jueves, 23 de diciembre de 2010

Música: Canciones navideñas (el “villancico”)

ARGENPRESS CULTURAL

En el Occidente cristiano actual la Navidad es, sin lugar a dudas, la fiesta con mayor fuerza, con mayor importancia.

Originalmente festividad religiosa, en el transcurso del siglo XX fue perdiendo ese carácter para terminar convirtiéndose en una gran campaña pro-consumo, manejada con las más sofisticadas técnicas de mercadeo. Para casi todos los rubros comerciales es la época del año donde más se vende; y en algunos sectores, las ventas se disparan en forma exponencial balanceando los once meses anteriores.

La religiosidad de la celebración ha ido desapareciendo. Por cerca de dos milenios fue sólo la fecha que evocaba el nacimiento del predicador de origen judío llamado Jesús, oriundo del poblado de Nazareth, líder popular que generó un movimiento contestatario para el Imperio Romano que le valió su ajusticiamiento según los métodos de aquella época (en una cruz y por asfixia) y la posterior persecución de sus seguidores (arrojados a los leones hambrientos en el Coliseo de Roma). En realidad, toda la reconstrucción histórica nos muestra hoy día que su endiosamiento (1) como gozne de la nueva religión que pasaría a ser la expresión espiritual oficial del Imperium fue una calculada maniobra política (lo cual hace pensar, quizá dándoles la razón, en lo que dijeron profundos críticos de la realidad como Voltaire: “La religión existe desde que el primer hipócrita encontró al primer imbécil”, o Giordano Bruno: “Las religiones no son más que un conjunto de supersticiones útiles para mantener bajo control a los pueblos ignorantes”). El mecanismo creado por el emperador Constantino finalmente terminaría sobreviviendo al mismo Imperio, y sería el centro de la vida europea por espacio de diez siglos. El Cristianismo pasaría a ser “el” poder de Occidente, europeo en principio, luego transportado a América.

Toda la religiosidad de la Natividad dio como resultado una rica y variada producción artística (2) que la recrea, transmite y perpetúa. En música, también.

El “villancico” es la típica producción musical popular que evoca la religiosidad de la fecha, es decir: el nacimiento de Jesús en Belén, en un humilde establo, como hijo de un modesto trabajador llamado José y de su esposa, María, a través del “milagro” de una concepción no carnal. Como indica su propio nombre, es la canción de villa, la que servía para registrar la vida cotidiana de los pueblos. En sus inicios fue una forma poética popular, un canto rústico de villanos o aldeanos en sus fiestas, con estructura musical sencilla, usado como registro de los principales hechos de una comarca. Según algunos historiadores el villancico surgió hacia el siglo XIII, siendo difundido en España en los siglos XV y XVI, y de allí pasando a Latinoamérica para el siglo XVII.

A lo largo de su historia, el villancico ha sufrido muchas transformaciones, hasta que en el siglo XIX su nombre ha quedado fijado exclusivamente para aludir a los cantos que se refieren al misterio de la Navidad con todos sus personajes conexos: el niño Jesús, la Virgen María y San José, los Reyes Magos (se dice que Baltasar, de morena piel, era quien cargaba los regalos…, y los otros dos –Gaspar y Melchor, blancos– daban las órdenes), los pastores, el pesebre, etc.

Presentamos aquí tres de los más conocidos: dos en español y uno en inglés, el que ha devenido en muy buena medida una de las principales canciones “oficiales” de la fiesta consumista de la Navidad del siglo XX, y que no da miras de frenarse en el presente siglo XXI, más ligada al nuevo personaje de Papá Noel (también llamado Santa Claus, o San Nicolás, o Viejito Pascuero en Chile, “casualmente” ataviado con los colores rojo y blanco de la Coca-Cola) y a la invitación al consumo irrefrenado, que a la tradición cristiana de Jesús, con su carácter más moderado y ascético.

Notas:
1) http://cultural.argenpress.info/2008/12/rubicunda.html
2) http://www.youtube.com/watch?v=vemiNUMzmyA&feature=player_embedded

Jingle Bells

Los peces en el río

Noche de paz

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Azúcar: Crisol de la cultura cubana

Roberto Salomón (PL)

Traída a esta isla por Cristóbal Colón, la caña de azúcar desempeñó un papel protagónico en la fusión integradora de la cultura y otros valores originarios de Cuba, y su importancia económica está vigente hoy aún.

Sin azúcar no hay país, fue un lema de los hacendados cubanos en los siglos XVIII y XIX, época en que ese producto tenía un sentido ambivalente.

Era fuente de riqueza y prosperidad (para la burguesía azucarera criolla y el capital extranjero) por una parte, y destino trágico, por otro, lo cual se mantuvo hasta el triunfo revolucionario en 1959, que transformó el panorama de la agroindustria.

Algunos símbolos

Si se repasa la historia de las artes plásticas y la literatura cubana se aprecia que la imagen simbólica del país se conformó de otros elementos que no son propiamente la caña y la producción azucarera.

Esta sería la principal fuente económica nacional de ingresos hasta finales de la década de los 80 e inicios de la del 90 de la anterior centuria.

Esos elementos serían tomados de la agricultura cubana: la piña fue una de las primeras representaciones simbólicas de la cubanía.

Más adelante lo sería la palma, poco utilitaria como árbol -casi no da sombra- pero aporta una imagen de fragilidad, orgullo, elegancia y desafío.

Sin embargo, como advierte en una conferencia que impartiera en el Ministerio del Azúcar, la ensayista y crítica de arte Graciela Pogolotti, el azúcar y la caña pasan al arte y la literatura como símbolo de la opresión cuando aparecen en el paisaje.

La zafra presente en el poeta Agustín Acosta, de la etapa de la república mediatizada, no está referida al proceso productivo ni a la riqueza que se deriva del cultivo, sino a la condición del hombre que trabaja la caña y en el central.

Asimismo, el ingenio visible en el horizonte de la literatura, narrado, por ejemplo, por Luis Felipe Rodríguez, es símbolo de la opresión y de la soberanía pérdida, pues se trata de un central que encarna la riqueza nacional enajenada, en manos extranjeras.

En esa antinomia el arte y la literatura optarían por ese último paradigma.

Pero si vemos la cultura como un concepto más amplio, como la expresión de una mentalidad, de la obra de un país, ahí si la caña y el azúcar tienen un papel determinante.

De alguna manera no seríamos lo que hoy somos de no haberse introducido la caña de azúcar en algún período de la historia de esta isla.

Sin duda, mucha de la riqueza que generaba tuvo expresión en el patrimonio, en la cultura, presencia en la literatura, o figuró detrás de algunos ejemplos paradigmáticos de la arquitectura.

Por ejemplo, muy vinculada al auge del azúcar, que fue el eje de su destino, está la historia de la ciudad de Trinidad, la tercera de las siete primeras villas de Cuba, fundada en 1514 por los conquistadores españoles y declarada en 1988 Patrimonio Cultural de la Humanidad.

También ella está detrás de los monumentos coloniales de la Habana Vieja, cuyo esplendor data del siglo XVIII en el despegue del azúcar, visible en palacios majestuosos, muchos de los cuales eran de hacendados y de la llamada sacarocracia.

Matanzas, un territorio que llegó a ser casi netamente azucarero, llegó a denominarse por aquella época la Atenas de Cuba, por sus hermosos palacios y el florecimiento de las artes.

Incluso la Sociedad Económica Amigos del País, detrás de la cual se movían los grandes intereses azucareros, desempeñó algún papel en el patrocinio de la educación y los conocimientos científico-técnicos de aquella etapa.

No es fortuito que el ferrocarril apareciera en Cuba primero que en otras partes del mundo, incluyendo a la metrópoli española, precisamente porque el azúcar requería para su supervivencia y desarrollo técnicas novedosas.

La economía azucarera no escaparía entonces de una contradicción insalvable: la necesidad de incorporar el desarrollo de la técnica por una parte y la fuerza de trabajo esclavo, que no estaba calificada.

Esa contradicción tendría que salvarse pero la trata prosiguió en el siglo XIX y la esclavitud no vino a abolirse hasta finales de ese siglo.

Domingo del Monte, vinculado estrechamente al mundo del azúcar (aunque no era dueño de ingenios ni de esclavos), es considerado uno de los mecenas de la literatura cubana. Vista la caña y el azúcar como industria, en su acepción sociológica, es decir en el modo de actuar, de las costumbres aquí ha tenido una presencia más determinante.

El barracón y el nacimiento de la cultura

Fue en el barracón donde dormían los esclavos el lugar donde nace una cultura sincrética. Allí se unieron los dioses de África con las imágenes de la religión católica. Ese sincretismo fue fruto de los negros que vivían en esos recintos, pero que procedían de distintas regiones de África, portadores de distintas culturas que aquí se fundieron.

Al calor del barracón nace la cocina cubana, las festividades sincréticas entre africanos y españoles.

También se desarrollarían formas y espectáculos, bailes y tradiciones de danzas.

En su ensayo La cultura que generó el azúcar, el poeta y novelista, ensayista y etnólogo Migul Barnet, afirma que el batey (caserío del central azucarero) es coto cerrado, célula fundamental, contribuyó a la fusión integradora de todos los valores originarios del país.

Ahí se fundieron, agrega, las corrientes básicas de nuestro ser, como antes se habían encontrado las de origen africano en el barco negrero, en el barracón, en los cabildos y finalmente en el solar, donde se dan el abrazo definitorio todas las manifestaciones que componen nuestro acervo espiritual y material.

Según un famoso historiador cubano, se debe rastrear desde la creación de una cátedra universitaria o desde las formas de un complejo arquitectónico, las huellas que habitualmente conducen hasta el azúcar.

Entre zafra y tiempo muerto el azúcar marcó el ritmo de Cuba, generó bateyes y movilizó trabajadores itinerantes para quienes, tras el pan de hoy, se ocultaba la incertidumbre del hambre de mañana, diría Pogolotti.

En la época colonial condicionó la permanencia de la trata y de la esclavitud, atrajo emigrantes antillanos, trabajadores chinos y gallegos.

Beneficiario de las guerras, las ganancias se volcaron en el boato de palacetes urbanos y contribuyeron a modelar la imagen de la capital.

Desde los confines de la Cuba rural, el olor a melaza impregnó el país entero. Es con la Revolución triunfante en 1959 que la industria azucarera deja esa ambivalencia y se convierte en parte de una epopeya: un rubro que generará recursos para la construcción de un nuevo proyecto social.

Un sector económico basado en una valiosa materia prima capaz de aportar ese alimento y multitud de derivados que incrementan el valor agregado, y a la vez representa fuente de ingresos para cerca de 200 mil trabajadores.

