viernes, 19 de noviembre de 2010

No germinaron los manzanos

Nechi Dorado (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)


“Señora Santa Ana ¿por qué llora el niño? Por una manzana que se le ha perdido!, cantaba la abuela a la hora que un manto oscuro con puntitos plateados caía sobre las tejas de la casita del barrio de obreros y una cortina de espesas pestañitas desplegaban angelitos sobre los ojos de la pequeña.

-¿Y por qué llora el niño, abu? Preguntaba la criatura.

-Uy, que el hambre duele, mi niña, respondía ella mientras la cubría de besos, cosquillas y caricias.

En la casita humilde vivían la abuela paterna, a cuyo hijo se lo tragara una noche impune de esas que se repitieron tantas veces por la historia de estas tierras; su nuera y la única florcita que diera el matrimonio como ofrenda de su paso por la vida: María Eva.

Niña inquieta, con ojos color del tiempo, corazoncito ágil para conmoverse ante cualquier situación lastimosa. Era la adoración de la abuela llegada de una Asturias lejana, estampada en su alma de mujer curtida por los golpes de la vida que pareció compadecerse de tanto dolor a través de la pequeña.

Fue creciendo María Eva entre el amor de esas dos mujeres en el barrio con olor a tilos, color de rosas y malvones, recuerdos de ayeres dulces, renacuajos en las zanjas y la infaltable rayuela cuya meta era el cielo.

Uno, dos tres, cuatro, cinco seis, siete, ocho nueve ¡¡¡CIELO!!! Y el barrio se empapaba de risas infantiles entre el mate de la tarde compartida de los mayores.

El cielo, una tarde, recibió a la abuela, dejando un hueco en el alma de la niña y su madre, pero ella no murió del todo, quedó flotando en su canción de cuna y cada noche la melodía inundaba el cuarto de la niña que ya daba sus primeros pasos por la cintura de la adolescencia.

Pasaron los años, el futuro dijo presente pero siguió estancado en el pasado, la niña casi mujer comenzó a recorrer la atrapante, aunque muchas veces cruel, rutina del aprendizaje de la vida que no siempre nos otorga lo que realmente soñamos.

Se recibió de maestra, quiso tentar suerte en una fábrica cercana a la casa para costearse con mayor libertad los estudios de sociología. Se inscribió en la facultad porque “un pueblo de hombres cultos, es un pueblo de hombres libres” atrapaba de Martí mientras echaba a volar sus sueños imposibles.

29 de Octubre de 1979

El odioso reloj le gritó ¡basta! al descanso como cada mañana cuando paría las 5:00. María Eva estiraba sus brazos como alitas tratando de despegar el sueño de sus ojitos de color del tiempo. Llenó el ajado bolso negro de la abuela con las cosas cotidianas, compañeras de asistencia perfecta, antes de colgarlo de su hombro. Allí estaban: el sándwich, la manzana, los puchos, el encendedor, el monedero.

-Pucha, pensaba, todavía faltan cinco días para cobrar y faltan cosas en casa.

Inmediatamente despedía a la madre con su acostumbrado –chau má, te quiero.

-Cuidate nena, volvé temprano por una vez, no fumés tanto, respondía desde el sueño su madre. María Eva sonrió y se alejó cantando bajo las estrellas que no se iban todavía.

Salía de la casita con el corazón atrincherado y los sentidos imaginando un futuro cercano que en realidad estaba tan lejos.

Eran las 6:00 de la mañana cuando con un beso a las mejillas compañeras, iniciaba la jornada en la fábrica y aparecían los matecitos clandestinos antes de que llegara el “trompa”.

A las 12:00 llegaba el descanso de media hora, salían del cofre el sándwich y la manzana.

-Otra vez que Carmen no trajo nada. Ella era su amiga y compañera de la vida. María Eva imaginaba que también habría “nada” esa noche en la mesa para los niños, apenas un mate cocido, con suerte. Cortó su sándwich, partió al medio la manzana y le ofreció a su amiga las mitades más grandes.

Cuando Carmen fue al baño, ella comenzó su tarea de abeja obrera, recolectando entre los compañeros lo que pudieran colaborar para los niños de la humilde mujer.

-Dios mío ¿llorarán los niños? Se torturaba pensando. Allí estaba la voz de la abuela y ella diciéndole bajito –Hay que hacer germinar los manzanos para que no falte en ningún hogar el fruto. Ayudalos abuela.

A las 5:00 de la tarde el ulular de la sirena indicaba la hora de salida. Como dolía en el pecho ese aullido que tantas noches indicara la antesala del infierno. Paradojas de los sonidos que pueden ser tanto libertarios como carceleros.

Antes de ir a la facultad, alrededor de las 6:00 de la tarde, María Eva pasó por la villa para visitar a los niños de Carmen. Llevaba fideos, manzanas, caramelos y la ternura de siempre. Era una pasadita nomás, pero sin restarle el tiempo al matecito apurado.

-Nos juntamos con los chicos, le contaba a Carmen. Hace días que no vemos a Jorge, le sopló al oído.

Carmen fue su compañera de sueños hasta la noche en que se llevaron al padre de sus hijos, quienes quedaron colgando de su espalda quebrada por la ausencia.

-Cuidado María Eva, dijo Carmen en el abrazo de despedida.

Puso primera al motor de su vida, arrancó atravesando calles sin reparar que la estaban siguiendo con paso tan sigiloso como un reptar terrorífico. El peligro le abanicaba la carita casi adolescente. Quién diría que ella…

Llegó a villa Jardín, el dolor arrancó otro trocito de su corazón ardiente. –Se llevaron a Jorge, dijo Beto mientras golpeaba con el puño de la desesperación una mesa destartalada.

A medida que llegaban los compañeros el silencio estallaba los oídos, sólo les quedaba llorar como el niño sin manzana.

La tristeza ahogada la empujó al refugio sacrosanto de los brazos de su madre en carrera desenfrenada. Se contaron la jornada, pero no todo, no podía preocuparla tanto. Cantó la abuela su “Señora Santa Ana ¿por qué llora el niño? Claro, como todos los días.

-Sigue llorando el niño, mami, todos lloran, muchos no paran.

María Eva iba inventando su propio adiós.

La noche del 29 de octubre fue noche de luna nueva. Se sintió una campanada que tiró abajo la puerta. Un ventarrón irrumpió en la sala, en la pared se estampó un corazón sangrando despedazado frente al cuadro con la foto de la abuela.

El reloj enmudeció, enquistó sus manecillas, el odio se volvió Titán y de esos ojos brotaban, como víboras de fuego.

-¿Dónde está esa hija de puta? Arremetió Jápetos.

-¿Qué es esto? Preguntó la madre tratando de volverse escudo sobre el pecho de su niña.

-No dejes entrar al miedo, suplicaban las lágrimas de María Eva.

La arrastraron de los pelos, la metieron a empujones en el asiento posterior de la barca de Caronte. Cerbero los esperaba en la puerta del averno.

La abuela tomó su brazo queriendo acercarla a ella, la madre empequeñeció contra el pecho de la abuela y de una sola garganta se escaparon las entrañas ¡¡¡Ay, mi niña!!!

La abuela cantó su nana, la niña le respondía mientras un rayo de odio se la iba devorando. De las casas vecinas parecían brotar ramitos de luciérnagas que no lo eran. Se había encendido el miedo.

Desde entonces, todos los 29 de octubre en el barrio de casitas bajas donde ayer criaran a sus hijos tantos obreros, se ve a una niña caminando de la mano de su abuela cantando una letanía: -“Señora Santa Ana ¿por qué llora el niño? Por una manzana que se le ha perdido…

La niña responde –dile que no llore, yo le daré dos, una para el niño y la otra para vos.

Adelante va la madre, vanguardia de la columna de espectros de tristeza. A la mañana siguiente, desde entonces, en cada jardín falta una flor que aparece donde todavía está el corazón estampado.

Las tres mujeres sólo se ven esa noche, todo el barrio las espera. Hasta el momento, comentan, no volvieron a germinar los manzanos…


Tomado del libro “Destapando el silencio” (cuentos y relatos), Ediciones Amaru. ISBN: 978-987-25438-5-3. Editado en Abril 2010, con dibujos interiores de Griselda Dorado

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Los colores de la noche

Gustavo E. Etkin (Desde Brasil. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Noche y luces.
Altas casas.
Ventanas amarillas
y anaranjadas
y en las calles
luces rojas
blancas y amarillas
que van y vienen
y la noche negra
y la luna blanca
y los colores de la noche
tintinean
resuenan
como pequeñas campanas
y suaves violines
que acarician el tiempo
de un día que se va.

