficial. “En Madre de Dios el 45% de su territorio son áreas naturales protegidas y cuenta con el 60% de todas las concesiones nacionales para ecoturismo. En el 12% de sus bosques se desarrolla una pujante industria de recolección de productos forestales no maderables y tiene también empresas de agroforestería que se dedican al aprovechamiento sustentable de la madera”.

Un impuesto a los emisores de CO2

La iniciativa ecuatoriana de Yasuní es respaldada por los premios Nobel, Muhamad Yunus, Desmond Tutu, Rigoberta Menchú y Rita Levi-Montalcini.

El premio Nobel de la Paz 2007, Al Gore, en reciente foro “Por un Perú Verde”, promovido por Telefónica de España, mencionó que la biodiversidad que posee este país no tiene paralelo en el mundo. Sin embargo, reconoció que esta diversidad también nos hace más vulnerables a los efectos del cambio climático.

Recordó que “actualmente, hemos sufrido una pérdida considerable de los glaciares alto andinos, lo que a su vez ha generado una reducción del 12% de nuestras reservas de agua dulce”.

El ex vicepresidente de Estados Unidos resaltó el caso de México, donde existen incentivos monetarios para los propietarios de las zonas forestales y comparte el concepto clave de: “Aprender de la sabiduría de las comunidades indígenas, en su relación con la naturaleza”.

Además invitó a los empresarios a entender que la crisis climática es también una ventana de oportunidades para mejorar las condiciones de producción y protección del medio ambiente. Y manifestó estar a favor de impuestos para los emisores de CO2, reconociendo el poco liderazgo de los Estados Unidos para hacerle frente al cambio climático y que debe sumarse al cambio que China, Brasil e India han asumido el compromiso con el clima.

600 lenguas y una torre de babel

En Guatemala y Bolivia las mujeres indígenas y sin educación formal usan 40% menos los anticonceptivos modernos que aquellas no pobres. El 30% de las adolescentes más pobres son madres en Colombia, Honduras, Bolivia y Perú, mientras que solo el 10% de las adolescentes son los de mayor nivel de ingresos. Casi 80% de las mujeres pobres dan a luz fuera de los servicios de salud en Bolivia, Guatemala y Haití. La Región está integrada por 41 países con 570 millones de personas, con rica diversidad cultural, lingüística y biológica y donde se hablan más de 600 idiomas.

El Perú posee una cartera de 200 proyectos vinculados a reducciones de carbono, los que buscarían captar nuevas inversiones por más de 12,000 millones de dólares, informa el Fondo Nacional del Ambiente. Dentro del portafolio existe una oferta de 1,500 megavatios de energías renovables.

Hasta ahora la promoción de los biocombustibles líquidos (biodiesel y etanol anhidro a partir de girasol, caña de azúcar, piñón o palma aceitera), son oportunidades de negocio, pero las inversiones públicas y privadas aún despiertan poco interés.

Mucho se predica del rol del Perú en el concierto global ambiental, porque es uno de los 17 países megadiversos del planeta y por su milenaria tradición en la domesticación de plantas medicinales, papas y maíces que conforman el banco genético.

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Santa Fe en el recuerdo

Beatriz Paganini (Desde Santa Fe, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

La noche era fría.

Salió del cine y el frío le avanzó desprevenido.

Aún estaba transportado con el final. Ese final que, desde el inicio, el espectador se suma a la duda de un drama inconcluso que, el protagonista, aún con el paso del tiempo no logra desdibujarlo. Al contrario, diríase que su obsesión es el leit motiv de veinte años en su vida.

Ignoraba que el secreto de sus ojos, tal como el título de la película que acababa de ver, lo paralizaría un segundo. Imperceptible para la marea humana que salía comentando, riendo, buscando las llaves del auto, tanteando el bolsillo, o los puchos y el encendedor, o la parejita caminando y besándose a la vez o las dos amigas comentando:

-¡Darín es único!

