miércoles, 24 de noviembre de 2010

“Esos ignorantes que hacemos la guerra”

Juan Gaudenzi (Desde México. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Comentarios a la correspondencia entre Villa y Zapata, reunida y publicada por el documentalista Armando Ruiz.

Terminé de escribir estas líneas, en la ciudad de México, precisamente el 20 de noviembre del 2010. Ese día, exactamente cien años atrás, en diferente partes de este enorme país, pequeños grupos de demócratas, liberales, anarquistas, en su mayoría de la clase media, respondieron al llamado de Francisco Madero, un acaudalado empresario formado en Estados Unidos y Europa, para poner fin, por medio de las armas, a la dictadura de Porfirio Díaz, quien se perpetuó en el poder aproximadamente treinta años.

Lo que comenzó siendo un levantamiento de carácter esencialmente democrático burgués –Madero fue una especie de Kerensky latinoamericano– en poco tiempo se transformó en un movimiento popular y militar sin precedentes en la historia moderna. Anterior a la Revolución Rusa y superior, en el tiempo y el espacio a la Comuna de París, aunque de alguna manera haya compartido con ella su destino trágico.

Pero no todos los ecos históricos que vinieron amplificándose a lo largo de este año a medida que se acercaba el centenario del inicio de la Revolución correspondieron al choque frontal de las armas, las cargas de caballería y los gritos de agonía de más de un millón de muertos.

En medio de tanto estrépito, un tanto estéril en la medida en que la actual política oficial se encargó de opacar el extraordinario cristal a través del cual México y América Latina toda podrían haberse visto y comprendido mejor a sí mismos, se abrió un pequeño pero significativo espacio para la reconstrucción, a través de su correspondencia, de la cordial relación, casi fraterna, entre los dos protagonistas indiscutibles (aunque sí discutidos hasta nuestros días por la reacción) del fenómeno: Francisco Villa y Emiliano Zapata.
Una relación entre dos líderes guerreros, aliados de principio a fin, que impresiona por un nivel de delicadeza, respeto y admiraciones mutuas, fair play, sin precedentes en la guerra; poco frecuente en tiempos de paz.
Y no sólo para intercambiar elogios o relatos de sus respectivas campañas, sino también para analizar algunos de los aspectos mas complejos de la Revolución: la estrategia para consumarla; las amenazas que se cernían sobre ella; la cuestión agraria; la institucionalización del país; las relaciones externas.
Con una sinceridad apabullante; sin cartas ocultas bajo la mesa. Pero con una salvedad: tal vez para no desmoralizar a su principal aliado, mientras en marzo de 1915 Villa lo hizo partícipe de una serie de victorias logradas por su Ejército, un mes más tarde no reflejó –para no decir que minimizó– la magnitud de los reveses sufridos; derrotas que, finalmente, desviarían el proyecto estratégico del “Centauro del Norte” en una dirección insospechada: nada menos que hacia el enfrentamiento bélico contra los Estados Unidos de Norteamérica.
De todas maneras, si uno conoce la relación entre Churchill y Roosevelt, por ejemplo, después de leer la correspondencia Zapata-Villa llega a la conclusión de que la diplomacia entre los líderes anglo-sajones fue mucho menos transparente que la de los rústicos y feroces comandantes mestizos.
Pese a discurrir ésta en un contexto en el que las traiciones, la falta de principios y escrúpulos, estuvieron a la orden del día.

Una historia de traiciones

-Pascual Orozco, uno de los mas destacados jefes revolucionarios de la primera hora (a comienzos del siglo XX se interesó por las ideas anarquistas de los hermanos Flores Magón y en 1909 contrabandeó armas desde los Estados Unidos con destino al inminente levantamiento maderista contra Porfirio Díaz), después de una serie de sangrientas victorias militares que le valieron el grado de general, con Villa como uno de sus subalternos, terminó levantándose en armas contra Francisco Madero y apoyando a su asesino, el dictador Victoriano Huerta.

-Victoriano Huerta fue ministro de Guerra de Madero, pero cuando este pretendió recortar los privilegios de que gozaron las empresas estadounidenses –especialmente en los sectores ferroviario y petrolero– durante el porfiriato (no pagaban ningún tipo de impuestos), el embajador estadounidense Henry Lane Wilson se reunió con él y un grupo de golpistas para firmar el llamado “Pacto de la Embajada”. Su aplicación consistió en el derrocamiento de Madero y su asesinato, el de su hermano y el del vicepresidente Pino Suárez, (esta historia se reprodujo, casi calcada, 60 años después, en Chile). Justo es recordar que inmediatamente después de asumir el nuevo presidente de los Estados Unidos, Woodrow Wilson, destituyó a Lane.

-Venustiano Carranza, empresario, político y militar, Inició su carrera política en su estado natal, Coahuila, durante el régimen de Porfirio Díaz, pero contribuyó decisivamente al derrocamiento de Huerta, siendo nombrado Primer Jefe del Ejercito Constitucionalista. Como tal, organizó las tropas en tres grandes unidades: El Cuerpo de Ejército del Noroeste, comandado por el general Álvaro Obregón; El Cuerpo de Ejército del Noreste, comandado por Pablo González Garza y la División del Norte, comandada por Francisco Villa. Al poco tiempo ordenó a Obregón la captura de Villa, pero el primero terminó en manos del segundo. Villa ordenó el fusilamiento de Obregón pero –algo absolutamente inusual en él– cedió ante el pedido de clemencia de algunos moderados o reformistas, como un hermano de Madero. En las guerras revolucionarias este tipo de contemplaciones o indultos podían tener un costo muy alto: el destino de la Revolución Mexicana se jugó en batalla de Celaya, en 1915. Villa perdió esa y las sucesivas contiendas. El vencedor resultó ser Álvaro Obregón, “el indultado”, quien, presuntamente, fue el autor intelectual de la emboscada que termino con la vida del “Centauro del Norte”, el 20 de julio de 1923. Previamente, desde una Presidencia ilegítima, Carranza había ideado y supervisado la trampa que le tendieron a Zapata en la hacienda de Chinameca, donde lo asesinaron el 10 de abril de 1919.

-Álvaro Obregón, combatió y derroto a Villa por órdenes de Carranza y fue nombrado por éste ministro de Guerra y Marina. Pero en 1920, a raíz de la lucha por la sucesión presidencial, se opuso al candidato de Carranza, el ingeniero Ignacio Bonillas, y después de 15 días de haber escapado de la ciudad de México donde era buscado por la policía, anunció que abandonaba la campaña política para empuñar las armas en contra del gobierno de Carranza. Jaqueado en múltiples frentes, el mandatario decidió trasladar su gobierno a Veracruz, llevándose consigo todas las monedas, billetes y barras de oro y plata existentes en la Tesorería de la Nación. En su huída se internó en la Sierra Norte del Estado de Puebla donde fue asesinado en la madrugada del 21 de mayo de 1920, en el marco de la insurrección obregonista. Obregón, por su parte, fue asesinado el 17 de julio de 1928.

-Hasta una organización de izquierda como “La Casa del Obrero Mundial” fundada durante la presidencia de Madero, renegó de sus orígenes. Aliada con el carrancismo, formó los llamados “Batallones rojos”, grupos para-militares dispuestos a sumarse al combate contra la División del Norte y al Ejército Libertador del Sur.

-El propio Eulalio Gutiérrez, nombrado presidente interino de la República por la Convención de Aguascalientes, en 1914, en reconocimiento a su brillante trayectoria revolucionaria, terminó representando un ignominioso papel. Apoyado por Villa y Zapata, fue desconocido por Venustiano Carranza. Sin embargo, ante el ingreso a la ciudad de México de los Ejércitos de Norte y del Sur en vista del vacío de poder y la amenaza al proceso de institucionalización que ese desconocimiento representaba, declaró a ambos caudillos “traidores al espíritu revolucionario”, renunció a su cargo y se sumó a los verdaderos contrarrevolucionarios, los mismos que poco antes lo habían repudiado.

Y así podríamos continuar hasta la actualidad.

Anticuerpos revolucionarios

Con antecedentes como el de Pascual Orozco y Gutiérrez se entiende perfectamente la preocupación que la correspondencia refleja sobre las amenazas de intriga, engaño y traición, a las que estuvieron expuestos.

“…aunque como Ud. dice que nuestros enemigos intrigan, como en efecto sucede, para hacer fracasar a la causa justa y noble que se defiende. Eso no lo lograrán nunca, jamás, mientras haya un ser viviente en estas regiones de nuestro país, y esté Ud. seguro que nosotros los revolucionarios surianos no nos dejaremos engañar, pues la guerra de tres largos años nos ha dejado duras lecciones. Y lo mismo espero de Ud. que no se deje engañar de los traidores y falsos partidarios de la causa revolucionaria. Ya ve usted a Pascual Orozco hijo. Que después de distinguirse por su patriotismo y buenas intenciones a favor de la patria hasta llegar a ocupar un lugar preferente en la historia de nuestro país, volteó sus armas contra la patria e hizo causa común con los traidores de ella. Y ahí lo tiene usted maldecido por todos los que se creen con derecho de llevar el nombre de los mexicanos. ¿Y por qué?, por haberse dejado engañar de los falsos partidarios de la causa del pueblo.

Por eso mismo digo a usted y como usted me indica igualmente, que no debemos dejarnos engañar de nuestros enemigos. Tengamos cuidado de aquellos falsos idealistas que a la postre se convierten en furibundos personalistas. Tengamos cuidado de aquellas personalidades que con su careta de idealistas hacen la ruina de la patria. Ya ve usted y por experiencia, que las causas personalistas jamás han hecho la felicidad de la Nación, pues al contrario siempre fueron, son y serán las causas de las desgracias de la República.

Ahí está la historia si los tristes acontecimientos de tres largos años de guerra no fueron bastantes para demostrarlo. Por eso vuelvo a repetir a usted que debemos fijarnos bien en todos nuestros compañeros y falsos partidarios para no dejarnos sorprender, a fin de que la causa no sea traicionada y el pueblo burlado de sus esperanzas”. Zapata: 19 de enero de 1914, desde Campamento Revolucionario en Morelos; a Villa; Ciudad Juárez, Chihuahua.