Roberto Salomón es periodista de la Redacción Económica de Prensa Latina.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

25 de diciembre. El día de Robert Walser

Edgar Borges (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

A las personas que viven fuera de las leyes de la razón

Invierno. Ciudad de Herisau. Suiza. 25 de diciembre. 7:00 p.m. Dentro de un café Carl Seelig se protege del frío. Él es el único cliente, no tiene prisa, no aguarda el final de la nieve, tampoco espera nada que no pueda ofrecerle su memoria. En la barra la camarera distrae su rutina jugando a responder las preguntas de un crucigrama. Para Seelig, la navidad, el paseo y la vida misma conducen a Robert Walser. Y él, cada 25 de diciembre, espera a su amigo en un café o en la estación de tren que los llevará a la excursión del día, cuando no acude a buscarlo al manicomio. Seelig sabe que Walser es un hombre invisible, por ello asume que relacionarse con él no es asunto sencillo. En los últimos veinte años la rutina de Walser ha sido el manicomio y pasear con Carl Seelig, la dirección del sanatorio así lo autoriza.

Recuerdo haber visto a Walser desde la ventana de mi casa. Tenía un poco más de setenta años, llevaba traje gris y sombrero pequeño; en la mano derecha sostenía un paraguas de los antiguos. Su paso era lento, muy lento, como si no le importara el frío. Al parecer su prevención se limitaba a una amenaza de lluvia que yo no veía por ninguna parte. Difícil imaginar, desde la apariencias, que ese hombre era un escritor que le estaba dejando al mundo novelas de celebración a lo diminuto como “El paseo”, “Jakob von Gunten”, “Los hermanos Tanner”, “El bandido” y “El ayudante”. Por un asunto de desprendimiento de los valores socialmente concebidos, “poco le importó” haberse enterado de que Franz Kafka admiraba su obra. Aquella tarde, cuando pasó frente a la ventana, sentí que en su mirada había un extravío infantil; ahora mismo cierro los ojos, lo veo doblar el sendero y pienso: niño errante con la ilusión perdida.

A Seelig le parece escuchar las advertencias de Walser ante los obstáculos que se le asomaban al paseo. “¡Además, los paraguas atraen el buen tiempo!”. “Las nubes son mis favoritas. Parecen tan sociables como buenos y callados compañeros. Hacen el cielo más agitado…, más humano”. “Pasear sienta mejor que ir en coche. Pronto el hombre no necesitará piernas, si la pereza sigue progresando a este ritmo”. Entre un café que nunca se acaba y el aburrimiento de una camarera que batalla con un crucigrama, Seelig piensa en el amigo de expediciones cotidianas. Llego al manicomio puntual a la cita acordada, le pregunto si quiere tomar el tren, él intenta arreglar su corbata torcida y responde: “¡Hagámoslo todo a pie!”. Camino a una de las estaciones de nuestra ruta (bar, café, restaurante), donde tomaremos el almuerzo y las copas del día, Walser elogia el paisaje, “¡Qué acogedor…, qué hechicero!”, como si nunca lo hubiese visto. Como un detective de las cosas insignificantes, en el bufé de la estación su oído atiende las claves de un ruido. “Me gusta tanto oír el tintineo de la caja registradora, el entrechocar de los platos y el claro sonido de las copas. Suena como una agradable orquesta”. En el camino su mirada se detiene (luego sus pies) para descifrar espacios invisibles. “La naturaleza no tiene que esforzarse por ser importante. Lo es”. “¿Qué más necesitamos que una pradera, un bosque y unas cuantas casas apacibles para estar contentos?”. “Es muy agradable ver el mundo como una habitación en domingo”. Walser enfrenta con humildad el frío, “Estoy forrado de ropa interior cálida. Siempre he odiado los abrigos. Una vez tuve uno como el que lleva usted…, en Berlín, cuando me deslizaba hacia la vida fácil”, y los extremos de los acontecimientos, “¡En esta mesa bailan unos cuantos rayos de sol, vamos mejor a la sombra!”. “Lo caliente debería estar más frío y lo frío más caliente”. En una ocasión, ante la solicitud que le hice al médico de que le pasara a un área de mayor comodidad, su respuesta fue contundente y solidaria:
“¿Por qué iba a querer ir a un área mejor? ¿No sigue usted siendo cabo, sin costumbres de oficial? Yo también soy una especie de cabo, y quiero seguir siéndolo. Tengo tan pocas ganas de ser oficial como usted. Quiero vivir con el pueblo y desaparecer entre él. Eso es lo más adecuado para mí”. Tampoco le hace mucha gracia que se le permita el privilegio del paseo. “Tengo que tener consideración para con los pacientes. ¿No comprende usted que siendo un privilegiado representaría un papel poco delicado ante sus ojos?”. Y cuando siente que la expedición alcanza un alto grado de satisfacción, excusa su presencia y en voz alta revela la nobleza de su pensamiento: “¡Ya he visto lo amables y simpáticos que todos han sido con nosotros hoy! No pido más. En el sanatorio tengo la paz que necesito. Que los jóvenes hagan ruido ahora. Lo que me conviene es desaparecer, llamando la atención lo menos posible”. Robert Walser no estaba loco (“La verdad es que nunca he sido niño y por eso estoy convencido de que en mí quedará siempre un componente infantil”), por lo menos no en el sentido de lo que la gente llama locura (“He crecido en edad y en estatura, pero la esencia no ha variado”). Quizá no comprendió la vida de los adultos (“Tal vez nunca llegue a echar ramas ni hojas. De mi esencia y mis orígenes emanará algún día quién sabe qué perfume, me convertiré en flor y exhalaré un ligero aroma, como para mi propio placer, y luego inclinaré la cabeza”). Es posible que haya sufrido algún tipo de locura vinculada con la derrota de la infancia (“Mis brazos y mis piernas se irán debilitando extrañamente, mi espíritu, mi orgullo, mi carácter, todo, todo se quebrará y marchitará, y yo estaré muerto; bueno, no exactamente, muerto sólo en cierto modo, y tal vez siga viviendo y vegetando así durante sesenta años”. Jakob von Gunten, 1909. Cada encuentro con Walser era un juego de contradicciones. O decía frases dispersas que aparentemente no contaban nada, o callaba. Su silencio era la mejor crónica de su vida. A Walser se le escapaba su diario íntimo en un suspiro de cansancio y en su mirada de adulto perdido. En Walser había angustia, pero la de Walser era una angustia silenciosa en estado de viaje interior, su angustia estaba conectada con el rincón infantil donde habitan los sueños. La fiesta de su existencia estaba en otro mundo. Paseos a pie, calle abajo, calle arriba, otras veces en tren de un pueblo a otro, de una colina a un bosque, de la palabra al silencio. “Sin amor el hombre está perdido”; “¡Vayamos a un ritmo algo más lento! No persigamos la belleza. Debe ir con nosotros como la madre con el hijo”. Loco o no, él necesitaba internarse en un manicomio. El mundo de afuera era (y es) demasiado duro para su humilde belleza. Que no termine su andar como el personaje de “Los hermanos Tanner”. “Pues ¿qué era un muerto? Oh, una incitación a la vida. Nada más”.

“Pocas veces la sensación de sentirse excluido y el aislamiento de las gentes que viven fuera de una comunidad familiar se abren paso con más virulencia que en Navidad”. Eso escribió Carl Seelig en su inolvidable diario de amigos que tituló “Paseos con Robert Walser”. Hoy, 25 de diciembre de 1956, él espera a su compañero en un café imposible. Carl Seelig sabe muy bien que poco después del mediodía el médico jefe le llamó a su casa para informarle que dos niños encontraron el cuerpo de Robert Walser derribado en la nieve.

*Relato de ficción que se documenta en el libro “Paseos con Robert Walser” de Carl Seelig (Editorial Siruela. Madrid, 2000). Carl Seelig (1894-1962) fue poeta, periodista, crítico de arte, amigo y biógrafo de Albert Einstein y sobre todo mecenas anónimo de artistas en apuros.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Lezama Lima: poesía perenne

Alfredo Herrera Flores (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Nacido José María Andrés Fernando, un 19 de diciembre de hace cien años en La Habana, en un campamento militar donde su padre ejercía su profesión, José Lezama Lima se convertiría en el más importante poeta cubano del siglo veinte, a pesar de, o gracias a, que construyó una densa obra poética y narrativa muy íntima, ambigua y que lindaba con lo oscuro y lo secreto, una poesía cercana a la filosofía más tupida, que los críticos no supieron clasificar a su debido tiempo, encasillándola finalmente en lo barroco.

Ya desde Góngora y Quevedo, en el lejano siglo de oro español, el barroco fue extendiéndose a lo largo de la cultura occidental montado en todas las artes, especialmente en la música y la arquitectura, y volvería en el siglo pasado a posesionarse, como un elefante sobre un campo de flores, o como el propio Lezama diría, “como un caracol nocturno en un rectángulo de agua”, en la poesía, gracias a él.

Los adornos exagerados, las palabras bonitas pero rebuscadas y casi sin significado, los sonidos exaltados y enredados, los colores densos y ajenos al contraste, eran características superficiales del barroco, pero la poesía le devolvió su apariencia fina y su trasfondo culto. En manos de Lezama la poesía recobró su estructura formal y la alimentó de claves, misterios, combinaciones sutiles, secretos e incógnitas, haciendo del lector su cómplice en el nuevo proceso de descifrar su propia escritura.

Sin embargo, esa fama de oscuridad y densidad que analíticamente envuelve a su obra, permite una lectura abierta y reveladora, que ha influido en la poesía contemporánea, como muchos importantes poetas de generaciones posteriores a la suya han reconocido. Es cierto que no es fácil acercarse a la obra de Lezama, pero una vez que el lector se haya introducido en ese mundo exagerado, delicado y exquisito, no podrá regresar porque le encontrará el gusto y el placer de recorrer el laberinto.

Así, la poesía de Lezama, desde la publicación de “Muerte de Narciso”, en 1937, se inventa y forma sobre una estética de intuiciones y ambigüedades que impulsan, mejor sugieren, al lector distintos caminos que finalmente lo llevarán a un destino común: el disfrute de la palabra: “La nieve que en los sistros no penetra, arguye/ en hojas, recta destroza vidrio en el oído,/ nidos blancos, en su centro ya encienden tibios los corales,/ huidos los donceles en sus ciervos de hastío, en sus bosques rosados…”

Pero es en su segundo libro, “Enemigo rumor”, de 1941, donde se manifiesta con mayor intensidad su propuesta poética, rompiendo moldes y tradiciones que despertarían tímidas adhesiones y, por entonces, pocos seguidores. Lezama logra conjugar el lenguaje culto y casi negado para el lector de poesía, tradicionalmente romántico, sensible, pasional y emotivo, con el filosófico y clarividente, que no espantó al lector, sino que le ofreció una nueva forma de ver su intimidad: “Al llover sobre cerco deslucido,/ tú mismo, confundido,/ ya confundes la gracia/ del manantial seco y del jazmín/ torcido de tu sueño.” (Queda de ceniza).

