viernes, 12 de noviembre de 2010

Las 10 estrategias de manipulación mediática

Noam Chomsky

1. La estrategia de la distracción. El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. ”Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales (cita del texto ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

2. Crear problemas y después ofrecer soluciones. Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

3. La estrategia de la gradualidad. Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

4. La estrategia de diferir. Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad. La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. ¿Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad (ver “Armas silenciosas para guerras tranquilas”)”.

6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión. Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido crítico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…

7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad. Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores (ver ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad. Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto.

9. Reforzar la autoculpabilidad. Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, ¡no hay revolución!

10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen. En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídas y utilizados por las elites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.

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Poder, autoridad y desobediencia (Parte I)

Jorge Majfud (Desde Jacksonville University, Estados Unidos. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

En el siglo de las independencias (XIX), siglo de predominio romántico en Iberoamérica, de rebeliones y exaltación a la individualidad nacional, la obediencia social —de clase, de sexo y de raza— continuaba siendo un paradigma fundamental. El libertador Simón Bolívar, como muchos otros, en sus momentos de mayor producción intelectual dudó sobre la conveniencia de un sistema democrático para América Latina, no porque no tuviese fe en la teoría que se había practicado en Estados Unidos sino porque dudaba de las condiciones culturales de los pueblos acostumbrados a obedecer. En su famosa “Carta de Jamaica” (1815) a Henry Cullen, confiesa: “En tanto que nuestros compatriotas no adquieran los talentos y virtudes políticas que distinguen a nuestros hermanos del Norte, los sistemas enteramente populares, lejos de sernos favorables, temo mucho que vengan a ser nuestra ruina” (Doctrina). Luego, citando a Montesquieu: “Es más difícil sacar a un pueblo de la servidumbre que subyugar a uno libre […] El Perú, por el contrario [a la rebeldía del Río de la Plata], encierra dos elementos enemigos de todo régimen justo y liberal: oro y esclavos […]; el alma de un siervo rara vez alcanza a apreciar la sana libertad: se enfurece en los tumultos o se humilla en las cadenas”.

La misma idea repetirá el ensayista ecuatoriano Juan Montalvo medio siglo después. Para Bolívar las divisiones son propias de las guerras civiles entre conservadores y reformadores. “Los primeros son, por lo común, más numerosos, porque el imperio de la costumbre produce el efecto de la obediencia a las potestades establecidas; los últimos son siempre menos numerosos aunque más vehementes e ilustrados” (Doctrina).

Entre estos últimos, estaban intelectuales liberales como Estaban Echeverría, exiliado en Montevideo y autor de El dogma socialista (1846): “Nosotros no exigimos obediencia ciega, dice San Pablo, nosotros enseñamos, probamos, persuadimos: Fides suadenda non imperanda, repite San Bernardo”. Más adelante: “la España nos recomendaba respeto y deferencia a las opiniones de las canas, y las canas podrán ser indicio de vejez pero no de inteligencia y razón. […] La España nos enseñaba a ser obedientes y supersticiosos y la Democracia nos quiere sumisos a la ley, religiosos y ciudadanos”.

Uno de los mejores intelectuales argentinos de su época, Juan Bautista Alberdi, todavía entendía el progreso como el aumento de los mercados y la obediencia laboriosa de sus individuos. “La industria es el calmante por excelencia” (Bases). El mismo pensador que en 1842 afirmaba ante un público de universitarios en Montevideo que “la tolerancia es la ley de nuestro tiempo” (Ideas), en 1852, en sus Bases para las constituciones, insistía en la sumisión de la mujer que recuerda al celebrado clásico del Siglo de Oro español (y del misoginismo) La perfecta casada (1583) de Fray Luis de León: “su instrucción no ha de ser brillante. No debe consistir en talentos e ornato y lujo exterior […] no ha venido al mundo para ornar el salón, sino para hermosear la soledad fecunda del hogar. Darle apego a su casa es salvarla” (Bases). La misma idea es reformulada en el siglo XXI por nuevos teóricos del noepatriarcado en Estados Unidos: el patriarcado favorece el aumento de la tasa de natalidad y, por ende, la producción y predominio de un país a largo plazo (Longman).

Cuatro años antes Andrés Bello había advertido, desde una perspectiva humanista, que “las constituciones políticas escritas no son a menudo verdaderas emanaciones del corazón de una sociedad, porque suele dictarlas una parcialidad dominante”. Las diferencias de clases impregnan todo el pensamiento de los intelectuales de la época, mientras que las diferencias raciales aparecen de forma explícita. Para Domingo F. Sarmiento, reconocido pedagogo de la época además de intelectual y presidente de la nación Argentina, la educación se reducía a la imposición de la disciplina, de la autoridad. “El sólo hecho de ir siempre á la escuela, de obedecer á un maestro, de no poder en ciertas horas abandonarse a sus instintos, y repetir los mismos actos, bastan para docilizar y educar á un niño, aunque aprenda poco” (Berdiales). Su idea de la infancia (“un niño no es más que un animal que se educa y dociliza”) será también su idea del gaucho, del campesino y de todas las clases marginales o subalternas de su época. El mismo Alberdi, respondiendo al Sarmiento de Facundo, en 1865 demuestra el progresivo cambio de paradigma. El poder —entendido como el ejercicio político de una minoría en la cúspide de la pirámide social—, y luego la obediencia que lo realiza, ya no es percibido como manifestación de Dios o como fuerza organizadora de la sociedad sino como un mal necesario destinado a decaer. Según Alberdi, “el poder ilimitado de los recursos y medios de gobierno de toda la nación absorbidos en Buenos Aires, corrompió a Rosas como hubiera corrompido al mejor hombre, armado de este poder sin límites” (Barbarie).

Una característica que nace con el humanismo seis siglos antes es su rechazo a la autoridad; primero a la autoridad intelectual, luego a la autoridad política. Este rechazo —basado en los principios de razón e historia contra autoridad y naturaleza— provocará profundas reacciones, especialmente cuando este paradigma se había consolidado en su expresión teórica y en su retórica política, como en la España del siglo XIX. Además de intelectuales anarquistas como Pi i Margall, la poesía es en algún momento concebida en un rol opuesto al tradicional. De la antigua elegía o alabanza al vencedor, a los poemas por encargo en adulación del rey, se pasa a la idea de que el poeta “jamás usa sus conceptos en adular el poder” (Zorrilla).

Este rechazo se transforma en un tópico del pensamiento del siglo XX: el poder y las posibles formas de liberación de su imposición arbitraria. El pensamiento posmoderno, con sus diversas y contradictorias manifestaciones —el poscolonialismo, el feminismo, las reivindicaciones de minorías sexuales y raciales, la concepción de la historia como un devenir sin objetivo, la multiplicidad de puntos de vista, la micropolítica y las teorías de la narración, el estructuralismo y el antiestructuralmismo— ha reincidido en una fuerte crítica al poder como principal elemento creador de la realidad. De ser una particularidad desde el primer humanismo del Renacimiento, se convierte en un principio “natural” del intelectual (prometeico) moderno y posmoderno: según Edward Said, una de las principales actividades intelectuales del siglo XX ha sido el cuestionamiento y sobre todo la tarea de “undermining of authority” (Representations). Así, no sólo ha desaparecido el consenso sobre lo que constituye la realidad objetiva, según Said, sino además toda una serie de autoridades tradicionales, incluida Dios o la supuesta voluntad de Dios.

Para que esto sea posible, el individuo antes debe ser representado como libre y racional (dos dimensiones centrales del sujeto moderno). Como observó Cascardi, este punto de vista conduce a la idea de un individuo como un “espectador ideal”, independiente del fenómeno que observa. El individuo es visto como alguien que se ha liberado de las condiciones de un mundo encantado o del encantamiento de la naturaleza, tanto como de la necesidad de obediencia a una autoridad exterior. Al mismo tiempo, este individuo aparece como agente de cambio de ese mundo exterior que, como consecuencia, debe derivar a un estado conformado por individuos libremente asociados. Razón por la cual el surgimiento de este nuevo sujeto tiende a reemplazar la autoridad religiosa por una práctica social basada en normas.

En 1599, un intelectual de la corte y del clero español, Juan de Mariana, advertía a Felipe III sobre los inconvenientes de la tiranía en desmedro de la monarquía, que era la mejor forma de gobierno posible. Antes no había leyes, pensaba Mariana, y se confiaba en los reyes. Pero por desconfianza a los príncipes, “se creyó que para obviar tan grande inconveniente podían promulgarse leyes que fuesen y tuviesen para todos igual autoridad e igual sentido”. No obstante, la autoridad política debía ser ejercida por un noble, porque “la nobleza como la luz deslumbra, no sólo a la muchedumbre, sino hasta los magnates, y sobre todo enfrenta la temeridad de los que tengan un corazón rebelde”.

Más adelante el consejero le recuerda al príncipe que Enrique III de Castilla decía temer más al pueblo que a los enemigos. Juan de Mariana era a un mismo tiempo religioso católico y humanista —casi una norma en los intelectuales de su época—, y esta ambigüedad se manifiesta a lo largo de sus páginas. Por ejemplo, la idea tradicional del poder descendiendo de Dios sobre el rey y de éste al pueblo, es invertida con estas palabras: “Los pueblos le han trasmitido su poder [al rey], pero se han reservado otro mayor para imponer tributo; para dictar leyes fundamentales es indispensable siempre su consentimiento […] el poder real, si es legítimo, ha sido creado por el poder de los ciudadanos”. Y otra vez una objeción de facto que no sugiere una posible progresión histórica sino lo contrario: pero “el pueblo no se guía desgraciadamente por la prudencia sino por los ímpetus de su alma”.

La Era moderna terminó de sustituir esta idea de autoridad personal, hereditaria, por los preceptos humanistas de igualdad y libertad. Pero esta dinámica también se construye por una aparente contradicción: por un lado, el Estado moderno representa todas aquellas promesas de superar las jerarquías religiosas y la confianza en la equidad y las libertades individuales, pero por otra parte también revela cierta incertidumbre sobre la naturaleza de estas virtudes, lo que deriva en la manipulación y control del Estado. Según la tradición hobbesiana, las acciones humanas no están motivadas por el bien sino por el deseo. La guerra es una expresión de este impulso, fuente del poder humano. La diferencia relativa de poder entre dos seres humanos significa un poder absoluto cuando decide un conflicto a favor de una de las partes; el reconocimiento de esta diferencia se convierte en honor y prestigio. Es decir, el poder se consolida y legitima culturalmente. Por esta razón, si se puede entender esta diferencia de poder como inherente a la condición humana, también se puede entender como una creación artificial, al menos en su expresión social, y por lo tanto mutable.