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El cine europeo y la demografía global

Jorge Zavaleta Alegre (Desde Lima, Perú. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

El desarrollo económico de los países es susceptible de comparación a través de múltiples indicadores. El cine es uno de los instrumentos más acertados que ayuda a entender las diferencias o similitudes entre las manifestaciones multiculturales.

Esta afirmación viene a propósito de los festivales del cine europeo en América Latina. Recientemente se realizó en varias ciudades del Perú la vigésima segunda versión anual ofreciendo 48 largometrajes de diferentes estados miembros de la Unión Europea y de Suiza como invitado especial. Además tres documentales: Los pioneros del Oro Verde de Los Andes, el Altiplano y la Voz de los Andes, de los belgas Gerard Herren, Peters Brosens - Jesica Hope Woodworth y del francés Sthephane Pachot, respectivamente.
Para el cineasta suizo Oliver Paulus (Dornach, 1969), el Viejo continente sufre dificultades existenciales por su decreciente demografía, realidad que se traduce en la producción cinematográfica, en tanto en la adolescente América Latina, el drama principal es la violencia como amenaza de la supervivencia, en medio de una gran reserva de recursos naturales.

Paulus empezó su gira en el Cusco. En el mágico templo Coricancha - arquitectura que combina una base de origen incaico y un segundo piso con un museo colonial - ofreció al público la comedia “Cuando llegue mi hombre” (2003), una historia romántica de una trabajadora de limpieza y un guardia de seguridad de origen turco; y el drama “Nos volveremos a ver” (2006), que discurre en un asilo de ancianos, habla del amor y del miedo y trabaja con sus actores obteniendo grados de autenticidad y naturalidad sorprendentes. Otra película, también muy comentada fue Camino, del español Javier Ferrer, sobre el dogmático mensaje del Opus Dei.

“Lo que van a ver es bastante peculiar”, dice el director de “Nos volveremos a ver”. “Es una cinta que toma el plano documental y la ficción y lo fusiona. En el filme trabajan actores profesionales y personas que encontramos en el camino y que las ganamos para la película. Al final es difícil diferenciar quienes son los profesionales y quiénes no”. Recuerda que esta obra no tuvo palabra escrita, no tenía ningún guión, todas las escenas se iban dando a medida que se iba grabando, así llegaron al final.

Pregunta. A diferencia del fastuoso cine americano, ¿por qué el europeo prefiere enfocar más los temas humanos, al parecer, inclusive, con poca inversión?

Respuesta. En Europa, el tema de la vida es cada vez más largo, es más grande para la tercera generación. La gente vive más años, y las familias europeas no están preparadas para sobrevivir esta realidad. La gente se vuelve mayor y se queda sola. Es un tema muy importante y que al final no queda nada.

Es muy triste. La gente se siente tan interesante por lo ha vivido, es gente con tanta experiencia y con historias muy ricas, pero que al mismo tiempo ese discurrir es muy es doloroso. Es gente que tiene relatos muy elocuentes que de un momento a otro es apartada de la sociedad normal y depositada en un asilo… es muy penoso. En realidad la película no trata sobre esta gente mayor sino sobre la gente joven que gira alrededor de estas personas, que son también un espejo porque también están aislados, solos, y al final es lo mismo.

Pregunta. En cuanto al nuevo cine latinoamericano, también hay problemas algo similares, pero con una mayoría de población joven, cuya temática prefiere contenidos de violencia. El narcotráfico, la corrupción, los gobiernos autoritarios son los argumentos más frecuentes, tales como: Amores perros, Días Santiago, La Vendedora de Rosas, Piza Pirra Faso, entre otras producciones, según Jorge Zavaleta Balarezo en un estudio de la Universidad de Pittsburgh.

Respuesta. Con la misma respuesta a la primera pregunta se puede responder a esta segunda. Así como el cine europeo toca temas de la vida diaria de Europa, que son importantes, también la violencia de América Latina tiene que ver con ese reflejo de la sociedad. Y el cine latinoamericano toca, por lo general, esta violencia porque es un tema de la realidad.

El rubro por excelencia del cine suizo sigue siendo el documental, que suele seguir el espíritu de la época y el político. Los estudiosos del cine afirman que el cine suizo no existe como tal. La diferencia de estilos en las cuatro regiones lingüísticas de Suiza es muy grande y su diversidad temática muy amplia, lo hace imposible de hablar de un solo cine helvético.

Sin embargo, los especialistas distinguen por lo menos dos épocas: la primera que llega hasta los años 60 y la que le sigue el "nuevo cine suizo". Actualmente ya se habla de una tercera, que es consecuencia de la fundación de las primeras escuelas suizas de cine e introducción de los estudios de teoría cinematográfica en las universidades a inicios de los noventa. Además de la profesionalización de la creación cinematográfica, persiste un creciente reconocimiento estatal a comienzos del tercer milenio.

En los años 70, directores de la Suiza francófona, como Alain Tanner y Jean-Luc Godars, fueron los pioneros al concitar la atención de Occidente sobre la producción local.. Godard, hijo de una familia suiza asentada en París, pasó los primeros años de su infancia en territorio suizo, y con su retorno a Francia, pudo disfrutar de la larga tradición cinematográfica de la Grande Nation.

Sin embargo, otros directores de cine, como Rolf Lyssy, Daniel Schmid, Fredy Murer o Yves Yersin, tomaron como punto de partida para sus realizaciones la realidad local de la vida social, tema que se aprecia y está en una permanente evolución.

La mayoría de los estados europeos pertenecen al primer mundo. Una de las particularidades de este continente es la existencia de varios estados de poca extensión territorial, sin mayores recursos naturales y sin costas, y cuentan con un elevado nivel de vida, que comienza a tener series trastornos en las relaciones humanas, más aún con esta crisis financiera originada en la banca norteamericana.

La crítica situación demográfica, afecta a la mayor parte de sus habitantes que corresponde a una población adulta, con un envejecimiento progresivo y un marcado decrecimiento de la población juvenil. La fotografía actual es una pirámide poblacional invertida con escasa población juvenil y sobre todo infantil. En los últimos años, la caída de la natalidad en el antiguo bloque comunista se ha amortiguado, permitiendo una recuperación de unos índices de natalidad, más próximos a 1,5 hijos por mujer.

Durante las últimas tres décadas se ha registrado un aumento espectacular en los países desarrollados de las personas de sesenta o más años. Los primeros años del siglo XXI se observa un incremento muy rápido del número de personas longevas, de aquellas que tienen más de 80 años.

Otro rasgo característico es la elevada tasa de inmigración, destacando España, que en 1999 tuvo una población extranjera inferior a los 100.000 habitantes ha pasado a varios millones, convirtiéndose en el primer receptor europeo de inmigración.

Los problemas asociados al envejecimiento de la población se traducen en un menor crecimiento económico por los desequilibrios del sistema social y por un rasgo menor de innovación dentro de las sociedades envejecidas. El mantenimiento del sistema de pensiones, afecta la balanza de pagos cuando el número de pensionistas supera al de trabajadores.

Camino Y El Dogma

En Europa los católicos son mayoritarios en 23 países, los ortodoxos en 11, los protestantes en 9 y los musulmanes en 4 (Albania, Azerbaiyán, Bosnia-Herzegovina, Turquía). Existen minorías religiosas dentro de estos grandes conjuntos: Los judíos están presentes desde los tiempos del Imperio romano. El Islam en los Balcanes. Las religiones de extremo oriente: sintoísmo, budismo, hinduismo, confucionismo. El ateísmo es minoritario.

Desde esta perspectiva, el Opus Dei, registra un dinamismo que preocupa a católicos y a otras religiones, y por cierto a los directores de cine y al público de América Latina. Precisamente, Camino, última producción del español Javier Fesser sumerge al espectador en una historia basada en hechos reales. Narra la vida de una niña de una familia profundamente religiosa que lucha contra una terrible enfermedad. El drama discurre en una ferviente religiosa y basada en el mensaje conservador del Opus Dei.

Sin duda, este filme constituye una profunda mirada sobre el dogma, la manipulación de la fe, inclusive fabricando la aparición y gestación de modernos santos en El Vaticano. Los simpatizantes del Opus Dei, critican al director de Camino por su ateísmo, porque descubre los artificios concurrentes para buscar la canonización de la joven Camino, abusando de la religiosidad de un grupo familiar, llegando al extremo de destruir la hermosa ilusión del amor infantil, en contradicción con la fe en el dios de los cristianos.