Se recobra la musicalidad y el ritmo de la poesía formal. En “Enemigo rumor” se incluye un conjunto de sonetos titulado “Sonetos infieles”, en los que más allá de demostrar el dominio de la forma tradicional del soneto, en estructura, rima y medida, se aventura con éxito a la reflexión y la cavilación sobre su propia intimidad: “Ahora que estoy, golpeo, no me siento,/ rompo de nuevo la armadura hendida,/ empiezo falseando mi lamento,/ concluyo durmiéndome en la herida, // que no en mi, en la pared, procura el viento,/ y no es mi herida, si la luz perdida/ procura ironizar el firmamento/ o se recuesta en al cometa huida…” (“Ahora que estoy”).

Lezama Lima publicaría luego, en 1945 “Aventuras sigilosas”, y en 1949 “La fijeza”, pero será en “Dador” (1960) donde concentrará toda su esencia como poeta. La obra de Lezama se extenderá hasta límites insospechados, como sombra que gira alrededor de su cuerpo, desde el amor hasta la pasión, desde el culto por la palabra hasta el entusiasmo por el erotismo, de la observación de la araña hasta la abstracción por los ritos y la religión, su poesía llega a los confines del misticismo.

Hasta “Dador” fue como si se desarrollara un extraordinario capítulo de la vida literaria de Lezama. Hasta entonces había promovido varias revistas fundamentales en la literatura cubana y se había convertido en un promotor literario serio y respetado, con una imagen de escritor sumergido de cabeza entre sus libros y ajeno a la intrascendencia de las fiestas literarias. En 1966 publica su novela “Paradiso”, aunque había adelantado algunos capítulos en las revistas que promovió, el hecho es un fenómeno. Obra calificada de monumental por los más serios lectores y como “pornográfica” por los intransigentes, rápidamente la novela se convirtió en un referente de la narrativa latinoamericana, que por entonces, no está demás decirlo, ya se veía emergente y fortalecida con los autores del tan famoso y manoseado “boom”.

Esa etapa fue como un segundo capítulo en la literaria y casi encubierta vida de José Lezama Lima. Le hizo una finta a la fama, siguió metido en sus libros y sus especulaciones poéticas. En 1972 se le otorga el premio Maldoror, en España, y en Italia se le da el premio a la mejor obra latinoamericana traducida al italiano, pero eso no es lo que buscaba Lezama.

La obra de Lezama se complementa con cuentos, ensayos, antologías, discursos y una novela inconclusa, trunca continuación de “Paradiso”, convirtiéndose en uno de los puntos cardinales de la literatura hispanoamericana (sin necesidad de exagerar). Poco a poco, la poesía completa de Lezama Lima irá apareciendo, mejor dicho reapareciendo, en las principales capitales culturales, y su estilo se irá filtrando generación tras generación hasta convertirse en un modelo difícil de seguir. Sin embargo, una larga lista de nombres podría construirse a partir del rastro de su particular forma de concebir la poesía y escribirla.

Poesía perenne, esencial y entrañable la de Lezama Lima, que se inició oscura y difícil, como si se escribiera desde la otra orilla, donde la metáfora es la única salvación. A cien años de su nacimiento, vale la pena rebuscar entre sus páginas, bucear entre su ilimitada imaginación, escudriñar entre sus versos en busca de la palabra iluminadora, disfrutar de la aplastante estructura de un castillo de flores, donde la poesía también dice lo suyo.

José Lezama Lima murió en agosto de 1976, a consecuencia de las complicaciones que le causó el asma que llevó consigo desde niño, como un recuerdo de escuela, y que no se pudo curar, tal vez por su sobrepeso, exagerado como su propia poesía, y por los habanos que copaban sus labios y coronaban con las piruetas de su humo su cabeza de niño bueno.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Revolución cultural en Suramérica

Ernesto Martinchuk (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Aldea global es un término, acuñado por el sociólogo canadiense Marshall McLuhan (1911-1980), que se refiere a la idea de que, debido a la velocidad de las comunicaciones, toda la sociedad humana comenzaría a transformarse y su estilo de vida se volvería similar al de una aldea. Debido al progreso tecnológico, todos los habitantes del planeta empezarían a conocerse unos a otros y a comunicarse de manera instantánea y directa.

Un poco de historia

El renacer de una nueva cultura es producto de la reconstrucción de la conciencia nacional, que resurge tras el letargo político producido como resultado de la derrota popular con la dictadura de 1976. La revolución cultural en marcha atraviesa gran parte del tejido social y se encarna además, en acciones de gobierno como son la ley de servicios audiovisuales, el programa científico y universitario estatal, la promoción del matrimonio igualitario o en la recuperación de la conciencia histórica a partir de la política de derechos humanos, la galería de los patriotas latinoamericanos, el contenido de los actos del bicentenario o en la sanción del feriado recordatorio de la Vuelta de Obligado. A partir de éstas y otras medidas, la revolución cultural va desandando el programa neoliberal y el contenido de sus instituciones.

Desde el 2003 se está combatiendo la conciencia pastoril y dependiente de la oligarquía terrateniente, al cuestionarle el proyecto económico de país. Por primera vez en muchos años, la política está por encima de la economía. Están cayendo los valores neoliberales y además, están siendo debilitadas sus instituciones de transmisión de la cultura.

La ley de servicios audiovisuales y el apoyo del gobierno a los medios públicos y no comerciales, están construyendo una pluralidad de voces, frente a la tiranía mediática imperante de los oligopolios comerciales. Los grupos mediáticos, los factores de poder concentrado junto con el aparato de prensa del extranjero, ya no están solos.

La vertiginosa transformación cultural se organiza en torno de la recuperación de la conciencia histórica y a partir de un fuerte cuestionamiento de la tradición liberal. Desde el 2003 existe una nueva generación de jóvenes que es educada en un país industrial y en el contexto de una revolución cultural. A partir de aquí, el proceso iniciado afirma la conciencia histórica del pueblo argentino y anticipa el renacer de una nueva generación política liberadora, en la antesala de la consumación de la conciencia nacional y de la Patria Grande soñada por nuestros patriotas.

La educación: valor fundamental

La educación tiene un papel constructivo y creativo del desarrollo humano y se pone al servicio de la solución de los problemas de la población manifestándose a través de los valores de integración y cooperación de sus protagonistas. De ahí, la opción que tiene la Universidad desde la posibilidad de aportar respuestas innovadoras a la sociedad, depende del análisis del concepto de desarrollo humano que presenta hoy. Asumiendo un enfoque integrado por la ética y la historia, afrontando la revolución paradigmática actual, se impone la superación del pensamiento único, asociando el mejoramiento de la calidad de vida a políticas de ajuste aisladas y no atacando los problemas en su integridad.

Debemos ver a la globalización, más que como una jerarquización de desigualdades como una verdadera oportunidad para que tenga cabida la sociedad del conocimiento a través del desarrollo de las posibilidades competitivas con lo cual, la educación pasa a tener un protagonismo especial.

La competitividad depende cada vez más del conocimiento y es necesario empezar a definir el papel que puede jugar en ello la globalización educativa, la integración universitaria y a través de ella, la formación, con un nuevo esquema de contenidos, de los futuros periodistas, ya que desde hace más de 30 años se siguen manteniendo los perfiles de formación de Universidades norteamericanas.

Se establece como un paradigma a modificar la idea de que no sólo con el crecimiento económico se garantiza el bienestar de la población. Estas políticas deberán estar estructuradas sobre la base de minuciosos estudios e investigaciones para generar la producción de conocimiento que servirá de fundamento para la generación de estrategias que se pueden comenzar a generar dese la UNASUR.

Un conocimiento pertinente implica una óptima combinación entre los conocimientos abstractos y los contextuados (con estrecha vinculación con las culturas regionales), con las necesidades sociales y económicas del entorno general. La contextualización es una condición esencial de la eficacia del funcionamiento cognitivo (Claude Bastien).

Ante realidades y problemas cada vez más complejos, multidimensionales, transnacionales y transversales, para que un conocimiento o saber sea pertinente deberá evidenciar el contexto, lo global y complejo.

Ante esta realidad surge la pregunta ¿Qué necesita aprender el estudiante para lograr su formación y cómo debe aprehenderlo? El estudiante necesita transferir lo aprendido, tiene que enfrentar nuevas situaciones y resolverlas. No le sirve una respuesta mecanizada, tiene que crear la respuesta apropiada. Esta conducta no podrá lograrse si no ha sido preparado para percibir la situación en los variados marcos en que puede presentarse, si no ha sido nutrido conforme a sus características específicas y a las de la sociedad a la que pertenece.

Con el objeto de aportar nuevos enfoques y movilizar energía intelectual para que el profesional graduado se desenvuelva en la sociedad como un agente de cambio, se propone una nueva instancia para superar paradigmas obsoletos, para que sea una persona con sólidos principios morales y valores firmemente implantados y que colabore activamente en la búsqueda de soluciones a los conflictos individuales y sociales existentes. Para generar soluciones para la región y para su país y, por qué no al mundo.

La misión debe ser integradora y tender a lograr la formación de buenos profesionales, capacitados y resueltos a intervenir desde el lugar en el cual actúan y desde la función que ejerzan para el cumplimiento de los objetivos propuestos.

Integración nacional

La educación opera como elemento para integrar poblaciones diferenciadas tanto geográfica y económicamente, como social y culturalmente.

Integración regional

La educación se ubica como instancia superadora de los límites nacionales. El espacio regional posibilita el desarrollo de planes, programas y proyectos tanto del conjunto como en el interior de cada uno de los países. La visión regional es necesariamente más amplia y compleja que la nacional.

La profesora uruguaya Adela Pereyra (Miembro del Comité Coordinador Regional del Sector Educativo del Mercosur) señala: “En estos momentos de construcción intencional de procesos sociales de integración, la historia se convierte en una competencia y prioriza la temporalidad… La enseñanza de la historia en el Mercosur, entendida como proceso colectivo de construcción político-social y económico, debe responder al nuevo sentido estratégico que adquiere tal conocimiento, y sus prácticas deben remodelarse a partir de varios ejes”, entre los que menciona la necesidad de abordar el enfoque regional asumiendo el tratamiento crítico de nuevos contenidos, como los conflictos regionales no resueltos y los prejuicios nacionalistas”

Es necesario considerar a la Educación como factor principal de integración y cambio en los países del bloque.

La sociedad de la información es la piedra fundacional de la sociedad del conocimiento. El concepto está relacionado con la idea de la innovación tecnológica, mientras que el concepto de sociedades del conocimiento incluye una dimensión de transformación social, cultural, económica, política e institucional, así como una perspectiva más pluralista y desarrolladora.

El concepto de “sociedad del conocimiento” está mucho más acorde con el de la “sociedad de la información” ya que expresa mejor la complejidad y el dinamismo de los cambios que se están dando. El conocimiento en cuestión no sólo es importante para el crecimiento económico sino también para ponderar y desarrollar todos los sectores de la sociedad.

La circunstancia de que una sociedad se base en el conocimiento torna en obvia la consideración del rol que en la misma desempeña la Educación.