“… En cuanto a trabajos que dice Ud. han estado haciendo enemigos para dividirnos y provocar fricciones entre el Sur y el Norte, ya tenía yo conocimiento de ellos, pero eso no debe de preocuparnos porque las fuerzas de Ud. y las mías se ha unido en fraternal abrazo y ellas tienen que volver al país la tranquilidad y la calma castigando a los políticos intrigantes que a ellos se opongan. Precisamente muchos hombres intrigantes y pérfidos han tratado de acercarse á mí para inculcarme desconfianzas y recelos respecto á Ud.; pero yo le aseguro con toda ingenuidad de mi corazón que nunca les he dado crédito, que castigare con mano dura á los que pretendan dividirnos, que conservare para Ud. los mismos sentimientos de amistad y cariño y que sigo siendo el mismo amigo que Ud. tuvo la oportunidad de conocer en México”. Villa: 27 de diciembre de 1914; único dato de origen; Cuerpo del Ejército del Norte; a Zapata, en Puebla o donde se encuentre”.

“Nosotros, los ignorantes que hacemos la guerra”

Las cartas o notas intercambiadas por el “Centauro del Norte” y el jefe del “Ejercito Libertador del Sur y Centro”, fueron reunidas a lo largo un exhaustivo trabajo de investigación por el documentalista mexicano Armando Ruiz en una obra titulada “Nosotros, los ignorantes que hacemos la guerra”.
El nombre corresponde a la cita textual de un párrafo contenido en una de las misivas.
¿Fue Villa o Zapata quien lo escribió o dictó a uno de sus secretarios?
Lo mismo da porque, pese a tratarse de personalidades muy diferentes, uno de los rasgos compartidos mas sobresalientes fue su convencimiento de que intelectualmente no estaban preparados para otra cosa que no fuese la guerra.
Hay en esto una buena dosis de mal entendida modestia, porque para librar una guerra revolucionaria como ellos lo hicieron hace falta bastante más que una educación académica. Pero, por sobre todo, lo subrayable (o censurable) es su absoluta falta de ambición de poder.

Estaban convencidos de que su papel estaba en el campo de batalla. Que de capitalizar sus victorias militares en el terreno de la política se encargaran otros “no ignorantes”: militares de carrera, intelectuales, pequeño-burgueses, profesionales o políticos a tiempo completo.

Prueba de ello es que cuando sus fuerzas ocuparon la capital del país y ellos se instalaron en la máxima sede del poder político –el Palacio Nacional– teniendo todo a su favor para dirigir desde allí el destino de la Revolución y de la República, se marcharon a los pocos días.

Tal vez esa fue su gran equivocación.

El Plan de Ayala

La correspondencia demuestra que la autovaloración de los caudillos era errónea. Zapata estuvo entre los primeros en reivindicar la Reforma Agraria, no solo en su estado natal, Morelos, sino en todo México. Villa, por su parte, aunque nunca recibió una educación formal, construyó su ideario revolucionario con las enseñanzas de personajes como el acaudalado terrateniente liberal Abraham González (en Chihuahua) y el General Gildardo Magaña Cerda, tal vez uno de los jefes zapatistas menos nombrados y más interesantes. Formado en Estados Unidos (como González), adhirió al anarcosindicalismo, primero, para incorporarse, después, al Ejercito Libertador del Sur. Se afirma que en 1912, estando preso en la penitenciaría del Distrito Federal, coincidió con Villa, a quien enseño a leer y escribir, inculcándole las ideas del agrarismo contenidas en el Plan de Ayala. Por otra parte, Villa, convertido ya en el “Centauro del Norte” nunca perdió de vista la importancia de las relaciones internacionales. Ya fuese para lidiar con el poderoso vecino de su principal zona de operaciones: los Estados Unidos de Norteamérica –por medio de la diplomacia o las armas–, como para analizar las relaciones de Japón y Alemania con sus enemigos.

Una de las preocupaciones centrales que se desprenden de las primeras cartas de Zapata – enfrentado a Madero por la falta de contenido agrario de su acción de gobierno - es la necesidad de que Villa defienda y luche “siempre por el exacto cumplimiento del Plan de Ayala”, proclama política de 1911 en la que el jefe sureño, además de desconocer al gobierno de Francisco Madero, llama a tomar las armas para recuperar las tierras expropiadas a los pequeños campesinos (“la tierra para quien la trabaja”).

El Plan de Ayala sostuvo que las tierras le fueron arrebatas al pueblo por caciques, hacendados y terratenientes y que, por lo tanto, debían ser devueltas a sus dueños originales. Para ello exhortó a estos a presentar sus títulos de propiedad –la mayoría de carácter comunal y originados en el virreinato–, los cuales habían sido declarados sin valor por las Leyes de Reforma, de Benito Juárez.

Con el ajusticiamiento de Madero (a quien Villa siempre apoyó y por quien sintió un especial afecto al punto de llorar sobre su tumba), a principios de 1913, desapareció el principal obstáculo para la unificación de las fuerzas del Sur y del Norte. Ambos caudillos repudiaron al usurpador del poder y asesino de Madero, Victoriano Huerta, y, por lo tanto, en carta del 31 de octubre de ese año Zapata nombra a Villa “Jefe de la Revolución” en el estado de Chihuahua y le anuncia el envío de una comisión para tratar, la unificación de sus fuerzas, la coordinación de operaciones y la adquisición de pertrechos de guerra.

Lo curioso de ese “nombramiento” es que se produjo antes de la formación oficial del Ejercito del Norte, en el ínterin del regreso de Villa a Chihuahua con una fuerza de apenas nueve hombres y sus primeras victorias militares (Casas Grandes y Ciudad Juárez) que, en poco tiempo, lo llevarían a alcanzar el cargo de gobernador provisional de ese Estado.

En enero de 1914 Zapata insiste en recordarle que “los ideales de la revolución del Sur y Centro han sido, son y seguirán siendo de “Tierra y Libertad”, que son las esperanzas y los anhelos del pueblo mexicano.”

Y el 21 de agosto de ese año, desde su cuartel de Yautepec, el comandante del Ejercito Libertador del Sur y Centro vuelve a escribirle al “Centauro del Norte” para manifestarle que”…siempre le he creído hombre patriota y honrado, que sabrá sostener la causa del pueblo bien definida en el Plan de Ayala, porque del cumplimiento de todas las cláusulas del expresado Plan de Ayala, depende la paz de la nación”.

Contra los usurpadores

De su correspondencia y accionar se desprende que ambos caudillos siempre tuvieron claro un principio político fundamental: las instituciones de la Republica, incluida la Presidencia, solo podían surgir de un proceso que debía comenzar con una junta de los principales jefes revolucionarios de los distintos estados, para que nombraran a un presidente interino. Este sería el encargado de convocar a elecciones para la formación de un nuevo Congreso de la Unión que, a su vez, llamaría a comicios para la integración de los demás poderes.

Ese procedimiento estaba contemplado expresamente en el artículo doce del Plan de Ayala. Cualquier otro mecanismo o subterfugio utilizado por militares o políticos espurios, oportunistas y personalistas, sería rechazada, como de hecho lo fue, por Zapata y Villa.

En el curso de una Revolución, el poder no podía provenir de otra cosa que no fuera de la boca de los fusiles victoriosos, representados “por los principales jefes revolucionarios de los distintos estados”.

Por eso, no dudaron un instante en desconocer y enfrentar al traidor Huerta:

“…para que con las fuerzas que ya existen lo mismo que con las que en lo sucesivo reúna y organice, active la campaña que se emprende contra los defensores del mal Gobierno ilegal de Huerta, hasta llegar a atacar a la Capital de la República en unión de las tropas insurgentes del Sur y Centro…”. Zapata: 23 de octubre de 1913; desde el “Campamento Revolucionario de Morelos”; a Villa, en “su campamento”.

En cuanto a Carranza, quien tras la derrota de Huerta había ingresado con el Ejercito Constitucionalista en la capital para tomar el poder:

“…pues tengo conocimiento de que el señor Carranza, pretende burlar los principios del referido Plan (de Ayala) al intentar sentarse en la silla presidencial, sin la votación de los jefes revolucionarios de la república, lo cual es muy peligroso porque por ese procedimiento la guerra seguirá hasta su fin, pues los revolucionarios que sostenemos el citado Plan, de ninguna manera permitiremos que sea burlado en lo más insignificante. Espero que en usted seguiré viendo al hombre patriota y honrado, que sabrá adherirse a nuestra bandera y defenderla con desinterés como hasta hoy viene luchando y esté usted seguro que de esa manera haremos la paz y prosperidad de la república, pues crea usted que la formación del gobierno provisional, es la base fundamental de la gran obra popular que mejorará la condición social de nuestro pueblo y le salvará de la terrible miseria que le envuelve hace tiempo. Así es que, mi buen amigo, espero que me ayudará a llevar a cabo la implantación de nuestro programa en bien del pueblo mexicano.

Sin otro asunto de momento, lo saludo y le deseo todo género de felicidades.

Soy de usted afmo. atto. amigo y seguro servidor”. Zapata; 21 de agosto de 1914; desde el “Cuartel general en Yautepec”; a Villa, en Torreón, Coahuila.

“Muy estimado general y buen amigo:

Confirmo mis cartas anteriores de fechas recientes y nuevamente manifiesto a usted que ha llegado el momento solemne de que el gobierno provisional de la república se establezca y ahora más que nunca debemos tomar empeño para que los ideales del pueblo mexicano, que están bien definidos en el Plan de Ayala, no sean burlados, pues que el gobierno provisional debe ser netamente revolucionario para garantía de la causas del pueblo que es el Plan de Ayala, pues nada más justo que el presidente provisional sea electo por votación directa de todos los jefes revolucionarios del país, tal y como lo dispone el artículo doce del Plan de Ayala, porque de no ser así esté usted seguro que la guerra continuará según dije a usted antes en otra correspondencia, si mal no recuerdo fue el día 19 de enero del presente año, lo mismo que por la carta que dirigí al señor general Lucio Blanco, de la cual adjunto copia, verá usted que los sostenedores del Plan de Ayala, estamos dispuestos a que la guerra siga hasta su fin si alguien
pretende pisotear los intereses del pueblo, burlando el programa revolucionario definido en el Plan de Ayala.

Yo confío en su patriotismo, pues siempre le he considerado buen patriota, que se preocupa por el bienestar del pueblo y nunca jamás por que una o dos personas se aprovechen y lucren a la sombra de la revolución.

Nuestro mutuo amigo el señor general Magaña, hablará a usted extensamente sobre los adelantos de esta gran revolución popular, que hace varios años estalló con un puñado de hombres y ahora cuenta con más de sesenta mil máuseres en manos de soldados patriotas, que están prontos a sacrificarse en aras de la bandera que defienden antes que permitir que sea burlada.

Sin otro particular de momento y deseando que usted se conserve bien, me repito su afmo. atto. amigo y seguro servidor”.Zapata; 25 de agosto de 1914; desde el “Cuartel General en Yautepec”; a Villa; en Chihuahua.

