jueves, 7 de julio de 2011

Santo Toribio en Perú: Integración desde los distritos más olvidados

Jorge Zavaleta Alegre (Desde Lima, Perú. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

El Perú, archipiélago de pueblos olvidados, cuyo fraccionamiento fue alimentado desde la colonia, el virreinato y el cacicazgo republicano, comienza a plantear nuevas rutas de integración, a través de diversos estudios y publicaciones de autores oriundos de las propias comarcas.

Las recientes reflexiones sobre la unidad geográfica y social representan un evidente giro en la visión descentralizadora y de regionalización del país. La docente Graciela Bravo Mejía, especializada en gestión educativa y experiencia en diversas instituciones de desarrollo, con “Santo Toribio, memorias de mi tierra” (280pags) y, hace dos años, con la interpretación de las festividades de la patrona Santa Isabel, ofrece una renovadora mirada del Perú, evocando la rebeldía de escritores como Arguedas, C.E. Zavaleta y poetas como Chocano, el cantor de América autóctono y salvaje. El libro es editado por Prensa Ancashina, la revista representativa de ese departamento, con más de25 años de vigencia.


Recetas claves. El desarrollo concertado, respeto a la autonomía municipal y una educación innovadora con oportunidades de trabajo para los jóvenes, son algunas propuestas que plantea al país desde el más joven de los distritos peruanos: Santo Toribio, en la Cordillera Negra de la turística Región Ancash, que cumple este junio del 2011, su décimo año de desmembración legal del distrito de Huaylas.

Santo Toribio de Mogrovejo, es un distrito que lleva el nombre del obispo de Lima a quien la religiosidad popular le atribuyó el milagro de descubrir un manantial en esa zona andina de escasos recursos hídricos.

La lucha por la independencia de Santo Toribio se inició en 1918, cuando sus pobladores empiezan a cuestionar orgánicamente las costumbres gamonales que primaban entre las autoridades despóticas. Las obras públicas, desde trochas, escuelas y templos, en la capital distrital las hacían solo los braceros o trabajadores de la campiña, bajo un trato despectivo y muchas veces privados de salarios y alimentos.

El siguiente es el diálogo con la V. Graciela Bravo Mejía:

Ancash, es una de las 25 regiones del Perú más divididas del país, no solo por sus 20 provincias y 195 distritos, sino por la cadena de glaciares, lagunas y ríos de la Cordillera Blanca, amenazada por el cambio climático. ¿Cuáles son las principales motivaciones para escribir las memorias de su tierra y sobre las festividades religiosas, que son elementos articuladores de la identidad?

-Me motiva el deseo de difundir todas las potencialidades e historia del distrito natal, fundamentalmente para las generaciones jóvenes, para los niños, porque reza el dicho: “Solo se ama lo que se conoce”.

Si los niños no conocen la historia de su pueblo no pueden amar a su tierra. Y para cultivar esos valores me motivó, aparte de los recuerdos de la infancia, los recuerdos de mis padres, el hogar, la familia; los paisajes y la gente con identidad laboriosa e intenso civismo.


¿Cuando terminó de escribir este segundo libro qué pensamientos surgen ante el intenso fraccionamiento geográfico y político de los pueblos?

-La razón, generalmente, está en los pueblos que están buscando un mejor medio de vida, mejores condiciones para satisfacer sus necesidades. Como no se encuentra el necesario apoyo, pienso que, de alguna manera, con el trabajo grupal se puede conseguir algo. Este camino se aprecia en todo el país. La búsqueda del progreso motivó a Santo Toribio su separación del distrito de Huaylas. El movimiento fue eminentemente por la búsqueda de desarrollo, por una vida más digna.

¿Y la posibilidad de reintegración está muy cerca o lejana?

