miércoles, 3 de agosto de 2011

Una moda

Gustavo E. Etkin (Desde San Salvador de Bahía, Brasil. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Una moda es algo que se extiende. Desde una revista. Desde un barrio. Alguien, alguna, se empieza a vestir de cierta forma, con ciertos detalles que son poco a poco reproducidos.

Es un uniforme que, a diferencia del policial o militar, no es impuesto y siempre el mismo. Es un uniforme que va cambiando y se va extendiendo. Como en una época algo que al principio fue un escándalo: polleras cortas, a la altura de las rodillas o más arriba, cuando lo decente para una mujer era usar la pollera larga hasta el tobillo.

Pero siempre es desde un lugar que alguna moda se desparrama. Lo contrario de la Teoría del Caos, en la que el viento que causan las alas de una mariposa volando en Australia causa un huracán en Londres. Con la moda se trata de un hecho mínimo que provoca, causa un sistema máximo y extendido.

Eso, Clodoaldo con el tiempo lo fue comprobando.

Clodoaldo era médico, y en la sala de espera de su consultorio tenía revistas de moda, en las que siempre había fotografías de mujeres. Algunas riendo con los brazos levantados, o abiertos cuando estaban acostadas en un sofá.

Entonces cuando en las fotos muestran las axilas muy levemente les dibujaba pelitos. Y así parecía que era parte de la fotografía de una actriz o modelo. Que esa mujer dejaba crecer pelos en sus axilas. O sea, que eso estaba de moda.

Y así fue que, poco a poco, las mujeres que iban a su consultorio fueron dejando de afeitarse las axilas. Y les aparecía el pelo.

Moda que se extendió y aumentó la venta de antitranspirantes femeninos.

Claro que cuando los hombres de esas mujeres de axilas peludas les preguntaban, sorprendidos, porque no se afeitaban ahí, ellas casi siempre, de una forma o de otra, respondían:- Porque así es más natural”.

O sea nada de moda. Solamente amor a la naturaleza.

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