Pronto la legitimidad del poder social establecido deja de ser expresión indiscutible de Dios (a través de la clase clerical, noble o aristocrática) y comienza a ser radicalmente cuestionado. A mediados del siglo XIX Pi i Margall adelantaba lo que un siglo después reconoceremos en Michel Foucault: “el derecho de penar, simple atributo del poder, es tan místico y tan inconsistente como el poder mismo. La ciencia no lo explica, el principio de soberanía individual lo niega” (Reacción). Si para el psicoanálisis la civilización es la expresión de la violencia primitiva, la sublimación de los instintos salvajes o la materialización de tabúes como el incesto, para los humanistas este estado actual se trata de una corrupción temporal de la concepción contraria: la “naturaleza” original de los seres humanos radica en la igualdad, la libertad se sostiene por su racionalidad, pero aún no ha sido expresada plenamente: el objetivo de la civilización no es oprimir sino liberar, ir del estado de necesidad al de libertad. Para Pi, “un ser que lo reúne todo en sí es indudablemente soberano. El hombre, pues, todos los hombres son ingobernables. Todo poder es un absurdo. Todo hombre que extiende la mano sobre otro hombre es un tirano. Es más: es un sacrílego”. Trazando un típico paralelismo entre el individuo y las naciones o pueblos, antes había recordado: “entre dos soberanos no caben más que pactos. Autoridad y soberanía son contradictorias. A la base social autoridad debe, por lo tanto, sustituirse la base social contrato. Lo manda así la lógica”.

Para que la verdadera libertad del individuo social sea alcanzada, Pi dice: “dividiré y subdividiré el poder, lo movilizaré, y lo iré de seguro destruyendo”. La concepción inversa dominó los siglos anteriores y fue formulada en 1599 por Juan de Mariana. Aunque advirtiendo que las monarquías suelen degenerar en tiranías, el religioso argumentó a favor de la monarquía, ya que en el pueblo los malos son más que los buenos y no conviene dividir el poder en un orden democrático. “No se pesan los votos, se cuentan, y no puede suceder de otra manera”, se quejaba Mariana.

En el caso del humanismo radical, la revolución es una forma de progresión por saltos y el objetivo principal es el individuo, pero siempre a través de la asociación con los otros: “el pueblo no debe agradecer anda a nadie. El pueblo se lo merece todo a sí mismo” (Pi).

En el siglo XX ya no quedan dudas sobre la naturaleza política del poder. Para Edward Said, la autoridad no es un fenómeno misterioso o natural; simplemente se forma y se irradia, es un instrumento de persuasión, posee un determinado estatus, establece cánones estéticos y valores morales. La autoridad se confunde con las ideas que eleva a categoría de verdad (Orientalism).

(Continuará)

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¡Al bate Ernesto Guevara… el Che!

Armando Ruiz Aguilar (Desde México. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Introducción

Recién fuimos testigos en 2008 de los Juegos Olímpicos de Beijín 2008 (antes Peipin y Pekín) sede dada a un país caracterizado de comunista, y se recordó en su momento que precisamente la distensión que originó que la República Popular China obtuviese esa designación nace a partir de que los EUA diseñaron la Política del Ping Pong, dispuesta por el dúo Richard Nixon–Henry Kissinger


Desafortunadamente esa política no fue implementada de igual manera hacia la Cuba Revolucionaria y que de haberse considerado se hubiese logrado sin duda un acercamiento entre Cuba y los EUA, al menos diplomático, ya que ambas naciones compartían y comparten mayoritariamente el gusto por el béisbol desde hace más de cien años, antes de la Guerra Fría y de la Crisis de los Misiles Nucleares en Cuba

Sirvan estas líneas para recordar en parte esas épocas considerando que los próximos juegos olímpicos se celebrarán en Beijing en donde se enfrentarán precisamente los Estados Unidos y Cuba, además se pretende documentar un pasaje poco conocido del deporte nacional en Cuba, su práctica por el Che Guevara quién aunque no cultivó su afición, si lo jugó.

El Che en el dogout


Una de las facetas muy divulgadas en los últimos años de Ernesto Guevara de la Serna es la de sus aficiones y prácticas deportivas realizadas desde su niñez, tanto para lograr una buena condición física como para resistir a su eterna compañera, la enfermedad de toda su vida: el asma.

Su padre narraría que el Che se consagró a los ejercicios físicos para lidiar su lastre asmático y hacer más llevadera su existencia logrando incluso ser un buen nadador “en estilo mariposa y un excelente jugador de golf. Además, practicó la esgrima, el patinaje, la equitación, el boxeo, la pelota a mano y con paleta, el tenis, el futbol, el rugby y el alpinismo” en. (1)

El Che Guevara en la primera base (los cubanos del M26 en México y el béisbol)

Siguiendo con la información relativa a los deportes en la vida del Che es de mencionar que durante el tiempo en que vivió en México, de septiembre de 1954 a noviembre de 1956, el Che tuvo oportunidad de realizar, con los cubanos del Movimiento 26 de Julio (M26) de Fidel Castro, entrenamientos intensos de acondicionamiento físico, practicando desde remo en el lago de Chapultepec, excursiones y caminatas en Milpa Alta, alpinismo en el Cerro del Chiquihuite y en el Popocatepetl, así como tiro en Texcoco e incluso lucha libre en un gimnasio en la Avenida Bucareli en la ciudad de México.

Al relacionarse con los cubanos muy pronto Guevara sabría del béisbol dadas las aficiones deportivas de ellos por ese deporte, quienes solían informarse sobre los resultados del campeonato de Cuba y de las Grandes Ligas, así es sabido que: “…Sus amigos (cubanos) gustan del beisbol y el argentino del rugby y el futbol. Nos dijo Antonio Darío López, El Gallego, que ellos buscaban las noticias el campeonato cubano y de las grandes ligas y el gaucho las de rugby futbol y otros deportes…”en: (2).

Así el Che, aunque prefería el rugby y el fútbol, aprendió por primera vez, la lógica del béisbol para luego practicarlo eventualmente en Cuba.

Como la situación económica de los exiliados cubanos y del propio Che Guevara era precaria, se tuvieron que emplear en diversos oficios para sobrevivir, así Fidel Castro actuó como extra de cine en algunas películas de Juan Orol, el Che además de un trabajo de alergista en el Hospital General de México con sueldo irregular, tuvo que incrementar sus ingresos cono fotógrafo ambulante en calles céntricas y parques de la ciudad de México, así como fotógrafo deportico cubriendo para una cadena informativa argentina los Segundos Juegos Panamericano que se celebraron en 1955 en la misma ciudad de México y se dio la circunstancia de que otro integrante del M26 “Calixto García intentó ser beisbolista en México, vivió 17 días con un café con leche en la mañana como único alimento y terminó como extra de cine lanzándose un montón de veces de una altura de 20 metros a un río en China (sic), (Sheena) la reyna de la selva….”(3).
Por cierto que el año de 1954, en que llega el Che a México se inauguraría el nuevo parque de beisbol del Seguro Social, y al año siguiente se coronarían por primera vez los Tigres capitalinos en la veraniega Liga Mexicana, quienes por cierto contarían en su line up con un cubano que brilló en las grandes ligas, pero que no pertenecía al grupo político de los cubanos exiliados de Fidel Castro: Luis Tiant.

A mediados de 1956 los futuros expedicionarios del Granma fueron delatados ante la policía mexicana y los encarcelaron en un penal que se encontraba en la calle de Miguel Schultz, en la colonia San Rafael entre el 20 y el 31 de junio.

Ahí, para matar el tiempo, los revolucionarios leen todo lo que les cae en las manos y como “les permiten salir a tomar el sol al patio, improvisan juegos de béisbol de tres esquinas. Será la primera vez que Ernesto practique el deporte nacional de los cubanos, aunque no realmente como se juega, ni con las reglas establecidas… (4).
El Che Guevara en la segunda base (el Che en Cuba)


Ya en Cuba durante el período de la guerrilla revolucionaria el combatiente Camilo Cienfuegos y el Che desarrollaron una gran amistad, dándose charlas sobre política, economía e incluso sobre tópicos relativos al béisbol por haber sido Camilo un ferviente aficionado y buen jugador de pelota, a continuación una constancia de hechos:”Guevara pasó por el fragor de la Sierra Maestra con un fusil entre los dedos y un tablero de ajedrez a mano. Maldijo hacia adentro cada vez que los trinos gruesos del asma partían el silencio que exigía una emboscada. Se frustró en los reposos de batalla cuando buscó contrincantes para el ajedrez y halló ignorancia sobre el juego. "Es que, cuando Capablanca murió, el ajedrez se olvidó mucho", expresaba”. Entre combate y combate, le explicaron cómo se jugaba al béisbol y practicó junto a Camilo Cienfuegos, uno de los líderes míticos del proceso revolucionario cubano en: (5)

Otra anécdota, testimoniada gráficamente en los inicios de 1958 por el fotógrafo mexicano Manuel Camín, muestra al Che en plena actividad beisbolística en Cuba (6) relatándose que jugaba con sus compañeros en el irregular campo cafetalero-guerrillero de la Otilia. Se trataba de un área con sólo dos bases, con dos equipos de seis jugadores: receptor, pitcher, primera, segunda y dos filders, capitaneados por Che y Camilo, como lanzadores. Hay que imaginarse los deseos que tendrían de jugar, pues el terreno era bastante irregular y a cada rato la pelota rodaba pendiente abajo, por lo que costaba bastante trabajo encontrarla. (7).
Después del triunfo revolucionario y a pesar de los incontables compromisos de trabajo que absorbían todo el tiempo de la nueva dirigencia política cubana, el Che se dio tiempo para jugar y asistir al béisbol. Al respecto una fotografía lo descubre en el Estadio Latinoamericano, malla de por medio, saludando a dos peloteros estando acompañado por su esposa Aleida y el vicedirector del Instituto Nacional del Deporte. La foto tomada el 1° de marzo de 1964, testimonia su presencia en el juego entre los equipos Industriales y Occidentales, que ganaron los primeros 5 a 4. (8).
Otra prueba de la práctica beisbolística del Che, está documentada el 10 de agosto de 1963 cuando apareció una reseña deportiva, con fotos de Fidel pitcheando y del Che jugando la primera base, en donde se comenta que el Comandante Fidel Castro, el director del Instituto del Deporte, José Llanusa y el conocido mentor beisbolero Gilberto Torres, se dirigieron al terreno de béisbol de la playa de Santa María del Mar para jugar un partido, mismo que no pudo completarse por oscuridad, en un ambiente de jovial camaradería, sobre todo, por la novedad de ver a Che Guevara jugando pelota. (9).
El 9 de agosto (de 1964, el Che) juega en Santa María del Mar con el equipo de Fidel, de segunda base, es la primera vez en su vida que lo hace. El periodista Eduardo Galeano, según se supo después, le reprochará el que haya abandonado el fútbol y se haya pasado al béisbol. “Traidor, le dije, usted es un traidor. Le mostré el recorte de un diario cubano cuando aparecía jugando beisbol”.