“Muy estimado compañero y fino amigo:

No pudiendo ya esta División del Norte que es a mi mando tolerar por más tiempo la conducta antipatriótica de Venustiano Carranza que tiende por todos conceptos a desunirnos, a sembrar la ruina en el país y a inspirar la desconfianza en el extranjero y viendo fundadamente que sus miras son personalistas y que para él la felicidad del país es un mito y le interesa poco o nada; todos mis generales y yo comprendiendo que es absolutamente indispensable y necesario salvar cuanto antes a nuestra patria del precipicio a que quiere lanzarla con sus inconsecuencias y caprichos el llamado Primer Jefe del Ejército Constitucionalista, con esta fecha lo hemos desconocido como jefe de la nación, y desde luego nos aprestamos a hacerlo que entregue el poder a los verdaderos representantes del pueblo.

Como Venustiano Carranza es obstinado y en él no existe ni el más pequeño átomo de patriotismo, antes de abandonar el poder tendrá que luchar, por cuyo motivo ya me preparo para marchar inmediatamente a la capital de la República y si no se rinde atacarlo y darle el castigo que merece.

Usted cuyos sentimientos patrióticos y buenas intenciones en favor del pueblo son bien conocidos, habiéndolo demostrado con la actitud que ha asumido desde el año de 1910 en que ha luchado con constancia por el bienestar del pueblo mexicano, se servirá esta vez como en las anteriores poner sus servicios tan valiosos a la disposición de la causa del pueblo. Por consiguiente espero con todo fundamento que usted, inspirándose en el mismo sentimiento que yo, desconocerá también a Venustiano Carranza y equipará y preparará convenientemente sus fuerzas para que tan luego como yo me aproxime a la capital de la República, en combinación con mis fuerzas la ataquemos e implantemos las autoridades que han de preocuparse por el verdadero engrandecimiento de nuestra patria.

El portador de la presente, enviado de usted, a quien he tenido el gusto de recibir y atender con las consideraciones que se merece, dará a usted más detalles y explicaciones sobre el particular, no dándoselas yo en esta carta por el poco tiempo de que dispongo para ello, en virtud de tener que preparar inmediatamente y con toda urgencia nuestra marcha hacia el Sur a fin de que el movimiento tenga más éxito y el golpe sea más certero.

Esperando tener el gusto de estrechar pronto su mano me es grato ofrecerme como su afmo. compañero, amigo y S. S”. Villa: 22 de setiembre de 1914: desde Chihuahua, Chihuahua; a Zapata “Donde se encuentre”.

Finalmente, tras superar todo tipo de maniobras y trampas, ambos jefes lograron, mediante la superioridad de sus fuerzas y la firmeza de sus principios, imponerle a Carranza su objetivo de reunir a todos los jefes revolucionarios (zapatistas, villistas y carrancistas) en la “Soberana Convención Revolucionaria” de Aguascalientes, en la que Eulalio Gutiérrez fue electo como presidente interino de la República., en medio de la ovación de todos los presentes.

Carranza desconoció ese nombramiento.

“En vista de que el señor don Venustiano Carranza, y algunos otros jefes militares y gobernadores de la República, han desconocido las decisiones de la Gran Convención Militar Revolucionaria que tuvo lugar en esta población, y de manera expresa y terminante se ha declarado rebelde, desconociendo el nombramiento hecho por la asamblea en favor del general Eulalio Gutiérrez como Presidente provisional de la República, de acuerdo también con los delegados que usted mandó, y negándose a entregarle el poder el día de hoy, que expiró el plazo que le puso la Convención; ha llegado el momento que se rompan las hostilidades de manera decisiva y vigorosa en contra de aquel mal ciudadano, y mañana mismo empezaré mi avance rumbo a la capital de la República, cuya plaza espero tomar dentro de poco tiempo, pues cuento con suficientes elementos para ello.

Como según parece, el núcleo más poderoso de fuerzas enemigas se encontrará en el Estado de Puebla, le recomiendo que al recibo de la presente se sirva usted disponer que el mayor número posible de las fuerzas de su mando se sitúen entre México y Puebla, a fin de interceptar el paso de fuerzas que Carranza tratará de enviar a la capital de la República.

Confío en que pondrá usted toda su actividad y empeño en realizar este movimiento de tropas a la mayor brevedad posible, pues es muy importante su ayuda y cooperación para el mejor resultado de las operaciones militares que yo emprenderé sobre la capital.

Saludándolo con el afecto de siempre, y esperando tener el gusto de abrazarlo muy pronto, quedo de usted afmo. amigo, compañero y seguro servidor”. Villa; 10 de noviembre de 1914, desde Aguascalientes; a Zapata, en el Estado de Morelos.

Como, tras el desconocimiento de Gutiérrez, Carranza había ordenado la salida de todas sus fuerzas de la capital, para establecer un gobierno de facto en Veracruz, el camino para que los verdaderos revolucionarios tomaran el poder estaba expedito….

La ocupación de la capital

“Creo oportuno participarle, que no entraré a la Capital de la República con las fuerzas de mi mando, hasta que no tenga el gusto de hacerlo en compañía de usted; pues deseo que todo el mundo se dé cuenta de que estamos unidos fraternalmente y dispuestos a hacer toda clase de esfuerzos y sacrificios, por el bienestar y tranquilidad de nuestra patria por la que tanto hemos luchado, usted en las montañas del Sur y yo en las estepas del Norte.

Reitero a usted las seguridades de mi consideración y aprecio”. Villa; 1 de diciembre de 1914; desde el “Campamento de Tacuba, Distrito Federal”, a Zapata “donde se encuentre”.

En realidad, Zapata se le había adelantado. Prácticamente el mismo día de la salida de las tropas de Carranza, el Caudillo del Sur y sus hombres ingresaron sigilosamente en la capital y se apoderaron del Palacio Nacional.

Si este “corrido” (canción popular), anónimo, tiene algún apego a la verdad, el hecho ocurrió, mas o menos, así:

Voy a cantarles señores,
lo que ayer nos ocurrió,
que el general Emiliano
por San Lázaro llegó.
Llegó a la Escuela de Tiro
y luego se fue al hotel
que queda muy inmediato
y pasó la noche en él.
Dijo que muy poco tiempo
aquí va a permanecer,
pues se ausenta para Puebla
a cumplir con su deber.
Fue noviembre veintisiete
cuando esto se anunció,
y el veintiocho en la mañana
hasta Palacio llegó.
Todos los exfederales
con uniforme de gala
en correcta formación
lo esperaron a su entrada.
Las campanas repicaron,
las salvas se sucedieron
y las armas descargaron
las guardias que lo supieron.
El pueblo sin ser llamado,
muy luego se presentó
a darle la bienvenida
por su entereza y valor.

Viva Zapata, señores,
digan todos a una voz,
¡Viva Zapata! que a México
la paz nos viene a traer.
Los soldados de Zapata
son humildes y sinceros,
no son cual los carrancistas
orgullosos y altaneros.
Con traje de labradores
van por la ciudad pasando,
y sin causar mal a nadie
de honradez ejemplo dando.

Sin embargo, Zapata y sus hombres permanecieron poco tiempo en la ciudad y se retiraron a las afueras en espera de la llegada de Villa.
El histórico encuentro entre los máximos jefes revolucionarios se produjo en Xochimilco el 4 de diciembre de 1914 y dos días después, al frente de unos 50 mil hombres, hicieron su famoso ingreso en la capital y el Palacio Nacional.
La explicación de porque decidieron abandonarlos al cabo de unos días no puede deducirse de ninguna de las cartas, aunque las fechadas con posterioridad a ese hecho confirman la historia conocida:

Mientras Carranza preparaba su contraataque desde Veracruz, Obregón se desplazó hacia el Norte en una operación de “pinzas” para cercar al enemigo en el centro del país. Por lo tanto, los dos caudillos no pudieron concretar su propósito de unificar sus ejércitos y debieron volver al antiguo esquema; Zapata se dirigió a combatir a los carrancistas en Puebla con el objetivo estratégico de llegar a Veracruz, mientras Villa regresó al Norte con un doble propósito: consolidar su autoridad político-militar y combatir a Obregón.

Pero, mientras el primero consiguió “limpiar” de carrancista el estado de Puebla y no fue mas lejos por falta de armamento y municiones, el segundo sufrió las ya mencionadas derrotas y, persuadido de que el enemigo principal eran los Estados Unidos de Norteamérica, cuyo gobierno había reconocido a Carranza como presidente, facilitando sus operaciones bélicas a través de la frontera y abasteciéndolo de pertrechos bélicos, decidió enfrentar al vecino del Norte.
“Actualmente podemos felicitarnos de haber alcanzado una nueva victoria, pues con la toma de esta plaza que tuvo lugar ayer, ha quedado limpio de carrancistas el estado de Puebla. La ocupación de esta ciudad vino a ser el término de una serie de combates desarrollados durante los días 12, 13, 14, 15 y hoy al amanecer, habiéndose tomado las plazas de San Martín Texmelucan, Frailes, San Jerónimo y Cholula, y otras de menor importancia que no obstante su insignificancia como poblaciones, contenían crecido número de enemigos por sus condiciones estratégicas.

Cuando nos veamos tendré el gusto de referir a usted con detalle todas y cada una de las operaciones llevadas a cabo, las que dieron por resultado la ausencia del carrancismo. Espero tendrá usted la bondad de informarme del resultado de sus trabajos, en la creencia de que ya irán muy adelantados también”. Zapata; 16 de diciembre de 1914; desde Puebla; a Villa; en “su campamento”

“Como Ud. sabrá tenemos sitiado al enemigo carrancista tanto en la Ciudad de México como en Puebla y las fuerzas de mi mando, constantemente lo hostilizan haciéndole numerosas bajas; solamente a la escasez de parque se debe que no hayamos tomado la Ciudad de México, pues mis tropas están bastante bien dispuestas; en este concepto, he de merecer a Ud. se sirva mandarme la mayor cantidad que pueda, de parque mausser siete milímetros, treinta treinta y de cañón, pues estas municiones son indispensables para violentar la toma de las plazas de México y Puebla y continuar el ataque al Puerto de Vera-Cruz”. Zapata; 20 de febrero de 1915; desde Cuautla, Morelos: a Villa; en “su cuartel general”. (Villa nunca pudo satisfacer esa demanda).