Si, fue imperceptible, para la masa humana que lo rodeaba, el pánico que lo semi-paralizó.

Se detuvo, casi dió un traspié para luego seguir como si nada, aunque las piernas las sintió como de goma.

Justo le sucedió cuando maquinalmente se prendía el botón del saco, sin mirar sus manos, ni el botón ni el ojal, sólo ese movimiento automático, ritual, memorioso. Pero, mientras llevaba a cabo el procedimiento de agarrar el botón con el ojal a la vez, coincidió que visualizó a una mujer joven, parada a la entrada del hall del cine, delante de una cartelera que con grandes letras decía: ”El secreto de sus ojos” y, los ojos de ella se encontraron con los de él y revelaron que los ojos no pueden muchas veces, ocultar secretos.

Así estuvieron, a la distancia, los ojos frente a frente. Luego ella desvió la mirada y se corrió a un lado, simulando buscar algo en su cartera.

Él siguió su camino con paso más rápido.

¿Me habrá reconocido? - Se dijo Carlos.

¿Por qué me sorprendió la mirada de ese tipo? - pensó ella.

Ella venía de Chile, luego de su exilio forzado, tras su huída de Santa Fe donde estuviera refugiada en el sótano de un antiguo y tradicional chalet llamado el Chalet de los Quintana.

Él fue el abogado que la ayudó a trasladarla desde el chalet a la estación de ómnibus, desde donde debía viajar a Buenos Aires. Pero, la operación se frustró porque esa noche el ejército estuvo controlando en riguroso operativo.

Debido a ello, él la debió llevar en su auto hasta Rosario y, allí se despidieron porque otro abogado la recibió y la llevó a Ezeiza.

Casi no hablaron durante el viaje.

Ella, muy nerviosa, dormitó en casi todo el trayecto.

Él, Carlos Ordoñez Díaz, en esos cruciales momentos debía dejar a salvo a esa mina que había jugado a la Mata Hari, pero su mente había quedado en Santa Fe porque su madre luchaba con un cáncer TRAIDOR que avanzaba como el Plan Cóndor que los militares argentinos, obsecuentes del sistema habían aprendido en la Escuela de las Américas: Matar, Robar, Asesinar, Negar, Desaparecer.

Ahora trataba de recordar su nombre. Pero en vano.

Ella, Dora Márquez, si se acordó de su nombre, era el abogado Francisco Llerena, aunque ignoraba que ahora, se llamaba Carlos Ordoñez Díaz.

El precio de la lucha abnegada de él, fue más alto que el de ella, porque seguía llamándose Dora Márquez y, ahora, la esperaba un cargo de diputada por la provincia de Santa Fe. Solamente estaba de turista en Cruz Alta, descansando de la demoledora y victoriosa campaña partidista dado que la izquierda había ganado en Santa Fe.

Por fin, los santafesinos habían votado con la cabeza a pesar de los planes sociales, las garrafas de gas regaladas y las amenazas de los punteros.

La bronca e indignación del pueblo inundado fue más fuerte. Cuando las aguas se escurrieron, arrasaron las enfermedades y se descubrió que si hubieran terminado las defensas, entonces, Santa fe no se hubiera inundado.

Fue así que el socialismo aliado con otras fuerzas propuso como gobernador al doctor Hermes BINNER, iniciándose una nueva etapa después de más de treinta años de inoperancia del peor neoliberalismo que privatizó empresas a beneficio de transnacionales que piratearon el patrimonio de la provincia de Santa Fe.

¡Cómo te extraño Santa Fe! Ahora comprendo el significado de la palabra pertenencia- se dijo para sí el abogado Francisco Llerena aunque ahora, por ley, respondía al nombre de Carlos Ordoñez Díaz.

