jueves, 5 de mayo de 2011

La corrupción de sale del closet

Andrea Dufournel (Desde Temuco, Chile. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Durante los últimos meses, con apenas un año y un poco más de asumir el gobierno, la derecha ha dado muestras de que no está exenta ni ajena a los actos de corrupción que tanto criticó a los gobiernos anteriores. Alguien podrá decir que los actos de corrupción son “heredados de la concertación” y que, tal vez, son producto del terremoto…”uno de los más grandes de la historia conocida de la humanidad”: así lo denominó Piñera.

A la vuelta de 50 años en que la derecha no asumía un gobierno por votación popular- no olvidemos que lo asumieron por la fuerza de las armas en 1973, etapa de la cual han tratado de desmarcarse a toda costa- los actos de corrupción, tráfico de influencias, nombramientos por la política de la “dedocracia”, han seguido promulgando leyes que, en apariencia son para beneficiar a los menos afortunados de los desafortunados dentro del sistema, pero, que en el fondo no tienen más objetivo que favorecer a los que tienen y ostentan el poder económico.

Hemos visto, cómo en actos inéditos, han habido cambios en ministerios, embajadas, sub secretarías, gobernaciones, intendencias regionales, con una velocidad vertiginosa al tener que enfrentar investigaciones de la Contraloría General de la República y, por su carácter de delito, de las fiscalías. Ya la teoría del empate con los “errores” cometidos por los gobiernos anteriores no les sirve, las renuncias de los funcionarios de “excelencia” ha sido presentadas a la opinión pública como hechos inéditos en la historia y los renunciados son verdaderos héroes de la lucha por la honorabilidad que rodea al “supremo”, ejemplos emblemáticos son el caso de Jaime Ravinet en Defensa y Magdalena Matte, en Vivienda.

Miles de millones de pesos comprometidos, mientras miles de chilenos deberán pasar otro invierno bajo las inclemencias climáticas: lluvia, frío, enfermedades, que afectarán a los damnificados por el terremoto y, que por la ineficiencia del gobierno “más eficiente” que ha tenido Chile en los últimos años de vida republicana; y no lo digo yo, lo dicen los personeros que desde el presidente hacia abajo de lo que más carecen es de autocrítica y lo que abunda es la autocomplacencia y prepotencia, pero que aún no tienen solución a las condiciones infrahumanas en que los damnificados están viviendo.

Tema aparte es la condición en que se encuentran los hospitales públicos: carecen de recursos suficientes para poder dar solución a los problemas de salud de los enfermos más pobres, más aún que en época de invierno las enfermedades respiratorias hacen colapsar las salas de urgencia. La crisis hospitalaria ha alcanzado ribetes de escándalo con amenazas de parte de los funcionarios de renuncias masivas, por no contar con los elementos suficientes para dar solución a los pacientes, funcionarios que además han tenido que enfrentarse a un ministro de salud que ha caído en la desacreditación, cuando ufanándose públicamente a raíz de imponer descuentos de sueldos a los trabajadores de la salud, por participar en una huelga en medio de un congreso de corporaciones municipales, el secretario de Estado dijo: “si hay algo de lo cual los funcionarios municipales de la salud se van a acordar del ministro Mañalich va a ser por lo siguiente: este es el hueón que nos cagó”…finito el señor ministro.

Pero más allá de lo “anecdótico” de las declaraciones, renuncias históricas, políticas erráticas, poca capacidad de dar soluciones a quienes más lo necesitan, de lo que podrían jactarse es que hasta el momento lo único que les ha resultado es la exposición mediática a la que se han expuesto y que lejos de lograr el resultado esperado, ni siquiera les ha servido para remontar en las encuestas. En medio de puentes pagados con sobreprecio, indemnizaciones escandalosas a las empresas privadas y sendos expedientes investigativos ante los cuales los encargados han renunciado para, según ellos, facilitar la investigación.

Después de todo, la salida del closet de los honorables funcionarios de palacio se ha convertido en una caja de Pandora que al abrirla ha comenzado a salpicar con su hedor a tan ilustres personajes.

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