Otro pasaje del Che y el beisbol aparecerá cuando: “En marzo de 1964 surgirá una crisis política en el seno de la dirección revolucionaria cubana durante el proceso a Marcos Rodríguez, un miembro del PSP que había sido infiltrado durante la revolución en las filas del Directorio y que había delatado a la policía batistiana a varios de los militantes que participaron en el asalto al Palacio.

Detenido en el 64, al regresar de una beca en Praga conseguida por antiguos miembros del PSP, su proceso provocó un fuerte enfrentamiento…

Sorprendentemente el Che parece al margen de la polémica y el 10 de marzo, excepcionalmente se toma un rato libre y se va con Aleida al béisbol, a ver el duelo entre industriales y Occidentales en el Parque Latinoamericano.

Otra anécdota que relaciona al Che con el béisbol es señalada por el cronista deportivo de la Revista Bohemia, Rubén Rodríguez, donde se reseñó uno de los partidos más originales en donde participó el Che, celebrado en agosto de 1964 de la siguiente manera:

El juego estaba pactado entre el Estado Mayor General y el Ejército de Occidente, pero la lluvia insistía en impedirlo. Nuestro gran líder Comandante Fidel Castro había salido hacia Managua (Cuba) pero allí la lluvia llegó primero y fue imposible jugar. Siguieron después a Mazorra y la amenaza era inminente y decidieron ir a la Ciudad Deportiva donde el compañero José Llanusa, Director del INDER, se dirigía a los alumnos del Pre-Curso De Educación Física de la escuela “Comandante Manuel Fajardo”. Y precisamente cuando Llanusa terminaba sus palabras arribaba Fidel. Llanusa invitó a los alumnos a presenciar el juego Yo creo que aquí podemos jugar algunos innings, así que vamos a prepararnos –dice Fidel-. Rápidamente se vistieron y se organizaron las dos alineaciones. La lluvia llegó temprano pero pudieron jugar cinco entradas donde el fango hizo descender la defensiva del equipo de Fidel y provocó su derrota por 7 por 5. Sólo una carrera había sido limpia. El choque fue matizado con escamoteos brillantes del Che en primera (base) y buena ofensiva de Raúl.

Por lo que leemos el reconocido cronista elogia el juego del Che y de Raúl. En las fotos que acompaña el artículo, aparece el primero bateando con el siguiente texto: "También el Che bateó un sencillo" (10).
Por otra parte es sabido de la incursión del Che Guevara en el deporte gemelo del beisbol, el “softball (y) según Arturo Guzmán que por aquellas fechas (1964) fuera viceministro de industrias: “Nos refirió que entre los trabajadores de ese ministerio (a cargo del Che) organizaron dos equipos de softball con el fin de distraerse un rato después de la jornada. Algunos pensaron que Che no estaría de acuerdo con la idea; sin embargo cuando éste se enteró participó con ellos en varios partidos, pues era conocedor de que la mayoría de los jugadores regresarían a continuar sus labores hasta altas horas de la noche. La base que jugaba era la primera. (11).
Un pasaje más nos revela que: “El Che no quería, con el pretexto de que había sido el administrador del dinero del país., tener más que los otros. Su guardarropa estaba casi vacío: solamente algunos uniformes. Para desahogarse iba a golpear pelotas de béisbol y regresaba a jugar con los niños….”en: (12).
Por otra parte la influencia político-cultural del béisbol fue también un recurso que utilizó el Che en el discurso público pronunciado el 22 de octubre de 1964 ante la Asamblea de Emulación del Ministerio de Industrias donde trató sobre la calificación en la Emulación Socialista en temas como: producción, calidad, ahorro, ausentismo, capacitación, trabajo voluntario, trabajadores emulando; etc.; para que las empresas del Estado fuesen más eficaces y eficientes

Habló de la importancia de la disciplina financiera como uno de los aspectos más importantes de la gestión de las empresas de las fábricas y al explicar qué son los fondos básicos y su importancia en todo el análisis de la gestión de la Empresa el Control de Inventario con una óptica de emular los esfuerzos colectivos para tratar de triunfar siempre sobre los demás, pero siempre con un honor socialista; pero nunca tomarlo como una cuestión de amor propio, de ese de «patria o muerte», de club de pelota, que de todas maneras hay que ganar y protestar los fallos y decir que el umpire está vendido o cualquier cosa de ésas cuando uno no gana, no se trata de eso. Se trata de que la emulación tenga siempre un carácter fraternal, y se trata de ver siempre el fin de la emulación, que es el fin de crear más riquezas, de crear más bienes de todo tipo para que nuestro pueblo tenga más cosas a su alcance, para que vaya alcanzando la categoría de país socialista.

Porque todavía hoy no tenemos nada más que la categoría de país que está construyendo el socialismo, que está en este primer período de transición, donde todavía quedan muchos rezagos de épocas anteriores en las relaciones de producción incluso, y sobre todo en la conciencia de la gente” en: (13).
Una vez le confesó a Celia, su madre:”Me encanta ayudar en la zafra. Cortar caña es una evasión, un descanso mental y también un ejercicio físico. Al rugby y al futbol aquí no juega nadie, Y EL BÉISBOL NO ME GUSTA. Salvo alguna que otra partidita de ajedrez (cada tanto…porque insume demasiado tiempo) o ir a pescar, no tengo otras evasiones. A veces también me cuelgo la cámara y voy a tomar fotos, pero muy de vez en cuando” en: (14).
El Che de la Cuba revolucionaria resaltó el valor del deporte, entregó premios en diversas competiciones, vio algún partido de fútbol, aprendió aviación con el profesor Eliseo de la Campa y pronunció la expresión "otro puntico para Cuba" ante cada triunfo de un deportista de la isla.

Durante un viaje a Moscú, Guevara sacó a la luz un recurso argentino que consiste en explicar lo que sucede apelando al lenguaje del deporte. Un cronista soviético le preguntó si se pronunciaba a favor de los republicanos o de los demócratas para las siguientes elecciones norteamericanas. Respondió brevemente: "Estados Unidos es enemigo de Cuba desde hace más de un siglo. No creo que cambie ahora porque se vaya un presidente que juega al golf (Dwight Eisenhower) y venga otro que practica yachting (John Kennedy, quien sucedió a Eisenhower). En todo caso, en vez de querer pegarnos con un palo, es probable que nos ataquen desde un barco".

La metáfora resonó más de una vez. En una oportunidad, Guevara introdujo en el golf a Fidel Castro, con quien también compartió ratos de BÉISBOL, excursiones de pesca y visitas a espectáculos deportivos. Tras los ensayos, hubo alguna consulta de la prensa. Allí Castro dejó sus primeras impresiones sobre el golf que le había enseñado el Che: "Nosotros le podemos ganar a Kennedy y Eisenhower" en (15).

El Che Guevara en tercera base (se prepara para Bolivia)

Durante una visita de K. S. Karol a Santiago de Cuba (el 26 de julio de 1967), éste escribió: “La plaza, situada frente al barrio de San Pedrito, que se había habilitado especialmente para acoger a varios centenares de miles de personas estaba llena a rebosar cuando alcanzamos la tribuna de los invitados, cerca de las dos del mediodía..Fidel empezó su discurso a las seis, su retraso se debía a que había escuchado, junto con los otros dirigentes, la retransmisión del partido de béisbol entre Cuba y los Estados Unidos, en el marco de los juegos panamericanos que se desarrollaban en Canadá. El “pueblo reunido” encontró esa razón perfectamente válida, tanto más si tenemos en cuenta que Cuba había ganado y que esta buena noticia encabezó el discurso del líder de la revolución.” (Se preparaba el Che para entrar a Bolivia por esos días) en: (16).
Sobre los entrenamientos en Pinar del Rió del contingente guerrillero que partiría para Bolivia: “A los quince días aparece la documentación falsa con las supuestas biografías y lo que en espionaje se llama “leyendas “Uno se torna comerciante ecuatoriano, otro tratante de carne Uruguay y a estudiar el himno nacional de Colombia, los equipos de beisbol de Panamá, o la prensa ce Montevideo…”en: (17).

El siguiente relato da una idea de un Che muy interior, muy reflexivo a raíz de haber tomado un ejemplo de Fidel Castro y el béisbol:

Durante los últimos días de abril el Che, que busca que sus hombres se repongan de la terrible experiencia de la expedición, trata de conseguir abastecimientos y explora algunas rutas de salida de la zona. Una patrulla de la guerrilla (en Bolivia) hace contacto con la Cruz Roja, que busca los cadáveres de la primera emboscada, y más tarde con un camión del ejército, y en lugar de tirotearlo, los guerrilleros le piden que se retire. El Che permanece inmóvil durante tres días más, Debray cuenta: Indignado, no cruzó una sola palabra con nadie durante los días siguientes. Apartado, sentado en la hamaca, fumando una pipa, bajo una cobertura de plástico, leía, escribía, pensaba, tomaba mate, limpiaba su fusil, escuchaba Radio Habana en su transistor por la noche. Ordenes lacónicas. Ausente, Encerrado en sí mismo: atmósfera tensa en el resto del campamento. Disputas, susceptibilidades nacionales, discusiones sobre la táctica a seguir, todo avivado por el agotamiento, el hambre, la falta de sueño y la permanente hostilidad de la selva. Otro se había mezclado con la tropa hablando o bromeando con todos. El Che ponía la disciplina al desnudo, sin adornos ni relaciones personales. ¿Existe acaso un carisma de la distancia? En Absoluto me responde con humor, poco después, una noche en que a solas, en plan de confidencias le pregunté sobre sus relaciones tan deferentes hacia Fidel y tan tirantes con todos los demás. Uno hace lo que puede con sus desventajas, soy argentino, estoy como perdido entre los tropicales. Me resulta difícil abrirme y no tengo las mismas dotes que Fidel para comunicarme. Me queda el silencio. Todo jefe tiene que ser un mito para sus hombres. Cuando Fidel quiere jugar béisbol inmediatamente convence a quienes le rodean que son ellos los que quieren hacerlo y le siguen al terreno de juego. Yo en Cuba, cuando los otros me hablaban de coger un bat les decía “luego”, y me marchaba a leer en un rincón. Si por eso no le caigo bien a la gente al principio, al menos, me respetan porque soy diferente. (18).
El Che Guevara en el home plate (el Che en un equipo mágico de béisbol)

Después de la muerte del Che en Bolivia han corrido muchos ríos de tinta para documentar su historia, sus luchas intercontinentales. Desde entonces su figura ha sido retomada como emblema de la lucha por la libertad, la justicia y de la pureza revolucionaria, al grado que ha impactado a generaciones y latitudes distintas a las que le tocó vivir. Por ejemplo para los Estados Unidos se volvió en una suerte de obsesión como lo muestra una hipotética formación beisbolera sui generis, en la que el Che aparece como pitcher novato.

