viernes, 13 de mayo de 2011

La sangre

Ricardo Plaul (Desde Remedios de Escalada, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

1974

Si iba a salir con su marido tenía que arreglarse muy bien. Buenos Aires era una ciudad tan colorida y llena de vida. No como Santiago, ahora al menos, o desde que llegó “la bestia” se apagó la alegría. Se acordaba cuando ganó Salvador: todas las casas y las calles se habían llenado de claveles rojos. Los jóvenes bailaban en las plazas y se besaban en las alamedas.

Luego el horror hundiendo todo su mundo. Carlos y ella habían huido justo a tiempo.
Ya se veía caminando por Lavalle, haciendo algunas compras, admirando los edificios de estilo francés y los jacarandá en flor de la Plaza San Martín. Bueno mejor se apuraba, a un militar no le gusta esperar.

1977

Laura y Sonia se revolcaban en su propio vómito, en su propia sangre. La tortura había borrado cualquier rastro de cordura. El dolor y la humillación de verse públicamente vejadas por aquél, que no merecía ser llamado animal, llamaba con insistencia al llanto convertido en gemido, y al reposo de la muerte.

-Ya iban a aprender estas zorritas-, pensaba Enrique. Sólo podía excitarse con ellas cuando las castigaba, cuando las sodomizaba. Cuando le avisaron que habían muerto no sintió nada, ya se estaba cansando de ellas. –Entiérrenlas en la cordillera- ordenó.-que no las encuentre nadie-

1974

“El General chileno Carlos Pratts y su señora esposa, Sofía Cuthbert, fallecieron hoy al explotar una bomba bajo su auto. Se realizan investigaciones para hallar al responsable del atentado terrorista”.
Clarín, septiembre de 1974

1996

-¡Pero parece mentira, che! Tenían que venir a agarrarlo justo acá, y en democracia. Costará trabajo sacarlo antes que cante.-

-No te preocupes Enrique es un hombre leal a la causa.-

- De todas maneras, llegado el momento, habrá que tomar medidas extremas.-

-No te preocupes, repito, todavía tenemos muchos jueces amigos en Argentina y en poco tiempo estará afuera-

2008

Sintió el aire fresco en la cara. Al fin sus amigos se habían movido cuando los amenazó con contar dónde estaban los archivos del Plan Cóndor y había salido en libertad condicional. Ahora a disfrutar de la vida sin tener que rendirle cuentas a nadie. Los muchachos le aseguraron una renta vitalicia. Tomó el teléfono y lo llamó a Raúl. Pasarían una tarde maravillosa, tenía que recuperar el tiempo perdido. En la cárcel había aprendido unos “trucos” nuevos.

2011

-¡Loca de mierda!, hacerme eso a mí, me las va a pagar ¡Qué se cree, que me puede usar y tirar cuando quiere! ¡A, no, querido, eso sí que no!! A Raúl eso no se le hace! Tres años haciéndome la noviecita y ahora “no sos vos soy yo”. ¡No! ¡Esto no va a quedar así!-

“El ex – agente de la DINA, Enrique Arancibia Clavel, fue encontrado muerto en su departamento. Había recibido veintitrés puñaladas en el pecho y en la espalda. Se sospecha de un taxi-boy amigo. Faltaban treinta y tres mil dólares de su escritorio. Quien lo encontró, que al principio dijo ser su sobrino, luego admitió, en un ataque de llanto, ser su nueva pareja.”

Página Doce, Buenos Aires, abril de 2011

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