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Música: Carlos Gardel, ídolo de ídolos

ARGENPRESS CULTURAL

Hablar de Carlos Gardel es una tarea difícil, más aún para un medio cultural hecho en Argentina. ¿Qué se puede decir sobre Gardel que ya no se haya dicho? Seguramente muy poco, quizá nada. El Zorzal Criollo, el Morocho del Abasto tiene una aureola tan mítica que ya pasó a ser en el imaginario de los argentinos una imagen intocable, incuestionable. Un dios, dicho en otros términos. “Ser Gardel” es ser lo máximo. ¿Quién puede meterse con eso?

Como ni siquiera lo queremos intentar, en esta sección de notas musicales simplemente nos permitimos transcribir una biografía del popular cantor tomada de http://www.me.gov.ar/efeme/diatango/gardelbio.html, una más entre tantas que existen, corta, clara y concisa.

Y a título de ejemplo, dejamos algunas de sus más famosas grabaciones.

Carlos Gardel nació el jueves 11 de diciembre de 1890 en la ciudad de Toulouse, al sur de Francia, con el nombre de Charles Romuald Gardès. En 1893, llegó con su madre a Buenos Aires. Más grande, se convirtió en cantor habitual de reuniones y cafés. Con casi 21 años, conoció a José Razzano, apodado "El Oriental" por ser uruguayo, con quien formó un dúo de canciones criollas. Al binomio se lo conoció como "El Morocho y el Oriental". En 1912 grabó quince canciones para el sello Columbia Records (luego CBS y, más tarde, Variety), acompañándose él mismo con su guitarra. El primero de los temas, "Sos mi tirador plateao", lo volvería a grabar más tarde con el título de "El tirador plateado". El repertorio aún se componía de canciones criollas. En 1917 fue el primer cantor oficial de tangos, al estrenar el tango-canción "Mi noche triste" (de Samuel Castriota y Pascual Contursi), ya que, hasta entonces, el tango era sólo música sin letra. Ese mismo año filmó y estrenó su primera película, "Flor de durazno", e inició su etapa discográfica junto a José Razzano con el sello Disco Nacional (luego Odeón, hoy EMI) y el tema de Ángel Villoldo, "Cantar eterno". En los años '20 llevó el tango por Europa, haciéndolo conocer en España y Francia. En 1925 se separó amistosamente de "El Oriental", José Razzano. Desde su regreso a Argentina en 1926 se dedicó casi exclusivamente a la fonografía. En los años '30 ya era una figura célebre en Argentina, Uruguay y en varios países europeos, motivo por el cual la empresa cinematográfica Paramount Pictures Corporation lo convocó para protagonizar cuatro películas, rodadas en Joinville, Francia. Entre 1934 y 1935 conquistó el mercado de Estados Unidos, donde grabó discos, cantó en radio y filmó películas muy exitosas que extendieron su fama a toda América, todas ellas dentro del género musical y destinadas a su lucimiento como cantante. Luego llegó la gira por Centroamérica en 1935: Puerto Rico, Venezuela, Aruba, Curaçao y Colombia (donde murió).

La leyenda

El lunes 24 de junio de 1935 el avión en el que viajaba cayó cerca de Medellín (Colombia) y terminó con su vida en el esplendor de su fama. Fue enterrado en el cementerio porteño de la Chacarita. Su tumba es visitada por admiradores de todo el mundo. La calidad de su voz y su muerte prematura ayudaron a convertirlo en un mito popular. Pero Gardel se ha convertido en una figura indiscutible de la que no es necesario reseñas ni alabanzas. Todo aquel que oyó hablar de tango, lo encontró pegado al nombre de Carlos Gardel.




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Acerca del libro referido a 678: La negación de una (incómoda) realidad

Demian Paredes - Daniel Satur (LA VERDAD OBRERA-PTS. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

La editorial Paidós acaba de publicar “678: la creación de otra realidad”, un diálogo entre María Julia Oliván (conductora del programa durante el primer año) y Pablo Alabarces (docente e investigador en comunicación), que se completa con una entrevista a Diego Gvirtz, productor del programa, y otra a Pablo Sirvén, periodista de La Nación.