De tal forma en la página web "The Wonderland Warriors" se informa que se ha diseñado un listado fantástico de beisbolistas que incluye como manager al General Casper Weinberger quién en un tiempo se desempeñó como Secretario de la Defensa de los Estados Unidos, como jugadores de cuadro se contaría con Omar Bradley en la primera base, Bob Hopkins en los jardines, Douglas MacArthur de jardinero central, George C. Marshall como catcher, Sir Hiram Maxim de segunda base, George Meade como shortstop, Richard Meadows en el jardín izquierdo, Chester Nimitz como jardinero derecho Oliver North, como segunda base, George Patton como primera base, John Pershing como tercera base, y como pitchers a William Calley, Karl Von Clausewitz, George Custer, Robert E. Lee, Colin Powell, J.E.B. Stuart, Sun Tzu y como pitcher novato a Ernesto Guevara, mejor conocido como el Che en: (19).
A manera de conclusión: “los juegos del Che”

De todo lo anterior se desprende que:

1.- El Che Guevara conoce del béisbol en México y Cuba lo jugó

2.- El Che pudo digerir una actividad tan pro-norteamericana tan arraigada entre la población cubana como lo sigue siendo el béisbol cuando por tradición él era más susceptible de seguir las noticias de los deportes tan europeos como son el futbol soccer y el rugby, se pudo haber tenido una diplomacia del béisbol que antecediese a la Diplomacia del Ping Pong que se estableció en la década siguiente con el futbolero Secretario de Estado de los EEUU Henry Kissinger cuando con ese pretexto pingonesco se iniciaban la relaciones con el odiado enemigo comunista de la República Popular China pudo haberse dado también una Diplomacia del Béisbol entre Cuba y los Estados Unidos, en fin no se dio así pero estaba el ánimo y la tradición beisbolista entre Cuba y Estado Unidos con un argentino ya adentrado en la práctica del béisbol.

3.- Esa deseada diplomacia del béisbol pudo haberse dado entre Cuba y los Estados Unidos, pero la arrogancia y prepotencia norteamericana no lo permitieron, en fin, no se dio así, pero estaba el ánimo y la tradición beisbolista entre Cuba y Estados Unidos con un argentino ya adentrado en la práctica del béisbol listo para haberse efectuado.

4.- Ese deseado acto diplomático pudo haber sido pretexto de convenios políticos y comerciales más justos y convenientes que hubiesen evitado el innecesario bloqueo económico que aún padece la isla, además de que haberse logrado en lo deportivo, la gestión de promover juegos de exhibición entre equipos de béisbol cubanos y norteamericanos, dado el excelente nivel de juego de ambas naciones.

Como un antecedente de lo anterior, es de recordar que durante la celebración de la Reunión de Ministros de Economía del continente en Punta del Este, Uruguay en 1961, se encontraron en una fiesta privada en Montevideo el representante de Cuba, el doctor Ernesto Guevara con el representante de EUA Richard Goodwin y se reunieron a solas por un espacio de tres horas donde un acto inicial fue el obsequio de unos puros habanos que daba en regalo el gobierno cubano al representante del presidente Kennedy, pero que finalmente llegaron al propio presidente norteamericano (20).
A fin de cuentas Kennedy sería informado que Cuba no entraría al Pacto de Varsovia, mientras que el Che tendría la impresión de que EUA cesaría su política de hostilidad e intimidación” (21).
Al respecto, es de mencionar que el 29 de noviembre de 2003 se dio a conocer en la prensa el contenido de unos documentos desclasificados del Archivo Nacional de Seguridad de la Universidad George Washington en donde se lee que: “En secreto, Castro y Kennedy buscaban forma de cambiar la relación Cuba-EUA”, según eso se informaba que el 11 de noviembre de 1963 el médico de Fidel Castro, René Vallejo llamó a Lisa Howard, enlace norteamericana de Kennedy quienes al fraguar el envió de un emisario norteamericano a Cuba o a México para entrevistarse con Castro para tratar un encuentro para mejorar las relaciones entre ambos países, se especificaba que sólo Castro y Vallejo estarían en esas platicas , no el Che, finalmente y con el lenguaje de juerga deportiva se menciona en ese reporte que para el día 19 de noviembre de 1993 Gordon Chase, asistente del consejero de seguridad nacional reportó a su jefe Mc George Bundy que” la pelota está en el campo de Castro , tan pronto como hable (Carlos) Lechuga (embajador cubano ante las Naciones Unidas), Bill (Atwood) hará una cita para discutir la agenda, Bill estará en contacto con nosotros” en (22).

El 23 de noviembre de 1963 fallecía asesinado Kennedy en Dallas, Texas

Por otra parte queda la constancia del Che por ejercer diversas prácticas deportivas donde el béisbol tuvo un espacio importante que le ayudaron a paliar su delicada salud ante su asma y además por tener varios testimonio gráficos jugando al béisbol para así tener otra faceta icónica de su vida, además de la famosa foto de Alberto Korda reconocida mundialmente durante la ceremonia de las víctimas el sabotaje al buque la Coubre y la foto mostrada en el lavadero boliviano donde la prensa mundial pudo fotografiar su cadáver

Podemos decir que el Che fue el deportista asmático más célebre de la historia, de él mismo testimonió que: "Muchos me dirán aventurero y lo soy; sólo que de un tipo diferente y de los que ponen el pellejo para demostrar sus verdades", afirmó cerca de su final. Así ganó, así perdió, así vivió. Y así también jugó.

No deja de ser curioso que entre los libros que le incautaron a su asesinato en La Higuera en Bolivia estuviese entre los poemas que él transcribió se encontrase en su mochila uno en el que se hace una referencia al béisbol, según se detalla a continuación:

ELEGÍA A EMMATT TILL

“Un niño con su trompo,
con sus amigos, con su barrio
con su billete para el cine,
con su pupitre y su pizarra,
con su pomo de tinta
CON SU GUANTE DE BÉISBOL,
con su programa de boxeo,
con su retrato de Lincon,
con su bandera norteamericana,
negro.

Un niño negro asesinado y sólo,
Que una rosa de amor
arrojó al paso de una niña blanca.

En: (23).

Finalmente, queda la constancia del Che por ejercer diversas prácticas deportivas donde el béisbol tuvo un espacio importante que le ayudaron a paliar su delicada salud ante su asma y además por tener varios testimonio gráficos jugando al béisbol para así tener otra faceta icónica de su vida, además de la famosa foto de Alberto Korda reconocida mundialmente durante la ceremonia de las víctimas el sabotaje al buque la Coubre y la foto mostrada en el lavadero boliviano donde la prensa mundial pudo fotografiar su cadáver

Estas fotos nos muestran simplemente otra faceta de un Che alegre y deportista, investido en una práctica beisbolista más allá de las mundanas obligaciones políticas y filosóficas

Notas:
1) Gálvez Rodríguez, William. Che deportista. Editora Política. La Habana. 1995, página 4.
2) Gálvez Rodríguez, William. Che deportista. Op cit; página 122.
3) Taibo II, Paco Ignacio. Ernesto Guevara también conocido como el Che México: Editorial Planeta. Nueva edición definitiva, corregida y actualizada. 2003, página 102
4).- Gálvez Rodríguez, William. Op. Cit. página 140
5).-Scher, Ariel “Ernesto Guevara, La aventura del deporte. Los juegos del Che” en: La Patria Deportista. Buenos Aires Editorial Planeta. 1996 en: Educación Física y Deportes. Año 3, nº 9. Buenos Aires. Marzo 1998 http://www.efdeportes.com/
6).-Hart, Armando. Che en la Revolución Cubana, 1955-1966. Selección fotográfica y textos de Ricardo Efrén González y Pedro Álvarez Tabío. La Habana: Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado. Instituto Cubano del Libro.1997, pp. 22, 23 y 163)
7) Gálvez Rodríguez, William. Op. cit; pp. 143-144.
8) Ibid, sección de fotografías sin paginar.
9) Ibid, página 173.
10) Ibid, página 175.
11) Ibid, página 176.
12) Cormier, Jean. La Vida del Che. Mística y coraje. Buenos Aires: Editorial Sudamericana segunda edición. 1997, página 249.
13) Guevara, Ernesto. Artículos, Discursos y Conferencias, (1964). 22 de octubre de 1964 en: Periódico Revolución. La Habana. 23 de octubre de 1964.”
14) Gambibi, Hugo. El Che Guevara. Buenos Aires: Editorial Paidos Serie: Biblioteca Mundo Moderno Volumen no. 29 Quinta edición 1973, página 401
15) Scher, Ariel “Ernesto Guevara, La aventura del deporte. Los juegos del Che” en: La Patria Deportista. Buenos Aires Editorial Planeta. 1996
16) Karol, K.S. Los Guerrilleros en el Poder. Itinerario Político de la Revolución Cubana. Barcelona: Editorial Seix Barral. Serie: Biblioteca Breve. Colección: Ensayo no. 339 1972, página 371.
17) Taibo II, Paco Ignacio. Ernesto Guevara también conocido como el Che México: Editorial Planeta. Nueva edición definitiva, corregida y actualizada. 2003, página 603.
18) Taibo II, Paco Ignacio. Op. cit; página 640-641.
19) http://www.cosmicbaseball.com/97wwr.html
20) Selser. Gregorio. Punta del Este contra Sierra Maestra, Kennedy-Frondizi-Guevara. Buenos Aires: Editorial Hernández, pp.- 121-122
21) Selser. Gregorio. Op. Cit. 121-122
22) Arreola, Gerardo corresponsal. “Documentos desclasificados revelan intentos por modificar “el esquema hostil” La Jornada sección Mundo. Sábado 29 de noviembre de 2003, página 30
23) Taibo, Paco Ignacio II. (Prólogo). El Cuaderno Verde del Che. México Seix Barral. PP 122-125. 2007.

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Miguel Hernández, cuentos terrestres de animales y pájaros

Jaime Bergamin Leighton (ENCONTRARTE)


"Hace cien años nació en Orihuela uno de los poetas más representativos de la literatura española de la primera mitad del siglo XX. Miguel Hernández, considerado por algunos críticos miembro de la llamada "Generación del 36" y, por otros, "genial epígono de la Generación del 27", ocupa un lugar relevante en las letras españolas y tuvo mucho que ver en la renovación poética de los años treinta del siglo pasado". Eso dice la crónica "oficial" (y tardía), de un poeta que permaneció en la semipenumbra, silueta huidiza desdibujada por el encandilamiento de una época repleta de personalidades deslumbrantes, muchas de las cuales le brindaron su amistad para recibir a cambio cuentos terrestres de animales y pájaros, al decir de Neruda.