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Hijo del pueblo

Ricardo Plaul (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Aguardó en las puertas de la historia
el postrer tributo de su pueblo.
Abrió para muchos una ventana a los sueños,
sus manos albergaban estrellas de justicia.
El corazón más sencillo
elevó la plegaria del trabajo,
sabe que la lucha es su destino.
La tristeza le humedece el alma,
la pasión le enciende los ojos,
no hay marcha atrás en sus banderas.
La fuerza popular es la muralla
que estalla en las puertas del poder,
que se abraza al hermano y lo llama compañero.
La luz de los justos enciende sus guirnaldas,
ya te alcanza en tu vuelo
y te acaricia en tus entrañas.

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Alejandría o la encrucijada del horror

Ricardo San Esteban (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Me dicen que se ha estrenado una película llamada Alejandría en la que presumiblemente se narra aquella situación en la que la humanidad debió optar por uno u otro camino. No conozco la película y en el Nguillatum, rancho en el que vivo, es muy difícil que alguna vez se proyecte. Arnoldo (a) El Triste, conoce que en mi pasado hubo presencia de algunas bibliotecarias, pero con un destino menos cruento que el de Hipatia, la bibliotecaria de Alejandría.

Esta gran institución poseía un pequeño zoológico, jardines, una gran sala para reuniones e incluso un laboratorio. Las salas que se dedicaron a la biblioteca acabaron siendo las más importantes, biblioteca que fue conocida en el mundo intelectual de la antigüedad por ser única. Durante siglos, los Ptolomeos apoyaron y conservaron la que, desde sus comienzos, mantuvo un ambiente de estudio y de trabajo. Dedicaron grandes sumas a la adquisición de libros, con obras de Grecia, Persia, India, Palestina, África y otras culturas, aunque predominaba la literatura griega.

La biblioteca del Museo constaba de diez estancias dedicadas a la investigación, cada una de ellas dedicada a una disciplina diferente. Un gran número de poetas y filósofos, que llegaron a ser más de cien en sus mejores años, se ocupaban de su mantenimiento, con una dedicación total. En realidad se consideraba el edificio del Museo como un verdadero templo dedicado al saber.

La responsable de la gran biblioteca de Alejandría conducía personalmente su carro y vestía la toga de los filósofos. Fue matemática, astrónoma, poeta, física y jefa de la escuela neoplatónica de filosofía. Hija de Teón, otro gran filósofo, había nacido en el 370 de nuestra era, en Alejandría, Egipto.

Hipatia fue amada y odiada en un tiempo en el que las mujeres no tenían ningún derecho y que, como admiten inclusive los libros sagrados, eran propiedad absoluta, primero del padre y luego del marido, quienes podían venderlas como esclavas o cancelar deudas con ellas. Los antiguos documentos señalan que Hipatia fue una mujer de gran belleza y que tuvo hartos pretendientes pero los rechazó porque consideraba que debía ser libre.

La Alejandría de la época —dominada por Roma desde hacía ya tiempo— era una ciudad cosmopolita que concentraba la sabiduría y las contradicciones de un momento clave en la historia de la humanidad. El sistema esclavista se agotaba, la Iglesia cristiana consolidaba su poder transformándose en la religión oficial y en su expansión intentaba extirpar todo pensamiento crítico.

Hipatia vivía en el ojo de la tormenta. La humanidad, en esta encrucijada, debía optar por la ciencia y el desarrollo intelectual, o sumirse en un apagón confesional, en un oscurantismo que finalmente sería el camino elegido.

Cirilo, el arzobispo de Alejandría, despreciaba a Hipatia porque era un símbolo de cultura y de ciencia, atributos que la Iglesia identificaba con las brujas y el demonio. Para colmo era mujer, y su belleza, elocuencia y sabiduría provocaban la envidia de los púlpitos y la censura de parte no sólo de Cirilo sino de la Iglesia de Roma, que consideraba obsceno que una mujer pudiera actuar libremente, pensar y hacer gala de su elocuencia.

Se sabe, empero, que a pesar del riesgo personal, continuó enseñando y publicando, hasta que en el año 415, cuando iba a trabajar manejando su propio carro ¡imagínense! cayó en manos de una turba fanática enviada por aquel fraile Cirilo. La arrancaron del carruaje, rompieron sus vestidos, fue violada, horriblemente mancillada y, armados con conchas marinas, la desollaron arrancándole la carne de los huesos. Sus restos fueron quemados, sus obras destruidas, su nombre olvidado. Cirilo fue proclamado santo, título que sigue ostentando hasta el día de hoy.

Luego de ese brutal crimen, la biblioteca de Alejandría fue incendiada, atribuyéndoselo ora a Julio César o al Califa Omar, con el objetivo de ocultar la responsabilidad del Vaticano. Aquel hecho obró como si el pensamiento de toda la civilización se hubiese suicidado, perdidos para siempre sus logros, sus descubrimientos –algunos de los cuales no han sido todavía redescubiertos- La pérdida fue incalculable. En algunos casos sólo conocemos los títulos de ciertas obras que quedaron destruidas, pero no sabemos ni los títulos ni los autores ni menos el contenido de la inmensa mayoría. De las 123 obras teatrales de Sófocles existentes en la Biblioteca sólo sobrevivieron siete. Una de las siete es Edipo rey. Igualmente ocurrió con las obras de Esquilo y de Eurípides y con toda la investigación producida sobre matemáticas, física y filosofía de oriente y del mundo, amén de las propias obras de Hipatia, cuyo martirio e historia han sido cuidadosamente ocultadas a través de los milenios.

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Vista, tiempo y Don DeLillo

Edgar Borges (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)


Con su reciente novela “Punto omega”, Don DeLillo (Nueva York, 1936) ha logrado otra obra maestra (“Submundo”, “Cosmópolis”). “Punto omega” es una alcabala (un espacio-tiempo) entre la saturación y la calma, el reloj de la urbe atormentada y el reloj de la vida serena. “Punto omega” es un tempo, un pulso, un ritmo que avanza hacia atrás y por el camino contrario al maratón de la locura global. “Punto omega” es una novela que desmonta la absurda velocidad del siglo XXI. Y la desmonta con el mejor recurso que tiene la literatura (y la vida): el tiempo.

Don DeLillo, como un mago, desaparece las palabras y las convierte en espacio (El autor sabe que aceleraron el tiempo para desubicarnos memoria y espacio). Las claves de la novela trabajan para desactivar el mecanismo de la prisa, esa lógica postiza que nos hace sobrevivir al borde de un consecutivo impacto (“Las ciudades se construyeron para medir el tiempo, para apartar el tiempo de la naturaleza. Hay una interminable cuenta atrás. Cuando retiras todas las superficies, cuando miras dentro, lo que queda es el terror. Esto es lo que se supone que la literatura debe curar. Los poemas épicos, los cuentos para dormir”). La novela, en lugar de dormirnos, nos propone un despertar de la mirada (“Ver lo que hay, finalmente mirar y saber que está uno mirando, sentir el paso del tiempo, estar vivo a lo que ocurre en los más pequeños registros del movimiento”). Se trata de un viaje interior con el apoyo de los siguientes elementos: la instalación del videoartista Douglas Gordon, “24 Hour Psycho”, que ralentiza la película “Psicosis” de Alfred Hitchcock; la observación que el propio narrador hace de la muestra en el MoMA; la rutina de dos hombres (un ex-asesor del Pentágono y un joven cineasta) y una mujer en una cabaña ubicada en un desierto, y la guerra de Irak (desde un testimonio) como una realidad inventada. Luego los introduce en un tiempo quieto, lento, interior. Y para llegar a ese punto, paso a paso, nos hemos ido despojando de una fuerza, de un peso (“¿No es esto el peso de la consciencia? Estamos todos exhaustos. La materia quiere perder la consciencia de sí misma. Somos la mente y el corazón en que esta materia se ha convertido. Ya es tiempo de dar todo por concluido. Esto es lo que ahora nos impulsa”). El siglo parece una niebla espesa que avanza hacia nosotros. La realidad social (que nos enseñaron) está saturada. Don DeLillo considera que el concepto “Punto omega” (de Teilhard de Chardin) “es el punto de agotamiento de la conciencia humana, una situación límite a la que tal vez estemos llegando”. Naturaleza, saturación, poshumanismo, introspección, son algunas de las líneas invisibles que articulan el cosmos de la novela.