“En estos días he estado sosteniendo rudos combates con la columna de Álvaro Obregón, que en número de diez y seis a diez y ocho mil hombres pretende avanzar hacia el Norte y creo que si fuerzas de usted atacan al enemigo por la retaguardia y avanzan rápidamente hasta Querétaro o sus cercanías, se obtendrá el éxito apetecido y el enemigo tendrá que fijar su atención en dos partes y dividir su columna. No dudo que, convencido usted de lo importante que es aniquilar a Obregón, me ayudará a derrotarlo y efectuará los movimientos que indico”. Villa; 17 de abril de 1915; desde Irapuato; a Zapata; “su Cuartel General, donde se encuentre”,

Contra los Estados Unidos

Ese ex bandolero y cuatrero “ignorante” –según su propia valoración– y “asesino implacable” –según sus enemigos de siempre– llamado José Doroteo Arango Arámbula, quien paso a la historia de México y el mundo como Francisco “Pancho” Villa, fue uno de los precursores del antiimperialismo latinoamericano.

Junto al cubano José Martí estuvo entre los primeros en comprender que una auténtica Independencia y una transformación revolucionaria en las relaciones de producción y condiciones de vida de las naciones y pueblos oprimidos de América Latina eran – y son – impensables sin un cambio en la correlación de fuerzas con los Estados Unidos de Norteamérica.

No es que haya teorizado al respecto. Su vida y sus luchas – probablemente contra su voluntad de hombre de acción – lo proyectaron a la categoría de un estadista capaz de analizar y valorar la importancia de las Relaciones Internacionales, especialmente con Washington, para la marcha y el destino de un proceso revolucionario tan próximo y tan dependiente, en términos económicos, políticos y militares, a la Nación llamada, según un supuesto “destino manifiesto” a reemplazar a España, primero, y a Gran Bretaña, después, en el dominio de todo el continente.

Como estadista y conciente de las debilidades y limitaciones del proceso revolucionario que dirige junto con Zapata, primero priorizó la vía político- diplomática:

“Pasando a otro asunto, debo manifestarle que de algunos días a esa parte, es muy sospechosa e inquietante la actitud del Gobierno de los Estados Unidos para nosotros. Por mucho tiempo nos han dejado más o menos tranquilos para que dilucidemos nuestras cuestiones y las decidamos como mejor nos plazca, pero últimamente, ya sea por la necesidad de garantizar los intereses y vidas de sus nacionales, por la presión que sobre el Gobierno americano ejerzan las potencias extranjeras, deseosos de que la paz se haga para poder beneficiar a sus nacionales o ya, más bien, para impresionar al pueblo americano en favor del partido democrático o para preparar la reelección de Wilson en los próximos comicios, lo cierto es que, aquella actitud prudente y mesurada se ha tornado en agresiva y violenta. Claro está que, por nuestra parte y como hombres de honor y de vergüenza, rechazaríamos la injuria con la injuria y jamás permitiremos que nuestro suelo fuera hollado; pero con temeridad y heroísmo no salvaríamos de los peligros que pudieran envolverla, a nuestra Patria. Necesitamos buen criterio, unidad, talento y no poco desinterés. En mi concepto y salvo la mejor opinión de usted, es indispensable trabajar eficazmente porque se unan de hecho, no solamente los elementos dispersos del Gobierno sino hasta nuestros propios Ejércitos.

Ustedes naturalmente, desearan conservar la zona que controlan, puesto que conocen perfectamente el terreno y pueden disponer de sus elementos naturales; pero aunque nosotros quisiéramos marchar a esa zona con el fin de unirnos con usted, tropezaríamos con graves inconvenientes fracasarían en absoluto nuestros esfuerzos, por las siguientes razones: Una vez internados en el centro de la República y dejando enemigos poderosos a la retaguardia, quedaríamos cortados de nuestra base de operaciones y aprovisionamiento; nos faltaría en absoluto la comunicación con los Estadios Unidos del Norte; perderíamos la región carbonífera y quedaríamos en la imposibilidad de mover nuestros trenes por falta de combustible, Serían insuficientes los recursos naturales de la región que ustedes dominan, para abastecer y aprovisionar convenientemente a todas las fuerzas de mi mando. Colocados en tan difíciles circunstancias, no nos podríamos pertrechare ni municionar nunca y acabaría nuestro Ejército por inanición. En dilema tan desagradable y tan crítico, no me queda otra cosa más, que proponerle: o bien que salga todo el Ejército suriano hacia el Norte a ponerse en contacto con las fuerzas de mi mando, o en último caso, si el Ejercito no quiere usted movilizarlo, darle facilidades a la Honorable Convención para que traslade su residencia a alguna de las ciudades más importantes que estamos dominando en esta zona; naturalmente, dándole las facilidades posibles y permitiendo que vengan los apreciables representantes de usted.

Esta maniobra tiene una trascendencia más alta y favorable que pueda usted imaginarse; pues una vez llevándolo a cabo, obtendríamos indudablemente el reconocimiento de nuestro Gobierno por el de los Estados Unidos, y esto significaría el triunfo completo y definitivo de nuestro partido.

En vista de todo lo manifestado, apelo a su patriotismo, talento y honradez de usted, para que autorice el traslado de la Honorable Convención, ordenando al mismo tiempo que, algunas de las fuerzas de usted escolten a tan respetable Cuerpo y se le faciliten los medios de transporte que usted pueda dispone”r. Villa; 12 de junio de 1915; desde Aguascalientes; a Zapata; “donde se encuentre”.

Después, como guerrero revolucionario, ante el fracaso de la primera vía, optó por la acción bélica, por desatinada o descabellada que pudiera parecer. ¿Cuántas veces en el curso de la historia, un golpe de mano, una operación “imposible”, una táctica novedosa o sorprendente, cambio el curso de los acontecimientos? ¿Cuántos hombres sobrevivieron en el desembarco del “Granma” para permitirle exclamar a Fidel Castro “¡Ya triunfamos!” ¿Ocho, nueve?

Por eso se lanzó sobre Columbus y después de burlar la “operación punitiva” comandada por Pershing, pensó en una guerra en mayor escala. Pasar a la ofensiva, porque el poder norteamericano –como lo haría hasta nuestros días en toda América Latina– estaba decidido a acabar con la Revolución.

“Supongo que ha de estar bien informado acerca de la situación general de nuestro país; pero si por cualquier circunstancia no estuviese al corriente de los acontecimientos que últimamente se han desarrollado en la parte Norte de la República, me voy a permitir hacérselos saber a continuación

Como anuncié a Ud., en varias cartas que tuve el gusto de dirigirle de Aguascalientes, Torreón y otros puntos, el nuevo plan de campaña que en aquella época decidimos desarrollar los Generales del Ejército del Norte, consistía en reconcentrar todas las fuerzas de mi mando al Estado de Chihuahua para invadir inmediatamente el de Sonora,
terminar allí la campaña que en contra del enemigo tenía iniciadas las fuerzas convencionistas que operan en dicha entidad y llevármelas juntamente con mi columna por Sinaloa, Tepic, Jalisco y Michoacán, hasta tener el placer de llegar a donde Ud. se encontrara. Naturalmente que este movimiento me ofrecía facilidades y ventajas en virtud de encontrarse el principal núcleo de carrancistas al mando de Obregón ente San Luis Potosí, Zacatecas, Saltillo y Monterrey, en donde había logrado dejado embotellado, por medio de intrépidos y atrevidos movimientos de mis tropas que destruyeron las vías de comunicación, impidiendo al enemigo todo movimiento rápido de avance y retroceso.

Desgraciadamente mis proyectos se vieron frustrados porque el enemigo contó con el apoyo indebido y descarado del Gobierno Americano. Excuso decir a Ud. las innumerables fatigas y penalidades que sufrieron mis fuerzas en una jornada de 25 días a través de la árida y abrupta Sierra Madre, trasportando 42 cañones de grueso calibre por lugares donde no hay caminos carreteros y hasta se dificulta el paso de los jinetes. Pero todas esas vicisitudes fueron vencidas por mis tropas con el estoicismo propio del soldado que lucha por convicciones, y encontrándonos a inmediaciones de Agua Prieta y en vísperas de atacarla llegó al enemigo por territorio Americano y en trenes, un refuerzo de cinco mil carrancistas que el gobierno de los Estados Unidos permitió pasar.

¿Puede registrarse mayor acto de ofensa para el pueblo mexicano y ataque a su Soberanía Nacional?

Por un rasgo excesivo de delicadeza y dignidad por parte mía y deseando evitar un conflicto armado con los Estadios Unidos, impedí a mis fuerzas que se lanzaran desde luego sobre territorio americano como querían hacerlo con toda justificación, para castigar a los que impunemente se burlaban de nuestros sacrificios sin más derecho que el de la fuerza.

A medida que continué mi avance hacia las plazas situadas a lo largo de la frontera en el estado de Sonora, los carrancistas se movilizaban en trenes por territorio americano con el objeto de atacarme y ocuparlas antes que yo. En Nogales, con un cinismo y descaro que avergüenza y hace estallar en cólera el decoro y dignidad de mi raza, los soldados americanos, al acercarse los carrancistas y aprovechándose de la confusión que reinaba en esos momentos, hicieron fuego sobre nuestras tropas.

Encontrándome ya frente a Hermosillo supe que el enemigo, contando con la ayuda de los americanos, pensaba movilizarme en trenes por Estados Unidos para toma Ciudad Juárez. Como al lograrlo me privaba de mi base de aprovisionamiento y me perjudicaba con ello enormemente, traté de impedirlo dirigiéndome violentamente al Estado de Chihuahua a través de la Sierra Madre.

Por muchos motivos no pude llegar a tiempo y mis presentimientos desgraciadamente se habían realizado, encontrándome Ciudad Juárez en poder del enemigo. Aunque contaba con fuerzas aguerridas y en buen número para emprender una enérgica embestida contra el enemigo y arrojarlo fuera del Estado que ha sabido se heroico cuantas y cada vez que lo reclama el bienestar del país, quise tratar ese asunto en Junta de Generales para estudiarlo detenidamente.

En dicha reunión, todos los Generales y Jefes del Ejército que es a mi mando, quedamos convencidos plenamente de que el enemigo común para México es actualmente Estados Unidos y de que la integridad e independencia de nuestro país está a punto d perderse si antes todos los mexicanos no nos unimos y con las armas en la mano impedimos que la Venta de la Patria sea un hecho. Porque ya ha de conocer Ud. los tratados que Carranza celebró con el Gobierno de Washington. En ellos se compromete a ceder a los Estados Unidos la Bahía Magdalena por el término de 99 años, así como los ferrocarriles del Istmo de Tehuantepec y Nacionales y las concesiones solicitadas en la zona petrolífera. Además, los Ministros de Hacienda, Gobernación y Relaciones Exteriores del Gobierno Mexicano deben ser nombrados a gusto de la Casa Blanca. A cambio, se les hará un préstamo a Carranza de quinientos millones de dólares que cubrirá con los impuestos que recauden en las aduanas terrestres y marítimas y con las fuentes de ingresos públicos, para lo cual deberán ser nombrados interventores por el Gobierno Americano.

