viernes, 18 de marzo de 2011

Plástica: la pintura primitivista guatemalteca

ARGENPRESS CULTURAL

Este estilo de arte, el primitivismo o pintura naïf, está vinculado de forma inseparable con la vida de cada día y con el arte folklórico de los pueblos mayas, que continúan siendo mayoría en la población de lo que hoy día es Guatemala. Una persona que no sólo quiere verse fascinada por los colores bonitos y los diseños sino que también quiere entender lo que representan las escenas y las imágenes que pintan los artistas tiene que experimentar la realidad cotidiana, los ritos y las costumbres de los indígenas.

Hay varios lugares que constituyen centros privilegiados para el desarrollo de este tipo de pintura.
San Juan Comalapa, en el departamento de Chimaltenango


En los años 30 del pasado siglo Andrés Curruchich empezó a pintar las escenas diarias en tablitas en la localidad de San Juan Comalapa, a unas dos horas de la ciudad capital. Más tarde llegó a obtener tela y óleo. Con el paso de los años 50 se hizo más famoso. Primero sus obras fueron expuestas en Guatemala Ciudad y a continuación en Los Ángeles y en Nueva York, en Estados Unidos. Actualmente sus obras están expuestas en el museo Ixchel en la ciudad capital, siendo un ícono de la plástica del país.

Como Curruchich era de origen maya-kaqchiquel de San Juan Comalapa, esa ciudad del interior se constituyó y sigue siendo un centro relevante de la pintura primitivisma en Guatemala.

Al comienzo de los años 90 pintaban allá unos 40 o 50 pintores y también algunas pintoras. Ahora se han establecido en este pueblo varias galerías, con el objetivo de vender las obras de pintura, sobre todo alrededor de la plaza central. La venta está destinada principalmente a los turistas. La población guatemalteca no indígena, por el racismo dominante en el país, no se interesa mayormente por esta expresión artísitica.


Algunos pintores que trabajan en San Juan Comalapa son:

Oscar Eduardo Perén Conay y sus hijos Orlando y Edgar.

El trabajo de Oscar Perén tiene varias características. Pinta la realidad idealizada en colores vivos como se ve en su cuadro “El terminal de Buses” y las escenas en los mercados. Pinta en colores oscuros la otra cara de la existencia indígena, los ritos de la tradición maya-cristiana o la miseria de la vida cotidiana, por ejemplo, de los hombres en una cárcel o de los enfermos. Oscar Perén nació en San Juan Comalapa el 5 de junio de 1950 y sigue viviendo allá con sus esposa e hijos. Cuando se casó en el año 1970 trabajaba de mecánico electricista, pero no tenía la posibilidad de seguir un curso de formación profesional. Por eso empezó a trabajar en la agricultura. En un momento dado el alcalde de San Juan Comalapa buscó a una persona para pintar carteles y letreros y seleccionó a Óscar. Una vez, mientras trabajaba, le dijo su esposa: ¿Por qué no te haces pintor? Y así empezó su carrera de pintor primitivista. Óscar se considera a sí mismo como autodidacta. Pintaba sus primeras obras con óleo en tela. Más tarde también empezó a pintar en madera; por ejemplo, pinta arcas muy bonitas en colores vivos. Se inspiraba en las costumbres tradicionales de su pueblo y en el paisaje de su tierra natal. En una entrevista dice que la mayoría de las escenas que pinta ya no existen, por eso dice, “pinto más el Comalapa de ayer que de hoy en día”.


Ha participado en numerosas exposiciones colectivas, y además se pueden visitar exposiciones individuales de sus obras, tanto en Guatemala como en otros países como Estados Unidos, China, Suiza, Alemania. Suecia, Noruega e Israel. Ha recibido varios premios tanto nacionales como internacionales.

Tiene su propio taller y varios alumnos, entre ellos dos de sus hijos, Orlando y Edgar. Alumna es también Imelda Colaj, que vive y pinta en San Juan Comalapa.
Pintores del Lago de Atitlán

En la orilla del Lago Atitlán hay doce pueblos indígenas de origen prehispánico donde la vida ha cambiado poco o nada y en los que viven varios artesanos y pintores: Panajachel, San Antonio Palopó, Santiago Atitlán, San Pedro, San Pablo, San Juan, Santa Clara etc. El arte de pintura primitivista se desarrolló especialmente en los pueblos Santiago Atitlán, San Pedro y San Juan la Laguna. Estos pueblos forman el centro principal del arte primitivista.

Allá viven las familias Sisay, Chávez, Reanda y Chavajay. En Santiago Atitlán se encuentran varias galerías donde puede contemplarse esta explosión de color que significa esta pintura.

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