La maestría de la obra de Don DeLillo consiste en lograr desmontarnos el frenético mecanismo de la prisa sin que lo percibamos, las palabras y las situaciones nos conducen a la quietud de la mirada (que termina siendo el despertar de la vista). En ese tránsito, el lector puede tener la sensación de que la realidad apabullante del desarrollismo le ha dejado ciego. No conocemos el rumbo porque hemos perdido el sentido de la vista (y del oído). En el descubrimiento personal se descubre el gran problema del mundo. Y viceversa (“La verdadera vida no es reducible a palabras habladas ni escritas, por nadie, nunca. La verdadera vida ocurre cuando estamos solos, pensando, sintiendo, perdidos en el recuerdo, soñadoramente conscientes de nosotros mismos, los momentos submicroscópicos”). La propuesta de Don DeLillo aturde y golpea los sentidos; de la derrota de la mirada se pasa a la resurrección de la vista. Y todo para despertar con el mundo en las pupilas.


Con motivo de la publicación de la novela, el autor declaró que “Mis libros encajan difícilmente en el panorama literario de hoy en día. Una buena novela puede vender bien, como ha ocurrido con 'Liberty', de Jonathan Franzen. Pero hay un tipo de ficción para el consumo que es la que está marcando la pauta en las editoriales. Y hay también una tendencia a convertir al escritor en un showman”. Sin embargo, los lectores, satisfechamente minoritarios, celebramos este magistral proceso de contemplación que Don DeLillo ha titulado “Punto omega”.

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La historia del minero 34

Alois Gutiérrez

Carlos es un minero que se sintió con mucha suerte; ese día enfermo del estómago se quedó en el baño mientras sus amigos bajaban al fondo de la mina.
Ahora con la inminente salida de sus amigos conversa con su señora:

Minero 34:
Vieja, que bueno que los van a sacar luego, me siento afortunado,
Ese día estaba enfermo de la guatita y yo estaba sentado en el baño a la hora del derrumbe.

Esposa del minero 34:
¡¡Afortunado te sentís ha!! Veamos….
En resumen a tus compañeros Don Francisco los invitó a la Teletón,
El presidente los recibirá como héroes en la Moneda,
Los entrevistará Felipe Camiroaga en el matinal,
Les regalaron Iphones,
Farkas le dio un cheque con 5 millones,
Cada uno y señora tendrá un viaje a Grecia por una semana con los gastos pagados,
Viaje al estadio del Real Madrid, viaje al estadio del Manchester United,
Becas de estudio para los hijos, pensión vitalicia, casas nuevas y auto….

Y el weón…… cagando!!!!!!!!!!!!

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Universal - salario universal o renta básica

Beatriz Paganini (Desde Santa Fe, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Circula por internet, el siguiente correo:

Pensamiento de A. Rogers 1931
(CORTITO Y CLARO. - SE APLICA A NUESTRA REALIDAD SOCIAL)
"Todo lo que una persona recibe sin haber trabajado para obtenerlo, otra persona deberá haber trabajado para ello, pero sin recibirlo…
El gobierno no puede entregar nada a alguien, si antes no se lo ha quitado a alguna otra persona.
Cuando la mitad de las personas llegan a la conclusión de que ellas no tienen que trabajar porque la otra mitad está obligada a hacerse cargo de ellas, y cuando esta otra mitad se convence de que no vale la pena trabajar porque alguien les quitará lo que han logrado con su esfuerzo, eso, mi querido amigo, es el fin de cualquier nación.
No se multiplica la riqueza dividiéndola".
Dr. Adrian Rogers, 1931

Y, ahora yo, María Argentina, ama de casa, le respondo a quien me enviara este correo y quiso decir que se aplica a nuestra realidad social (Argentina). Aunque no puedo asegurar que el doctor sea el autor de este pensamiento, dado que en mi investigación, encontré que 1931 es su fecha de nacimiento, con lo cual puede estar corroborada la mala intención de invocar un nombre no ficticio pero si creíble. De todas maneras, autor o no, lo expresado está doblemente equivocado. “La Nación no debe ponerle impuestos a los capitales”; es decir, pensamiento liberal puro de ésa época (1931) y ahora, en el (2010), agravado con el neo-liberalismo que pretende hacer desaparecer al Estado como Nación. 79 años después, este sistema está haciendo agua, no funciona y se padecen crisis tras crisis en su obstinado transcurrir.

Cuando hay personas que “HACEN TRABAJAR EL DINERO” al poner sus acciones en fábricas, bancos, empresas, campos, etc., hay otras que trabajan con sueldos bajos y miserables para que la “plata trabajada” le reditúe al que la puso a “trabajar”. Y, eso sí es el fin de cualquier NACIÓN.

¿Cómo se entiende? ¿Cómo trabaja la plata? Nos hemos acostumbrado a aceptar un despropósito.

Surge también otra injusticia al momento de repartir las ganancias, cuando el accionista (que puso la plata) está tres meses en Punta del Este o simplemente en su casa y los obreros son despedidos porque ”hay que hacer ajustes”.

Los ajustes no se hacen a costa de los salarios. No hay justicia social ni nación que aguante.

Agreguemos que la “plata que Trabaja”, muchas veces es de extranjeros accionistas (ejemplo Kraft ex Terrabussi) que están muy cómodos en Miami o cualquier lugar del mundo.

En cambio, el salario universal en Argentina dado a los que no trabajan, porque no conseguir empleo, es inhumano que no tengan un sustento diario. Esto se aplica en Europa y otros países del continente. De ahí su nombre: “Salario Universal”

¿O vamos a dejar que argentinos se mueran de hambre, enfermedades, abandono y fallezcan en las calles como en la INDIA? ¡Por supuesto que NO! Para eso existe el Estado Nación y basta tomar como ejemplo a Suecia , donde el que tiene más paga más impuestos y allí no hay gente que pase hambre o no tenga vivienda decente.

Tomo a ése país escandinavo como referente para que no me endilguen el mote de terrorista o comunista, no soy ni lo uno ni lo otro, porque soy mapuche, guaraní, mataca, coya, tehuelche, mocoví, diaguita, ranquel, toba y amiga, madre, hermana, hija esposa, alumna, abuela maestra, amante, novia, periodista, empleada, pareja, obrera, jubilada, cartonera ,desocupada, vecina, tía, prima, cuñada, argentina de un país grande y rico en recursos al que le ponen toda clase de obstáculos para que no surjamos haciendo comparaciones absurdas para criticar un avance socialmente ético si queremos que nos consideren nación y no patria bananera.

CORTITO Y CLARO SE APLICA A NUESTRA REALIDAD.

María Argentina (ama de casa) 1/11/10

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En defensa de Piedad Córdoba

Jesús María Dapena Botero (Desde Vigo, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)


Mi querido amigo:

¡Cómo me gustó que me tuvieras al tanto de la polémica que se ha suscitado con el enfrentamiento entre el Procurador Ordóñez y la Senadora, para mí, no ex, Piedad Córdoba, por más de que se la destituya con tan horrorosos epítetos!

Que ¿quién le teme al Procurador Ordóñez?

Yo te confieso que le temo tanto como a ese, para mí, hombre nada de bien, Fernando Londoño, que se las da de profeta.

No me quedan tan claros los crímenes cometidos por la Senadora Córdoba o ¿es que acaso procurar el diálogo es un delito, en un país desgarrado por un conflicto armado, del que tú tienes bien claras las causas, si no te haces el bobo, o te lavas las manos, al reservarte tu opinión.


Se ve a las claras que Ordóñez, quien entiendo que está apoyado por el Opus Dei, quisiera volver a los tiempos del Malleus Malleficorum para convertirse en un cazador de brujas como Joseph Raymond McCarthy o en un martillo de los herejes, como San Roberto Belarmino, S.J., el gran inquisidor de Giordano Bruno, que se la hubiera montado por igual a Copérnico, Galileo y hasta el propio Hawkings, para hacer gala de este tríptico siniestro, en el que el más pintoso es San Roberto Belarmino (izquierda), pues Ordoñez (derecha), parece la versión envejecida y deteriorada de Joseph Raymond McCarthy (centro):

Definitivamente, no me quedan claros los graves crímenes en los que se involucró la Negra pues no creo que ella fuera una defensora del horrible crimen del secuestro, que para mí también lo es.

Lo que ella hacía era, a partir de lo que había, procurar la liberación de los secuestrados mediante el diálogo político, procurar una habermasiana razón dialogada, que los buenos cristianos deberían apoyar, al menos si se dejaron influir por el espíritu ecuménico de Su Santidad Juan XXIII, para mí el único pastor, junto con León XIII, que hayan valido la pena en la Iglesia Católica, de la que sabes por nuestras meditaciones de Cartagena y mi premio especial por causa de mi piedad, que conozco bastante, tanto en mis días en que aspiraba a morir en olor de santidad, como cuando me volví ateo radical o ahora que soy agnóstico.