Por lo anterior, verá Ud. que la Venta de la Patria es un hecho, y en tales circunstancias y por las razones expuestas anteriormente, decidimos no quemar un cartucho más con los mexicanos nuestros hermanos y prepararnos y organizarnos debidamente para atacar a los americanos en sus propias madrigueras y hacerles saber que México es tierra de libres y tumba de tronos, coronas y traidores.

Con el objeto de poner al pueblo al tanto de la situación y para organizar y reclutar el mayor número posible de gente con el fin indicado, he dividido mi Ejército en guerrillas y cada jefe recorrerá las distintas regiones del país que estime convenientes, mientras se cumple el término de seis meses, que es el señalado para reunirnos todos en Chihuahua con las fuerzas que se haya logrado reclutar y hacer el movimiento que habrá de acarrear la unión de todos los mexicanos.

Como usted es mexicano honrado y patriota, ejemplo y orgullo de nuestro pueblo y corre por sus venas sangre india como la nuestra, estoy seguro de que jamás permitirá que nuestro suelo sea vendido y también se aprestará a l defensa de la Patria.

Como el movimiento que nosotros tenemos que hacer a los Estados Unidos sólo se puede llevar a cabo por El Norte en vista de no tener barcos, le suplico me diga si está de acuerdo de ir personalmente a encontrarlo y juntos emprender la obra de reconstrucción y engrandecimiento de México, desafiando y castigando a nuestro eterno enemigo, al que siempre ha de estar fomentando los odios y provocando dificultades y rencillas ente nuestra raza”.Villa; 8 de enero de 1916; desde la Hacienda San Jerónimo, en Chihuahua; a Zapata, en “su campamento, donde se encuentre”.

En este texto solo se comentan y reproducen párrafos de algunas de las 27 cartas contenidas en el libro de Ruiz. Un análisis aparte ameritaría, por ejemplo, la negociación entre los dos caudillos para consensuar un candidato a la Presidencia interina; un verdadero modelo de cómo llegar a un acuerdo político desde posiciones divergentes, en aras de intereses superiores.

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¿P’a qué sirve el amor?

Jesús Dapena Botero (Desde Vigo, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

À quoi ça sert l'amour? ¿P’a qué sirve el amor?
On raconte toujours Se cuentan siempre
Des histoires insensées historias insensatas.
À quoi ça sert d'aimer? ¿P’a qué sirve amar?
L'amour ne s'explique pas! ¡El amor no se explica!
C'est une chose comme ça! ¡Es una cosa como esa!
Qui vient on ne sait d'où Que viene sin saberse de donde
Et vous prend tout à coup. Y te toma de golpe
Moi, j'ai entendu dire He oído decir
Que l'amour fait souffrir, que el amor hace sufrir,
Que l'amour fait pleurer, que el amor hace llorar,
À quoi ça sert d'aimer? ¿P’a qué sirve amar?
L'amour ça sert à quoi? ¿El amor p’a qué sirve?
À nous donner de la joie Nos da alegría
Avec des larmes aux yeux... con lágrimas en los ojos...
C'est triste et merveilleux! ¡Es triste y maravilloso!
Pourtant on dit souvent Por tanto se dice lo siguiente
Que l'amour est décevant que el amor es decepcionante
Qu'il y en a un sur deux que hay uno sobre dos
Qui n'est jamais heureux... que jamás es feliz…
Même quand on l'a perdu E igual cuando se pierde
L'amour qu'on a Cornu El amor que ha sido infiel
Vous laisse un goût de miel te deja un sabor a miel
L'amour c'est éternel! ¡El amor es eterno!
Tout ça c'est très joli, Todo eso es tan bonito
Mais quand tout est fini mas cuando todo ha acabado
Il ne vous reste rien No deja nada
Qu'un immense chagrin... más que una inmensa tristeza…
Tout ce qui maintenant Todo eso que ahora
Te semble déchirant Te parece desgarrador
Demain, sera pour toi mañana, será para ti,
Un souvenir de joie! ¡Un recuerdo de alegría!
En somme, si j'ai compris, En suma, si he comprendido
Sans amour dans la vie, ¿sin un amor en la vida
Sans ses joies, ses chagrins, sin alegrías ni sus tristezas
On a vécu pour rien? ¿Uno ha vivido para nada?
Mais oui! Regarde-moi! ¡Pero, claro! Mírame a mí!
À chaque fois j'y crois! ¡Cada vez que creí!
Et j'y croirai toujours... Y yo creeré siempre…
Ça sert à ça, l'amour! ¡Para eso sirve el amor!
Mais toi, t'es le dernier! ¡Pero tú eres el último!
Mais toi, t'es le premier! ¡Pero tú, eres el primero!
Avant toi, y avait rien ¡Antes ti, no había nada;
Avec toi je suis bien! ¡Contigo estoy bien!
C'est toi que je voulais! ¡Eres tú lo que quería!
C'est toi qu'il me fallait! ¡Eres tú lo que me faltaba!
Toi qui j'aimerai toujours... Tú a quien amaré siempre-
Ça sert à ça, l'amour!... ¡Para eso sirve eso, el amor!

Eso cantan Edith Piaf y Théo Sarapo, tras estas divertidas caricaturas:

Que aquí vemos cantar en vivo y en directo:

Bien sabemos quién era la Piaf, el gorrión de París; Sarapo, un joven de veintiséis años, se casa con ella cuando era ya una mujer envejecida prematuramente por sus adicciones y la enfermedad, pareciera ser un hijo que cuidaba de una madre anciana, pero tras su muerte en un accidente automovilístico en 1970, la acompañaría para siempre en su tumba. ¿Fue el primero y el último?

Michel Emer, el compositor y poeta de esta bella canción en la que ella convence al hombre de para qué sirve el amor, escribiría para Edith una veintena de canciones.

El enamoramiento, nos dice Rodolfo Moguillansky, es una búsqueda de lo Uno, como medio unificante del ser en falta, para acceder a la completitud, lo cual pareciera ser una fugaz ilusión, pero lo importante es que a pesar de que ese sueño eterno y maravilloso no se dé, no dejemos de de buscar realizarlo.

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Pibe militante

Miguel Longarini (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

En homenaje a Mariano Ferreyra

Llevaba en alto su bandera
tan roja/ como su sangre nueva
como todos los pibes
que soñando viven.

Pensaba que la vida sirve
entre otras cosas para ser libre
como todos los pibes
que soñando viven.

Andaba con la muerte lejos
sabiendo que llega de viejo
como todos los pibes
que sonando viven.

Nada paraba sus ganas
nada paraba su furia
de ponerle su voz al día
de sumarle su sol al viento.
Una bala le quebró el tiempo
al luchador por los sueños.

Estaba llamado por su causa
sabiendo que la paz se alcanza
como todos los pibes
que soñando viven.

Cantaba consignas en su marcha
con el amor hecho cielo
como todos los pibes
que soñando viven.

Peleaba el pan del obrero
en las vías y en todos los terrenos
como todos los pibes
que soñando viven

Nada paraba sus ganas
nada paraba su furia
de ponerle su voz al día
de sumarle su sol al viento.
Una bala le quebró el tiempo
al luchador por los sueños.

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Me llamo Jesús, como Dios

Nechi Dorado (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Ese viernes se levantó como siempre, abrió sus ojazos negros como el abandono, negros como la tristeza de esperar un mañana que nunca llega. Toda la semana estuvo pensando en el próximo domingo cuando se celebrara el Día del Niño, uno más entre tantos que dejaría las manitas vacías y los sueños muertos como tantas ilusiones de los niños pobres.

Hacía frío, la puerta de su humilde casa apenas atajaba un poco el chiflete que se adueñaba del ambiente sin pedir permiso. En el único lugar donde sí se estaba calentito era pegado a sus cuatro hermanitos en el mismo camastro cuyo colchón tenía más pozos que las calles de la villa.

-Atrevido este frío, decía la madre y los niños se reían. Se tapaban con la única frazada tan agujereada como las chapas y cartones que oficiaban de techo por donde la lluvia se colaba, pero que en las noches de luna clara permitía que alguna estrellita “espiona” los vigilara desde el cielo hasta que el sueño los vencía.

Durante todo el día amasó una idea para que el domingo los hermanitos tuvieran un día diferente. La fue perfeccionando mientras apelaba a la buena suerte que tal vez se le daría, sólo era cosa de caminar, caminar, caminar rezando bajito para lograr el resultado esperado.

El sábado al mediodía, Jesús, salió con dirección al barrio de chalecitos de trabajadores que estaba muy cerca de la villa y por donde se sentía un olorcito más lindo.

Debía cambiar su frase de siempre –Doña ¿tiene algo para dar? ya que esperaba que al menos por esa vez no fuera comida.

Cuando llegó a la puerta de la casa de la señora linda que siempre lo recibía con una sonrisa, recordó la primera vez que ella le abriera preguntando y afirmando: -hola ¿Cómo te llamás? Tenés una carita de pícaro vos.

-Me llamo Jesús, como Dios, mi mamá dice que siempre nos ayuda y por eso me puso ese nombre.

Cada vez que golpeó allí encontró algo para llevar al rancho. A veces parece que la mala suerte da un cachito de respiro a los marginados, aunque luego vuelva a descargar su furia contra ellos.

Ese sábado el diálogo niño-mujer fue diferente. Jesús le contó que esa tarde buscaba alguna moneda porque quería comprarle a la Naty una hebillita con peluche y al Diego, al Nico y al Damián, chupetines y chicles.

-Porque mi mamá no puede comprarles nada para el Día del Niño ¿vio?

Era la primera vez que Jesús pedía dinero, era la primera vez que el niño propusiera –doña, le barro la vereda p’ayudarla, o si quiere le hago algún mandado, o le corto el pastito, yo le juro que sé hacerlo.

La señora lo miró con más dulzura que otras veces, le dio un beso en su cabecita y volvió a decirle –tenés una cara de pícaro vos, esperame un momentito.

Volvió con dinero para que él también se comprara algo de su gusto. Además le dio una bolsa con ropa y otra con juguetes. Nada era nuevo pero para ellos…

Jesús le dio un beso que iluminó el rostro de la mujer y salió ligerito rumbo al hogar mientras pensaba –es cierto que Dios siempre nos ayuda, que contenta se va a poner mamá ¡y los chicos!

