jueves, 14 de abril de 2011

Las guerras entre tontos

Enrique Campang Chang (Desde Guatemala. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Las guerras ocurren entre tontos,
Tontos contra sabios,
Pero jamás entre sabios.
Las guerras entre tontos no tienen solución.
El único fin de las guerras es el triunfo de los sabios y que el tonto deje de serlo.

6 E.C. 1976.

El tonto es inmaduro, sin sentido de bien común, ofende la dignidad de las personas, no maneja límites, es egoísta, maneja prejuicios, intolerante, racista, centrado en sí mismo, inflexible, intenta dominar a los demás, incapaz de amar, el tonto no ha completado su desarrollo mental. El sabio tiene un sentido claro de lo que es el bien común, ama al prójimo, sabe controlarse, se apoya en la realidad, altruista, flexible, comprende la diversidad humana, sabe vivir en armonía, es plena, madura. Ser sabio es una condición superior de la ética y de la personalidad.

Lo anterior es parte de un ensayo sobre “La Introducción al concepto de Paz” de 1976, aún inédito El tema viene a que todos hemos estado en medio de algún conflicto, pequeño o grande, de difícil solución. http://perso.wanadoo.es/godoweb/images/catalaunicos.jpg

Desde los conflictos entre novios a los que se dan entre grandes potencias, el denominador común es la “Guerra entre tontos”. Muchos temen ofender al señalar como tonto a un jefe de estado, criminal o líder, no es un insulto, ser tonto es una definición puntual incómoda para unos.

Con frecuencia el Diccionario de la Real Academia, juega a no herir susceptibilidades en las definiciones polémicas; no se llega a fondo del problema, evitan llamar las cosas por su nombre; unos se fían demasiado del DRAE pero pierden contundencia al presentar su punto, lo dejan débil. Decir que alguien es tonto, es “políticamente incorrecto” y se van por las ramas.

Hace años recibí a una pareja para terapia matrimonial, en la sala se pelearon, insultaron, estuvieron a punto de golpearse; no había solución en un diálogo de sordos entre inmaduros y tontos.

Era necesario superar su estado infantil para convertirse en hombre, mujer, esposos y padres; los separé temporalmente, sin llegar al divorcio…, y les apliqué el proceso de convertirse en persona de Carl Rogers, ellos colaboraron, dejaron de ser niños malcriados y maduraron; renegociaron sus acuerdos matrimoniales; luego enteré que ya tuvieron más hijos y son felices. En su nueva relación hay sabiduría.

Unas parejas de jóvenes ven terminar sus relaciones sin nunca comprender el por que de su separación, no llegan a visualizar los errores que cometieron; esta es una consecuencia lógica de la inmadurez juvenil.

Pero entre los adultos y la política no se admite. Los tontos pueden ser muy peligrosos, sobre todo cuando manejan el poder político, económico, religioso o físico. No se miden en el daño que pueden causar, como el pastor de la Florida que va provocando violencia y muerte en Afganistán y Pakistán por su capricho quemar un ejemplar del Corán.

Platón (428-347 a. C.), presenta la idea de la “Sofocracia” o los gobiernos ideales de los sabios en La República, se queda corto en definir al sabio; que es interpretado erróneamente por los que saben mucho, unos lo usan para justificar los gobiernos de los tecnócratas positivistas pragmáticos, quienes a pesar de que saben mucho, no siempre son sabios en el sentido ético o psicológico.

Para muchos la idea del sabio es demasiado arrogante o la del ignorante ofensiva, hiere susceptibilidades; así seguimos viviendo en lo opuesto, la “Stupiduscracia”. Unos son tontos titulados que ostentan diplomas y cargos, pero aún así no tienen madurez, ni miden las consecuencias de sus actos; no hay que dejarse impresionar.

En el conflicto entre palestinos e israelíes, ambos asumen posturas injustas para el otro; atropellan la dignidad de los demás, hay muchos fanáticos, radicales y terroristas, que no manejan la realidad y límites. Los sabios que quieren negociar, haciendo concesiones, respetando el derecho del otro, son ignorados o reprimidos..

En las campañas políticas de nuestros países se debaten posturas parciales con axiologías ocultas, inmaduras, con pobre sentido del bien común, esconden intereses corruptos o imperfectos; prometen lo absurdo. Estos procesos electorales como Guatemala, Nicaragua o Costa de Marfil, degeneran en una “Guerra entre Tontos”, donde no importa quién gane, no dejan solución duradera a los problemas.

Los sabios son raros, posiblemente en peligro de extinción, por las condiciones adversas para su supervivencia; las condiciones de mediocridad, ahogan cualquier intento sabio. Los Sabios Mahatma Gandhi, Nelson Mandela, Benito Juárez, lucharon contra la estupidez colonial y racista.

En no pocas ocasiones, en una fiesta o reunión, si alguien dice algo inteligente lo mandan a callar, encerrar, desterrar o enterrar, como sucede en las dictaduras.

Los tontos son difíciles de tratar, son los protagonistas de todos los desastres provocados; reaccionan des proporcionadamente por cosas sin importancia; como las amenazas de muerte por hacer una caricatura, o a escritores como Salman Rushdie.

Entre las sociedades justas de sabios hay pocos conflictos y todos se solucionan; la diferencia notable como se manejaron los terremotos de Haití y Japón, o las guerras entre la Mara 18 y la Salvatrucha, los narcos de México o Afganistán que no tienen solución, no importa quién gane.

He estado en unas pequeñas comunidades pacíficas, unas analfabetas, con pocos bienes materiales, en las remotas montañas, son sabios en el alma, que no salen en los titulares de prensa; son gente buena que no se pelea con nadie; donde se busca el bien común.

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