jueves, 5 de mayo de 2011

Apuntes para una antología de la insumisión poética canaria

Liberto (Desde Artejevez, Canarias. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

La poesía, todavía hoy, en el chabacano, infame y aún terriblemente delicioso siglo XXI, sigue siendo una de las artes, una de las formas de expresión de las personas que más nos sugiere o insinúa, que más nos susurra o nos habla de nuestras más hermosas o terribles interioridades, pero también de la vida colectiva, de sus frustraciones y contradicciones, de sus injusticias y miedos, de la rabia contenida, de la ira el odio y la impotencia del sufrimiento, del dolor, de la más infinita tristeza, de la insondable verdad, de certezas y visiones, de sueños truncados y de esperanzas vivas...

También de su querencia solidaria, de nuestra más infinita inquietud, fijas las pupilas -y esa otra mirada- en las estrelladas luces de los rompientes atlánticos, en el cielo circular que abarca todos los anhelos, en la costa desierta de todas las derrotas, todo un mundo interior de querencias y olvidos.

Si convenimos que la literatura es un hecho solidario desde la soledad creativa y que crear arte es ya en sí un acto de rebeldía, de insumisión, independientemente de su intención o contenido manifiesto, comprenderemos la ingente tarea que sería el hacer una selección de la poesía canaria de la rebeldía o de la insumisión.

Sin embargo, si nos detenemos y nos fijamos en el contenido concreto de la poesía, en la particular intención de rebeldía, de insumisión, de una determinada denuncia de una situación de opresión o de injusticia en la que pone los ojos el poeta, y nos fijamos en el ideario de acción en la vida cotidiana de esos autores, la nómina ya sería un poco más reducida y es en esta donde voy a centrar mi mirada.

Profesores, críticos y escritores, no sólo españoles, sino también incluso de otros países -como el italiano Danilo Manera, el senegalés, Hadji Amdou Ndoye, el onubense pero afincado en Alemania Ricardo Bada, el chileno Luis Sepúlveda, el colombiano Álvaro Mutis (padre literario del escritor Gabriel García Marques según ha confesado éste en alguna ocasión), o el poeta español y premio Nobel Vicente Aleixandre, entre otros tantos- han reconocido la altura literaria, la originalidad y autenticidad, la `distintidad´, tanto en la narrativa de algunos de nuestros escritores, como en la creación poética. La valoración que hacen estos hermanos-extranjeros mencionados sobre la calidad literaria de nuestros más destacados escritores tiene su especial importancia sobre todo, porque quienes la hacen tienen la suficiente autoridad en este campo por la razón principal de que todos ellos son profundamente conocedores de las mejores obras creativas de la Historia de la Literatura Universal.

Nuestros más relevantes escritores sobresalen, no sólo en el aspecto formal y temático, sino que, también, han destacado por el hecho de que se han ocupado y preocupado por denunciar las viles tropelías e injusticias y apostando siempre por la libertad y la dignidad del ser humano, uniendo así, ética y estética en un mismo aliento creativo. Todos estos elementos son los que le confieren a una obra literaria su valor, su originalidad, su autenticidad. Y así son efectivamente, las constantes que han conseguido conjugar y desarrollar gran parte de los escritores canarios, una importante producción de la Literatura que se ha creado desde estos Atlánticos peñascos africanos.

El nombre de los perseguidos.

Uno de los primeros poetas del que tengo información, que sufre persecución y tiene que emigrar a América se llama Graciliano Afonso y vivió allá por el siglo XVIII, era un liberal convencido y aunque tuvo cierta relación con la iglesia pronto discreparía abiertamente de las ideas reaccionarias que ésta le quería imponer como norma de vida. También sintió el sistema intolerante y opresor de una época marcada por las injusticias y los abusos de poder. Todo esto hace que busque mejor fortuna en tierras americanas y se exilia perseguido por sus avanzadas ideas de lo que debía ser la libertad y la justicia para todos los seres en una sociedad marcada por las desigualdades.

Avanzando en el tiempo nos encontramos con Nicolás Estévanez y Murphy, que por sus ideas republicanas, anárquicas, radicales, también sufre persecución y se exilia primero en Portugal y luego, en París donde moriría en 1914. Aunque fue un viajero infatigable y residió en distintas partes del mundo, es en Canarias donde tiene su corazón y sus mayores anhelos. El poemario "Canarias" nos ofrece una visión poética de la esencial espiritualidad de nuestro pueblo: la rebeldía y el ansia de libertad.