Por otra parte, es fundamental tener presente que la sociedad del conocimiento no es aquella que simplemente dispone o utiliza más computadoras o más información. El profesor Horacio Godoy señalaba que “el rendimiento eficaz de las tecnología avanzadas depende de variables no tecnológicas,… hay una relación despareja entre la potencia de la tecnología y la capacidad del usuario. A esta enorme diferencia la denominó síndrome USTeD (Uso Subdesarrollado de las Tecnologías Desarrolladas) en virtud del cual, la potencia tecnológica queda reducida a los límites de la capacidad de quien la utiliza.

No existen tecnologías ni sistemas superiores a las aptitudes de los que las utilizan y las posibilidades de aplicación de las tecnologías digitales de información no dependen de variables tecnológicas sino humanas y culturales.

Los nuevos desafíos del periodismo

Internet representa, desde mediados de los ’90, una revolución tanto en el periodismo como para el ciudadano que puede acudir directamente al origen de la noticia. Se rompió el esquema tradicional fuente/periodista/lector-audiencia, y cualquier persona se convierte en “periodista”. Internet está integrada en las rutinas diarias. La concepción del periodista como recopilador y difusor de la información, como intermediario y como regulador de la calidad de información muchas veces está en duda por la influencia de la red.
El teléfono móvil con cámara fotográfica y filmación ha convertido a los ciudadanos en proveedores de imágenes para los medios de comunicación que suelen estar asociadas con accidentes, incendios, fenómenos meteorológicos o manifestaciones. La web entre los periodistas es la consulta de las versiones electrónicas de los medios tradicionales, aunque ésta no sustituye a la tradicional lectura de la prensa en papel. Algunos medios digitales ofrecen problemas de credibilidad derivados de la falta de control sobre las noticias publicadas.
Durante años existió una frontera entre los periodistas de la palabra y los de la imagen. Esta división carece ya de sentido. Muchos diarios digitales y redacciones televisivas usan imágenes capturadas en la red y el periodista debe saber contar una historia indistintamente con palabras, imágenes o sonidos. Debe saber cuándo una noticia reclama un protagonismo de texto y cuándo, por el contrario, una imagen o un sonido son lo importante.
Con la interactividad, el periodista puede proponer a sus lectores diversos itinerarios de lectura, para articular un discurso coherente y hasta múltiple, incorporando a los jóvenes acostumbrados al lenguaje audiovisual, sintético e interactivo.

El celular se ha transformado en un dispositivo emisor/receptor de todo tipo de contenidos y aplicaciones y la “cuarta pantalla” crece en influencia, borrando las fronteras que deben separar lo público de lo privado, lo laboral de lo personal.

El doctor Roberto Igarza sostiene que entre los factores que favorecen el encuentro de la telefonía móvil con nuevas formas de consumo de contenidos se destaca la distribución de los tiempos de ocio, sobre todo de las personas que habitan las grandes ciudades. Los desplazamientos son más asiduos. La vida laboral y extra laboral se colmó de pequeños espacios que escapan a la comunicación interpersonal oral y escrita perteneciente a la anterior etapa de la telefonía móvil.
Esa micropausa puede ser utilizada para ver un video, consultar un blog o recibir noticias de actualidad, relacionadas con el deporte, médicas, espectáculo o cualquier especialidad. Los nuevos medios y dispositivos móviles vienen a jugar un rol protagónico en la vida de las personas. Sólo hacen falta contenidos adecuados que no por ser breves carezcan de calidad o estén condenados a ser efímeros.

La gente participa con el fin de alcanzar un sentido de pertenencia al grupo, desarrollar nuevas habilidades y oportunidades para relacionarse o simplemente por amor propio. Es necesario ser muy cautelosos con las imágenes que no tienen confirmada su procedencia. Ya hemos visto conmovedoras secuencias que muestran secuestrados implorando clemencia o dramáticas imágenes de ejecuciones que nunca existieron.
La tecnología digital determinó que los periodistas asuman hoy tareas que antes estaban separadas: redacción, grabación, fotografía, edición, gráfica, diseño y publicación en la web. Los medios impresos, audiovisuales y digitales de un mismo grupo han desarrollado sinergias que permiten aprovechar recursos comunes, coordinar estrategias editoriales y promocionarse activamente entre sí. El periodista multimedia ha sido la respuesta del sistema ante el impacto de Internet en el modelo tradicional de comunicación.
Quizás el mayor reto sea lograr que las distintas culturas de prensa, radio, televisión e Internet sean capaces de trabajar de modo unificado, cuando hasta ahora se mantienen estilos, rutinas y valores periodísticos muy distintos y en algunos casos hasta opuestos.
Los trabajadores de la comunicación tienen un rol central en la puesta en marcha de estrategias que permitan superar el carácter fragmentario y disperso de distintas acciones instrumentadas por organizaciones populares. Los comunicadores deben contribuir a que se identifique a las demás organizaciones como parte de un mismo campo popular, identificando las historias de lucha compartida.

Es necesario generar espacios de encuentro, intercambio, reflexión e investigación que permitan poner en marcha potenciales acciones conjuntas entre las distintas organizaciones. La realidad latinoamericana brinda un panorama impensado décadas atrás. Los gobiernos surgidos en los últimos años han logrado avances en la lucha por equilibrar la relación entre poder y política, entre corporaciones y Estado, que se había disparado en los años 90. Los movimientos y las organizaciones sociales hoy se encuentran frente a múltiples desafíos que generan esta modificación en el escenario político de la región.
El planteamiento que subyace en la convergencia multimedia no es sólo tecnológico o generacional, sino profesional. En síntesis, lo que hace que se haga mejor o peor periodismo depende de la actitud del periodista, no de la tecnología de la que se disponga. Es necesario atender los distintos cambios que se están produciendo y ver cómo los periodistas nos vamos adecuando a las distintas transformaciones que se producirán, tanto a nivel tecnológico como en las normas que deben regir la actividad.-

Ernesto Martinchuk es periodista, docente, investigador y documentalista.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

El secreto de Brenda Cosulich

Gustavo Etkin (Desde Brasil. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Entro en la librería. Al fondo, distante y benévolo, mi amigo Nacho sonríe. Pero antes está ella. Alta, de espaldas, su pequeña cintura, sus caderas redondas, sus pequeños hombros altivos. Y su negro pelo largo hasta la cintura. La veo tensa, erguida, demasiado erecta. Hojea lentamente un libro de pinturas.

Salgo con La Razón de mi Vida y ella sigue rígida ante una lámina de ese gran libro.

Hay un cambio: pequeños temblores y más rigidez.

En su ojo izquierdo se va formando una lágrima que crece y crece sin caer del ojo. Primero del tamaño de la punta de un meñique. Luego de un pulgar. Después un puño. Y no cae. Y ahí está, pegada al ojo.

Me doy cuenta que en verdad no es una lágrima sino una polilágrima, la suma y condensación de todas las lágrimas de un llanto.

Cuando al fin cayó al suelo suspiró aliviada y me sonrió.

- Se siente mal?

-Al contrario. Demasiado bien.

Señaló una lámina. Era “Lucifer”, de Jackson Pollock.

- El color escondido aparece de pronto. El verde, el naranja, el rojo, el amarillo (y sonreía como hablando de sus hijos) son momentos de paz en esa vibración enloquecida.

- Me pareció verla llorar.

- Cuando veo ciertas pinturas lloro.

- La pintura me gusta, pero no me hace llorar.

-No es tristeza. Lloro de alegría por el gozo que siento

- Claro le dije, usted debe ser muy sensible, pese a lo cual comenzamos a mirarnos.

Recorrimos museos, exposiciones, galerías. Y también esos sucios crepúsculos color damasco que en Buenos Aires estallan entre las casas o al fondo de las avenidas.

Mirábamos, mirábamos y mirábamos.

Miraba colores y formas, cremas vivas, serpientes tornasoladas, magmas gozosos que me ondulaban en la garganta jugueteaban en el estómago y me llenaban de tibieza fragante y dorada. Y desde la nuca una vibración de violín se concentraba en mi pija, ya dura y anhelante quizá de más color, quizá de un ojo para ver ella también.

Sin embargo, Brenda Cosulich gozaba más.

Siempre esa rigidez, esa ausencia total, ese éxtasis silencioso, esos temblores, y el fin esa gran lágrima que colgaba largamente de su ojo izquierdo.

- ¿Por qué, Brenda, por qué gozas más que yo si los dos miramos lo mismo, por qué esa lágrima, por qué?

- Miramos lo mismo pero somos diferentes, contestaba y sonreía.

Fui entonces al Museo de Bellas artes, me paré frente a los trigales de Van Gogh y me froté y restregué los ojos hasta que salieron lágrimas. Pero además de no acercarme ni lejanamente al éxtasis de Brenda el único resultado fue una conjuntivitis.

Estoy por resignarme cuando descubro algo más: los orgasmos de Brenda son en colores.

Pero cómo es posible maldita seas perra nazi, le dije apretándole el cuello mientras la sacudía.

Somos diferentes, insistía entre dientes medio asfixiada la muy astuta.

Cuando acabo, un universo blanco estalla en luz o me sumerge en el negro de un espacio sin estrellas, infinito y silencioso. A veces, el negro y el blanco son espiral que me chupa hacia un bramido rojo y final. Pero nada más.

Ella, en cambio, ve manchas y cristales de colores, luces, reflejos y más reflejos brillantes, cataratas de arco iris, maldita sea.

Hasta que un día viendo mi desesperación y quizá temiendo mi furia, habló:

- Conocí al Sr. Torfner en la Alemania de posguerra. Antes, se recibió de Ingeniero Óptico para satisfacer a su padre, un famoso hipnotizador que frecuentaba al Führer en Bertchesgaden. Pero muerto su padre, apenas le hubo cerrado los ojos, cedió a lo que creía su verdadera vocación: la filosofía y la especulación teórica en general. Su objetivo y máxima aspiración era ser aceptado en la A.G.P.I.[1] , que como sabrás era una venerable institución alemana fundada por Carlomagno. Escribió entonces un largo ensayo sobre Materialismo Circunpsíquico y lo envió.

Pasó tiempo, el Sr. Torfner se impacientaba, hasta que junto con un párrafo recortado de su trabajo recibió una tarjeta escrita en letra gótica (Brenda busca en su cartera y me muestra un sobre amarillento y ajado. Dentro, un recorte y una tarjeta). El párrafo dice así:

“..no querrá decir tal sintagma que su propuesta contempla el cultivo de una ortodoxia holderlianizante del texto literal, el que debe ser iterado en un circuito reverberante productor meramente de tautologías gratuitas, cuando no superfluas?. Pero la advertencia de la decusación de determinaciones en el objeto de la problemática y la consecuente participación poli-científica en las proposiciones al respecto (....) en dependencia causal, seguramente, con una agudización de las contradicciones infra-estructurales que ha rebasado los recursos de enmascaramiento ideológico, así como del desarrollo de las disciplinas involucradas”. Y en la tarjeta, escrito en letra gótica:

QUIEN ESCRIBE
POMPOSAMENTE
VIVE SU VIDA
BOLUDAMENTE

-...así es que el Sr. Torfner no tuvo más remedio que dedicarse a su padre, es decir a la óptica. A ésta altura, querido, voy a recordarte algo que por esa época sucedió en Alemania de posguerra. Fue en verdad un fenómeno óptico colectivo. Se habían comenzado a fabricar los lentes de contacto de color. Así que cada uno, si quería, podía cambiar el color de sus ojos.