Pasó por el kiosco de doña Pilar, compró los regalitos y guardó unos pesos para que la mamá pudiera comprar algo para esa noche. Por un momento fue el mejor ministro de economía que alguien pudiera suponer.

Sus ojitos estaba iluminados de felicidad imaginando las caritas de los hermanos cuando vieran que esa vez sí habría Día del Niño para ellos.

A una cuadra de su casa un estampido partió en dos el sonido de una cumbia que sacudía el caserío “Laaaaauuuuraaaaaa, siempre que tú bailas a ti se/ te ve la tanga…”
Mientras de otro lado se escuchaba un chamamé.

La policía corría como desbandada, los disparos sucedían destructivamente y la cumbia seguía sonando su apología de la miseria. Todo era desesperación y el sol, se tiñó de rojo.

Jesús trató de esconderse detrás de un coche abandonado, faltaba poco para llegar al rancho, sólo quería abrazarse a su mamá con los hermanitos aglutinados como en las noches de frío.

-¡Aaay! Escapó un quejido de la boquita hasta hacía muy poco, sonriente del pequeño. Cayó mientras algo húmedo dibujaba su espalda. Y no llovía.

En su manita la hebilla con un osito de cachetes rosados guiñaba un ojo, en la otra una bolsa con paquetitos y las bolsas que le regalara la señora linda.

-Mirá este, dijo un uniformado acercándose al cuerpito tendido del pequeño.

-¿De dónde sacaste todo eso? Preguntó sin obtener respuesta.

-Seguro que los robó, estos negros empiezan desde chiquitos ‘ta madre que los parió, agregó otro que acudió con su pistola en la mano como soporte de su compañero.

Jesús, ya no podía responder.

Tomado de su libro de cuentos “Destapando el silencio”. Editorial Amaru.

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Ella muere cada vez que él entra

Edgar Borges (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Noche, Casco Antiguo de Oviedo, tiempo y lugar desaceleran mi paso. Calles empedradas que parecen tender un puente invisible entre lo medieval y lo moderno. Dejo atrás la plaza de la Catedral y sigo mi ruta calle adentro. Avanzo entre voces dispersas (mensajes privados, bullicio público); a lo lejos un violín dibuja una historia suave y desgarrada. En poco tiempo el sonido domina mi espacio. Un sujeto interpreta su violín con todo el cuerpo echado hacia delante. Me detengo, soy su único público. Sin dejar de tocar, el hombre levanta la cara (con cierta expresión de dolor, como si le doliera cada movimiento) y me sonríe. Le doy un tímido aplauso y sigo mi camino en línea recta (¿a qué hora de qué día habrá iniciado ese hombre el montaje de su tragedia íntima?). El violín se aleja pero no desaparece, sospecho que ese sonido y la mirada de quien lo provoca me acompañarán el resto de la noche.

El creciente tránsito de personas es típico de la calle Mon, calle de bares. El nº 29, con la gente reunida en plan de fiesta abierta, es el bar símbolo de la zona. El sonido de un rock en clave de lamento ahoga el bullicio, Fito y los Fitipaldis cantan "Antes de que cuente diez". Apenas logro ver el cartel del hombrecillo verde que dice (la memoria ayuda a la vista): "Caipiriña la del duende". Entro a Duende Bar convencido de que el personaje verde me ha dado la bienvenida. El local está repleto, quien puede busca aire en la gran ventana. Aquí la madera vibra al son de la energía colectiva. Me abro paso entre empujones y disculpas, intento llegar a la barra para pedir mi primera caipiriña, tropiezo con bocas abiertas al máximo que, ante el volumen de la música, parecen formar parte del montaje de una frenética pantomima ("Me perdí en un cruce de palabras / Me anotaron mal la dirección / Ya grabé mi nombre en una bala / Ya probé la carne de cañón"). Por fin llego y pido mi copa, me uno a la celebración verde. Verde duende es la garganta de una chica que canta sin que su voz (muda) pueda alcanzar a la de Fito: "Siempre es la mano y no el puñal / Nunca es lo que puede haber sido / No es porque digas la verdad / Es porque nunca me has mentido". Ella abre la boca y siento deseos de perderme en su canto ahogado.

De pronto desaparece la música, silencio en el bar (derrota en la calle). Todas las miradas buscan la puerta: un hombre nos observa con mirada inquisidora. El sujeto, alto y muy delgado, lleva traje negro y sombrero de copa. La gente intercambia expresiones de alarma, espera lo peor. El hombre levanta una mano (nosotros retrocedemos) y abre la boca como si de un anunciador de feria se tratara: "¡Esta noche el mago Sandro se las pone muy fácil: Ella muere cada vez que él entra, quien diga qué situación describe esa frase se llevará una guitarra de regalo"! ¿Ella muere cada vez que él entra?, me pregunto en pensamiento, una muchacha lo hace en voz baja. Seguramente cada quien se pregunta lo mismo pero en distinto sentido. "Efectivamente señores", reitera el recién llegado. "Ella muere cada vez que él entra. Diga su nombre, explique la situación que cuenta esa frase y llévese una hermosa guitarra acústica". Absurdo, nada más que eso podía significar la propuesta del supuesto mago. ¿Desde cuándo los ilusionistas andan de bar en bar haciendo trucos con el apoyo de las palabras? Este hombre, que dice llamarse Sandro, pretende inaugurar un estilo que de las palabras saque conejos. Una joven levanta la mano, el mago asienta con la mirada. "Mi nombre es Ana Zarzuelo, de Gijón”, dice. "Ella exhaló un grito, y su rostro dibujó una máscara de muerte. El cuchillo resplandeció mientras ella se lo hundió en su garganta. Él sintió la embriagadez de la muerte, ante su mirada de terror". Cada quien busca respuesta en el de al lado, el público duda. El mago Sandro suelta una risita burlista, la gente sonríe. Ana calla, el pretendido ilusionista hace una señal de negación con el dedo índice. "¿Quién más se atreve a intentarlo?" Otra mujer da un paso al frente. "¡Por fin! Nueve meses angustiosos. El canal de la vagina quebró, ensanchando la profunda oquedad. Un brusco corte sobre los tejidos. Flujo, plasma, humores, sangre, irrumpieron con violencia. Tras ellos, una cabecita enmarañada y pegajosa hizo su aparición". Un aplauso, varios aplausos, yo también aplaudo, todos aplaudimos, menos el mago. Cuánta imaginación la de esta mujer, pienso, relacionar la loca frase con el parto (también supo ver vida detrás de la sangre). Pero Sandro, el bendito Sandro, repite el gesto de reprobación. Una chica, la más joven hasta el momento, irrumpe antes de que le ganen el turno. "El otro día, paseando, pensaba en ti y se me ocurrieron las siguientes frases: Sobre nuestras sábanas están dibujadas nuestras siluetas. No son fijas, se mueven. Son nuestros cuerpos en movimiento. Entonces se me ocurrió que quizás pudiese llegar el día en que todo fuese real, en que existiesen nuestras sábanas, en que existiesen esas siluetas nuestras dibujadas. Nuestros cuerpos en movimiento, amándose, gozándose hasta el infinito. María Miñones, La Coruña". Silencio, inicio de comentarios, un hombre se acerca a la barra y dibuja un dos con los dedos (dos caipiriñas del duende, supongo. Me acuerdo del violinista de la plaza, me pregunto qué tendría que agradecerme ese hombre con su sonrisa herida). El mago repite su señal de costumbre, una cuarta mujer entra en el juego (y en su paso anuncia la erótica de su interpretación). "Brinca relinchando como lo haría un caballo feliz. Desparrama su risa por el cuarto. Luego resucita en el orgasmo. Vive vividora y loca como si fuera de trapo. Julia Estévez, la calle Mon”. Hombres con caipiriñas en mano (y sonrientes de placer), mujeres comiéndose las uñas, el mago Sandro en observación silenciosa. Pienso en la forma sorpresiva cómo todos nos asumimos parte del truco de las palabras. Segundo a segundo decimos palabras sin darle importancia a lo que detrás de ellas se abre (o se cierra). Ahora este encantador de tonterías importantes nos tiene aquí, en su juego. Alguien dice Ella y en la mente de cada quien aparece un rostro (o un cuerpo), si Ella forma parte de una frase se multiplican las interpretaciones (y las historias). Cada palabra (frase o nombre) una puerta. Abrimos (o quedamos encerrados). Las palabras son espacios sólo si avanzamos. La muerte puede ser una metáfora o una acción. La vida puede ser una amenaza cuando se usa en contra de otro. Entrar para morir (en un abismo de gozo), salir para vivir (infra existiendo). Todo ocurre según la perspectiva de quien observa (y escucha). Eso lo sabe el mago (y sólo le dará el triunfo al oyente que logre levitar con las palabras). Ella venganza, Ella parto, Ella movimiento, Ella orgasmo. Ella vive (y él también). Un músico escucha la risa del mundo de espalda a su concierto invisible. Y el hombre (que dijo ser mago) da la esperada respuesta: "Ella muere cada vez que él entra porque está enamorada sola, en secreto, así de simple". Una expresión de sorpresa invade el escenario, luego el público intercambia impresiones y se dispersa, la música de los Fitipaldis regresa como si nunca se hubiese ido ("Puedo escribir y no disimular /Es la ventaja de irse haciendo viejo / No tengo nada para impresionar / Ni por fuera ni por dentro"), el ilusionista no se ve por ninguna parte. De nuevo la multitud cubre el espacio y el bullicio se enfrenta en tono eufórico a un rock desgarrado. Quiero creer que en la frialdad de la plaza alguien celebra el concierto alegre de un violinista triste.

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Cuba, faro mundial

Julio Herrera (Desde Montreal, Canadá. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Todas las horas de los pueblos que luchan por su liberación son fecundas porque en ellas se libra el combate por su destino.
Unas a otras se alternan en ellos las horas de angustia a las de coraje, las de dolor a las de alegría, las de incertidumbre a las de gloria, pero no existen en éllos las horas estériles como tales, porque para los pueblos aguerridos, como para las personas irreductibles, las adversidades son sólo estímulos para nuevas perspectivas, para nuevas formas de lucha.

Tal es la hora actual del pueblo cubano: de austeridad, de privaciones y de coraje está hecho su presente, ¡pero no de capitulación!