-Es bastante difícil, porque ya se ha formado una identidad, un sentimiento bastante arraigado en la mayor parte de la población. Nosotros tenemos mucha resistencia de parte del distrito de Huaylas, del cual nos disgregamos, al cual le tenemos cariño, porque somos hermanos, somos parte de la misma historia. Inclusive en mi libro comento este hecho: partimos de un mismo origen, pero nunca se entendió a los primeros luchadores que en 1918, con todo lo que he investigado, fue un grupo muy grande y el movimiento continuó en 1940 y en los 50, con la participación, entre otros de mi padre Visitación Bravo, por Washington Flores, Gregorio Mejía, Julio Granda…. Un número grande de personas y sus respectivas esposas que han participado en este afán de conseguir situaciones de progreso para vivir mejor.

La receta es aplicable a otros lugares. ¿Desde Santo Toribio cuáles son las proyecciones para el futuro de la región y de Huaylas, distrito del cual se desmembró su tierra natal?

-Anhelo que cada distrito busque su desarrollo de manera coordinada, porque somos del mismo valle, la misma raza. Pienso que si cada uno impulsa su desarrollo y coordina situaciones que pueden marchar en común, seguramente se conseguirían óptimos resultados.

¿En que vertientes se sustenta la edificación del desarrollo permanente hasta ahora ajeno del crecimiento macroeconómico?

Indudablemente, un elemento sustancial es la participación de su gente. Hace falta la agricultura y el turismo. Falta el apoyo estatal. En muchos pueblos del Perú la mayor parte de su población más productiva ya emigró, y retorna solo para épocas de fiesta. No hay medios de desarrollo. Los que se van quedando tienen limitaciones, aun cuando son gente emprendedora, al final se traslada a la capital. La migración es un tema muy serio y es una de las causas del retraso.

Un libro como este es una reiteración valiosa sobre el país fraccionado. ¿Cómo ve el horizonte a mediano y largo plazo?

-Cuando veo los problemas del Perú los relaciono inmediatamente con los problemas de mi terruño que los conozco a profundidad por mi participación en diferentes instituciones, en las cuales aprecio que sienten, anhelan, y desean que cada uno de los habitantes y de quienes también radican en Lima o fuera del país.

Las limitaciones están presentes en todos los niveles, desde una simple gestión. Ejemplos sobran. Cuando se realiza un trámite para construir una escuela este dura seis o siete años.

¿Si fuera alternativa de poder qué haría o qué sugiere al nuevo gobierno que ofrece trabajar por la inclusión social?

-Planteo la creación de centros de producción. Últimamente ni siquiera en los centros educativos se encuentra una buena formación de ningún tipo. Entonces se requiere que los jóvenes encuentran motivaciones y aprendan o egresen de la secundaria con algo en la mente para desarrollar su futuro. Los jóvenes salen de las aulas a un mundo incierto, no saben qué hacer. Se vienen a Lima o a Chimbote, puerto pesquero que la sobreexplotación desde hace medio siglo devoró la riqueza natural dejando más pobreza.

Pero si en el distrito de origen la juventud se iniciara en un trabajo productivo propio, una microempresa, se quedaría allá. Antes en mi pueblo se criaba bastante ganado lanar y vemos el gran valor del tejido a mano. Esa actividad está venida a menos, es más fácil comprar prendas y usar la lana de oveja….

¿Cuál es principal sueño por su tierra?

-Que salga adelante, que progrese, que siga creciendo en todos sus aspectos. Que su gente tenga el adecuado nivel de vida a que tiene derecho todo ser humano. No vamos aspirar que sea súper óptimo, pero si, por lo menos, una mínima atención.

En mi tierra trabajé más de una década como profesora egresada de la Escuela Normal de Huaraz. Entusiasmada con el cariño de mis padres, convencí a mi hermana Alicia - periodista e historiadora, quien me ha asesorado en la información geográfica de mi libro- que se quede en nuestra casa patera. Ambas estudiamos secundaria en la capital de la provincia de Huaylas, en el centenario “2 de Mayo”. Después del terremoto del 1970, nos trasladamos a Lima ya casadas, y nos hemos cesado de trabajar por la bendita tierra. Tenemos, como la mayoría de peruanos, un hermano fuera del Perú, quien retorna de tiempo en tiempo a su inolvidable lugar de origen.

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