miércoles, 15 de junio de 2011

Sólo un niño

Liliana Perusini (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Lo vi una mañana,
entrando al mercado,
cargaba una bolsa pesada
de carbón en su espalda.

Oscura su piel,
su pelo, sus ojos,
sus manos pequeñas,
y sus piernas delgadas.

Su ropa manchada,
y su carita teñida,
de un negro ceniza,
mancillando su cuerpo.

Un niño…
sin juegos, sin risas,
sin saltos, ni ruidos.

Un niño…
su niñez perdida
cargando la vida.

Sólo un niño…
que era alivio de pocos,
y silencio de muchos,
en un mundo de hipocresía.

Sólo un niño…
Ausencia de brazos
amorosos y cálidos,
cobijando su alma
y abrigando sus días.

Lo vi esa mañana,
y en su mirada sentí,
su insondable miseria,
y su infinita tristeza.

Un niño…
olvidado de todos,
sólo un niño…

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