Hubo entonces una extraña moda: todos queríamos tener otro color de ojos. Los celestes, oscuros. Los oscuros, verdes. Los verdes, rojos. Y amarillos, y grises, y violetas. Todo funcionó sin problemas hasta que se inició una campaña denunciando el cambio de color de ojos como primera etapa de una conspiración judía para hacer perder al pueblo alemán sus características raciales. Además, era un gran desorden: como en las tarjetas de identidad figuraba un color de ojos diferente, había cada vez más conflictos y discusiones.

Los trámites oficiales comenzaban a paralizarse, las escrituras dejaban de tener valor, todos nos teníamos desconfianza porque ninguno estaba seguro de quien era el otro. Hasta que el Gobierno prohibió la fabricación, distribución y venta de lentes de contacto de color.

Brenda calla. Entrecierra los ojos y murmura:

- .... comenzaba la época de la Prohibición Óptica. Fue inútil. Se organizaron fábricas clandestinas y empresas que se encargaban de la distribución.

- Pero si estaba prohibido usarlos. No lo veo.

- Había lugares, respondió Brenda sonriendo. Los “Look-Easys”. Alquilaban lentes de color, se sentaban en una mesa y se miraban horas y horas al espejo, o sino cada tanto entre ellos mientras hablaban sobre el color de los ojos del otro. El Sr. Torfner solamente fabricaba. Tenía una red de Look-Easys donde alquilaba sus lentes por hora. Pero apareció la competencia. Otros grupos se organizaron, algunos italianos, como los Griensu. También estaban los de Cornealent, los Craush y Comb, los Voss. Los de Craush y Comb querían expandirse. Cada uno quería controlar el mercado. Y empezó la guerra. Primero fueron cortes de luz en los Look-Easys rivales, después entraban matones y pisoteaban los pequeños lentes hasta hacerlos polvo. Se puso de moda el Zapateo Óptico. Se bailaba en todas partes. Pero después aparecieron los muertos. Se empezaron a matar.

- Igual que en Chicago.

- En absoluto. Nada que ver. Las balas eran de vidrio.

- ¿De vidrio?

- Sí, de vidrio blindado. Además, y pensando bien, llamarlos matones es un exceso. La mayoría eran ingenieros ópticos recién recibidos que con el Zapateo daban sus primeros pasos. Pero volviendo al Sr. Torfner, descubrió un cristal que acentúa y selecciona las vibraciones lumínicas. El que los usa goza mirando mucho más que cualquier....( sonríe) iba a decir mortal. Es un estado de placer continuo. Pero se goza mucho ( tiembla ) ante hermosos crepúsculos, ciertas pinturas...

- ¿Pollock?

- Pollock.

- Brenda Cosulich: quiero verlos.

- ¿Me vas a torturar?

-Quiero saber donde están, quiero verlos. Que me los muestres.

- Ya me hicieron otra vez esas preguntas. Ellos también querían tenerlos.

- ¿Quiénes?

- Craush y Comb.

Comienza a hablar en voz muy baja. Va a recordar que papel jugó en esa turbulenta historia óptica.

- Craush y Comb me secuestraron. Sabían que yo era la secretaria y confidente del Sr. Pförtner.

Hace un largo silencio. Pálida, su boca una línea, ojos cerrados, su rostro la máscara del que sabe que conoció el horror.

-...me cloroformaron y desperté atada a una silla frente al Sr. Craush y al Sr. Comb....

- Fraulein Cosulich, me dijo el Sr. Comb, simplemente queremos esos cristales y sabemos que usted los tiene.

- O que sabe donde están, aclaró el Sr. Craush.

- No lo sé, y aunque lo supiera nada diría. Seré fiel al Sr. Torfner hasta la muerte.

- Jo, jo, jo, rió el Sr. Craush. No se trata...

-....de la muerte, terminó diciendo el Sr. Comb.

- Se trata de algo peor, continuó el Sr. Craush...

- ....y peor que la muerte es el sufrimiento, jo, jo, jo, rió el Sr. Comb.

- ¿Me van a torturar?, pregunté yo.

- Si. Pero nada de lo que usted imagina, fraulein, respondió el Sr. Craush.

- ¿O acaso cree que le pondremos palito en oneja, como el Sr. Ubú?

- ¿O le aplicaremos la máquina descerebradora?

Ambos rieron mientras se codeaban festejando el chiste.

- Ni tampoco crea usted que yo soy Fritz, dijo el Sr. Craush.

-.... y yo Franz, completó el Sr. Comb, y ambos volvieron a reír y a codearse.
Pero serios y sombríos, callaron de pronto.

- Estábamos seguros de su respuesta...

- ....inicial, agregó el Sr. Comb.

- Se trata de métodos de convencimiento que no dejan marca....

- ....física, se entiende, aclaró el Sr. Comb.

- El Sr. Torfner se enojaría, dijeron al mismo tiempo y sonrieron.

Me desataron y llevaron a un cuarto donde el piso, las paredes y el techo era un espejo. En medio, una cama. En un rincón, un lavatorio y un inodoro. Nada más. Cuando quedé sola dos voces hablando al unísono me informaron:

- Será usted sometida a las Torturas Ellicas. La primera se la anunciaremos. Si continúa fiel al Sr. Torfner las próximas las irá descubriendo usted sola. La primera consiste en su envejecimiento. En una semana, día a día, usted envejecerá. Tiene los espejos para comprobarlo. Verá como al terminar la semana tendrá la cara de una mujer de noventa años.

Yo tenía veinte años. Dudé. Sabía que era imposible. Pero al levantarme al día siguiente me miré al espejo. En realidad no podía dejar de mirarme. Era todo espejo. Arriba, abajo, a los costados. Me pareció ver más acentuada una línea en mi frente. Traté de demostrar indiferencia, sabía que ellos me observaban. Al segundo día esa línea era arruga. Trataba de sugestionarme pensando en el poder de la sugestión, segura que veía aquello sugestionada por la sugestión de ellos. Inútil. Al tercer día me vi vieja. Me desnudé. Mis pechos caídos, mi vientre flácido, mis caderas infladas, blandas y cúbicas. Celulitis. Al cuarto día ya no tenía dudas. Trataba de anticipar cómo y por donde continuaría el proceso. Al quinto día quedé ciega. Pensé que la vejez había llegado a mi nervio óptico pero sentí alivio, así no podría ver cómo me transformaba minuto a minuto en una momia.

- Pero...digo yo, señalando el suave y sereno rostro de Brenda.

- Oh. Fue todo un fenómeno óptico. Y como quedé ciega, esa Tortura Ellica se interrumpió.

-- ¿Y después? ¿Hubo otra? ¿Qué sentías?

Sentí de pronto mi pija erguida y dura.

- Al día siguiente comencé a escuchar un extraño sonido, casi imperceptible. Poco a poco aumentaba y se iba transformando en murmullo. Al tercer día pude reconocer que eran dos voces. Al cuarto, lo que las voces hablaban. Después...

Brenda calló. Ruborizada, pequeñas gotas de transpiración iban creciendo en su rostro. Siguió recordando con la vista baja.

- ...después...pude reconocerlas. Eran mis padres. Grabaron sus relaciones sexuales.

- ¿Y qué decían?, (yo quería saber) ¿qué palabras usaban?, ¿qué sonidos, qué ruidos hacían?, ¿qué se decían?, ¿pudiste escuchar bien?, ¿escuchaste todo?

Nuevamente mi pija dura. Esta vez buscaba una respuesta redonda y ajustada.

- El le decía: perra judía, te mataré, te reventaré las tripas, te cortaré en pedazos, te quemaré. Ella le decía: persígueme, atrápame, tortúrame, reviéntame.

- Te haré jabón.

- Seré tu burbuja.

-Tu hermosa piel. Haré una pantalla.

- Te iluminaré.

- Te meteré en el horno.

- Seré tu ceniza.

- Te escupiré, te mearé, te cagaré.

- Escúpeme, méame, cágame. Soy tu inodoro. Hazlo, hazlo por favor, dame das kleine, das liebe kleine.

No me lo quiso traducir.

- Sara, Raquel, comenzó a gritar mi padre.

-Sigfrido, respondía mi madre.

- Rebeca, insistía él.

- Thoooooor, gemía ella.

Hitler, gritó él más fuerte.

- Herzl, gritó ella.

-Himmler.

- Menahem Beguim.

- Heil Hitler, bramó él.

- Heil Hitler, balbuceó ella en un alarido.

Después, silencio. Solo dos respiraciones jadeantes y un tenue ronroneo.

- ¿Y después?

- Todo empezó de nuevo. El murmullo y luego, poco a poco, las voces. Me tapé los oídos pero fue inútil. Grité para no escuchar. El sonido aumentaba y yo gritaba más. Trataba de tapar esas voces. Al principio pude, pero quedé ronca y después muda.

- ¿Y escuchaste todo otra vez?

- No. Quedé sorda. Cuando se dieron cuenta que a una ciega sorda y muda no podían preguntarle nada, me llevaron a otro cuarto. Toqué las paredes y sentí que eran paredes, quiero decir, no eran espejos. Me daban de comer en la boca. A los pocos días comencé a oír. Luego pude hablar. Recuperé la vista. Me di cuenta que me cuidaba una hermosa señora con dulce sonrisa. Tenía pelo muy blanco estirado hacia la nuca, terminaba en un rodete. Me dijo:

- Oh Fraulein Brenda!! Mis hijos son unos malvados. Siempre fueron rebeldes y desobedientes. Miraban continuamente por los ojos de todas las cerraduras. En la escuela observaban a sus maestras con binóculos y largavistas. Coleccionaban líquidos fétidos y humores repugnantes para mirarlos al microscopio. A los demás niños les metían los dedos en los ojos. En la calle hacían tropezar a los ciegos y se burlaban de los tuertos. Arrancaban ojos de perros, gatos y gallinas. Los únicos animales que respetaban eran las águilas. Unos demonios, querida Brenda, unos demonios. Y ahora los consume una loca y desenfrenada ambición. Son ávidos y crueles y siempre consiguen lo que se proponen. Unos demonios. Pero no temas mi querida Brenda. Yo te ayudaré. Conseguí salvarte de su mirada implacable. Yo te cuidaré. Conmigo te repondrás y volverás a tus padres y a tu amado profesor Torfner. Yo también invento aparatos, pero los míos son para el bien, puesto que soy una madre. Acompáñame, hija.