Que 678 es un fenómeno que captó una audiencia amplia (y movilizada) es innegable. Y si bien esa podría ser una razón para la aparición del libro, su publicación tal vez apunte a otro motivo, a una especie de “mea culpa… exculpatoria”.

Dos realidades, la de la “corpo” y la “K”

En el libro los autores dicen que el surgimiento de 678 fue por una necesidad gubernamental en 2009, ante el adelantamiento de las elecciones, que continuó con el tema de la Ley de Medios. Según ellos, desde entonces “se posicionó rápida y eficazmente como un programa oficialista, que reproducía las posiciones gubernamentales y las defendía con un ardor no exento de humor, así como con duras críticas a los adversarios”, logrando “su lugar de portavoz privilegiado de las medidas de la gestión Fernández de Kirchner, una posición innovadora en la tradición del periodismo político televisivo”.

Esa “innovación” refiere a la función política del programa, que concentra diversos formatos (archivo, humor, crítica al periodismo, entrevistas) con el casi único objetivo de “contradecir” a los medios opositores al kirchnerismo.

Oliván y Alabarces admiten que en 678 no hay crítica, sino una amplificación de los discursos de Cristina sobre sus éxitos económicos. Y que tampoco hay investigación, lo que les impide ser “otra ventana a la realidad”.

La estrategia de 678 más bien es dividir el campo político-mediático en un “ellos”, representado por la oposición y sus medios afines, y un “nosotros” (indefinido) que intenta unificar a la audiencia contra la oposición derechista. Dice Alabarces que “en algún momento dicen ‘somos oficialistas’, pero nunca se definen en términos ideológicos concretos, no dicen: ‘Somos kirchneristas’ o ‘Somos peronistas’ o ‘Somos de izquierda’”. Así buscan un apoyo amplio al kirchnerismo, en una suerte de “transversalidad mediática”.

Lo que no entra en el “relato” seisieteochesco

Para la periodista y el académico 678 tiene una doble agenda: la pública, que cruza el relato de los grandes medios (opositores), y la “oculta”, la de los temas que no se tratan. Dice Alabarces que se “invisibilizan ciertas cosas que están dentro de la agenda y que, como voceros oficiales, no están dispuestos a debatir (…) Por ejemplo el crimen de Rubén Carballo, el pibe que murió, antes de entrar al recital de Viejas Locas, asesinado por la Policía Federal con la excusa de que se cayó de la autopista (...) no dijeron nada. La estrategia de Aníbal Fernández fue ‘Déjenlo pasar, no digamos nada porque se olvidan’”.

Haciéndole caso, podemos sumar el “sindicalismo de base”, la gran lucha de Kraft del año pasado, la desaparición de Julio López y la lucha universitaria (donde le dieron espacio a los secundarios contra Macri pero ocultaron a los universitarios contra los decanos K, llevando al estudio a Trinchero de Filosofía y Letras y despotricando contra a la juventud luchadora).

Público privado

El libro parece crítico de 678. Pero en realidad acaba por absolverlo. De señalar algunos puntos negativos del programa se pasa a omitir que el “conductor oculto”, Diego Gvirtz, usa el canal estatal como fuente de negocios privados para su productora (que emite a su vez Duro de domar y TVR en Canal 9 -también ultras k-). Y, en una especie de cínico reconocimiento de que Canal 7 adolece de toda democracia, Alabarces llega a proponer que, al menos a la medianoche, haya algún programa para “la voz trotskista” o de otros partidos de izquierda.

En el libro se reconocen contradicciones y se amaga una crítica mordaz a 678. Pero al final el programa termina absuelto de toda culpa. Para los autores, incluso, su aparición en la pantalla es un hecho “saludable”.

El peronismo había instituido que “la única verdad es la realidad”. Por eso vale decir que 678, al ocultar y mentir sobre la realidad que existe a su izquierda y sobre el doble discurso del gobierno nacional, es un programa que falsea la verdad para vender “otra realidad”.