"Orihuela (Oriola en valenciano) es una ciudad de la Comunidad Valenciana, España. Situada en el extremo sur de la provincia de Alicante, capital de la comarca de la Vega Baja del Segura", continua la crónica. Escueta descripción que en labios del poeta adquiere su verdadero significado: Si queréis el goce de visión tan grata / que la mente a creerlo terca se resista; / si queréis en una blonda catarata / de color y luces anegar la vista; / si queréis en ámbitos tan maravillosos / como en los que en sueños la alta mente yerra / revolar, en estos versos milagrosos, / contemplad mi pueblo, contemplad mi tierra.
Figlio d'arte (su padre era modesto contratante de ganado), crece en la "aireada y luminosa sierra oriolana" desempeñándose como pastor de cabras. Es la naturaleza su primer maestro: desde la visión estremecedora de un cielo que rebasa el horizonte, hasta el ceremonial, no por cotidiano menos mágico, del cortejo, fecundación y nacimiento de los animales, especialmente de cabras y machos cabríos, ensimismados en sus satíricos rituales. Me narraba cuán impresionante era poner los oídos sobre el vientre de las cabras dormidas. Así se escuchaba el ruido de la leche que llegaba hasta las ubres, el rumor secreto que nadie ha podido escuchar sino aquel poeta de cabras. Neruda.

Niñez y adolescencia transcurren entre ordeño y distribución de la leche en el vecindario de su pueblo, "Sólo el breve paréntesis de unos años interrumpe esta vida para asistir a la Escuela del Ave María, anexa al Colegio de Santo Domingo, donde estudia gramática, aritmética, geografía y religión, descollando por su extraordinario talento".

A los quince años de edad, obligado por la precaria situación económica de su familia, debe abandonar el colegio para volver a los campos que lo vieran crecer. Pero esta vez lleva consigo la inquietud de una lectura recién aprendida que lo conduce a un Zorrilla, a un Miró, a Gabriel y Galán y al deslumbrante creador del modernismo, Rubén Darío. Lecturas que provocan que el sencillo pastor de cabras que sigue siendo, alce el vuelo más allá de la sombra del árbol desde el que vigila su escueto ganado y se sumerja en el trabajoso y a la vez gratificante oficio de escribir versos. Los atardeceres lo sorprenden merodeando por el vecindario hasta dar con la tertulia que espontánea-mente se formaba en una panadería, cálido sitio de encuentro de un pequeño grupo de aficionados a las letras. Figura decisiva, es un joven estudiante de derecho que lo orienta en sus lecturas, lo introduce en los clásicos y la poesía religiosa, corrige sus escritos y, fundamental, le alienta a continuar con sus esfuerzos de convertirse en poeta.

Como le he dicho, creo ser un poco poeta. En los prados por que yerro con el cabrío ostenta natura su mayor grado de belleza y pompa; muchas flores, muchos ruiseñores y verdores, mucho cielo y muy azul, algunas majestuosas montañas y unas colinas y lomas tras las cuales rueda la gran era del Mediterráneo.

Carta a Juan Ramón Jiménez Orihuela, noviembre 1931


Es en esos hornos pueblerinos donde el ya no tan rústico cabrero pasa largas horas discutiendo de poesía, recitando versos y recibiendo preciosas sugerencias del estudiante de derecho, el culto Ramón Sijé, quien acudía con el muy comprensible objetivo de visitar a su novia, vecina y seguramente, clienta de la panadería.

Miguel, el cabrero rapado, de ojos grandes y risa franca, venía con frecuencia a la morada de los míos y los llamaba padres y hermanos. La amistad con mi hermano José, el amor a las bellas letras y el ansia de saber del pastor de cabras.
¡Cuántas veces les veía ascender los peldaños que conducen a la "habitación de los libros"! Allí encerrados dialogaban sobre poetas, filósofos, escritores...
Mi curiosidad - fémina, al fin- hizo que en distintas ocasiones aproximara el oído a la vieja puerta y supe, por vez primera, de la existencia de Dante, Virgilio, san Juan de la Cruz... Escuchaba las preguntas de Miguel -¡qué preguntón!, me dije- y las respuestas de mi hermano.
También sus discusiones, hasta encolerizarse, y sus reconciliaciones repentinas.
Les gustaba conducirme a que contemplara películas de "dibujos" para que me divirtiera, y a la postre eran ellos los que gozaban con estos monigotes animados.
Mi hermano admiraba a Miguel. Desde el contacto primero había vislumbrado a un gran poeta. Muchas veces, en la sobremesa familiar, elogiaba la manera de confeccionar versos del pastor cabrero de "esparteñas", pese a su desconocimiento de la preceptiva.

Testimonio de María Dolores Sijé

Aun así, desde temprana edad es apreciado en sus tierras alicantinas donde cuenta con un grupo de leales admiradores que lo aupan y ayudan en su ardua lucha con las palabras y el eterno dominio que las capitales, en este caso Madrid, ejercen sobre el resto del país. "Desde 1930 Miguel Hernández comienza a publicar poemas en el semanario El Pueblo de Orihuela y el diario El Día de Alicante. Su nombre comienza a sonar en revistas y diarios levantinos"

Foro 3

En 1931 intenta una primera "conquista" de Madrid que naufraga en la indiferencia de un medio densamente poblado de escritores y poetas, la mayoría en condiciones de pobreza perenne y, como toda capital, costosa para un provinciano. Resultado del peregrinaje es su primer libro, "Perito en lunas", decantado por largos meses hasta ser publicado en 1933, "extraordinario ejercicio de lucha tenaz con la palabra y la sintaxis, muestra de una invencible voluntad de estilo".

Vuelto a Orihuela, conoce a Josefina Manresa y se enamora de ella, amor que se traduce en una serie de sonetos que desembocarán en "El rayo que no cesa" publicado en 1936. Bajo la influencia de Calderón escribe su auto sacramental "Quien te ha visto y quien te ve y sombra de lo que eras", con el que intenta "su segundo asalto a Madrid" y su llegada en la primavera de 1934.


En Madrid su correspondencia amorosa se acrecienta acuciada por la soledad, frecuente e inevitable sino de la gran ciudad que le hace nostalgiar momentos de amistad, amor, paz y la provinciana intimidad de su Orihuela natal.

Ay, el rincón de tu vientre;
el callejón de tu carne:
el callejón sin salida
donde agonicé una tarde

Como no tenía de qué vivir le busqué un trabajo. Era duro encontrar trabajo para un poeta en España. Por fin un vizconde, alto funcionario del Ministerio de Relaciones, se interesó por el caso y me respondió que sí, que estaba de acuerdo, que había leído los versos de Miguel, que lo admiraba, y que éste indicara qué puesto deseaba para extenderle el nombramiento. Alborozado dije al poeta:-Miguel Hernández, al fin tienes un destino. El vizconde te coloca. Serás un alto empleado. Dime que trabajo deseas ejecutar para que decreten tu nombramiento- Miguel se quedó pensativo. Su cara de grandes arrugas prematuras se cubrió con un velo de cavilaciones. Pasaron las horas y sólo por la tarde me contestó. Con ojos brillantes del que ha encontrado la solución de su vida, me dijo: -¿No podría el vizconde encomendarme un rebaño de cabras por aquí cerca de Madrid?-

Neruda "Confieso que he vivido".


La nostalgia se traduce en quejas sobre la pensión y las, no por literarias menos vehementes rencillas de escritores, intrigas cortesanas, el ruido y el tráfico, la carestía. "Así es que en cuanto le es posible vuelve a su pueblo para charlar con los amigos, comer fruta a satisfacción y bañarse en el río". Aunque lentamente, va creándose en Madrid su círculo de amigos: Miguel Altolaguirre, Rafael Alberti, Luís Cernuda, María Zambrano, Vicente Aleixandre, Pablo Neruda y su esposa, Delia del Carril, "La Hormiguita".

Su paisano y mentor Ramón Sijé, edita la revista "El Gallo Crisis", que Miguel intenta vender entre sus amigos. Pero, republicanos y agnósticos al fin y al cabo, no la aceptan por su contenido: Querido Miguel, siento decirte que no me gusta El Gallo Crisis. Le hallo demasiado olor a iglesia, ahogado en incienso, le confiesa su amigo Neruda y, luego del distanciamiento de Hernández de la revista, remata muy nerudianamente: Celebro que no te hayas peleado con El Gallo Crisis pero esto te sobrevendrá a la larga. Tú eres demasiado sano para soportar ese tufo sotánico-satánico.

"Pablo Neruda insiste en sus ingeniosos sarcasmos anticlericales. Si Ramón Sijé y los amigos de Orihuela le llevaron a su orientación clasicista, a la poesía religiosa y al teatro sacro, Neruda y Aleixandre lo iniciaron en el surrealismo y le sugirieron, de palabra o con el ejemplo, las formas poéticas revolucionarias y la poesía comprometida, influyendo, sobre todo Neruda y Alberti, en la ideología social y política del joven poeta provinciano". Superada esta crisis, Miguel Hernández es ya un poeta hecho y comienza a crear lo más logrado y genial de su obra.

A pesar de su olor a iglesia que le espetara Neruda, Miguel no duda al momento de escoger el bando al cual adherirse cuando, en 1936, Francisco Franco al mando de sus tropas moras, parte del norte de África para desencadenar la lucha fraticida más sangrienta de la historia: la Guerra Civil Española. "No solamente entrega toda su persona, sino que también su creación lírica se trueca en arma de denuncia, testimonio, instrumento de lucha ya entusiasta, ya silenciosa y desesperada". La República cuenta ahora con un poeta entre sus combatientes.

Como voluntario se incorpora a ese 5º Regimiento que nostalgiara Neruda en su Canto a Bolívar, con el cual es destinado a distintos frentes haciendo fortificaciones y como Comisario de Cultura del Batallón de El Campesino. En medio de los combates, logra escapar brevemente a Orihuela para, un 9 de marzo de 1937, casarse con su novia de siempre, Josefina Manresa. A los pocos días debe marcharse a combatir en el Frente de Jaén

En ese mismo verano de 1937 asiste al "IIº Congreso Internacional de Escritores Antifascistas" celebrado en Madrid y Valencia, y más tarde viajó a la Unión Soviética en representación del gobierno de la República, de donde regresó en octubre para escribir el drama "Pastor de la muerte" y numerosos poemas sueltos posteriormente recopilados y publicados en su obra "El hombre acecha". Pero la vida se ensaña con él más allá de la guerra: su primer hijo, Manuel Ramón, nacido en diciembre de 1937, muere a los pocos meses sumiendo al poeta en una aun más profunda tristeza. En su memoria escribe el poema "Hijo de la luz y de la sombra" que, junto a otros del mismo tenor, son recogidos en el "Cancionero y romancero de ausencias". Manuel Miguel, su segundo hijo, nace en enero de 1939. Le dedica las célebres "Nanas de la cebolla". Escribe un nuevo libro: Viento del pueblo, destinado a la 6ª División del ejército republicano. Pasa a Madrid.