Entramos a un cuarto marrón con espesa alfombra color miel y olor a leche tibia. En el medio había una cosa. Era una gigantesca pera tornasolada, roja, naranja, amarilla. Vibraba y latía. Parecía viva.

- Es una M.R.T., Matriz Rehabilitadora Total. Reproduce todos los movimientos y el calor de una matriz. Dentro hay un líquido que alimenta y cura. Ahí te repondrás y olvidarás tus sufrimientos. Con sus bamboleos, sus presiones y sus caricias te irán colocando suavemente siempre en la posición más cómoda. Una computadora calcula continuamente cual es esa posición, la más placentera. Como ves, hija, la Ciencia al servicio de la Maternidad. Y la Maternidad al servicio de tu eterna felicidad. Y tu cabeza quedará afuera y yo te alimentaré. Te daré lo que me pidas, cualquier cosa.

- No veía el momento de entrar a la matriz. Y adentro descubrí, oh querido, que los placeres que prometía esa dulce señora no podían compararse a ninguna droga, a ningún hombre, a ningún manjar. Nunca gocé tanto. De otros placeres sé, desde el comienzo, que van a terminar. Ahí en cambio era una somnolencia gozosa y segura que duraría para siempre. Eso no iba a terminar nunca, nunca. Nunca. Así fueron pasando las horas los días o los meses, nunca lo sabré. Yo balbuceaba cuando tenía hambre y la dulce señora me alimentaba. Sin embargo empecé a sentir un vago malestar. Le pregunté qué pasaba.

- Nada hija, nada – me respondió – continúa gozando. Tienes el privilegio de ser la primera en estrenar una M.R.T. Matriz Rehabilitadora Total. Goza tranquila hija mía.

- ...poco a poco me di cuenta: era una tenue dificultad al respirar. Se lo dije. Respondió sonriendo:- No puede ser, hija. Mi matriz es perfecta. Continúa gozando, no hay apuro. Puedes estar para siempre si lo deseas.

- Pero ya respirar era un trabajo. Le dije: Madre, me ahogo.

- Resiste hija, respondió sonriendo, que el placer es mayor y vale la pena.

- Madre, no puedo más, le volví a decir medio asfixiada. Sácame de aquí.

Y ahí fue que me dijo, sonriendo como nunca (¡¡cómo brillaban sus dientes!!)

- Si, soy madre. Y por serlo amo a mis hijos. Pese a que son malvados, ambiciosos y crueles, aun así son mis hijos. Y por eso, aunque rechazo desde lo más profundo de mi ser la maldita voracidad capitalista que los devora haciéndolos ávidos y rapaces, soy su madre y a pesar mío debo ayudarlos. Por eso Fraulein Cosulich, ha llegado el momento en que debo decirle que si no me revela usted el lugar donde se encuentran los cristales del profesor Torfner, morirá lentamente asfixiada.

Brenda calla. Luego de un largo silencio murmura temblando:

-....y como brillaban sus dientes....

- ¿Y después?

- Me transformé en planta y no sentí nada. Ni asfixia, ni placer, ni dolor, ni hambre ni nada. Quieta, encogida, encorvada, un feto de momia. Cuando se dieron cuenta que ya nada podrían y que sería siempre fiel al profesor Torfner, me dejaron en su casa. El profesor Torfner me miraba - él si - con ternura y gratitud. Bien sabía lo que había sufrido por él y bien caro se los hizo pagar. Sus Look-Easys estuvieron seis meses sin luz. Pero yo continuaba inmóvil en la misma posición. Me alimentaban con sonda y gemía como un lactante. Me llevaron entonces a Brasil, donde un medico espiritual que trabajaba con energías femeninas me aplicó cristales energéticos y me curé. Después vine a la Argentina y aquí estoy.

El largo relato de Brenda me aturdió de amor. Mi pija, dura, latía con furia. La penetré y ondulamos hirviendo en mordiscos mientras yo gritaba Hitler, Hitler, Hitler, y ella primero Golda Meir, Golda Meir, Golda Meir, hasta que al final los dos rugimos juntos : Heil Hitler!!!.

Ya no me importaban los colores que seguramente habría visto. Sin embargo, tuve urgente necesidad de saber algo:

- Brenda, no me dijiste donde están esos lentes. Quiero verlos.

- Siempre los tuve conmigo.

- Entonces quiero verlos.

- Mira, me dijo, y llevó las manos a sus ojos. Las giró apretándolos con fuerza y me mostró.

- Pero Brenda, le dije, esos no son lentes de contacto. Son ojos de vidrio.

- Y qué, me respondió altanera, ¿acaso no eres sordo?

Nota:
1) Academia de Grandes Profesores Importantes

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

La libertad tiene su precio

Emilio Romero Ele (Desde Brasil. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Jean Paul Sartre y otros pensadores existenciales expandieron en el mercado de las ideas una tesis que suscita siempre discusiones, malentendidos y pretensiones: la tesis de que el hombre es ontológicamente libre.

La ontología se refiere al estudio del ser, un tema que parece preocupar apenas a los filósofos. El hombre seria libre de acuerdo con su ser más propio. Inclusive es libre frente a los determinismos biológicos que lo afecta en grado variable, pero que puede encarar mismo si implican deficiencias físicas severas.

Es una idea que ya los griegos antiguos habían colocado en la mesa de sus discusiones, mas sin el énfasis y pretensiones de los filósofos de los siglos siguientes. El ser libre como una características del hombre, un ser siempre abierto a sus posibilidades, no es un tema que ocupe un lugar especial en el mercado de las discusiones. Lo que se discute y se intenta colocar en práctica es la libertad como uno de los objetivos de la política, es decir, del arte de administrar e dirigir la cosa pública y los poderes inherentes a esta propuesta. En el plano social y político la libertad sufre todas las peripecias de las relaciones de fuerza que los grupos humanos mantienen entre sí. La libertad precisa ser conquistada, inclusive sabiendo que puede ser restringida y hasta reducida a casi nada, como está aconteciendo en todos los países del orbe, especialmente en USA, que impone limitaciones a cualquier expresión individual que cuestione el sistema dominante. Las leyes anti-terrorismo tienen ese objetivo.

La libertad adquirió toda su aureola y magia con la revolución francesa cuya bandera de Libertad-fraternidad-igualdad flameó a los cuatro vientos por lo menos en el imaginario colectivo. Fue cuestionada la desigualdad más escandalosa y la ley del más fuerte –la ley darwiniana de sobrevivencia del más feroz, o del más astuto.

La libertad en sentido político ha sido una conquista gradual y oscilante; con avances y retrocesos. En la mayoría de los países del mundo es algo bastante incierto, especialmente en los países pobres, que son los ¾ de la población –4.500 millones de seres humanos viven en la pobreza. En los países de economía estable y con la maquinaria socio-económica funcionando en un buen nivel, como acontece en los países anglo-sajones y europeos, la libertad es más segura y respetada, lo que no impide que la libertad legitimada por la ley sea más generosa con los ejercen el poder, y más dura con los de abajo.

El bienestar parece ser una condición básica para que un país goce de libertad como un derecho de bien común.

La libertad entendida como una característica de la existencia no depende de la ley ni la composición de fuerzas políticas reinantes en un grupo o nación: es una característica inherente al ser humano. Es un bien natural, con andar en dos pies y saber que mañana es otro día. Somos libres porque somos conscientes de sí; sabemos lo que nos acontece, por poco que sea este saber.

La libertad implica cierta autonomía, opción y abertura a las posibilidades. Son tres características de la existencia. Son las tres expresiones palpables de la libertad.
Usted puede asumir su libertad o puede huir de ella, renunciar a su ejercicio, aún así será su elección. Usted puede dejar acorralarse, desistir de buscar una salida: es una posibilidad que lo condena a su propia negación, mas usted es el responsable de esta sentencia. Renunciar a la libertad es cosificarse, encerrarse en una condena.
La vigilia y el cuidado de sí son también características de la existencia humana.
Es necesario saber cuidar de su vida. Esto es inclusive un refrán del saber común; mas mucha gente se descuida demasiado: aliena-se de sí, como que en el fondo no se importase con el curso y dirección de su vida. O centraliza sus preocupaciones en apenas uno o dos aspectos, dejando a los otros negligenciados, como si fuesen de menor o de ninguna importancia.
Es común que sea absorbido apenas por el trabajo. En el caso de los pobres esta centralidad es comprensible. Precisan permanecer 10, 12 horas en el trabajo para ganar el sustento y mantener a su familia. Dejan un par de horas para entretenciones baratas, duermen y al día siguiente es la misma rueda. La familia, la política, los problemas sociales, el cultivo de sí, la intimidad con la pareja la conversa constructiva con los amigos, todo queda de lado o para ocasiones poco frecuentes.

¿Qué sabe un obrero de los acontecimientos sociales? Sí, lo que informa la prensa. Escándalos, crímenes, guerras, perversiones sexuales. Ese es el plato fuerte. Muy raras veces sabe de algún hecho nobilitante, enaltecedor. Ignora que los hechos precisan ser analizados para que adquieran un significado. Ese significado está fuera de su alcance. Puede sospechar de qué se trata, pero nadie comenta el fondo de las cosas. Lo más importante queda oculto, ignorado. Basado en esta tremenda ignorancia de la gran masa se sustenta el establishment, el orden dominante.
Lo peor es que la clase media no está mejor preparada. Para ser estricto: sabe un poco más, pero no se interesa por conocer las razones y la lógica que rigen el sistema social. Son apenas algunos miembros de esta clase los que saben cómo se procesan los fenómenos sociales. Es el llamado sector intelectual, más culto, con algún diploma en ciencias sociales, psicología, periodismo. No obstante, este sector tiene límites muy estrictos de expresión y cuestionamiento. Todos ellos también dependen de un empleo; para mantener su salario precisan decir y enseñar lo que al Sistema interesa y propone, caso contrario, serán colocados en la calle. Algunos se arriesgan. Prefieren denunciar por lo menos los hechos más infames y absurdos. Es lo que acostumbran a hacer los periodistas más osados, los profesores más honestos y los poquísimos políticos que todavía no han vendido su espíritu a las mañas y astucias del Poder.
En el círculo de la inteligencia, pocas voces se hacen oír en un llamado abierto en pro de las libertades cada vez más sofocadas en las llamadas democracias, sofocadas de manera silenciosa, pero no por eso menos efectiva, planificada y siniestra. Entre los poetas que por aquí circulan me permito citar lo que escribe Felipe Galeno:

En todos los tiempos y lugares la libertad tiene su precio.

No intente huir. El regazo materno ya no existe y menos aún la Tierra Prometida de la libertad. El último refugio se lo llevó el tiempo y el tiempo se perdió.

En todo lugar usted es vigilado, no importa si es un señor bien comportado o una señora dedicada a sus deberes domésticos.