A Piedad no se la puede acusar de ser una secuestradora, pero si las condiciones históricas del país, cuando se avalaron por la izquierda todas las formas de lucha, se recurrió al crimen del secuestro, para mí, un acto para nada loable, lo que había que hacer era iniciar unos diálogos, pero como la posición de Piedad era contraria a la de nuestro Bushito, quien tendrá que ir a tribunales en los Estados Unidos de América, por estar untado en los crímenes y en asociación con paramilitares, que ayudaron a la Drummond a cometer crímenes de lesa humanidad, cosa que me alegra porque puede ser el camino de que pare en una cárcel de alta seguridad en ese mismo país, por asociación para delinquir, ahí sí de verdad, un poco a la manera de Fujimori.

Y que se comente que Piedad exhortaba a las FARC para que no soltaran a Ingrid, me parece que es hacer uso de un sofisma de distracción, ya que una frase suelta no dice nada si no se la contextualiza y me parece que ese comentario es un venenoso ejercicio retórico.

De otro lado era claro que si no se iba a unos diálogos honestos y no se llegaba a la cerrazón mutua, la guerra definitiva era inmediata.

Te recomiendo que leas un libro que me parece que ilustra bastante bien la historia de las FARC, que se llama Guerras inútiles y está prologado por Antanas Mockus, para nada un comunista, como tampoco creo que lo sean sus autores, aunque sí son ex miembros del M-19, quienes realmente llegaron a acuerdos con el Gobierno, como bien lo podrás recordar, por allá, por 1990, donde demuestran que nuestras guerras improductivas, son el efecto de dos terquedades bélicas, de absurdas obstinaciones, tanto de las élites colombianas como de la dirigencia de las FARC, un libro escrito con una objetividad y una neutralidad impecables.

Si a Piedad se la acusa de intentar fraccionar la unidad nacional, ¿ésta no fue fraccionada por liberales y conservadores desde la muerte de Gaitán y la llamada violencia del 48 y antes no había sido fragmentada por la guerra de los mil días y la gran cantidad de otros conflictos bélicos que nos acompañaron durante el siglo XIX?

Por algo ya, en sus tiempos finales, nuestro libertador Simón Bolívar había dicho en su última proclama del 10 de diciembre de 1830: Si mi muerte contribuye a que cesen los partidos y se consolide la paz, yo bajaré tranquilo a las puertas del sepulcro, cuando el hombre ya estaba inmerso en el laberinto de su soledad y había emprendido la navegación de Honda a Santa Marta, río Magdalena, en compañía de su querida Ana Lenoit, como bien nos lo ha mostrado en un lindo cortometraje, María Emma Mejía.

Yo creo que si se acusa a la Negra de rebeldía, es por no estar de acuerdo, con Mr. Uribe y su camarilla, quienes proponían un pensamiento único al estilo de Francis Fukuyama, que no es sino la proclama del fin de la historia, cel último hombre y de la dialéctica, la cual se empeña en no dejarse forcluir, desmentir o reprimir.

Si el país está tan desgarrado en una lucha fratricida desde siempre, con tantas desigualdades sociales, él mismo tendría que pellizcarse y cuestionarse, más que pretender imponer un pensamiento único, negador del diálogo, siempre en busca de un sentido común, común - y valga la redundancia -. Lo que habría que preguntarse es la causa de tan criminales desacuerdos, donde se borra o se reprime al que piensa distinto.

Yo, creo, mi querido amigo, que precisamente uno de los grandes errores de los seguidores de Bush, como Mr. Uribe está en ese fundamentalismo, que critican al Islam, pero que practican de igual manera, y toda lucha que busque una mayor justicia social, se la sataniza con el mote de terrorismo, que ya no de comunismo, como en los tiempos de McCarthy; entonces los buscadores de la justicia devienen en un equivalente de la brujería en la época del Santo Oficio y de la Inquisición, mientras se ignora la etiología del mal que pretenden combatir, por los epifenómenos que se dan, sin procurar para nada ir a tratar de entender la cosa en sí, en toda su totalidad, para lo cual te remito de nuevo a la lectura de las Guerras Inútiles.

Me da risa de que a Piedad se la acuse de haber menoscabado la integridad nacional, ya de suyo, bastante maltrecha, a lo largo de la historia de Colombia, cuando proponer diálogos es la búsqueda de una mayor integración.

De nuevo volvemos a esa idea no sé si neoconservadora o neoliberal de Fukuyama, que deviene, como te decía antes, en un pensamiento fundamentalista.

Y si Eduardo Mckenzie se queja de que el Procurador Ordóñez de inocente pasa a culpable, creo que lo propio se podría decir de Piedad; en un país tan loco como el colombiano, es frecuente que se de ese fenómeno de la inversión de la perspectiva, con lo cual no se generan sino malentendidos, los cuales, precisamente, sólo se podrán resolver mediante el diálogo, que es lo que propone la Senadora Piedad.

Si Obdulio Gaviria y Francisco Santos, el tonto, son llevados a juicio por haber denunciado a sindicalistas que asistieron a una reunión en el extranjero dirigidas por las FARC, me inquieta saber si se preguntaron si la perspectiva de estos sindicalistas era la búsqueda de solución de un conflicto interno, que el presidente Uribe se empeñaba en negar - aunque, para mí, resultaba innegable - pero lo que convenía a Avarito Corleone y su camarilla era cerrarse a la banda para tildar a los sublevados de terroristas a secas, en el contexto mundial de la lucha contra el terrrorismo, pues desde la perspectiva narcisista del líder:

- Quien no esta conmigo está contra mí.

Y, según tengo entendido, a lo largo de la Historia Universal, que no hay que ignorar, la paz se construye con diálogos y con conversaciones previas, que muchas veces se realizan en países extranjeros.

Por tanto me alegra que Jaime Arrubla haya tenido el coraje de decir, frente al caso Córdoba, que no hay que olvidarse de que la Corte Suprema de Justicia, en su sala plena, es el juez disciplinario del Procurador y que Piedad busque defenderse, contra algo que atenta contra su participación política en el país. Yo también aspiro a que el Consejo de Estado tumbe esa decisión y vuelva a la senadora a su espacio político.

Un abrazo,

Jesús María Dapena Botero

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La candidez de los chilenos…

Andrea Dufournel (Desde Temuco, Chile. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Aprovechándose de la candidez ciudadana el gobierno de Piñera se desdice de lo que públicamente dice, salen personeros, muy serios ellos, a explicar lo que alguien, que se ha salido de madre, ha dicho metiendo la pata hasta el fondo, aparecen voceros de gobierno aclarando lo que la vocera a querido decir, ejemplos hay muchos, partiendo con las frases célebres de su excelencia.

Han tratado sus colaboradores directos de remendar la imagen de Piñera…pero es irremendable. Todo señala que no se lo puede convertir en nada que no sea él mismo: ese remedo de calidez, con la sonrisa dibujada en la cara, bajo unos ojos muertos que miran fijamente a sus presas como las serpientes. Y lo que es peor, se ha rodeado de yes men y yes woman a toda prueba que lo defenderán a todo evento, aún no hay nadie en su entorno que se haya atrevido a decirle a su majestad que anda desnuda…Todo en Piñera es fanfarria, ocultamiento, falsificación. Los hombres no son lo que dicen, sino lo que hacen; y Piñera, en su hacer, nos ha dado pruebas elocuentes de su verdadera y tóxica condición de adalid de una ideología desalmada y contaminante.

Además de todo lo anterior, durante estos largos 9 meses de su mandato nos hemos dado cuenta que a sus “cualidades” suma el no escuchar a nadie que le señale al oído “respete el protocolo señor presidente”, estos días lo hemos visto encarar, muy molesto, a quienes han osado decir públicamente que él tuvo directa responsabilidad en lo ocurrido con la elección de la nueva directiva del futbol profesional y que tendrá como consecuencia la salida del director técnico Marcelo Bielsa, echando por tierra todo el magnífico proceso logrado con su trabajo.

Para demostrar su gran capacidad de pronunciar frases célebres a descalificado a sus detractores diciendo “ miente, miente, que algo queda” , frase famosa utilizada nada menos que por Joseph Goebbels, colaborador de Hitler encargado de propaganda y que continuaba : “ mientras más grande sea la mentira, más gente la creerá”. Aquí podemos concluir dos cosas: de historia sabe un pepino, o lo hace deliberadamente.

