viernes, 18 de marzo de 2011

Calco manía

Carlos Enrique Méndez (Desde Guatemala. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Era un hombre tan pobre, tan pobre que solo tenía dinero…

Las mujeres ricas, pronto se enteraron.

Conociendo su pobreza le pegaban. Lo sabían pobre y se aprovechaban de eso, así que como si fuera consigna social, al pobre le pegaban, cualquiera… hombres y mujeres ricas le pegaban, Le pegaban las nalgas, le pegaban los pechos, le pegaban el cuerpo, le pegaban las manos, le pegaban de besos, todo se lo pegaban.

Es que era tan pobre que solo tenía dinero.

Estaba a merced de las ricas, estaba a merced de los ricos…tenía las nalgas pegadas, las manos pegadas, los pechos pegados, la boca pegada, todo pegado; entonces sucedió, entonces cuando estaba consciente de todo pegado lo descubrió: le habían pegado una enfermedad extraña, incurable desde su pensamiento de pobre.

No sabía que noche o día de pegada le habían pegado esto que parecía no tener nombre, este padecimiento, esta carencia en la abundancia, esta soledad acompañada, este vacío en lo lleno.

Consciente de su pobreza y que solo tenía dinero, supo que moriría de esta enfermedad.

El servicio social se lo certificó. El espejó se lo confirmó.

En medio de su dolor y enfermedad, tan pobre como empezó se sintió morir, no sabía que el amor no mata, pero sí te muere.

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