Basta ver el programa del miércoles 20, cuando frente a los acontecimientos desatados con el asesinato del compañero Mariano Ferreyra, 678 desplegó un verdadero “operativo despegue” intentando negar cualquier vínculo de Pedraza (dirigente de la Unión Ferroviaria) con Hugo Moyano y con el propio gobierno. Una operación desesperada y necesaria para salvar el “buen nombre” de la burocracia cegetista y del propio kirchnerismo. Queda para la imaginación saber qué hubieran dicho al respecto Oliván y Alabarces.

El libro ya está en la calle. Mientras, 678 profundiza cada noche su desfachatado arrastre con la política oficial y sus aliados.

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Esta dictadura de los barones o algo de Atenas

Juan Alonso

Un viejo que vivió en la pleamar social y este largo reflujo
dijo a los jóvenes:
ustedes nacieron durante el gran condicionamiento
pero si buscaran podrían ver la leve luz del regreso de los ideales
en aquel tiempo de la hermandad fui uno más en un mar
creyendo, gritando, velando en la noche las asechanzas
y de haberme tocado hubiera muerto por la revolución
perdimos y estoy en paz por no haberme rendido
siendo uno entre pocos enseñando palabras del cambio
no iguales pero hacia la misma dirección de antes
vivimos la era de los barones que controlan toda la Tierra
y han adormecido con baratijas la libertad del pensamiento
aunque ya es posible divisar predecir el mañana será peor
o nuevo y sencillo si se razona y construye
Dijo que imaginaba un sol rojizo en una edad extraña como de saurios
y máquinas sin tripulación matando hombres
y soñaba como única alternativa una mesa apacible con frutas
en espera de la función de teatro sentados en las simples rocas martilladas

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¡Gloria a los revolucionarios!

Julio Herrera (Desde Montreal, Canadá. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

¡Yo amo los revolucionarios hasta las fronteras de la veneración!

¿Cómo no amar a ésos Atlas colosales que a través de los siglos han puesto el mundo de los oprimidos sobre sus hombros solidarios para llevarlo hacia otros mundos secularmente soñados por los desposeídos y los desamparados? ¿Cómo no sollozar de admiración ante esos indomables Prometeos proscritos por las tiranías y las plutocracias represivas?

!Yo amo los revolucionarios porque ellos hacen realidad los sueños de los desvalidos, de los marginados y los excluidos; los amo porque ellos iluminan con su ideal esplendoroso las tinieblas de los tugurios proletarios como un relámpago en el fondo de un abismo; porque ellos escuchan sensitivos las quejas inauditas de los pueblos subyugados; porque con su verbo volcánico y justiciero ellos hacen temblar capitolios, catedrales y sinagogas, !porque ellos son el auténtico verbo hecho hombre que habita entre nosotros!

¡Yo amo los revolucionarios porque ellos son los Espartacos inmortales y redivivos de todos los siglos; porque ellos empuñaron la espada de Bolívar cuando Washington lo apuñaleó por la espalda después de darle el beso de Judas; los amo porque ellos persisten donde todos sucumben; porque la noble pasión de la lucha los posee como una inspiración; porque ellos siembran la semilla de la rebelión donde crece el opio de la resignación; porque su verbo de justicia es un clarín de guerra en los campos del oprobio, de la iniquidad y de la ignominia; porque el gemido de los explotados es el mandato imperativo que conjura en ellos el temor del combate y van hacia él con la serenidad de un Dios!

Yo amo los revolucionarios porque ellos le dan fuerza a los débiles, esperanza a los desesperados, valor para la lucha por una vida digna y no el consuelo de la resignación por una agonía perpetua... ¡divino ejemplo para aquel abyecto Ecce Homo que murió mansamente en la cruz perdonando a sus verdugos!