El pasado de Piñera es público, marcado por los escándalos, Banco de Talca, proceso que lo llevó a estar algún tiempo prófugo; Piñera Gates, campaña de desprestigio de la senadora Mathei , grabación telefónica de por medio… en fin son muchos más, la actitud frente a la vida y los negocios de este tan insigne personaje es la de cuanto me queda en la pasada y su máxima parece ser la de que “cada día se levanta un tonto…el que se lo encuentra es para él”, al parecer el 11 de enero de 2010 los tontos se levantaron en patota creyendo que Piñera les solucionaría todos sus problemas terminaría con la delincuencia, gobernaría con excelencia, esperanza y futuro, que habría, en realidad, un cambio, como se dice tan sabiamente en el campo, los que lo votaron cambiaron carne por charqui…excelente negocio, para la “ nueva derecha”.

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Los muertos que vos enterráis

Oscar Domínguez (Desde Bogotá. PRENSA LATINA. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

Por tradición noviembre despide cierto tufillo funerario ya que en su jurisdicción de segundos se celebra el día de los fieles difuntos. Es como el mes lápida del almanaque.

Confieso que he empezado a desarrollar una fobia nada cristiana contra los sacerdotes encargados de la homilía en las misas para "moridos". No sólo en noviembre. Hay vivos que escogen otros meses más poéticos para partir.

Salvo excepciones los curitas desconocen por completo la hoja de vida o "curriculum muerte" del horizontal personaje cuyas exequias se adjudican por reparto al azar: a usted padre Merinito le toca el muerto de las diez de la mañana su reverencia fray Benedicto el plato fúnebre de las cuatro p.m.

Por lo regularlos padrecitos saben tan poco del "interfecto muerto" que tienen que estar consultando su nombre en un papelito. Pésimo presagio porque es casi seguro que quien ha partido será tergiversado... A favor porque no hay muerto malo.

Cambiado el nombre cambiadas las virtudes (porque los defectos se borran con la muerte una de las ventajas del viaje al más allá con solo tiquete de ida).

Las cosas se complican cuando el solitario párroco tiene dos o tres entierros diarios. Es cuando más confunde las virtudes del muerto matinal con las del meridiano o el vespertino. O le expresa su dolor a la viuda cuando ésta anda feliz a bordo de otra epístola. A rey muerto...

En estos casos no sólo el muerto se incomoda en su uniforme de madera cuando escucha desde su impotente posición decúbito dorsal cómo le cambian nombre y cualidades. Amigos y deudos entran en pánico mientras llega el momento de cumplir aquello del muerto al hoyo y el vivo a la olla. O al horno crematorio una de las cómodas simplificaciones que brinda la modernidad.

De uno a otro entierro lo único que suele cambiar es el estado del tiempo. Las metáforas son tan uniformadas que sirven para este año o para el próximo milenio.

Suele suceder también que la plática póstuma rociada con fugaces lágrimas de los deudos que están pensando en la herencia se va en generalidades sobre la vida eterna tan obvias que a quienes seguimos en circulación nos dan ganas de no morirnos. (Sin contar con que la gramática empleada a veces deja mucho qué desear. Es mal de agüero que nos entierren cometiendo atropellos contra la sintaxis).

Como el día de gastar se gasta propongo que haya homilías modelo ojalá escritas para que sean leídas por el cura que tampoco tiene que hacer milagros para decir siempre cosas sublimes. Hay días en que somos tan limitados al hablar... Esta limitación cobija a los voceros del Espíritu Santo que debería darles una manito.

Se puede crear un banco de sermones fúnebres por internet para aprovechar en tales ocasiones. Algo así: como todosnosvamosamorir.com. Y así las palabras que se leyeron para enterrar a uno en Nueva York o en Ciudad del Vaticano se pueden bajar de internet para ayudar a bien partir a quien decidió darnos con su ausencia en Bramaputra o Los Ángeles.

¡Ya es hora de que morir -o asistir a misas de difuntos- vuelva a dar gusto por la calidad de la homilía!

Por lo general para curarse en salud los deudos suelen delegar en alguien del riñón familiar el postrer reconocimiento. Ocurre también que a los aduladores de turno se les va la mano en gallina y acaban por rematar a las víctimas con elogios pluscuamperfectos. Tampoco. Hay hojas de vida que no daban para tanto así desde los romanos esté consagrado que de los muertos solo hablar lo bueno.

Espero que no me excomulguen con esta final propuesta: que el muerto pueda escoger oportunamente al escritor-poeta miembro de Academia u orador que debe ensalzarlo en los funerales. De paso se generarían ingresos adicionales para los desplatados profesionales de la pluma.

Espero que en mis exequias -que no me perdería por nada del mundo- al que le corresponda la mortuoria despedida no vaya a salir con esta perla: esta misa va por las intenciones de Epaminondas Clinton. Me levantaría a protestar antes de entregarme al disfrute de mi siesta eterna... Amén.

Oscar Domínguez es periodista colombiano. Colaborador de Prensa Latina.

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Revelación de amor

María Cristina Garay Andrade (Desde Monte Grande, Buenos Aires. Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Esta revelación de amor vertiente permanente
Fortaleza de mi ser que en devoción complaciente
Ahogo las ansias de tenerte en la espera celadora
Dominando el inquieto erotismo que me acalora

¿Por qué el amar incondicional a veces duele tanto?
¿Por qué termino siempre perdida por tus encantos?
Eres como manantial del río que continuo lega
Demandante exigencia de tu querer que me doblega

Qué llama viva arde en encendidas horas
Aplacando la sed cuando con la mirada me devoras
Bañada de tus deseos lentamente me despojas
Haciendo de mis sentidos erizados lo que te antojas

Intensidad de besos acoplado mi cuerpo hace que aliente
Cálidas caricias en roce ardiente fluyendo frente a frente
El paraíso de tu ser cubriéndome imantado se apega
Y con deleite entre tus brazos me pierdo en jadeante entrega.

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Música: El violonchelo

ARGENPRESS CULTURAL

El violonchelo, que representa el bajo de la familia del violín, apareció poco después de éste, alrededor de 1560. En efecto, los bajos de la viola da braccio, construidos por los Amati, Gasparo da Saló y Maggini en las últimas décadas del siglo XVI son verdaderos violonchelos, cuya forma, derivada del violín, los distingue de los bajos de las otras familias de instrumentos de arco.

Aunque su aparición es casi contemporánea a la del violín, el violonchelo tardó mucho más en imponerse ya que tuvo que soportar durante mucho tiempo la tenaz competencia del bajo de viola da gamba.

La primera música dedicada específicamente al violonchelo solista fue escrita en Italia alrededor de 1689 (Ricercari e canzoni, de Domenico Gabrielli, y Sonare, de Jacchini). Hay que llegar hasta Beethoven para que este instrumento sea apreciado en su justo mérito en la orquesta

El Cello o Violoncello, como también se le conoce, es en esencia un violín bajo que se toca manteniéndolo de pie.

Su tono es rico y sonoro, y sus cuerdas altas tienen una cualidad melódica inconfundible. El cello se adapta perfectamente tanto a la intimidad de un cuarteto de cuerdas como a una orquesta.

Contrariamente a otros instrumentos de la música académica europea, el violonchelo nunca pasó al campo de lo popular. Su repertorio, por tanto, se encuadra casi exclusivamente en lo que se conoce como “música clásica”.

Para ejemplificar su enorme versatilidad y amplias posibilidades, presentamos aquí tres distintas expresiones en que funciona, siempre como voz cantante: como solista, en dúo y como solista con acompañamiento de orquesta. Respectivamente entonces:

• Johannes Sebastian Bach, Gavotas I y II de la Suite N° 6 en re mayor, para violonchelo
• Ludwig van Beethoven, Rondo de la Sonata en sol menor para cello y piano, Op. 5 N° 2
• Luigi Boccherini, Allegro del Concierto N° 1 en Do mayor, G. 477, para cello y orquesta




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A los cien años de la muerte de León Tolstoy, dos grandes maestros de la literatura rusa caminan juntos

Francisco Vélez Nieto (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

“Guerra y Paz”, de León Tolstoy
Traducción del ruso de Irene y Laura Andresco
Alianza Editorial. I tomo: 871 Páginas, II tomo: 897 páginas

“Vida y destino”, de Vasili Grossman
Traducción del ruso de Marta Rebón
Galaxia Gutenberg. 1.111 Páginas

Afortunados los amantes de la buena narrativa ante esta oferta de lectura donde se mezcla una narrativa embriagadora, exquisita, humana, comprometida y trágica con una realidad histórica que sobrepasa las fronteras. Semejanza sin igual entre dos siglos de historia de Europa. Un placer de lectura garantizada para quienes deseen abordar este par de grandes maestros de la literatura rusa. De dos momentos estelares de la humanidad en una misma geografía.