El espectáculo ejemplar de ese pueblo que desde hace más de medio siglo se rebela a renunciar a sus ideales socialistas, a su dignidad, a su soberanía y a su derecho de autonomía es lo único que hoy es digno de admiración y de respeto para todos aquellos que no han perdido el culto de la dignidad y del honor, y no aplauden como gloriosas las campañas difamatorias y las infames instigaciones mediáticas del imperialismo depredador.
En ésta época miserable de insondables tinieblas sociopolíticas, de renuncia universal a las épicas reivindicaciones socialistas, es en Cuba donde está la luz, la luz del ejemplo, vivaz y fecunda como el sol. Ese pueblo puesto de pié, que ratifica y no "rectifica" sus postulados sociales, y que hace un muro colectivo ante los huracanes de hostilidad que lo asedian, inspira forzosamente un sentimiento de admiración, de respeto y de asombro. Las oleadas implacables e incesantes del hostigamiento imperialista se han roto ante los arrecifes monolíticos de la resistencia popular.
Por eso lo asombroso no es que ésa isla gloriosa no haya sucumbido bajo el asedio infame del imperio capitalista, sino que ¡no se haya sumergido bajo el peso desmesurado de ese pueblo de colosos y de titanes de la resistencia!

¡Pueblos como el de Cuba consuelan la humanidad de todas las vergüenzas de sus ciclos de claudicación y de vilezas! Cuando la OEA, por orden de la Casa Blanca expulsó a Cuba de su seno, ¡se declaró pequeña para albergar en él tanta grandeza!
Por un designio generoso el destino puso al frente de aquella pequeña isla de Espartacos a un hombre superior al destino mismo, al mando de un grupo de rebeldes capaces de realizar el más vasto y noble de los destinos de la historia de la humanidad: el socialismo. Y la socialización del suelo cubano creó un pueblo donde antes había un campamento de desposeídos, de menesterosos, y proclamó como una realidad tangible lo que antes parecía una ilusión dormida en el corazón de la utopía.
¿Qué era el guajiro cubano antes de la revolución socialista?
Nada. Nadie. Solo un paria, un siervo, un ilota.
¿Y qué es hoy? Un hombre libre. Un ciudadano que ha roto sus viejos nexos con la esclavitud y la miseria impuesta por el imperio. La libertad es suya, y suya la tierra que lo alberga. Ya el sudor de su frente no enriquecerá al amo extranjero que lo explotaba. Ahora riega con ese sudor su propio predio que fructificará bajo su mano y fructificará para él. Hasta antes de la revolución el territorio de la isla no había pertenecido al pueblo cubano sino a una docena de latifundistas yanquis que explotaban sin control el suelo y el subsuelo de la nación donde miles de guajiros desposeídos vegetaban sin derecho a decir ¡ésta tierra es mía!
Es evidente que Cuba es hoy, como todo campo a la expectativa de encubiertas agresiones imperiales, un campo de inquietud y de zozobra, agravado por el infame bloqueo imperialista. Incluso dicen sus detractores y desertores apátridas que "es el caos." ¡Pero no hay que olvidar que -según el Génesis- del caos surgió el sol! Y es de ese ejemplo luminoso, de ese resplandor universal de héroes y heroínas que hoy las conciencias antiimperialistas de América latina y del mundo entero se inspiran en su lucha por la libertad,... pero por la libertad auténtica, que es la autonomía nacional, la libertad sin tutelajes foráneos ni el paternalismo fariseo y agiotista del imperialismo yankee.
Un pueblo provisto de ése temple, de ésa tenacidad, no es ya un pueblo: es una fortaleza. Y en contraste, un imperio mercantil que ha corrompido lo bastante a su sociedad para que nadie le pida cuentas de su infamia es un burdel de bajas pasiones defendido por sicarios y lacayos del despotismo y de la ambición hegemonista.
Tal vez mañana la violencia bélica y financiera yankee logrará hacer de Cuba una Palestina occidental, un Guantánamo desplegado en toda la isla, pero jamás logrará hacer de ella, como de Puerto Rico, un "estado libre asociado", es decir, feudalizado; jamás el apetito hegemonista yankee podrá devorar en el pueblo cubano el culto a la auténtica libertad, porque el destino de un pueblo consagrado a la libertad es el de vivir para ella o morir por ella. !Patria o muerte! es su divisa, es decir: ¡patria libre o muerte!
Por eso, es al contemplar ése espectáculo ejemplar, ése faro luminoso que es la revolución cubana, en ésta hora de tinieblas sociopolíticas mundiales, que aunque conteniendo un sollozo de admiración, se hace incontenible exclamar:

¡Qué faro...! ¡Qué estirpe...! ¡Qué pueblo...!

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La sencillez de los grandes

Ricardo San Esteban (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Nunca me gustó Emil Cioran y no por su prosa, ni doble discurso, ni porque decía una cosa y pensaba otra, sino por la falsía de sus poses, aconsejando algo que uno nunca ejercitaría, pero, qué hacer, los humanos a veces adquirimos una magnitud discontinua, no relacionada con nuestra estatura vertical. Hace un tiempo me refería a este escritor, a raíz de una carta suya en donde hablaba de Borges.

Allí Cioran manifestaba que la desgracia de ser conocido se había abatido sobre nuestro Georgie. Merecía –ha escrito- algo mejor, merecía haber permanecido en la sombra, en lo imperceptible, haber continuado siendo tan inasequible e impopular como lo es el matiz. Ese era su terreno. La consagración es el peor de los castigos -para el escritor en general y muy especialmente para un escritor de su género-. A partir del momento en que todo el mundo lo cita, ya no podemos citarle o, si lo hacemos, tenemos la impresión de aumentar la masa de sus `”admiradores'', de sus enemigos. Quienes desean hacerle justicia a toda costa no hacen en realidad más que precipitar su caída.

No creo que Borges haya buscado su notoriedad, independientemente del juicio que, como persona, nos formemos de él, y en consecuencia, no creo tampoco que su fama haya menoscabado su condición de escritor. Y escribo esto por el hartazgo que sufrimos a raíz del afán de algunos escritores en cuanto a aparecer en los medios masivos, pagando con dinero u otras atenciones. Lo cierto es que de tanto fulgurar en los medios, algunos han sufrido quemaduras de primer grado. Pero la resultancia es que no tenemos literatura argentina de validez internacional, al menos en la visibilidad, sólo escritores de cabotaje, y no porque no haya escritores y poetas de valía en nuestro país, sino porque todo se reduce al marketing, al pago o a la devolución de favores y así forman camarillas que se cocinan en su propio escabeche, forman roscas para adjudicarse premios o ser jurados de concursos literarios y lo peor, resultan afines a los designios de los grandes medios. Fue penoso ver en la Feria del Libro de Frankfurt, el forcejeo de los famosos mediocres (y de las famosas) para colocarse en primera fila, para robar cámara o colarse en la foto, garronear algunos pasajes y estadías en Alemania, yantar bocadillos de efímero caviar, tan sólo por lograr una crítica de los no menos mediocres críticos, no importa a qué precio o qué lienzos haya que bajarse.

En tal sentido y entre nosotros, hubo y hay varios “escritores invisibles”, como por ejemplo Gastón Gori, Juan L. Ortiz o Glauce Baldovin, quizá de lo mejor que ha producido la literatura argentina. El caso de Glauce Baldovin es particularmente doloroso, sobre todo porque durante años trabajó para “Cuadernos de cultura” –una publicación del Partido Comunista Argentino- sin que sus ególatras y mediocres mandamases validaran lo importante del trabajo de Glauce, terminando, ésta, en completo abandono, con un hijo desaparecido y refugiada en el alcohol y la locura (y ojo que no fue sólo un tango).

No resulta un fenómeno únicamente argentino, aunque en este terreno y debido al culto exitista de ciertas capas de nuestra sociedad, permanecemos en la pole position. Viene al caso lo ocurrido en el exterior y como si se tratara de una nueva galaxia, el “descubrimiento” de un escritor que aborreció la fama: Robert Walser. No hace demasiado tiempo y por este mismo medio, alguien –no puedo recordar ahora quién- escribía que Enrique Vila-Matas aseguraba que “lo mejor de Robert Walser es Robert Walser”. Un juego de palabras del autor de “Doctor Pasavento”, pues Robert Walser (Suiza 1878-1956) asumió con su propia vida el modelo literario que deseaba, como es el de transitar lo valedero sin decir “presente”, sin colocar su nombre en la marquesina. Es decir, asumió su no asunción.

Como se ha dicho, Robert Walser abominaba de la notoriedad, pero no como una pose sino por convicciones que sólo pueden poseer los grandes. Nada más ajeno al floreo de este tiempo donde sobran escribidores y faltan espectadores y donde se confunde lo brillante con lo brilloso. Elias Canetti -cuyo nombre proviene el español Cañete, localidad de España de donde su familia era oriunda- recomendaba respetar ese rasgo de Walser.

Quien presentó la obra del “escritor invisible” fue, hace un tiempo, Enrique Vila-Matas. El hombre invisible de Wells aparecería así en una fábrica de hombres invisibles, el Instituto Benjamenta: “Aquí se aprende muy poco, falta personal docente y nosotros, los muchachos del Instituto Benjamenta, jamás llegaremos a nada, es decir que el día de mañana seremos todos gente muy modesta y subordinada. La enseñanza que nos imparten consiste básicamente en inculcarnos paciencia y obediencia, dos cualidades que prometen escaso o ningún éxito. Éxitos interiores, eso sí. Pero ¿qué ventaja se obtiene de ellos? ¿A quién dan de comer las conquistas interiores?”

Se puede o no respetar la posición ideológica de Robert Walser, pero lo que levantamos es su autenticidad, su ausencia de poses. Franz Kafka, también cultor de la invisibilidad (efecto contrario a la imbecibilidad) destacó el poder creativo del “escritor invisible”. Jakob Von Gunten es un tratado sobre la idiotización lograda a través de los medios y del sistema capitalista. Había que seguir la obra del “escritor invisible” y leer “El paseo”: “La naturaleza no tiene que esforzarse por ser importante. Lo es” pensamiento que podemos asimilarlo al afán de ciertos revolucionarios que, al estilo Rambo, piensan hacer la revolución sin que existan las condiciones necesarias y la razón suficiente.

Sobre el “escritor invisible”, Canetti afirmaba que “su profunda e intuitiva aversión por cualquier tipo de altura, de elevación o de pretensión lo convierte en uno de los poetas esenciales de nuestra época hinchada de poder” y yo diría ahíta de forros al servicio del sistema capitalista. Borges, creo recordar, hablaba de lo fútil de la persona contingente y decía que en un tiempo, cien años más o menos, todos seríamos contemporáneos. El recientemente desaparecido Fogwil, que pagaba para ser elogiado en las revistas pseudo literarias, murió sin pena ni gloria y no creo que alguna de sus estrofas halle eco en la eternidad.