En la cuna del hambre / mi niño estaba. / Con sangre de cebolla / se amamantaba.

Es una vida agitadísima de continuos viajes y actividad literaria. Todo esto y la tensión de la guerra le ocasionan una anemia cerebral aguda que le obliga, por prescripción médica, a retirarse a Cox para reponerse. Varias obritas de Teatro en la guerra y dos libros de poemas, han quedado como testimonio vigoroso de este momento bélico: "Viento del pueblo" y "El hombre acecha".

Hoy el amor es muerte, y el hombre acecha al hombre. Canción Primera (1939)

En la primavera de 1939 sobreviene la derrota, las tropas fascistas avanzan sobre Madrid y se produce desbandada general del frente republicano, Miguel Hernández intenta cruzar la frontera pero es devuelto por las autoridades portuguesas y entregado a las recién entronizadas autoridades españolas. Así comienza su larga peregrinación por cárceles: Sevilla, Madrid, Ocaña, Alicante. "Difícil imaginarnos la vida en las prisiones en los meses posteriores a la guerra. Inesperadamente, a mediados de septiembre de 1939, es puesto en libertad".

Josefina: recibe para ti y para nuestro hijo y para nuestros hijos mayores el cariño encerrado y empiojado y... perdido de tu preso...

En abril, el general Francisco Franco declaró concluida la guerra cuando en Valencia se acababa de imprimir "El hombre acecha". Aún en proceso de encuadernación, una comisión depuradora franquista, presidida por el beatífico filólogo, Joaquín de Entrambasaguas (SIC), ordenó la destrucción completa de la edición; sin embargo, dos ejemplares que lograron salvarse de la masacre permitieron que, en el tardío 1981, el libro se pudiera reeditar para gloria de las letras hispanas.

Pero, poeta al fin, fatídicamente debe cumplir con su sino. Empujado por el amor a los suyos, imprudentemente se dirige a Orihuela donde nuevamente es encarcelado, esta vez en el seminario de San Miguel, que ha cambiado sus reclusos rezanderos y en sotana por las de los derrotados "rojos", al ser convertido (sin grandes modificaciones), en prisión. El poeta, como dice lleno de amarga ironía, sigue "haciendo turismo" por las cárceles de Madrid, Ocaña, Alicante, hasta que en su organismo, resentido por tantas privaciones, se le declara una "tuberculosis pulmonar aguda" que abarca ambos pulmones, alcanzando proporciones tan alarmantes que hasta el intento de trasladarlo a un sanatorio resulta imposible. Entre dolores acerbos, hemorragias agudas, golpes de tos, Miguel Hernández se va consumiendo inexorablemente.


Miguel Hernández Gilabert, "falleció en la enfermería de la prisión alicantina a las 5:32 de la mañana del 28 de marzo de 1942, con tan sólo 31 años de edad. Se cuenta que no pudieron cerrarle los ojos, hecho sobre el que su amigo Vicente Aleixandre compuso un poema. Fue enterrado en el nicho número mil nueve del cementerio de Nuestra Señora del Remedio de Alicante, el 30 de marzo".

Actualmente sus restos mortales reposan en un modesto nicho del mismo cementerio, junto a los de su fiel compañera Josefina Manresa y su hijo, Manuel Ramón. Su sepultura se ha convertido en lugar de peregrinaje de deudos que nunca lo conocieron pero lloran su muerte y rememoran su imagen a través de su vida y sus poemas.

Me llamo barro aunque Miguel me llame.
Barro es mi profesión y mi destino
que mancha con su lengua cuanto lame.

Las abarcas desiertas

Por el cinco de enero,
cada enero ponía
mi calzado cabrero
a la ventana fría.

Y encontraban los días,
que derriban las puertas,
mis abarcas vacías,
mis abarcas desiertas.

Nunca tuve zapatos,
ni trajes, ni palabras:
siempre tuve regatos,
siempre penas y cabras.

Me vistió la pobreza,
me lamió el cuerpo el río,
y del pie a la cabeza
pasto fui del rocío.

Por el cinco de enero,
para el seis, yo quería
que fuera el mundo entero
una juguetería.

Y al andar la alborada
removiendo las huertas,
mis abarcas sin nada,
mis abarcas desiertas.

Ningún rey coronado
tuvo pie, tuvo gana
para ver el calzado
de mi pobre ventana.

Toda la gente de trono,
toda gente de botas
se rió con encono
de mis abarcas rotas.

Rabié de llanto, hasta
cubrir de sal mi piel,
por un mundo de pasta
y un mundo de miel.

Por el cinco de enero,
de la majada mía
mi calzado cabrero
a la escarcha salía.

Y hacia el seis, mis miradas
hallaban en sus puertas
mis abarcas heladas,
mis abarcas desiertas.

Canción del esposo soldado

He poblado tu vientre de amor y sementera,
he prolongado el eco de sangre a que respondo
y espero sobre el surco como el arado espera:
he llegado hasta el fondo.

Morena de altas torres, alta luz y ojos altos,
esposa de mi piel, gran trago de mi vida,
tus pechos locos crecen hacia mí dando saltos
de cierva concebida.

Ya me parece que eres un cristal delicado,
temo que te me rompas al más leve tropiezo,
y a reforzar tus venas con mi piel de soldado
fuera como el cerezo.

Espejo de mi carne, sustento de mis alas,
te doy vida en la muerte que me dan y no tomo.
Mujer, mujer, te quiero cercado por las balas,
ansiado por el plomo.

Sobre los ataúdes feroces en acecho,
sobre los mismos muertos sin remedio y sin fosa
te quiero, y te quisiera besar con todo el pecho
hasta en el polvo, esposa.

Cuando junto a los campos de combate te piensa
mi frente que no enfría ni aplaca tu figura,
te acercas hacia mí como una boca inmensa
de hambrienta dentadura.

Escríbeme a la lucha, siénteme en la trinchera:
aquí con el fusil tu nombre evoco y fijo,
y defiendo tu vientre de pobre que me espera,
y defiendo tu hijo.

Nacerá nuestro hijo con el puño cerrado
envuelto en un clamor de victoria y guitarras,
y dejaré a tu puerta mi vida de soldado
sin colmillos ni garras.

Es preciso matar para seguir viviendo.
Un día iré a la sombra de tu pelo lejano,
y dormiré en la sábana de almidón y de estruendo
cosida por tu mano.

Tus piernas implacables al parto van derechas,
y tu implacable boca de labios indomables,
y ante mi soledad de explosiones y brechas
recorres un camino de besos implacables.

Para el hijo será la paz que estoy forjando.
Y al fin en un océano de irremediables huesos
tu corazón y el mío naufragarán, quedando
una mujer y un hombre gastados por los besos.

Vuelo

Sólo quien ama vuela. Pero, ¿quién ama tanto
que sea como el pájaro más leve y fugitivo?
Hundiendo va este odio reinante todo cuanto
quisiera remontarse directamente vivo.

Amar... Pero, ¿quién ama? Volar... Pero, ¿quién vuela?
Conquistaré el azul ávido de plumaje,
pero el amor, abajo siempre, se desconsuela
de no encontrar las alas que da cierto coraje.

Un ser ardiente, claro de deseos, alado,
quiso ascender, tener la libertad por nido.
Quiso olvidar que el hombre se aleja encadenado.
Donde faltaban plumas puso valor y olvido.

Iba tan alto a veces, que le resplandecía
sobre la piel el cielo, bajo la piel el ave.
Ser que te confundiste con una alondra un día,
te desplomaste otro como el granizo grave.

Ya sabes que las vidas de los demás son losas
con que tapiarte: cárceles con que tragar la tuya.
Pasa, vida, entre cuerpos, entre rejas hermosas.
A través de las rejas, libre la sangre afluya.

Triste instrumento alegre de vestir; apremiante
tubo de apetecer y respirar el fuego.
Espada devorada por el uso constante.
Cuerpo en cuyo horizonte cerrado me despliego.

No volarás. No puedes volar, cuerpo que vagas
por estas galerías donde el aire es mi nudo.
Por más que te debatas en ascender, naufragas.
No clamarás. El campo sigue desierto y mudo.

Los brazos no aletean. Son acaso una col
que el corazón quisiera lanzar al firmamento.
La sangre se entristece de debatirse sola.
Los ojos vuelven tristes de mal conocimiento.

Cada ciudad, dormida, despierta loca, exhala
un silencio de cárcel, de sueño que arde y llueve
como un élitro ronco de no poder ser ala.
El hombre yace. EL cielo se eleva. El aire mueve.

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Arquitectura peruano-ecuatoriana: Las rutas del Spondylus y del Capac Ñam

Jorge Zavaleta Alegre (Desde Lima, Perú. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Expertos del Banco Mundial vienen demostrando mucho más coherencia con los países andinos, que los operadores del BID, dependientes de una presidencia ultraliberal en manos de Colombia y del grupo republicano de Bush, que tradicionalmente distrae la cooperación para mejorar solo los tradicionales centros históricos. El informe del desarrollo mundial, BM del 2009, sobre una nueva geografía económica, coincide con la propuestas del proyecto binacional de los arquitectos de Ecuador y Perú.


El Norte del Perú y el Sur del Ecuador caminan juntos hacia una creciente integración binacional, a partir de sus poblaciones de fronteras. El cuarto congreso de arquitectos realizado días atrás en la ciudad peruana de Trujillo, constituye parte de ese proceso irreversible de integración andina. El BID no cumplió su papel de secretaría, que le confió la OEA para impulsar proyectos en la zona fronteriza, después del acuerdo de paz de finales de la década del 90.

Para el BM la integración económica significa conectar mejor las zonas rurales con las urbanas, los barrios pobres con las otras zonas de las ciudades, las provincias rezagadas y avanzadas dentro de una nación. Implica conocer a los países aislados y los que están bien integrados.

El discurso de la representante del Colegio de Arquitectos de La Libertad, Sonia Carranza R, confirma que el reciente encuentro - que viene realizándose desde el 2004 alternadamente en ambos países - se sustenta en el reconocimiento de que la zona norte del Perú y la zona sur del ecuador, son “un espacio de integración social, económico y cultural, históricamente definido desde tiempos inmemorables y que mas allá de las fronteras nacionales, mantiene la trascendencia y vigencia de sus corredores naturales y culturales”.


Actualmente estos corredores binacionales son reconocidos como: La “Ruta del Spondylus y la “Ruta del Cápac (Qhapaq) Ñam”.

La Spondylus está marcada por la presencia del molusco MULLU de procedencia mayoritaria del Pacífico del Ecuador, distribuida al Perú, Chile y Argentina desde la costa de Guayaquil y usada como importante elemento de intercambio para rituales y joyería desde tiempos inmemoriales.