El revolucionario es el auténtico Redentor porque el prójimo redimido es su obra gloriosa, porque del lodo social él crea un nuevo mundo, porque de Job y su estercolero de miserias él crea un hombre nuevo; porque él dice a los oprimidos: “levántate y anda”, y les infunde una nueva vida, una nueva alma, una nueva fe en su destino; porque su ideal emancipador es el !Fiat Lux! de un nuevo Génesis donde toda esperanza de vida había expirado como en un camposanto. La verdad, la libertad y la justicia son su pasión, y por eso continúan indomables en predicar su ideal luminoso con palabras serenas como una aurora, fulgentes como un sol.

Terror de los tiranos, enemigo implacable de las democracias ficticias, todos los caminos del dolor son recorridos como un vía-crucis por esos proscritos estoicos y tenaces que son los revolucionarios: la represión de los despotismos se encarniza contra ellos y son la revolución en la adversidad, se les destierra y son la revolución en el destierro; se les aprisiona y son la revolución tras las rejas, los asesinan y son la revolución en el sepulcro, porque como el Ave Fénix, de sus cenizas brota su ideal revolucionario que se hace la atmósfera vital de los pueblos oprimidos!

¡Yo amo los revolucionarios porque ellos gritan por los que callan, acusan por los que absuelven, combaten por los que desertan, y mueren para que otros vivan! Nada fatiga ni desconcierta la ternura colérica de ese inextinguible faro de luz que continúa en disipar las tinieblas a despecho de la furia de los oscurantistas; nada detiene la obra emancipadora de ese guerrero inmortal porque de su corona de espinas ellos hacen una corona de laureles y de su INRI hacen su gloria póstuma.

La muerte tiene el poder de sellar sus labios pero no su ideal misericordioso, porque los revolucionarios nacen el día de su muerte; ¡son los muertos que nunca mueren porque su tumba es su tribuna de ultratumba, su trinchera póstuma, su Olimpo glorioso! La epopeya de sus vidas es completa sólo cuando el verdugo hace enmudecer sus labios para siempre: mudo el tribuno, su parábola inmortal e inmutable empieza a hablar para los siglos. Su poder consiste en que se han transfigurado: no son ya hombres, son un pueblo nuevo, una nueva civilización, un nuevo mundo, un ideal inextinguible. Los tiranos pueden cortar cabezas pero no ideales. ¡El triunfo de Salomé es la gloria del Bautista, el Gólgota del revolucionario es el Sinaí de un nuevo mundo!
Sí. La muerte tiene el poder de exterminar hombres, pero no nombres: Martí, Bolívar, el Che, Allende, Sandino, Morazán, Artigas, San Martín, son los faros de ultratumba que iluminan las almas combativas, son la luz inmortal, los sagitarios de la esperanza en el tenebroso horóscopo cotidiano de los pueblos oprimidos.
¡Salve, revolucionario amado! ¡Salve!

¡Salve, glorioso triunfador de la vida y de la muerte! ¡Salve!

"¡En vos confío!" te dicen los tumultos de creyentes frustrados, hastiados ya de levantar al cielo vacío sus manos crispadas. ¡Tu credo es mi credo, tu dolor es mi dolor, tu triunfo es la redención de los subyugados!
¡Alabados sean los revolucionarios!

¡Bienaventurados sean los revolucionarios porque de ellos es la gloria eterna!

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No esperemos morirnos para premiar al poeta… Abrebocas para un premio merecido

Armando Orozco Tovar (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

… amo sus llagas de madre hechizante y alada
y alabo su orilla, su cuenco, sus calles,
su prisa, sus pinos y sus eucaliptos…
y me hundo…entre el pálido alimento del día y su loco alarido.

José Luis Días Granados

Hay días que uno se levanta con ganas de escribir sobre el amigo y más que a una amistad consolidada con muchos contravientos; sobre el hombre, el ser humano, el intelectual, el fiel poeta de la palabra, porque José como le dicen sin tilde los que más lo quieren, lo es como un escritor con una obra encerrada en sí misma, justa, verdadera y que tiene lo que todos los que le jalan al oficio buscan: “Voz propia”. Y la suya forjada en hornos de altísimos grados de temperatura lírica por años con las uñas y con los aires casi siempre en contravía como ocurre en el balón pie; ninguneos, críticas malsanas, odios gratuitos y por lo que un día le faltó, el destierro por cinco largos años con su familia y al cual ahora se le atribuye la causa de sus problemas de salud, ocasionado por el repentino extrañamiento de su ciudad.