Junto a Nicolás Estévanez no podemos olvidarnos del que está considerado padre del nacionalismo canario, Secundino Delgado Rodríguez, uno de los que más sufrirían en carne la cerrazón de un sistema opresor e injusto. Secundino Delgado Rodríguez, que escribió una poesía claramente insumisa, rebelde, resultado del sentimiento que le producía ver a su Patria sometida a un poder invasor. La poesía de éste es un grito de impotencia, un canto de libertad.

Por rebelarse contra este estado de cosas sufrió persecución, tuvo que exiliarse y sería detenido y encarcelado, por orden expresa del sanguinario general Wyler, permaneciendo en la cárcel modelo de Madrid más de un año; y lo más jodido de todo, sin cargo alguno en su contra. Allí le contagiarían la tuberculosis y cuando es liberado y vuelve a su querida y dolida Patria Canaria, al pueblo de Arafo, éste se la contagiaría primero a su hija Lyla, que moriría poco después y paso seguido, a su hijo Darwin, que también murió por causa de esta penosa enfermedad. Ya, sólo, triste y abandonado, sumido en un injusto ostracismo, murió Secundino Delgado en 1912.

"La facción surrealista de Canarias"

En 1937, en medio del fragor de la guerra civil española, otro poeta canario, Domingo López Torres, es detenido, encarcelado y posteriormente fusilado por Consejo de Guerra sumarísimo. No tuvo siquiera, y como tantos otros, un juicio justo en donde pudo haberse defendido de las acusaciones que le plantearon los sublevados nacionales. Eduardo Westerdahl, por ejemplo decía de Domingo López Torres que era "la ternura de un surrealista al servicio de la revolución".

Vean lo que escribe nuestro hombre Domingo López Torres hablando sobre una exposición del pintor George Grosz "abandona el color, que trae un mayor lastre de técnica y procura captar todas aquellas expresiones descarnadas, de una realidad sangrienta internacional de sótano y buhardilla, más allá de las calles céntricas en lo más retorcido y desesperado de las ciudades, desván y alcantarilla de esta civilización capitalista; en las infestas barriadas obreras cercadas por la sífilis, la peste y el hambre y atravesadas por fríos de indiferencia". Este texto forma parte de un artículo aparecido en la revista "gaceta de arte" en 1937, y nos muestra también el talento como crítico de arte -el se hacía llamar estudioso de arte-, que deja patente en éste y en otros textos que aparecen recogidos en el libro "Obra Selecta" editado en la colección de la Biblioteca Básica Canaria y que les sugiero porque no tiene desperdicio alguno.

En otro artículo suyo podemos leer: "Los proletarios de todo el mundo estamos en constante lucha por la implantación de nuestros principios, para la destrucción de un sistema cansado; cómo no vamos a sacrificarlo todo por el éxito de nuestras ideas".

En este periodo los más que sufrirían persecución en Canarias son los que se agrupaban en torno a lo que se ha venido a llamar "la facción surrealista de Tenerife" en los que se encontraban el mencionado Domingo López Torres, Agustín Espinosa, Emilio Gutiérrez Arbelo y Pedro García Cabrera.

De estos se sabe que Agustín Espinosa es obligado a retractarse de sus posicionamientos y de algunos libros que tenía publicados como el caso de "Crimen", una de las mejores obras surrealistas escritas en lengua hispana, y lo apartan, por un tiempo, de la cátedra de literatura que ostentaba.

Por su parte, Pedro García Cabrera es perseguido y se ve en la obligación de exiliarse, por suerte consigue embarcarse con destino a Senegal, desembarcando en el puerto de Dakar. Los versos siguientes, de García Cabrera, nos hablan de la situación que se respiraba en Canarias: "Un día habrá una isla/ que no sea silencio amordazado / Que me entierren en ella, / donde mi libertad de sus rumores/ a todos los que pisen sus orillas".

Pedro García Cabrera afirmaba que "lo esencial de la relación con su obra (y con el arte en general) es sostener una posición como hombre capaz de defender al hombre y luchar dentro de la sociedad actual por cambiar la vida y liberarnos, no sólo económicamente, sino de todas las taras mentales (además de liberar) las estructuras interiores que nos han dado la tradición, el hábito, las costumbres. Que tomamos como naturales y que en realidad son contrarrevolucionarias.