Dos elegidos entre los grandes de los grandes que ha dado el mundo: León Tolstoy (1828-1910) y su grandiosa Guerra y Paz y Vasili Grossman (1905-1964), con su Vida y destino. Dos siglos, XIX y XX que se unen, suceden y heredan para que se eleven como inmensos clásicos. Tolstoy ya consagrado en la Historia de la Literatura como el gran provocador y predicador en la mejor tradición literaria rusa. Grossman llamando a la puerta de los elegidos para de la mano de su maestro León tolstoy con el paso seguro, firme y comprometido elevarse a la categoría de los elegidos por su pasión creadora.

Vida y destino es una extensa y conmovedora novela que además impregnar por su contenido y calidad, consigue a la vez apasionar y conmover al lector desde un principio, elevándose por el contenido de la trama hasta el final. Si dentro de la buena crítica Vida y destino se viene comparando con Guerra y Paz de Tolstoy y El doctor Zhivago de Pasternak, nadie debe creer que se intenta inculcar una aventura fraudulenta, pues todo se debe a la solidez del contenido y su estructura.

La novela se asienta en la famosa batalla de Stalingrado, donde el ejército de Hitler y las tropas del pueblo soviético escribieron las páginas más sangrientas de la historia del siglo XX. Tanto, que tendríamos que volver a la invasión de Rusia por el ejército napoleónico y su tremenda derrota bajo el crudo invierno. Y aquí surge el paralelismo entre Vida y destino y Guerra y paz.

Toda historia sin las pequeñas cosas que forman un mundo es una historia a medias, incompleta y llena de desfiguraciones. Esta es la grandeza de tan larga y tensa narración en la línea de la más valiosa narrativa rusa. Aquí se siente y se palpita la vida sencilla de la gente, su compromiso y esperanza en la defensa de su patria y al mismo tiempo la lucha por la vida, sobrevivir con amor y un calor que se sitúa por encima del terror estalinista, de las miserias de un régimen despótico y el culto a la personalidad de manera desmedida, sin mesura ni piedad. Es una escritura de guerra, amor, vida y esperanza, rebosante de humanidad en todo momento. Algo tan ejemplar que emociona y estremece hasta la perturbación.

En ella se hace una crítica medida y demoledora sobre la violencia de los estados totalitarios y sus cabezas. Hitler y Stalín convertidos en “objeto de culto místico, de exaltación religiosa” La persecución y aniquilación de los judíos por ambas dictaduras, un antisemitismo que nunca puede ser un fin, sino un medio, “un criterio para medir contradicciones que no tienen salida”. Lo que adquiere en la narración una estremecedora y dolorosa tragedia no exenta de belleza. “Dime de qué acusas a un judío y te diré de qué eres culpable”.

No se sentirá cansado; cuando lea tan magistral narración, deseará llegar al final de esta saga de familia, que alcanza esa difícil altura a la que muy pocas obras de la literatura llegan con frecuencia. Posiblemente Grossman pensó poder cambiar el mundo con su obra. Algo imposible. Pero logró una obra maestra para la posteridad por su contenido envuelto en un hálito humano capaz de cambiar si no la vida, sí los criterios de quien se introduce en su lectura. Este es el fruto conseguido por tan excelente escritor. Poseedor del rico venero de la palabra justa y medida y humanamente esculpida con la sencillez de una tragedia a la vez maravillosa epopeya, por ese aliento que transpiran sus personajes concientes y responsables, por encima de todo. De estar escribiendo un capitulo inolvidable de la historia de un pueblo poseedor de un alma desbordante.

Aquí el fabuloso abrazo de dos obras maestras de la literatura, dos siglos donde se funden dos autores. Tolstoy ya un clásico en constante renovación, de generación tras generación. La actualidad permanente de la propia vitalidad de sus valores. Grossman, trascurriendo por su propia andadura, logra esa plenitud literaria que lo alza a la misma altura de su predecesor. Una aventura para la historia de la literatura.

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El mayor heroísmo de un pueblo

Juan Alonso

Muchos toman las armas casi seguros de morir
soportan el barro, frío, calor, la tortura
son valientes por su bandera, su lengua, su fe
por el campo o la calle cotidianos
Pero cuál es el pueblo que da la vida para tener una sociedad de modestia,
trabaja por centavos con la alegría de que toda su comunidad sea un jardín de paz,
rechaza la incitación a consumir más objetos inútiles
Dónde están los profesionales que no desean más realización que oír la tarde bajo una higuera
y respirar satisfechos en un bus común hacia el trabajo
Los héroes mayores son los que luchan por lo simple
sin pisotear lo inerte, las plantas, animales, los hermanos de especie,
con el sueño de que hasta el último minuto cósmico hayan culturas
¿Qué pueblo acepta hacerse héroe resguardando los paisajes?

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José Martí en el periodismo

Mario Mainadé (Desde La Habana, Cuba. PRENSA LATINA. Colaboración especial para ARGENPRESS CULTURAL)

En el periodismo de José Martí saltan a la vista ideas de profundo significado y estilo revolucionario; nada insignificante surgió jamás de su pluma.

Todo en él estaba destinado a impulsar la liberación de Cuba, al tiempo de responder a la necesidad de mantenerse, de ganar el pan.

Como escribió la intelectual cubana Fina García Marruz, Martí "más que expresar lo americano se propuso actualizarlo, aunque para ello tenga que sacrificar la inmovilidad de la forma y el cuidado de la vida".

Esta es una de las razones que justifica cómo dentro de las circunstancias reinantes en la época, la obra en prosa de Martí, hecha para publicarse impresa sea, casi en su totalidad, periodismo. Su actitud hacia él tuvo aspectos contradictorios en apariencia.

Una gran parte de su labor como articulista y traductor la juzgaba "solo trabajo de pan para ganar, para el que la honradez da fuerza".

Sus primeros pasos como periodista los llevó adelante cuando, en unión de su maestro Rafael María Mendive, inició la publicación en La Habana del periódico La Patria Libre.

Ese "Semanario democrático-cosmopolita", como reza su subtítulo, apareció en un único número el 23 de enero de 1869, cuando Martí tenía solo 16 años de edad.

En él insertó el poema Abdala, donde presentó simbólicamente la lucha ya emprendida un año antes por la libertad de Cuba y auguró la victoria final; sin duda, hubiera sido capaz de redactar el periódico íntegro.

Sobrevino entonces el período tempestuoso de Martí estudiante; es reducido a prisión y desterrado posteriormente.

Pero ya llevaba en preparación su primera obra de importancia, "El presidio político en Cuba", que publicó completa en Madrid, en 1871, aunque el fragmento inicial apareció en el periódico La Soberanía Nacional, de Cádiz.

El 27 de noviembre de 1872, primer aniversario del fusilamiento en La Habana de los ocho estudiantes de Medicina, surgen hojas sueltas firmadas por dos jóvenes supervivientes, Fermín Valdés Domínguez y Pedro de la Torre. El texto de la misiva fue escrito por Martí, quien creó en el público español un ambiente favorable a la idea de la libertad de Cuba.

Pero fue en México, a partir de 1875, donde se reveló como periodista: hasta entonces había escrito artículos sobre aquellos asuntos al servicio de su patria, pero ahora su labor llegará a constituir una obra inmensa llena de trabajos y notas imposibles de recoger en su totalidad. Nada de desdeñable hay en ellas.

Martí levantó todos los temas hasta su propia altura; en las notas informativas hay pensamientos originales, emociones, estilo, color, ritmo, perfume, y conmueve a cuantos leen sus principios políticos y sociales.

Encontró en la Revista Universal campo expedito para desarrollar su capacidad como periodista lleno de ideas y pronto pasó a redactar editoriales, amén de revelarse como dueño de la técnica de imprenta.

En ella logró penetrar cada vez más en las realidades de lo que él denominó "Nuestra América".

Su labor diaria fue incansable; llena cuartillas de última hora, si es preciso escribe un editorial, una reseña teatral o un juicio crítico, todo lo hace con seguridad y rapidez asombrosas.

En Martí vemos surgir al periodista de visión total, bolivariano, humano, de ideas, conciencia, política social y amor para el indígena, del cual dijo: "Hay que echar a andar al indio para que América pueda marchar adelante".

A principios de 1877 un nuevo campo se abrió a su vida y acción desde Guatemala. Es el de profesor primero de la Escuela Normal y de la Universidad después; en ambos lugares dejó oír palabras luminosas que despertaron entusiasmo entre los estudiantes por el patriotismo enunciado.

