jueves, 7 de julio de 2011

No hay vuelta atrás

Carlos Maldonado (Desde Guatemala. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

En mi pequeña parcela, Guatemala,
la muerte recorre en raudo caballo campos y ciudades.
Cabalga la parca abriendo pechos, mochando cabezas,
abriendo huecos en las sienes, desgarrando humanas piezas.
Aniquilando pueblos enteros, masacrando más allá de los linderos.
Que caen más indios que ladinos, no sé; yo solo sé que caen pobres por racimos.
Los latifundios igual que en tiempos coloniales pululan como los manantiales
se arrinconan a los pobres en las rancherías y en los cinturones miserables
Los ricos agrandan sus ganancias, carreteras y portales
abandonan sus propiedades a los cuidados de los guardianes
no alcanza la vida para visitar sus propiedades

Guatemala, Guatemala, la de los tristes ojos
la de los terribles despojos
Vives una vida partida y desigual
por un lado tu miseria descomunal
por el otro la riqueza fabulosa
la que adorna los pisos de tus
templos con riquísimas baldosasla de miles de cuerpos anónimos en el fondo de las fosas

La de candidatos sombríos que privatizan tus ríos
La que para verla sufrir en paz te ofrecen mano dura
aunque haya que vender la patria los muy caradura

Que saben esos de sufrimientos
más que los que ellos han infringido
a los débiles, a los indefensos
Esos que han arrancado a un corazón herido
que han mutilado y carcomido
Los que del alma han extraído
los polluelos de su nido

Felices ríen en los rótulos
sintiéndose en el trono
Trono de lujuria, llanto y lascivia
trono de escarnio y envidia

Guatemala, la de las viejas y tectónicas fallas
Esperamos un terremoto que te sacuda
que saque lo que callas
que grites y no sigas muda

Guatemala, india asustada
no temas ni votes por los canallas
los mismos que fingen en las vallas
que tú eres su amada

¡Mentira!
Sabes bien que eso es falso
solo te quieren para el voto de hoy
mañana miseria y despojo, malolientes cortes y güipiles
desprecio en sus miradas, abandono en sus promesas
negocios para sus empresas
para ti policías, zetas y kaibiles

Guatemala, nefasta en tus laureles
sucumbes en las traiciones
de los que dicen ser tu hijos
pero no son más que tus verdugos
quienes haciendo daño no dejan rastros
o dejándolos no les importan
si las mazmorras se convierten en rastros

Lloran los cobardes
Aquellos que rodeándose de fieras y hienas
rieron ante los ojos de sus víctimas
ahora que la justicia los roza tantito
se rasgan las prendas
compungidas caras se esconden tras las vendas
quejumbrosos, apesarados

cuando las cadenas rodean
sus manos olvidan cuando las impusieron a sus hermanos.

Urnas y promesas
cantos y sirenas
No hay esperanza
no hay festejo
como el cangrejo
avanzamos a la matanza

Cifrar el futuro en la triste transa
es apostar el total de lo que tenemos
en un albur
Confiar en el tahúr
el destino de los remos

Los engaños son los mismos
diferentes bocas las que los traen
seguir confiando en espejismos
es como nutrir el hambre
con la esperanza de las peras que caen

Revolución resuena por las plazas
revolución por los campos
no la de los bien peinados
sino la de los descamisados

Resuena allá en Atenas
en Madrid y en las Ardenas
viene por el sur cabalgando a paso fuerte
el gringo se atrinchera, aprieta las cadenas
construye muros, levanta fuertes
no sabe que dentro de ellos
los caballos rebufan nerviosos
montados por indios rabiosos

Retroceden en Kabul y Bagdad
en Libia se estrellaron
en El Cairo se desnudó su maldad
Wall Street se cae por que no pagaron

Vienen ríos de sangre
el polvo y las nubes ensombrecen el sol
Sucumbirán millones
mas el torrente no se detiene
la suerte está echada
el Rubicón ha sido franqueado
no hay vuelta atrás
Los que han instalado la guerra
de ella tendrán más
muerte a la Hélade perra
nada de votos y juegos de democracia
muerte a la aristocracia
Revolución proletaria
No hay vuelta atrás

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