Y la “Ruta del Cápac (Qhapaq) Ñam”, antiguo gran camino Inca, eje de integración geopolítico de la mayor parte de los países andinos, corría desde Quito en Ecuador hasta el norte de Chile, conectándose con las provincias de la actual Argentina. Aunque parcialmente visible, llega a tener una extensión de 5,200 Km. Su presencia histórica, cultural y geográfica, ha merecido ser considerada para su reconocimiento por la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Ambas rutas resultan idóneas para fortalecer los lazos de amistad sobre la base de la común y compartida identidad cultural entre ambas naciones. Este 4º congreso binacional ha tomado como marco dicha temática con la intención de desarrollar y hermanar esfuerzos y conocimientos como arquitectos comprometidos en el futuro de nuestras ciudades y sociedades, con miras a formalizar interesantes y convenientes acuerdos de orden binacional.

La cita última congregó a destacados investigadores como los arquitectos Juvenal Barraco, Wily Ludeña y el filósofo Jose Ignacio López Soria, ex rector de la UNI. También ha contado con el apoyo de la Regional Piura y de las provincias ecuatorianas de Loja y El Oro y de su presidente nacional del Colegio de Arquitectos del Ecuador, Omar Erazo, quien ha destacado, como lo precisa la convocatoria del Congreso, “el contexto binacional, se refiere no a una delimitación geográfica, sino a un pasado y patrimonio común, a una problemática actual compartida y al compromiso de construir un futuro”

El debate en esta ocasión ha permitido apreciar mejor que el desarrollo supone la urbanización, el desarrollo territorial y la integración internacional, como un proceso que ha llegado para quedarse y avanzar. De este congreso se esperan nuevos impulsos que impliquen acuerdos y renovadas respuestas a los problemas que se plantean en esa macrorregión ya configurada.

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La conspiración de los iguales

Juan Carlos Cena (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

A los compañeros que participaron de estos hechos a más de 30 años del Cordobazo

El represor, desencajado, grita, gesticula y no entiende.

-¡¿Cómo que no está?! ¡¿Cómo que no lo escuchan?! ¡Peinen Córdoba! ¡Rastrillen, rastrillen!

-Ya lo hicimos Comisario, no hay rastros.

-¿Sólo la ciudad? ¡No, carajo! La provincia, todo el territorio. Yo sé que está aquí, lo siento, lo huelo...

-Rastrillamos desde Ojo de Agua, Tulumba, Deán Funes, Quilino, la zona de Ascochinga, las sierras y tras las sierras, al sur, por sus pagos: Coronel Moldes y pueblos vecinos, los barrios y nada, ni rastros.

-Continúen, ¡todos a buscarlos, todos! --grita el Comisario.

-Están todos, hasta los que tenían parte de enfermo, todos salieron a buscarlo. Sólo encuentran silencio.

-¡Pero, carajo! ¿Y sus compañeros, qué dicen, qué comentan?, ¡Qué me vienen con el silencio, alguien, alguno debe decir algo!

-Nada. Silencio. Nadie pronuncia su nombre, como si lo hubieran olvidado, guardado. Sólo se miran entre sí, eso, sólo eso, se miran, y nada más...

-¿Olvidado, guardado...? ¡Por favor! ¿Entonces, qué dicen las miradas? --reclama el Comisario fuera de sí.

-No sabemos, señor, no entendemos esa manera de mirar, no es fácil; miran de costado, de soslayo y así, nunca derecho.

-¡Síganlas carajo! -bramaba lleno de babas el Comisario- Es una orden, persigan las miradas, espíen su rumbo, espíen...

-Señor, perdón, pero cómo lo hacemos. Además, miran a plena luz y no se puede distinguir si doblan o siguen rectas, si son cortas o largas, ¿cómo leer el significado que usted pide? Se espejan con la luz y como si se disolvieran, no se ven..., se hacen resolanas.

-Persigan las miradas, es una orden. Esas miradas tienen huellas, recorrido, ¡aprendan carajo! ¡Tienen olor, olor!

-¿...?

-Y en el taller, donde trabajaba, ¿qué dicen, qué comentan? ¿No hay conversaciones, comentarios, chismes, ah...?

-Nada, señor comisario, nada, todo es simulación, nadie dice nada...

-¿Cómo que nada, que disimulo? ¿Y en los baños, qué? ¿Acaso no hablan? ¿Quién lo reemplaza, qué dice?

-Es un obrero común, sin antecedentes, ya lo investigamos.- ¿También está callado?

-Sí señor Comisario, está callado, es puro silencio. Sólo que al final de la jornada, limpia, ordena y guarda las herramientas que eran del otro.

-¿Cómo? ¿Y eso no les dice nada? ¡Ustedes no ven! ¿No se dan cuenta que si limpia, ordena y guarda las herramientas es que lo esperan? ¿Que está dentro del territorio y que es mentira lo de su enfermedad? ¿No se dan cuenta de que no es esperanza sino certeza de que Tosco regresará? Sí, certeza es lo que tienen, certeza de que regresará. ¡Lo esperan!

-Señor, el que limpia, ordena y guarda las herramientas, según nuestros informantes, dice que hace eso porque aún las herramientas no son suyas, sino del Gringo, y que además, que las cuida porque él le enseñó el oficio, y eso nunca dejará de agradecerlo. Es muy fuerte, dice este operario, porque nunca se olvida al que te enseñó el oficio. Así nos dicen otros y otros obreros..., que es muy fuerte eso de la enseñanza.

-¡Son macanas! ¡Búsquenlo! No jodan con más boludeces—brama el Comisario García Rey, hombre de confianza del brigadier Raúl Lacabanne y de López Rega.
En septiembre del l974 la Triple A asesina al abogado Alfredo Curuchet, defensor de presos políticos, y al negro Atilio López, ex secretario general de UTA y ex vicegobernador de Córdoba. En octubre es allanado el Sindicato de Luz y Fuerza y el juez ordena la captura del Gringo y otros activistas. Tosco pasa a la clandestinidad.

Desde entonces, un silencio recorre la ciudad, las sierras, el norte hosco y el sur, tras las sierras y así todo el territorio. Es la presa más buscada por las babas represivas. No hay pausas, a todo tiempo, en cualquier lugar, requisas, allanamientos, se sigue a la gente, los amigos, la familia, si compra de más o de menos en el almacén, vigilado el barrio, el sindicato, los centros vecinales, toda la jauría suelta, babeante.
El Gringo continúa comunicándose con sus compañeros, visitándolos, a veces, en sus lugares de trabajo y otras, dando conferencias de prensa. Aparece y, de repente, luz. Su salud es delicada, pero debe viajar a Buenos Aires. Partidos y organizaciones políticas -en especial el PRT, en nombre de otras agrupaciones guerrilleras ofrecen una tregua, le solicitan que sea prenda de unidad entre todos los que oponen al golpe de estado en gestación. Él es el único escuchado y respetado por todos, ferviente defensor de la unidad. Decide viajar. No hay consejo que lo detenga, ni la sola insinuación de su estado de salud: cuando se lo mencionan se cabrea de lo lindo.
Raúl Lacabanne, el interventor de Córdoba, impuesto por el gobierno central, presiona en forma permanente a la policía reclamando su captura. El gobierno sabe que la salud del Gringo es delicada, aunque no grave. Como medida precautoria, vigilan farmacias, laboratorios, requisan ambulancias, el control no decae.

-El Gringo tiene que viajar, hay que sacarlo de Córdoba --repiten una y otra vez los compañeros que están con él en todo momento.

-¿Cómo? -es la respuesta afligida. Córdoba está cerrada en todas sus salidas, carreteras, aeropuertos, ómnibus, las estaciones del ferrocarril. Pensemos, pensemos...Son muy pocos, en un principio, los que piensan. Conspiran con cuidado cada paso a dar, pero falta algo. Siguen pensando y se acuerdan de los otros, sus iguales, los ferroviarios. Les cuentan la aflicción, piensan entre todos y resuelven conspirar juntos. Es una conspiración obrera, de iguales. Y la imaginación aparece y se asocia a ellos, esta vez en forma colectiva. La imaginación conspira con los conspirados.

-¡Novedades! -requiere García Rey.

-Ninguna, señor Comisario —es la repuesta unánime.

-¡¿Cómo que ninguna?!

-Dicen nuestros informantes que por los barrios, por las usinas, en el taller del Villa Revol, en todos lados, Tosco se volvió invisible, es el comentario más fuerte que se escucha, así dicen señor Comisario.

Un tipo, ante la pregunta de uno cualquiera '¿dónde estará el gringo Tosco?', contesta: "Invisible, ¿dónde va a estar?". Sí, es así no más la cosa, dicen: "porque si el pueblo quiere, te hace invisible". Desde entonces, se ve a la gente más tranquila, están alegres, ven pasar una hebra seca de amor seco montada en una brisa y joden con que ahí va el Gringo, la soplan y soplan para que remonte y se eleve más alto, se matan de risa entre resoplido y resoplido.

-¡Cómo mierda se va a volver invisible! ¡Lo único que falta, que entremos en brujerías y en creencias del campo, boludeces!

-Lo hicieron invisible, señor, y eso que dijo este tipo rueda por todos lados.

-¡Atrápenlo! ¡Atrápenlo! -grita el Comisario corriendo a todos de su despacho.

El Rayo de Sol está en el andén. La formación del tren ha entrado reculando, furgones postales y de encomienda, coches de clase única, de primera, coche comedor, pullman y los dormitorios al final. Éstos enfrentan la entrada principal de la Estación del Ferrocarril Mitre. Un gentío compuesto por pasajeros, mozos de cordel, parientes o amigos estacionados frente a alguna ventanilla gesticula recomendaciones. Canillitas, un carro con golosinas ofreciendo los famosos alfajores cordobeses, personal ferroviario, de azul, vestidos de guarda y camareros, canas de uniforme y de los otros. Todo es movimiento, voces en todos los tonos. El Rayo de Sol partirá a las 22 horas.

Es el día elegido por los conspirados, la imaginación colectiva en acción. Todo se ha gestado en silencio. Es un silencio con sonido propio, acorazado, lleno de luz y aromas, fuerza y riel. Tosco está ya en la ciudad, concreto e inmaterial a la vez.
El reloj marca las 21,50. En eso, todo se oscurece. Un apagón imprevisto, ¡qué contrariedad! Los gritos, las exclamaciones, el quejido por el miedo a las tinieblas, y la inmovilidad que genera. La estación de tren, la terminal de ómnibus, las calles, los semáforos, todo es cerrazón. Todo está quieto. Sólo dos pequeñas linternas alumbran los escalones de entrada a la estación, como dos diminutas luciérnagas iluminan los pasos del Gringo Tosco. Dos compañeros van a su lado, como vaqueanos y custodia. Él se deja orientar, son de su absoluta confianza. Entran al andén. Dos compañeros se arriman y señalan el coche dormitorio correspondiente. En las escalerillas el camarero se hace cargo y los conduce hasta el camarote designado, quedan dos junto al Gringo, se cierra la puerta. Bajan, esconden las linternas, vuelve la luz y la exclamación de la gente y los pestañeos de acostumbramiento.