Estuvo el poeta solo pero acompañado desde lejos por su mamá hace poco fallecida, Margot, que se quedó cuidándole los libros, Federico su hijo, heredero de su inteligencia, cultura y vena poética, protegiendo con su afecto a sus amigos, Gladys con la que se fue como un ángel de todas las horas buenas y malas y su pequeña Carolina, cubana grado treinta y tres hoy hermosa y universitaria. Claro el poeta estuvo todo ese tiempo de exilio cogido, acogido y recogido por la Revolución Cubana, valoraste siempre de toda su dimensión humana e intelectual y. Por este fenómeno histórico social latinoamericano ejemplo de solidaridad como ninguno en la historia del planeta, con médicos, hospitales, medicinas, escuelas, maestros, instructores, instrucciones y cojones, por todas partes y para todos los pueblos que la necesite, la cual los acogió en su regazo de “mamadre” como lo ha hecho con muchos en cincuenta años sin pedirles nada a cambio, sino fidelidad a las mejores causas del hombre.

Es que este vate de Palermo no de Buenos Aires sino de la capital colombiana, ha desarrollado una vida ejemplar y como un buen bogotano que lo es, aunque haya nacido a la orilla del mar, desde muy niño defiende la ciudad que muchos han tratado muchas veces de destruir como los que piensan hoy nombrar de alcalde a Uribe Vélez, personaje que manchó de todas las formas posibles con sus presunta seguridad salvadora los Derechos Humanos.

Pero ¿quién ha amado más a Bogotá que José Luis Días Granados? Él que le ha cantado en verso y en prosa, compuesto canciones e impedido con su voz, acciones y escritos, que le pongan Santa Fe como si fuera un equipo de fútbol, quitándole su verdadero nombre, así como lo ha hecho con Eldorado últimamente para que no se lo cambien. Este ser alto, gordo y barbudo, bogotano de pura cepa y no como muchos de “pura chepa”, ha llevado su corazón de calles trajinadas con sus suelas muchas veces rotas y nada en los bolsillos, porque al decir de Luis Vidales, su gran amigo, “ mucho con mucho más han hecho mucho menos” por esta ciudad de su ternura abrazadora que abrasa como los cerros tutelares que miran desde su abandono y depredación. Él, que de la misma forma lo hace con sus amigos y con los que por primera vez atiende con cariño cuando le dicen: “Poeta hágame un prólogo para mi libro inicial” y él se los hace para que no desfallezcan en el intento. Pero no sólo el primo de Gabo le hace prólogos generosos a los que lo necesitan sino que escribe como una de las mejores plumas periodísticas del género cultural sobre literatura, autores, hecho que pasan por los libros, etcétera, con una memoria prodigiosa. José Luis por ejemplo se sabe la historia de Colombia con todos sus recovecos hasta el punto que podría ser a la vez presidente de todas las Academias de Historia de Colombia y es también de cerca conocedor de importantes personalidades políticas y de las letras del país y el exterior. Es un conocido cercano de Fidel Castro y ha viajado invitado sin un peso pero con su máquina de escribir (hoy computador) acuestas, siempre atento para reconstruir hechos y episodios durante sus interesantes periplos por el mundo.

Es la razón de este “abrebocas” donde propongo por primera vez para que a José Luis Días Granados, se le conceda en el 2012 y el Premio Vida y Obra de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte de Bogotá, porque a nuestra manera de ver el poeta de “El Laberinto” y el barrio Palermo, ha realizado durante toda su vida una porte fundamental a la cultura de la ciudad la que muchos han querido durante quinientos años por todos los medios destruir sin poder lograrlo. De manera que: “¡No esperemos morirnos para premiar al poeta!...”

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