"Antología Cercada"

Siguiendo nuestra andadura nos situamos ahora en la posguerra civil española. En un ambiente de pobreza económica, social y cultural que se vivía entonces iba a surgir un grupo de poetas que se reunió en torno a un libro llamado "Antología Cercada", aparecido en 1947 y publicado en la mítica editora "Plana de Poesía", que irían a sufrir persecución, por sus actividades literarias, y alguna detención y cárcel.

Los poetas de esta "Antología" eran Agustín Millares Sall, Ventura Doreste, Angel Johan, José María Millares Sall y Pedro Lezcano y en los poemas publicados en esa "Antología cercada" se denunciaba la situación de opresión y de falta de libertad. Esta "antología" es la primera manifestación en lengua española de la que posteriormente se conocería por "poesía social", nombre con el que se conocería a la poseía realizada posteriormente por poetas españoles, como Blas de Otero o Gabriel Celaya.

Así lo reconoce el poeta y premio Nobel de Literatura Vicente Aleixandre en una carta que le escribe al grupo con motivo de la celebración del 25 aniversario de la aparición de ésta. "Fuisteis los verdaderos pioneros -escribe el poeta Vicente Aleixandre- de un movimiento que había de dejar un hondo surco en la marcha de nuestra lírica y además me atrevería a decir que en el mismo decurso de la cultura nacional".

Más tarde, en 1952, serían detenidos José María y Agustín Millares por las actividades que continuaron llevando a cabo desde las Páginas de "Planas" y un libro fundamental "Manifestación de Paz". En el "Auto de procesamiento" se les acusa de "arraigo y acción del partido comunista internacional en cuyas publicaciones se contienen artículos y versos en los que se emplean conceptos expresivos de los símbolos del comunismo tendentes a la propaganda efectiva en pro del ideal comunista, aunque tratando de disimularlo con la intitulación "Manifestación de la Paz", hechos y actos que afectan de un modo directo a la seguridad de la Organización política Nacional".

Así,"verso a verso, golpe a golpe", llegamos a la actualidad en Canarias con algunos nombres significativos y condenados al olvido, a la ocultación de los manuales académicos, de los medios de comunicación, de los principales circuitos editoriales. El caso del compatriota Francisco Tarajano Pérez es demasiado sangrante para poder soportarlo, peor incluso que el asesinato físico, la cárcel o el exilio. Pero ahí sigue alzando la voz nunca quebrada por encima de lomos y lomas, de plebeyos y lacayos, de ingratos y desgraciados, alumbrándose y alumbrándonos con sus versos violentados rebosantes de dignidad y siempre con el pensamiento alto, el sentir profundo y el decir bonito.

Francisco Tarajano Pérez es uno de los poetas que más abiertamente lucha desde sus versos por la Libertad e independencia de Canarias, junto a los también poetas Tomas Chavez, Felix Martín Arencibia, Isidro Santana León, Pepa Aurora, Berbel, Javier Cabrera, Teodoro Santana, Sebastian Sosa, Natalia Sosa Ayala, Olegario Marrero. Y tantos otros que junto a los nuestros, a los aldeanos, no por menos conocidos de menor calidad literaria como Manolo Almeida, Carolina Valencia, Chago León, Marcial González, Elsa del Pino, Bartolo, Juanjo, Agapito, Antonio Vega, Maximiano Matías, más conocido como el Guajiro de Peñón Rajao o Antonio Ramos entre otros tantos también, que ni siquiera yo conozco, y si no son conocidos es principalmente por la politica cultural colonial que ha existido y existe en nuestra sorroballada, ultrajada, ignorantada y ninguneada Patria Canaria, donde lo propio, lo nuestro no existe porque así lo dispone el poder metropolitano desde sus bien dosificadas y sutiles dosis de sometimiento represión y opresión.

Artevirgo, La Aldea, Canarias 2006

Nota: Este artículo ya salió publicado hace tres años. Sólo recibí información del compañero Francisco Javier González. Reitero mi petición de recibir información de otros poetas que por olvido o desconocimiento, podrían incluirse en esta nómina de POETAS CANARIOS INSUMISOS.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.