miércoles, 3 de agosto de 2011

Odio a quienes exploto y a quienes los aceptan

Juan Alonso

El odio lo traigo en mí, es como un hueso, también lo aprendo.

Me violento cuando amenazan mi estilo, mi casa, mi auto, o al menos mi sueldo seguro y reducido
No es racismo, si un negro me hace tener más, lo estimo; si la relación con un musulmán me da ganancia, será mi amigo
En cambio mataré o dejaré que lo hagan a los que emigran a mi ciudad y compran en el mall agotando lo que me venden. A los traidores marxista y socialdemócratas que insisten en compartir acá y en todos los lugares con los otros, los diferentes.
Podría ser negro, blanco, amarillo, indoamericano, lo importante es que he acumulado bienes de los que mueren jóvenes, sedientos, enfermos, hambrientos, asesinados. Para ser lo que soy necesito baratos sus alimentos en mi mesa, los diamantes que sacan con las uñas en los dedos de ella, sus selvas cálidas para ser plantador de cacao.
Odio para vivir bien aunque diga que es por sus creencias, rostros, voces, colores, por la forma con que practican sus días.
Sé que es mejor no dejar muertos, no mostrar los dientes ni las armas, disfrutar cultamente; por eso les pido que se queden en sus tierras, con sus soles, sequías, cantos, ropas, oraciones, atrasos; que sufran, es inevitable, sin que los vea y ojalá no sepa.

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