Está obligado a andar por determinados caminos, bajar y subir en estaciones programadas conforme pautas: son las reglas del tránsito.

Verde para continuar, el amarillo como advertencia para frenar sus deseos e impulsos que lo compelen a seguir adelante. Acelere para escapar del rojo.

Pero no hay como escapar de ese color sanguíneo.

En todas partes hay semáforos. Sin señales usted se torna imprevisible, algo bastante errático, tal vez peligroso.

Sé que usted no percibe los hilos de la situación; está acostumbrado a repetir los slogans, sigue las sendas de la multitud.

Está tan adiestrado que ya es un animal doméstico, incapaz de sentir el olor de la brisa y el rumor del follaje en la floresta.

Mas le advierto: estamos todos bajo un control de un poder extraño, nada benévolo, contrario a nuestra elemental esencia.

Vivimos en estado de sitio. El enemigo nos asigna la peor condición: es preciso resistir hasta el último suspiro.

Huir es fingir que nada acontece, fingir que vivimos en el mejor de los reinos, aun estando en la calle, sin albergue ni la promesa de un mañana mejor.

Omitirse es huir, justificar la cobardía.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

El gobierno español apuesta por las energías sucias y peligrosas

Vicent Boix (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Una subcomisión compuesta por varios diputados, ha presentado recientemente un documento en el que se traza la estrategia energética a seguir durante los próximos 25 años. El colapso ecológico que vive nuestro planeta y un lisiado modelo económico basado en constante crecimiento, requerían apuestas valientes y decisiones hacia un futuro más sostenible y seguro.

Pero la realidad no fue así. Según han denunciado las organizaciones ecologistas, la energía que se consumirá en un futuro seguirá proviniendo de fuentes altamente contaminantes y peligrosas. Entre ellas destacan las originadas por los combustibles fósiles y especialmente el carbón, que contribuyen significativamente a perpetuar un efecto invernadero que repercute en modificaciones drásticas del clima.

La otra agraciada por la clase política fue la nuclear. Esta energía, aparte de su peligrosidad innata, sigue presentando problemas estructurales de difícil solución. El principal de ellos son sus residuos, cuya única salida pasa por almacenarlos en complejos y caros recintos de seguridad enterrados en el suelo.

A pesar de la gran inversión y de los fuertes incentivos programados desde el gobierno central para el municipio que albergue dicho almacén, sólo once municipios presentaron candidaturas para dar cobijo en su territorio a tan peligrosa infraestructura. En todos los casos las propuestas suscitaron acalorados debates y rechazos por parte de los vecinos afectados.

En cuanto a la estrategia para los próximos 25 años, Ecologistas en Acción y Greenpeace denuncian amargamente que se ha obstaculizado el crecimiento de las energías renovables. Por eso Greenpeace recuerda que “Si Zapatero quiere crear un millón de empleos verdes, la apuesta estratégica de España deben ser las renovables, y la planificación energética debe prever cómo las viejas energías deben ceder el paso al nuevo sistema que deberá ser 100% renovable”.

A una mayor participación de las renovables y a una reducción de las energías convencionales, se suma la eficiencia energética como elemento clave para un modelo energético sostenible. Como apunta Ecologistas en Acción “Es imprescindible y perfectamente posible caminar hacia un modelo de sociedad en que disfrutemos de una vida saludable y de calidad con un consumo mucho menor de recursos, en este caso energéticos. La apuesta por la reducción del consumo de energía debe ser por lo tanto el principal objetivo a plantear, junto con una subida muy importante, muy por encima del 20%, de la aportación de las renovables en 2020…”

Ambas organizaciones apuestan por el paulatino cierre de las centrales nucleares y térmicas, especialmente las de carbón. España es desde hace años un país exportador de energía y eso da un margen para el cierre y la reducción.

Ecologistas en Acción reclama que las multinacionales implicadas asuman los costes sociales y ambientales que tradicionalmente se han externalizado. También recuerda el problema implícito que conlleva la perpetuación de este modelo, que hace de España un país dependiente de las importaciones de gas, petróleo, etc. con los riesgos asociados y más en épocas de fluctuaciones y crisis.

Cabe recordar en este punto, que el petróleo es un combustible finito y desde hace años existe preocupación ante esa situación que se ha venido denominando como el “cénit de petróleo”, entendido como el momento en el que la demanda del oro negro será más elevada que la oferta.

Y es que desde hace años la demanda se sostiene gracias a los pozos ya existentes. Las nuevas prospecciones no ofrecen grandes bolsas de petróleo y los procesos de extracción se prevén costosos. La impotencia de las grandes corporaciones petroleras es evidente y años atrás, alguna fue sorprendida mientras inflaba sus reservas para mantener sus cotizaciones.

El asunto es serio. Desde la perspectiva ecológica, la generación de energía por métodos contaminantes crea fuertes impactos ambientales y sociales. Pero además, no se puede especular con un factor tan importante como es la energía en nuestra sociedad. Habida cuenta de cómo está el mundo en los últimos años, cualquier tormenta financiera puede originar un cataclismo. Desde el punto de vista ambiental y social, hace muchos años que los gobiernos debieron haber iniciado la transición hacia un modelo más seguro y limpio.

Con las renovables, sí se puede

A pesar de las decisiones políticas, Javier García, Presidente de la Fundación Renovables, se mostraba más optimista con el futuro del sector. Informaba en una entrevista en la Revista Daphnia, que en 2009, el 60% de la capacidad de producción instalada en Europa tenían origen renovable.

García, siguiendo prácticamente los argumentos de las agrupaciones ecologistas, advertía que “Un gran error de la política energética española es no reconocer los beneficios económicos, sociales y ambientales que las renovables aportan a la economía española”. Defiende sin fisuras la expansión de este tipo de energías a la vez que cuestiona los argumentos oficiales y corporativos que hacen referencia a la subida del precio en las tarifas originado supuestamente por las renovables.[1]

Jordi Miralles, de la Fundación Terra y Ana Marco, de la Fundación Ecología y Desarrollo, junto a muchas organizaciones ecologistas más, abogan por un modelo energético que defienda el derecho a la autosuficiencia energética, es decir, el derecho a producirse uno mismo su propia electricidad.

En España, hasta el momento, las energías renovables se conciben y se promocionan como un negocio más. En el fondo el modelo es el mismo: un parque eólico por ejemplo, al igual que una central térmica, genera electricidad y la introduce en la red para ser consumida. La diferencia es obvia y substancial, pues con unas fuentes no se contamina y con otras sí, aunque las renovables, en ciertos casos, han sido adoptadas por las mismas multinacionales contaminantes que actualmente gestionan nucleares y térmicas. Por lo tanto si bien hay una mejora a nivel ecológico, a nivel social son los mismos los que se enriquecen y cortan el bacalao.

Uno de los problemas del sistema actual es la gran pérdida de energía durante el transporte a través de cientos de km de redes y cables. Lo que proponen los grupos ecologistas y otros expertos, es la descentralización energética de tal manera que se fomente un modelo que sea más eficiente y en el que la ciudadanía pueda generar su propia energía e introducir los sobrantes en la red para que pueda ser usada lo más cerca posible de donde se creó. De esta manera se podrían reducir las pérdidas por el transporte.

Miralles y Marco ponen un ejemplo. Un edificio plurifamiliar de 20 viviendas puede alcanzar los 20.000 kWh, con un coste económico de unos 3000 euros y la emisión de 10 toneladas de CO2. Con una central fotovolcaica de 15 kW se podría compensar el consumo eléctrico. Su inversión oscilaría de 45.000 euros que se rentabilizarían en 15 años mientras que la vida media de la instalación sería de 25.[2]

Notas:

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Los cuatro elementos

Verónica Tumini (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

A veces era agua tranquila de lago, a veces mar embravecida; en ocasiones era tenue bruma en el cielo de verano, y en otras glaciar desprendiéndose en pedazos.

Él era fuego, tal vez lava, tal vez una pequeña braza. Pero el brillo de ese fuego la fascinó y aun sabiendo las dificultades, vivió aferrada al sueño de amarlo y él simplemente no quiso aferrarse.

Entonces Ana quiso ser tierra, estar debajo y sostener su fuerza, pero él no la necesitaba.

Intentó ser aire, vivir a su lado y avivar su llama, pero era demasiado intenso, y su compañía no era necesaria.

Quiso ser fuego, para fundirse cuerpo con cuerpo, alma con alma, para ser la misma esencia, para ser parte de su mundo, pero él no la dejó pegarse.

Como nada funcionó, Ana volvió a ser agua, fue ser llovizna suave para calmar su fuerza, para evaporarse a sus brazos, para que él siguiera siendo fuego en sus labios, en su piel, en su alma.

Ana era vida y alegría, sueños e ilusiones, era tomar el destino en las manos, y Miguel era resignación, paciencia, era esperar que el destino haga su parte.

Ana se aferró al sueño de amarlo y se evaporó en ese sueño, él… él no quiso aferrarse.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Cirujeando la vida

Miguel Longarini (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Sigue tirando tu carro ciruja
que si los que más tienen: tiran,
Tú puedes seguir tirando.
Parece sencilla la cosa:
Unos tiran y otros juntan
Algunos ni tiran ni juntan,
aunque otros; los ganadores:
La tiran porque la juntan.
Jamás juntos abajo con arriba
Ni arriba con abajo
Ni tirando ni juntando.
Mundo arriba que puede
bajo mundo que no puede
pero junta lo que duele;
Lo que nadie quiere.
Una vida es de basura
y otras de ‘’verde dulzura’’.
Ambas por igual, son siempre oscuras.
Nada de negro sucio: ¡Basura!
Ni blanco limpio: ¡Hermosura!
Mentiras todas a una
que se escriben ricamente,
sin padecer lo sufriente
del que vive en la negrura.
Sigue tirando tu carro
y que todos tiren más
en una de esas podemos
Juntarnos para cambiar.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Homosexuales eran los de antes

Marcos Winocur (Desde México. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

I. Sintética periodización

Para una referencia sobre la evolución de la mentalidad colectiva frente al gay en las últimas décadas:

Años cuarenta: igual a “degenerado”.
Luego, había que castigar.

Años cincuenta: igual a “enfermo”.
Luego, había que curar.

Años sesenta y setenta: igual a “singular”.
Luego, había que respetar la diferencia.

De los años ochenta en adelante: igual a “cualquiera”.
Luego, no hay que hacer nada.

Nota. La evolución de la mentalidad colectiva frente al homosexual no ha sido uniforme; así, hay gente que ha quedado anclada en alguno de los ayeres señalados.

II. “Pan con pan, comida de zonzo”

Allá por los años cuarenta, se decía que había sociedades secretas de gays que, desde el clóset, manejaban una porción de poder, “y te caerías de espaldas si supieras quiénes están”. Por lo demás, ni hablar: el gay era una figura emblemática para las burlas, véase el filme “El último tren a Brooklyn”. Ahora bien, dejando el clóset por la “marcha del orgullo”, y de ésta pasando a ser alcalde de Berlín o París, la condición de homosexual es aceptada dentro y fuera del poder.