El auxiliar de la Estación del Ferrocarril Mitre hace sonar las primeras campanadas, las de las 2l:55. Las que anuncian que dentro de cinco minutos el tren parte. Todo es ajetreo, cinco minutos de apagón retrasaron los quehaceres.

El reloj marca las 22 horas. Algunas miradas controlan especialmente la rotación de las manecillas. Fueron los cinco minutos más largos de todos los tiempos. Las últimas campanadas anuncian la partida. El guardatren da salida al Rayo de Sol: pito y bandera verde. Comienza a estirarse la formación de coches, se mueve y se va lentamente, llena de rechinamientos y chirridos de ruedas y riel, y la exhalación de aire excedente de los frenos, todo se mezcla entre las voces y los gritos. Unos agitan saludos, otros agitan silencios, el pecho que revienta, el aire que no alcanza, el convoy se va, se empequeñece pesadamente guardando un secreto, el farol rojo titilante del último coche señala la lejanía.

Los conspirados del andén se disuelven entre la gente. Uno de ellos sube a los altos de la estación, a la oficina de Control Trenes, empuña el manipulador y transmite en morse y en clave que el tren de la conspiración ya partió con esa carga tan preciada.

Estación Ferreyra, la locomotora acelera y el traqueteo de los rieles se hace música en los oídos de los pasajeros conspirados. Villa María, se detiene el tren, es parada por diagrama. No hay requisa. Se van apagando las luces de los coches, la formación se hace borrosa, y un misterio particular la envuelve.

El Gringo reposa, dormita, a veces sueña y recuerda lentamente los rostros de los compañeros, las asambleas al aire libre, las discusiones con los estudiantes, las agarradas con Alberti, las opiniones del Flaco Canelles, las conversaciones con Solari Irigoyen, la solidaridad del doctor Illia, la polémica franca con Santucho, la ternura hacía Atilio López; la familia, ¡ah!, la familia: los hijos, las cartas escritas desde la cárcel a Malvina y al Agustín, cuánto amor le ponía a cada palabra; los vecinos, tanto tiempo sin verlos; Trelew, Villa Devoto, la escuela de Artes y Oficios, las herramientas y el trabajo, piensa cómo le gustaría sentir la sensación de la lima y también enseñar... Se duerme y despierta al rato sobresaltado.., piensa en los riesgos que corren los compañeros que lo acompañan... Siempre pensando en los otros con ternura, y la ternura que no cesa, así lo agoten los primeros dolores.

-Está todo bien, Gringo, descansá, todo va a salir bien.

Pero él sigue pensando en la nueva tarea, no deja de pensar.

Todos dormitando. Ha pasado un tiempo prolongado. El Gringo entra en un largo sueño, y se aquieta. Se escucha el entrecruces de vías, el tren aminora la marcha, más entrecruces de vías y el tren que se detiene. Dos golpes de contraseña. El camarero les anuncia:

-Rosario. Uno de ustedes tiene que bajar conmigo.

Recién ahí, en ese momento, se dan cuenta de que están fuera del territorio cordobés, que las babas del represor no los salpicarán. El aire húmedo que viene del río les refresca el alma, un mareo emocional los desequilibra un instante.

Comienzan las maniobras del cambio de locomotora y el relevo del personal de conducción. Son otros conspirados que deben resolver algo con el camarero y con los que viajan con el Gringo, en la punta del andén, fuera del alcance de las luces y de las miradas.

-Nos detendremos pasando la estación León Suárez —dicen los compañeros fraternales. Estén preparados, es una estación urbana no autorizada. Ahí habrá otra posta de compañeros que recibirá al Gringo. Ustedes se quedaran en el andén. Tomaran el tren local, otros compañeros los guiarán.

Otra vez el ruido de los entrecruces. De Rosario a Retiro sin paradas, piensan los compañeros emocionados, casi sollozando, mientras auscultan la frente al Gringo.

La pareja de maquinistas que tomaron la posta en Rosario nunca condujeron un tren tan silencioso: emoción del último tramo, responsabilidad de transportar una carga tan preciada. Qué honor. Temprano, dos golpes convenidos anuncian al camarero que les alcanza agua caliente, para el mate o té, bizcochos. Va clareando despacio, Tosco ha dormido sobresaltado, pero no bien despierta, pregunta:

-¿Dónde estamos?

-Estamos cruzando Campana, provincia de Buenos Aires, todavía se ven las luces de las refinerías.

-Entonces, ¡los cagamos!

-Así es, falta poco, todo va bien, tal cual lo pensamos.

Pequeño diálogo, luego un silencio emocionado los penetra. Los ojos de Tosco toman otro brillo. Sonríe, mirándose el empilche ideado para despistar.

Otra vez dos golpes a la puerta.

-Estamos pasando la estación de León Suárez, el tren está mermando la marcha, suavemente. Dos estaciones más y se detiene apenas, estén atentos. Frena suave el tren, la delegación desciende despacio, los que esperan en la plataforma de la estación suburbana se hacen cargo, los otros, se quedan en el andén. El camarero da salida al tren flameando el banderín rojo, que no es lo reglamentario, pero sí lo acordado.

Arranca despacio, se va deslizando y la mirada de los conspirados que quedan en el andén, se posan sobre sus formas como si fuera una caricia de agradecimiento que recorre hasta el último coche, que aún porta el encendido farol rojo titilante, como si fuera un guiño cómplice, el de la conspiración de los iguales.

II

Como a los tres meses el Gringo regresa a Córdoba. Habla y habla hasta el agotamiento con todos, todos dicen que sí, pero nadie concreta la unidad. El golpe militar viene marchando, afinando los aprontes; se suman a ello, el hastío de la gente por Lastiri, López Rega y la Isabelita.

La salud de Tosco se deteriora en forma acelerada. De nuevo los conspirados, pero esta vez sólo los compañeros de Luz y Fuerza, y otro cumpa de confianza.

De nuevo:

-Hay que sacar al Gringo de Córdoba.

Tosco quiere que lo siga atendiendo su médico de cabecera, así tengan que trasladarlo. Aparecen ofrecimientos de partidos políticos, organizaciones guerrilleras, personalidades independientes ofertando todo para cuidarlo.

De nuevo rumbo a Buenos Aires, se busca otra vía: una ambulancia. El Gringo se ha dejado crecer la barba, su delgadez, y otros arreglos cambiaron su fisonomía, es otro.

Parten al fin, junto a su médico y otro compañero que han estado siempre junto a él. Dos requisas en la ruta. Las dos se fijan en el enfermo sin prestarle mucha atención. Otra vez se les escapa el Gringo a los represores del interventor Lacabanne. La ira lo penetra hasta los tuétanos, y García Rey que comienza a pensar en eso de la invisibilidad consulta al Pai López Rega. Una risa en falsete es la respuesta.

Tosco es internado, lo someten a todo tipo de tratamientos y consultas. Se recupera despacio. Delgado y débil, Agustín comienza a ensayar algunas caminatas en la misma pieza y a mantener conversaciones con los médicos. Al tiempo vuelve a agravarse, cayó nuevamente en un sopor y el cuadro se transformó en irreversible. Muere el 5 de noviembre de l975. Después es trasladado a Córdoba, vía Rosario. La perrada de nuevo no lo puede ni olfatear. Los compañeros y el pueblo lo siguen manteniendo invisible.

Lo velan en el Club Redes Cordobesas, en el barrio General Paz. Mucha gente muestra allí su desconsuelo. No lo pueden creer. Él, que ha sido invisible al represor, no ha podido con la muerte, ella lo ha materializado. Una lluvia torrencial y granizo cae sobre la ciudad, es la tarde del 7 de noviembre. Cuando la lluvia cesa, parte el cortejo fúnebre rumbo al cementerio San Jerónimo. Una multitud nunca vista se desplaza rodeada de un fuerte control policial. Temen que el Gringo se les escape y que sólo estén portando el féretro vacío.

El cementerio del barrio de Alto Alberdi es de calles irregulares, con bajadas y subidas, al entrar a los límites del campo santo la plaza forma una cuenca llena de puestos de flores, árboles y una explanada para los coches. Todo ese espacio va colmándose de gente que llega, como afluentes tributarios. Algunos cantando consignas, otros callados llenos de tristeza. Los conspirados, sus amigos más cercanos, el que limpiaba, ordenaba y guardaba las herramientas y los obreros del taller de Villa Revol llevan a pulso el cuerpo inerme del Gringo. Callan las floristas ese cantar permanente de la oferta. Se arriman y lo van cubriendo de flores. Cuánta gente, cuánta gente del pueblo, trabajadores de otros gremios se aparean junto a los de Luz y Fuerza; el Gringo los vuelve a convocar, los une. La unidad ha sido su enamoramiento permanente, condición imprescindible para cualquier emprendimiento que tenga que ver con la liberación nacional, solía repetir y repetir.

El represor no puede permitir este nuevo hecho generado por Tosco. Ordena la represión no bien el Gringo llega con el pueblo a la plaza. Miles de balas y gases se dispararon. Corridas, gritos, gente rodando, niños aterrorizados, zapatos y paraguas sin dueños, el espanto. Las babas del represor desataron la furia.

Tosco, un verdadero hijo del pueblo, es llevado con suavidad por las férreas manos de sus hermanos de clase. No permiten que ni una sola bala lo roce, lo ensucie, lo contamine. Al Gringo nunca lo va a encontrar el represor. Lo burló siempre. Todos soliviantan el cajón, todos lo cubren, están llenos de levedad; al fin trasponen las puertas del cementerio, se escabullen en su interior, fuerzan las puertas de un panteón y lo depositan allí. Otra vez el Agustín se vuelve invisible a los ojos del represor. Otra vez la mágica voluntad de los hijos del pueblo.
Se fue el Gringo, el respetado por todos. Nos quedaron sus enseñanzas a través de su lucha y la práctica concreta de su militancia. Otros rasgos además lo distinguían: la intransigencia en la defensa de sus principios, su tremenda fuerza moral y ética, su amor a la libertad; fue un rebelde obrero, duro, pero esa severidad nunca le hizo perder la ternura que le profesaba a todos los compañeros. Desde entonces, la figura del gringo Tosco se recorta lenta y obstinadamente, venciendo al silencio y al olvido, ensanchando día a día el campo de la memoria. Como si él condujera un tren memorioso, cargado con voces y palabras de hombres valerosos y dignos, y que en su último vagón portara aún el encendido farol rojo de los conspirados, que sigue titilando tercamente como un guiño cómplice, esta vez del Gringo Tosco.

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