miércoles, 23 de marzo de 2011

“Cuentos esenciales” de Guy de Maupassant

Francisco Vélez Nieto (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Guy de Maupassant
“Cuentos esenciales”
Selección de Marie-Helène Badoux
Traducción de José Ramón Monreal
Ilustraciones de Ana Juan
Mondadori. Páginas 1261.
“Cualquier cosa que se quiere decir sólo hay una palabra para expresarla, un verbo para animarla y un adjetivo para calificarla”

Guy de Maupassant

Cuentan que Maupassant (1850-1893), afirmó aquello de “quince versos bastan para inmortalizar a un autor” En su caso es algo más, pues su obra, extensa y variada, aunque como todo clásico discutida e indistintamente interpretada, su tierno, realista y estremecedor relato “Bola de Sebo” publicado en 1880 fue la brillante salida que despertó en Flaubert tal admiración despertando en él el deseo de ayudarlo en su carrera e introducirlo en su círculo literario.
Posiblemente, partiendo de esos quince versos que pueden bastar para inmortalizar a un autor, Bola de Sebo también habría bastado para quedar entre los elegidos del siglo XIX con perennidad para un calendario ilimitado en el tiempo allá en el horizonte. Todo debido a su imagen certera armoniosamente directa sobre la moral de la burguesía y la aristocracia, propio de un atento observador Y de esta reconocida obra. Lo más fecundo de su emocional prosa, sus relatos, los presenta “Cuentos esenciales” ofreciendo ciento veintiuna historias donde la frescura de tan variados como ricos personajes, ofrecen la muestra impresionante y conmovedora de creatividad, vida de un acelerado tiempo literario que podemos situar en los diez años intensos de creatividad, desde su famosa Bola de sebo en 1980 hasta 1890.

Corto período de vida literaria pero intensa en capacidad creativa logró una rica y variada galería desde sus versos, siete obras de teatro, los libros de viajes pensados en un diario que llegó a escribirse, prefacios a otras obras distintas, estudios críticos, crónicas periodísticas, más de trescientos cuentos y novelas largas y cortas. Un conjunto literario que lo situó entre los grandes del siglo XIX y ser coronado por el escritor Flaubert Pero por encima de las opiniones adversas donde novelas y sus relatos- estos en menor volumen- han sido tachados de tener un estilo poco elaborado y monocorde, posiblemente fruto de una mala interpretación del realismo costumbrista que llevan consigo, así como esa socarronería repleta de fina ironía, que en muchas ocasiones abraza la amargura de las situaciones. Estilo y forma consiguieron cautivar un gran número de lectores necesitados de ese compromiso literario para identificarse con su propia sociedad Esto, sin que el autor obviase la calidad.

Un Maupassant verdaderamente lleno del interés propio de despejado realista, terrorífico, fantástico y poético hasta la sencillez y la ternura. Esos relatos eróticos que transcurren en pocas páginas como “Un día de campo y otro cuentos” en una geografía rural como marco, donde desfilan las prostitutas en busca de amores perdidos en sus días de asueto. O este otro de “Mi mujer” donde un grupo de hombres amigos en un almuerzo entre ellos, se cuentan como conocieron y llegaron a casarse cada uno con su pareja. Aguda crítica de aquello que tantas veces provoca la casualidad. En toda su obra la mujer juega un importante, estando representa en muy diversas facetas en la lucha por la independencia y seductora, ocupan muchos de sus relatos como mujeres seguras de su lucha por un espacio digno e igualatoria al del hombre frente a la sociedad de la hombría. Y como broche, estos “Cuentos esenciales” vienen acompañados por las espléndidas y originales ilustraciones de Ana Juan, una de las mejores dibujantes del panorama internacional.

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