Pero en aquellos años... un refrán que estaba en boga era por demás elocuente: “pan con pan, comida de sonso”. Quería decir que la diversión aparecía cuando se juntaban hombres con mujeres, no hombres solos, no mujeres solas. Y con eso estaba todo dicho, a nadie se le ocurría preguntar más.

III. Homosexualidad y comunismo

Recuerdo que en una ocasión platicaba con mi compañero de partido (Comunista Argentino) gerente de la editorial “Lautaro” de Buenos Aires. Él, siempre en función de “cuadro del partido” (léase: funcionario) que habla con intelectual, es decir “ampliamente comprensivo a la vez que bajando línea”, pasó a relatarme esta anécdota. En una ocasión, allá por los años cincuenta, su querido dirigente Benito Marianetti hacía el elogio de Federico García Lorca cuando fue interrumpido por un compañero:

-¡Pero ése era homosexual!

-¡Él podía...! -fue la rápida respuesta del dirigente comunista.

No encuentro más clara pintura de época y a la vez reconocimiento de la imposibilidad de encontrar una lógica antihomosexual. Por un lado, uno de esos afiliados más papistas que el Papa, condenaba al poeta en nombre de la convención moral por entonces dominante. Por otro lado, el dirigente del partido absolvía al homosexual… si habías logrado la fama, si te llamabas Lorca, Proust u Oscar Wilde, estabas disculpado.

Esto acarreaba curiosas consecuencias. ¿Un camarada quería ser gay? Muy bien, “no problem”: a condición de antes alcanzar la fama. Y no en cualquier ámbito, sino en literatura, arte, tal vez un arquitecto de renombre o una estrella del cine, en suma, áreas de la estética. Imagínense, en aquel entonces un gay en política o dentro de las fuerzas armadas... recuerden los problemas que tuvo Clinton, cuando fue Presidente, con ese paquetazo.

La conclusión cae de su propio peso. La homosexualidad era un privilegio perdonable en ciertos genios y digna de reprobación en los demás mortales. O sobresalías y entonces era tu derecho, o bien te sumabas al coro de los machistas. Curiosamente, lo mismo ocurría con la condición de comunista. Si te llamabas Pablo Picasso o Pablo Neruda, la fama te protegía dentro y fuera del Partido. Si te llamabas Juan Pérez y eras comunista, te mandaban al bote. Y allí no era difícil toparte con el gay. E inflexible, no te fuera a contaminar, dabas un paso al costado. Si te hablaba, no le contestabas. ¿Eran Lorca, Proust, Oscar Wilde? No. Entonces… Ni te hablo.

Eran otros tiempos. Homosexuales, los de antes. Asfixiados dentro del clóset, objeto de las más crueles burlas al ser descubiertos, y finalmente lanzados a la calle a contraatacar desde las marchas del orgullo, esos eran homosexuales. En tanto que hoy te declaras gay, y te ofrecen cuanto menos la gerencia de una empresa.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Los señuelos

Juan Alonso (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Los mercaderes arrojan burbujas de colores
y muchos de los que protestan, sufren y mueren las persiguen,
las denuncian, se esfuerzan por pincharlas
mientras los dueños de las tiendas ríen

Quitar los ojos del camino propio
lleva a terminar en los eriales
discutiendo solos al sol

La huella hay que hacerla siempre hacia el futuro
para que se oriente a la aldea nueva
ornada de lo necesario y alegre

Más que ser críticos develando al asesino, al payaso, al demagogo de los ricos
hay que gastar la energía en vencerlos

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

El parque Indoamericano y Villa Soldati

Beatriz Paganini (Desde Santa Fe, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Ni siquiera es un método premeditado que los maestros y colegas empezamos, tampoco cronológicamente podría precisarlo, pero si sé que en ciertas circunstancias vamos recibiendo noticias y nos las vamos remitiendo y hacemos una cadena de solidaridad o mensajes casi anónimos.

Así fue cuando llegó a mi teléfono celular el mensaje de texto: “Las tizas blancas manchadas con sangre” y, ansiosa e intrigada llamé al número remitente y era una maestra de Misiones que reclamaba luego del asesinato de Carlos Fuentealba el maestro de Neuquén y, en Santa Fe, otro periodista-maestro Rogelio Alaniz, escribía en el diario local:

“Carlos Fuentealba murió por luchar por una sociedad más justa, pero por sobre todas las cosas su muerte es la consecuencia más o menos previsible de una sociedad que está ingresando por el plano inclinado, resbaladizo y viscoso de la violencia. Hablo de la violencia de un Estado que confunde autoridad con discrecionalidad y que como consecuencia de esa fatal confusión es incapaz de garantizar la libertad y de asegurar el orden; hablo de una policía venal, mafiosa, sumisa con los poderosos y brutal con los débiles; hablo de la mayoría de una clase política -oficialismo y oposición- a veces cínica, a veces hipócrita y en todos los casos oportunista; hablo de dirigentes sociales irresponsables, que por pequeñas y mezquinas ambiciones conducen a sus afiliados a callejones sin salida; hablo de una derecha insensible, autoritaria que supone que todo se resuelve con un baño de sangre; hablo de una izquierda delirante y fundamentalista, que sigue creyendo en el lema perverso de que "cuanto peor, mejor" y, por último, hablo de una sociedad que se moviliza con convulsiones histéricas y un día pide represión y al otro día llora una muerte.”

Luego, por la campaña de desaparecidos, pude conocer a Leoncia Carmen Ábalos hermana de Aquilina (desaparecida) y que le escribía un poema.

¡Aquilina! ¡Feliz cumpleaños!

Me solidaricé con su dolor. Esa vieja foto color sepia, detenida en el tiempo participaba en el poema.

Le escribí, nos hicimos amigas y me enteré que era maestra.
Hoy, Leoncia me envió lo que otra maestra, llamada Susana quiere compartir con colegas: la “hoja de ruta” de HORACIO un maestro de Villa Soldati que tiene la costumbre de escribirla diariamente.

Fecha: jueves, 9 de diciembre de 2010, 11:02 pm.

Hola a todos.

¡Con infinita rabia y profundo dolor quiero compartir algunas palabras sobre lo que está pasando a pocas cuadras de la escuela donde trabajo!

No puedo hacer análisis macroestructurales ni quiero despotricar contra el fascista infradotado, simplemente contar que allí están, bajo toldos deshilachados y tapados por los mosquitos y el fango, las familias de tres alumnas mías.

Melanie reaparece hoy en la escuela, después de una semana, y me cuenta que su mamá y su papá, costureros de 20 horas por día, decidieron ir por un pedazo de tierra porque ya no aguantan más pagar el alquiler de $800 por las dos míseras piezas del hacinamiento donde viven con sus 5 hijas en la Villa Cildáñez. Dice que el dueño les cobra además $10 por cada día que se atrasan en la renta. "Y encima dice que es cristiano", sentencia.

Mónica me cuenta que su madre resistió todas las tinieblas de la noche desde el viernes en la precaria carpa que se armó con sus manos de obrera. Ayer no durmió bajo la lona: se la prestó a otra madre que aguantaba el viento con su niña aferrada al pecho. Y hoy en la clase Mónica nos pregunta a todos, juro que textual: "yo no entiendo porqué la policía en vez de estar defendiendo a la gente se dedica a perseguir y matar a sus hermanos".

Aylén ya no tiene miedo. Está acostumbrada porque los domingos recibe el amanecer en La Salada, contando las monedas que le dejó el fin de semana. Siempre callada, hoy se desviste las vergüenzas para explicarnos que no hay robo y sí necesidad.

Melisa cuenta que en esos terrenos del Parque hace años que hay olor a muerto. Suele ella encontrar algunos huesos y más de una vez tuvo que escapar del horror de los cadáveres. Varios dicen que sí: todos saben que allí descartan los fiambres chorros y yutas. Ese baldío, cementerio del fin del mundo, es el "espacio público" que los hipócritas dicen defender.

Kevin nos cuenta, casi entre lágrimas, que desde su terraza de la villa 20 quiso ver, pero no pudo: lo cegó el humo de la furia y la represión.

Los demás escuchan, preguntan, comprenden porque viven igual. En medio de la intensa charla, Nicole se hace una pregunta sincera: "Yo no sé si esa es la manera de conseguir una casa". Y Ariana impecable, vocera de muchos, comparte: "Yo tampoco sé si es la manera, pero lo que es seguro es que no lo hacen porque les gusta si no porque no les queda otra. ¿Qué harían ustedes si no tienen lugar donde vivir con sus familias?". Y vuelvo a jurar que el parlamento es casi textual.

Esto es algo de lo que pasó en el aula de quinto de la escuela 15 hoy por la mañana.

Y esto es también algo de lo que no pasó: ninguno le echó la culpa a los bolivianos, ninguno se quejó porque sí paga sus impuestos, ninguno temió porque le vayan a ocupar también el Parque Avellaneda, ninguno pensó que hay "vecinos" por un lado y "usurpadores" por el otro, ninguno pidió la policía para sentirse más tranquilo.

Eso es todo. Gracias por dejarme compartirlo. Horacio.”

Así cierra su carta el maestro. Pero debemos agregar:

Melanie, Mónica. Aylén, Melisa, Kevin, Nicole, Ariana son alumnos argentinos de una escuela argentina que funciona a pasitos del predio de la discordia que algunos desesperados creyeron verlo como salvación a sus infortunios diarios, repetidos como una tortura sin cárcel, candados ni rejas pero cruel, excluyente e injusta sólo por su estado de pobreza.

El diccionario me especifica el significado de la palabra: POBREZA: calidad y estado de pobre. Escasez, estrechez. Pobre: de poca calidad. Persona que no tiene lo necesario para vivir. Mendigo, infeliz, desdichado.

POBREZA: Carencias de las cosas necesarias para vivir: .Voces afines: Estrechez, necesidad, privación. Voces opuestas: Opulencia, prosperidad, riqueza.

Quisiera, deseo, que algún día en el Mundo Nuevo en los diccionarios figure así:

POBREZA: condición que, anteriormente a la democracia, padecían las personas, de algunos sectores sociales, porque carecían de un sustento diario, vivienda, educación y servicios asistenciales. Estos sectores, si bien eran ciudadanos o residentes de una Nación o Estado, en la realidad, por ser pobres carecían de los derechos que tenían la clase media (baja o alta) y la clase rica. Dicha carencia era aprovechada por los empresarios que los hacían trabajar en negro, eufemismo para designar a una persona que tiene que trabajar pero no está anotada ni figura en ninguna planilla de haberes. Por lo tanto no tenían seguros, ni obras sociales ni jubilaciones, en una palabra: ni nada. Del mismo modo, por ser material humano usable y descartable, con ellos hacían su agosto los leaders de la droga y los punteros políticos sin escrúpulos.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.