Todo lo ocurrido renació el proyecto de fundar una Revista Guatemalteca, lo cual materializó en abril de 1878, pero la publicación no estaba destinada a ver la luz.

Martí volvió a Cuba por un breve lapso tras concluir la Guerra de los Diez Años, pero terminó por ser deportado en septiembre de 1879.

Un año después logró llegar a Nueva York, Estados Unidos, con un profundo conocimiento del inglés que nunca había puesto suficiente en práctica.

Pero la revista norteamericana The Hour, de reciente creación, lo invitó a colaborar como crítico de arte en inglés, lo cual no lo arredra.

Se denomina "crónica" al comentario en torno a algún suceso de actualidad y esta forma era totalmente desconocida antes del último tercio del siglo XIX; él aceptó audaz el encargo y recibió la tarjeta de periodista de la publicación para presentarla en museos y galerías.

De hecho, las crónicas agradan a los lectores y ocupa el primer lugar entre las atracciones de la publicación.

Motivos personales incitaron a Martí a viajar a Venezuela el primero en febrero de 1881 y, cuando llegó, ya era conocido en Caracas por su fama de periodista, escritor, poeta, orador y patriota, pero sintió de nuevo la necesidad de crear una publicación como intentó en Ciudad de Guatemala.

Revista Venezolana apareció en julio del propio año, pero en ese país no podía hablarse de libertad sin el beneplácito del gobernador Guzmán Blanco, quien lo llamó a su presencia: la entrevista fue tan tensa que salió de ella decidido a partir.

Su carta de despedida a los venezolanos, dirigida a Fausto Teodoro de Aldrey y publicada en La Opinión Nacional, fue una declaración de principios: "De América soy hijo y a ella me debo".

Aldrey concertó con Martí colaboraciones que debía enviarle desde Nueva York. Así lo hizo con rapidez y asiduidad casi increíble, pero comenzaron las instrucciones limitadoras y decidió volver a escribir para La Opinión Nacional.

De Buenos Aires y Ciudad de México recibió nuevas solicitudes. El 15 de julio envió la primera correspondencia a La Nación y en ella deslizó en su concepto de lo que debe ser el periodismo:

"Lo primero no puede ser, en estos tiempos de creación, mero vehículo de noticias, ni mera sierva de intereses, ni mero desahogo de la lujosa imaginación". Martí concibió la misión de la prensa como una obra educadora y, por lo tanto, creadora.

Bartolomé Mitre, miembro de la redacción de La Nación, escribió a Martí una carta donde le solicitó se convirtiera en corresponsal del periódico en Estados Unidos, debido a la reproducción de la primera carta en Argentina y otros países, mereciendo favorables conceptos de su lectura.

Aceptó el ofrecimiento a partir de 1882 y hasta que las exigencias de la lucha por la independencia de Cuba absorbieron todo su tiempo.

En el propio año comenzó a publicar en Nueva York una revista en español titulada "La América" totalmente redactada por él, que insistía en los puntos esenciales donde habría de apoyarse la educación de los hombres de nuestra América.

Por otra parte, cada vez más enfrascado en la causa cubana sostuvo una polémica con los diarios The Manufacture, de Filadelfia, y The Evening Post, de Nueva York, que publicaron artículos injuriosos contra los cubanos.

Martí difundió luego en un folleto esos artículos ignominiosos traducidos y seguidos del suyo titulado "Vindicación de Cuba"; había llegado a ser un periodista continental, no ha existido en el periodismo latinoamericano ningún otro que haya alcanzado tan general reconocimiento.

La idea de una nueva revista escrita por su mano volvió a urgir al desaparecer "América". Una de las más soñadas fue "La Edad de Oro", dedicada a los niños, y en ella se convirtió en padre y amigo por ser una obra con una belleza y frescura inigualables, que nadie ha logrado en ningún idioma.

Pero en 1891 comprendió que había llegado el momento de hacer el esfuerzo supremo por lograr la libertad e independencia de Cuba, y renunció a todas las representaciones consulares y las colaboraciones periodísticas.

Entró completamente en la fundación del Partido Revolucionario Cubano, mientras el 14 de marzo de 1892 publicó el primer periódico Patria; un mes después proclamó el PRC y fue designado Delegado.

El 17 de abril publicó en Patria El Papel de la Revolución Cubana y El futuro de Cuba en América, que habló muy alto de su extraordinaria visión: "Un error en Cuba, es un error en América, es un error en la humanidad moderna. Quien se levanta en Cuba, se levanta para todos los tiempos."

Mario Mainadé es presidente de la Comisión de Calidad de Prensa Latina, Cuba.

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Mi día fuera del tiempo

Silvina Fardel (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Hoy es mi día fuera del tiempo 48, según los Mayas, tiempo de revisión. Como de costumbre, las ideas fluyen fugaces, mientras voy haciendo desde el despertar. Organizo las tareas de lo cotidiano, agregando en el camino las que habían quedado sin terminar, y tratando de retener las futuras que van naciendo. Para qué, no sé, al menos escribo las ideas, para luego evaluar sus con/sin razón.

Renacen las palabras, empiezo a escribir canciones de nuevo e intento darles forma con música; eso me energiza y armoniza.

El tiempo natural sigue su curso, y en el camino acomodo según la necesidad, aprendiendo (de la memoria), a resolver sin estrés las dificultades (inevitable condimento, mal que nos pese, del vivir); que ellas no logren ocultar lo importante, para mí, lo humano.

Llega la hora de apurar y materializar el almuerzo; enciendo la tele para escuchar las noticias, sabiendo la carga negativa que vendrá; las buenas casi que ni entran en ese espacio (¡el tiempo tiene que significar ganancias!)

Las malas son: resurgen epidemias de cólera en los países pobres, coletazos de terremotos (Hawaii, Nigeria y vaya a saber donde más ¡sobre llovido, mojado!).

Algo inusual me entusiasma..., y pongo mas atención; la municipalidad de Las Heras y otros organismos investigan e inician acciones contra uno de los intocables mendocinos que vive en el oeste, en el pedemonte de la ciudad, en una ostentosísima mansión cuyo avalúo fiscal es de ¡318 pesos!, y se le suman otras "anormalidades". Siempre me hizo reír lo grotesco, y se me desprende naturalmente, pero claro solo un minuto. Después viene la impotencia de saberse burlado, atropellado. Las leyes se implantan como y cuando quieren los poderosos, ¿no? Y para los perejiles, ¡lo duro! Me saco el sombrero ante los quijotes que luchan contra eso.

Atrás de eso y por último el gobierno llama a la población para congregarse pacíficamente por la memoria del "ya no más", incentivando los derechos humanos. Comparto la idea, ¡no hay que olvidar para poder crecer! El dolor me enseñó que debo procesar el pasado para transmutarlo en algo mejor.

Entonces clamaré para que entendamos que no hay que herir al otro; por la igualdad de oportunidades para todas las personas; para culturizar, y así preservar de tantas injusticias a las futuras generaciones; para acabar con la inmunidad y los privilegios, pediré por los derechos humanos humanizados.

Personas sabias dijeron que "no podemos pelear con otros más que con uno mismo"; y que "¡todos somos las ramas de un mismo árbol!"

El noticiero y mis divagues expiran su momento, y comparto el tranquilo almuerzo con mi hija; para luego, instantáneas mediantes, seguir con lo planeado. Un día como otros, un día simpático.

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Poema

Guillermo Henao (Desde Medellín, Colombia. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

A veces se puede creer que todos ellos son amigos,
estos que me dicen aquí.
Entonces uno ríesaludacanta,
pero también se finge.

Sin embargo es bueno sentirse entre amigos.
La esperanza nace y se afianza en nosotros,
el gozo nos embarga y se ríe de veras
porque adentro también. Aprendemos
a distinguir los unos y los otros. Conocemos
las circunstancias similares,
lo que nos es común.
Si dicen que hay un centro, cualquier punto,
prefiero el punto de los que son amigos.

Un temible hombre corpulento
-largos cabellos y barba,
bondadosos ojos castaños-
el terrible jefe de los luchadores,
el más odiado y calumniado por los poderosos,
jugaba sin embargo canicas con los chicos del lugar.
Recordémoslo una vez en Maitland Park
haciendo cambalache de navajas
con un pequeño escolar de unos diez años.
Lo vi en mi pueblo trabajando de albañil, de cerrajero,
recogiendo café o arriando mulas,
más tarde saliendo de las grandes factorías y de los sindicatos.
Y aún ahora cuanto nos ensaña cada día
se afianza en mí y en mis amigos.

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