El hombre invisible resultaría aquél que lograra hacerse carne, hacerse visible en su pueblo, pasando a ser patrimonio unánime. Pero ojo al piojo, sin que lo plagien o lo escaneen para cobrar sus derechos de autor. Como Homero o Shakespeare -en duda su existencia física- pero resultando paradigmas de la humanidad en su sentido más alto. A qué tanto codazo por colocarse en primera fila si la vida juega a las escondidas y como en el dicho, lo único que te vas a llevar cuando te mueras será lo que dejes.

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Música: Desde Argentina, Los Enanitos Verdes

ARGENPRESS CULTURAL

“Los Enanitos Verdes” constituye una de las bandas de rock más famosas de Argentina. Para conocer su biografía, ver su página oficial:

Aquí presentamos algunos de sus más notables éxitos.

Enanitos Verdes - Eterna soledad

Enanitos Verdes - La muralla verde

Enanitos Verdes - Lamento boliviano

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Los riesgos de la comunicación global

Alfredo Herrera Flores (Desde Lima, Perú. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Hasta hace unos quince años, nada más, los ciudadanos estábamos realmente impedidos de opinar o comentar alguna noticia aparecida en los diarios o los noticieros televisivos y radiales, salvo cuando uno se animaba a escribir una carta al medio de comunicación, la que además debía ser notarial y pasar por la exhaustiva revisión de los editores. Por entonces nos limitábamos a conversar sobre las noticias en las sobremesas familiares, los corrillos de oficina, taxis o las barras de los bares.

Sin embargo, el rápido desarrollo tecnológico de los medios de comunicación, internet de por medio, que ha dado como resultado final que estemos imbuidos en la autopista de la información o la comunicación global, nos ha permitido acceder de manera directa, y hasta en tiempo real, a los medios de comunicación. Esto, que parece un beneficio, más bien pone a los ciudadanos interesados en opinar en un ambiente virtual lleno de riesgos.

Uno de los derechos, y obligaciones, de los ciudadanos de primera categoría, es decir de aquellos que además de saber leer y escribir conocen de sus derechos y deberes y saben cómo hacerlos respetar, es precisamente participar en la vida social, política y cultural de su sociedad. Los medios de comunicación, desde hace cientos de años en que se han institucionalizado, cumplen la función de ser el espacio en el que esa vida social, política y cultural se hace tangible.

Los sistemas sociales, de gobierno y de poder han matizado los alcances del ejercicio de ese poder. En democracia o dictadura, los medios de comunicación han sabido canalizar la opinión de la sociedad, de sus ciudadanos, pero no siempre les han permitido a ellos, con nombre y apellido, acceder a sus páginas.

La comunicación global, que desde hace algunas décadas ha roto las barreras del tiempo y la distancia, así como las fronteras geográficas y de idioma, tiene entre sus virtudes la de permitir el diálogo directo y real entre personas e instituciones, literalmente desde cualquier parte del planeta. Pero también tiene serios riesgos, entre los que hay que destacar el de despersonalizar al individuo y someterlo a la vergüenza pública, algo así como en la época medieval, en que las personas, culpables o no de algún delito, eran sometidas a la vejación social siendo mostradas en la plaza pública, donde no solo eran vistas como un bicho raro sino expuestas al insulto, el escupitajo, el tomatazo o la pedrada.

Basta con abrir en la red la página de cualquier medio de comunicación para encontrar, debajo de cada una de sus noticias, un enlace en el que se permite hacer un comentario. Hay noticias que alcanzan a tener decenas de comentarios de los lectores, algo que, como dije, era inimaginable hace solo un par de décadas. Sin embargo, la gran mayoría de esos comentarios contienen frases incoherentes, dos o tres monosílabos que quieren decir que el lector está de acuerdo o en desacuerdo con la información, oraciones llenas de faltas de ortografía y, lo que se ha hecho cada vez más común, son insultos al autor de las informaciones o a los protagonistas de la noticia.

El mayor riesgo de este sistema de comunicación es el drástico descenso que se ha registrado en la calidad del debate que debe generar un medio de comunicación, en consecuencia se afecta al idioma mismo y finalmente a la cultura de una sociedad. Pero ese riesgo se traslada al individuo, que aunque firme su comentario con nombre y apellido, ha dejado de ser un personaje importante en el proceso comunicacional que la tecnología ha abierto.

Las secciones de comentarios no solamente están llenas de insultos y groserías, sino que se han convertido en una suerte de basurero del lenguaje en el que, felizmente cada vez más personas con cordura, evitan estar. En lugar de enaltecer al ciudadano, lo rebaja al peldaño de inculto y advenedizo, una suerte de “cargador y alcohólico que no sabe lo que dice”.

No creo que estas afirmaciones sean duras u ofensivas, si no, repasen los comentarios de cualquier diario, especialmente de aquellos en los que el autor se presenta con nombre y apellido y trata de defender sus ideas con la lógica del lenguaje y el sano espíritu del debate cultural, para ver cómo le responden con frases irreproducibles, insultos y hasta amenazas, pero lo peor de todo es que estos comentarios están tan mal escritos que lo único que provocan es risa y, lamentablemente, que se les falte el respeto en el siguiente comentario.

Los propios medios de comunicación no se salvan de estos serios riesgos. En su afán de mantenerse al día mediante sus permanentes actualizaciones de informaciones, los editores descuidan el rigor con que se debe corregir una información y caen en faltas de ortografía que, en los ojos de un buen lector, son notorias y le restan el respeto que debe infundir cualquier medio de comunicación. Mientras más errores de ortografía, sintaxis o de información contenga un periódico, revista, blog, radio emisora o cadena televisiva, menor será su credibilidad y los lectores le irán perdiendo el respeto, precisamente a través de sus comentarios.

Un autor que relee su información y encuentra comentarios groseros, insultantes, ofensivos o “simplemente” mal escritos, se decepciona de sus lectores, les pierde el respeto y hasta disminuyen sus ganas de seguir aportando al desarrollo de su comunidad con sus comentarios u opiniones. En cambio, si encuentra comentarios inteligentes, oportunos, bien informados y mejor escritos, no hace más que mejorar en su siguiente artículo, debate con más ímpetu y hasta felicita a su lector por sus contribuciones al debate, de paso, el medio de comunicación se hace más respetable.

La comunicación global es un gran beneficio, nos ha acercado culturalmente, pero ha puesto en riesgo nuestra calidad de personas y de sociedades. Creo que nadie quisiera estar en una lista de personas o sociedades ignorantes, idiotas o imbéciles, pero ese es tal vez el mayor riesgo de la comunicación global, que por abrir las puertas de la opinión de par en par, se han filtrado los analfabetos, no aquellos que por circunstancias de injustica y pobreza han quedado sin saber leer ni escribir, sino de quienes sabiéndolo no saben dónde poner una tilde y confunden el insulto, la mofa, el agravio y la injuria con la opinión, o la libertad de expresión, lo que nos convierte, entonces, en ciudadanos de última categoría.

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La nueva derecha…o la fábula del escorpión

Andrea Dufournel (Desde Temuco, Chile. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

“Un escorpión, que deseaba atravesar el río, le dijo a una rana:
-Llévame a tu espalda
-¿Que te lleve a mi espalda? -contestó la rana- ¡Ni pensarlo! ¡Te conozco! ¡Si te llevo a mi espalda, me picarás y me matarás!
-No seas estúpida- le dijo entonces el escorpión- No ves que si te pico te hundirás en el agua y que yo, como no se nadar, ¿también me ahogaré?
Los dos animales siguieron discutiendo hasta que la rana fue persuadida. Lo cargó sobre su resbaladiza espalda, donde él se agarró y empezaron la travesía. Llegados al medio del gran río, allí donde se crean los remolinos, de repente el escorpión picó a la rana. Ésta sintió que el veneno mortal se extendía por su cuerpo y, mientras se ahogaba, y con ella el escorpión, le gritó:
-¡Ves, te lo había dicho! ¿Pero qué has hecho?
-No puedo evitarlo- contestó el escorpión antes de desaparecer en las aguas- Es mi naturaleza.

(Anónimo)

Durante los últimos días se ha instalado en los medios el concepto, ideado por el ministro del interior Rodrigo Hinzpeter, “la nueva derecha”, lo que nos indica claramente las intenciones del gobierno de alejarse, lo más posible, de la imagen de Pinochet y de la derecha golpista (…) parecen olvidar que su conglomerado está compuesto por lo más granado de la derecha RN, y la ultra derecha UDI. Primero lograron instalar lo de la “centro derecha”, o sea ni izquierda ni derecha, sino ahí, justo en medio, pero no han trepidado en nombrar a colaboradores directos de la dictadura como es el caso de Sergio Romero como embajador en España o de Manuel Otero en Argentina, quien se vio obligado a renunciar.

Se ha pretendido hacer creer que el cambio de ropaje y la voltereta democrática alcanzará ribetes tan profundos que les cambiará su esencia, transformándola en una derecha democrática, social, progresista y modernizadora.

La derecha chilena, a pesar de su cambio de nombre, no escapa a la decadencia moral de la cual padecen todas las derechas del mundo, pretendiendo imponer a todos su verdad particular transformándola en verdad universal, tanto en el ámbito público como privado, invocando a Dios para darle mayor legitimidad a sus aberraciones políticas.

Desde su génesis, en las familias de apellidos más vinosos y rimbombantes de la oligarquía chilena, en donde la lucha de clases estaba implícita en el trato con sus empleados, trabajador-patrón, sirvienta-señora, jefe-empleado, o por último el de dictador, sus colaboradores y el pueblo que pretendieron someter, no han cambiado.

Como generalmente sucede que cuando la derecha llega al poder lo hace instalando en sus arengas de campaña el gobernar para los más desposeídos, los más pobres y en esta última pasada, gobernarían para la clase media y con unidad, quienes les creyeron han constatado que hasta el momento no han sabido de ninguna autoridad proveniente de alguno de estos estratos de la sociedad.

Quienes componen el grupo social económicamente privilegiado es muy reducido y como aparte del poder económico suman el poder político, las decisiones en materia económica son pensadas y creadas para acumular mayor riqueza, olvidando de paso a quienes les ofrecieron beneficiar y que utilizaron en sus discursos como caballitos de batalla, olvidándolos el mismo día que asumieron el poder.

Al igual que en las campañas de alguna bebida cola se venden muy bien y de vez en cuando cambian el envase para subir las ventas, la derecha cambia de eslogan y discurso para tratar de captar mayor simpatía, pero en su esencia sigue siendo la misma y más temprano que tarde clavará su aguijón en el pueblo como el escorpión a la rana que le ayudó a cruzar el río…es su naturaleza.

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